domingo, 28 de abril de 2013

Ο Στέλιος Καζαντζίδης, Stélios Kasantsidis -2


Marinela  y  Stélios  en los '60.
De la revista  δίφωνο.

Καζαντζίδης -2


Buenos días. Cerramos el primer capítulo dedicado a Stélios con una canción de origen pondio, la patria perdida de su padre, que nos sugería María de Paz en su trabajo de La pasión griega, y abro éste con una cantada en turco, de las muchas que grabó de la tierra de su madre, que había nacido en Capadocia.
Καζαντζίδης.  Τσαντιριμιν Ουστουνε.

http://www.youtube.com/watch?v=3kClXA9-O2U 

A mediados de los 60 Kasantsidis, en plena madurez artística y creativa, había dejado de actuar en salas de fiesta y se había dedicado a las giras internacionales, junto a entregas más o menos anuales de sus discos, que eran prácticamente el único contacto que mantenía con sus numerosísimos y apasionados seguidores.

En la segunda mitad de la década llegaría su ruptura con Marinela, poniendo fin a su matrimonio y al dúo más admirado y romántico de la música griega de aquellos años.

En abril del 67 los coroneles dieron un golpe de estado y se mantendrían en el poder siete largos años. Del 69 es el tema siguiente.

Kaldaras. Papayiannópulos. Καζαντζίδης.  Στο τραπέζι που τα πίνω. En la mesa donde bebo.


En plena Dictadura, apartado de los escenarios y con escasa producción discográfica, Stelios se enredó entonces en diversos negocios que le resultaron ruinosos. Todavía grabó sin embargo en esos años algunos temas dignos de mención, Den se pistevo (69), Otan na kleo (70) o Tin paresaskevi to bradi (72).

Hice mención en el primer capítulo a su oposición a los coroneles. Creo recordar una foto en la que celebraba con otros músicos y escritores el fin de la Dictadura, pero nunca fue un hombre que se significara mucho en política. Era un paisano llano y sencillote, un tipo del pueblo sin demasiados laberintos intelectuales, aunque con un sentido de la independencia muy acusado.

Imagino, sin embargo, que la experiencia de su padre, un albañil pondio, refugiado y pobre, que militó en la guerrilla del Partido Comunista durante la ocupación alemana y que murió asesinado posteriormente en los años de la guerra civil, en la persecución desatada contra los comunistas por parte del ejército de la Monarquía, le serviría de concienciación. 

Άκη Πάνου. Στέλιος Καζαντζίδης.  Η ζωή μου όλη. Toda mi vida.

http://www.youtube.com/watch?v=95Y3ODiy3bI

De 1974, coincidiendo con el fin de la Dictadura, es esta canción, otra de las que no se han quedado viejas y se siguen escuchando en los medios y en cada rincón de Grecia.
Y es ahora cuando quiero explicar otra de las razones por las que me convertí en forofo de Kasantsidis, además de por su voz prodigiosa o la ubicuidad de su música.

Desde el principio y sobre todo los primeros años en Limnos, lo escuchábamos mientras comíamos o cenábamos en las tabernas, sin saber quién era. Nos llamaba la atención su voz profunda y esa tonalidad tristona y oscura de algunas canciones, pero el estilo nos resultaba menos interesante.

Fue en los años siguientes, en los ´90, cuando empezamos a identificar algunas canciones a base de escucharlas una y otra vez. Pero sobre todo fueron los paisanos, que las entonaban a coro en los bares y en las terrazas de las tabernas, muchos de ellos emigrantes que pasaban los quince días de vacaciones en su isla, acompañados por familiares o por la parea del pueblo. 

Καζαντζίδις.   Έφυγες φίλε.   Marchas, amigo. 

http://www.youtube.com/watch?v=3Ot7_L5cMrg&feature=related

Sí, sé que es la pura melancolía griega del emigrante, pero escucharlo de sus labios en directo en una noche de finales de agosto cuando el verano se va, os aseguro que tiene una potencia especial, emotiva sobre todo, más que meramente musical, de acuerdo. Y Stelios era el cantante de los expatriados.

En el 75, reestablecida la República, publica una de sus canciones más conocidas, Yparjo. Ya la subí en alguna otra ocasión, y también una versión bufa y rockera que hacía Pulikakos.
La canción es una de las que no faltan en cualquier antología y fue otro éxito continuado.

A partir de entonces los desencuentros y enfrentamientos con su discográfica Minos lo abocaron al silencio, sólo roto 12 años más tarde cuando la compañía aceptó un acuerdo por el que dejaba libre al artista a cambio de una última grabación con ella.  

Letra, Πυθαγόρας. Música, Χ. Νικολόπουλος, Καζαντζίδης.  Υπάρχω. Yparjo. Existo.


Ο δρόμος της επιστροφής, El camino de regreso, es el título de ese disco del 87 que representaba en efecto una vuelta a un público fiel que no lo había abandonado.


El disco, esperado como agua de mayo, fue otro bombazo y vendió más de doscientas mil copias, la discográfica podía darse por satisfecha aunque perdiera al cantante.

En las últimas grabaciones su voz se va haciendo más profunda y austera, más negra, desnudándose de aquellos adornos melosos del principio. Y también las letras ganan en hondura.

 Καζαντζίδης.  Ας ήτανε ο πόνος ένα τσιγάρο δρόμος.


Aunque el siguiente es un tema del 72 con los mismos autores que el Yparjo, lo grabó de nuevo en el 93 y en directo en varias ocasiones. Fue el escogido en el 2000 para el CD doble que editó aquí Resistencia, titulado  De oriente y de occidente, y sin duda una de las canciones suyas que más me gustan. Habla también del regreso.

...γυρίζω και γελάω
κι όλους τους συγχωρνάω.

Τόσες μέρες, τόσα χρόνια,
απ' τον κόσμο απουσίασα,
το τραγούδι και τους φίλους
για να γιατρευτώ θυσίασα
το ψέμα τ' αηδίασα

Letra, Πυθαγόρας. Música, Νικολόπουλος, Καζαντζίδης.
  Γυρίζω απ'τη Νύχτα. Regreso de la noche.

http://www.youtube.com/watch?v=vaTNOc7hsx8

...regreso y me río

y a todos perdono.

Cuántos días, cuántos años,
pasé ausente del mundo,
la música y los amigos
los sacrifiqué para curarme,
estaba harto de mentiras.

Ελεύθερος, Libre, fue el título que escogió para su primer álbum fuera de Minos, con el que repitió éxito, siendo disco de platino.
Καζαντζίδης.  Το αγριολούλουδο. Flor salvaje.

http://www.youtube.com/watch?v=S7rQOjvlkvE


El maestro indiscutible de la segunda generación de rebetes,  Vasilis Tsitsanis, 
posa junto a  Kasantsidis,  felices ambos, en la portada de la revista musical  δίφωνο.


