sábado, 6 de julio de 2013

Aeropuerto -4


Aeropuerto de Barajas.
Madrid, 2011.

Paraísos lejanos


Un aeropuerto moderno se parece más a unas grandes galerías comerciales que a una estación convencional y cada día las terminales de autobuses y las estaciones de ferrocarril se aproximan más a ese modelo.
Allí donde hay altas concentraciones de gente, florecen los negociosos, y si muchas de esas personas que se reúnen están disfrutando de un viaje, unos días de descanso o unas vacaciones en toda regla, entonces se convierten también en potenciales consumidores, teniendo en cuenta además la largueza y despreocupación  con que nos aliviamos del dinero en momentos de euforia y ligereza, sensaciones que procuran como nadie un viaje de placer y unas lindas vacaciones.

Eso fue lo que les pasó a Mingo y Teresa. Habían reunido unos mínimos ahorrillos después de varios años sin poder pillar más que dos o tres días seguidos de asueto, y cogieron una semana a media pensión en la Riviera Maya. Era la primera vez que cruzaban el charco y estaban un poco nerviosos, sólo habían dejado la Península en una ocasión, la semana del viaje de novios a Tenerife.

Ya en el pequeño aeropuerto provinciano de origen, hicieron algunas compras innecesarias en las dos horas que tenían por delante. No les supuso mucho desembolso, pero fue una primera aproximación al descalabro.

En el aeropuerto de la capital tenían que esperar cuatro horas, que al final, con los retrasos de aquellas fechas de mucho tráfico aéreo, se convirtieron en seis.
Pasearon, comieron pinchos, bebieron cerveza y chuparon helados, pitos y flautas, visitaron los urinarios, miraron escaparates, escogieron un restaurante para comer y hacia la una, a tres horas todavía para el despegue de su avión, ya no sabían qué hacer.

Mientras Mingo reposaba la comida junto a los equipajes de mano, Teresa dijo que iba a preguntar por unos zapatos que había visto antes en un escaparate.

Tardó en volver y venía cargando con varios paquetes. Había comprado aquellos zapatos, muy monos aunque un poco caros, con el bolso del mismo color, y aprovechó para hacerse con un vestido de verano y una blusa que casi iban a juego, porque llevaba poca ropa moderna en la maleta, y también con un bikini muy majo y unos pendientes de bisutería fantasiosos. En la perfumería escogió un vaporizador de viaje de su perfume favorito que le vendría estupendamente. Total poca cosa.

Le tocaba el turno a Mingo, que se levantó más que nada con la intención de dar un paseo y estirar las piernas. No era muy amigo de las tiendas de ropa o calzado, lo suyo era la electrónica, pero no tenía en mente compra alguna.

Sin embargo su deambular sin destino fijo pronto lo puso a merced de los brillantes escaparates de las galerías de luz y sonido. Se internó en una zona con profusión de equipos electrónicos de todo tipo, pero lo primero que llamó su atención fue algo insignificante, un altavoz en miniatura para conectar a su MP4. Aprovechó para mercar también una tarjeta SD de repuesto para su cámara fotográfica y un pequeño ventilador a pilas flamante que parecía de platino, unos amigos les habían hablado del calor de Méjico y pensó que algo ayudaría. Y se encaprichó de una linterna/bilígrafo de bolsillo, pese a su precio excesivo; un día es un día, pensó. A la vuelta del paseo compró un ajedrez magnético para entretenerse en el viaje y una caja de bombones para endulzar las esperas. En total no gastó mucho.

En el avión echaron cuentas: entre la poca cosa de Teresa y el no mucho de Mingo, más los pitos y las flautas, se habían ventilado casi la mitad del dinero que tenían previsto gastar esas minivacaciones.


Desde una cafetería de Barajas.

Pasaron más hambre en la Riviera Maya que hienas vegetarianas. Bueno, quizá exagero. Iban tirando con el desayuno y la comida diaria que tenían pagada, y eso que, pasando muchísima vergüenza por temor a que alguien los viera, empezaron a llevar a la habitación restos del almuerzo o de la cena, los dos se aplican en la mesa.

Sólo comieron una vez fuera del hotel, pero con tanta ansiedad y ganas que les hicieron daño las enchiladas, aunque ellos le echan la culpa al chile. Tampoco salieron de aquella playa porque las excursiones eran caras. Algún batido de frutas fue el único lujo que se permitieron y, al marchar, cuatro recuerdos baratos para otras tantas personas. Y se acabó el numerario.

En su cuenta quedaba el dinero justito para acabar el mes sin ningún alarde, con estrecheces más bien, y la hipoteca no perdona.
Estuvieron casi toda la semana enfurruñados sin dirigirse apenas la palabra, cada uno culpaba al otro del despilfarro o de la falta de cálculo.

Lo único agradable que recuerdan fue la última noche: tanta necesidad les había abierto el apetito y, como no podían dormir porque debían madrugar mucho (¡y porque les rugían las tripas!), echaron un polvo antológico.

Fueron sus últimas vacaciones, ese año se empezó a oír hablar de burbuja inmobiliaria, de paro, de crisis..., hasta hoy.

Ramiro Rodríguez Prada


EPZ. El Pulgarzito.   El anuncio más caro.


Salud

viernes, 5 de julio de 2013

Aeropuerto -3


El techo de la  T-4.  Barajas.
 Madrid,  2011.

M u l a


Cuando despertó, a los veinte, ya estaba atrapada con tres hijos, cada uno de un padre distinto. Su última pareja se había fugado con su hermana pequeña, ¡la muy!.., mocosa, no tenía ni dieciséis años. Ella estaba de nueve meses, a punto de parir. No volvió a ver a ninguno de los donjuanes. Había criado también a sus propios hermanos, incluida a la traidora,  porque su madre, con una obesidad monstruosa, apenas dejaba el sillón donde pasaba día y noche.

Esta vez no tenía miedo, iba de lanzadera. Había hecho ya seis viajes transportando en su estómago ochenta o noventa pilas de cocaína, un kilo más o menos en cada ocasión. Hoy llevaba medio kilo en un doble fondo de su bolso. Ni siquiera tuvo que pasarlo por el control de policía del aeropuerto de su país, alguien le hizo el cambio en la sala de embarque.

Necesitaba el dinero y le dijeron que ya estaba quemada, por eso aceptó el trato. La pillarían con la cocaína en el aeropuerto de destino, sólo era el cebo de un pase más importante. Habría un chivatazo y la estarían esperando.

