martes, 19 de marzo de 2013

Café con la Tsakonensis


Un café  sketo  con la  Curruca  eubiota
Geromili,  Petriés. Grecia 2012.

Κοκκινοτσιροβάκος της Εύβοιας
(Συλβία της Εύβοιας)

Sentados en la playa de Geromili, charlando tranquilamente alrededor de una taza de café solo, café templado y sin azúcar que la Tsakonensis traía en un termo, que quita la sed y deja ese sabor seco y tostado en la boca, a la vista de un Egeo cuya luz hace daño en los ojos y en el corazón... 

Hablábamos una vez más de la precaria situación que vive Grecia, de los amigos y conocidos a través de la fotografía e internet, pero también de nuestro país, al que la mayoría de  griegos tienen idealizado, unos por la vía futbolera y otros por nostalgia romántica del antifascismo. Todos habréis visto esas pancartas en la Acrópolis, en las manifestaciones, en las concentraciones delante de la Embajada Americana o del Parlamento en Síndagma, con la leyenda  NO PASARÁN.

En un comentario, hacía Ana Capsir (Navegando por Grecia) un chiste a propósito de algo parecido: en una sentada de los '70 en Valencia, los universitarios cantaban el  No nos moverán, y seguían cantando mientras corrían delante de los grises armados con toletes... 

Tal vez sea ese el espíritu, la actitud que necesitamos, aunque debamos huir cuando el enemigo tiene todas las armas en sus manos. La cautela no es cobardía.
Pero esta curruca no es una pajarina ingenua de las que se engañan, ni en lo que se refiere a la Historia ni al futuro. La Historia nos enseña que no sólo pasaron mandándonos mudar, sino que siguen aquí, y con todos los resortes del poder en sus manos. Se llama Fascismo. 
El futuro no sería nada para nosotros si el Proletariado no hubiera tomado su nombre, precisamente, de la prole. Y si los jóvenes lo tuvieran, futuro. Pero no nos condenan a nosotros a la miseria, condenan a las generaciones venideras, que son las de nuestros hijos e hijas, o las de nuestros amigos, o de nuestras hermanas pequeñas... . Tal vez por eso insistimos en el  No nos moverán y el  NO PASARÁN.

Por eso y por orgullo, porque no nos importa encajar una derrota más, donde la derrota es ley de vida.

Παναγιώτη Τούντα. Αμαλία Βάκα (Αμαλία Μάτσα).   Kαλλιοπακι. 1948.

http://www.youtube.com/watch?v=Am-SsFunJBQ

Creo que la Tsakonensis, por las crías con plumón que todavía alimenta en su nido, suscribiría todo esto, porque en directo no era capaz de decírselo en su hermosísimo idioma y hablábamos más con las miradas que con las palabras.

En éste de San José, se celebraba el día del padre. Quise enviarle un recuerdo en particular a esta curruca eubiota, ¡un padrazo!, por ser de todos mis amigos quien tiene los pajarines más pequeños y por tanto quien más esperanza y fuerza necesita para seguir luchando. 

Por estas fechas las carrasqueñas se empiezan a ver por el campo y entre los matorrales del monte bajo, buscando insectos, que son su comida favorita, y un lugar seguro para su nido, animadas ya por la luz primaveral. 
Sabemos que las currucas llevan a veces un bigotillo blanquecino un poco ridículo, pero la Sanjuanina eubiota no gasta de eso, es más austera. Tampoco es ave de vuelos largos, recorre el territorio donde vive y lo conoce como pocas aves, pero es endémico del norte y centro de Eubea y no suele abandonar el entorno de su nicho salvo fuerza mayor.

Si tenéis interés en leer el capítulo precedente acerca de los hábitos más comunes de este pájaro, podéis pinchar en esta dirección:

http://wwwpsilicosisblogspotcom.blogspot.com.es/2012/12/la-curruca-eubiota.html

El  Κοκκινοτσιροβάκος  en sandalias la  Pardilla  en zapatillas
Santos Apóstoles.  Eubea. Grecia, agosto 2012

Y ahora vienen las disquisiciones del pajarólogo y ornitorero linwhiskyco. La Curruca carrasqueña, Sylvia albistrata orientalis o Tsakonensis de San Juan, es una Συλβία της Εύβοιας. Su otra denominación, el sustantivo Κοκκινοτσιροβάκος está compuesto de dos términos y siempre tengo la tentación de traducirlo por Curruca roja, porque kókino es rojo, que lo tienen, pero en realidad no sé que significa tsirobákos. Esto son suposiciones mías, pero me suena al lugar por donde anda o a la forma de moverse..., tal vez haga referencia a la vegetación, puesto que gusta de los carrascos.

Además de ese nombre compuesto de la carrasqueña, a la curruca la llaman también  Ωδικό πτηνό Τρυπομάζης, el primero un genérico descriptivo, Ave canora, y el segundo, con aroma oriental y quizá también compuesto. De hecho por la raíz Tripo, agujero, y las costumbres del pájaro conjeturo que describe su forma de ocultarse (en el agujero figurado...). Está tan cerca por su significado de un avecilla parda hermana, de la península Ibérica, pero también muy cosmopolita, a la que nosotros llamamos agachadiza, que me la hizo recordar, aunque la agachadiza es más grande, y Gallinago y no
Sylvia.

Consultado el monje de Karoulia, el mi Dimitraki, me pasa una colección completísima de imágenes de currucas en Google y en la primera tanda, junto a la panoplia pajaril, ¡oh sorpresa!: me encuentro con las fotografías de las piernas de la Tsakonensis en Psilicosis!, ¡¡Panayitsa mu, pa habernos matao!!...
La segunda tanda es ya una muestra de la amplia familia de los τσιροβάκοι griegos, entre los que figura nuestra especie. Pero ni así hemos podido saber qué significado tiene esa palabra. El Inmortal Dimitrios dice que no le suena a griego, pero indagará.

Y hasta aquí el capítulo de hoy de Currucas pardas. Envío de nuevo un abrazo lleno de plumas y trinos canoros al que llamé en la primera entrega que le dediqué, Juanito Caricias, no sólo por lo cariñoso, sino también porque su apellido tiene algo que ver con ese significado. Y muchos recuerdos para la familia de su nido en Halkida.

Υγεία, φίλε μου!, ¡Salud, amigo mío!

Γρηγόρης Ασικης.  Το Νινι.

http://www.youtube.com/watch?v=Edh4dkvxE6k


Cannavina Carduélis, psilikossa, rebétissa.

Besos

domingo, 17 de marzo de 2013

Coleccionismo


Amanecer en el Egeo. 
Eubea. Grecia 2011.
Fotografía de Mabel M. Melendi.

Coleccionismo


Aseguran los freudianos que todos somos coleccionistas en la más tierna infancia, atesorando nuestras primeras cacas en la etapa anal del desarrollo de la libido. Algunos empiezan antes, en la fase oral, porque siguen acaparando tetas en la edad adulta y nunca llegan a superar esa fijación. Sin mencionar a  chupópteros y mamones.

Hay coleccionistas para todos los gustos, no sólo de las partes anatómicamente conectadas a su maduración psicológica, como el culo o el sexo, sino de las cosas más extravagantes, que los reduccionistas tienden a esquematizar e incluir en uno de los cuatro apartados clásicos.
Los más abundantes son los de sellos, que lamen con fruición la cola del reverso como si fuera un pezón, para fijar la estampilla a su cuaderno particular y asegurárselo de por vida, el clítoris, o sea el pezón, no el sello que es su símbolo.
Ya, ya sé que los buenos aficionados guardan sus sellos en bolsillos de celofán a la medida, pero eso ocurre más tarde y sólo es una sofisticación de lo mismo, más frustrante, como echar un polvo con condón.