Volvíamos a estar en Kondopuli por segunda vez en septiembre del 2002 y la revista difono dedicó este número especial a Kasantsidis, cuando se cumplía el primer aniversario de su desaparición. Con dicho motivo editó también un CD con trece canciones de las que el cantante grabó con Tsitsanis. La foto de la carátula del CD, que puse en la primera entrada, es esta misma. No sé quienes fueron los autores de las fotografías que he incluido en los dos capítulos porque no figuran ni en la revista ni en el disco.

La lista de compositores, músicos y autores con los que trabajó a lo largo de 40 años es larga, como es lógico, y en ella están los más conocidos: Zeodorakis, Jatsidakis, Markópulos, Leontís, Xarjakos..., entre los clásicos del  Éntecno; Papaioannu, Kaldaras, Jiotis, Panou, Mitsakis, Loisos, o el gran Tsitsanis, y un interminable etcétera, entre los rebetes y músicos de  Laikó. La lista se ampliaría con una buena nómina de letristas.

Yo recuerdo como si fuera hoy algunos coros de paisanos ya bastante mayores, en Mýrina, la pequeña capital de Limnos, sentados por la noche en la terraza del Avra, el bar de Zeodoros, y en la de Kostas el Mustakia, a dos metros de los caiques del pequeño puerto pesquero, cantando canciones de Kasantsidis que siempre me emocionaban enormemente. Cantaban ellos mismos emocionados.


No he visto tanta pasión con canciones de otros artistas. Aparte de que, como ya dije, era el cantante favorito de los emigrantes. Eso es tanto como decir de todos los griegos, porque además de ser amado por la mayoría del pueblo, en el corazón de cada uno de ellos hay un exiliado. Ésa es una de las emociones que reciben de Stelios.
Stelios  Kasantsidis.   Vradiasi  (en directo) 

http://www.youtube.com/watch?v=rjkw2xOoYXQ

¿Quién es capaz de decir los ponooó (dolor) y los kakooó (malo) con esa profundidad abismal de su voz sino Kasantsidis? ¿O esos agapi-kukla-glikiá (querida, muñeca, pastelito)... muuuuuuú!!!, esos mujidos de buey?. ¡Pues ahí está!

Murió en septiembre del 2001. Ese año nuestros amigos Zeodoros y Mary nos había dejado por primera vez su casa en Kondopouli, Limnos. La mi morena pidió una excedencia esperando mi recuperación después del quirófano y habíamos ido a finales de agosto.

Estábamos sentados en una taberna, esperando que nos hicieran unas pitas yiro, cuando la televisión anunció la muerte de Stelios.

Pues lloré un poco cuando pusieron una canción al finalizar la lectura de la noticia, ante el asombro de los guajes, que entonces tenían 4 y 7 años; de ahí les quedó lo de imitarme lloriqueando, ¡los muy...!, sobre todo si la causa es Grecia, mientras dicen al mismo tiempo, ¡Ajjj, Kasantsidis, Kasantsidis!...

Ο Στέλιος Καζαντζίδης (Οκτώβριος. 94).  'Ε·ι· Καπετάνιε. ¡He, capitán!

http://www.youtube.com/watch?v=CYpKqLMFCsI

Me voy ya. No creáis, he tenido que dejar fuera muchas canciones que me gustan, pero yo creo que once no está mal; había pensado en unas 14 entre los dos capítulos y al final me fui a las 19 ó 20.

Como lo he subido poco al blog para lo mucho que lo escuché, así me resarzo y le doy lo suyo, bien merecido lo tenía. Ahora conozco la mayoría de sus canciones y cuando las oigo me traen detrás, en España o en Grecia, donde lo siguen poniendo como la primera vez que fuimos, un montón de recuerdos, como las canciones que aquí nos formaron y de las que ya no nos podemos separar, ni quisiéramos.

Y este es otro de sus temas más celebrados. Lo han grabado muchos cantantes, empezando por las versiones del propio autor de la melodía. Con letra de Virvos y música de Tsitsanis, es una canción muy triste, sin embargo, que habla de prisión, sangre y dolor, y de una madre cuyos hijos son las víctimas.
Κώστας Βίρβος, Βασίλης Τσιτσάνης. Στέλιος Καζαντζίδης.  Της γερακίνας γιός.

http://www.youtube.com/watch?v=sVB4nFNGKQ8

Μάνα μη λυπάσαι, μάνα μη με κλαίς..., / Madre no sufras, madre no llores...

Salud y buena música

Barbarómiros


sábado, 27 de abril de 2013

47


Algo acecha en la oscuridad.



Salí a tirar la basura



Dos jóvenes de ambos sexos cuchicheaban arrimados al muro del edificio en una actitud sospechosa, sin embargo por su aspecto no me parecieron peligrosos. Al pasar a su lado dije Buenas noches y ellos respondieron prontamente. Tal vez una parejita de enamorados haciéndose arrumacos antes de despedirse. Pero lo descarté, si vivieran en la casa me sonarían sus caras y no recordaba haberlos visto en nuestro portal. Al bajar las escaleras hacia la calle, antes de perderlos de vista, me giré para echarles un último vistazo. El chico sostenía ahora una bolsa de plástico mientras su pareja pintaba algo en la pared con un spray. Grafiteros. El chaval, que también vigilaba, me vio mirar pero la chica siguió a lo suyo. No dije nada, yo también había vivido mi etapa de rebeldía. Me tocaría pagar después, solidariamente con los vecinos, la limpieza del muro. Al volver vi la pintada, más política que artística, en grandes letras rojas: MILLONARIOS CHUPASANGRES. A un lado había dos figuras con capa negra que me helaron la sangre, cada una de ellas parecía abrazar estrechamente a uno de los chicos. Pasé corriendo hacia el portal y abrí frenético, temblando. Llamé a la Policía inmediatamente, una pareja de vampiros estaban atacando en la calle a unos chavales. El policía que se puso al teléfono se rió y me colgó. Me metí en la cama febril, ¡no podía permitirlo! Me levanté de un salto y agarré el mango de un hacho de mina que conservo de mi abuelo. Salí corriendo en calzoncillos, gritando medio loco y sin saber en realidad qué hacer, aterrorizado, pero blandiendo el mango y haciéndolo girar sobre mi cabeza como un aspa mortal. No sé como me tuve y no descargué un garrotazo en la cabeza del vecino que entraba en el portal en ese momento. En la calle no había nadie y la pintada había desaparecido de la pared. A duras penas me libré de una denuncia del vecino, pero una pareja de policías me hicieron una visita por la mañana para interesarse por la llamada de los vampiros. Les dije que sufría de onirismo morboso y les dí el nombre de mi psiquiatra. Se fueron.


Herman Brood.   Suturday night.


