domingo, 23 de junio de 2013

Σύκα, Higos -2


El figo en la rama.
Grecia, agosto 2012.


En la higuera


Buenos días. Hacia mediados de agosto ya empezaban a verse cestas con figos que traían los paisanos de los huertos, llevaban varias semanas comiéndolos y en la frutería los había desde principios de mes, cuando llegamos.
La señora Kula, nuestra casera, nos regaló una fuente de ellos, riquísimos, junto a un par de kilos de tomates que estaban tan en sazón o más que los higos, cada cual en su terreno. Su marido me invitó a pasar una mañana con él, recolectando dos higueras de la finca a su cuidado de un rico local, en cuyos barcos había trabajado hasta la jubilación, hace un par de años.

Me da cierto coraje leer algunos artículos de Petros Márkaris, cuando se refiere a los privilegios de los agricultores griegos a la sombra de los partidos políticos que se iban turnando en el poder. Siempre habla, a mi entender generalizando en algún caso un poco groseramente, de agricultores ricos, sobre todo del Ática creo, que circulan con sus brillantes y poderosos supertodoterrenos quemando gasolina y, de paso, los recursos en forma de ayudas, créditos, exenciones, etc., a una agricultura exhausta, mientras el país se arruinaba, aprovechándose del clientelismo político, como otros colectivos. Pienso, de paso, en las ayudas europeas a nuestra duquesa de Alba.

Naturalmente no le voy a enmendar la plana a Márkaris pero, junto a eso, yo he visto en Grecia muchos más casos de labradores que sólo sobreviven, y sus pickups "agrótikos" no son ni de la antepenúltima generación, la mayoría conducen vehículos bastante viejos y tratan de hacerlos durar todo lo que pueden, hasta el agotamiento, como aquí. Y los coches también. No puedo manejar cifras pero apostaría que el parque móvil griego es más escaso y viejo que el nuestro.

Todo esto para decir que el agrótiko de mi casero era un vehículo de trabajo, no para pasear entre los plateados olivares del Ática o darse una vuelta por Kolonaki, fardando. Y el que conducía nuestro amigo Diamandís lo mismo.

La casa es de un dueño de barcos de pesca que vive en Atenas y pasa parte del verano en el pueblo. Está emplazada en una de las laderas de un pequeño valle lejos del caserío, mirando al sur, que termina en una playa maravillosa de arena enmarcada por acantilados rocosos. El jardín que rodea el gran chalet desciende hasta esa playa, entre emparrados, frutales y bancales de tomates, berenjenas, etc. La otra ladera la ocupa otra casa, de modo que disfrutan la playita en exclusiva. Abren la pequeña verja en la parte baja de la finca y están en la arena. Tienen las sombrillas puestas permanentemente. Nuestro casero cuida la casa cuando no están los dueños, y la cosecha todo el año, es de hecho quien trabaja el terreno.

Con la crisis se libraron de una invasión de turistas, porque en una finca colindante, a escasos doscientos metros, iban a construir unos trescientos apartamentos. Ahora el esqueleto de los bloques afea y entristece ese rincón, el arbolado que rodea la casa y el hecho de estar un poco oculta en la ladera la libra de esa vista penosa.
Veo que de lo que menos hablo ye de figos, pero es que tratando de horticultura conviene situar al producto en su contexto geográfico, en su topos. ¡Sigo en la figar!

No pasamos mucho tiempo cosechando higos, un par de horas quizá, hasta que llenamos las dos cestas que llevábamos. Tampoco lo cogimos con mucho afán, tomamos nuestros respiros. Aunque estábamos a las sombra de las higueras, el sol calentaba ya de alma. Por cierto, ya habréis escuchado que la tradición mítica popular atribuye mala sombra a la higuera y no aconseja dormir ni descansar bajo ella. Nosotros no hacíamos ni una cosa ni la otra, currábamos, y descansábamos sentados en la escalera a la sombra del emparrado.

Había ya muchos frutos estropeados por el suelo y algunos en el árbol, comidos por los pájaros y por miles de avispas y avispones que en el verano griego son a veces una invasión. Pero había muchos más maduros en el árbol y otros tantos a media maduración, con lo que es probable que estén comiendo higos frescos hasta octubre, y los que queden para el invierno serán en primavera riquísimas brevas.

El premio y la gorra del ayudante
Ayi Apostoli. Eubea. Grecia, agosto 2012.

Recogimos también otra cesta de berenjenas y tomates y al terminar el trabajo subimos a saludar a los dueños, que ya andaban por la casa. Como siempre, se asombran un poco de la presencia de españoles, que además no son plusi, ricos, y chapurrean un poco de griego. La señora, a quien ya conocía del pueblo, me dio otro cesto de tomates y berenjenas, mi casero ya me había reservado uno de higos, con lo que volví a casa cargado. Y sin beber una gota.

No quiero insistir en la generosidad griega, aquí mismo si un extranjero se integra en la comunidad con sencillez, no faltarán personas generosas en el pueblo que lo ayuden. Así va, cuando va bien. Siempre hay que contar con un poco de buena fortuna. En este caso, de mí se puede decir que hice bueno el refrán castellano, Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.

En épocas de más hambre, los dueños de las higueras tenían que vigilarlas cuando llegaba el tiempo de la maduración y no sólo de las aves, sobre todo de los pájaros humanos, locales y de paso. En nuestra lengua hay un montón de sentencias a propósito de ello, casi en desuso, que se pueden condensar en  El que tiene higuera en camino real/ si quiere comer higos debe madrugar. Y es que los higos son muy golosos. Tanto atraen que existen otros tantos dichos sobre su magnetismo, del tipo, Al tiempo de brevas todos se llegan o Se acabaron los higos, se acabaron los amigos. Tal como van las cosas, quizás acaben por volver..., los tiempos, el hambre, la picardía, los refranes y los amigos. Pero que no se vayan los figos.

