martes, 11 de junio de 2013

Η Κρήτη, Creta -15. El regreso.


Patzianós. Detrás la garganta de Kalíkrates.
Sfakiá. Creta 2003.

La caja de las provisiones


Si no miente mi libretina de Creta, fue el 15 de octubre el último día completo que pasamos en Janiá, y la mañana y parte de la tarde las dedicamos casi en exclusiva a las compras.

Estuvimos por la mañana en el Mercado Central y allí cargamos con la mayoría de las golosinas que pensábamos llevar. En el Mirobolo, la tienda de vinos y licores donde trabajaba Vaso, la compañera de Akis, cogimos el tsikudiá, la retsina y los vinos, aleccionados por ella. También nos indicó algunos puestos donde podíamos aprovisionarnos: aceitunas de Kalamata y de otros 4 ó 5 tipos, algunos quesos curados que acompañaran al mizitra fresco que ya traíamos de Sfakiá, uvas sultaninas de las que Creta es gran productora, almendras, pistachos, más orégano a añadir al que nos habían dado de su madre los Yannakakis en Frankokástelo, y un kilo de yogurt que tuve el capricho de traer también.

Este es uno de los lugares que no deben perderse en Janiá, como vengo repitiendo, y los días que pasamos allí íbamos a diario. En el exterior hay un kafenío con una terraza bajo la sombra de un eucalipto centenario, con clientela griega casi exclusivamente, que bebe café y juega al tabli, y donde se puede tomar el pulso mejor que en parte alguna al tranquilo tempo griego, otra manera más pausada de entender la vida.

Ya puse este tema en el capítulo del tsikudiá, pero no me resisto a repetirlo porque nació en un escenario semejante, éste de Salónica.
Λουδοβίκος των Ανωγείων. Μαριώ.   Μπιτ Παζάρ.
Música y letra, Ludovikos ton Anoyíon. Voz, Marió.  Bit Pasar.

http://www.youtube.com/watch?v=iQ2UGD1aPl0&feature=related

En el mercado de Bit Pasar/ Beben café en los desayunos/ Los chatarreros de Minas,  y no hablan./ Pero cuando empieza el rakí/ No pasa el tiempo por allí.

Comimos en un chiringuito del propio mercado donde hacen unos caracoles famosos en toda Grecia y por la tarde volvimos por la tienda de Nikos Tomadakis para comprar algún otro disco. Encontramos allí dos CDs de palio rebétika, Bambakaris, Deliás, Batis, Asikis..., hecho para turistas de habla inglesa con canciones que no habíamos podido encontrar ni en Atenas, y a precio de saldo.

Desde por la mañana yo echaba el ojo a todas las cajas de cartón que veía a la puerta de los negocios o aparcadas en las basuras. En la misma plaza de la catedral, junto a la pensión,  había una tienda de electrodomésticos y por la mañana, antes de empezar con nuestras compras, dejaron una enorme, fuerte y hermosa, que incluso llevé  hasta la habitación a pesar de que me pareció demasiado grande y que, en efecto, tuve que devolver después a su sitio porque me sobraba mucho espacio. 

Por la tarde, a la vuelta de la tienda de música, encontré lo que buscaba. Era una caja fuerte, dicho  en dos palabras, aunque no de acero sino de cartón, de unos 60 centímetros de lado por 40 de alto.

Durante las tres semanas en Sfakiá yo había tenido la precaución de guardar todos los recipientes de plástico del yogur, que comprábamos en tamaño familiar de un kilo. Así pude saber que ese verano gastamos más de siete kilos de yogur, contando el que nos dio, casero de oveja, probio, María, la esposa de Zodoros Deliyannakis, nuestros caseros.

Esos envases me sirvieron para empaquetar los dos kilos de mizitra, el feta, las aceitunas, las salchichas de los Yannakakis y alguna otra cosa más delicada. La miel venía en latas metálicas. Los quesos curados y lo demás no corría peligro, y por si acaso cada envase o pequeño paquete lo envolví en plástico por separado, y todo ello estaba precintado con cinta adhesiva.
Fue un trabajo concienzudo que dejé listo antes de ir a cenar a lo de Nikos las pitas de esa última noche, para después volver al Kriti a escuchar música y, finalmente, salir con Nikos por los locales de madrugada, algo con lo que no contábamos. 

A toda esa lista de alimentos, hay que añadir los dulces y pastas que habíamos probado, tan buenos que por primera vez compramos algunos para amigos y familiares. Éstos pensábamos traerlos en mano, pero me sobraba un poco de sitio en la caja, que era cosa mía, y se lo ofrecí a la colega, luego comprendí que fue una oferta quijotesca.
Γ. Παπαδάκης. Σκορδαλός.   Πάντα θλιμμένη χαραυγή.

http://www.youtube.com/watch?v=GVqjwl04rcQ&list=PLC4340E65B77C89DB

El papel de envolver de la tienda de Akis.  Janiá. Creta.

Tras una larga siesta de los guajes fuimos a cenar las pitas. Era algo pronto todavía para ir al Kriti y estuvimos charlando un rato con Nikos. Y entonces pasó un paisano con una pequeña motoreta llevando la caja que yo había desechado por la mañana. No sé ni cómo le cabía en el sillín trasero, subía medio metro por encima del paisa, ¡parecía una caja de cartón con ruedas! 

Después del Kriti y la madrugada con Nikos, hacia las 6 cogimos el taxi al aeropuerto. Llegamos los primeros de esa día y facturamos la caja y una maleta. Ahí comenzó la segunda peripecia. Yo reservé las botellas, incluída una de aceite que nos habían regalado también María y Zodoros, para llevarlas en una mochila de equipaje de mano, previniendo roturas o pérdida de líquidos. 
Era un vuelo doméstico hasta Atenas para coger allí otro a Barajas. Nos facturaron el equipaje hasta Madrid.

Σκορδαλός.  Ο ύμνος του Ελευθερίου Βενιζέλου.  El himno de Elevzerios Venizelos.

http://www.youtube.com/watch?v=afH8Vqk_8Nc&list=PLC4340E65B77C89DB

En el mostrador de Janiá, detrás de nosotros, facturaron un grupo de italianos que cogieron el mismo vuelo, pero de Atenas iban a Roma. Abrevio.

Cuando llegamos a Barajas faltaba la caja. Llegó tres días después. Apareció en el Aeroporti di Roma, la enviaron a Barajas y de ahí a Ranón en el último vuelo de esa noche. Nos la trajeron en una furgoneta a las doce y media, trataban de evitar la correspondiente reclamación económica. 

En una tienda de suministros náuticos de Janiá había comprado una cuerda bandera y la caja parecía uno de esos magos escapistas a los que atan con docenas de ligaduras de las que logran librarse en un minuto. Pues las ataduras estaban intactas y la misma caja no parecía haber sufrido mucho en su periplo italiano. Firmamos la entrega y se fue el repartidor. Lo cierto es que ya la dábamos por perdida. ¡Menuda alegría!
Νίκος Ξυλούρης.  Η Μπαλαντα του κυρ' Mεντιου.


