miércoles, 3 de octubre de 2012

Η Κρήτη, Creta


Grecia, agosto 2012

Buenos días. Cuando empecé a currar de seguido, a finales de los 70, dejamos el dedo, nos agenciamos un citroën y nos echamos a la carretera y al camping salvaje, en las vacaciones. Los dos primeros años los dedicamos a la Península, las regiones españolas y Portugal. Mucho que ver, y muy guapo.
Después siguió Francia, Bélgica y Holanda. Al principio llevábamos guías, mapas y algún apunte personal que nos podía interesar sacado de donde entonces se obtenía la información, unos libros, una enciclopedia...
Psaragiorgis.  Hara mou. Mi alegría.


En el primer viaje a Italia, con lo cara que es y lo tentadora, teniendo en cuenta que iba a ser muy largo y que seguíamos con la costumbre del camping salvaje, con poco dinero y el mínimo de gasto supérfluo, llevábamos lo habitual y más: además del Mon, un mastín de unos 25 kilos, tienda, sacos, cocinilla y lámpara de campig gas, depósito de agua, menaje imprescindible para cocinar y comer, y un montón de comida resistente.

Prescindimos de guías, pensábamos ir comprando algunos libros en los lugares más interesantes y así lo hicimos. Pero yo por primera vez empecé a llevar un cuaderno donde había anotado algunas características de las regiones por donde pasaríamos, y siempre un pequeño diccionario y si no un  vocabulario mínimo, etc. Me servía para ir apuntando también otras cosas en el transcurso del viaje. En adelante cada sitio nuevo tendría su nuevo cuaderno.

Todo este larguísimo preámbulo para contar que de Creta nos interesaba más su epopeya moderna que su pasado minoico. Y en mis apuntes había más de aquella que de ésta.

'Ενα τραγούδι του Μ. Χατζιδάκι το οποίο είναι βασισμένο στο έργο του Ν. Καζαντζάκη Ο καπετάν Μιχάλης. Una canción de Manos Hatzidakis basada en El capitán Mihalis de Nikos Kazantzakis. Piano, Hatzidakis,Voz, Φλέρυ Νταντωνάκη, Flery Dandonaki. Δεν ηταν νησι. No era isla.
 

Es isla Creta, pero es un mundo. Ya habíamos leído los libros de Kazantzakis traducidos aquí y algo de Prevelakis. Conocíamos el Erotókritos, la música de Hatzidakis, de Moundakis y Garganourakis, de Markopoulos, Loudovikos y los hermanos Xilouris, Nikos y Psarandonis, el heroísmo de Anogeia, su pueblo, y de otros, tanto durante la ocupación turca como durante la Batalla de Creta en la 2ª Guerra Mundial.

Nos habían impresionado los relatos de la resistencia, de las represalias y matanzas masivas, de los suicidios colectivos. Frankocastelo, Arkadi, Sfakiá... . Y el carácter indómito, serio y silencioso de sus habitantes, pero también su desenfreno con la fiesta, el baile y la música, su alegría. O la fiereza de algunas de sus viejas tradiciones.
Todo eso tenía poco que ver con el laberinto del Minotauro. En todo caso tal vez Psarandonis y el Psiloritis, la montaña donde se halla el Ideon Andron, la cueva mítica donde nació el Tonante Zeus, Feus, decía uno de mis hijos.
 
Daemonia Nymphe y Psarandonis. Dios Astrapaiou.


Creemos que tanto la literatura, la historia, como la música son tres buenas maneras de acercarse al conocimiento de un país.

Sí que fuimos a Knossos, al antro del Ida en el Psiloritis, cuna de Zeus  y conocimos las tres ciudades importantes de Creta, Janiá (La Canea), Rézymno e Hiraclion (Candía), la capital. No llegamos a Festos y eso que acabábamos de leer el Coloso de Marusi, de Miller. En Festos el autor americano se extasía y vive uno de los momentos más potentes de su encuentro con Grecia.

Y es que Creta es mucha Creta, demasiado para un mes y tres días de alquiler de coche que era lo que nos podíamos permitir. Y los niños eran todavía pequeños y no queríamos apalearlos con museos, madrugones y arqueología más o menos ruinosa, sólo lo justo. Nosotros ya empezábamos a recular también y pasábamos de vacaciones exclusivamente culturetas.


Gordolobo. Grecia, agosto 2011

Pero la visita a esos santuarios de la resistencia cretense más moderna no la perdonamos. Anogia, con parada en la casita museo de Nikos Xiloúris, casi un oratorio, donde conocimos a su hermana, y fonda en casa de otro familiar del pueblo. La llegada, nocturna, fue una aventura que contaré cualquier día.
El monasterio de Arkadi, con fachada de estilo español, escenario de un cerco de los turcos que acabó en inmolación griega y miles de muertos por ambas partes.
Y Frankokástelo, en Sfakiá, donde acabamos recalando, antigua fortaleza veneciana que la subversión cretense y sfakiota contra los turcos convirtió en símbolo del valor y la oposición a la esclavitud de la isla.   
Λουδοβίκος των Ανωγείων- Φραγκοκάστελλο. Francokástelo. 
 

Veis, voy a necesitar varios capítulos para contar un parte de esa estancia porque no he hecho más que empezar. Y me enrollo como las persianas. No obstante creo que por hoy ya he dejado un montón de nombres y de datos que sirven para acercarse un poco a Creta. Como me aburre la relación lineal de lugares y cosas interesantes, playas, ruinas, monasterios, etc., y es una información que se puede conseguir en cualquier guía o aquí en la red, trataré de aburriros sólo con nuestra Creta personal.

El próximo día espero hablar algo de la llegada a Janiá, de Akis y Nikos, y de Francokastelo que fue el lugar que escogimos después de recorrer una parte del interior y algo de las costas norte y sur. E iré desmenuzando un poco las historias, que son varias.

Nikos Xyloúris, Manolis Mitsiás - I zoi en tafo. (1977)
 

Υγεία, Salud!
 
Barbarómiros

martes, 2 de octubre de 2012

O Ιωάννης Μπερνιδάκης (Μπαξεβάνης), Ioannis Bernidakis (Baxevanis)


Primer Panselinos, Luna llena, de agosto.
Grecia 2012.

Dos años mayor que Rodinós, el malogrado liraki nacido en 1912 y muerto con 22 años, al que acompañó en su corta pero fulgurante carrera, o Ιωάννης Μπερνιδάκης (Μπαξεβάνης), conocido como El Baxe (Μπαξέ, 1910-1972), nació también en un pueblo de la prefectura de Rézimno, ciudad que durante muchos años proporcionó los más reconocidos músicos de Creta.
Como la mayoría de ellos comenzó muy joven, tocando la mandolina y el bulgarí, antes incluso que Rodinós la lira. Cuando se juntaron, el Baxe ya no era un principiante en lo suyo.