Salud y felices pesadillas


ra

viernes, 26 de abril de 2013

46


Después de la tempestad


Salí a tirar la basura



Llovía si Dios tenía agua. Como había salido desprotegido, volví a entrar a por un paraguas. Cogí el primero que me vino a la mano, sin mirar. Salí otra vez decidido en dirección a los cubos con el paraguas abierto. Cuando iba a mitad de camino noté que me caían grandes goterones y que me estaba mojando. La tela se veía deshilachada y rasgada en varios puntos y parecía comida de los ratones, toda llena de agujeros. No hay roedores en nuestra casa, sería la polilla, ¡qué sé yo! Algunas varillas estaban además fuera de su lugar y todas muy curvadas. El chaparrón que caía en ese momento era inenarrable, parecía que una docena de energúmenos estuvieran baldeando agua sobre mi pobre paraguas. Dejé las bolsas en unos cubos rebosantes de una sopa de agua y mierda donde ya flotaban otras. Me apresuré al volver porque aún parecía arreciar el temporal, avanzaba muy malamente y estaba empapado. Por fin, chorreando, muy cerca ya del portal, una cascada de agua hizo que el paraguas colapsara y se cerrara sobre mi cabeza. Quedó allí trabado y me fue imposible desencajarlo, porfiaba chapoteando en el agua que cubría el suelo mientras seguía jarreando del cielo. Caí. No tengo claro qué pasó después, debí perder el conocimiento, ¡si me quedaba alguno!. Un vecino avisó a mi mujer, estaba echado en el limpiabarros de la puerta de la calle, como dormido. El paraguas había desaparecido, pero mi costilla afirma que nunca hubo un nuestro paragüero un paraguas en esas condiciones. Viendo mi estado, cerré la boca.


Deep Purple.   Stormbringer. 


Salud y felices pesadillas


ra

jueves, 25 de abril de 2013

45


Serenidad


Salí a tirar la basura


Todo tranquilo, todo normal, dejar las bolsas y vuelta. Al entrar en casa oí una explosión terrible que parecía venir de la calle. Corrí a mirar por una ventana. Desde ahí se ve el punto limpio, los cubos reventados y la basura esparcida en un gran círculo indicaban que la deflagración fue en ese lugar. No habían pasado ni cinco minutos desde que yo deposité mi porquería en esos cubos. Iba poco abrigado y hacía mucho frío, solté las bolsas y volví corriendo. Para morir no hay prisa.


La Cabra Mecánica.  La lista de la compra.


Salud y felices pesadillas 


ra


miércoles, 24 de abril de 2013

44


Sueños angelicales


Salí a tirar la basura



La luminosidad fantástica de la calle me cegó al abrir la puerta del portal y salir a la noche. No vi que tenía a un tipo delante con la mano extendida, tardé en recuperar la vista. El hombre llevaba encima un chambergo miserable y musitaba algo, tal vez, ¡Una ayuda por favor!. Me fijé mejor en su cara al meter la mano en el bolso buscando una moneda. ¡Era un político muy conocido, de esos que nos están jodiendo a diario sin que podamos hacer nada! Últimamente había caído en desgracia, pero me extrañaba que un hombre con su poder hubiera llegado a esos extremos de miseria en tan poco tiempo. ¿Quién es usted?, le pregunté antes de depositar la moneda en su mano. ¡Era él! Esa noche yo llevaba a la basura un antiguo orinal de porcelana todo desportillado. Era una de esas reliquias heredadas del abuelo y que ya sólo se usaba para cocinar los riles de los cerdos en época de capa, riles que le enviamos todos los años en una fiambrera a un pariente obispo que tenemos en el Vaticano. Pues bien, agarré el orinal por el asa y en lugar de darle la moneda le metí un orinalazo como un campano en el lugar donde se coloca la tonsura y el bonete, cuando ya se volvía adivinándome la intención. El tipo debía de haber recibido mucho castigo en esa parte, porque el orinal rebotó y de vuelta me dio a mí en todo el morro. Me entró tanto coraje que solté la otra bolsa que llevaba y me lié detrás de él, corriendo y atizándole con la porcelana cuando lograba alcanzarlo, porque el jodío estaba más ligero que yo, con toda su apariencia de pobrecito indigente. Al llegar a la plaza al final de la calle yo ya no podía más, pero fueron las voces de unos vecinos defendiéndolo por lo que decidí dejarlo marchar. Cuando les dije, ¡Es Fulanito!, contestó uno ¿¡Ése hijoputa!?,¡dame el orinal!. Se lo dí y me volví a casa después de recoger la bolsa y tirarla en el cubo correspondiente. Tenía una fatiga del copón, pero me fui a la cama contento, la noche me parecía preciosa, pocas veces tenemos a nuestra disposición a un mamón auténtico, ¿o será a un auténtico mamón?



Músicos callejeros.   Toma ritmo.




Salud y felices pesadillas



ra

martes, 23 de abril de 2013

Ο Στέλιος Καζαντζίδης, Stélios Kasantsidis


Στέλιος Καζαντζίδης.
Fotografía de otra imagen en la revista musical  δίφωνο

Καζαντζίδης


Buenos días, llegamos a Grecia la primera vez casi coincidiendo con el éxito del último disco registrado por Stélios Kasantsidis con Minos en 1987, después de más de una década de guerra con la compañía, que ni le grababa ni le daba la carta de libertad. Los años siguientes, hasta hoy mismo, lo hemos seguido escuchando.

Desconozco las razones exactas de porqué la discográfica lo castigó de ese modo siendo el cantante griego de laikó más importante del último siglo. Hay quien dice que fue una represalia por su oposición a la Dictadura de los Cogoneles o por la filiación comunista de su padre.

Más fácil sería pensar que lo que lo estigmatizó fue su sentido de la independencia, que se había puesto de manifiesto años antes, cuando se enzarzó en una batalla legal por unos derechos de autoría más justos, como veremos al final.

Απόστολος Καλδάρας. Στέλιος Καζαντζίδης.   Για μπάνιο παω. A pegarme un baño.

Debutó en el mundo del disco en 1952 con esta canción de Apóstolos Kaldaras, uno de los compositores griegos clásicos de la época, aunque no tuvo apenas eco.
El mismo año grabó también, con bastante más éxito, canciones de uno de los abuelos del rebétiko, Yiannis Papaioanu, que serán la segunda y tercera que escucharemos hoy.

No era sin embargo Stélios un buen intérprete de rebétiko, el género requiere voces mucho más machacadas, deterioradas como los propios individuos y los míseros ambientes donde se desarrolló el estilo. Y la suya es una voz de lujo, un torrente de energía y potencia en un cuello de toro, un mujido de bisonte.

Su progenitor era pondio, del Mar Negro, y su madre de Asia Menor, refugiados pobres, vivían en un barrio al norte de Atenas, donde nació Stelios (1931). Empezó a trabajar muy pronto por problemas de salud de su padre y también pasó por las hilaturas, como el padre de Marió o Bambakaris.