¿Había pasado algo? Pues que las dos cajas de dulces, en las distintas posiciones en que almacenarían el bulto, habían ido perdiendo el almíbar y la miel, porque encima no se nos ocurrió otra cosa que comprar los pasteles más dulces, pringosos y turcos de toda la pastelería.

Nada parecía haberse perdido, ni los pasteles que, algo menos dulces, estaban aún más ricos. Pero tuve que limpiar paquete a paquete hasta poder abrir y probar algo. Ni siquiera se estropeó el yogur, tenía un poco más de suero porque había pasado tres días fuera de un frigorífico pero estaba tan bueno como el que comíamos a diario en Creta.

Salud, buena música y mejores alimentos.

Ν. Καζαντζάκη, Ο καπετάν ΜιχάληςΜ. Χατζιδάκι.
 Φλέρυ Νταντωνάκη.  Δεν ήταν Νησί. No era isla.

http://www.youtube.com/watch?v=rPtR96rIQ0s

Barbarómiros

domingo, 9 de junio de 2013

Tο καρπούζι, La sandía -3


El  Ómfalos  del mundo.
Grecia,  verano 2012.

La sandiOna -2


¡Menos mal que no se me ocurrió hacer otras compras! No sé como me las hubiera arreglado para llevarlo todo. La sandía era la más grande de la frutería, pero era también la más redonda. Normalmente las grandes suelen ser más apepinadas, alargadas, y hablo de esa variedad listada, no de la habitual de nuestro supermercados, verde oscura y redonda como una balón de reglamento.

Por aquel tiempo todavía no tenía problemas con el hombro y cargué la sandía como si tal cosa, metida en una bolsa de plástico tamaño gigante. Aunque soy de pocas carnes, doce kilos tampoco son para reventar a nadie.

Era muy incómoda de llevar, porque si no la levantaba a pulso con una sola mano, que era la manera normal de cogerla, la bolsa, que era muy larga, rozaba el suelo. Con esfuerzo todo fue más o menos bien al principio, pero a los cincuenta metros el fondo de la bolsa cedió y se abrió de golpe.
Acerté a poner el pie a tiempo, porque la sandía cayó y logré evitar que se escachara sobre la acera. Salió rodando unos metros mientras yo me dolía del sandiazo.
Pasó alguien riendo que me saludó en griego. Cogí la dichosa cucurbitácea y me la puse debajo de un brazo, sujetándola con la otra mano para que no se me escurriera.

No sé si habéis llevado alguna vez en brazos una sandía de estas características un kilómetro, que era la distancia que me separaba de casa. Yo no me veo. O no me veía en ese momento. La verdad es que iba a pleno sol y hacía ya un calor que espatarraba, sudaba como un obispo estreñido en el retrete.
Pero de cualquier forma, os aseguro que no hay manera de meter mano y repartir bien el peso de un objeto tan redondo, grande y pesado como ese.

A los cien metros de salir de la frutería ya había cambiado tres veces la posición de la sandiona: sobre el costado derecho, sobre el izquierdo y por delante, en posición fetal cogida con las dos manos.
Hice la primera parada después de la rotura de la bolsa y la posé en el suelo con cuidado. La sandía volvió a rodar unos metros.

Es evidente que el sopor del mediodía me afectaba no sólo en lo físico, el torpor era también mental. ¿Cómo no me había dado cuenta la primera vez? Esperé que pasara un peatón y en adelante llevé la sandía rodando. Al principio la empujaba con las manos y me daba un poco de vergüenza hacerlo delante de los paseantes, me paraba cuando veía venir a alguien. Pero cuando cogí confianza y vi que todos los que me cruzaba seguían su camino sonriendo al ver la escena, empecé a empujarla también con el pie.

Al llegar a la verja del jardín de la señora Sofía, abrí la puerta y cargué con la sandía en brazos como si fuera el bebé que antes llevara en la barriga. En ese momento pasó un pickup que me pitó, ¡era el frutero!.

Ese sería un buen final si no hubiera más.

La avaricia rompe el saco, es de los refranes morales que me gustan pero que no siempre aplico, como pecador que soy además de ex-melonero. Tuve más grande el uellu que el papu, como decimos por Asturies: la sandía no cabía en el frigorífico, y una sandía del tiempo, con el calor griego, sólo se la recomiendo al enemigo.
Ya de mano tuvimos que quitar las dos bandejas que tenía el frigo, porque la altura del monstruo las superaba, y por supuesto  partir la bicha por la mitad. Pero tampoco entraba a lo ancho ni de fondo, así que hubo que trocearla más. Después de aprovechar bien el espacio, en el frigorífico sólo había sandía. No obstante ese mismo día debí de comer yo lo de tres, así que poco a poco volvimos a hacer hueco.

¡Era dulce dulce como sólo Grecia sabe serlo algunas veces!

Años después me volvió a pasar algo parecido con otra un poco más pequeña. El frigo era también mayor, de cuatro bandejas, quitamos dos y cabía entera de pie, era más apepinada.
Además de melonero fui también cristalero, pero no me sirvió de nada mi experiencia ni mis cálculos. La quise poner sobre el cristal que tapa el cubo de las verduras porque me pareció resistente, pero nada más posarla cascó el maldito. Me acordé inmediatamente de la sandiona e imaginé lo que hubiera pasado de haber entrado entera en aquel frigorifiquín de Sofía.


Ramiro Rodríguez Prada


Grecia, agosto 2012.

Buenos días. Espero por lo menos haberos hecho sonreír con la estupidez humana, mía en este caso, y si fuera posible llenaros un poco la boca de agua recordando el dulzor riquísimo de la sandía. La historieta no es que tuviera mucho recorrido, apenas llegaba a 1000 metros.

De las músicas de estos tres capítulos sólo conocía el de la primera, un rebético de Perpiniadis, el resto las saqué de youtube y no había mucho donde escoger.

Zeo Muratidis, el cantante de hoy, es un actor de Tesalónica. Es un personaje popular, otro célebre típico, y yo creo que representa muy bien a un tipo de griegos, no sólo en lo físico, que también, en los gestos, y especialmente por las inflexiones de su voz, un poco arrastradas y chulescas, que se pueden escuchar en el Pireo como en Salónica o en Patras. El vídeo está rodado en Salónica aunque él trabajó y vivió mucho tiempo en Atenas. Aquí interpreta un rebético pero todo el montaje de yulaperas parece más bien de eskiládico, la pachanga.

T. Mουρατιδης. Παπαχαζης. G. Pαναγγιώτης.  Tο Καρπούζι. La sandía.

http://www.youtube.com/watch?v=PKpr5DQwsHw

¡Salud y buen apetito!

ra

sábado, 8 de junio de 2013

Το καρπούζι, La sandía -2


Καρπούζι. 
Grecia, agosto 2012.

La sandiOna


El primer año que recalamos en Mírina, alquilamos la casa de la señora Sofía por mediación de Zodoros y Sideris, el dueño y el cocinero del  Avra, -la brisa del alba que sopla del mar-, con los que después haríamos gran amistad.