Así pues, al final termino el capítulo con el refranero, como ayer. Dije allí que tengo imágenes de cómo secan los higos para conservarlos hasta el invierno, a ellas dedicaré alguna otra entrada más adelante.
Os dejo con  La canción de los gitanos, que ya subí en la voz de Eleni Vitali, versión que me presta más, tal vez por ser la primera que escuché, y porque me gusta Vitali, es otra de esas cantantes griegas con personalidad. Pero esta grabación, más dulce, pausada y a dos voces, no está nada mal.

Zanos Petrelis. Fotiní Rali.  To tragudi ton yifton. Balamos.

http://www.youtube.com/watch?v=4UDZuzOKHD8

Salud y buen provecho.

Barbarómiros

sábado, 22 de junio de 2013

Σύκα, Higos


Grecia, verano 2012.

Figos


Buenos días. Seguimos con las vitaminas y azúcares en esta etiqueta. Quizás no sean los higos la segunda fruta que más comemos en Grecia, después de la sandía, sino las uvas, pero allá se irán. Y es que a los chavales no les da más por los higos y apenas los prueban, mientras que sí comen algunos racimos de esas uvinas griegas dulcísimas que nunca faltan en agosto.

Sin embargo si hay dulzor ése es el de los figos. El dulce de la sandía refresca, se expande por la boca y se diluye al poco; el de las uvas, también líquido y fresco, tiene el contrapunto del ollejo, más amargo aunque apenas se note en éstas, y dura algo más que el del karpusi. Pero la dulzura del higo permanece, la consistencia de la carne del fruto lo hace durar en la boca, sólo diluye con nuestra saliva y hay que masticarlo un poco. Su pulpa y sus semillas quedan en los rincones del paladar y la lengua, y entre los dientes, aún después de tragado...

La razón de poner a los higos en segundo lugar es que este año pasado comimos más que nunca. No tengo mucho que decir de ellos, pero hay tantas fotos que haré dos capítulos cortos por eso, con un par de imágenes cada uno, que tampoco son gran cosa.
Más adelante, cuando hayan desfilado por este apartado los frutos y verduras, o frutas y verduros, más comunes, dedicaré un tercer capítulo a uno de los modos que tienen los griegos de secar y conservar los higos largo tiempo.
En el siguiente a éste contaré algo de la mañana en la que nuestro casero me llevó a coger figos de un par de grandes figares llenas de fruto maduro maduro.

Mi amiga asturiana, en cuya tierra no se dan mal los figos, es la más aficionada a ellos. Pero donde vimos grandes extensiones de higueras fue en Turquía. Coincidencias, porque en Asturias abundan también las avellanas, les ablanes, pero en el norte turco, junto al Mar Negro, hay kilómetros y kilómetros de avellanos, y en terreno llano fácil de trabajar, no en estos valles profundos de la mi tierrina.
En un viaje en coche por Turquía hace años, trajimos una cestina artesanal muy tosca, de cañizo, que vendían llena de higos a la orilla de la carretera; es tosca pero todavía aguanta desde entonces. Los figos no.

Sales minerales, vitaminas, hidratos de carbono..., las virtudes laxantes del higo son bien conocidas por todo el mundo. Esto me animaría a escribir alguna de mis historietas escatológicas a propósito de algún atracón que recuerdo, pero fico algo dispépsico y no me apetece andar revolviendo entre la mierda. ¿Escatófago sería comemierda, no?


¿De higos a brevas?

En agosto los hay en las fruterías, pero pocas veces los compramos, con más frecuencia los recibimos de regalo, no sólo por generosidad, también porque a finales de mes llegan a su punto álgido de maduración en Grecia y hay muchísimos.

Aquí maduran más tarde y su época fetén es por San Miguel, a finales de septiembre. A su tiempo maduran las brevas, dice nuestro refranero, lo que no sólo indica que la fruta está en sazón cuando le llega el momento, o que la breva pasa mucho tiempo en la higuera, y no quiero decir despistada, sino en el árbol, también se refiere a otros frutos y frutas no necesariamente del Reino Vegetal...

Digo y redigo que la breva no es el higo, otro de los graciosos. Hay diferencias notables entre higos y brevas. En general, sin tener en cuenta las especies o la zona geográfica, cuestiones importantes, éstas son más grandes y dulces, más apreciadas por ello. Pasan el invierno en el árbol y maduran a finales de primavera, son la primera cosecha de la higuera. A finales de verano maduran los figos, la segunda.

La frase de la canción de hoy, τα σύκα-σύκα και τη σκάφη-σκάφη, viene de una obra de Aristófanes, pasando por Plutarco, hasta llegar al verso de Yiannis Ritsos que lo escribió en su exilio del campo de prisioneros de Kondopuli, en Limnos. La Olla ahumada, Kapnismeno tsukali.

No sé si sica-sica hace referencia a algún tipo de embarcación, según sugiere un traductor, diferente al skafi, que sí es un barco (de ahí batiscafo y escafandra). Yo siempre lo traduje por figo-figo. Así, literal, Al figo figo y al barco barco, es decir, Al pan pan y al vino vino.
Hay otro juego en el dicho si mezclamos la versión castellana y la griega, porque todos coinciden en que los higos no se llevan bien con el agua y sí con el vino, Ni higos sin vino ni pucheros sin tocino.