Γιάννης Παπαϊωάνου. Στέλιος Καζαντζίδης.   Δεν το περίμενα ποτέ (βαλίτσες. Maletas) 

Todas esas características biográficas lo harían un buen candidato para las canciones de rebétika si su
naturaleza no hubiera sido la que fue, la de un hombre que exudaba energía, vitalidad y potencia, como su propio pecho y su garganta anuncian.

De hecho donde cosechó más éxitos fue en la Laiká, las músicas populares, por llamarlas de algún modo, laicas por oposición a religiosas, donde por otra parte caben muchos estilos porque se nutre de todos ellos, entre los que no falta el rebétiko. El zeibékiko, al que tan aficionados son los cantantes de la cuerda de Kasantsidis, como Anguelópulos, Mitropanos o Dionisiu, es uno de sus ritmos.

Stelios acabaría por convertirse en el cantante de la emigración griega, muchas de sus letras hablarán de ello. También de las penas y amarguras de la vida, y del amor y el desamor, por supuesto.

Γιάννης Παπαϊωάνου. Κώστας Μάνεσης. Στέλιος Καζαντζίδης.  Εγώ θα σε γλιτώσω. Voy a escapar.


Después de actuar en los clubs más  famosos de Atenas y de pasar a ser un ídolo de masas en su país, se embarcó en los años 60 en giras por todo el mundo, como hacían y siguen haciendo todos los músicos griegos que alcanzan cierta profesionalidad, atendiendo a las invitaciones y requerimientos de sus paisanos, en Europa, Estados Unidos y Canadá, Australia o Turquía. 

Para entonces, a finales de los cincuenta, ya se había emparejado con Kati Grey, mayor que él, una artista consolidada y respetada, de la que dicen que aprendió muchas cosas. 

Con ella y con el famoso compositor e instrumentista, Manolis Jiotis, a quien en los 60 se llamó el Hendrix del busuki, grabó el siguiente tema que fue otro éxito. En esta versión aparece con el acompañamiento de su segunda pareja artística.

Μανόλης Χιώτης. Στέλιος Καζαντζίδης. Μαρινέλλα .  Απόψε φίλα με.  Esta noche me besa.

Kati Grey  y  Kasantsidis  en los '50
Imagen de otra fotografía en   δί
φωνο.

Y había conocido en el 57 y empezado a trabajar con Marinela, que sería la segunda mujer de su vida. Aunque casados permanecieron poco tiempo, fue una pareja artística muy popular que duró ocho años, de esas que quedan en la memoria de toda una época.

Parece que Stelios dejó entonces los clubs nocturnos, asqueado del ambiente de ricachones que imperaba en aquellos locales, donde los músicos no eran más que monos al dictado del dinero, de gente sin pizca de gusto que no sólo pretendía ser dueña del oro sino también del moro.

Del 58 es el siguiente tema, con uno de los letristas más respetados del laikó y de la  la canción griega en general, Kostas Virvos. 


Κώστας Βίρβος.  Στέλιος Καζαντζίδης. 

Απόκληρος σε αυτή την κοινωνία.  Marginado en esta sociedad. 

http://www.youtube.com/watch?NR=1&v=95YdOyu5ixs&feature=endscreen

Stelaras, como le llaman también sus seguidores, fue el primer músico griego que no nos llegó por la vía política, como Zeodorakis o Faraduri, o por la informativa a través de libros, guías, cine..., como Hatsidakis o Tsitsanis, sino directamente a través del oído en todos los lugares de Grecia por donde pasamos. Es un habitual de las tabernas populares y un cantante venerado por el pueblo, y su valor es aceptado incluso por sus enemigos, que aún hoy le siguen poniendo peros, pero a su vida personal, ya que no pueden abatir su voz.

¿Porqué me quedé enganchado con Stelios, que cultiva un estilo y es un tipo de cantante que a priori no me gustaría especialmente, ni en Grecia ni en España? Pues por todas esas razones y algunas más que contaré en próximos capítulos, porque a éste pondio no lo ventilo con una sola entrada, ni quiero.

Ese mismo año 58 grabó otras dos canciones firmadas por él, que fueron otros tantos éxitos y que aún se escuchan de vez en cuando, especialmente la que entonces tuvo menos entrada y que hacía la cara B del disco. Kasantsidis la siguió interpretando a lo largo de su vida y he escuchado varias versiones posteriores de este Dio portes eji i soí: 

Όλα είναι ένα ψέμα/ μια ανάσα μια πνοή/ σα λουλούδι κάποιο χέρι/ θα μάς κόψει μιαν αυγή...
Todo es una mentira/ un suspiro un soplo/ como flor en una mano/ que cortamos un amanecer...

Στέλιος Καζαντζίδης.   Δυο πόρτες έχει η ζωή.  Dos puertas tiene la vida.

http://www.youtube.com/watch?v=BY0j0RBx90E 

Dejé para el final la que fue cara A de ese disco del 58, un éxito total para la época, sin precedentes, pues vendieron, que se sepa, cien mil copias.

Aquí comenzaron los desacuerdos con la compañía Columbia, que era entonces la caporala. Los músicos cobraban sólo una pequeña cantidad por las grabaciones y no percibían derechos de autor. Stelios había cobrado por ese disco mil dragmas y la discográfica se estaba embolsando millones. La pelea fue larga y dura y Kasantsidis logró al fin su propósito, victoria legal de la que se aprovecharon todos los que vinieron detrás.

Y el otro motivo para terminar con Mantubala lo podéis comprobar enseguida: ¡Es un pasodoble más ejpañol que er Bono! No pone por ninguna parte que lo sea pero creo que es evidente. Hasta a mí, que no soy un Fred Estair, se me van las manos queriendo agarrar a la mi morena y los pieses al compás del titotitotito, tirulí, tirilí tirulí...
Στέλιος Καζαντζίδης.  Μαντουμπάλα. Mantubala.

Ramiro Rodríguez Prada


 Arriba,  Kasantsidis en los '60,  y con  Vasilis Tsitsanis.
Abajo, doble CD   Esta es mi vida, editado por la Radio Nacional Griega.

P. D. En algún lugar leí que había sido la abuela pondia de Stelios la que le enseñó esas canciones que empezó cantando al principio de su carrera, antes de empezar a grabar. Para los que tengáis interés en conocer la historia y peripecia de los pondios, de donde procedía la familia de Kasantsidis, os subo un enlace a La pasión griega, a un trabajo precioso y completísimo del que ya os he hablado, cuya autora es María de Paz:

Escribe María en un capítulo:
"Como dice una hermosa canción de Kasantsidis (que tenía origen pondio), Σα ξένα είμαι έλληνας και σην Ελλάδαν ξένος, es decir, En el extranjero soy griego y en Grecia soy extranjero. Lo mismo que le ocurría al protagonista de la película Un toque de canela: los turcos lo expulsaron como griego pero en Grecia lo recibieron como turco."

Siguiendo su sugerencia, aquí os dejo la canción:

Χρήστος Αντωνιάδης, Κώστας Σιώπης. Λύρα, Χρήστος Χρυσανθόπουλος.
Στέλιος Καζαντζίδης.   Πατρίδα μ'αραεύω σε

Υγεία, Salud!