Los coleccionistas de mariposas e insectos, también muy numerosos, se dan a sí mismos el pomposo nombre de entomólogos, aunque no hayan pasado de las primeras letras. Esto no quiere decir que después de muchos años no lleguen a dominar su especialidad mejor que biólogos licenciados.
Hay coleccionismos muy cultos que han enderezado vidas anodinas, despertando al científico oculto tras el humilde diletante, de lo cual sacará provecho en el futuro el resto de la Humanidad, que ignora la fuerza de la vocación.
Y todo gracias a una simple afición, porque tampoco vamos a ser más freudianos que Freud ni lo  seguiremos al pie de la letra, lo que sería por una parte agravio y desprecio a muchos insignes hombres de ciencia que dieron los primeros pasos en su especialidad con este, digamos, modus operandi, y por otra parte una fijación imperdonable.

Monedas, automóviles, mansiones, caballos, pinturas, pelos del coño o del culo..., hay para todos los gustos, el eczétera sería interminable, si más raro y exclusivo tanto mejor -la excentricidad no conoce límites-, todos ellos constituyen otros tantos objetos de deseo y posesión, de colección, a los que el género humano se fija como ladilla al escroto.

A partir del desarrollo del turismo, las empresas del ramo se han lanzado a estudiar y explotar estas aficiones en el campo de su competencia, incorporándolas a los paquetes de ofertas turísticas, la más burda de las cuales quizá sea la más genérica.
Me refiero al coleccionismo de países. En un año, dependiendo de nuestra disponibilidad económica y vacacional, podemos llegar a visitar media docena, cuanto más exóticos y remotos mejor, aunque no nos enteremos de la misa la media. Los operadores pasean a los ciudadanos del mundo rico por los pastos más extraños y perdidos del orbe como a un rebaño de ovejas, extrayendo de paso todo el producto rentable que ha ido acumulando a lo largo del año en pieles y ubres, en sus opulentos países de origen.

Las mujeres y los hombres, como mamíferos que somos, siempre nos hemos sentido atraídos por la Naturaleza, de la que formamos parte y de la que hemos aprendido todo, pese a que pretendamos apartarnos de su abrazo. De ahí esa extendida afición romántica a los paisajes o a las puestas de sol, por ejemplo. Este hecho no se le podía pasar por alto a la industria del ocio, como dije, cuyo fin primordial no es educar en Estética a sus clientes, sino beneficiarse de ellos. Pero no sólo de la más oculta o secreta de las pasiones, sino también de la más transparente e inocente de nuestras debilidades.

Es imposible medir el placer que cada cual experimenta con la contemplación de un ocaso o la belleza presente en cada uno de ellos, porque depende de un sinfín de imponderables, entre los que la subjetividad no es el menor, aunque una mayoría coincidamos en calificar tal o cual atardecer como el más bello jamás visto. Pero no pasa de ser una cifra estadística, no un criterio de calidad.
Esto ha dado origen a una serie de puntos de atracción turística en toda la Europa mediterránea, y sospecho que también en la del norte, desde Bodrum, en la costa turca o el cabo Arnautes en la grecochipriota, hasta el Finisterre gallego, el Espichel portugués o el de Brest en Bretaña, estos tres con vistas al Atlántico. Desde ésos u otros puntos estratégicos, mágicos, es posible alcanzar el orgasmo privado o colectivo, sumándose al rito y reviviendo la orgía clásica y eterna, contemplando al sol hundiéndose en la mar, como una simbólica penetración ardiente (¡Pa habernos despeñao!...)

Las ovejas somos conducidas en autopulmans atiborrados de ojos, ansiosos por fijar en la cámara oculta de sus memorias el más hermoso de los ocasos de esta parte del universo conocido. Las exclamaciones de admiración y placer ante la maravilla siempre renovada en un mundo caduco, remiten  otra vez a la fijación freudiana de la obtención del cúlmen sexual y la superación de la frustación habitual, inherente a los rebaños de insípida proteína pecuaria, engordados artificialmente con piensos compuestos (¡No me mates!...)
Los óvidos nos corremos de gusto y, así, esos destinos se han multiplicado en los últimos años.

Al sur del Ática, en la Grecia continental, el cabo Sunio y toda su industria hotelera y de transporte vive de ello, además de algunas islas, aunque no sólo de eso, claro está, y empezando por las más populares, todas bellísimas por tantas razones que el visitante conoce: Mikonos, Santorini, Rodas o Creta.
Pero también Croacia, en el Adriático, con sus emergentes infraestructuras destruidas por la guerra. O Marsala, en Sicilia, Nápoles, Capri, Córcega, Cerdeña, Las Baleares..., por citar sólo lugares calientes.

Mucho más extraño es el coleccionista de amaneceres, pero no porque los colores sean menos evocadores o la fijación a ellos merezca una crítica más benevolente, no. Madrugar todavía está demasiado conectado en nuestras ordenadas sociedades a la frustración del placer, abandonando el lecho, escenario y ara del sexo, por algo que suele representar el colmo de su fracaso -suyo y de su orgasmo-: el trabajo (¡Matásteme, fíu!)

Pero si fuera cierto lo que vaticinan prospectivos y futurólogos del mundo egoísta, que viajamos hacia la sociedad del ocio, predicción de la que me permito dudar con sólo echar un vistazo al ocaso real, actual, de los dos medios mundos, el uno por exceso y obesidad, el otro por defecto y necesidad, si acertaron los condicionales, digo, todo se andaría, y veríamos flotas de autobuses cargadas de ovejas hacia el mejor de los amaneceres posibles. ¡Que balen! Que así sea.


De  27 amaneceres y un poema (Al oeste de Anatolia)
Kondopuli. Limnos. Julio 2002.
Ramiro Rodríguez Prada


Golpes Bajos.   Colecciono moscas.

http://www.youtube.com/watch?v=T6-OyBxvDak


P. D. No le había contestado a Ana Capsir sobre publicar un cuento que mencionaba el cabo Sunio, del que ella había hablado en una entrada de Navegando por Grecia, porque ya no tenía sitio para meterlo este mes. Pero acabé por cambiar la ubicación del previsto hoy para publicar éste, que no es un cuento como le dije, sino una reflexión ligera sobre el turismo masivo.
Ya he publicado aquí media docena de historietas de esta pequeña colección del 2.002 escrita en Grecia. Una de ellas, si recordáis, era aquella titulada Machito follador, sobre un gallo muy chulo que acabó en la cazuela. Algunas son muy largas, en especial las que tienen que ver con la forma periodística, el artículo, etc., por eso me he cortado de publicarlas, yo me fatigo al leer en la pantalla más que en el papel, tendría que partirlas y no me convence la solución. Este Coleccionismo es de las intermedias, un poco larga para el blog pero soportable todavía, pienso.

Salud y buen día.

sábado, 16 de marzo de 2013

La esperansa blanca


Sésar, la gran esperansa blanca del Jazz.

La versicolor


Buenos días. Ayer se habló de quien abajo firma, la responsable de esta etiqueta, pero lo hizo ese puto cuervo de forma torticera, con medias verdades, mentiras completas e imágenes chabacanas. No creáis una palabra a semejante pajarraco traidor, de mal agüero, y volvamos al cariño y al calor de los párvulos nidos canoros.
Y porque hablamos de canoras traigo de inmediato, para tapar ese agujero negro, al Estornino versicolor, al que le sobra color, incluso negro negro entre algodones bluseros. Él no es sabedor, frase de su cosecha, de esta encerrona curruquil. Una sorpresa.

La pegatina que lo caricaturiza es obra de uno de sus compañeros músicos quien, además de estos detalles simpáticos, cede la nave industrial en la que ensayan ahora, después de los recortes que el Ayuntamiento de Llanera aplicó a su Escuela de Música.
Murió aquel combo salsero, Los guajiros del Caribe y desapareció la formación original del Taller de Jazz, de los que puse varios temas en los capítulos dedicados a la Escuela. La grabación de hoy es de esa banda.

Los que quedaron, ejemplo de entusiasmo, buen humor y dedicación, se hacen llamar ahora  Llanera Jazz Conection.