Recita Ritsos, canta Nikos Xiluris.

Ramiro Rodríguez Prada

Γιάννης Ρίτσος. Χρήστος Λεοντής. Νίκος Ξυλούρης.  Και να αδερφέ μου. Y a mi hermano.


Υγειά και καλή όρεξη, Salud y buen provecho!

viernes, 21 de junio de 2013

Marianín el Averías


Puerto de Vega.
Asturias, 2013.

Luisín  El Averías


La noche anterior hubo una tormenta importante, las olas, como bombas explotando en el acantilado, subían por encima de las defensas del puerto. A través de las ventanas de un bar cercano contemplábamos el movimiento increíble de las tres farolas zarandeadas por el viento que iluminaban la explanada, parpadeando. A su pobre luz veíamos la cresta blanca de la ola saltando el muro y cayendo después en cascada sobre el cemento del paseo interior.

Sin embargo el primer día de verano amaneció con el mar calmo, el cielo azul despejado y un sol maravilloso. Había fiesta en el pueblo y, ya dispuestos con nuestras mejores galas, nos fuimos a dar una vuelta hasta los acantilados. Las tormentas siempre dejaban entre las rocas cosas impensables. Todavía quedaban muchos charcos en la explanada, pero fuimos sorteándolos sin demasiadas dificultades.

Junto al muro del espigón se acumulaba el agua y tuvimos que pasar en fila india pegados al él. Había que recorrer unos diez metros para coger la escalera de subida al paseo superior, sobre el propio muro. Desde arriba otra escalera, más estrecha y tosca, permitía bajar hasta las rocas.

Pero no llegamos a subir. Justo cuando pasábamos debajo de un letrero fijado al hormigón que anunciaba, PELIGRO, REBASES DE AGUA CON TEMPORAL, nos cayó encima un buen roción que nos dejó a los cuatro como a merluzos. ¡Pero si el mar estaba más plano que un plato de sopa reposada! Y lo curioso es que con la ola nos cayeron también en las cabezas cinco o seis peces, ¡salmonetes, nada menos! Miramos a lo alto del muro por si se repetía la mala jugada y entonces lo comprendimos.
Luis Mariano.  México, versión en francés.


Porque allí estaba Luisín El Averías con la caña en la mano después de hacer una de las suyas. En ese día festivo celebraba además su santo. Estuvo cinco años interno en los jesuitas pero no hicieron vida de él. Nos devolvía la mirada con cara de Mariano, pues en realidad lo bautizaron Luis Mariano porque su padre, de origen vasco, era forofo del cantante.

¡Se me cayó el bidón!, dijo por toda disculpa Luisín encogiéndose de hombros.

Era otra herencia de su padre. Cuando pescaba llevaba con él un bidón cilíndrico de plástico con tapa, de unos 25 litros, lo llenaba allí de agua, iba echando vivos los peces que pescaba y se sentaba en el bidón en los ratos que no picaban. De vez en cuando se incorporaba y abría la tapa para echar un vistazo a los peces, ¡era exactamente la misma manía que tenía su padre! Debió moverlo de sitio y se le fue de las manos...

Ramiro Rodríguez Prada

La Romántica Banda Local.  No me gusta el rock.

jueves, 20 de junio de 2013

Lluvia de verano


Ayi Apostoli.  Grecia, verano 2012.

Poema de amor estacional
(Para mañana)


Olvidaré que éramos niños en otra tarde azul de primavera como ayer
Te cogeré en volandas haciéndote cosquillas como si no pasara nada
Tal vez entonces recuerde un beso que me diste aquel invierno
O las hojas esas caricias que caen de tus manos suaves en otoño

Cuando el sol nos caliente las rodillas y sonrías saldrá una luna nueva
Me morderé las uñas nervioso y en silencio iré detrás de ti corriendo hasta la arena
Montaremos el circo en cualquier playa un algo escondida y solitaria

Cuando llegue el verano se acabarán las horas de abrazarte en primavera
Yo te diré un te quiero cálido y cercano paseando en la noche perfumada
Habrá gatos despiertos y fruta dulce y fresca bajo las estrellas y un mar sereno
Volverá sin duda ese solsticio montado en una nube fugaz como la lluvia del verano

(Volverá por sus fueros como tornan las vacas con la nieve)


De  Interrogatorios y Otras partidas perdidas. 2013.
Ramiro Rodríguez Prada


Χειμερινοί Κολυμβητές. Θ. Ρέλλος. Ἀργύρης Μπακιρτζῆς.
Μπακιρτζῆς.  Ὅταν θὰ ῾ρθεῖ τὸ καλοκαίρι. Cuando vuelva el verano. 


Salud.

miércoles, 19 de junio de 2013

Lucha por la vida


El gallu la quintana.
Asturies,  2013.

Mestizaje


La quintana, en Asturias, es esa zona delantera descubierta de una o varias casas cercanas, por donde andan picoteando al sol las gallinas, pollos y gallos del pequeño vecindario. En ocasiones se cierra con una alambrera y cumple la función de corral al descubierto; al atardecer los bichos se recogen solos en el corral interior. En Grecia, por el verano,  muchos duermen al sereno en las ramas de los almendros u otros árboles a su disposición.

¿Porqué esta introducción? Pues porque no sé cómo empezar la pequeña historia de hoy y necesitaba situaros un poco en el escenario.