No sabía quién era, pero en su avión viajaba alguien con diez kilos en el equipaje de mano.

A pesar de haber considerado ya con detenimiento aquel paso que estaba dando, y comprendido que no tenía otra salida, el corazón le golpeaba en el pecho con una violencia inaudita cuando embocó el túnel del avión a la terminal. Se detuvo unos segundos pensativa y triste. Sólo serían dos años, no tenía antecedentes y la cantidad no era excesiva, pero pensaba en la cárcel, que la asustaba un poco, y en sus hijos. Con los 5000 dólares que le habían pagado, y poco más, su familia viviría sin aprietos ese tiempo. Entre su madre y su otra hermana esperaba que se arreglaran con los niños. Cogió el bolso con decisión, su pequeña maleta, y se puso a caminar entre la gente.

A la salida del pasaje había un policía frente a cada puerta. Agachó la cabeza y como atraída por un magnetismo fatal se dirigió directamente hacia el que tenía más cerca. Al llegar a su altura vio cómo el hombre se tenía que apartar para dejarle paso. Se paró, alzó la cabeza y miró al policía a los ojos, él le devolvió la mirada y le hizo un gesto de saludo llevando la mano hasta la gorra imaginaria. Ella sonrió.

Le zumbaban los oídos. Como en un sueño siguió caminando, esperaba que de un momento a otro le pusieran una mano en el hombro, ¡Acompáñenos, por favor!.


Aeropuerto  Madrid-Barajas, 2011.

A unos veinte metros ya del control se volvió. Habían parado a un hombre con una mochila a la espalda y una pequeña maleta con ruedas. Lo recordaba de la fila al embarcar, había estudiado uno a uno a todos los pasajeros, ella también hubiera sospechado de aquel pelao, no escogieron bien a la mula.

Salió del aeropuerto con la sensación de que no llegaría más allá. Pero se subió a un taxi que la llevó a un hotel. Allí hizo una llamada. No la habían detenido, ¿qué hacía con la coca?. Le dieron un teléfono y se citó con dos tipos en el hall de otro hotel. Recogieron la mercancía y desaparecieron.

¿Que ángel de la guarda la protegió? ¿Se olvidaron de dar el soplo? ¿El cholo al que pillaron no era quien llevaba el mogollón y había un tercero?. Nunca lo sabría.

A la semana regresó a su país aprovechando el billete que, de otro modo, se hubiera perdido. La hermana había escapado con el novio, llevándose la hucha con los dólares. Su madre estaba agobiada y los críos hambrientos y medio abandonados. Le entraron ganas de llorar pero sonrió resignada, estaba en casa, sana y salva.

Ramiro Rodríguez Prada

Grupo Exterminador.  Las dos monjas.


Salud

miércoles, 3 de julio de 2013

Monigote


Circo de los horrores.
Gijón  2013.


888RRADAS



Draculín
(Monigote)


¡
Te he dado la
vuelta varias veces
sin encontrar
 la vena
de
 pie
y

 tumbada!

Es que tal vez no había más barba que afeitar ni dónde hincar el diente
no sé cómo cogerte firme mi amor que no te dañe.
Me puse a caminar junto a tu bolso
con mucha parsimonia 
 y me quedé sin voz

ante tu om bligo.

Era redondo sí
y tan hermoso era
como un te quiero mucho o
te queda muy bien ese vestido.

Al verlo se me     alegró la tarde
y hasta me dio       un calambre.

Más tarde                el sexo:   
una sonrisa                 un chiste
 limpiar los                   cristales 
  de la                         sala
acariciarte                          el culo
        como un                              vampiro        
    morderte                                       el cuello  



Ramiro Rodríguez Prada


The Muggs. Just another fool




Salud

martes, 2 de julio de 2013

Pata Negra -2


Los Amador  en la portada de  Rock gitano. Detalle.

Pata Negra -2


Buenos días. El 2º  disco grande de Pata Negra, Rock gitano (82), que empezó a comercializarse al año siguiente, se abría con Levante, otro tema que no me dejan ver, aunque me habían permitido copiar la dirección, así que no aseguro que pueda pasar lo mismo con algún otro de los que subí hoy.

La portada era una foto de la familia Amador -Raimundo, Juan José, Rafael y Ramón- con el fondo del campo andaluz, sin la fuerza plástica del primero. Tampoco aquí figura el autor de la imagen. Pero dentro venía la misma música imaginativa y brillante que en el primero.

Colaboración de Jorge Pardo y otros músicos, producción, cómo no, de Ricardo Pachón. 

Raimundo Amador. Pata Negra.  Las Vegas.

http://www.youtube.com/watch?v=Sw7JHSzRRno

En este tema instrumental anterior, de sonido brillante, que voy a calificar a mi aire de tecno-yazz-flamenco, pero sobre todo en el siguiente, creo que se pueden detectar algunos detalles eléctricos que se acercan al tecno sin salirse del jazz ni del flamenco, ¡es lo más próximos que los Amador podían estar de ese tipo de música!

No obstante, como el propio título anuncia, se trata de una pieza básicamente yasística de la costa oeste.
Donde más se aprecia ese toque tecno tan sui géneris es en la siguiente. 

Rafael Amador. Pata Negra.  Nasti de plasti.

http://www.youtube.com/watch?v=EM3APrp7ED8

Yo creo que se nota todavía la influencia de Kiko Veneno, que en el 82 lanzó Seré mecánico por ti, para mi su lectura personal del tecno que se hacía entonces, con influencias de Zappa en su caso y las mismas rockero-blusero-yasísticas de los Amador. Sin perder de vista a Sevilla.

El tema lo firma Rafa, que era el más experimental e imaginativo de los dos hermanos, por lo menos hasta que la mala vida lo apartó del ruedo. 
Un poco de eso, además der furbo, trata la siguiente canción, también de su cosecha. Los ojos como candiles..., canta Rafael.
Rafael Amador. Pata Negra.  El partido.

http://www.youtube.com/watch?v=SfJ8uAZbtVI

...qué caballo más bueno
qué planta más señorona
tomaba café con leche
ay, lo mismo que una persona...

¡Qué caballo sería ese y qué café con lesche!