El bulgarí, μπουλγαρί, es un intrumento de cuerda, un pequeño laúd de caja semicurva profunda, oblonga, y largo mástil, al parecer originario de Asia y que ya apenas se utiliza.

Ροδινός,  Μπαξεβάνης.  Λεονταριού καρδιά βαστάς. Llevas corazón de león (Llevas un león en el corazón?)

Pero sus instrumentos definitivos serían el laúd, laoúto en griego, que acabó imponiéndose a otros instrumentos de cuerda semejantes, y la voz, con los que acompañó a los mejores intérpretes del momento.
Su voz fue especialmente celebrada entre los viejos maestros. El "ruiseñor de Creta", se le llamó, nombre que heredaría años después Nikos Xyloúris, aún cuando al de Anogeia lo encontremos más cercano a Skordalós que a Baxevanis.

La siguiente grabación, de los años 40, está en muy malas condiciones, se escucha el paso de la aguja  por cada surco pero, como no tengo gran número de canciones y no quisiera repetir, la subo. Y también porque es la única que encontré del Sirto de Anogeia, el pueblo de los Xiloúris y Ludovikos, que ha dado grandes músicos a la isla y a Grecia, además de héroes.

Μπαξεβάνης. Συρτός Ανωγειανός (Πιάσε Μαχαίρι Βάρε μου)
 
 
Entre los músicos con los que colaboró, amén de Andreas Rodinós en sus inicios, están algunos de los que iremos viendo en esta etiqueta en los capítulos siguientes, como Stelios Foustalieris, Manolis Lagoudakis (Lagos), Antonis Papadakis (Kareclás) o Thanasis Skordalós.

Su primer registro discográfico es de 1938 acompañando a Alekos Karavitis, otro liraki y cantante de los Protomastores, Primeros maestros, al que también dedicaré su capítulo.

Con Foustalieris, Φουσταλιέρης, al bulgarí es esta grabación de 1938, donde el Baxe interpreta una de sus canciones clásicas.

Τα βασανά μου χαίρομαι, Me alegro de las penas.
 
 
El Baxe venía, cómo no, de familia de músicos, algo común en Creta, y su hermana Laurentia fue la primera mujer en dejar un registro sonoro en la música tradicional de la isla, interpretando una canción de Lagos, Ti mana mou tin agapó, Amo a mi madre. 

La música cretense bebió también de oriente y, además de los syrtos, pentozalis, mantinades, kontiliés, y danzas nisióticas (isleñas) en general, o la ritzítica (raíces), se ocupó de las amanades y otros sonidos de Asia Menor que llegaron con las sucesivas oleadas de refugiados, con el avance y la consolidación definitiva de los turcos.
 
Y más dolor de corazón que, como decía José Bergamín, dura más que el propósito de enmienda.
 
Φουσταλιέρης/Μπαξεβάνης.  Πονεμένη καρδιά, Corazón dolorido.

http://www.youtube.com/watch?v=njokv56Cyhc&feature=related 
 

Grecia, agosto 2012.

Para mí es muy dificil deslindar todas estas influencias y géneros, pero el hecho es que la Tabachaniótika, otra de las ramas orientales (tabaco=haschís), que se desarrolló en Creta y Patras, entre otros lugares, tiene  relación con la rebétika y está en el origen y primeros pasos del género en Grecia.
Los temas de Foustalieris no sé si pertenecen también a la Tchabaniótika, pero mi chuleta del disco del Baxe, escrita por el periodista Dinos Konstantinópulos sí habla de las amanades de Fustalieris.

Y para apoyar un poco más esa confluencia de estilos e intérpretes, en esta grabación de 1940 en Atenas, también bastante deficiente y que se corta al final, pero que nos vale como ejemplo, y no tengo otro del mismo tema, colabora con Tountas, un rebetis de la edad de oro.
 
Μικρο μελαχροινο. Morenito.  Παναγιώτης Τουντας, Μπαξεβάνης.
 
 
Mucha música y poca letra hoy, sin embargo me fui al pino de nuevo, y aún me quedan varias canciones. Ramataré el capítulo con dos apuntes y más temas.
 
Hay medio centenar de registros del Baxe, muchos de ellos con Manolis Lagos, otro liraki con el que trabajó algunos años. Seguramente volverá a aparecer con él cuando hable de Manolis.
 
Μανόλης Λαγος, lira. Μπαξεβάνης, laúd y voz. Περβολιανός Συρτός.
 
 
Ioannis se casó en 1947, fue abandonando la música y no regresó a ella. Ya habían pasado años desde que muriera su primer colega de avatares, y amigo, Rodinós, cuya muerte había dejado un tiempo  huérfano y tocado a Ioannis Bernidakis, Baxevanis.
 
 Ι.  Μπερνιδάκης (Μπαξεβάνης).  Άσπρο μου περιστέρι. Mi paloma blanca. 
 
 
Y como ya tenía las canciones buscadas aquí las dejo. El que esté cansado que pase, si no sesión doble.
 
Μουσική, στίχοι, μπουλγαρί: Στέλιος Φουσταλιέρης. Música, letra y bulgarí: Stelios Fustalieris.
Γιάννης Μπερνιδάκης - Όσο σιμώνει ο καιρός.
 
 
De nuevo con Panagiotis Tountas en  el registro ateniense de 1940, Ze na se kamo menexé, canción que aparecía acompañando al Morenito.
 
Γιάννης Μπερνιδάκης (Μπαξεβάνης). Θε να σε κάμω μενεξέ.
 
 
Junto con Mi blanca paloma grabó con Tountas en 1938 una canción que se haría famosa, Amán Marió. Con ella me voy y creo que son diez.
 
Ι. Μπερνιδάκης (Μπαξεβάνης). Αμάν Μαριώ. 
 
http://www.youtube.com/watch?v=uNA-Em9mp_8

Salud y buena música.

Μπαρμπαρόμηρος
Barbarómiros
 

lunes, 1 de octubre de 2012

Cita en Monastiraki


Atenas, julio 2012.

Nuevos tiempos


Crisóstomos ya era un picha brava antes de profesar. Menos mal que la sublimación mística le llegó en pleno ataque hormonal adolescente y sus padres supieron hacer de la necesidad virtud. Eran de una región montañosa de la Grecia profunda, muy pobres, y su marcha significó una boca menos que alimentar y tal vez un seguro de vida para él y su familia: dada la precocidad del guaje, no hubieran tardado en tener problemas con algún marido despechado.

