viernes, 27 de enero de 2012

Flores de la terraza -4


Crisantemos para Theo

Buenas. Cercado y atacado por el enemigo en varios frentes esta última semana, en particular por la recaída de una amiga en su enfermedad, pero también por el tiempo frío que me pone un madero al hombro día y noche. Cansado de maldormir, anduve tristón, con pocas ganas de broma. Y sigo.

Días atrás, amenazado por el torno del dentista, asedio que terminó ayer con la extracción de una muela y lo que te rondaré, morena, depuse las armas y me entregué a la cuchilla.
Tras el primer asalto del odontólogo, sin mayor daño, estuve preocupado por Giannis Tzakós (apodromos), al que encontré desalentado, dispuesto poco menos que a tirar la toalla en Shutterchance. Intenté animarlo pero yo estaba también para el (pal) arrastre.

Me llegó un poco de calor, que agradecí, por parte de Belén Lozano (crecer), y sus comentarios positivos. También algún guiño de Juan Carlos Rubio (offtravels) y de Valentín Cabañas (carasur), que está colgando esta semana fotos muy guapas de Lisboa y el estuario, con esa luz y esa atmósfera neblinosa que es la esencia misma de la ciudad, húmeda y melancólica como un fado.

Llena de penas me acuesto y con más penas me levanto. Amália Rodrígues, Lágrima.


Chéia de penas me deito
E com máis penas me levanto
.    
Valentín le deseaba paz a mis pulmones y eso fue lo que les di la tarde que pasé en compañía del Picogordo, bálsamo curativo por inhalación, aunque esto es el rayo (la tos) que no cesa. Repasamos también el hígado, para rematar la faena por la brava y estimular la bilis buena, pongamos por caso.

No sabía que me aguardaba otro desencanto al llegar a casa con la soberana, como decía don Ramón. Después de cenar, cuando terminaba la crónica del día, que suelo colgar entre 12-12 y 1/2, escuché por la radio la noticia de la muerte en accidente de tráfico de Theo Angelópulos. ¿Eran las once?, hacía pocos minutos que había fallecido.
Se me cortó el fluss y el colocón,  y eso que estaba con una canción rebética de Marió, ligera y alegre, que habla del haschís.

Como un soplo de brisa benigna recibí la noticia de la vuelta de Alberto, el capitán del Teach, a su blog náutico, Desde la popa. Parece que se ha decidido a contarnos las aventuras y desventuras del regreso de este verano desde Grecia. Saben que estamos con ellos y que no los olvidamos.

¡Bienvenido, Capi!

El sonido de las gotas de lluvia sobre los tendederos del patio interior me deprimen, porque me recuerdan de nuevo el aguacero que soportaba el exiliado en la película Regreso a Cythera. Y no tengo ganas de seguir y entristeceros con mis quejas.
Y acabo de ver una foto de Marta Capote después de mucho tiempo sin colocar una en Shutter. ¡No lo dejes, colega, sigue! Ánimo.

Prefiero dejaros, después de todo, con un mínimo de buen humor irónico. Por gentileza de Moncho Alpuente y sus Kwai,

Hay días que no está uno para nada...  


Mejor dejar dormir
el negro porvenir...

Que descanséis. Hasta mañana. Salud.

Ramiro

P.D. Un tema que nos propone Ana Capsir, de Navegando por Grecia, Sinefiasmeni  kiriakí, Domingo nublado, canción de Basilis Tzitzanis interpretada aquí por esa voz prodigiosa que era la de Stelios Kazantzidis, cambiando un poco la dirección de youtube porque no sale la otra, pero creo que es la misma versión.


Otra versión la puse en una entrada de Geotermias titulada La capa del pobre, en Geotropía. Es la de Sotiría Belou, una de las rebétissas más duras del género, pero vale la pena repetirla aquí.