Como habéis podido ver, la grabación se realizó en directo (1989) en la sala Zeleste barcelonesa, famoso concierto que mencioné en el capítulo precedente. No he podido subir el registro del disco original del 82-83.

Aparte del tiempo que echo en escoger, ordenar y buscar las canciones, labor además muy  pesada, están estas putaíllas y filtros que no creo que ayuden nada a dar a conocer su música.
Comprendo el coraje que da ver cómo los piratas se aprovechan de tu trabajo gratis, mientras lo enseñan en sus páginas llenas de publicidad por la que sacan beneficios. Pero no es mi caso ni el de otros muchos, que subimos música para compartir la pasión por unos autores o unos estilos, sin otro beneficio que el de ser leídos y el aliento de cuatro amigos. 

Francisco Ortega Bermejo. Pata Negra.   El Tardón. 

http://www.youtube.com/watch?v=67jSRnde7eU

La pestañí me endiquela
¡Cómo está
la autoriá!...

Otro tema con ese ritmo sincopado que apoyan divinamente las palmas flamencas, y unas guitarras limpias, luminosas, como en Las Vegas, aunque la historia que nos cuentan sea costumbrismo sevillano del día, como el que les gusta a ellos, y a nosotros, y el compás más andaluz que de la costa oeste. 

Y en el disco incluían dos canciones con versos de poetas españoles. Compañero del alma (Con tres heridas), de Miguel Hernández, y la Baladilla de Lorca. De la primera no encontré la original.

F. G. Lorca. R. Pachón. Rafael Amador.   Baladilla de los tres ríos.

http://www.youtube.com/watch?v=1GRya70pZrM

Siguiendo la estela del Camarón y otra vez con la mediación de Ricardo Pachón, rescatando la poesía consagrada, enraizada en lo popular pero culta, hicieron aquí un tema más apegado a la tierra y a la tradición, y alejado de los afanes bluseros o yasísticos del resto del álbum.

En el siguiente vuelven a lo gitano, con las flautas de Jorge Pardo en la onda más ligera y yasera del Camarón, de La leyenda del tiempo, y otros trabajos donde prima la alegría de los ritmos sureños, como diría el gran Silvio.

Raimundo en la portada del disco Triana, de los Montoya.

Y con este instrumental de la famosa canción de los Allman Brothers se cerraba Rock gitano, los nueve temas ya mencionados. Aquí en versión acústica posterior de Raimundo.

Allman Brothers. Raimundo Amador.   Jessica. 


Guitarras callejeras (85) fue el tercero. Título también del primer instrumental y segundo tema del primer LP.

Disco de transición, hecho de versiones, Rock del Cayetano, Los managers, y algunos temas de Veneno ya grabados por Kiko, Pata Palo, Ratitas divinas, junto a ese soberbio Morao Melllizo instrumental que, junto a la siguiente versión del mariachi mejicano, era lo más sobresaliente del disco.
Víctor Cordero Aurrecoechea. Pata Negra.  Juan Charrasqueado.


Un corrido en clave de rumba flamenca que es apreciado también en Méjico, donde, por cierto, es el país donde Psilicosis tiene más lectores de todos los iberoamericanos.

Con ésta cierro la selección de canciones del registro, que para mí fue menos interesante que los dos anteriores trabajos, aunque con él empezaran a ser reconocidos y comenzaran sus éxitos. Pero para no ser avaros podemos conformarnos, aparte del Charrasqueado, sólo por este instrumental ya valía la pena.
Pata Negra.  Morao Mellizo

http://www.youtube.com/watch?v=WZlwbBBFrSY

Del  Blues de la frontera (87), el cuarto disco, es el último tema de hoy. Hay en él canciones memorables además de ésta, como Camarón, Pasa la vida o Lunático, pero ya lo dejo para el último capítulo prometido. Ahí hablaremos de ese LP y del siguiente, Inspiración y locura, (90). Su última grabación fue el directo en Zeleste (94).

Esta canción es una de mis preferidas de la segunda parte de su carrera. Aunque ya un poco alejada en el tiempo de aquella especie de proclama de la canción de Kiko Veneno, y si me persiguen me iré más al sur, ellos parecen responderle aquí, si tú te vas, yo me queo en Sevilla y hasta er final. 

Lo cierto es que todos pasan bastante tiempo en Cádiz, Zahara de los Atunes..., pero ninguno se sacudió de la chepa a su Sevilla.
Pata Negra.  Yo me quedo en Sevilla.


Salud y buena música

Ramiro Rodríguez Prada.

lunes, 1 de julio de 2013

Ο Πόντιος, El pontio


El pontio.  Autorretrato.
Oviedo,  junio  2013.

Ο Πόντιος


Buenos días. Para los que tengáis interés o sintáis curiosidad por la historia de este pueblo griego de la costa turca del Mar Negro, os dejo la dirección de un trabajo completísimo de María de Paz publicado en La pasión griega, que ya he mencionado aquí repetidas veces, la última en los capítulos dedicados a Stelios Kasantsidis en Música griega.

La pasión griega. María de Paz.  Los pondios, un pueblo sin patria. 


Me he vuelto a atrever a recrear otro personaje heleno de los que llamé en esta etiqueta Prototipos griegos. Sin embargo, nadie mejor que María para hablaros de esos hombres y mujeres, yo sólo he querido mostrar una vez más mi admiración y mi cariño personal por un pueblo, el griego, que resulta ser menos monolítico de lo que parece. Quizá recordéis lo que cantaba Kasantsidis, el cantante de origen pontio más universal, tema que puse en uno de esos capítulos mencionados: Σα ξένα είμαι έλληνας και στην Ελλάδαν ξένος, o sea, En el extranjero soy griego y en Grecia extranjero, estrofa que también recoge María en su trabajo.


La preparación ha sido larga, empezó la última semana de agosto en Eubea, cuando dejé de afeitarme. Hasta final de año arreglé un par de veces los laterales de la barba, las patillas y zona de las orejas, pero poco. Desde entonces no la he tocado.
No necesitaba una barba tan florida esta vez, pero quería aprovechar para hacer otro retrato de cretense   antes de afeitarla, dejando un bigote pontio como los que aparecen en los vídeos de youtube y en las páginas de María de Paz. Tiene algo de chino, pero a mí me recuerda aún más al de Blat el Empalador, con esa apariencia más turca o tártara que china.