Barbarómiros

domingo, 21 de abril de 2013

Sandokán


Mercado de los martes
Astorga,   2012

Sandokán


Sandokán fue el apodo que le pusieron en el pueblo porque todas las titis le iban detrás con las bragas en la mano, ¡Sandokán, Sandokán, queremos un hijo tuyo! Por aquella época se había dejado una barba puntiaguda de chivo, imitando al actor barbudo que interpretaba a ese personaje en una famosa serie de televisión, y parecía un moro de la morería.

Sandalio, que así se llamaba el interfecto, era un torero, un don Juan, lo que se dice todo un seductor. ¡No sé qué les daba, el hecho es que triunfaba! Empezó a trabajar de muy joven, de fontanero, pero no de grandes instalaciones sino de pequeños arreglos y otras chapuzas. Bueno y curioso en lo suyo, nunca le faltó trabajo. Era pequeño y se metía bien debajo de los fregaderos.

Nada más cumplir los 18, sacó el carnet de conducir y se compró un R-8 rojo flamante, ¡no veas cómo fardaba el tío!

A Sandokán le gustaban todas las mujeres, bajas, flacas, gordas, jóvenes y viejas, casadas, solteras y viudas, planas, tetudas, guapas, feas, buenas chicas y malas pécoras, pero su debilidad eran las altas. Se pirraba por las tías que le sacaban la cabeza, yo creo que se sentía crecer él mismo en compañía de aquellas larguiruchas. Que muchas no lo eran tanto, aunque sí para su estatura, claro.
Es fácil de comprender el porqué de esta predilección, pues Sandalio no pasaba del metro cuarenta, eso contando los tacones y el tupé de rocker que siempre llevaba.

El R-8 lo tenía tuneao  hasta las orejas: antena telescópica y parabólica de adelante atrás, cubiertas anchas, separadores en las ruedas, llantas cromadas, cinta adhesiva blanca recorriendo como una cenefa los laterales del vehículo, parasoles en el parabrisas y protectores contra el agua en las ventanillas, faros antiniebla con fundas blancas, dos retrovisores exteriores modelo Rally... .

En el interior los detalles eran incontables: volante forrado de cuero, retrovisor panorámico con cristales antideslumbrantes, radio-casete encastrado en un mueble de madera hecho a medida entre los asientos delanteros, con espacio para los casetes y sonido cuadrafónico a través de cuatro altavoces, asientos con fundas imitación piel de leopardo, luces varias para uso de los ocupantes, etc. Y un montón de muñecos y alamares colgando del retrovisor, de las viseras del parabrisas en los asientos delanteros -cuyos espejos habían sido sustituidos por otros de mayor tamaño-, en los mandos de las intermitencias y de las luces, o colgando de ventosas en todos los cristales. Y, por supuesto, un dálmata en miniatura con Párkinson, echado en la bandeja posterior moviendo la cabeza sin parar.

¡Qué sé yo la cantidad de chavalas que pasarían por aquella discoteca ambulante! Porque era de los que van dando la nota con la música a tope y las ventanillas bajadas. Todo el mundo sabía que venía, un kilómetro antes de que llegara al pueblo.
He dicho chavalas, pero también muchas veteranas que incluso le doblaban la edad. Llegó un momento en que no daba a basto y se atoró. Prometía ya lo que no podía cumplir y una mujer despechada es un enemigo serio. En ese momento se cruzó en su vida una patilarga que le sacaba medio metro, y ennoviaron. Cuando bailaban agarrao, Sandalio se abrazaba a la barriga de la chica y la oreja le quedaba a la altura del ombligo de la giganta. Ella se doblaba sobre él y parecía Drácula chupándole la yugular.

Cuando pasaban con el coche, sólo se la veía a ella, que casi rozaba con la cabeza el techo del R-8. Conduciendo parecía que iba un niño que apenas alcanzara al volante, y eso que tenía la banqueta del asiento en el punto más alto y ponía tres cojines bajo el culo.

Decía antes que el despecho es peligroso. Un día Sandalio apareció muerto en el interior de su R-8, en un claro entre encinas en un monte cercano, un lugar en donde él se jactaba de haber desvirgado a unas cuantas vicetiples.
La policía sospechó del marido de una lobona y el hombre pasó dos días arrestado por orden judicial. Pero lo soltaron cuando finalmente se demostró su inocencia y se supo que su mujer había roto con Sandokán hacía dos años. ¡El tipo era un bendito que ni sabía el zorrón que tenía de compañera!

Todas las sospechas recayeron en tres vestales, solteras añosas con fama de ninfómanas, que habían tenido trato carnal con Sandalio en su juventud. Ahora eran inseparables y parecían vivir exclusivamente para afear la conducta licenciosa del moro, mientras ellas llevaban años sin comerse un rosco. Nada pudo demostrarse, sin embargo, y el crimen quedó sin esclarecer.

El fin del pobre Sandokán fue terrible y noticia de alcance nacional. En el pueblo nadie ha podido olvidarlo. Lo habían decapitado y colgado la cabeza del retrovisor interior. Estaba totalmente desmembrado, con una pierna en cada asiento trasero y los brazos en los delanteros. El tronco, dividido en varios pedazos, lo intentaron quemar en una hoguera en el exterior, con leña de encina. Le habían cortado el sexo y los testículos, que colgaban ahora en la cabeza del dálmata.


Ramiro Rodríguez Prada


Offenbach.   Orphee aux enfers. Orfeo en los infiernos.



Salud

viernes, 19 de abril de 2013

Ο Γιώργης Κουτσουρέλης, Yioryis Kutsurelis


Grecia, verano 2012

Ο Γιώργης Κουτσουρέλης

Buenos días. Vamos hoy con el sexto de los Protomastores, esa colección de discos de los primeros maestros cretenses que me ha servido de guía principal en estos capítulos. En realidad le tocaba el turno a Dermitzoyiannis que es el 5º, pero preferí traer hoy a Yioryis Kutsurelis, porque en el capítulo de los salmonetes (Barbounya/ Lo que se comió) hablé de él y puse ya dos canciones suyas, por tanto a priori podría sonaros algo.

Por otra parte, en esa misma entrada conté el caso de Νικόλαος Τζέγκας, Tzekas, aquel pescador de
Kissamos que no sabía música pero que silbaba como los ruiseñores e imitaba con la boca los
instrumentos tradicionales de Creta, y que murió ahogado bajo su caique, el hombre, mientras
pescaba en una noche de tormenta.

Γιώργης Κουτσουρέλης. G. Tzimakis, voz.  Saranda metra zálasa. A cuarenta metros del mar.

http://www.youtube.com/watch?v=MQb5cnYKM4g

Y es que Kutsurelis era de Kissamos, como Tzekas. De la misma generación que los grandes tratados aquí, nació en 1914, año clave para el mundo, para Europa y para la misma Grecia, que todavía seguía recuperando territorios propios del que sería en breve un cadáver, el Imperio Otomano.