Esta quintana era común y no tenía cerca de alambre, la formaban dos casas un poco apartadas del núcleo de la aldea. Los dueños no estaban a partir un piñón, pero se respetaban compitiendo en todo con cierto espíritu deportivo. Ambos eran, además, pescadores y mimaban a sus gallos, de los que sacaban plumas para los anzuelos artesanales en la pesca de la trucha. Sus animales eran de razas distintas, cada uno criaba la suya, y eran exclusivas.

En la quintana cada grupo de gallos y gallinas respetaba el espacio ajeno, más incluso que sus propios amos, parecían haber trazado una línea imaginaria en el centro que nadie osaba traspasar. Y cuando algún gallo más chulo de la cuenta lo intentaba, recibía de inmediato su castigo por parte de los gallos vecinos. El dueño se reía contemplando la escena desde el interior de la cocina, salvo cuando el gallo atacado era el suyo. Siempre se perdía alguna buena pluma.

Como la quintana no estaba cerrada, las gallinas picoteaban  también en una zona próxima con hierba alta, donde sin querer se mezclaban a veces los dos grupos. Allí, lejos de la vista humana, se ventilaron muchas diferencias, y de todo género.


...y allí tú me darías
allí tú, vida mía,
aquello que me diste
el otro día...

Debió ser la relajación de costumbres de los tiempos modernos, la raza que degenera, o el apor que todo lo puede, quién sabe, el hecho es que se empezaron a ver parejas de gallos segundones en compañía de gallinas poco ponedoras del corral vecino. Y pronto también a las muy ponedoras, que aquello de la novedad tenía su morbo.

Cuando las nuevas generaciones de pollos comenzaron a echar las plumas de adultos, los paisanos vieron con desesperación que estaban perdiendo la exclusividad colorista primitiva de sus animales. Ahora no había apenas diferencias entre los dos grupos y era ya tarde para encerrarlos.
Los dos pensaron en la temporada de la trucha y en la misma solución: usar los anzuelos de la campaña anterior. Pero la afición les hizo probar las nuevas plumas en un par de anzuelos.

Ninguno de los dos comentó nada con el vecino, porque las truchas entraban como lobas a las nuevas plumas. Ese año pescaron más que nunca.

Las gallinas siguen viviendo libres en su quintana abierta..., para desgracia de las truchas.

Ramiro Rodríguez Prada

Papayiannopulu. Marika Ninu.  Tsuanakos ise mia kota pardali.  Tsuanakos es una gallina pardal?

lunes, 17 de junio de 2013

57


Grecia, verano  2012.


Salí a tirar la basura


a media mañana. Había un pequeño cubo metálico que era el único que teníamos los vecinos de un grupo de cuatro casas a las afueras del pueblo. Siempre estaba lleno, daba igual ir por la noche, a media tarde, o por la mañana como hoy. En la semana que estuvimos allí no conseguí tirar la basura ni una sola vez. El casero nos había dicho que el Ayuntamiento multaba si la basura rebasaba el cubo y, por ejemplo, caía algo al suelo. Más por un civismo estricto que por el miedo a la multa, daba todos los días un paseo hasta los contenedores del pueblo. El caso es que tampoco vi nunca a los vecinos tirar nada y, lo que me pareció más raro, no vi ni oí ningún camión de recogida. Y lo cierto es que observé que las bolsas allí depositadas nunca eran las mismas, lo que indicaba que alguien se las llevaba. Estas cosas me  inquietan y pregunté a un vecino. Me dijo que las recogía al amanecer un hombre con una motocarro. Antes del alba allí estaba yo a perro puesto vigilando desde el balcón que daba al camino. En efecto, apenas acababa de salir el sol cuando escuché el ruido y al poco vi acercarse el vehículo. Llevaba media caja llena de bolsas. Se bajó un hombre y, sin apagar la moto, vació el pequeño cubo. La sorpresa vino enseguida porque, acto seguido, cogió un número equivalente de bolsas de su motocarro y llenó el cubo con ellas de nuevo. Me pareció tan asombroso que no me atreví a comentarlo con los vecinos. Ya me miraban un poco raro.


Κρίστη Στασινοπούλου. Kristi Stasinopulu.   We are flying.




Salud y felices pesadillas


ra

domingo, 16 de junio de 2013

Ο Βασίλης Τσιτσάνης, Vasilis Tsitsanis -2


Tsitsanis  cantando y  Papaioannu  al  baglamá.
Imagen de una foto en la revista  dífono.

Ο Βασίλης Τσιτσάνης -2


Buenos días. En el capítulo de ayer no seguí mucho el orden biográfico de Tsitsanis pero, más o menos, me quedé en los años cincuenta, cuando hablé de Meri Linta y Poly Panu a propósito de una de las primeras cintas que compramos en Grecia, foto de ayer mismo.

Aquí lo podemos ver en una grabación muy posterior con otra cantante de los setenta. Es un tema del que hizo una versión memorable en su día Kasantsidis, aunque el rebétiko no es el estilo que más le va al pontio.
Βασιλης Τσιτσανης.  Eleni Gerani.  Πηρα την στρατα κι ερχομαι.


Linta era una cantante muy querida en su país y muy variada en sus registros. Grabó con todos los grandes compositores griegos y su voz se acomodaba al éntecno como al laikó o al rebétiko, pero siempre con una voz potente y cristalina de mucha calidad, en la onda de Faradouri aunque más discreta con la puesta en escena de sus facultades vocales.

Y Poly fue otra cantante de primera línea, habitual de las películas griegas de finales de los cincuenta y los sesenta, muy versátil también, aunque decantada por el laikó. Sin embargo tenía una voz con mucha personalidad, masculina a veces, con un rajo y un deje final despechado, que venía muy bien para la dureza de las letras y el estilo escangallao del rebétiko.