El caso es que, a unos días de la publicación de esta entrada, sólo he podido hacer algunas pruebas con esa barba antes de las definitivas con bigote. Problemas finales han hecho que todo se retrase y no podré tomar esas fotos a las que, no obstante, aún no renuncié. Si las hago al fin, dedicaré otro capítulo a los pontios más adelante.
Viene a cuento todo esto porque una barba tan poblada debe ser rara entre ellos, de hecho sólo he visto algunas en grabaciones antiguas, y la del hombre de la danza del cuchillo en el vídeo que puse debajo de la segunda foto, que aunque blanca, está más recortada. 

Σ.Πο.Σ. Θεσσαλονίκης Σερρα/50 Φεστιβάλ Ποντιακών Χορών.
Tesalónica 2009. 50 Festival de Bailes pontios.   


Pero el problema más grave se me presentó con el vestuario, en especial con el pañuelo de la cabeza, el paslik, palabra turca creo como otras del traje, y la forma de colocarlo. La improvisación me guió. Sé que no está muy bien porque además no tuve ayuda, sólo T. haciendo la segunda foto. Me he tenido que conformar con esto que veis.

En esta ocasión quería también una imagen de medio cuerpo porque el ropaje es bastante típico. Como no tengo cartucheras ni correajes guerreros, crucé un par de cintos y una bolsita que quiere imitar a la que ellos llevan para el tabaco, el kovús. Me falta la faca, kama, el puñal que cuelgan al cinto, más largo aún que los cretenses si cabe, también de plata repujada, trabajada artísticamente, pero no iba a sustituirlo por un cuchillo carnicero. Y faltan otros muchos adornos, como una faja muy vistosa donde sujetan el kovús y el kama, etc.

Tenía, en cambio, los pantalones un poco bombachos, zipka, nombre que se aplica también al traje masculino completo. Los compré en Turquía hace muchos años, pero no sé dónde están, de haberlos encontrado hubiera hecho una foto de cuerpo entero y entonces hubiera buscado también alguna especie de faja parecida. Otra vez será.
Todo eso y mucho más en la dirección apuntada de La pasión griega.

En fin, que el mío es un traje de pontio pobre. Y encima el chaleco, yelék,que sí podría dar el pego, me queda muy pequeño y estoy envarado, tieso para no estallar los botones, casi encorsetado y parezco estrecho de pecho. Pero pensé, ¡También habrá pontios estrechos de pecho, digo yo!... . No es el caso de Kasantsidis.
En turco y griego, Stelios Kasantsidis.
Canima. Yaktin Alim. Ekso dertia ekso estenagmi.  Fuera anhelos, fuera suspiros. 



El pondio, Rómiros Rodriguidis Pradaútides. Fotografía de  T.
Oviedo,  junio  2013.

El envaramiento impuesto por el chaleco tiene sin embargo una virtud, según creo, y es que en la mayoría de retratos que he visto posan como si lo hicieran ante un fotógrafo profesional que estuviera recogiendo imágenes de paisanos por los pueblos, "posan para la foto", y sus actitudes suelen ser más rígidas e inexpresivas, y más indiferentes que en el caso de los maniotas o los cretenses, ésos con una expresión de cierto desafío y ferocidad en el rostro, y éstos melancólicos y soñadores.

Por otra parte la postura de este paisano con los brazos en jarras le quita tensión al tronco empinado. Así que lo comido por lo servido.

Danza pontia de los cuchillos.  Τα μαχαίρια.


Quiero volver a repetir que la recreación del pontio, al igual que las anteriores del maniotis y el cretense, no tiene intención burlesca, como sería lo propio en los carnavales, está hecha con respeto y, al margen de las sonrisas de los amigos, así quiero que se tomen.

No puedo decir lo mismo de la figura del Pope Heteróxido, donde la carga crítica, esperpéntica, o aristofanesca, si se me permite el anacronismo, resulta bastante evidente.

Y por último una referencia al gentilicio. El Mar Negro sabéis que es el Ponto (y Ponto Euxino) para todos los que hemos heredado la cultura griega, de ahí el nombre de quienes habitan en sus orillas. Pero en griego el sonido nt suena más a d que a t, por lo que la pronunciación más correcta sería pondio, opción que elige con buen criterio María de Paz para su trabajo. Yo he preferido respetar en este caso la grafía castellana más habitual.

Stelios Kasantsidis.  Tsábasin.


¡Salud y caña a los banqueros infieles, que son pocos y cobardes! 

Ρόμηρος Ροντριγκίδης Πραδαούτηδες

domingo, 30 de junio de 2013

No canto la destrucción


Acuarela y témpera, sobre cartulina.
Ramiro Rodríguez Prada. 1992.

Tal vez me llame Jonás



Yo no soy nadie:
Un hombre con un grito de estopa en la garganta
y una gota de asfalto en la retina.
Yo no soy nadie.  ¡Dejadme dormir!
Pero a veces oigo un viento de tormenta que me grita :
"Levántate, ve a Nínive, ciudad grande, y pregona contra ella".
No hago caso, huyo por el mar y me tumbo en el rincón más oscuro de la nave
hasta que el Viento terco me sigue,
vuelve a gritarme otra vez :
"¿Qué haces ahí, dormilón?  ¡Levántate!".
-Yo no soy nadie :
un ciego que no sabe cantar.  ¡Dejadme dormir!
... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...

Pero un día me arrojaron al abismo [...]

... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...

Quiero decir que he estado en el infierno...
De allí traigo ahora mi palabra.

... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...

De  Ganarás la luz. Libro I. Algunas señas autobiográficas. 3. (Fragmentos)


León Felipe


Nacho Laguna, de EntresoñándotePiano, Antonio Soteldo. Sobre versos de la obra de León Felipe  Ganarás la luz. José Luis Moreno-Ruiz.  Yo no soy nadie.



Salud

ramiro

sábado, 29 de junio de 2013

Pata Negra


Primer  LP de  Pata Negra. 1981. Detalle.

Pata Negra


Buenos días. Hoy estoy muy vago y no me apetece hacer una biografía de los hermanos Amador, Raimundo y Rafael, ni ellos dan el tipo de los biografiables, lo que no significa que no lo merezcan tanto como otros muchos hijos de vecino bastante más pomposos sin gran cosa que ofrecer.