Kutzurelis es una de las escasas excepciones de los músicos cretenses importantes nacidos a comienzos del S. XX que no sea de Rézimno o su prefectura. Kasteli Kissamos está situado en el centro del golfo más extremo del mismo nombre, al oeste de Janiá y, por tanto, de la isla.

Al igual que la mayoría de los músicos tradicionales, mamó desde niño la música, puesto que todos en su familia tocaban algún instrumento y cantaban. Empezando por su padre, Andreas, famoso laudista. Todos sus hermanos eran también músicos, multiinstrumentistas, aunque cada uno con su trasto preferido: lira, violín, mandolina, laúd, clarinete...

Γιώργης Κουτσουρέλης.  Stelios K., voz.  Το άρωμα. El perfume.

http://www.youtube.com/watch?v=JHKLrcrPhdY

Cuentan que Yioryis comenzó primero con la mandolina a los cuatro años, otro super precoz como Mozart o Camarón, pero enseguida, iniciado por su progenitor, se pasó al laúd, que sería su instrumento definitivo y con el que se dio a conocer.

Pero incluso antes que la mandolina, hay un instrumento imaginario que forma parte del anecdotario de su infancia y aprendizaje: el mango de la escoba de su madre. Con un arco imaginario rascaba el palo de la escoba y movía los dedos a lo largo como un consumado tocador de lira, imitando a sus mayores.
Γιώργης Κουτσουρέλης.  Stelios Kutsurelis, voz.   Τ' αγρίμι. La fiera.

A los nueve años ya dominaba el laúd y al siguiente empezó a tocar en compañía de su padre y sus hermanos. Enseguida conocería y secundaría a músicos consagrados, Járjalis, Papadakis, Kufianós..., 
y sería reclamado por ellos. Así, en 1930, grabó su primer disco acompañando a Yioryis Marianos, y poco tiempo después otro con el famoso liraki Alekos Karavitis, uno de los Protomastores, diez años mayor que él.

A lo largo de los '30 grabaría también discos en solitario, hasta su intervención en 1939 en las celebraciones del partido Liberal, para conmemorar el cese de Elefzerios Venizelos como primer ministro griego en 1932. Acto seguido empezó a participar junto a Karavitis en una serie de programas radiofónicos de la emisora ateniense, en actuaciones en el Pireo y la capital con otros instrumentistas de Creta y su nombre traspasaría las fronteras de la isla, girando a continuación por el país. También actuó para en la emisora local de Janiá.

Los años de la guerra pasaron con más pena que gloria para los músicos de Creta, y para los griegos en general, pese al heroísmo de muchos palikaris que se opusieron a la ocupación alemana.
   
Γιώργης Κουτσουρέλης. G. Mavros, violín. Tzimakis, voz.
  Χίτλερ να μην το καυχηθείς πως πάτησες την Κρήτη. 
Hitler no podrá presumir de haber jodido a Creta.


Ésta, de su primer single después del desastre, se convirtió en una de las canciones más conocidas de
la posguerra en Creta, que había sufrido como nadie la ocupación, los abusos y las atrocidades de las
tropas alemanas.

En los '50 actuó por toda Creta con sus hermanos Manolis y Stelios, y siguió colaborando con la
radio nacional griega, e incluso tuvo su programa en la de Janiá.

Al comienzo de esa década se publicó su otro tema famoso, el Armenojorianós syrto. Pero
desgraciadamente la fama no le llegó porque fuera su canción más celebrada, que lo era en aquel
momento, sino porque fue la causa de una denuncia de Yioryis a Zeodorakis acusándolo de plagio,
por el sirtaki de Mikis para la película de Zorba el griego.

Ya hablé de ello en una de las primeras entradas de esta etiqueta, cuando incluí a Zeodorakis entre los músicos cretenses, por su apellido, por el sirtaki y porque quería enlazar este incidente con las figuras prominentes de la música tradicional cretense en quienes Mikis se había inspirado.

Γιώργης Κουτσουρέλης. Koroniotakis, voz  Αρμενοχωριανός συρτός.


Dije allí que no tengo conocimiento suficiente para saber si se trata de un plagio, y que Mikis no necesitaba ya copiar siendo el músico que era. Tampoco sé cómo terminó la pelea.

Éste era el tema objeto de la polémica. A mí no me llama la atención el parecido, porque el ritmo básico del syrto está presente en muchos temas cretenses como en éste y no me alcanza el oído para tanto.

Sin embargo, a mediados de los '50 volvió a grabar la canción con un nuevo título, Sirtaki cretense, y aquí sí es posible percibir con claridad compases del sirtaki de Zeodorakis, especialmente en la aceleración final, por otra parte un recurso del syrto, que anima así a los bailarines en los últimos momentos, ya que se trata de la música de acompañamiento de una danza. Escuchemos. 

Γιώργης Κουτσουρέλης. Stelios K., voz.   Κρητικό συρτάκι.
Grecia, agosto 2012

Había trabajado también con otros músicos, como Tzimakis o Moundakis, pero a la muerte de su hermano Manolis en 1960, Yiorgis guardó un largo duelo por él y pasó la década siguiente sin actuar y negándose a grabar. Finalmente, animado por sus amigos, volvió a los escenarios y a los registros discográficos, en compañía de su hermano Stelios.

Tal vez su colaboración en uno de ellos con Nikos Xiluris, con 6 temas del propio Kutsurelis, fue su trabajo más sobresaliente en los 70, al menos el que obtuvo un mayor y más duradero eco. Ya puse el Barbuni mu en esa entrada que mencioné, tanto la versión original de Yioryis, como la que grabó con Nikos, así que no me repetiré. De todos modos ésta es tan conocida como la otra.

Γιώργης Κουτσουρέλης. Tzinevrakis.   Νενέ μου.

hhtp://www.youtube.com/watch?v=6iIWMzRYNB4

Y en los '80 tocó con Jarjalis, Kunelis, o para Ttzekas, el pescador de su pueblo.

Y ya no doy más de mí por hoy, creo que la semblanza está esbozada y las 10 canciones son un buena muestra de la música que nos dejó. Cerraré con unas kontiliés que me costó mucho encontrar, porque suelen ser mis preferidas, como he dicho.
Mientras las buscaba fui añadiendo más canciones y esa es la razón de la abundancia de hoy. El que no quiera que pase, ahí están. ¡Y aún dejo una muy famosa, Filentem, que dio a conocer masivamente Nikos Xilouris, nosotros escuchamos antes su versión.

Y la penúltima, de título intraducible, es una de las que más me gustan, aunque se corte así, ya había terminado, un segundo más hubiera bastado o bajar el volumen...
Αυτοσχεδιασμοί Γιώργης Κουτσουρέλης.

Kutsourelis murió en su pueblo, rodeado de los suyos, el año 94.