Y para mí es la mejor voz griega de todos los tiempos, con diferencia, para interpretar un potente tango porteño, no el blandengue tango italiano, o griego, que suele copiar ese modelo.

Β. Τσιτσάνης. Σ. Μπέλου.  Οταν συμβει στα πέριχ.


Tampoco es que  la de Sotiría Belu fuera mala para el tango, pero de lo que no hay duda es de su superioridad en el rebético, y para hombruna ella. Nunca falta el griego maligno que te recuerda que era lesbiana.

Con Sotiría entramos ya en los arrabales del rebétiko, Ta périx. Los dos temas siguientes, como prometí, van de colocaos por el alcohol. Aunque lo cierto es que donde había lo uno nunca faltaba lo demás. Más o menos como ahora.

Tsitsanis nació en Tesalia, cerca de esa región del uso y el tsípuro de Tirnavos, al oeste de Lárisa, en Tríkala, el centro de la Grecia continental, en 1915.

Tσιτσανης.   Oταν πινεις στην ταβερνα.  Cuando bebes en la taberna.


Ζωή Σαμαρά y Βασίλης Τσιτσάνης, el día de su boda. 1942. 

Era un dandy Tsitsanis, con su culo de bebedor de whisky, o su falta de trasero más bien, su figura espigada, huesuda y no exenta de cierta elegancia desdeñosa y sabia. Manos largas y aristocráticas. Un manga en toda su expresión.

En muchas fotos se lo ve con esos ojos saltones, los párpados medio caídos, como si estuviera somnoliento o medio pedo, quizás ambas cosas, agarrado a su vaso de tubo o a su cigarrillo, o a ambos dos. Siempre pacífico.
Cantando parece que no articulara, los labios finos, tiene toda la apariencia de una máscara con ese frontal pelado y ese cráneo de macrocéfalo. Todo un personaje Basilis.

Βασίλης Τσιτσάνης.  Πριγκιπομαστούρηδες. Príncipe de los colocaos.


En uno de los veranos que pasamos en Limnos, tocó un grupo de música ateniense muy numeroso, que podía ser clasificado en aquella etiqueta de Música de la Nueva Era, Nuevas músicas, etc. Usaban instrumentos tradicionales, pero también un violín y un contrabajo, por ejemplo, y sus canciones estaban construidas sobre bases de temas de Tsitanis.
El resultado nos pareció muy sugestivo y elegante, aunque la música no tuviera mucho que ver con los primeros mangas de Tsitsanis.

Sofía, la nieta de nuestra casera -refugiada de Galípoli-, que estudiaba en Atenas, cantaba en ese grupo y nos contaba que Vasilis había dejado muchísima música escrita que, o se había perdido o era prácticamente desconocida.

Tσιτσάνης, en directo. TV.  Το Παλιόσπιτο/ Πάλιωσε το σακάκι μου.


Murió el día que cumplía 69 años, el 28 de enero de 1984. No suelo afinar tanto con las fechas ni de nacimiento ni de defunción, pero en este caso el dato es curioso, ¡cualquier día es chungo para morir, y el de tu cumpleaños como cualquier otro!

Hablar de su discografía sería demasiado prolijo. Hasta la época de la ocupación y la guerra civil grabó docenas de canciones, muchas perdidas, y a partir de los años cincuenta los registros son demasiados para apuntar aquí. Entre propios, en compañía de otros músicos, recopilaciones y reediciones encontré un centenar.  

Tsitsanis. Perpiniadis. Oi mangues tou paliou kairou.  Los mangas de los viejos tiempos.


Tsitsanis tocando el  baglamadaki

Al final me decidí a poner dos temas de los viejos, que había aparcado. En el de arriba canta Perpiniadis, uno de los músicos con los que actuó y que grabó varias de sus canciones, era otra voz de las clásicas del género, como lo era la de Tsausakis, en el siguiente tema.

He mencionado ya en los dos capítulos y subido versiones de varios cantantes, hombres y mujeres, pero la nómina es enorme pues, como he dicho, Tsitsanis es el músico más prolífico y rompedor de la historia de la rebétika. Otros famosos intérpretes de sus composiciones fueron Katy Gray, Kókotas, Kazantzídis, Bizikótsis, Anguelópulos o Gavalás. 

Βασίλης TσιτσάνηςΠρόδρομος ΤσαουσάκηςΙωάννα Γεωργακοπούλου.
 Yiati me xypnises proi. Porque me despiertas temprano?


Y la última es quizá de las más conocidas de Tsitsanis, como del Sinefiasmeni kiriakí, las versiones son muchas: Kokotas, Jarula Labraki, Margaritis, Glykería..., y es un zeibékiko triste triste de los que me molan a mí. La versión de Kasantsidis es también muy buena.

Ahí dejo sin subir Ta kaburakia, Los cangrejitos, que ya coloqué más veces y lo volveré a hacer cuando me ocupe de Marika Ninou, que es la versión que más disfruto. Vuelven a ser ocho canciones.

Κώστας Βίρβος. Βλάχος. Βασίλης Τσιτσάνης.  Της Γερακινας Γιος.


Salud y buena música.