Otra vez, más música que palabras. Y empezamos con la canción que abría el primer larga duración del dúo sevillano, después de la disolución de Veneno. Un pasodoble muy gracioso con esa caja de grupo de pachanga, un conjunto de corte moderno, como dicen con ironía, ambientando a la perfección la letra de la canción.
Pata Negra.   Los managers.


No he podido subir las versiones originales que quería, excepto en alguno caso. Y esta grabación es la única original del disco primitivo, todas están sujetas a licencias y me dice youtube que "no la puedo escuchar en mi país". Pues si a unos flamencos como a  los Amador no los puedo escuchar aquí, ¡¿dónde cohone y quienes los van a escuschar, quiyou! 

Para autobiografía resumida la de Raimundillo en el siguiente vídeo, recuerda, en cuanto a su facilidad de palabra, a las que le hacían al Camarón cuando empezaba a grabar con Paco de Lucía. El de la Isla era más tímido, pero Raimundo tiene pinta de haberlo sido también de guaje, más que ahora. Pero ya había tocado con Lole y los Montoya, y con Camarón, ¡casi ná!... . Tocaba y se colocaba, o viceversa.

Currículum de Raimundo Amador, por él mihmo mihmamente.


Después del disco de Veneno nos quedamos un tiempo sin saber nada de aquellos locos, hasta que un día me topé en la tienda de discos con esa carátula del primer LP (1981). Me llamó la atención el nombre y el diseño, todavía no sabía que Raimundo, Rafael y otros primos, habían adoptado ese apelativo jamón jamón.

Lo de Pata Negra era un guiño cachondo y muy flamenco. Aún no sé de quién fue la idea de la portada, pero seguía manteniendo el nivel alto que abrió la de Veneno, ésta dirigida más a los coleguillas del chocolate, un poco iniciados ya en la guasa, el blues y el compás a partes iguales.

Pata Negra.  Blues de los niños. En directo. 84.


Esta versión en directo es más cercana a lo que hacían. Tenía una grabación de un famoso concierto en la sala Zeleste de Barcelona, cuando el rock layetano decaía, pero dura casi 8 minutos y es del 89, un poco lejos ya del espíritu inicial, más desnudo.

En todos sus discos, como hicieran en el de Kiko, incluían dos o tres temas instrumentales, y es que tocaban como auténticos monstruos, con esa mezcla que ha dado después tanto juego entre flamenco, blues, rock o yazz.
Raimundo y Rafael Amador.


Se dieron a conocer con Veneno y Camarón, y como Pata Negra, pero habían colaborado también en el disco Triana (76) de la familia Montoya, en cuya portada aparecía Raimundo sentado en el mimbre tocando la guitarra. Fotografía que subiré en otro capítulo. La de abajo es otra de la contraportada de ese mismo LP. 

Y en compañía de Lole y Manuel aparece en el disco de la gaviota (77), casi como un trío, con foto gigante de los tres en el interior. Como no anduve ligero no hice fotografías de ese disco y he tenido que repartir las pocas que tenía entre los capítulos previstos. 

Pero sí tengo una grabación en directo con Lole. Se encuentran algunas donde ella hace flamenco-árabe-blues-yazz..., acompañada por unas guitarras rabiosas bluseras y en el límite de lo chirriante, lo descompasado y lo raro. Buscando, buscando... . Esto es menos experimental.

Manuel Molina. Raimundo y Rafael Amador, guitarras. Lole Montoya.


Raimundo y Rafael en la contraportada del disco Triana de la Familia Montoya.

Es imposible eludir la mención a las 3000 viviendas, el barrio sevillano donde crecieron los hermanos Amador y empezaron a tocar la guitarra y a cantar. 

Tampoco de la siguiente encontré la grabación primitiva del primer disco, titulado Guitarras callejeras (85), ésta es una versión acústica que sacaron en el tercero.
La atmósfera que recrean algunas letras, es la de los coleguillas buscándose la vida y el marrón glasé en la mi Sevilla (¿cómo quedaría aquí lo de la capital hispalense?: ¡como una patada en los cojones!). 

Fuimos hacia las casitas bajas del polígano
del sur
y en busca de mi hermano
¡Ay!, me dijo, ¿No tienes ná?
Pregúntale a Cayetano...

Pata Negra.  Rock del Cayetano.

http://www.youtube.com/watch?v=9IwLXpdk7Ck

El Polígano, corrupción cañí de polígono, había sido el título de una canción de Raimundo que grabaron los Montoya en ese disco del 76 que mencioné arriba. Todos ellos, el de Lole y Manuel y el de los Montoya, como los de Pata Negra, fueron producciones de Ricardo Pachón, el hombre que había dado un nuevo rumbo a la carrera del Camarón, y de paso al flamenco.

Pensé dedicar dos capítulos a Pata Negra, pero sólo con las canciones de los dos primeros discos ya tenía una docena, así que, incluso reduciendo mucho el texto me iba ya muy lejos. Haré, pues, tres más cortos, espaciándolos para no aburrir demasiado a quien no le guste su rollo.

Salud y buena música

Ramiro Rodríguez Prada

viernes, 28 de junio de 2013

Aeropuerto -2


Aeropuerto del Prat.
Barcelona,  2012.

Pequeño tropiezo


Siempre rápido, a la carrera, con una maleta de ruedas y un maletín de trabajo. De un rincón a otro del planeta, de Europa a América, y de aquí a Asia, de un hotel a otro y de un despacho a un consejo de administración. Había dado cuatrocientas vueltas al mundo en estos años y estaba harto.

Cruzaba las terminales de los aeropuertos sin detenerse nunca, nada llamaba su atención, conocía los más importantes como el pasillo de su propia casa, en la que apenas pasaba una docena de noches en todo el año.

El niño se le cruzó unos metros antes de coger la siguiente cinta transportadora, invento pensado especialmente para ejecutivos como él, que andaban todo el día metidos en auténticas maratones, cronómetros incluidos. El guaje se abrazó a sus rodillas para no caer y él, que no lo vio llegar porque solía atravesar los pasillos como si llevara orejeras, frenó en seco y automáticamente hizo el ademán de querer coger al niño tratando de evitar que cayera.

Era moreno y pequeñín, quizá no llegara a dos años de edad. El renacuajo levantó la cara y lo miró, tenía unos ojos espectaculares. Había escapado de la vigilancia de la madre, muy joven, que estaba sentada en unos asientos cercanos con los equipajes y otros dos críos pequeños. Se había levantado y venía hacia él a recoger a su hijo. Por el color de la piel y los rasgos, parecían indios o paquistaníes.