Estoy viendo fotografías de cuando ya era mayor, impecable con su camisa blanca y el pelo y bigote níveos, algunas en compañía de su esposa, una mujer morena  y elegante, y están los dos como pimpollos en su retiro de Kastelli Kissamou.

En una de ellas, de año 86, se los ve especialmente felices. Ese año Yioryis había recibido varios reconocimientos de sus compatriotas, entre ellos el de la capital de la isla, Hiraclión, por su trabajo de conservación y difusión de la música tradicional cretense.

Γιώργης Κουτσουρέλης. G. Mavros, violín.  Κρουσταλοβραχιονάτη μου.

http://www.youtube.com/watch?feature=endscreen&v=KCTLuaxkCAU&NR=1

Salud y buena música.

Κουτσουρέλης Γ.  Σστέλιος Κ., voz.  Κοντυλιές.

http://www.youtube.com/watch?v=Q-Pm2qq6Cs4


Barabarómiros.

jueves, 18 de abril de 2013

Sol, sombra, suelo -3


Castrillo de los Polvazares
León,  primavera 2012


Diálogos de locos


1.

- Las cabras triscan por los pasillos del Congreso y se comen hasta los bisoñés de sus señorías, ¡ya no hay pastos como los de antes!

- Mañana por la mañana salgo para Zaragoza desde Amposta remontando el Ebro a nado.

- Me previnieron antes de limpiar el despacho del presidente del consejo de administración: no metas la mano en los cajones que allí anidan las víboras, el presi las colecciona.

- En la cara le salieron unos granos como avellanas por usar esa crema de aceites vegetales esenciales.

- Yo fui alcalde de barrio y repartidor de gaseosas en San Cristobal de la Pollaentera.

- ¡Cuántas veces no nos habremos equivocado!, y sin embargo meamos.

- La mejor manera de que te respeten en el mundo de la casquería es tener siempre un hígado fresco.

- A mi primo le pusieron un vinco en el prepucio y un forro de oro en una muela careada.

- ¿Tú crees que se hará justicia?

- Cuando Leónidas defendía las Termópilas con los espartanos, los holandeses recogían gálbulas de enebro por los montes alemanes.

- Las cosas son peor de lo que parecen, pero al final una buena boina te cubre la calva, ¡déjate de hostias!

- Todas las verdades como puños resultaron ser mentira, pero cuando nos dimos cuenta ya estábamos sonaos. Hay deportes muy violentos con insultómetros en lugar de cronómetros.

- Lo ideal sería no tener culo, así no habría que preocuparse por la comida.

- ¡Me extraña que siendo araña se caiga de la pared!

Polo Montañez.    Apariencia.

http://www.youtube.com/watch?v=eJrCLa9_Fy4




2.

- Estaba triste triste, pero le di un tiento al vino dulce y se me puso el ombligo melancólico.

- ¡No quiero saber nada de millonarios, ya tengo bastante con las almorranas!

- Pues el libro que publicaron el mes pasado sobre la crisis andorrana ya va por la vigesimonona edición.

- Cuando llegue la hora de rendir cuentas, veremos a ver si aprendimos las cuatro reglas. ¡Aquí todo dios resta lo que puede!

- Me dieron un filete empanao que estaba duro como la suela un zapato.

- ¡El vinagre no tiene nada que ver con el sexo en la tercera edad, ni con el obispo, no jodas!

- En el garaje de nuestra manzana hay doscientos coches y una docena de pobres que viven dentro de sus vehículos desde que perdieron todo lo demás. Varios tienen gato, pero duermen debajo.

- ¿Comerse en ayunas unos mejillones de los que tiran al monte no será bueno para el páncreas?

- Soy poco dao, me cuesta.

- Ahora que casi estamos en capilla podíamos echar unas briscas.

- ¡Cuando la cosechadora dice que no, es que no y no valen ensalmos!

- Pues entoncenes, ¡que siga lloviendo, carallo!

- ¡A mí el tema teológico no me quita el sueño!

- Y yo soy palista.




3.

- ¡La música es la hostia!, y eso que soy soplillo desde Párvulos por culpa de aquel maestro que tuvimos tan burro, que era de Falange, y lo que gané en orientación lo perdí en audición. Bueno, la audición la perdí a sopapos.

- El psiquiatra de la Seguridad Social, que es colega mío y algo bujarrón, está como una chota. Le referí que se me aparecía la Virgen Embarazada montada en un burra camino de Belén buscando a José, un viejales con perras que la había seducido prometiéndole el oro y el moro, y había desaparecido después dejándole el bombo de recuerdo. No pude acabar..., ¡No me cuentes historias, Bernardette!, me suelta el menda escojonándose. ¡Pero si yo me llamo Bernardino!

- ¡En habiendo apetito pa qué quieres más!. Como decía el Gran Pichel: ¡Que trabajen los legionarios que tienen el pecho de acero!

- "El rey tenía dos yernos pijos y una nuera asturiana", es el título de la última de Siniestro Total, ¡a tope!.

- Más vale oveja ordeñada que corralito de lobos.

- ¡Dejáime, bor dios!

- La ministra entrante contestó a las preguntas, pero no se entendía nada. ¡Que lo repita, que lo repita!, empezaron a corear los del fondo. Y como se habían terminados los callos, comimos morro.

- ¡Me extraña que siendo araña se caiga de la pared!


Ramiro Rodríguez Prada

Polo Montañez.   Apariencia. Directo.

http://www.youtube.com/watch?v=9b_RaqshoP8


P. D. Agradecimiento especial al Esguilatorres juliensis, que fue quien trajo a Polo de Cuba hace años.


 Salud

miércoles, 17 de abril de 2013

Sol, sombra, suelo -2


Castrillo de los Polvazares.
Invierno,  2012


Diálogo de sordos

1.


- ¿Sabes algo de estos últimos escándalos de corrupción?

- En tiempo de los vándalos no había polución, como ahora.

- Yo como después, con Asunción por supuesto. ¡Mándalos a tomar viento, hombre!

- ¿Quién tiene la solución, amigo mío?, ¡a tragar humo, es el precio del progreso!

- Cagar al necio es su lema, y desde luego no me fío del presunto proceso a la corrupción.

- Claro, el tema es la contaminación, ¡nos montaron un buen lío, es un asunto muy feo lo del humo!

- Para mí también lacón, pero con grelos. Mi tío el difunto Timoteo era de Lugo, sí.

- ¡De por los pelos nada!, a ti te importará un cojón, pero a los pobres nos chupan el jugo. ¡De aquel humo y esos polvos este incendio y estos lodos!

- No fue por celos sino la jodida transparencia de los sobres, ¡en el cajón ya no quedaba un chavo, una pasada!

- La decencia de los pobres no tiene nada que ver con con los grelos ni con los cagajones. Y las hadas son un cuento chino, o japonés, y son radioactivas.