Habíamos renunciado ya a quedarnos en la isla, porque llegamos de madrugada en un ferry, pasando por Zásos, no encontramos nada para alquilar y tuvimos que dormir en la calle, a la puerta de la taberna.
Era la noche del 14 de agosto, víspera de la Panayía, mal día para ir de visita así, a lo loco. Limnos siempre tuvo plazas hoteleras de muchas estrellas, pero prohibitivas para nuestro bolsillo.
Para colmo no había barcos hasta dos días después, así que, tras desayunar lo que nos preparó Sideris y dejar las mochilas en el bar (rectifico: dice la morena de mi copla que nunca llevamos mochila a Grecia, por consejo de una guía. Perdón, yo ya plifo!...), pues eso, que dejamos allí el paquete y paseábamos desde muy temprano a la orilla del mar, disponiéndonos a dormir dos noches más al sereno.

Pero a lo largo de la mañana los del Avra nos solucionaron la papeleta divinamente. E incluso nos llevaron en coche hasta el lugar donde pasaríamos los siguientes quince días.

La casa de Sofía estaba en Nea Maditos, un barrio al sur de Mírina, frente al paseo turco, Turkikos yialos, a una playa de arena bastante larga y a la bahía, a un kilómetro del puerto, más o menos, que es también el centro de la capital, de unos 8000 habitantes en verano.
El barrio era de refugiados de Asia Menor en los años 20 y lleva el nombre de Maditos el pueblo, hoy turco, que tuvieron que abandonar los primeros desplazados que se instalaron aquí.

La señora Sofía era de Galípoli, que ella pronunciaba con elle, Gallípoli, como pollí (mucho). Llegó a la isla siendo una adolescente. Tenía setenta y muchos años y un hijo en Atenas. Era viuda y la acompañaba su nieta del mismo nombre, estudiante de Medicina, que pasaba las vacaciones con ella. Habitaban ya la casa nueva, grande, despejada y soleada, con un buen jardín, algo de terreno para cultivo y algunos limoneros y frutales alrededor. Pero conservaban la casita primitiva donde Sofía vivió con sus padres, ésa nos alquilaron. Era muy humilde, sólo tenía una habitación justo para dos camas estrechas, una cocinina con una mesa, dos sillas y un pequeño frigorífico, una cama turca minúscula y un cuarto de baño de juguete. Pero era lo justo para nosotros. ¿Qué tiene esto que ver con la sandía? Me pierdo, ya va...

Todos los días hacíamos ese recorrido de la casa al puerto, y viceversa, tres o cuatro veces. Por la mañana al centro a comprar, aprovechando para bebernos unas cervezas frías en el Avra , que estaba aún mas lejos, al final del puerto. Por la tarde a dar una vuelta o de paso de alguna visita, etc. Y por la noche a cenar, porque habíamos simpatizado con la gente de la taberna, de alguna manera queríamos agradecerles el favor que nos hicieron e íbamos allí casi todos las noches.

Desde el principio nos empezaron a poner sandía gratis de postre, y yo soy un vicioso de las sandías.
¡Que buenas estaban! Ahora que disponía de una cocina por primera vez en Grecia, días por delante y un frigorífico, no podía dejar escapar la ocasión. El tercer día fui directo al puesto de fruta.
Había un montón de sandías de todos los tamaños, pero abundaban las grandes y muy grandes. Hay que tener en cuenta que las que comimos en España no solían pasar de los tres kilos.

Como buen melonero que fui antes que fraile, anduve tanteando, golpeando con los nudillos y con la palma de la mano, rascando con la uña la monda de unas cuantas piezas de las medianas, como de unos 8 kilos. Había algunas muy grandes que me parecían las mejores, pero eran excesivas.
Mientras tanto el frutero miraba, muy atento a mi exploración. Evalué unas siete u ocho y no me decidía.
El hombre al fin se acercó a mí, cogió la más grande de la pila, la tentó y me la pasó, todo en silencio, casi sin gestos. Yo entonces apenas sabía una docena de palabras en griego y renunciaba al inglés si no era imprescindible.

La sandiona pasó todas las pruebas como una campeona. No lo pensé más, calculé grosso modo a kilo por día: doce kilos, doce días. Y me la llevé.

Continuará...

Ramiro Rodríguez Prada

Era una sandía gorda gorda gorda.





Buenos días. Sólo pensaba en dos capítulos de momento para el karpusi, pero la introducción se me subió al pino y no quiero entradas tan largas, por eso dejo el resto de la historia para mañana. Un poco de suspense, porque en realidad el cuento no ha hecho más que empezar.

Esto me obligó a reestructurar un buen número de programaciones que ya tenía cerradas, es uno de los inconvenientes de ir escribiendo medio a salto de mata, tengo incluso alguna cosa programada ya para el verano, y van quedando o faltando huecos que no siempre se ajustan al espacio previsto, como es el caso.

Παρανοια.   Μάπα το καρπούζι. La sandía gamberra?

http://www.youtube.com/watch?v=qyHk176kmbU

Mucha salud a todos y que preste.

Hasta mañana.

ra

viernes, 7 de junio de 2013

Το καρπούζι, La sandía


El lugar de la nariz.
Grecia  2012.

Καρπούζι


Buenos días. La Orquitis Política que padecemos en estos días me trajo directo a la sandía. Pero muchos no tenemos las orquídeas amelonadas, las tenemos ya cuadradas, como las sandías que cultivan en Galicia, ¡manda güevos cuadraos!

El karpusi es la fruta veraniega con más presencia en las mesas griegas. Ya no me atrevo a afirmar como hice con las berenjenas, que los griegos comen más sandía que nosotros, porque tengo ahí a Ana Capsir que me leerá la cartilla si me equivoco, pero sí puedo decir que comen diez veces más que aquí en el norte.
Dije fruta, pero en realidad es una hortaliza de la familia de las cucurbitáceas, como el pepino o la calabaza.
Yo sólo recuerdo sandías tan dulces y acuosas de cuando era un niño, y me temo que me engañe la memoria y no fueran tan dulces como me parecían.

La costumbre, bastante extendida en Grecia, es ponerla de postre como un regalo de la casa. No es que no aparezca en las cartas y no se pueda pedir, pero nosotros nos hemos tropezado más veces con el otro caso. En muy pocas ocasiones hemos pedido sandía de postre. Si la hay se la ponen a los que comen en el bar y, si queda poca, a los amigos y clientes habituales que suelen resistir hasta el final en la taberna.
Te puede fallar alguna de las que tú compres -que ya es raro raro-, aunque seas un medio especialista y ambulante melonero como yo, pero la que te ponen de papu en la taberna de los colegas ten por seguro que no falla.

No la parten en gajos, o yo nunca la vi comer así en Grecia, aunque supongo que los niños la comerán de todas las maneras posibles. Para servirla la cortan por el Ecuador, digamos, la pelan y la trocean para presentarla así en un plato hondo, siempre abundante. Esta descripción puede resultar casi irrisoria, porque cada cual pela la mona como mejor le sale del rabo, pero yo he apreciado una diferencia no sólo en el producto sino también en los modos y costumbres.