¡Excuse me!, musitó la mujer sonriendo con timidez, y se llevó al rapaz. Él se limitó a asentir con la cabeza y a devolverle la sonrisa.

Roberta Giallo.   From my mouth. 


El Prat.  Barcelona, agosto 2012.

Mientras la cinta lo alejaba de aquella familia no pudo evitar girarse un par de veces para mirarla. En su cabeza se estaba operado un cambio sutil. Por vez primera creyó leer en su interior.

Un recuerdo muy antiguo se había despertado en él. Veía una estación de ferrocarril provinciana, a una familia que era la suya y a sí mismo, de muy pocos años, burlando el cuidado de su madre y tropezando con las piernas de un viajero que pasaba con prisa por el andén. Entonces no podía saberlo, pero ellos esperaban el tren de su emigración a la capital.

Al salir de la cinta se sentó en los primeros asientos que encontró, emocionado.


Ramiro Rodríguez Prada

Arkè String Quartet. Roberta Giallo.   The free woman.

jueves, 27 de junio de 2013

Aeropuerto


Aeropuerto del Prat.
Barcelona  2012.

La confesión


Estaba  sentado solo, cosa rara incluso tratándose de una zona apartada del aeropuerto, faltaban aún varias horas para embarcar y me quedé guardando el equipaje de mano, mientras mi compañera y los chavales daban una vuelta por las tiendas, que además no son mi pasatiempo favorito.
Llegó un paisano mayor y en lugar de ocupar uno de los muchos asientos libres se sentó a mi lado.

¿¡Qué hay!?, dijo por todo saludo, mirándome a los ojos.

Me pareció extraño tantas confianzas entre desconocidos y tal vez contesté con alguna sequedad.
Hola, dije.

Sin darse por aludido el hombre empezó a rajar. Estaba esperando a una cubana que había conocido el verano anterior en La Habana en un viaje turístico a la isla, para pensionistas. Se giró y me guiñó un ojo. No contesté y preferí la inexpresividad porque no me gustan los alardes de los machotes y rijosos. El paisano no se inmutó y continuó con el relato de sus hazañas, que por lo que siguió no eran tales, en realidad casi estaba haciendo un autorretrato biográfico.

Temía que la mujer, a la que había enviado dinero para los billetes, le diera esquinazo. Llevaba todo el día esperando por ella y ya sólo quedaba por aterrizar un avión en el que pudiera venir. Contó que él había estado casado y tenía dos nietos, que su esposa había muerto y que a sus ochenta años, según su expresión, todavía le tiraba la bragueta. Yo callaba.

El hombre hablaba sin parar y sin mirarme la mayor parte del tiempo, parecía estar confesándose, y a medida que lo hacía fue creciendo en mí la sensación de que lo conocía, de algo muy familiar en él. Intenté situarlo mentalmente en un escenario menos brillante que el de un aeropuerto, pero no conseguí engarzarlo con alguna imagen propia que me diera una pista y, en definitiva, hay muchas personas que se parecen.

Contaba que llevaba dos años solo y que necesitaba una mujer, ¡Quién me lo iba a decir a mí!; y me encaró de nuevo, riendo. ¡Sí hombre!, continuó, Porque antes fui cura, ¡hasta cerca de los cuarenta años!, después colgué los hábitos. ¡Ya no aguantaba más!, añadió enfático como si acabara de confesar un sacrilegio.

Debió estar una media hora hablando, sólo al final llegué a asentir y a contestar con algún monosílabo. No podía apartar de la cabeza la idea de que a ese hombre lo había conocido antes, no medité lo suficiente en su anterior condición de mosén, pero creí reconocer incluso el olor de su aliento.

Se fue cuando anunciaron el vuelo que esperaba, y mientras se alejaba me pareció que hasta sus andares me resultaban familiares.

Late.   Riverside



El Prat del Llobregat,  agosto 2012

Al cuarto de hora empezaron a cruzar pasajeros del vuelo que el paisano esperaba, lo puedo asegurar porque el abuelo traía cogida del brazo a su cubanita, ¡y menuda cubanita, una bomba!. Cincuenta años más joven que el hombre, al que le sacaba la cabeza. Entre el culo y la espetera de la hembra iba el paisa como si llevara a una pantera negra cogida por una pata. Cuando pasaron a mi altura se giró para sonreír y guiñarme un ojo y, según se iban alejando, por cómo agarraba el remo de la morena, lo reconocí.

¡Increible!, fue lo que dije en voz alta, aunque seguía solo.

¡Don Jesús, el primer confesor que tuve en el internado!. Que lo era también de todos los atorrantes del colegio, porque era el único que no preguntaba, ¿Cuántas veces?, y le bastaba un  Pequé contra la pureza, a secas. Todavía conservaba su leve halitosis, ¡¿cómo no lo reconocí en ese momento!?

Era él, sin duda. ¿Me había reconocido él a mi?. Lo dudo, yo era un niño entonces. Cuantas veces me cogería así del brazo y lo vería cogiendo a otros compañeros del mismo modo, mientras nos confesaba paseando, porque era el más moderno de todos los curas de aquel antro. De hecho, después siempre me he preguntado qué pintaba allí ese hombre, donde abundaba más la pluma que el pelo, él, que era de los curas que se rascaba los cojones por encima de la sotana delante de todos, como un gesto casi reflejo, cuando la arremangaba para jugar al fútbol con nosotros.

Ramiro Rodríguez Prada


Late.   It's been a long time.


Salut!

miércoles, 26 de junio de 2013

Para ser paisano


San Justo de la Vega. León, 2012.

Para ser paisano


Su madre le tenía muchísimo miedo a los ratones. La había visto incluso subir a una silla gritando en una ocasión en que, no sé cómo, apareció un ratonín en la cocina. Pensó que este pánico podría aprovecharlo en algún momento en su beneficio, y es que el rapaz era un demonio.

El desván era su refugio, donde guardaba una caja con secretos personales, allí escondió su primer condón a los nueve años, que le dio en la escuela otro peine algo más mayor que él. Era su lugar preferido y pasaba muchas horas solo en aquel sitio. Había un par de baúles viejos, uno con ropa y el otro con revistas antiguas que ya se sabía de memoria, y un montón de trastos. Nadie más subía allí, estaba lleno de polvo y la luz era escasa, incluso su madre le había limitado el uso porque decía que bajaba hecho un bendito cristo.