Barbarómiros.

sábado, 15 de junio de 2013

Ο Βασίλης Τσιτσάνης, VasilisTsitsanis



Vasilis Tsitsanis.
Fotografía del CD  Το Μεγαλείο του Τσιτσάνη
17 Αγαπημένα Τραγουδια


Ο Βασίλης Τσιτσάνης


Buenos días. Vamos hoy con el que sin duda es el compositor de rebétika más importante de la segunda generación, los que triunfaron después de la guerra europea y civil griega.
Vasilis también tocaba el busuki y cantaba, aunque la faceta donde destacó con claridad fue en la composición. Es autor de cientos de canciones interpretadas por multitud de cantantes, y un buen número de ellas son muy populares en toda Grecia.

No es el caso de ésta que oiréis, de 1937, que fue la primera que grabó y de la que encontré esta versión, donde Tsitsanis sólo figura como autor. Aunque es del mismo año, no sé si es la original.

Tsitsanis. Canta, Xenakis.  Σ’ έναν τεκέ μπουκάρανε


El tema siguiente sí es de los más conocidos. Cuando Tsitanis llegó a Atenas por primera vez con 21 años a estudiar Derecho se enrolló con los mangas y dejó los estudios, que compaginaba con un curro, tocando en un local para sacarse unas perras.

Había aprendido a tocar la mandolina, el violín y el bousuki y era un admirador de los clásicos del rebétiko, Vambakaris, Papásoglou, Perdikópulu. Los conoció, y a otros como Payiumtzis o Perpiniadis. La mayoría acabaría grabando canciones de Vasilis o actuando en su compañía. Y otro tanto diríamos del género femenino tiempo después, Skenasi, Ninu, Belu...

En compañía de Marika Ninou, canta este zeibékiko, y toca el buzuki, en el que también era un virtuoso, si bien tenía que competir con monstruos del instrumento de la categoría de Manolis Xiotis, por ejemplo.
Tsitsanis, Ninou.   Apoxe kaneis bam.   Esta noche hacemos bam!


Durante los años de la ocupación alemana abrió un local de uso en Salónica, con música en vivo, que llamó  Ουζερί Τσιτσάνη. Dicen que en esos años y en los posteriores a la guerra civil escribió las mejores canciones de su carrera. Como por ejemplo  Συννεφιασμένη Κυριακή, Domingo nublado, que he subido aquí varias veces en la voz de Sotiría Belu y de la que existen muchas versiones.

La tercera es otra de las típicas suyas, El vapor de Persia, con la mercancía de hachís  creo que también la he puesto, pero me sigue gustando mucho y repito. A esta grabación le patina un poco la neurona, es el pedo.
Tsitsanis.  To vapori ap' tin Persía


Con su conocimiento de la música y su imaginación enriqueció los géneros del rebétiko, en ocasiones monótonos y cansinos, introduciendo instrumentos, armonías vocales con segundas y terceras voces, coros, melodías más frescas y brillantes...

Cada loco con su tema, yo sigo con los mangas, y Tsitsanis antes de convertirse en el monstruo reconocido que llegó a ser en vida, fue también un rebetis de los de siempre, a vueltas con sus paranoias.
Τσιτσάνης.   Η λιτανεία του μάγκα.  La letanía del mangas. 

http://www.youtube.com/watch?v=TuaB_GcEFOU


Casete.  Tsisanis  con  Meri Linta  y  Poly Panu.

He contado también que el primer año que fuimos a Grecia con el utilitario compramos dos cintas de casete, una de Hatsidakis y otra de Tsitsanis, era muy difícil entonces encontrar cosas de rebétiko antiguo. Y eso que ya se estaba produciendo el resurgir del género, que había tenido su cenit en la posguerra civil.

En esa cinta cantaban ya dos mujeres de esa nueva generación de los 50, Meri Linta y Poly Panu. Eran temas que luego he escuchado menos que los que traigo hoy, pero que nos sirvieron para un primer contacto. Allí estaban: Ftojó kormi, Ímaste zevgari fino, Periplanomeni soí, Ya na se kano ánzropo, el Mambo me peniés, Mambo con penas, y más penas, Peniés, Felajés glikés...

Tσιτσάνης.  Nαργιλέ μου.  Mi narguilé.


Pero yo a lo mío. El borracho, el colocao, mecismenos, tifla, mastura, son palabras sinónimas y se usan en distintos ambientes, aquí en los del opio, como en la primera canción de hoy, o el hachís. Ya las mencioné en aquella entrada de los tacos en griego.

El masturas es un término muy frecuente en la rebétika, como el narguilé, el teké, el fumadero, el palioduñá, el mundo furris, chungo, o las peniés, las penas... . El desamor, las necesidades, la drogadicción, el alcoholismo, y una diversión de tintes tragicómicos.

Hoy tocaron los de la pipa y mañana los bebedores.

Tσιτσάνης.   Δηλητηριο στη φλεβα.  Dilitirio sti fleva. Veneno en las venas

Los motivos de las canciones Τsitsanis, sobre todo las de la primera época, son más duros e inciden en los mismos escenarios genéricos del rebético mencionados. Ta périx, Los arrabales, es el título de otra de sus canciones que Hatsidakis escogió como título de sus grabaciones clásicas dedicadas al rebétiko desde una perspectiva lírica.
Kaze bradi panda lipimeni...

Todo triste cada noche...

Βασίλης Τσιτσάνης. Μαρίκα Νίνου. Κάθε βράδυ λυπημένη.

http://www.youtube.com/watch?v=rRYBuyR3224&list=RD02iNUYI__1VCc

Siete canciones ya va bien. Aún tendría que reducir más las entradas, pero no se me arregla. Por eso dedicaré un segundo capítulo a Tsitsanis mañana mismo.