¿Hablé de la voz de negraco que gasta esta curruca? Pues no juré en falso. Cuando apunté ese merecido piropo no disponía de la grabación de hoy, que volvió a subir admiradora33jc, ¡gracias salerosa!, y que traigo hoy aquí como homenaje a los músicos, al pajarín y a la verdad más verdadera, no como la de ese asqueroso córvido.

Pero si vuelve a esta jaula el caesarensis, es también y ante todo porque el pájaro acaba de perder otra pluma. Ganó un espolón, como me pasó a mí ayer. Acabaremos sin remedio desplumados, cargados de espolones y callos (picantes).

Escribo esto una semana antes del evento que, el 15 y 16, hoy, nos reún(irá)e de nuevo en torno a una mesa, si todo sale según lo previsto, en compañía del Esguilatorres juliensis y otras pájaras pardas. Y si no sale, de todos modos saldrá esto y valga como testimonio de camaradería y buenos augurios, ¡y que se joda el cuervo!, en presente y en diferido.

Ya he ido dando cuenta de algún encuentro con esta curruca. En Gijón para ver al Pulgarcito y comer una fabada con la Políglota pulgueña, o con el mismo Treparriscos en la proyección de la película, subtitulada, La eternidad y un día, de Anguelopulos, cuando se cumplía el año de la muerte del cineasta, de un ciclo de cine griego que organiza Céfiro, asociación de profesores de latín y griego, también en Xixón.

Y aquí en el ñial de Vetusta hemos compartido risas y lágrimas, alguna protesta -¡ellos, que son unos protestantes! yo sigo arrestada en la jaula-, además de buenos alimentos, últimamente con la presencia frecuente del juliensis que enriquece la velada, grandes valedores los dos también de la teología heteróxida extremaña. Un lujo reunirlos.


El  Estornino versicolor  en la noche del Huracán Explosivo
Gijón, enero 2013

Y no quiero preterir más, queridas currucas, la escucha de esta voz sorprendente, de las cavas más oscuras y roncas entre el Torío River y el Βερνέσγγα Πόταμος, con más jondura que la del Tío Borrico en lo suyo, ¡sentrañah míah!.
Como los grandes jazzmen americanos que vinieron a Europa porque eran reconocidos y mejor pagados, esta curruca emigró a Gijón, donde parece que su arte encuentra un público más agradecido.

Un saludo especial también para Cachito, que toca la travesera y Dulce, el saxo, amigas y currucas, hembras, por supuesto.

¡Salud, negrako, que el orujo y el buen vino te conserven esa vocecita de canorilla!

Louis Armstrong. Taller de Jazz de Llanera. La Corredoria, primavera 2012.
Voz, Sésar Amstrong Gonsáles.   When The Saints Go Marching In. 

http://www.youtube.com/watch?v=Nx2MGqoMuIA

 ¡Caaarallo!...

Muchos besos

Cannavina Carduélis, pardilla común, rebétissa, psilicosa.

viernes, 15 de marzo de 2013

Cuenta atrás


La  versicolor  y el  pardillo  dándose un bico
Dos piscis coloraos

El pardillo


Me han encargado a mí una breve semblanza de esta pájara, ya que es ella la encargada de dar cuenta de las Currucas pardas en esta sección, y no estaría bien que escribiera una autobiografía retratándose a si misma.

Como soy cuervo y no canora no me voy a entretener en trinos, que lo mío ye graznar.

La Carduélis cannavina, conocida popularmente como Pardillo común, es ave muy aficionada a las semillas de marihuana, por lo que recibe el apellido de esa peculiaridad de las de su especie. A las de cannabis y a otros alpistes que le ayudan a calmar su inquietud, ya que se trata de un pajarín que no para, el jodío, con el azogue en el cuerpo, en el pico y sobre todo en su pequeña mollera colorá.

El pardillo empezó trabajando un verano, siendo muy joven, como pelador de lúpulo, pero acabó ingresando en un nido de cuervos, ¿o era de viudas negras?, más por necesidad que por vocación. Después de abandonar aquel calabozo de requetés en Cataluña, en su adolescencia recién emplumada, con varias profundas morderduras y picotazos venenosos en el cuerpo, ya sin pizca de plumón, desaprovechando las lecciones, jugando y perdiendo el tiempo, acabó el bachiller retrasado y sin pena ni gloria.

Trabajó otro verano en la construcción y sacó el carnet de volidos cortos sin motor, en globo y planeador. Hay que decir que en esos años ayudaba también bastante en el nido familiar: si algo no se le puede achacar es falta de acción, siempre muy serviciales y diligentes las Carduélis, recordemos también a la Cloris, el Verderón blasensis, primo hermano.

Viene después su etapa barcelonesa, libre, digamos, sin rejas, santíssimoss, ni estantiguas con sotana. Eran cielos conocidos de la infancia pero esta vez volando sin miedo. No aprovechó sin embargo todo lo que ofrecía entonces la capital catalana, porque llevaba todavía encima el ¿cañamón? de la dehesa. Aún así, ahí lo perdió, al tiempo que salía un poco del pasmo acultural de la Espania rural frascuela y franquista.

Tiene rarezas el pardillo, como en su día trabajar de cristalero por la mañana y de masajista por la tarde, disfrazarse de mosca cojonera o compaginar el culo con las témporas y la velocidad con el tocino.

El trienio rojo en Laionsity está ya muy documentado y novelado a través de las semblanzas de otras currucas, donde también aparece ésta dando el cante. Aquí se graduó en literaturas y músicas pardas de todo género, en compañía de una bandada de canoras que pernoctaban el los altos del bajo Barrio Húmedo y otros tugurios arbóreos y hasta en los soportales de la Plaza Mayor o en los de la Cebada. Quizá por eso a veces tiene un tufo sospechoso a vinazo de bodega. ¿O será a sacristía rancia? Ambos. Por lo demás, mucha risa, bastante ruido y pocas nueces.
Ahí perdió el segundo pelo, o sea pluma, en compañía del Mirlo rubio y del Estornino versicolor, entre otras currucas pardas.

Esa afición al grupo, junto con el duro aprendizaje en la pajarera apostólica, convierten a este fringílido en un buen candidato para coros de canoras de especies hermanas, o para enchironarlo en jaulas, porque no para de cantar y vira con facilidad, a poco alpiste que se le administre, de lo servicial a lo servil. Que llega a marear de tanto darle al pico, vamos. Y total, este ejemplar de pardillo en concreto, ya no vuela, pues tiene el ala derecha medio escangallá de hacerse pajas, un desastre manifiesto, así que enjaularlo no da pena. ¡Adopte un pardillo!


Orquitis política  del  pardillo común

En fin, son demasiadas cosas, 59 exactamente, y algunas muy gordas, como se puede ver, para resumir en una sola entrada y la cannavina se niega a aportar más datos por hoy. Para un cuervo negro, ¡pleonasmo!, y enemigo de florituras como eu eso es una gran noticia. Ni mú, que no soy vaca.

La razón principal de incluir una entrada dedicada a esta curruca, es que hoy le salió un nuevo espolón, o perdió otra pluma, como prefiráis:

¡Jódete, patrón
saca pan y vino,
chorizo y jamón
y el porróoooon! 

Salud

Letra, Ηλιας Λυμπεροπουλος. Música, Μ. Πλεσσας.
Τζένη Βανου.  Χιλιές βραδιές. Miles de tardes.

http://www.youtube.com/watch?v=3UaoSCFn5Y0

Y un regalo cubano cubano!

Compay Segundo en el Olympia de París.

http://www.youtube.com/watch?v=ER0oHIkKrlw
 

Korvus Korax, Ο Μάυρος (O Mavros), El Negro.

jueves, 14 de marzo de 2013

La patata


Plaka.  Atenas, julio 2012

La patata


El centro de la ciudad es una hoguera
y hay barrios pobres que no tienen luz
calentándose las manos muchos niños
esperan junto al fuego su patata asada

Guardan el tubérculo en un pañuelo sucio
y es su calefacción hasta llegar a casa
ya todo el mundo duerme y hace frío
debajo de la manta se comen la patata


De  Interrogatorios y Otras partidas perdidas. 2013.