Pero sobre todo el desván era su exilio después de una riña o un problema con sus padres. Allá se iba también cuando hacía alguna pifia y tenía miedo de declarar el delito. El guaje era un poco cabezón y con frecuencia su madre tenía que acabar rogándole que bajara; aunque hacía mucho que no se veían ratones por casa, en el desván los había habido y ella pasaba de subir, como mucho se acercaba al pie de la escalera de mano y lo llamaba desde allí.

Un día, con el mismo pájaro del condón, que fue el promotor de todo, y otros dos rapaces, casi desplumaron completamente a cuatro gallinas del gallinero de un vecino.  Alguien le había dicho al cabecilla que para ser un paisano había que desplumar primero a una gallina y se pusieron manos a la obra.
Lo castigaron en casa y él se defendió diciendo que la suya se le había escapado antes de desplumarla, pero su padre se mantuvo en sus trece: él había tenido que pagar una gallina entera, desplumada o no. Y los otros padres lo mismo. Si eso fue verdad o un farol del hombre para que viera las consecuencias de la fechoría, nunca lo supo. ¿Murieron las gallinas acaso?

Al chaval no le pareció justo y se fue a su refugio enfurruñado. Pero antes de subir escribió en la pared, ¡mamá, no subas al desván, hay ratones! Estuvo allí toda la tarde sin dar señales de vida. La madre sonrió cuando vio el mensaje.

Antes de cenar lo fue a buscar y lo llamó. El guaje calló. Insistió ella varias veces sin obtener respuesta. Finalmente se acercó a la escalera y trató de hacerle razonar con buenas palabras, pero el rapaz erre que erre, callaba como un afogao.
Se fue la madre esperando que su hijo bajara de la burra y entrara en razón, pero volvió al poco.

¡Si viene a buscarte tu padre no te lo pedirá por favor, anda baja ya!

El chaval seguía callado. Al fin la madre, venciendo su miedo y sabiendo que hacía mucho tiempo que no había ratones en casa, se aventuró a subir un par de escalones y lo volvió a llamar. El otro, al oírla tan cerca se asomó a la trampilla y le dijo amenazador, ¡No subas que hay ratones! La madre se paró en seco y se agarró con fuerza a la escalera, rígida, mientras el niño volvía a ocultarse.

¡Venga, va, déjate de tonterías y baja de una vez!

Pero el chaval ni flores. Haciendo un esfuerzo sobrehumano para ella, porque en realidad estaba aterrorizada, subió otros dos escalones; dos más y asomaría la cabeza por la trampilla del desván. Pero antes se paró y llamó de nuevo al pillo.

¡Baja ya de ahí, anda, que no tengo todo el día!

En ese momento asomó el guaje con un ratón en la mano cogido por el rabo a veinte centímetros de la cabeza de la madre. ¡Casi le da un patatús a la pobre mujer y se cae de las escaleras! De hecho no bajó los escalones, saltó al suelo y salió chillando despavorida mientras el chaval le decía a voces, ¡Pero si está muerto!...

No recuerda el precio de una gallina en el mercado en esos años pero, por las consecuencias derivadas para él de aquel incidente, le salió cien veces más caro un ratón muerto de hacía un año que una gallina medio desplumada de ayer mismo.

Ramiro Rodríguez Prada  


Tema de la película de Javier Maqua,  Tú estás loco Briones,
La Romántica Banda Local.   Historias de papa y máma. 1981.

martes, 25 de junio de 2013

Ο Γιώργος Σεφέρης, Yorgos Seferis -3


Grecia, agosto 2012.

Μέρες
Días


1925 

- 23 de agosto.  Nuestros intelectuales engullen arte como las cabras hierba. El arte no afecta sino a su aparato digestivo. Y si a veces vocean es por el cólico. Mostrémonos con todo agradecidos a nuestros maestros. A los que nos han hecho resistir y no perder la esperanza incluso en este desierto.

Ésta fue la cita que escogimos para encabezar la selección del último nº de la revista Psilicosis. En cada  número incluíamos un par de páginas con citas de los autores que nos gustaban.

-Violeta griego-antiguo.

Es el color que ve Seferis en su país, como lo vieron sus antepasados, esos maestros de los que hablaba.

- No recomendable para señoritas. Título de ensayo sobre la condición femenina en Grecia.

Γιώργος Σεφέρης, recita.  Τελευταίος σταθμός.  La última parada.

http://www.youtube.com/watch?v=poJ6oTvigKM

1926
- En el templo de Hefestos.
En el peristilo unos extranjeros totalmente rubios: no veían nada, no expresaban nada; sus rostros eran máscaras. Se encontraban allí porque se dedicaban al turismo, como a un oficio cualquiera.

Y eso lo decía en 1926, ¡no había visto nada!... . Cuando escribí esa historia en Kondopuli sobre el Coleccionismo , publicada aquí el 17 de marzo, apunté la cita  para encabezar el texto.

1936
- En el tren hacia Koritsá, Albania.
Voy con un judío de Salónica que dice kulómetros en lugar de kilómetros.

1938

- Por esas dos o tres ideas que han de vivir aquí -y sólo aquí entiendo que podrían vivir- soporto esta miseria.
1940

- El amanecer es mucho más trágico, y más intenso.

- Crepúsculo. Título de un tango que se escuchaba por esos años en Grecia. Encontré esa grabación.

Eduardo Bianco. Versión griega de Mijalis Zomakos.  Crepúsculo.


- Un mundo estropeado.

- Pobre de ti si pretendes ver en Grecia todo el tiempo.

1947
- Mayo. Esta gente es como masticar niebla.

1948

- Ratto, ratto che 'l tempo non si perda
 per poco amor

(Purgatorio 18, 103. Dante)

- ... comboloi de principiante, cuentas de feria humilde. (L' Angolo franciscano)

- Salió del abismo que cortaba la sábana del día.

Hay un poema de Malcom Lowry que es casi gemelo de esta imagen de Seferis, habla del "terrible puente cortado del día", visto desde los ojos alucinados de un borracho, sin dormir, en un apestoso bar mejicano, "Dios da bebida a esos borrachos que se despiertan al amanecer, totalmente destrozados..."

Πρωτoψάλτη, Κύκλος Σεφέρη.  Ονειρo. 