Los años del seminario, los estudios, los períodos de meditación, ayuno y retiro, sólo le confirmaron en la necesidad de una mujer. No estaba hecho para la teología y el solitario. Él había nacido para el mundo, con todas sus delicias y tentaciones.

Cuando se hizo cargo de su primera parroquia ya le echó el ojo a media docena de feligresas, la mayoría eran casadas. Una soltera muy piadosa que cuidaba la iglesia, mayor que él, lo acabó atrapando y en un pispás se vio casado y con las obligaciones de un marido ortodoxo y además pope.

La otrora soltera no consiguió darle hijos y, para colmo de males, era frígida. Toda la culpa la tenía la religión, porque su mujer era una mística y una remilgada que nunca se desnudó en su presencia, ni siquiera dentro de la cama.
Cómo se las arregló año tras año para intentar preñarla eso es algo que dejo a la imaginación de los lectores.

Aunque las mujeres partan el bacalao, la griega es una sociedad patriarcal y machista, muy parecida a la nuestra. La infidelidad y el adulterio son cosas serias que pueden acarrear con facilidad respuestas sangrientas.

Un poco refrenadas ya sus fogosidades juveniles aunque fuera a costa de una amante congelada, fue ganando en cautela con la madurez.
Y era un pico de oro como anunciaba su nombre, en especial con las mujeres. En más de una ocasión tuvo que ocultar su sonrojo y su íntima satisfacción cuando creía ver la coincidencia de los rasgos de algún bebé con los suyos propios, al bautizarlo. Tentaciones del diablo...

Finalmente se había retirado, su mujer había fallecido y él tenía una novia mucho más joven que él, una ex-monja holandesa pelirroja, pechugona y cachonda. Muy retozona. Se estaba retrasando.


Ejecutivos Agresivos. Mari Pili.
 
 
 
Salud
 
Skylorómiros Rontrigkéas Mavropradakos
 

domingo, 30 de septiembre de 2012

Fuegos, tormentas, huracanes


Aguada. Pintura en polvo, espátula. 2001.
Ramiro Rodríguez Prada

Buenos días. Todos los años llevó las acuarelas a Grecia, pero las saco pocas veces, creo que porque reduzco a mínimos el trabajo y las responsabilidades, incluso ésta que no es muy gravosa. Prefiero el dolce far niente.
Pero como llevaba un año sin coger los pinceles y cuchillos y había empezado de nuevo poco antes de las vacaciones, este verano traje en la maleta un pequeño taco de ellas, rápidas. Fotografiaré algunas y supongo que las subiré cualquier día, o mes.

La última semana de agosto os he contado que hubo incendios en Eubea que pusieron en peligro incluso la vida de nuestos amigos Lisi y Diamandis, muy cerca de Petriés y Agioi Apostoli, donde estábamos. Hace unos cuantos años ya había escogido ese motivo triste para algunas aguadas con carbonilla de las minas leonesas y asturianas. Bosques quemados. Ésa volvió a ser la excusa para algunas de ellas, negras.

Nos llegaron también, vía telefónica, las noticias de un incendio en Castrocontrigo y las faldas de Teleno, no lejos de Astorga, en León. Y resulta que hace unos días vi en San Justo a Sendo, Rosendo García Ramos, pintor, escultor, maestro y amigo, en su casa estudio, y estaba trabajando en un gran cuadro de un bosque quemado al que añadía incluso trozos de carbón vegetal, ramitas y piedrecillas ennegrecidas, material recogido a pie de obra, en el lugar de ese incendio. Formas orgánicas, testigos de un naturalismo al pie de la letra.

Ya en el 87 Sendo había experimentado con el fuego con aquel Queimoss-Art Action, quemando metros de pintura y rodando el efecto de las llamas sobre los colores y los soportes, en una noche de brujas en lo alto del Crucero de San Justo, medio aquelarre medio auto de fe.

El azul del cielo y el mar de Grecia, y el nuestro, tiene también nubarrones y  fourtunas, tormentas muy serias que no salen en las postales turísticas. Y las personas lo mismo. Ahora estamos cerca del ojo de un huracán.

Roberta Giallo.  I' m the black the white & the rainbow. MANIFESTO. 
 
 
A Roberta Giallo me la descubrió, una vez más, Andrés Edo, con el que pasé un día en León esta semana.

Una dirección de un blog fotográfico recién estrenado que me acaba de pasar Sendo que, además, hace hoy el número 18 de los seguidores de este blog. Gracias compadre. El fotoblog es de Nuno y  empieza con muy buenas maneras:
 

 
Salud
 
Ramiro

sábado, 29 de septiembre de 2012

Ombres a Albons -3


Paret. Albons, juliol  2012.

La pared


A primera vista cualquiera podría pensar que aquella pared era uniforme, sin una fisura, poco menos que impenetrable. En la terraza de la casa, recibía el sol del este y del mediodía y conservaba el calor  toda la noche. Al atardecer nos arrimábamos a ella y se estaba tan agusto que algunos días cenábamos algo allí y veíamos pasar las estrellas hasta el amanecer, cuando aparecía Venus por el este y la charleta languidecía con la palidez un poco aterida de la luz del Lucero del Alba.

Entoncenes, curruca, nos íbamos a la cama, la aranesa y la mi morena ya adormecidas.

Una de esas madrugadas yo estaba también algo aéreo a costa del patxarana del navarrico y veía cómo Afrodita me guiñaba un ojo desde levante. Soy el único fumador del grupo y mientras los demás se levantaban camino de la piltra me lié el ultimo pito de la jornada. Lo encendí y me quedé enganchado como un pasmarote a la pared, en un agujerín que se veía ya casi en su unión con el suelo. Se diría que Afrodita estaba especialmente interesada en señalarme aquel agujero que iluminaba con su luz venérea.

El agujerín parecía agrandarse cuanto más lo miraba. Pensé en Alicia y en el Conejo.

¿Conejo? Al otro lado de la pared estaba nuestra habitación. Acerqué la oreja al agujero y oí perfectamente los sonidos apagados de la mi morena saliendo del cuarto de baño. Me separé un poco y vi sorprendido que por aquel butrón cabía con holgura el Conejo y tal vez Alicia misma. No veía el interior de la habitación, sólo las paredes del pasadizo, pero escuché el suspiro de la morena en el momento de acostarse y hasta el vuelo de la sábana con la que se tapó.

Acabé el cigarro y no sé lo que pasó después. Venus brillaba feliz en el centro del cielo y yo abrazaba a la morena en la cama, sí, pero no recuerdo haber salido por la puerta de la terraza.


Ramiro
 
 
Alicia cae por el pozo. Walt Disney.  Alice in Wonderland.  2010. 
 


Argolla. Albons, Empordá, juliol 2012.