El momento más habitual de la sandía puede que sea el de la comida del medio día, con un sol que parece invitar, más que en ninguna otra hora, a las delicias y al frescor de una dulce sandía; hay quien gusta de ella por la tarde, al levantarse de la siesta. Pero el momento sublime del karpusi es la sobremesa de la cena escuchando música griega al calor de una noche mediterránea, si es posible con amigos.

Cuando hacíamos el programa Ultramarinos en Radio Kukaracha aquí en Oviedo,  la sección Alimentación la dedicábamos cada día a una fruta, hortaliza, hierba, etc., mencionando algunos de sus usos en medicina popular, sus virtudes culinarias o curativas, y una receta que tengo que decir que era más literaria que otra cosa porque nunca las probamos, ya avisábamos por si acaso...

Las cualidades de la sandía saltan a la vista en cuanto a su estética exterior e interior: ese rojo de la carne y el negro acharolado de las pepitas es inigualable, nada que ver con esas variedades sin pepitas de ahora, todo rojo sexual.
Y al paladar saltan su frescor y dulzura, que te inundan la boca y emborrachan de placer las papilas gustativas en un solo y jugoso mordisco. ¡Aaayy, me ensandío, después de haberme encebollao!
El 95% es agua, así que, aparte de los azúcares tiene muy pocas calorías. Se usa en regímenes de adelgazamiento, pero además limpia el intestino y es diurética, y aseguran que buena para prostáticos, diabéticos, hipertensos y cardiópatas.

Se ha comprobado que atenúa los dolores musculares, y en particular su monda de la que ya se producen extractos, y se detectó la presencia de Licopeno que al parecer combate algunos tipos de cáncer. Tiene además vitamina C y algunas del complejo B.
Es antioxidante y previene el envejecimiento y, por último, afrodisíaca, actúa como una viagra natural. No sé si esto está avalado científicamente pero, con toda humildad, he de decir que yo en Grecia como mucho, duermo mucho, sueño mucho y etc. (¡Que tampocu ye pa tanto, eh!).

Mencioné las sandías sin pepitas y las cuadradas de Galicia, que no se dan sólo ahí, pero hay más de 50 variedades, entre ellas algunas gigantes, de hasta 140 kilos, y otras de bolsillo, del tamaño de una nuez.

Δεκαπενταυγουστος (Λιγουρα για καρπουζι), by Nick Soul.



Καρπούζι.  Grecia , verano 2012.

Hago un cálculo aproximado de las sandías que nos hemos comido en Grecia, es fácil. Veinticinco años a unas cuatro sandías por verano, son cien sandías, y a una media de 7 kilos por sandía -yo las compro grandes-, 700 kilos. Y no cuento las que nos hemos comido en los bares, estoy seguro que el total sobrepasa con creces la tonelada. Es una bobada, ¿pero no somos unos auténticos animales?, y no hablo sólo de mí...

Historias de sandías tengo muchas por eso, casi una por cada isla que conozco, y en otros lugares de Grecia, aunque la sandía sólo fuera una acompañante más. Tantas se me ocurrían que pensé en inaugurar una etiqueta que llamaría  Sandías, seguro que llegaban al medio centenar, pero no tengo fotos de ellas para ilustrar ese número de entradas. Y acabaría con una sandía por cabeza.

Lo que sí haré será contar una anécdota, mañana mihmamente, para dedicarle un segundo capítulo, puesto que es mi fruta, o mi cucurbitácea favorita. Amén.

Στελλακης Περπινιαδης.  Της χήρας το καρπούζι.  La sandía de la señora. 


Υγεία και καλή όρεξη!, ¡Salud y buen apetito!


Ramiro

jueves, 6 de junio de 2013

56


Castropol 
Asturias, marzo 2013


Salí a tirar la basura



pero sin ganas. No me sentía muy animado estas pasadas jornadas, que si trastornos entéricos, que si tristezas y lágrimas..., y este día en concreto estaba especialmente apático, sin interés alguno por lo que pasaba en la calle. De hecho no miré por la ventana en ningún momento, no sabía ni el tiempo que hacía. Así que tanteé el terreno por si algún alma caritativa me libraba de una tarea diaria que en realidad yo solo me impongo. Claro que después comprueba uno que las cosas que se hacen por propia voluntad a beneficio de la comunidad, luego los demás te las adjudican como si se trataran de obligaciones. Y ahí me véis, con las bolsas en las manos de nuevo. Salí, sí, pero echando pestes de la calle, asqueado de la basura y del fétido olor, renegando de la sociedad, del buen salvaje y del amor universal. A veces es difícil lidiar con una realidad tan prosaica e insolidaria, mucho meno fantasear. Sin embargo el género humano es la caraba. Cerca de los contenedores había un poeta revolucionario recitando sus versos a todo el que se acercaba, o sea, a mí que era el único  que en ese momento tiraba basura. Como tenía una boina en el suelo le eché una moneda intentando esbozar una sonrisa, pero me salió una especie de mueca boba. Dejé las bolsas y me volví sin esperar a que terminara, ¡era penoso, deprimente!, pensé que no le haría ningún favor engañándolo.


Dark la eMe con la Bandina.   Semillas de rosario.



Salud y felices pesadillas


ra


miércoles, 5 de junio de 2013

55


Grecia  2012.


Salí a tirar la basura


y acababan de pasar los de la recogida; ¡cuánto caminé, Virgen Santa!, hasta dar con dos contenedores vacíos. Estaba otra vez fuera de casa o de razón y me extravié, bueno extraviado ya iba, me perdí, digamos para deshacer equívocos. Por lo menos pude dejar al fin las bolsas. Me puse a caminar sin rumbo fijo esperando encontrar a alguien que me informara y fui a parar a un puertín que me sonaba mucho. El muelle estaba vacío y los barcos amarrados se balanceaban dulcemente. Al final del espigón vi una silueta agachada debajo de una farola, tal vez pescando. Me acerqué. Era un niño moreno con unos ojos brillantes y vivarachos. Le di las buenas noches y me contestó, ¡Anda, a ver si me traes buena suerte, siéntate un poco conmigo!. ¿Qué pasa, no pican?, dije yo, y me senté. Por toda respuesta me miró y abrió la bolsa donde brillaba una pequeña dorada. ¡No está mal!, lo animé. Llevo seis horas tirando la caña, contestó muy serio. Y entonces comenzaron a picar de verdad. ¡Lo ves!, chillaba el rapaz alborozado. Era lanzar el anzuelo y sacar un pez, y no cualquier pez, ¡salmonetes! Debió acercarse al espigón una familia numerosa porque en un momento sacó dos docenas. Recordé que yo andaba perdido y le pregunté dónde estábamos. Se giró asombrado, ¡En Grecia, dónde vamos a estar!, rió. ¡Claro!, asentí, pero ¿dónde exactamente?. Me dijo el pueblo y entonces me ubiqué. Antes de marchar me dio una bolsa con salmonetes, ¡Si no te sientas a mi lado, esta noche no hubiera pescado nada! Cuando entré en casa ya todo me pareció familiar, pero quedé otra vez descolocado, esta casa está a treinta kilómetros del puerto asturiano más próximo, sólo me di cuenta cuando mi compañera me preguntó de dónde había sacado los salmonetes.



Azam Ali.  Nami  Nami.