Ramiro Rodríguez Prada


Real Side.   Καλοσωρισμα.  Bienvenidos.

Υγεία, Salud.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Petros Márkaris, Ο Πέτρος Μάρκαρης -7


Primer Panselinos de agosto
Grecia  2012

Noticias de la noche -3 
(Νιχτερινό δελτιο)


Los personajes -2

No es que Kostas Jaritos, el policía protagonista sea malo, pero hay un bueno clásico como había unos malos de libro. Aunque es importante por esa posición suya éticamente irreprochable y aparecerá en todas las historias posteriores del teniente, no deja de ser otro secundario, tal vez de lujo, que aparece más como la figura mítica, casi milagrosa del libro, que como personaje real.

Su envergadura humana pese a su aparente insignificancia le acerca a una especie de conciencia viva, una suerte de monje laico algo irreal. Me refiero al viejo  Zisis, un consejero de Jaritos y un confidente hasta cierto punto, no un soplón. Es un antiguo comunista que vive solo y con lo mínimo, un palikari y ante todo una buena persona, un sabio de la calle que lo ha sufrido todo sin obtener nada a cambio. Para Jaritos es la persona de más autoridad moral que conoce y se siente honrado de ser su amigo:

-"Había empezado su carrera de mártir en las mazmorras de las SS en la calle Merlín, continuó en Jaidari e hizo su doctorado en Macrónisos".

En Jaidari enchironaban los coroneles. Macrónissos fue una de las islas que se convirtió en campo de concentración para presos políticos después de la guerra civil. Zisis representa al comunista íntegro, fiel a sus ideas, torturado, represaliado, olvidado cualquiera que fuera el Gobierno, frente a otro personaje del grupo de los poderosos, el falso Pilarinós, otro ex-comunista, hoy millonario.

Y por fin las víctimas. Primero tres albaneses sin nombre, después la propia mujer fatal, aun perteneciendo al mundo de los triunfadores, arrollada por el peso de su pasado, de su ambición actual y del hecho de ser quien precipita el desenlace.

Pero víctimas más que ninguna los niños que son raptados y vendidos, los trabajadores clandestinos que han estado introduciendo en Grecia como al ganado, con todas las connivencias y complicidades, es decir la emigración, los más pobres y desprotegidos, los más débiles.
A los sicarios muertos no podemos contarlos entre las víctimas porque son juguetes sangrientos de su propio juego mortal, pero sí al estúpido suicida, víctima de su memez, donde el guiño de Márkaris salva un tanto la cara de la Policía.

Lenguaje 

Como es una obra que se construye en torno a un personaje, el autor prefirió la primera persona para contarnos su historia, siguiendo el modelo mayoritario, y es a través de los numerosos diálogos como conoceremos el resto del relato y el carácter de los actores secundarios que, en este contexto, actúan un poco de comparsas ante la compacta personalidad del comisario Jaritos.
El lenguaje es el de la calle, rápido, típico también de la novela negra, ágil y desenfadado, sin desdeñar el taco o el giro escatológico, hasta soez, ni abusar del exabrupto:

-"Me cago en los points", o  "Cagada a la albanesa" (De pie sobre la taza del retrete).

Y el sabio consejo de los refranes, que no prodiga pero de los que tampoco prescinde.

-"La zorra y la gallina hacen guardia en la misma esquina".

No acostumbra a detenerse mucho en las descripciones, obediente de nuevo al género, pero lo hace bien, especialmente en la pintura de los ambientes y en la penetración psicológica de sus personajes, con economía de medios, además, concisas y en estilo llano como diría Demetrio, opuesto al estilo de Vassilikós, por ejemplo, que para mí adolece de cierto fárrago y que trataremos en capítulos posteriores, como ya dejé apuntado.

El paisaje humano, aparte de los lugares comunes del género negro, la calle, los bajos fondos, el extrarradio, ambientes populares en general, ominosos o no, me recuerda al de otros novelistas griegos, por los escenarios, los tipos, por el olor del suvlaki o los yemistá, a Taksís, a Panayotópulos, salvando las distancias de época y género.

Active Member.   Αύριο.  Avrio. Mañana.


Monastiraki
Atenas, julio 2012

Real side.  Στην αυλαια σας.

http://www.youtube.com/watch?v=mq5jIpkLlbM


La tesis

No es nuestra tesis, sino la que pensamos que propone el libro, y nos referimos con ello al trasfondo político-social de los personajes y de la Historia reciente de Grecia que aparecen en la novela.
La tesis es la de la izquierda griega y europea, no encuadrada en el partido comunista ni en el parlamento burgués, una izquierda en la que Márkaris en los últimos años también parece haber dejado de creer, pero que en esta novela se concreta en:

Crítica a la generación que heredó los beneficios políticos del 68, en Grecia los yupies del PASOK, por ejemplo, la generación hija de la dictadura de los coroneles y la Politécnica, representada por el periodista ex-progre que viste Armani y que nacido en los 50, cuenta con un número equivalente de términos en su vocabulario, según el retruécano de Jaritos/Márkaris.

Crítica a los ex-comunistas que se aprovecharon de su situación cercana al poder para enriquecerse, primos hermanos o los mismos que ejecían de comisarios políticos, poderosos ya dentro del Partido en la clandestinidad (el personaje de Pilarinós).

En esa línea, muy buena la descripción de aquellas figuras equívocas, por desdibujadas y grises, pero sibilinas, zorrunas, de los comisarios políticos de los partidos comunistas. Me hizo recordar la que Vassilikós hace de la extrema derecha griega en  Z, lo más logrado para nosotros de la novela de Vassilis: De la fría planificación de un crimen de Estado, a la más clamorosa impunidad de los responsables políticos y los asesinos convictos y confesos, de lo inquietante a lo terrorífico. Márkaris lo consigue a su vez con pocas pinceladas, como un cirujano rápido y experto manejando el bisturí.

La obra se inscribe en el género policíaco, se publicita y vende bajo esa etiqueta y se atiene en términos generales a sus convenciones, pero su autor es griego hasta el tuétano. Con la particularidad de que Márkaris tal vez forme parte de un grupo de escritores europeos, y mediterráneos, diferentes del resto, que están creando escuela a través de sus anti o contrahéroes politizados y sus historias pardas con detalles costumbristas, en las que siempre se incluye un tributo a la buena mesa popular, sin excesivo sibaritismo pero con buen gusto y mejor apetito. Dice Jaritos:

-"Cada vez que quiere hacer las paces, ella prepara tomates rellenos". O la última frase del libro:

-"Otra vez sin hablarnos. Hasta el siguiente plato de tomates rellenos". ¡Voilà!. 

Isabel M. Melendi

Ramiro Rodríguez Prada 

P. D. Quiero recordar que la traducción de la novela de Petros Márkaris analizada, Noticias de la Noche, es obra de Ersi Samará para Ediciones B.

En los dos próximos capítulos de esta etiqueta, Escritores griegos, publicaremos la segunda parte del  trabajo realizado en comandita con la mi morena en el 2005 y titulado Petros Márkaris y Vassilis Vassilikós (La novela griega contemporánea), o sea Comentarios al binomio Vasilikós-Márkaris, la parte prometida que resta. El mes que viene. Amén.

Letra: Μίμης Τραϊφόρος & Γιώργος Γιαννακόπουλος. Música: Ιωσήφ Ριτσιάρδης.
 Μαρίκα Νίνου, Βασίλης Τσιτσάνης.  Marika Ninu y Basilis Tsitsanis.  Η ταμπακέρα.  La petaca.

Υγεία, Salud!

martes, 12 de marzo de 2013

Petros Márkaris, Ο Πέτρος Μάρκαρης -6


Grecia, agosto 2012


Noticias de la noche -2 
(Νιχτερινό δελτιο)


Los personajes


Siguen, grosso modo, las pautas marcadas por la novela policíaca, por ello trataré de relacionar los personajes y su idiosincrasia con los prototipos que propone dicho género.