Me quedan 20 temas en espera y no sé de cuáles prescindir. Ya tuve que descartar en este capítulo varios que me gustaban de la primera época, con las voces de otros cantantes como Perpiniadis, Tsausakis o la propia Marika Ninu, aunque es posible que todavía rescate alguno. No obstante los de Marika, que hay varios muy guapos, es posible que los deje para cuando le llegue su turno, que debería.  
Res mes, colegaris.  Υγεία και καλή μουσική! ¡Salud y buena música!


Barbarómiros.

P. D. Me desdigo, ahí va la octava, para no dejar sólo tristezas:

Βασίλης Τσιτσάνης. Χαρούλα Λαμπράκη.  Με παρέσυρε το ρέμα. Atraídos por la corriente. 

Hasta mañana.

viernes, 14 de junio de 2013

Chochorizos culares


En el secadero.
León, 2013.


888RRADAS


ChochOrizo$$    Cularess


...bárcenasratomatasurdangaríncampsortegafabrabotínlaragonzálezreinacostatrabaroucocorreayunlarguísimoetc...

                                       l              ¡              ¡
                                       o            c             m
                                       n             h             o
                                       g             o              r                                   
                                       a             r              c
                                       n              i              i
                                       i              z             l
                                       z             o              l
                                       a             s               a
                                       $              $             $  


Los Jubilados.   El son cubano.



Sangr -Salchichones +Chorizo$$ Morcilla!!


Oscar D'León.   El bodeguero.



Salud

Ramiro

jueves, 13 de junio de 2013

Por las veredas de Valle


L' Escala. Girona, julio 2012.

El tratante


Ladraban los perros cuando dejaron el pueblo mucho antes del amanecer. La noche era fría, y la luna pálida, casi transparente, rodaba ya cerca de los montes. Avanzaba el carro penosamente por un camino embarrado y las mulas agachaban las orejas al chasquido de la tralla, atentas al estímulo sonoro de las blasfemias del carretero. Lo acompañaban dos mujeres vestidas de negro que, por la edad y cierto parecido, bien podrían ser madre e hija.

Quién sabe la urgencia que empujaría a esas personas a viajar en una noche así, pero su destino estaba muy lejos y querían llegar antes del anochecer siguiente.

Una hora antes del alba se internaron en una zona boscosa, un lugar que todo el mundo evitaba salvo fuerza mayor, se contaban historias de todas las clases, pero siempre desagradables: asaltos, asesinatos, apariciones... .
Las mujeres se santiguaron cuando el carro abandonó el camino despejado para enfilar por entre los viejos robles y el carretero colocó la escopeta cargada sobre sus piernas.

En la inmediaciones de una encrucijada, con un crucero de piedra toscamente tallado y un montón de cantos rodados en su base, empezaban a filtrarse ya destellos de luz entre los troncos y la maleza del monte.
Unos metros antes de llegar vieron venir de frente la silueta de un hombre que, al aproximarse, todos reconocieron. Era un tratante rico del pueblo vecino en cuya familia se había cebado la desgracia. En pocos años había perdido a su mujer y a su único hijo, y él no volvió a ser el mismo desde entonces.

El mulero hizo un gesto de saludo cuando llegaron a su altura en el cruce de caminos, pero el hombre pasó de largo sin girar la cabeza, ajeno a todo, como si no existieran. El carretero se encogió de hombros y arreó a las mulas, mientras el hombre tomaba el camino de su aldea.

El sol ya se había levantado cuando dejaron el bosque. Saliendo a un terreno más despejado empezaron a escuchar el toque a muerto de un campanario lejano. Las mujeres volvieron a santiguarse al unísono mientras el carretero blasfemaba, ¡Cagon Dios, torda, mula!, y hacía restallar el látigo sobre las orejas de sus animales.

Con un sol tibio, pararon antes del mediodía en una venta a dar un descanso a las mulas, echarles algo de cebada y de beber, y de paso estirar ellos las piernas y comer también un poco.

Mientras daban cuenta de un plato caliente de berzas con judías, patatas y tocino, escucharon una conversación entre dos trajinantes de una mesa cercana en la que hablaban del tratante. Perdieron las ganas de seguir comiendo.

Un criado lo encontró ahorcado en la cuadra, antes de la salida del sol, cuando iba a ordeñar las vacas. Debía de llevar varias horas muerto, tal vez se colgara cuando salió de casa al poco de cenar, nadie lo volvió a ver vivo después, el cuerpo estaba ya helado y rígido.


Ramiro Rodríguez Prada.

Juan Perro.  El carro.


Salud.

miércoles, 12 de junio de 2013

O Θανάσης Σκορδαλός, Zanasis Skordalós


Ristras de ajos en un solar/aparcamiento en Plaka.
Atenas , julio 2012.

Σκορδαλός


Buen día. Skordalós es el séptimo de los Protomastores, o primeros maestros de la música cretense, y el que abre la década de 1945 al 55, es decir, de la segunda generación de músicos tradicionales con registros discográficos. La anterior de sus hermanos mayores, digamos, la iniciaban Rodinós y Baxevanis a mediados de los años '20. 

Θανάσης Σκορδαλός.  Χίλιες καρδιές κι αν είχα εγώ 1946-1954


Las ristras de ajos de la imagen creo que intentan alejar a las brujas y prevenir del mal de ajo, o sea de ojo. De esto espero hablar un poco cualquier día que me acuerde, son muy supersticiosos los griegos y descreídos a un tiempo, un lío.

La razón de haber elegido esa foto para encabezar el artículo sobre Zanásis, no es sólo por ilustrarlo con una imagen de Grecia puesto que hablamos de un cretense, también porque Skordo es Ajo en griego.