Salud y felices pesadillas


ra


martes, 4 de junio de 2013

54


Oviedo 2013


Salí a tirar la basura



triste, muy muy triste. Llevaba varios días aguardando alguna respuesta de un amigo a quien había dedicado unos versos. Sabía que los había recibido y esperaba, después de su lectura, alguna reacción de su parte, aunque no fuera del todo positiva, un saludo cuando menos, ¡Salud, colega!, o tal vez ¡Déja la poesía que no es lo tuyo!... . En fin, cualquier cosa antes que este silencio peor que un no. Cerca ya de los cubos vi a una mujer junto a ellos arrimada a la pared, llorando. La conozco y ella a mí. Vive en el portal vecino y nos hemos cruzado muchas veces, pero nunca habíamos hablado. Hace unos meses perdió a un hijo en un accidente, desde entonces se la ve por la calle trastornada, ausente, siempre llorosa y con unas ojeras que dan miedo. Es bastante más joven que yo, y debió ser muy guapa porque todavía ahora, en su segunda edad, es una mujer hermosa, pese a que después de la muerte del hijo ha descuidado su aspecto y envejecido diez años de golpe. Sé también, escuchado quizás en Radio Portal, que la desgracia arruinó su matrimonio y que ha roto con su pareja. Eso iba pensando mientras me acercaba con las bolsas. Al llegar dije buenas noches un poco tímidamente. La mujer dejó de llorar y me miró, pero no contestó, enjugándose las lágrimas con un pañuelo. Dejé la basura y le pregunté, ¿Necesita alguna cosa, quiere que la ayude? Me miró con odio y contestó, ¡No necesito nada, déjeme en paz!, y rompió a llorar de nuevo. Volví más triste de lo que salí, y había olvidado el motivo de mi primera tristeza de pacotilla.



Velvet Underground.  Venus in furs.





Salud y felices pesadillas



ra


lunes, 3 de junio de 2013

53


Asturias 2013


Salí a tirar la basura



con un extreñimiento pistonudo, después de haber bebido un poco. Iba enfrascado en todos los sentidos, también en el mental. ¿Qué tiene que ver la urgencia y rapidez con que se tira la basura, que parece remitir a un episodio intestinal agudo y diarréico, con el endurecimiento de las heces y/o la dificultad y retardo para evacuar, que sugieren tiempos más largos, diríanse cercanos a lo crónico, aunque no necesariamente?, me preguntaba. Y, ¿qué relevancia tiene el asunto, si la tiene?, ¿algo que ver con el celibato? No lo sé, pero cuando volví me fui directamente al retrete.



Baterista callejero.




Salud y felices pesadillas


ra

sábado, 1 de junio de 2013

Putipatos


Llac de Banyoles.
Girona,  juliol  2012.

Putipatos


Bon día. Al hablar de las Palurdas siracusanas ya conté que se crían para engorde porque son muy malas ponedoras, ¡mucho lucir palmito y rabadilla pero poco huevo!
Pues algo semejante ocurre con los Putipatos pardos, como los que se ven en la imagen. Sólo que éstos son mucho más independientes que las siracusanas y rara vez se dejan cortar las alas, sometiéndose a la disciplina de un bebedero único.

Dominando dos artes mayores como son el vuelo y la natación es dificil echarles mano para meterlos en la cazuela. En realidad, cuando se quiere cocinar un Putipato salvaje hay que cazarlo a lazo, porque las armas de fuego en esta parte del Mediterráneo están prohibidas.
Hay laceros afamados que surten a los restaurantes locales por toda la costa gerundense y parte de la francesa, áreas que coinciden con los lugares donde se crían las Palurdas, con las que comparten nicho ecológico, si hablamos de animales no domesticados.

Los Putipatos pardos de Bañolas, tan apreciados por los estómagos agradecidos, son muy parecidos a la especie astur y a otras especies peninsulares. Los asturianos están ensayando nuevas formas de cría en zonas interiores de la región antaño tan activas y hoy semiabandonadas.
Aprovechando las balsas que quedaron, con el agua de lavar el carbón, junto a los pozos cerrados, se han abierto docenas de pequeñas -lo nuestro es el minifundio- granjas comunitarias para que la gente de los pueblos pueda comer carne, por lo menos, los viernes de Cuaresma.
Aquí no había tradición en la cría de Putipatos, aunque contábamos con otras, como la del famoso Pitu caleya casquensis, por ejemplo, primo hermano de las Palurdas por parte de padre.

En Banyoles los putipatos están a sus anchas como se puede ver, y aquí hay mucho vegetariano con caninos regresivos, lo que se traduce en beneficio inmediato para todas las especies animales, en perjuicio de la Flora. Pero flora tenemos todos mucha, gerundenses y asturianos, ¡y que no farte!

Tampoco farta en la terra de Breogán el pescao, o sea los Putipatos. Navegan por las rías galegas, y aínda mais, con patentes de corso y un pico hasta Fisterra, comiéndose centolas, ostras, percebes, berberechos, quisquillas, salmonetes, besugos..., ¡que sé yo, fantasías!, mientras las cofradías de pescadores los ven pasar con los alijos mafiosos con los que se hacen dueños del 80% de las bateas de mexillons, etc., etc., con la bendición de Rouco y de los fieles votantes.
Por cierto, últimamente Rouquiño ha encargado un censo de homosexuales entre el clero, y pretende obtener datos fiables aunque sea quebrantando el secreto de confesión, en un ejercicio de glasnost ejemplar, ¡nos vamos a enterar de quién metía mano a los tiernos patitos! ¿Qué pacha, he dicho algo inconveniente?

Para una primera presentación de la especie, creo que por hoy ya estuvo bien. Dejamos los Putipatos valencianos, andaluces, madrileños y otros, para nuevas ocasiones. ¡Que el Santo Pato nos coja confesados, hermanos! Yo me voy pa Morón...


Korvus Korax, O Mavros, El Negro. 


Los Jubilados del Caribe.



Salud

viernes, 31 de mayo de 2013

Noche infantil


Residuos, espátula, cartulina.  2003.
Ramiro Rodríguez Prada

Sueño y realidad 


Me rasgaste el alma, cariño, con tus uñas.


...rodaba en los tejados una luna fría de papel de estraza, no de seda, 

sentado a la puerta de la calle, en la oscuridad y solo, oigo correr la noche, 

aquella noche inmensa, con tres o cuatro años, cuando pasó el fantasma,  

iba muy despacio, como si temiera despertar de un sueño, silencioso y blanco,

no me miró, yo estaba acurrucado contra la puerta lleno de curiosidad y miedo,

lo vi alejarse calle arriba fuera del pueblo, hacia el antiguo cementerio ya en desuso,

mi madre salió a buscarme, me encontró dormido y en el cielo no había luna... 


En un ángulo del corazón crecen acacias.


De  Interrogatorios y Otras partidas perdidas. 2013.

Ramiro Rodríguez Prada


Dark la eMe.  Asturies ye different.

jueves, 30 de mayo de 2013

Kiko Veneno -2


El LP  Seré mecánico por ti. 1982.
La portada de Ceesepe.