La argolla


Ahora la argolla sujeta uno de los extremos del columpio, pero ¡qué no sujetaría esta rosquilla de hierro!, si ella nos lo pudiera contar. Pero puedo yo.

Nací a finales del siglo dieciocho, como soy muy vieja no recuerdo el año exacto. ¿1789?. No lo sé, puede ser, porque me suena mucho esa fecha.
Me hizo el herrero del pueblo, el Martinet. Entonces en casi todos los pueblos había fragua y el Martinet era de los mejores del Baix Empordà.

Yo estaba destinada, desde el fuego, el martillo y el yunque, a la pared exterior de una casa, pero la casualidad quiso que comenzara mi cometido en el interior, clavada a la viga de un cobertizo auxiliar donde la familia hacía todos los años la matanza del cerdo.

Yo sujeté durante mucho tiempo y cada año el peso muerto del gorrino familiar colgado al sereno. Además de corderos, cabritos y, en varias ocasiones, caballos, vacas, chotos, bueyes, y demás cuadrúpedos y rumiantes, sacrificados para el sustento de las proles y generaciones que crecieron aquí.
Soporté también la carga de un sinfín de alimentos y objetos cuando no cumplía mi labor principal, desde jamones, tocinos y lomos hasta guadañas, cribas y cestos. O un somier sujeto con un gancho que pesaba más que un gocho.

En la segunda mitad del diecinueve renovaron la casa y entonces me sacaron al exterior. Me colocaron junto a una argolla muy vieja a la que le quedaba ya poca vida, desgastadina por tres siglos de intemperies y tirones. De hecho sólo duró cincuenta años más.
Mientras vivió casi todo el mundo ataba el burro en ella porque estaba más cerca de la puerta de la casa y también porque después de los años ya todo el mundo la conocía y la quería. Tenía ese tacto suave de las arrugas de las abuelas, pero más pulido, no sé...

En su lugar pusieron a una argolla advenediza que habían hecho en el Alt Empordà porque Martinet, el nieto del que me hizo a mí, había muerto sin descendencia y la herrería cerró.
Me dejaron donde estaba, en un discreto segundo plano, sin mucho trabajo. Sólo algunos pollinos y acémilas que se me fueron haciendo adictos y forzaban a los dueños a que los amarraran conmigo.
La nueva compañera vivió poco, era floja y mal templada y, terciado el veinte, empezaron a escasear las caballerías y ya no la sustituyeron.
 
El trompetista y el burro.
 

Allí quedé yo, sola, un poco a desmano y recibiendo cada día menos visitas. Aún así todavía vi pasar por el agujero metros y metros de ramalillos, sogas y hasta cadenas, a cuyo extremo se aburría un equino por lo general, rucio, mula o penco.
Ocasionalmente ataban también otros animales, vacas, ovejas. Y al cerdo unos momentos antes de sacrificarlo en el exterior sobre el banco. Esos cortos minutos se me hacían eternos, porque notaba los tirones del animal queriendo huir, absolutamente convencido el pobre guarro de que en aquel amanecer helado estaba ante los últimos instantes de su vida.

Pero no quiero entristeceros. Hubo de todo. Las niñas me ataban un extremo de la comba y eso me colmaba.
Una solterona un poco trastornada que vivió en la casa a principios del veinte, castigaba en  la calle a las gallinas que no ponían, atadas a la argolla, a pan duro y agua. El hermano, también soltero, aficionado a las canoras y a las aves en general, que tenía canarios, se apiadaba de las gallinas exiliadas y salía a palparles el culo a ver si aparecía el huevo y de paso a reconfontarlas. Era un bendito.

En fin, niñas y niños, ¡un mundo ha pasado por esta humilde argolla!

Y ahora, en pleno siglo veintiuno, cuando me llega la hora del retiro, estoy entretenida y acompañada como nunca antes. En lugar de ponerme en la pared de la calle como un objeto decorativo rústico que no sirve para nada, estas buenas personas me han dado un nuevo destino en el interior de la vivienda, agradable donde los haya: sujetar un balancín. A veces una hamaca. Bueno, el dueño de la casa ata también el cuatrolatas, pero sólo cuando sopla tramontana.
 
Ramiro
 
La burra de Txondonea reclama el pan en Gamioa.
 
 

Porta. Albons, Girona, juliol 2012

La puerta
(Buenaventura de la gitana)


Que la casa
del amigo
siempre la encuentres
abierta
 
que le comas
los tomates
y  melones 
de su huerta
 
y que te den
por malaje
en la nariz
con la puerta 
 
Era perdiz
y perdió un ojo
ahora es la tuerta
 
 
(De  Letrillas escangallás)
 
 
Ramiro Rodríguez Prada
 
 
Guitarra, Melchor de Marchena. Voz, Antonio Mairena - Por los siete dolores (Siguirillas).
 
 
 
Salud! 

viernes, 28 de septiembre de 2012

Ombres a Albons -2


El gat i el gronxador. Albons, juliol  2012.
 
El gato y el columpio


El gato está tumbado a la sombra de las plantas y flores del patio. Entrecerrando los párpados, indolente, sigue con los ojos el ir y venir del columpio. Cuando el balancín se aleja levanta la cabeza y casi bosteza, cuando se acerca mira la sombra en el suelo y estira las orejas porque se acerca peligrosamente a su lugar. Como si viera a un ratón asomar por el agujero de la madriguera.
Una y otra vez, con cada  balanceo, repite los mismos gestos siguiendo al columpio y a su sombra, que nunca llega a él, y de llegar se fundiría con la sombra que lo protege.

Tras un buen rato en este juego el gato decide trasladarse a un lugar menos peligroso, donde no se sienta amenazado por esa sombra móvil. Se tumba mirando al columpio de lado desde el suelo y se relaja. Pero no del todo, sigue pendiente de la sombra: atisba todavía el momento en que alcanza su punto máximo en el piso, muy cerca de donde él descansaba antes.
Por fin el columpio ha sido abandonado y la silla de madera cuelga vacía de las cuerdas, balanceándose todavía pero cada vez más lentamente. El gato no ha perdido detalle de todo ese movimiento de la sombra en las losetas del porche.

Cuando el balancín se detiene por completo el gato levanta la cabeza y las orejas mirando la sombra, pero no se sienta, permanece acostado unos segundos. Seguro de que la silla ya no se mueve, y sólo entonces, pausadamente, se acerca a inspeccionar sobre el terreno la sombra quieta. No la cruza. La mira de cerca, la rodea, la huele, husmea los alrededores. Finalmente se estira con las patas delanteras al borde mismo de la sombra y la atraviesa con el rabo levantado. Ramón, que así se llama el gato, ¡es un pánfilo y un gilipollas!, dice mi amigo.