Muy bien construido desde la primeras páginas, el teniente Jaritos representa el contrahéroe, policía respetuoso de la ley, a veces de mala gana, obediente a sus superiores incluso cuando asistía, como todos, a sesiones de tortura a los presos durante la dictadura de los coroneles, pero no dócil, pues fingía que pegaba al preso para salvar las apariencias. Si no un poli de izquierdas, un simpatizante próximo. Con un carácter popular muy griego, escéptico, gruñón con un toque burlón, humano y tierno. Y sus tics machistas. Un comentario suyo:

-"...quería convencerme para que abriéramos una cuenta conjunta, pero le paré los pies. No iba a meterla de socia en mis finanzas para luego ir al banco, encontrar la cuenta a cero y darme con un canto en los dientes".

Habla de Adrianí, su mujer, la que le cocina los yemistá (tomates rellenos) que lo vuelven loco. Machistorro, agarrado y desconfiado, virtudes del carácter nacional griego según parecer también de otros escritores, Roïdis, Seferis, Taksís... . Pero "los griegos no somos un mal pueblo", se defendería Taksís en La tercera boda y  "Jaritos es un tipo legal", dirá aquí Márkaris. Frases del comisario:

-"La mitad de las veces finge el orgasmo, la muy hipócrita".
-"Pienso en Katerina y me pregunto cómo pudo salir una chica así de un sucedáneo de orgasmo".
-"Si se lanza corriendo al cuarto de baño para lavarse como si yo tuviera blenorragia, eso quiere decir que ha fingido".

Ahí encontramos otra de las constantes del personaje y de la obra, el humor. En este caso socarrón y centrado en el sexo, pero en general presente en todo el libro y en multitud de registros y colores, de lo irónico a lo grotesco, pasando por la burla, la farsa ácida, el sarcasmo o la escatología.
Las características del protagonista y por extensión del género negro, están también presentes en su segunda novela, Defensa cerrada, para la que serviría lo que de crítica estructural o literaria pueda haber en este breve ensayo.

Para terminar con el personaje central, diremos que trabaja como Jefe de Homicidios, al lado mismo del Jefe de la Seguridad Nacional. Se trata, por tanto, de alguien que se ve obligado a codearse con las más altas esferas de la nación, policiales y políticas, incluidos despachos ministeriales, pero al mismo tiempo con lo más siniestro de los bajos fondos.
El detalle me parece importante porque hasta el propio Márkaris hace decir a Jaritos que él es "un tipo para ocupar una comisaría apartada de Atenas o de cualquier poblacho, y no al lado mismo del General Jefe de la Seguridad Nacional". Suena a un curarse en salud del autor, aunque también reafirma el carácter de su personaje, incómodo para ese puesto y resolviendo casos que pertenecen más a la crónica de sucesos (a eso responde el título precisamente), que a la Seguridad Nacional, sensu stricto.

Ese intento de unir el cielo con la tierra, lo más alto con lo más bajo, es a mi parecer el único lugar donde se resiente la historia, pues resulta afectada en su verosimilitud. Pero volveré sobre ello más adelante, en esa segunda parte donde se comparan las obras del binomio Vassilikós-Márkaris.

El segundo personaje de la novela es la mujer fatal, encarnada por una presentadora de televisión, periodista valiente y ambiciosa con doble vida, que desencadena la acción en el cenit del relato; si bien no cumple del todo el estereotipo, porque no explota la potencialidad sexual del personaje a la manera de las lolitas del género negro más ñoño. Tampoco el policía se acomodaba enteramente al modelo del antihéroe y por ello dimos en llamarle contrahéroe si ahí puede apreciarse una diferencia de matiz.

Hay unos malos de libro, los miembros de las mafias que trafican con órganos,  con niños, etc., a medias movidos por la ambición y la amoralidad, a medias por la miseria económica. Y por encima los poderosos, los auténticos responables, inaccesibles, cuyo poder es equiparable a su dinero o a su impunidad.
Por fin el malo estúpido que actúa pasionalmente y, enajenado, mata y se suicida. Para colmo Márkaris hace que el estúpido enajenado sea el ayudante de Jaritos, su subordinado inmediato, otro policía. Un pequeño guiño. En ambas novelas se encuentran, por otro lado, referencias críticas a los métodos policiales, como las ya mencionadas de las torturas en comisaría durante la dictadura o en frases puestas en boca de nuestro teniente:

"El policía que ya no pega es como el fumador que ya no fuma. Aunque la lógica le diga que ha hecho bien en dejarlo, por dentro se muere de ganas de repartir unas cuantas hostias, como el ex-fumador se muere por una caladita".

Añadiré que él fuma Karelia, tabaco popular griego donde lo haya. Junto con el Mirafiori, su hija Katerina y los yemistá de su esposa, son sus amores y señas de identidad más caseras.


La Universidad Politécnica
Atenas, 2011

Hay además una serie de personajes secundarios, trazados rápida y esquemáticamente, sobre los que el autor ha querido volcar su crítica más política, prototipos de la clase emergente. Así Sotirópulos, un periodista sin muchos escrúpulos, de los que maduraron con la dictadura y saltaron al primer plano en los sucesos de la Politécnica de Atenas, con el que el teniente mantiene una relación entre desconfiada y amistosa de tira y afloja, antiguo progre hoy reciclado que:

-"...viste Armani y calza Timberland. Lo más probable es que sea un petimetre acomodado de izquierdas".

Aprovecha aquí el novelista, como en otros libros, para arremeter contra la generación de los nacidos en los cincuenta, que él llama burlonamente "generación de las cincuenta", porque "su vocabulario se reduce a cincuenta palabras", y a describir y criticar las ambiciones que se cuecen en el mundo del cuarto poder. Los medios siempre están muy presentes en sus historias, él conoce bien lo que se guisa en el campo de la información porque trabajó también para la televisión que, "pregona las noticias como si fueran sandías". Y lo hace a través de personajes como Sotirópulos o la mujer fatal, periodistas y ex-progres ambos, de los que hoy frecuentan:

-"...uno de esos locales para pijos que se las dan de bohemios y circulan entre Psirís, Gasi y Metaxurguío".

Y hay un bueno, sí. Pero ése lo dejamos para el último capítulo, mañana, con lo que queda del trabajo.


Isabel M. Melendi

Ramiro Rodríguez Prada

Dimitris Mitropanos.  Σβήσε το φεγγάρη.  Svise to fengari. Apaga la luna.

http://www.youtube.com/watch?v=WAkmlBhdW9w

P. D. Vuelvo a recordar que las citas pertenecen al libro Noticias de la noche, traducido por Ersi Samará para Ediciones B.

Υγεία, Salud!

lunes, 11 de marzo de 2013

Petros Márkaris, Ο Πέτρος Μάρκαρης -5


El Ágora y la Acrópolis desde el Centro de Tradiciones Helenas. 
Plaka.  Atenas 2011


Noticias de la noche 
(Νιχτερινό δελτιο)


Traducción

Repito lo dicho sobre la traducción, no podemos juzgarla por nuestro escaso conocimiento del griego. Pero sí afirmamos que el uso que hace del castellano Ersi Samará, la traductora de Márkaris, suele ser correcto, lo que no deja de tener su mérito, al margen de pequeños errores extraños. Un dominio que para si quisieran algunos traductores nacidos en Babia, en la ínsula Barataria o en las Batuecas, regiones ya míticas de Ispanía.

Comparando las versiones originales griegas con las castellanas en novelas de géneros distintos, hemos constatado la desaparición de palabras, frases completas e incluso largas parrafadas, también en las de Márkaris. Pero sabemos que Petros cuida las traducciones y escribe o entrega en el exterior una versión algo diferente a la original, tratando de no liar al lector con claves griegas que pudieran despistar a quien desconoce el país y sus costumbres.

Por lo demás, la novela, de 1995 y primera de la serie, fue publicada aquí por Ediciones B en el 2000, con el título de Noticias de la noche. Su título griego es Nigterinó Deltio.