Kiko Veneno -2

Buenos días. Decíamos en el anterior que  Seré mecánico por ti, de 1982, el primer disco en solitario de Kiko Veneno, no obtuvo el eco que se merecía, en parte debido a la condición de marginal que todavía pesaba sobre el músico y a la falta de promoción adecuada. Algunos críticos confiesan no haberlo entendido y otros lo tachan de indeciso, o poco definido y acabado. Tengo que disentir.

Para empezar es un disco variado, pese a que domina un tecno muy sui géneris, tan particular de Kiko y tan bien ensamblado en los sonidos sureños que musicalmente es una rareza expresiva.

De alguna manera comprendo que para algunos oídos fuera difícil de asimilar, pero repito que el disco no era uniforme y canciones como Más al sur, tiene mucho que ver con el primer disco de Veneno y Noé es un espiritual negro en toda regla, pasado por Sevilla, por supuesto. ¡No entiendo cómo no se lo han apropiado los evangélicos del 7º cielo para cantarlo en sus oficios religiosos! No lo conocerán...

Kiko Veneno.   Seré mecánico por ti.


Kiko, con esa voz de perro de cancillar medio en falsete, se divierte muchísimo en este disco y yo lo tengo en mucho aprecio. Hasta Pink Floyd suena por ahí.

Comparé aquí en algún momento este trabajo con el de Zappa, porque por aquellos años había sacado el californiano sus triple LP Joe's Garage, con aquella portada de la cara entocinada de grasa, y una lectura del tecno también muy personal y juguetona, si bien con su característico y brillante sonido americano.

Pero Frank usaba y abusaba también de velocidad y de guitarras, y ya sabéis que a Kiko le gusta mucho Zappa, al que vio en directo en Suiza en el 73, acontecimiento que todos los que escriben del sevillano señalan como importante.
Kiko Veneno.   Ratitas divinas.


Desde luego no es el tecno de Kraftwerk o Brian Eno, es bastante más duro al oído, pero no quiere ni necesita serlo: tiene la frescura y la guasa que les falta a los otros.

Los títulos de las canciones, en la cara A: Seré mecánico por ti, Noé, Quítate la bata, Un catalán fino, Más al sur; en la B: Pata Palo, Farmacia de guardia, La catástrofe mayor, Ratitas divinas, Tú mismo. 

La portada era otra gozada, la letra de la canción que da título al disco hecha historieta, dibujada por Cessepe, que tanto nos hizo disfrutar en las publicaciones comiqueras de la época, con sus escenarios barrocos llenos de chicas guapas, nada que ver con Alaska, y tipos finos con tupé y patillas a lo Alberto García Alix de entonces; algunos habíamos gastado ya pastillas, no rockabyleras sino por influencia minera de picadores portugueses.
Kiko Veneno.  Farmacia de guardia


Y Alberto fue el autor de la fotografía de esa contraportada del disco, en la que Kiko, con un bigote tipo portugués, por cierto, o tratante, picoleto, yonki, yo qué sé... y hitano hitano, ¡pero gitano!, parece imitar también en eso a su maestro Zappa, a la sevillana de nuevo.

Los músicos de esta grabación fueron: Andrés Olaegui y Manuel Rodríguez, guitarras, con Raimundo a la española en Ratitas divinas y Más al sur, Manolo Aguilar al bajo, Antonio Moreno El Tacita, batería y percusión, y Marcos Mantero, teclados.

Kiko Veneno.  La catástrofe mayor


Ahora una instrumental que siempre gustan incluir en sus discos tanto Kiko como los Amador. Es ya una costumbre vieja entre los grupos "progresivos" españoles, recuerdo en este momento las versiones instrumentales de los Pekenikes, por ejemplo, con todos aquellos vientos orquestales.

A falta de las guitarras de Raimundo, aquí introduce Kiko las teclas de Mantero en un tema que todavía conserva aromas setenteros.
Kiko Veneno.   Tú mismo.


Noé es la última que tengo preparada de este trabajo y la tenía reservada para el final, pero la pondré a continuación por dejar un sabor algo más marchoso con un tema menos "espiritual".

Noé es el segundo personaje de la Biblia que seduce a Kiko, el primero, que se sepa, fue San José de Arimatea.

Las tres siguientes son temas de otras obras posteriores.

Kiko Veneno.  Noé.



Contraportada: Retrato de Kiko, fotografía de  Alberto García Álix.  1982.

Como Veneno, con sus colegas Rafael y Raimundo Amador primero, y después con este último, firmó tres LPs.: Veneno (77), Si tú si yo (84) y El pueblo guapeao (89).

Produjo e hizo canciones para Martirio, algunos trabajos en el programa de TVE  La bola de cristal, también curró como programador cultural para la Diputación de Sevilla y en los 90 con la compañía Ariola.

El siguiente tema es de su disco de 1992, Échate un cantecito.

Kiko Veneno.  Joselito


Kiko Veneno y Juan Perro vienen dando el cante, es el título que escogieron para recorrer el país en una gira de actuaciones donde Kiko dio a conocer las canciones de ese disco, grabación y gira que significaron por fin un éxito para el músico andaluz y que muchos atribuyen en gran medida al decidido apoyo de Santiago Auserón.

El disco, como el siguiente del 95, Está muy bien eso del cariño, donde tocaba Raimundillo, con portada esta vez de Javier Mariscal, fue producido por Joe Worniak, que conocía a Kiko desde los 70 y había sido su primer productor, así como también lo fue más tarde de algunos trabajos de Radio Futura. 
Kiko Veneno.  Lobo López


El disco fue un acierto, se vendió bien y algunas canciones sonaron bastante, como  En un mercedes blanco o las dos anteriores, lo que, según los entendidos, permitió por fin a Kiko independizarse y vivir de la música después de tantos años de brega.

Giras por América donde es muy querido, Méjico, Argentina, actuaciones por España, África y Europa, colaboraciones con músicos amigos con los que toca en Estados Unidos, Jackson Browne, Jonathan
Richman, e intensa actividad discográfica y musical con gente de aquí: Jorge Drexler, Muchachito, Las Niñas, Los Delingüentes, Los Mártires del compás..., y un larguísimo etzétera que no podré resumir en el espacio de hoy. Tal vez más adelante, de momento toy cumplío también con Kiko.

Del 2010 era esta última canción de su disco del mismo título, lo último que conozco de él. En su página habla ya del nuevo proyecto.

Salud y buena música

Ramiro Rodríguez Prada

miércoles, 29 de mayo de 2013

Retiro forzoso


Desde el tren.
Gijón, abril 2013.