 
Ramiro
 
 
Baixant per la font del gat
 
 

El cuc de llum. Albons, Girona, juliol  2102.

La luciérnaga


Una luciérnaga se enamoró de un escarabajo de la patata. Fue un flechazo, un amor a primera vista. Le chiflaba el listado de los hélitros del insecto y la consistencia y diseño del bicho a pesar de su corta talla, como un pequeño acorazado rocoso, un volkswagen todoterreno.

El escarabajo patatero se hacía el duro pero la gusana de luz lo acosaba día y noche. Y le hacía tilín. Era como un farol allí delante de las hojas de patata que él se estaba tripulando. Esto tenía sus ventajas porque le permitía escoger las más tiernas al primer vistazo.

Pero tenía sus inconvenientes, en especial cuando la luciérnaga se exitaba más de la cuenta y   empezaba a parpadear, a lanzar destellos o encender sólo el rabo, rojo y brillante como la brasa de un cigarro en la noche oscura. Lo deslumbraba. Al escarabajo le daban escalofríos.

Una noche sin luna el patatero dejó la tarea y prestó atención al despliegue luminoso de su enamorada. El coco de luz parecía una discoteca. Una bolita de luz recorría el cuerpo de la gusana de la cabeza al culo?, como las bombillitas de un árbol de Navidad. El escarabajo quedó fascinado.

Se perdieron en una planta de patata. Fue a principios de julio cuando el calor aún no sofoca y las estrellas titilan alegres en un verano nuevo. El brillo de la luciérnaga, de un delicado verde pálido detrás de una hoja recién nacida, era como el halo de una aparición milagrosa.

La cosa prometía, pero vamos a respetar su nido de amor, su intimidad. Sin embargo sí estamos en condiciones de afirmar que aquella feliz coyunda ¿contra natura?  no fue bendecida por una descendencia. A ellos les daba igual, ni escaranagas ni luciabajos. Sólo amor.
 
 
Ramiro
 
 
J. Dames. (Milonga). Bailan, Roxana y Fabián. La Luciérnaga. 
 


El final del túnel. Albons, Empordá juliol  2012.


El túnel


Me lo habían explicado todo muy bien y casi lo memoricé a fueza de repetírmelo: Tú cuando entres en una especie de túnel muy oscuro sigue adelante mientras haya luz y no te preocupes, no te apartes del camino. Así lo hice, mientras hubo luz. Pero no me informé de más, ¿y ahora qué? No traigo linterna, recular después de todo el esfuerzo y en un sitio tan estrecho no es tampoco solución, igual me quedo trabado si intento girarme, me puedo morir de sed antes de salir de aquí. No tengo móvil y de todos modos en este agujero no hay cobertura, eso sí me lo comentaron. Empecé a cavilar a una velocidad increíble, me pasó la vida entera por delante, como a esos que regresan de la muerte o que rozaron su umbral, más bien. Y cuando llegaban al final de ese otro túnel contaban que se hacía la luz, una luminosidad creciente, irresistible, que anulaba todas las sombras. Alguien encendió la luz en ese momento..., pero yo, una sombra, había desaparecido.

Ramiro

Bob Marley - Redemption song (subtitulado)


 
Salud y buen camino.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Ombres a Albons


El balancí. Albons, juliol 2012.

El columpio de Yan


Yan se sentó en el columpio y arrancó. Metió primera, segunda, tercera y redujo otra vez hasta dejar el balancín en punto muerto cuando se acercaba a la señal de stop.  Paró, miró a un lado, miró al otro y como no venía nadie echó a andar de nuevo. Segunda, tercera, cuarta...
El columpio no tenía quinta y como a ella le gustaban los cambios de ritmo y dirección redujo a tercera, hizo un giro ya en segunda y regresó sin meter primera por el mismo camino por donde venía, mirando el paisaje.

Es un balancín ventilado, todo aire y luz, estupendo para los días de verano. Mejor que un descapotable. Tiene un asiento artesanal de madera un poco duro pero resistente, tiene unos agarraderos de cuerda muy buenos para sujetarse en las curvas y en los derrapajes.
No necesita parachoques ni carburador y el claxon es de los clásicos, un ¡pipíii! o un ¡popóoo!, según como coloque los morros el conductor.

Todo son ventajas en este columpio. Gasolina no consume, tampoco gasta ruedas aunque no levita. ¡Pero casi vuela!.

 
Ramiro


El guitarrista Juan Dallaserra toca 'El Columpio' de Francisco Tárrega (Villarreal, Castellón, 21 de noviembre de 1852 - Barcelona, 15 de diciembre de 1909)
 
 
 

La cadireta. Albons, Empordá, juliol 2012.

La silla de Yin


Yin se sentó en la silla  a descansar. Estaba muerta. Todo el día de acá para allá en un trajín continuo. Se lo tenía merecido. Y la tarde era preciosa, el sol doraba las losetas del porche y las golondrinas se posaban en los cables a parlotear como cotorras acicalándose las plumas de la pechera y rascándose las sobaqueras.
Le entró un sopor dulce y reclinó la silla. Era de madera, un poco dura, pero resistente y sobre todo ventilada. Le gustaban las sillas ventiladas donde no se pegase el culo y las piernas con el sudor de una estancia prolongada.

Es mi asiento preferido. Especialmente después de haber trabajado un poco en el jardín. Me encanta sentarme a leer, apoyar la nuca en el respaldo después de algunas páginas, cerrar los ojos e imaginar que soy la heroína de la que me habla el libro. Adormecerme. Planear como una golondrina.
La silla parece absorber mi cansancio y mal humor. Cuando la dejo y más tarde me vuelvo a sentar, toda esa fatiga que he dejado en ella ha desaparecido ya. Me recibe siempre limpia y cálida, y me abraza.

Sumida en sueños amables despego del suelo sentada en la silla. Muevo las piernas que cuelgan en el aire, para avanzar, ¡como si estuviera en un balancín y volara!.

 
Ramiro
 
 
Nat King Cole. La Golondrina (제비)



La taula. Albons, Girona, juliol 2012.
 
La mesa

Primero llegó Ana y puso una bolsa de la compra sobre la mesa, arrimada a una pared lateral del porche. Sacó la llave del bolso y abrió la puerta de casa. Más tarde llegó Fidel, después de cerrar el cuatrolatas, cargando el resto de la compra. La posó en la mesa aliviando peso unos instantes.
Carne, pescado, quesos, algún embutido. Unas botellas de vino. Y verduras. Asomaban fuera de la bolsa los tallos largos de los puerros. Uno de estos días haremos purrusalda, pensó el navarro.  Mañana venían unos amigos.