Argumento

En una casa abandonada de las afueras de Atenas aparecen los cuerpos de dos albaneses asesinados. El hecho propicia la intervención del teniente Kostas Jaritos, de homicidios, que desentrañará una trama de tráfico ilegal de inmigrantes, de rapto y venta de niños para la adopción, el trasplante de órganos, etc.
En los sucesos se verán implicados personajes de la política, de los negocios y hasta excomunistas reconvertidos, en un pulular de periodistas amorales, pasiones secretas e individuos patéticos en manos del destino.

Escenarios

Atenas, la atmósfera de la ciudad, su denso tráfico, el caos circulatorio, las calles atestadas y los itinerarios en un Mirafiori hecho polvo, de un lugar a otro, del centro a los barrios y viceversa.
Las referencias al clima, ya por calor ya por lluvia, y siempre la contaminación:

-"...jugando con la ventanilla. La abro y me sofoca la contaminación. La cierro y me asfixia el calor".

Pero también el Ática y los alrededores de la capital:

-"Sin darme cuenta me encontré en Rafina, salí del coche para dar una vuelta por la playa".

Sin olvidar las alusiones a la segunda ciudad del país, Tesalónica, recurrencia común a toda la novelística griega contemporánea, pues es raro encontrar un libro donde no se mencione a Salónica. Allí estudia la hija de Jaritos, Katerina.

Además de los despachos policiales y oficinas en general, hay un cuarto escenario, no necesariamente en orden de importancia, que se refiere a un paisaje interior, privado, familiar y más cercano, en el que Márkaris nos proporciona ciertas claves de la vida griega real y más actual. Así, en la cita:

-"...prueba de que esperaban levantar una segunda planta algún día".

Se nos describe aquí la imagen de la Grecia en pie de obra que llama la atención del visitante. En efecto, un porcentaje muy elevado de casas tienen al descubierto, en las terrazas que sirven de cubiertas planas,  lugares para tendederos o para los paneles solares con los bombos del agua, los encofrados de acero con los que reiniciarán la sustentación de una nueva altura, la planta superior en perspectiva.
Márkaris quizá no lo cuenta porque las razones primeras son obvias, las familias esperan reunir el dinero y que se den las condiciones óptimas para continuar levantando, puesto que además lo hacen entre ellos y se ayudan.

No obstante, hay otra razón menos evidente, también económica pero de orden administrativo, que no deja de tener su gracia: cuando sacas un permiso de obra, pagando al ayuntamiento por ello, no debes terminarla porque el permiso es caro y no caduca como en nuestro país (tal vez hoy hasta eso haya cambiado...).

Vuelve Márkaris sobre lo mismo en sus siguientes novelas, como en la tercera, Suicidio perfecto, a propósito de un permiso "para ampliación de superficie habitable".
Otro ejemplo de vida griega es esta cita, descriptiva y que precisa menos comentario:

-"El saloncito se parece al mío, al de mi cuñada y a todos los saloncitos griegos que he visto en mis veintidós años de servicio: un sofá, dos sillones, una mesa de centro, un par de sillas y un mueble para la televisión".

En realidad describe el saloncito universal. Y como contrapartida de ese espacio íntimo, los despachos oficiales, el trabajo jerarquizado, la disciplina, el tráfago de funcionarios, escenario al que nuestro teniente es poco aficionado y que se nos evita en lo posible, enmarcados como están argumento y estilo en una acción trepidante, respondiendo al género que representa la novela.

Nada que añadir a la última cita en este apartado, sobre el períptero-mentidero:

-"En Grecia lo que no sabe la policía lo saben los quiosqueros".


Períptero, kiosko en Monastiraki.
Atenas,  julio 2012

(Continuará...)


Isabel M. Melendi

Ramiro Rodríguez Prada


P. D. He preferido publicar este trabajo, que escribí en el 2005 al alimón con la morena de mi copla, en tres capítulos, porque no resulte demasiado largo y pesado. Irán apareciendo en días sucesivos para que estén juntos y seguidos, por facilitar algo las cosas. Mañana espero hablar de los personajes y pasado mañana del lenguaje, la tesis de la novela, etc.

Hay una segunda parte del trabajo titulada  Comentarios al binomio Vasilikós-Márkaris, puesto que el título general era Petros Márkaris y Vassilis Vassilikós (La novela griega contemporánea), que exigiría otras dos entradas y que dejaré para un poco más adelante, pero que en todo caso continuarán a éstas en  Escritores griegos, lo que permitirá a los valientes leer el trabajo de un tirón  en esa etiqueta.

La elección de Márkaris, al margen de su actualidad que también interesa, es un detallín de gratitud a la última incorporación a los seguidores de Psilicosis, Julia, estudiante de traducción en la Universidad de Málaga, a quien le interesa Márkaris, según se desprende de su comentario del pasado 21 de enero, en la entrada dedicada el 12 de diembre a la última novela del griego, Liquidación final (Περαίωση).
La postdata ha resultado larga, pero tenía que escribirla y quería repartir el texto en los tres capítulos prometidos, de modo que su extensión fuera semejante.

Y por último un recuerdo especial para  memoriaquímica, del que hace unos días que no vemos fotos ni tenemos noticias y al que deseamos lo mejor.

Hasta mañana.

Dimitris Mitropanos.   Panda yelastí.  Siempre sonrientes.


Υγεία, Salud!

Ramiro

domingo, 10 de marzo de 2013

40


San Justo  2012


Salí a tirar la basura.



Era una noche de invierno pero hacía un calor más propio del verano, así que todo estaba lleno, los bares, las terrazas. En la plaza cercana había grupos de personas sentadas en la hierba y muchos niños todavía levantados, algunos jugando un partido de fútbol en el centro de la plazuela bajo la luz de las farolas. De hecho parecía más un día festivo que uno laboral, como era el caso. Tanto los cubos de basura como los contenedores, estaban ocupados por timbas de jugadores de cartas que tenían extendidos los tapetes con los naipes sobre las tapas de los contenedores. Por no molestar haciéndoles levantar las partidas me fui a otro punto limpio no muy lejano. Después de recorrer media docena de basureros, mal llamados limpios, todos ocupados, y de atravesar la ciudad de parte a parte, salí a un descampado de las afueras. En un solar con algunos restos de viejas paredes había un grupo de contenedores debajo de una bombilla mísera, típica de la iluminación del extrarradio. Encima del contenedor del plástico echaban una partida cuatro tipejos de pésima catadura, los otros estaban libres. Dije buenas noches al pasar junto a ellos y los dos que estaban de espaldas se volvieron, sin embargo sólo oí un gruñido por toda respuesta sonora. Entre las bolsas que llevaba había una con plásticos, pero la tiré junto a la orgánica, después dejé el cristal. Mientras realizaba esta operación rutinaria que no me llevaría más de un minuto, pensé en lo desprotegido que estaba en ese lugar si a aquellos tipos les diera por asaltarme, aunque no llevaba dinero encima. Miré hacia ellos y sólo entonces reparé en el extraordinario parecido de los que tenía enfrente con dos expresidentes de Gobierno: uno era clavao a Rajoy y el otro a Zapatero. Pensé que ya me había vuelto a saltar de sueño, que nada en aquella noche era en realidad normal, que esto no era posible. Agaché la cabeza como para alejar aquella mala visión y eché a andar con intención de no decir ni pío al pasar a su lado. Pero esta vez fue uno de ellos el que me llamó, ¡Eh, oiga, tiene fuego?!. No sé porqué dije que sí, quizá porque sí lo tenía, porque me trató de usted..., ¡y porque aquel era el timbre de Felipe González! y eso ya me pareció el colmo. Me acerqué con el mechero en la mano y el más cercano a mí, que resultó ser, ¡oh sorpresa!, Jose Mari, más que tomarlo me lo arrebató de un zarpazo, le dio fuego a los otros, prendió su cigarro y se guardó el mechero en el bolso. Por lo que pude columbrar estaban jugando al mus con las parejas cambiadas en varios sentidos, Felipe/Rajoy contra Aznar/Zapatero. No sentía interés alguno por el resultado o las artimañas de esa partida de tahúres pardos. Dije adiós y nadie contestó, ya habían dejado de prestarme atención, yo estaba cansado y aquello no tenía sentido. Salí pitando pensando en no volver la cabeza, aunque en mitad del descampado me pudo la curiosidad como a la mujer de Lot. En los contenedores no había nadie, pero de uno de ellos salía una radiación extraterrestre, pensé que nada perdería por acercarme a oler un poco. La luz procedía de unos maletines mal cerrados que dejaban al descubierto las esquinas de grandes sobres. No me atreví a meter allí la mano y me fui a casa sin tropezar con nadie por el camino, la ciudad parecía abandonada, hacía un frío mesetario. 