La Skordalia es una especie de salsa de patata y ajo, un puré en realidad, muy común en Grecia, que acompaña a muchos platos, sobre todo de pescado. Es frecuente con los filetes de  Ξιφίας, (X)Ksifías, el pez espada, que suele quedar un poco seco e insípido y la salsa lo alegra.

Θανάσης Σκορδαλός.  Θέλω να βλέπω θάλασσα. Quiero ver el mar. 

Espero hablar también de la Skordalia en  Lo que se comió..., porque es una de las salsas básicas de la cocina griega. A lo que iba: Skordalós podríamos traducirlo libremente como  El salsajo.

θελω να βλεπω θαλασσα
θα πα' να βρω τσι μαγισσες

Me gusta ver el mar
para encontrarme con las magas

Casi todas las canciones son registros de los años setenta que fue su época más fértil

Θανάσης Σκορδαλός.   Της Σαμαριάς το πέρασμα. El paso de Samariá.


La mayoría de los lirakis se acompañan con la voz, pero no todos lo hacen con el estilo y calidad de Skordalós, destacan quizá en el instrumento pero las voces no siempre alcanzan la misma altura y se hacen acompañar por otro cantante, o es el laudista u otro instrumentista el que canta, etc.

Es tal vez el maestro número uno de la siguiente generación, con la lira y con la voz. Tiene una textura y un timbre muy cretenses, cualidades que se repetirán en Nikos Xiluris. La canción anterior es un ejemplo de lo que digo para quien conozca también la música de Nikos.

Le gusta al mi Dimitraki, así que cuando vinimos de Creta le traje ese CD de los Protomastores. Y en parte le gusta Skordalós porque es un amante de Xiluris que era más de nuestro tiempo. Actuaron y grabaron juntos y ya puse una de esas canciones en aquella entrada de Barbunya, Salmonetes.

Θανάσης Σκορδαλός.  Στο Σπήλι είναι 'να νερό. En Spili hay agua. 


Éstas son las únicas kontyliés que encontré, y no estoy del todo seguro de si es otro tipo de mantinada.

Los temas de la música tradicional cretense son los universales de todos los folclores, el amor, la vida, las dificultades y alegrías, la camaradería, el trabajo, el heroísmo, la muerte..., pero los motivos relacionados con el mar tienen mucha mayor presencia que en otras tradiciones, como parece lógico tratándose de una isla.

Al ser muy montañosa desde cualquier punto de Creta, excepto las mesetas interiores rodeadas de montañas, como Lasizi o Nida, se ve la mar. Y en las cumbres los dos mares, al norte el de Creta y al sur el de Libia, con unos desniveles vertiginosos que parecen precipitarte en ese azul de escándalo cuando lo miras.


Vuelvo a repetir que si hay un pueblo marinero en el Mediterráneo ése es Grecia y en particular sus islas.

Σκορδαλός.  Σ' ένα ψηλό βαθύ γκρεμό.  En un acantilado alto y profundo.

http://www.youtube.com/watch?v=6K2az4d0r7k&list=PLC4340E65B77C89DB


Grecia, agosto  2012

Spili, el título de la canción anterior a la de arriba, hace referencia a su pueblo, en la prefectura de Rézimno de nuevo, donde nació en 1920. Le dedicó su primer registro discográfico en 1946, el Sirto de Spili. Otro hecho que se repite en muchos músicos cretenses: lo primero mi pueblo.

Había empezado a tocar un modelo antiguo de lira a los 9 años y, como no podría ser de otro modo, también cuenta con su anécdota tempranera: la compró por 18 dracmas.
Rodinós, a quien Zanásis admiraba, el primer gran maestro de la lira, lo escuchó y lo señaló como su sucesor natural en el instrumento.


Σκορδαλός.  Ποιος ουρανος, ποια θαλασσα. Qué cielo, qué mar!

Después actuaría con muchos grandes, el Baxe, Markoyiannis, un laudista de su pueblo, Maniadakis o el joven Nikos Xiluris allá por los '70. El destinado a recoger el testigo que él había recibido de Rodinós. Lástima de la temprana desaparición de Nikos.

Zanasis compaginó su trabajo en un banco, hasta su retiro, con abundantísimos registros discográficos, las actuaciones en Creta y Grecia entera, así como con sus innumerables giras por los cinco continentes atendiendo, al igual que hicieran otros grandes músicos de la isla, los requerimientos de las colonias griegas de emigrantes: Egipto, Canadá, Estados Unidos, Australia...

¿Fue mi amigo del Pireo, Yorgos, el que me habló de un local de música cerca de Rézimno que lleva el nombre del músico, o de dónde lo saqué? El caso es que en el viaje a Creta llevábamos varias direcciones de sitios con música en directo pero no recuerdo ningún Skordalós, lo apunto por si acaso.

Σκορδαλός.  Όνειρα πλέκω μυστικά.


Y en ese tema volvía a recordar poderosamente a la voz de Xiluris y hasta al rasgueo de su lira.

Murió en 1998. Jristos Papadakis escribió una mantinada en su honor, que es como el lamento de las miroloyia, las canciones fúnebres de Mani. Traducción personal libre:

Στο θάνατό σου βρόντηξε και σείστηκε η Κρήτη
Δάκρυα τα χιόνια γίνανε του γέρο Ψηλορείτη

A su muerte rugió y tembló Kriti
En lágrimas se deshizo la nieve del viejo Psiloriti

1997. Última aparición de Skordalós en la TV. Creta, directo.


Salud y buena música.

Barbarómiros