Ana ya lo tenía todo a punto. Era domingo, una paella para recibirlos era lo mejor. Hacía un día precioso. La comerían abajo en el porche, de ese modo podría cocinarla en el fuego de la barbacoa, quedaría más sabrosa.
La mesa era grande, de madera dura, y resistente a la intemperie, muy sólida. Y sobre todo cómoda, permitía sentarse en torno a ella a diez personas con holgura y estirar o cruzar las piernas cuando se comía, porque era alta y diáfana, sin maderos con los que tropezar con las rodillas.

Casi simultáneamente, pero sin saberlo, pensaron en la funcionalidad y bondades de aquella mesa cuando ponían los platos y cubiertos. El arroz en su punto, los amigos llegarían volando...

Ramiro

Les forces es refan entorn la taula. Las fuerzas se recuperan en torno a la mesa.
 


P.D. Naturalmente las pequeñas historias de hoy son una excusa para recordar con cariño a nuestros amigos, Yin, Yan, Ana y Fidel, a quienes están dedicadas y con los que pasamos unos días maravillosos, recibiendo sus atenciones y generosidad, paseando, charlando, riendo, comiendo y bebiendo con la moderación que a todos nos caracteriza (ríete, Fidel!), en lo último excepción hecha del que suscribe.

¡Salut, muchos petons i bona nit a todos!
 
ra 

martes, 25 de septiembre de 2012

Καλαμάρια του Αιγαίου, Calamares del Egeo



Nata montada del Egeo
Santos Apóstoles, Eubea. Grecia, agosto 2012.

Se me van los calamares
(Cancioncilla de amor a los calamares)


Se me van los calamares
a sudar la tinta china
han saltado a la cocina
se van allende los mares
los calamares
 
Y el bueno del camarón
hecho de plata Meneses
brincando se compinchó
con esos viejos juglares
los calamares
 
Se largan con las bermudas
birladas de algún cajón
de color azul de mares
se me van ¡ay qué doló!
los calamares
 
Surcan los mares del sueño
en un canuto encendido
vuelan raudos ¡bang bang! como tiros
y no tienen más pesares
que el curro y sus avatares
los calamares
 
Se han unido las sartenes
el vinagre el pimentón
qué sería de esos mares
si comiésemos toítos
los calamares
 
Los llaman los chapuceros
por la forma de pintar
lo manchan todo de negro
son un borrón de los mares
los calamares
 
Ahhh bandidos miserables
que no tenéis corazón
que me habéis dejao en cueros
soplando y soñando a pares
los calamares 
 

Calamares al sonrojo
Grecia 2012

Y voy ciego furibundo
perdido por esos mundos
llevado por ¡calamares! los azares
de vientos corrientes mares
buscando los mis amores
los calamares
 
Son piratas de cuidado
van de pillaje en pillaje
y si gritan abordaje
son el terror de los mares
los calamares
 
Más vale tener en mano
un calamar que volando
porque pirándose al mar
será difícil pescar
al calamar
 
Dejad todos el madero
y nadad hacia las rocas
que no cunda el desespero
vamos a las grutas locas
¡calamares!
 
de guirnaldas de corales
Voy delante tú el primero
donde habitan ¡pintureros! los toreros
flotando sus alamares
los calamares
 
Me esconderé en el alcohol
ya es inútil esperar
que regrese de la mar
ese mi amigo del alma
el calamar
 
Me se van los calamares
a sudar la tinta china
han saltado a la cocina
se van allende los mares
los calamares
 
Los calamares... 
 
 
De Cançâos (Sentâos, no os quedéis de pie). 1980-87.
 
Ramiro Rodríguez Prada


Vainica Doble. La cocinita mágica.

http://www.youtube.com/watch?v=J-bQ2-LC57I&feature=related


Spiros limpia los calamares con agua del Egeo.
Santos Apóstoles, agosto 2012.

Buenas tardes. Ayer tuvimos visita de amigos y yo mucha tarea cocinil. Es una entrada imprevista ésta.  En el comentario que hice a la última fotografía de Marta Capote le explicaba el origen de esa frase:

Psilicosis18 Sep 2012, 20:49
Salud y besos, que se me van los calamares!
Ramiro.
 
Marta Capote: qué, se quemaron los calamares???, o, es qué no pescaste ná?? -smile
¡¡ Salud Amigo -ése Ramiro- !! y muchos

Besos
Marta


psilicosis
19 Sep 2012, 20:57
"Se me van los calamares/a sudar la tinta china/han saltado a la cocina/se van allende los mares.../los calamares".
Es la Cancioncilla de amor a los calamares, unas letras que escribí en los ochenta. En el curro los colegas acabaron imponiendo la frase, un honor; es una mezcla de estar en la luna, enloquecer y olvidarse, más o menos...
Más besos, cuca.
   
Esos colegas fueron dos currucas, el Esguilatorres  juliensis y la Filomela cañera, junto con el Armengolius, director de La voz del celata, decana en Espania de la prensa celadora hospitalaria, y libre, ejem! 

En la última crónica de Ana Capsir (Navegando por Grecia) intitulada  Los piratas de Furni, Ana hablaba de la isla y sus barculas y remata el escrito con unos calamares. Dice:

"Pero... llegó el calamar que habíamos pedido; el atrapado sin luz de luna, capturado en las barcas coloridas, las barcas que vienen y van, las barcas que bailan en el puerto. Dejamos de preguntar. El comisario Montalbano hubiera considerado una vulgaridad irritante hablar mientras se comía unos salmonetes. Por este calamar...habría sacado el revolver.". Le comento:
 
Psilicosis
Cómo apuntas al sibarita Montalbano y no al proletario Jaritos, pícara! La pistola por los calamares no sé si la sacaría pero por los salmonetes igual sí, aunque no es muy pistolero ni bucanero. Qué chulo Fourni, La Maga sola en el puertín, tú sola debajo de la sabina, ¡dale que libras!

Salud y que siga el buen rumbo.
 

"Es que al Jaritos solo le flipan las yemistá de su mujer y no se extasia como Montalbano. Un calamar del Egeo es una experiencia mística.
La Maga estaba fuera del puertin porque las barculas no dejaban un sitio libre. ¡A ver quien se mete con ellas!"
 
El Capitán Rockhopper vs el poderoso calamar
 
 
En fin, como no quisiera desmentir a la Capitana pirata, rebajando el valor de los calamares griegos y egeos, esa "experiencia mística", no se me ocurrió mejor manera de apoyar su aseveración y entusiasmo que rescatando esa cancioncilla, ilustrada con las fotografías de los calamares recién pescados que limpiaba y cocinaba Spiros en los Santos Apóstoles este verano.


Los rimados eran para el Pulgarzito, sobre todo, aunque al final quedaron en la letra. Como expliqué en otra ocasión Cançâos es corrupción del plural portugués Conçôes, Canciones.