M. S. Pernía. María Jimenez.    Se acabó  (+ vídeo)

sábado, 9 de marzo de 2013

39


Oviedo  2012


Salí a tirar la basura.



Desde que pisé la calle tuve el pálpito de lo ya visto. Es normal, pensé, son miles de veces las que he salido a tirarla, tienen que repetirse las situaciones en parecidas circunstancias, con pequeñas variantes que las convierten en únicas, es cuestión de reconocerlas. En ese momento cae uno de la burra, ¡no hay premonición, todo es nuevo cada segundo, la historia no se repite!. Pero la sensación de haber vivido la misma escena es tan potente que da la sensación de que podremos adivinar lo que va a suceder en el minuto siguiente. La temperatura era veraniega y todavía se veía a mucha gente paseando. Al llegar a los cubos, dos coches subían por la calle acelerando a tope, compitiendo por ocupar el primer puesto en el siguiente semáforo. Me dio un escalofrío. Uno de los conductores debió perder el control, quizás por un reventón, y se fue contra una farola a menos de veinte metros de donde yo estaba. El automóvil comenzó a arder de inmediato. Los paseantes que estaban aún más cerca del accidente chillaban, algunos intentaron acercarse sin resultado, se oían gritos saliendo del coche. Entonces vi al conductor a través de las llamas, estaba atrapado y pedía ayuda desesperadamente. De un bar cercano salieron con un extintor. No sirvió de nada. Poco a poco los gritos del hombre se fueron apagando. El humo y el fuego taparon por completo al coche. Yo me había quedado inmóvil junto a los cubos, estaba horrorizado y como clavado al suelo. Cuando a los pocos minutos llegaron los bomberos, me pude mover al fin. Entré en casa y me metí en la cama. No es posible haber vivido dos veces una historia así, pero eso era lo que sentía. Desperté muy temprano con una pesadilla: yo era el atrapado entre las llamas y miraba a un tipo parado en la acera, junto a unos cubos de basura, pidiendo auxilio.

 
 
Los indiferentes
 
 
 
 
 

Salud y felices pesadillas.
 

ra

viernes, 8 de marzo de 2013

38



Albons
Girona, julio 2012


Salí a tirar la basura.


Hacía frío. Me pareció que era de día, una tarde de sol y nubes con un poco de vientecillo, pero muy frío, afeitaba el bigote, un bigote que no llevaba, por cierto, de haberlo llevado lo hubiera perdido ahí  mismo. Decía que sería de día, pero yo todo lo veía negro, juraría que era una noche muy cerrada, sin luna. Había una farola solitaria alumbrando míseramente la acera de enfrente donde se adivinaba la masa indistinta de los contenedores. Vi que por la acera bajaban tres personas caminando a buen paso, delante un hombre, le seguía una mujer a cuatro o cinco metros y otros tantos más atrás un rapaz como de diez años. El hombre y la mujer iban discutiendo en voz alta y gesticulando, por las ropas y el idioma pensé en emigrantes balcánicos, quizá gitanos, me pareció reconocer en ella a una mujer que pedía en la entrada de un supermercado cercano a casa. Me fui a cruzar con ellos frente a los contenedores, habían interrumpido la bronca cuando me vieron acercarme y esperaron a que tirara las bolsas para pedirme una ayuda señalando al rapaz, que no se detuvo, me miró un momento al pasar, con más cara de cansancio y vergüenza que otra cosa y siguió caminando. Me hubiera gustado pararlo y darle a él la pasta pero se la hubieran quitado. Volviendo a casa vi cómo se alejaban calle abajo reanudando la disputa y manteniendo las distancias previas; antes de desaparecer en una esquina, el hombre cruzó de acera para entrar en el oscuro bar de húmedas paredes de mi calle. La mujer y el niño siguieron su camino. Entré en casa pensando en el amor familiar. La oscuridad y el silencio eran completos y yo me eché a llorar.


Garfunkel & Oates.   Fuck me in the ass because I love Jesús.



Salud y felices pesadillas


ra


P. D. La música es una gentileza de los  Contradiarios de José Luis Moreno-Ruiz y su amigo Ramón.

jueves, 7 de marzo de 2013

37


Oviedo  2012


Salí a tirar la basura



no importa en qué condiciones físicas, pero siempre animoso. Por la radio de un coche con la puerta abierta, aparcado cerca de los cubos, escuché al pasar que un par de personas mayores se habían suicidado al recibir una orden de desahucio. Pensando en ello, cuando dejé las bolsas me apetecía gritar, pero las repartí en los lugares apropiados soltándolas con cuidado, como si temiera romper algo, y en respetuoso silencio. Había perdido el buen ánimo, aunque conservaba cierto control. Iba calculando qué haría más daño al problema de la vivienda o, por el contrario, qué acción sería más eficaz para solucionarlo, ¿el suicidio de un inquilino moroso o el atentado mortal contra un ministro del ramo?



Suicide.     Rock&roll is killing my life.



Salud y felices pesadillas



ra

miércoles, 6 de marzo de 2013

36


Atapuerca
Burgos  2012


Salí a tirar la basura



muy convencido de que esta vez no habría sorpresas, sin embargo por mucho que digan no basta la autosugestión y las cosas suceden porque sí, o por alguna razón, pero al margen de nuestro propósito. Ya el escenario me despistó nada más poner el pie en la calle. Estaba en el aparcamiento de un hostal de carretera en medio de lo que parecía la llanura castellana, en un día soleado pero muy frío. No tenía idea de qué hacía en aquel lugar, sólo las bolsas en las manos me permitían un mínimo agarre a la realidad. Dos grandes trailers gemelos con matrícula alemana arrancaron al otro extremo de la gran explanada y echaron a rodar hacia la carretera. Eran los únicos vehículos estacionados allí, cerca de los contenedores de basura hacia donde me dirigía, y todavía tuve tiempo de ver el rostro del conductor del segundo camión. No le di mucha importancia a la fea cara del tipo, que me miró de mala manera, me inquietaba más una cierta calidad extática de todo lo que me rodeaba. La luz amarillenta caía sobre los objetos, y el cielo, de un profundo azul, parecía el manto de una Virgo Intemerata. El bramido ronco de los tanques alemanes desapareció en la distancia y ni un sonido alteraba aquel silencio cuando llegué a mi destino. Los colores vivos de las tapas de los contenedores, la soledad e infinitud de la llanura, la inhumanidad de ese cielo inmenso, o aquel deprimente aparcamiento vacío..., no sé lo que fue. No me atreví a abrir los cubos. Dí media vuelta y volví sobre mis pasos sin dejar las bolsas. Iba nervioso, mirando hacia atrás. Estaría a mitad de camino entre los cubos y el hostal, cuando me pareció que las tapas de los contenedores se alzaban solas. Me paré un momento y vi cómo de cada uno empezaban a salir paisanos peludos con taparrabos y lanzas en las manos. Eché a correr hacia la puerta sin pensar. El hostal estaba cerrado y por lo que veía a través de las cristaleras, abandonado desde hacía años. Me rodearon contra la puerta gruñendo, dando alaridos y blandiendo amenazadores sus lanzas, pero de cerca no parecían tan fieros, tal vez sólo querían asustarme sin intención real de atacarme. Entonces se empezó a escuchar el sonido de los cascos de un caballo lanzado al galope. Desde la carretera entró en la otra punta de la explanada un bayo con un jinete acorazado y con un espadón gigantesco en la mano derecha. ¡El Cid!, oí que gritaban con claridad los peludos al tiempo que se dispersaban rápidamente. El Campeador pasó con su Babieca y su Tizona como una exhalación persiguiendo a los monos sin prestarme atención. En pocos segundos desaparecieron todos y volvió la soledad y el silencio. Regresé a los cubos, tiré la basura y me metí en el del cartón, el más limpio y caliente. Olía a tigre.