- Creo que se han puesto las botas con los sobres y que a los obreros nos tocan los cojones, a conciencia como dices. Ahora bien, de si los sinos son dos o un ciento y si las casadas laponesas son activas o pasivas no tengo ni idea.

- ¡Ea, ea!, ¡Son muchos polvos, mucha mierda más iva, claro que lo siento, por las pasadas ésas y por éstas que son cruces + + +!

- ¿Obrero viene de obrar?


Castrillo de los Polvazares
León, 2012


2.


- Y del pariente del rey ¡¿qué me dices?!

- Aquí perdices ya no hay.

- No, si no me quejo, sólo preguntaba.

- Las habas las hacemos con liebre y llámense fabes con llebre.

- Fiebre tampoco tengo, hablaba del yerno del monarca

- La fabada de Luarca es un infierno si la liebre es coja, si no, no.

- Yo voy bien del vientre, la cagada del duque navarro es lo que me interesa

- Diga lo que diga María Teresa o ese tal señor Guarro, provoca pedorrea aguda y en casos extremos, sobre todo si la liebre es coja de dos patas, lo que se conoce como implosión entérica.

- ¿Que si da fiebre la gonorrea? ¡No entiendo nada, chico!

- La piorrea es otra cosa. ¿Qué crees, que lo digo de pico?

- ¡Claro que era rico, pero son insaciables estos ladrones!

- ¡Pa melones dulces los del sur!


Castrillo de los Polvazares
Maragatería,  León 2012.

3.


- Los peores son los bancos y los millonarios, huelen a puta cara.

- A un perro bueno siempre le sale la perrosonalidad.

- ¡Resulta que el cura de la parroquia pilló unas purgaciones!

- Hicimos la matanza y los chorizos más ricos fueron los picantes. Pimentón de la Vera.

- La despensa de los hambrientos está llena de telarañas.

- Las almorranas son de origen árabe, las ponían de tapa, con la entrañada, en el ejército de África, sólo en el bar de oficiales. Guisadas.

- Todos los ladrones de guante blanco tienen la manga ancha para esconder la pasta.

- Los calzoncillos del varón mejor de faldón, con los cojones a teya vana, que aireen.

- Tráfico de influencias, prevaricación, apropiación indebida, desvío de fondos, delito fiscal, blanqueo de dinero, ¡negro, claro, o sea oscuro!,  fuga de capitales..., ¡son mañas típicas de nuevos ricos!, los de toda la vida roban por la cara amparados por las leyes.

- Da gusto charlar con usted, sabe escuchar.

- ¿Me permite una flor?: da gusto conversar con usted, sabe escuchar.

- ¡Lo que tú digas, cariño!


 Ramiro Rodríguez Prada


Armando Manzanero.   Cuando estoy contigo.

http://www.youtube.com/watch?v=3bvVuq5Sg7o


Salud

martes, 16 de abril de 2013

Sol, sombra, suelo


Castrillo de los Polvazares
Primavera,  2012


Diálogo de malevos


1.

¿Hiciste lo que te indiqué?

Está hecho.

Hay que preparar la ferramienta.

De eso también me encargo yo.

El terreno tiene que estar despejado.

Descuida, lo estará. Además, ahora no tienen perros. Murió el viejo mastín hace unos días.

¡Cojonudo!, entonces mañana ponemos en marcha la última fase de la operación.

¿De qué hora estamos hablando?

Después de medianoche, siempre habrá menos testigos.

Avisaré entonces a los colegas.

¡No me jodas!, cuantos menos seamos, mayor seguridad.

¡Pero solos no vamos a poder!

¿Porqué no, tienes miedo?

No es eso, llámale precaución.

Si hacemos las cosas bien no hay peligro.

Pero alguien tendrá que vigilar y cerrarle el paso por si intentara escapar.

No escapará, lo sorprenderemos y lo ventilaremos en un pis pas.

Está torpón por la obesidad, pero es un mal bicho, muy peleón, ya lo conoces. 

Hace la hostia que no lo veo, pero con dos nos bastamos y nos sobramos.

Muy sobrao te veo a ti.

Y yo a ti faltao.

Más vale prevenir.

De acuerdo, avisa entonces a tu amigo el matoncete.

¡Matarife!

Vale.


Asientos en el rincón de  Ca Cuca
Castrillo de los Polvazares,  abril 2012.


2.

Estoy nervioso...

¡Tranquilo, coño!

Es la primera vez que me veo en un fregao así.

Esta noche hay que estar muy serenos, ¡controla, tío!. ¿Cuándo viene el colega?

Al final no lo avisé, creo que tienes razón, entre los dos podemos despacharlo tranquilamente sin ayuda.

Pues a mí me habías convencido con eso de llamar a alguien para que vigilara, o nos echara una mano si hiciera falta. Lo haremos solos. ¿Seguro que hiciste lo que te dije?

Seguro, hombre.

¿Tienes las herramientas?

Ahí están.

¿Y las llaves?

La puerta de la verja del jardín, detrás de la casa, sólo tiene un candado, llevaremos la tenaza.

¿Y las de casa?

Entraremos por el garaje, dejan la persiana bajada pero sin cerrar. Dentro hay dos puertas que tampoco cierran con llave, una da a la vivienda principal y la otra a los establos.

¡Bien! Dejaremos la furgona en el camino.

¿Quién lo despacha?

¡Cagon dios, yo mismo!

Era mejor llevarlo vivo a la furgoneta, hay mucha distancia para arrastrar un cuerpo muerto hasta el camino y ¡está gordo el hijoputa como el tocino que siempre fue!

Ya pensé en eso, llevaremos una carretilla. Lo más difícil será taparle la boca para que no chille y se descubra el pastel. ¿Hay gente en casa?

En la otra más pequeña de la finca sí, viven los caseros, pero está lejos del edificio principal, ya te lo dije. Sería difícil que nos oyeran desde allí,`por mucho que chille.

Ya, pero por si acaso también he previsto la manera de callarlo antes de darle matarile.

¡Estás en todo, cabronazo!  


Castrillo de los Polvazares
Maragatería,  primavera 2012


3.

¡Quedó tieso el gorrino!

¡No dijo ni pío!

Cayó como un trapo, esos cacharros eléctricos son la bomba.

Menos mal, porque se dio cuenta de que íbamos a por él, si tenemos que meterle cuchillo no sé lo que hubiera pasado

¡Sí, tenías razón, estaba como un toro, el cabrón! ¿Cuánto pesará esa mala bestia?

¡Yo que sé, quince arrobas por lo menos!

¿Y eso cuánto es?

Pues cerca de doscientos kilos. Hay que deshacerlo y embutirlo. ¡Lo sangraste bien sangrao!

¡Como debe ser!

Eso nos lo quitan de las manos las tiendas de delicatessen.

¡El mejor berraco ibérico de la dehesa!


Ramiro Rodríguez Prada


Deicidas.   Cuatreros de ganado.

http://www.youtube.com/watch?v=iKoA4lsgtxg


Salud