 
Javier Krahe y Enrique Sesea. Cómo cocinar un Cristo.
 
 

Salud  y bocata calamares!
 
ra

lunes, 24 de septiembre de 2012

La Mode


Portadas de El eterno femenino, Negro y amarillo... y La evolución de las costumbres.

Buenos días. Si como escriben los que saben la presentación de La Mode fue en diciembre del año 1981 en la Escuela de Caminos de Madrid donde tantos grupos de la movida se foguearon, debió ser ese mismo año, poco antes, quizá incluso el año 80, cuando Paraíso, el grupo anterior de Fernando Márquez, figuró en una actuación en Avilés, en la plaza del ganao de un barrio, junto a grupos tan dispares como La Banda Trapera del Río y el Aviador Dro y sus Obreros Especializados.

Paraíso. Para ti (La original). 
 
 
Con un Servando de aviador bisoño, una ciudad muy endurecida que no se llama Ávila como decían los Obreretes, ni está junto a Madrid, y unos colocones salvajes, la mayoría del público no aceptó la humorada de Nucleares , por supuesto, ¡Ensidesa y todos sus humos venenosos están al lado!...
Aquello acabó en bronca.

No era el caso de Fernando Márquez y Paraíso que hacían una música más dulce y donde el mensaje no tenía carga política aparente. Incluso al principio, como también a Radio Futura, sentíamos la tentación de incluirlos en aquellas etiquetas terribles con las que lanzábamos anatema contra ciertos estilos: los Babosos. Y eso que ya sabíamos de Kaka de Luxe. Pero al final también nos hicieron bailar.

Y aquella plaza de ganao era en realidad un escenario perfecto para el Morfi y el Tío Modes...

Me gusta más la primera versión de Para , de Paraíso, que esta de La Mode, sin embargo nos gustó mucho el directo de La Mode cuando los vimos en Oviedo.

La Mode. Para .
 


La Mode. Ilustración en la contraportada de El eterno femenino (1982)

Tengo extraviado un disco con una portada negra? Creo que es el primer EP (La Mode. 1982). Ahí venía una de sus canciones más conocidas y que más bailamos, Cita en Hawai.
Tempo medio, sonido cuidado y limpio, envolvente con esas teclas, y textos intrascendentes pero bien escritos.
Los veíamos en una onda semejante a la de Los Zombis, por apuntar ahora otro recuerdo a Bernardo Bonezzi.

La Mode. Cita en Hawaii (estereo).

El eterno femenino, su segundo disco, bien promocionado y con Fernando apareciendo en los medios, los puso en la carretera y supongo que les abrió las puertas a un público más numeroso, si bien en un momento de mucha competencia en el espacio de la música comercial joven. La venta de discos no creo que los enriqueciera tampoco.
 
Sin esconder sus preferencias El Zurdo y sus colegas hicieron un disco que intentaba acercarse al sonido de Roxy Music, con elegancia popera y dandismo estético, acentuado por unas maneras cultas, que tampoco ocultaba Márquez.

Con temas de sus dos primeros discos cubrieron aquella actuación en Oviedo. Fue en una discoteca y había un llenazo, pero nos gustó el directo y pasamos la mitad del tiempo saltando y bailando. Nos pareció uno de los sonidos más logrados, dentro del estilo depurado que ya cultivaban o estableciendo comparaciones con otros grupos que veíamos entonces.
 
La Mode. Enfermera de noche.
 
 
 
La Mode. Contraportadas.

Radio Futura al principio, Nacha Pop, Los Secretos, Los Zombis, más tarde Golpes Bajos..., son los grupos y el tipo de sonido con los que se podrían emparejar. Aunque cada cual defendiera su área y buscase su sitio concreto.

Aquí El Zurdo sacudiendo la melena como hacía también Santiago Auserón por la misma época con los primeros Radio Futura.

La Mode.  Mi dulce Geisha (A su Aire)
 
 
Lánguida, En cualquier fiesta, de su cuarto disco (1984), parecía una despedida y no nos emocionó mayormente. Daban la impresión de haber agotado esa fórmula y tal vez la salud de Fernando empezaba a resentirse.
 
Además de la voz de Márquez, Mario Gil, se decía que hijo de una de las Vainica Doble, llevaba los teclados, la caja de ritmos y los coros, y Antonio Zarcajo las guitarras. Amén de colaboraciones de diversos músicos al cargo de otros instrumentos.
Sea o no Mario hijo de Gloria o de Carmen, lo seguro era la devoción que El Zurdo tributaba al añorado dúo. Devoción compartida por nosotros.
 
En el 86 salió La evolución de las costumbres con la voz de Daniel Ballester sustituyendo a Fernando, que lo había dejado en el 84 tras la grabación del disco de aquel año. En el 85 grabaron un mini LP, Lejos del Paraíso.   
 
La Mode. La evolución de las costumbres.
http://www.youtube.com/watch?v=hIsiglRGR54

Y nosotros empezábamos a estar también algo lejos del Edén, revolucionando las costumbres.
 
 
Actuación en directo de la ultima reunión del grupo original
La Mode. Aquella canción de Roxy.

http://www.youtube.com/watch?v=rt118MbvSwE

Y no va más, compañerines. ¡Valentín, espero esa anécdota que te reservabas!.

Salud y buena música

Ramiro

sábado, 22 de septiembre de 2012

Galinas áticas


Calle Voulis?. Plaka, Atenas 2012.

A la ida el Captain Teach no pasó por Siracusa sino por el norte de Sicilia, y recaló en Cefalú, otra colonia griega. No sabemos si a la vuelta evitó el estrecho de Mesina y por tanto a Escila y Caribdis, las dos monstruas marinas que lo guardan y se las hicieron pasar canutas a Odiseo segun relata Homero.

Esto era una excusa para retomar el tema de las gallinas siracusanas. Yo confiaba en que la crisis hubiera llenado Grecia de un aluvión de huevos caseros. Las noticias de Ana Capsir sobre el aumento en las mismas viviendas de jaulas para gallináceas, la presencia masiva y descontrolada de estas aves en las vías públicas griegas, poco menos que haciendo tropezar a los turistas, disputándose unas migajas entre las mesas a estilo gato, me habían puesto los dientes largos sobre la posibilidad de una sobredosis de colesterol oval heleno (¿será correcto??...).