1950

- Donde quiera que la toques la memoria duele.

- Es tan fuerte la belleza en el Ática, en el sentido farmacológico... que te vuelve loco o te atonta.


1951
- 15 de julio.
Rosario y Antonio bailan en Londres. Comentario sobre flamenco.

- 20 de diciembre.
Esta tarde he pasado por la exposición de Salvador Dalí: nefasto.


1953
- Abril. Bagdag, una ciudad llena de tórtolas.

- 7 de octubre. Ammán. Este polvo miserable: cocacolismo-pepsicolismo.


1956

- Intentar traducir un poema es como desatornillarlo.

Γιώργος Σεφέρης, recita.  Επικαλέω τοι την θεόν.

http://www.youtube.com/watch?v=OhX8ioz1c_Q


Grecia, verano  2012.

1968
- Sábado, 26 de octubre. San Demetrio.
Última anotación de su Diario.

En  Diálogo sobre la poesía  habla también del Verano de San Dimitris, no recuerdo si lo mencioné en ese capítulo. Es el patrono de Tesalónika y uno de los santos más importantes del santoral ortodoxo. La fiesta señala en muchos pueblos ortodoxos el comienzo del invierno, así que su verano viene a ser como nuestro Veranillo de San Martín.

Dos menciones a Andrés Segovia (en París y Londres). En la capital francesa le llaman la atención los golpes  secos del guitarrista sobre la caja de su instrumento.
Varios comentarios sobre conciertos, en uno de música clásica dice a propósito de los intérpretes: ...los de viento rubios, los de cuerda morenos... .

Ramiro Rodríguez Prada

P. D. Las citas están recogidas del libro Días, de Editorial Alianza, traducido por Vicente Fernández González.
Πρωτoψάλτη, Κύκλος Σεφέρη.  Eπιτύμβιo.

http://www.youtube.com/watch?v=FeWHpN6vfdk

Υγεία, Salud.

lunes, 24 de junio de 2013

Dende el ñeru el esguilatorres


Orquídea en el nido del  Juliensis.
Oviedo, 2013.

De  flores y ferramientas 


Quién le iba a decir al Treparriscos, cuando iniciaba sus primeros volidos de larga distancia por la Cornisa Cantábrica vendiendo coladores y mangos de mortero, entre otra infinidad de cosas del ramo de ferreteros, que acabaría dedicando parte de su tiempo libre a las flores -y no es metáfora de las mujeres, que también, sino literal- y plantas de ventana y balcón.

Pero antes de eso fueron muchas y variados las actividades y negocios que emprendió, casi siempre cerca de la tierra que lo vio nacer, porque se trata de un ave casera y querenciosa. Eso no le impidió hacer una travesía atlántica en una bañera de las que vendía por entonces metido en el tema de los sanitarios, para demostrar su estanqueidad, provista de una vela, en compañía de otras dos currucas tan bravas como ella.

Suaves alisios los llevaron a las Bermudas, término que me permite recordar otro negocio en el que se metió el Esguilatorres. Bueno meterse no se metió, ya que el asunto le quedaba muy grande. Me refiero a las prendas que confeccionaba en un taller, porque su especialidad era la ropa interior masculina en tallas especiales, gigantes, vamos, y él es un pajarín más bien corto de talla, como yo. Cuidadín con esto de las tallas que os veo venir: hay mucho gigante pichacorta aunque use calzoncillos extragrandes.

Al cuento. Lo dicho, calzoncillos, calzones, gayumbos a media pierna, ceñidos, de faldón, marianos, que como todo el mundo sabe son los que usa el actual presshidente esshpañol y de donde les viene el nombre. En fin, metido ya en huevos, diversificó y amplió el negocio tocando algo la cosa ortopédica con postizos, suspensorios y bragueros. Quizá de ahí, del paquete testicular -όρχεις, órjis- le vino su afición a las orquídeas, que es otra manera de decir que le salió de los cojones.

Muchos años de curro en la sanidad pública y experiencias personales muy duras acabaron por ablandar un poco y dulcificar su voz, pues como ave canora no era muy apreciada, creo haberlo apuntado ya, son otras sus virtudes.
Estos últimos doce meses han sido especialmente duros para este resistente pájaro pinto. Pronto hará un año que se fue su compañera y se fueron varios amigos muy queridos, todos pardos, que piaban en árboles vecinos..
José Manuel Collado.   L'aire me apagó la vela.


Jabalí a pleno día desde el nido del  Treparriscos
Villafría. Oviedo, 2012.

A primeros de año le llegó la edad de la jubilación y, aunque con el cuerpo castigado, sigue vivo y dispuesto a dedicar más tiempo a sus flores y a sus colegas. Todavía me acepta algún consejo de aficionado a la floricultura, pero no los necesita como se puede ver en la primera fotografía.
Un poco apartado del ruido urbano, desde las ventanas de su nido mira los praos con oveyinas, corderinos, e incluso xabalinos salvajes a pleno sol.

Termino dedicándole este pregón del comercial de ferretería, que podría pasar por un original de los que soltaban los profesionales del ramo como lo fue él:

Cantinela del viajante de ferretería

Bisagras y cerraduras, tiradores y manillas
Tirafondos, tornillos, alcayatas, aldabones y aldabillas

Chinchetas, clavos, escarpias, puntas y tachuelas 
Azadas, picos, rastrillos, palas, cepillos y azuelas

Hachas, serruchos, sierras y serrones 
Hoces, guadañas, focetas y podones.

Martillos y piquetas, mazos y macetas.
Cortafríos, punteros, palancas y palanquetas.
Niveles y plomadas, espátulas, llanas y paletas.

Alicates, tenazas, llaves de varias razas
Pocillos, tacitas, tanques, tazones y tazas

Pero ésta era ya la sección porcelana, loza y cristal, y del hogar en general, después de los destornilladores y demás herramienta que no recuerdo, la enumeración podía seguir:

Navajas, tijeras, dedales, agujas y mecheros
Cazos y hervidores, ollas, cacerolas y pucheros.

Cucharas, cucharillas, tenedores y cuchillos.
Platos, vasos, copas, perchas y cepillos

Espumaderas, coladores, cacetas y cucharones...

De  Letrillas escanagallás. 2013.

Cannabina Carduélis, pardilla común, rebétissa, psilicosa.

Pachito Alonso y sus Kini Kini.   Llegó papá.