Desde Santurce a Bilbao Blues Band.   El hombre del 600.


Salud y felices pesadillas.

ra

lunes, 4 de marzo de 2013

Patos platónicos


La fila de los platónicos.
Astorga, diciembre 2011

Patos platónicos

Buenos días. Después de los Peripatéticos y Homeropáticos, tocaban los patos Platónicos. Cada vez que articulo esas dos palabras juntas me se luenga la traba y prenuncio platos platónicos, que no es lo mismo.

Platos platónicos son aquellos que nos comemos idealmente, es dicir, en la imaginación, platos que amamos, pero cuyos contenidos no catamos, no se mezclan en nuestra boca babeante, colmada de saliva por el deseo, al contrario: permanecen inalcanzables, sólo accesibles al mundo de las ideas.

El Pulgarzito.   Lookin 4 U babe.


El manjar platónico es un placebo espiritual para poetas pobres con buen apetito, culinaria mística de las almas puras, incontaminadas por esas horribles recetas de la restauración real en cueros vivos.

En fin, que por esa trabazón silábico-lingual pensé incluso cambiar el título de la entrada por uno más eufónico, tal vez Ocos o Gansos platónicos. Sin embargo la palabra  pato tiene aquí más entidad que otras denominaciones y para no prescindir de ella se me ocurrió cambiar el  platónicos, evitando también así la cacofonía. Y para hacerle el honor al  δάσκαλος, al maestro de la bufanda naranja que encabeza este grupo de platónicos, quise titularla Pato a la naranja.

Desistí porque platónicos es también un término que se ajusta mejor a lo que se cuenta hoy, materia más filosófica que cítrica. Pero quede constancia de las peleas en las que se enzarzan los escribidores.

Es la única especie de anátida que no interactúa de facto con las gallinas siracusanas, por ello no tienen descendencia, se reproducen por ciencia infusa y ponen huevos simbólicos que sólo eclosionan en presencia de un filósofo, y no les vale el primero que llega, ha de ser también teólogo de la escuela de San Agustín.

Aficionados a la conversación y dialogantes, son no obstante orgullosos y no se relacionan con cualquiera, desfilan siempre con el pico levantado y la mirada perdida en las alturas metafísicas, ajenos a los afanes del resto de los mortales, palmípedas de su especie incluídas.
A éstos no los veréis nunca chapoteando en un bebedero patos público. Otra cosa es lo que hagan de puertas de la Academia adentro, porque muchos dicen que son una especie de secta y los popes parecen de la más rancia curia Paticana. No sé.

Otra característica reseñable de los  platónicos puticanistas, según expresión de algunos gansos ateos, es su voz melíflua que no tiene nada en común con el roncón desafinado de la inmensa mayoría de especies de patos.


Pátonas, el patín Apóspata, increpando a un pato pasmao
Astorga  2011

El patín es adoptado y estudia en la Academia platónica. Todo un polemista ya a su corta edad, no está en la escuela por vocación, que a él le van las gansas de verdad, las patas, las ocas y las que caigan, sin olvidar a toda la gran familia de siracusanas. ¡Y tiene voz de arriero el jodío! Precoz nos salió el mangas.

Ya lo amenazaron con la expulsión, aunque saben que su reputación de patos aristocráticos no les permitiría dejar en la calle a un pobre huerfanito.

El patín, que fue abandonado en forma de huevo en el torno de la Academia y bautizado con el nombre del gran filósofo Pátonas, se hace llamar a sí mismo Crisipo y el Apóspata, y se escojona de sus maestros y sus patafísicas pajilleras.

Es un elemento y los patósofos estudian venderlo a una pareja de gansos virtuosos, matarían así dos patos de un tiro porque la Academia está económicamente muy afectada por la crisis. Y eso que faltan vocaciones y hay menos picos que alimentar.
.
Korvus Korax, El Negro. 
La cabra mecánica.   Caramelo.


P. D. El Capi del Teach y César Viriato, dos marinos, fueron los culpables de la deriva platónica de hoy, el uno porque me provocó con la historia de su padre sobre las gallinas siracusanas y los patos interactuantes, dando lugar a esta etiqueta, y el otro porque cuando en el último capítulo hablaba de gallináceas pidió anátidas. Va por ellos, pues.

Salud a todos

ramiro

domingo, 3 de marzo de 2013

ALL & NOTHING


La carátula del single de  ALL & NOTHING.  1971.

Singles con pedigrí


Pues este es de un grupo madrileño llamado ALL & NOTHING" (Todo y Nada), producido por el gran José Luis Álvarez.

Lo compré en León, en el 81 por 85 pts., unos 0,50 €., más que por su música (no sabía de qué iba), porque un amigo me dijo que allí tocaba Ángel Blanco "Andindo", uno de los fundadores de LOS ROLLS allá por el año 1964.

Creo que es digno de mención por varias razones:

1) La carátula: troquelada, desplegable y original (le echaron muchos güevos), que para el año 1971 era un tanto  atrevida.


Los componentes del grupo  ALL & NOTHING   en pose sesentera.  Contraportada
El astorgano  Angel Blanco   Andindo   el 1º por la izquierda.

2) Dicen, y nadie lo ha desmentido, que el que aparece en la foto con el dedo "pidiendo silencio? es el astorgano Ángel Blanco  Andindo, gran músico y amigo que nos dejó hace unos años, uno de los fundadores de Los ROLLS, grupo puntero astorgano en los 60.


Currando en Barcelona lo había buscado desesperadamente, pero nada. En las vacaciones de Semana Santa del 81 en León, sin querer, lo vi en Discos Xidas, creo recordar.


Cara B.  SEVEN O'CLOCK.  ALL & NOTHING, 1971. El interior del sencillo.
¡Manda güevos!

3) Publicaron sólo un par de singles, con muy pocas unidades.


Hay muy poca información sobre el efímero grupo, que duró apenas 6 meses y no llegó a tocar en directo. Sonido underground a tope.


Cara A.  TARANTOS.  ALL & NOTHING, 1971.

Todo lo que se puede encontrar en La Red es este comentario en portugués extraído del libro de Pepe García Lloret:


José I. Martínez Blas
Febrero, 2013.


P. D. Ésta es la segunda colaboración de la Blasensis en Psilicosis, después de su interesante y completísimo trabajo sobre la matanza en Morales del Arcediano en la etiqueta de Chorizos culares. Espero que se anime y honre estas páginas con nuevas aportaciones. Sé que en este apartado de Música española tendría mucho que contar. Gracias, curru.

Andindo:  ¡Silencio, al loro y mucha mano!

Ya que me atreví a descargar las fotografías con una pequeña ayuda antes de lo previsto para sustituir a las de Pepe, que no se podían ver, pero no por malas, añadiré una más de postre. Y es que quería hacer hinca-pie en esas manos. ¡Mirad, pbor dios, esa proliferación, esa sinfonía de manos (y pulseras y relojes) de la fotografía del grupo!.
La remata Andindo pidiendo silencio con la suya, mejor dicho con su índice izquierdo, ¿era zurdo Andindo?, mientras apoya los cinco dáctilos derechos en el culo de la Sirena. ¡Pa habernos matao!

Como no tenemos en youtube la música del grupo de hoy, os dejo una dirección para compensar la falta. ¡No me lo puedo creer, Judy!.

Los Sirex.  Judy con disfraz.

http://www.youtube.com/watch?v=EvOTcNmUAiA

Salud y buena música para todos.

ramiro