Pero nones. Huevos había, se supone que griegos, de una granja industrial de la misma Eubea, pero qué más da. Les dan piensos compuestos, la soja y el maíz son americanos, la monda de patata holandesa, los aditivos franceses y las jaulas alemanas.
Y aún las gallinas no se sabe dónde nacieron. ¿Nacen los huevos? Déjalo...
Es como si metes a unas chavalinas de München en un piso de Atenas un tiempo, las alimentas con hamburguesas, salchichas,  frites y mostaza, mirando en la tele el careto de la Merkel sin salir en todo el día, y al cabo las llevas a desfilar a la pasarela de la Habana haciéndolas pasar por cubanas. El huevo no cuela...

No digo que no tenga grasas, proteínas, minerales y todo lo que convierte al huevo en huevo, incluída su forma ovoide (estoy preocupado con estas expresiones, ¿incurriré en redundancia aquí?).
Sólo insinúo que una gallina no es griega sólo porque ponga huevos en el Ática. Y lo que es más importante: un güevo ático cacarea en griego de corrido, y estos hablan una jerga incolora e insípida carente de atractivo, más clara que yema. Sin música. Un fraude.

Y bueno, en honor a la verdad hay que añadir que Grecia es rara y especial, también en el  tema avícola. Me explico.
Cuando en casi todo el mundo las gallinas ponen más huevos en primavera y verano, aquí sucede al contrario, con el calor se amodorran y en agosto muchas cogen vacaciones. Y este año están más deprimidas que de costumbre. Desmotivadas. Tipo mouriño. Y más tristes que un cristiano portugués.

Comer comen, y beben, pero andan sin ganas para el esfuerzo de formar más de un huevo a la quincena. ¡Dale manos de calcio a la cáscara!... .
Así se explica el desavastecimiento de buevos caseros en tiendas y mercados.

Tengo ahí una fotina con cinco huevos viudos que nos regaló la señora Kula como si fueran de oro. Pero casi me da vergüenza enseñarlos. Y están cocidos.
No ponen ni para los griegos, ¡ni cantándoles rebétika!. ¡Qué estúpidas son las gallinas, nunca tuvieron buen oído! A excepción de alguna subespecie siracusana de la que ya quedan pocos ejemplares.
 
Όταν θα πάω κυρά μου στο παζάρι (Το κοκοράκι. El gallo). Νίκος Γούναρης, 
 

Una última pijada. De niño miraba a ver si pillaba a los gallos alzando la pata para mear. A día de hoy todavía no lo conseguí. Hay que estar atentos y yo no tengo paciencia.

Salud

Korvus Korax (O Mavros)

jueves, 20 de septiembre de 2012

20


Era de noche y sin embargo llovía


Salí a tirar la basura...


a una hora que juzgué prudente. No conocía muy bien el lugar y fui antes de que anocheciera del todo, estuve vigilando la luz por la ventana de la casa.

Pero cuando llegué a la calle era noche cerrada. Juraría que hacía un momento lucía un sol casi primaveral. Me extrañó un cambio tan brusco, pero seguí a lo mío. Cayó una granizada de cubitos como cagajones.

Las indicaciones que me dieron eran un poco liosas y acabé extraviándome. Empezó a nevar.

No sé cómo fui a parar a un escenario campestre si me encontraba en el corazón de una gran ciudad a varios kilómetros de cualquier extrarradio. Pero ahí estaba el bidón en medio de la floresta.

Ahora llovía a mansalva y no llevaba paraguas ni chubasquero, parecía el Tío Gilito chapoteando en un bebedero burros, sin un puto duro y con las bolsas de la basura en las manos. Sin embargo, y a pesar de los pesares, tenía un día estoico, dejé la basura en su lugar con mucho tino y solemnidad.

Al caer hizo,  ¡¡¡sschofff!!!  (más o menos), chafándome la puesta en escena, pero inmediatamente salió el sol. Yo, aunque estoico, no estaba para bromas meteóricas? y volví a casa. ¡Bah, que se joda el tiempo!

Los pies encontraron el camino porque sólo pensaba en estos caprichos de las estaciones. ¡Qué cosas, no? Cuando entré en el portal sudaba, sofocado. Me dio un escalofrío.


Talkin Heads. Life during wartime.




Salud y felices pesadillas.

ra

miércoles, 19 de septiembre de 2012

19


Contra la pared


Salí a tirar la basura.


Me la encuentro con frecuencia, muchas veces a la hora de la basura. Está pegada al móvil permanentemente, la oreja, creo que no la ví nunca sin él, y siempre hablando mientras la oreja escucha. Pero es capaz de mantener conversaciones paralelas. Conmigo o con quien vaya o se tropiece. Al abrir la puerta del portal ella, que entraba, se asustó pero, ya repuesta de la sorpresa, se me echó en brazos como una reacción automática mientras reanudaba la conversación que mantenía por teléfono. Yo, que llevaba las dos manos ocupadas con las bolsas quedé perplejo sin reaccionar, tenía el telefonino casi a la altura de mi oído y escuchaba la voz de la que sería su amiga. La chica usa un perfume muy intenso que no me gusta mucho, pensaba esto cuando oigo: ¡Qué haces, suelta a mi hija!. ¿Quién, yo?, dije, más descolocado aún. La madre, que venía detrás, agarró el brazo de su hija y me lo quitó del cuello. La chavala siguió a lo suyo y me dedicó una sonrisa de disculpa mientras se iba hacia el ascensor con la oreja soldada al teléfono.


Silvio Fernández Melgarejo y Barra Libre, 'La ragazza del elevatore'.

martes, 18 de septiembre de 2012

18


Soñando


Salí a tirar la basura...


como cualquier noche. Ya desde el principio me pareció que había vivido esa escena no una, ¡muchas veces! Pero atravesé valientemente el portal, abrí la puerta de la calle y salí. Cualquier cosa podía pasar, la vida es una sorpresa, no es mucho más, sólo que las escenas se repiten con pequeñas variantes. La rutina es un mecanismo de adaptación que nos permite automatizar determinadas labores no muy atrayentes. Mientras fregamos los cacharros, un trabajo nada épico en apariencia, acompañamos a Tetis hasta Skiros para esconder a Aquiles disfrazado de pollita entre costureras, sabedores, con la nereida, de las Moiras, lo que el Destino reserva al hijo de Peleo. ¿Qué trama han previsto hoy los Ados y en qué momento, cómo se presenta la variante en el tejido del héroe, de cada uno de los que salimos a tirar la basura? No es adivinación sino lectura atenta del presente: la realidad ya es demasiado para cualquiera de nosotros, imposible abarcar todos sus rincones, sus signos. No hay futuro. Y, reflexionando de este modo, cuando me di cuenta estaba de vuelta abriendo la puerta de casa. Fui consciente..., de mi absoluta inconsciencia. No recordaba nada de la calle, ni de los cubos o del momento en que repartí las bolsas en los contenedores apropiados, si lo hice...



Estopa.  'Pesadilla'.
 


 
Salud y felices pesadillas


ra