Liquidación por cierre


Yo soy un maniquí de tercera mano, ¿de tercera generación se dice ahora? Como se diga. Me estrené en una boutique de mucho postín en el centro de la capital. La gente que pasaba se paraba a mirar, no por la ropa que lucíamos, sino porque formábamos un conjunto divino, muy vistoso. Éramos siete, cuatro chicas y tres chicos. Como la tienda era de prendas de lujo cambiaba con frecuencia de modelos. Y de maniquíes. Sólo estuve allí dos temporadas. Cuando llegó la moda de los anoréxicos nos sustituyeron a todos, las nuestras eran formas demasiado redondas para el gusto que imponían los modistos, el estilo que marcan las tendencias, como dicen ellos. Nos vendieron a unos grandes almacenes y nos vistieron con ropa de sport de dudosa calidad pero a precios competitivos, confeccionada en países sin derechos laborales. Todo el mundo se paraba a mirar... los precios. Allí nos curtimos seis años largos, hasta que, ajados y un poco descoloridos, nos separaron por sexos y nunca más nos volvimos a ver. Se deshicieron de nosotros a precio de saldo. Fue duro porque componíamos un grupo muy majo y estábamos ya muy hechos unos a otros. A los hombres los llevaron a una tienda de prendas de trabajo, monos, chubasqueros, cascos de obra y demás. A las mujeres las repartieron por los barrios, en varias tiendas de ropa de señora que no vendían dos bragas al año. Llevo seis meses con la misma ropa, no huele, ¡apesta!. Ahora sólo espero la jubilación.


Ramiro Rodríguez Prada


Golpes Bajos.   Fiesta de los maniquíes

martes, 28 de mayo de 2013

Ο Γιώργος Σεφέρης, Yorgos Seferis -2


Grecia, 2012.


Ο Γιώργος Σεφέρης -2


Buenos días. No dije todavía que Yorgos Seferis fue el primer escritor griego en recibir el Premio Nobel de Literatura, el año 1963. En el 79 se lo concedieron a Elytis. Fue además Doctor honoris causa por prestigiosas universidades, Cambridge, Oxford, Salónica, o Princeton.

Al mostrar públicamente su desacuerdo con la Dictadura de los Coroneles, lo despojaron de su condición de diplomático y se vio reducido al ostracismo en su propia ciudad.
No llegó a ver la caída de la Dictadura, pero su entierro en septiembre de 1971, transformado en manifestación silenciosa, fue un hito que se recuerda en la resistencia civil pacífica contra los dictadores.

Γιώργος Σεφέρης. Μίκης. Θεοδωράκης.   Ανθη της πέτρας.


Diálogo sobre la Poesía

- Utilizo la palabra "griego" cuando me refiero al griego que hablan hoy los griegos o a la lengua griega como un conjunto que abarca desde la lengua antigua hasta la de hoy. Cuando me refiero al griego de otras épocas lo defino mediante los adjetivos particulares. Evito la palabra "neogriego"; es inexacta cuando se examina bien, y desagradable; un inglés no dice "neoinglés"  ni un francés "neofrancés".

Página 115. Nota 3. Del ensayo  K. P. Kavafis, T. S. Eliot, paralelos.

Lógicamente Seferis se siente molesto, como se sentía Roïdis respecto al filohelenismo, de que los extranjeros le pongamos apellido al griego que hablan los griegos, y propone que se califique sólo los casos particulares: nosotros tampoco decimos neoespañol porque nuestro castellano no sea el mismo que el del Arcipreste de Hita. Aunque los años transcurridos en este caso sean menos, la diferencia es tan evidente como entre el griego clásico -aquí sí- y el actual.

- 26 de agosto de 1922. Attatürk rompe las líneas griegas. El 9 de septiembre incendio de Esmirna.

Recordemos que Seferis había nacido en Esmirna, que abandonó con su familia para trasladarse a Atenas en 1914, con 14 años.

Σεφέρης, recita.  Ευριπίδης, Αθηναίος.  Eurípides, ateniense.


- 7 de octubre de 1952, sábado.
Autobús desde casa, después recorrí los barrios que identifiqué, hace 20 años, con el hambre de Thomas de Quincy, con su Anna perdida en el inmenso océano de Londres. (Pág. 171)

- 15 de septiembre de 1964. Conferencia pronunciada en francés, en la Universidad de Barcelona, con motivo de la XIII Exposición del Libro Antiguo. Cita de San Juan de la Cruz que se repite varias veces en el libro:
El que aprende los más finos detalles de un arte, avanza siempre en la oscuridad y no con su primer conocimiento, porque si no lo deja atrás nunca podrá liberarse de él.

Dice Seferis que según Eliot, al que Yorgos leyó, tradujo y una de las más importantes influencias de su propia poética, que la mejor traducción de su Tierra valdía es la alemana, después la española.

 Γ. Σεφέρης. Ηλιας Ανδριοπουλος. Α. Πρωτοψάλτη. Κύκλος Σεφέρη.  Σαντoρίνη.  Santorini.



Grecia, verano 2012.


Las citas están sacadas de la traducción de José Antonio Moreno Jurado, Diálogo sobre la Poesía y otros ensayos, Madrid 1989, para la colección  Los poetas. Serie mayor, de Ediciones Júcar. Moreno Jurado es uno de los más cualificados traductores de Seferis, sobre el que realizó su tesis doctoral.

He continuado con la costumbre de subir la voz de los poetas recitando sus versos, creo que desde Ritsos, porque es una estupenda oportunidad sin ningún coste, y ya hemos hablado de la importancia de la sonoridad en la poesía.

Puede que la poesía sea intraducible a otros idiomas como aseguran muchos y yo en general comparto, pero si algo sigue traspasando fronteras y culturas es el sonido, lo que los conceptos no pueden a veces trasmitirnos o lo hacen de modo incomprensible, puede conseguirlo la música de las palabras y del lenguaje, recordemos a Valle-Inclán de nuevo.
En cualquier caso a mí me gustan más recitando los poetas griegos que los españoles.

Γιώργος Σεφέρης. Νίκος Μαμαγκάκης. Μαρίνα Δακανάλη.  Ερωτικός Λόγος. Palabra de amor.


Entre las canciones de hoy está de nuevo una de Mikis Zeodorakis, que es quizás el compositor que más temas escribió sobre la base de los textos, no sólo de Seferis, sino de la mayoría de los grandes poetas de esta generación de los 30. Y son también los más conocidos.

Alkistis Protopsalti cantaba a Santorini en ese disco de Elías Andriopulos, Κύκλος Σεφέρη, El ciclo de Seferis, donde también intervenía Nikos Xiluris, al que ya escuchamos en una canción, la última del anterior capítulo, una de las primeras que nosotros identificamos de Nikos con letra de Seferis.
En la tercera entrega dedicada a Yorgos, donde pondré citas de sus diarios, Días, Meres, volveré a echar mano de canciones de este disco.

La última de Manakakis y Marina Dacanali es mucho menos conocida pero muy guapa.

Γιώργος Σεφέρης, recita.   Ενας γέροντας στην ακροποταμιά. Un anciano a la orilla del río.


Salud y poesía

Ramiro Rodríguez Prada

lunes, 27 de mayo de 2013

Kiko Veneno


El primer disco de Veneno. 1.977.
Detalle de la portada de Santiago Monforte.

Kiko Veneno


En un cuartito los dos
veneno que tú tomaras
veneno tomara yo.


Buenos días. Esa letrilla de una bulería encabezaba los créditos en el interior de la carpeta del disco Veneno, debajo de otra de R. D. Laing, uno de los popes de la antipsiquiatría, como sabréis. Algo así en ese momento sólo podía venir de unos jipis. "Me devora mi miedo devorador/ a ser devorado  por tu miedo/ devorador a que te devore".

Siguiendo el orden lógico, personal claro está, después de Camarón van Kiko Veneno y Pata Negra. No sé lo que vendrá después. Quizá vuelva a los 80 con la movidina y todo eso, siguen en capilla Radio Futura y Os Resentidos, por ejemplo, que fueron también grupos que escuchamos mucho.

Como me siguen diciendo que hago entradas demasiado largas, trataré de ser breve y dedicaré ahora dos capítulos a Kiko dividiendo el que tenía pensado para hoy. Además trataré de no meterme mucho en biografías. Ya me lo he leído todo. O mucho. Un relato de su vida bastante completo, personal y musical, lo podéis encontrar en su página, el que tenga interés que pinche y el que no que pase:


Y vamos con su música que es el tema. La escuchamos el año 1978, en aquel primer disco mítico de la placa de chocolate con la palabra Veneno grabada encima. El de las fotos. Teníamos unos vecinos músicos que hacían pachanga por las fiestas de los pueblos y lo ponían en su casa; nos hicimos con él en cuanto pudimos.

Letra, Miguel Martí Pol. Kiko Veneno con Luis Pastor en Sevilla.   No pido mucho.

He leído que fue un disco incomprendido. Bueno, tal vez lo fuera para cierta crítica cerril o en la inopia, pero la gente a la que le gustaba lo entendía ferpectamente, empezando por esa portada de Santiago Monforte que ya era toda una declaración de intenciones.

Sin embargo sí es cierto que pasó desapercibido para la mayoría, pero porque no se promocionó y su presencia en los medios fue casi nula. Y por añadidura el mensaje no iba dirigido a un público mayoritario, todo lo contrario, nacía con vitola no elitista pero sí marginal, para minorías por tanto.

Se publica en 1977, Kiko se había encontrado con Raimundillo el año de la muerte del General y se pusieron a jugar y a divertirse.
Veneno.   Los delincuentes


Y el 78 es ya el de la desaparición de Veneno como grupo, Kiko se va pensando en dejar la música porque no sale de una patá, y los Amador, Rafael y Raimundo, montarán más tarde Pata Negra.

Pero en el 79 Kiko se suma al proyecto del Camarón  La leyenda del tiempo. En ese disco rompedor del de La Isla firma cuatro temas, el Volando voy  y tres con Ricardo Pachón.

Hoy subiré canciones de ese primer disco que los puso en la órbita de los grandes creadores musicales contemporáneos de este país aunque fuera a posteriori, y algunas del primero que grabó Kiko en solitario en el 82, Seré mecánico por ti, con producción de José Luis de Carlos. Temas buenísimos que pasaron en un visto y no visto porque siguieron tratando a su autor como a un marginal.

En el siguiente, instrumental, "los amadores" se entregan a tope, una maravilla. Slow hand, a la flamenca!
Las canciones del disco son, en la A: Los animales, La muchachita (Canción antinacionalista zamorana), Indiopole; en la B: Los delincuentes, Aparta el corazón de las mangueras, San José de Arimatea y No pido mucho.

Lo producía Pachón, la guía del Camarón en ese momento y no había autorías individuales, todas las canciones venían firmadas por el nombre del grupo.

Veneno.   Aparta el corazón de las mangueras. 


A pesar de la complicación de las letras, que no siempre eran tan sencillas como el No pido mucho o el posterior Pata Palo, nos las aprendimos de memoria como si fueran estribillos de los 40 principales. Si se puede hablar de canciones de culto, éstas lo fueron, y lo siguen siendo, ahí permanece su calidad.

Entre las pasadas y cachondas destaca la siguiente, el primer tema bíblico de Kiko. San José de Arimatea: "Sentado bajo la higuera/ recogía con cuidado/ los frutos que los pájaros/ habían ya picoteado/ y guardaban para él su mayor dulzor".

Veneno.  San José de Arimatea.

http://www.youtube.com/watch?v=6-h-rhWM2Io

Detalle del interior de la carpeta de Veneno

Y de su primer disco solo, Seré mecánico por ti, son los tres temas finales.

Pata Palo, que abría la cara B, es muy divertida, y tal vez la más conocida del conjunto -diez, cinco en cada lado-, porque se han hecho muchas versiones y es una canción para cantarle a los niños que nunca se pasará. Con ella educaron el oído los nuestros, y recuerdo el primer destino de la mi morena cerca de los Picos de Europa en una escuela de pueblo y a sus alumnos de cuatro y cinco años cantándola.

Kiko Veneno.  Pata Palo.


Era una señal de que algo se movía, que el hijo de un militar franquista andaluz destinado en Cataluña para reprimir a los últimos maquis republicanos tras el fin de la Guerra Civil, prefiriera la música a la milicia y que optara, además, por una fórmula nada convencional y tan imaginativa.

La madre de Kiko -cuyo nombre de pila es José Manuel López Sanfelíu-, era catalana de Lérida y a él lo nacieron en Figueras, Girona.
Con tres años, su familia se traslada a Cádiz y unos años después a Sevilla, donde madurará como músico y persona.

Kiko Veneno.  Un catalán fino.


Y aquí me quedo por hoy. El próximo capítulo, dentro de un par de días, lo dedicaré sobre todo a este disco porque considero que es un auténtico desconocido y merece la pena.

Cuando me puse a bajar las canciones de youtube, vi con asombro que los vídeos de algunas no tenían apenas visitas mientras otros, con temas que se escucharon mucho y a mí me parecen peores, tienen miles de oyentes.
En definitiva, la publicidad hace que vayamos todos como borregos a lo que escoge la mayoría, que unas veces puede acertar y otras errar, como cualquier minoría.

La última canción, Más al sur, es otra proclama "si me persiguen/ me iré más al sur", que tuvo su buena respuesta algún tiempo después, de parte de su colega Raimundo Amador, con aquel temazo de Me quedo en Sevilla, "si tú te vas/ yo me queo en Sevilla/ hasta el final"...

Kiko Veneno.  Más al sur.


¡Salud y buena música!

Ramiro Rodríguez Prada

domingo, 26 de mayo de 2013

De paisano a paisano


Oviedo  2012

En la parada del bus...



- Está la cosa muy puta.

- ¡Qué me vas a contar a mí!

- Habrá que echarle imaginación.

- Yo no tengo de eso.

- Todos tenemos algo.

- A mí se me acabó.

- Nos están haciendo una foto.

- No me interesa el tema.

- ¡Joder, no se puede hablar contigo!

- No tengo nada que decir.

- El tipo es un barbudo.

- Vale.

- Parece un pobre.

- Y tú un payaso.

- Es que lo soy.

- Te falta la nariz.

- ¡Tengo nariz!

- Pero no de payaso.

- Me la robó un cocainómano.

- Tampoco te veo el despertador.

- Lo empeñé.

- ¡Ay!

- ¡Levanta la cabeza y los hombros por lo menos, joder, que nos están haciendo una foto!

- ¡No me da la gana, cojones!



Ramiro Rodríguez Prada


Los tigres del norte.  De paisano a paisano.



Salud