Besos.

jueves, 26 de enero de 2012

Sombras -4


San  Justo de la Vega. Invierno 2011

Θόδωρος Αγγελόπουλος, Zeodoros Anguelópulos.
(1935-2012)

Ayer, a las cinco en sombra de la tarde, cuando la moto del policía fuera de servicio atropellaba a Theo Anguelópoulos, estaba hablando de él con la curruca Fernandina, el Picogordo, porque le llevaba la novela de Petros Márkaris, coguionista en media docena de películas de Zeo, y el Arruabarrenensis, discípulo de Goethe, de Fausto o de Mefistófeles, no lo sé a ciencia cierta, no sabía que Márkaris era guionista y el traductor al griego de ése y otros grandes autores alemanes.

Lo habíamos mencionado aquí, precisamente, la pasada semana en los artículos dedicados a la última novela de Petros, Con el agua al cuello. Y ahí apuntamos los títulos y el año de algunas películas de Anguelópoulos.

Una banda sonora de Eleni Karaindrou:


Tras una tarde de charla amigable sobre literatura y Grecia, nuestros temas más comunes, de envasar una buena cantidad de cervezas y fumar como fogoneros, llegué a casa  más que animado, tupíu,  como decimos por Asturias, tupido como un colador o una tubería.
Al terminar de cenar y quedarme solo en la cocina escuché por la radio la noticia  de la muerte del más grande cineasta griego hasta el momento. De los detalles me he ido enterando hoy.
Por ejemplo, que el accidente fue en Drapetsona, cerca del Pireo, mientras atravesaba una calle.

Varios pensamientos e imágenes he venido asociando a su muerte, sin oponerles resistencia, permitiendo que me gane la melancolía. Apenas menciono películas o directores aquí porque veo poco cine y no es mi fuerte, pero inevitablemente, recordé algunas escenas de sus películas. Imágenes, la mayoría, de un magnetismo visual extraordinario.
El paisaje nevado de una Grecia nada turística pero más real, el final de La eternidad y un día, La mirada de Ulises, los comediantes silbando la Tarara caminando por las vías, los impermeables amarillos en bicicleta y el autobús en La eternidad, la tristeza del Viaje a Cytera y en general el argumento de esa película conmovedora.


León, diciembre 2011

Cythera es la isla donde nació Afrodita, aunque después fuera Chipre su lugar de acogida y reposo. Y de solaz y descoque, como las bellas de Espronceda en sus lechos.

La película narra la vuelta a Grecia, después de veinte años, de un comunista que tuvo que abandonar su país y su familia, tras la lucha en la resistencia y la posterior guerra civil, y exiliarse en la Unión Soviética.
En la URSS ha formado otra familia pero regresa al cabo para reencontrarse con su pasado, con sus hijos, que no lo aceptan ni lo reconocen como padre, y con su primera mujer, que no se ha vuelto a casar y comprende la tragedia de aquel hombre, que es también la suya, uno de los dramas de la moderna historia griega.

El exiliado acepta el frío que lo recibe, porque tal vez era ya un intento condenado al fracaso desde el principio, una derrota más, y espera en la noche, bajo la lluvia, para subir a una balsa de tablas que lo acercará a un hipotético barco nocturno, fantasmal sin duda, que pasará a recogerlo en el exterior del puerto y lo devolverá a Rusia.
Era la versión original en griego y no pude hacerme con todos los detalles del guión. Pero estoy viendo al hombre junto al embarcadero, empapándose del aguacero que cae, como lo ve la mujer a través de los cristales de su casa.

Ella sale para llevarle un paraguas, pero se queda con el paisano, con la memoria de ambos, y juntos suben a la balsa  que se va alejando bajo la lluvia hasta perderse en la oscuridad.

El viaje a Cytera es una vuelta al amor. Trágico porque en lo que pensamos es en un suicidio de la pareja.

Las otras ideas que me asaltaron tenían que ver también con las coincidencias, como la de estar hablando del director cuando lo atropellaron.

También de Eleni Karaindrou, La eternidad y un día.


Invierno 2011

En uno de los números de Psilicosis hablamos de Gaudí, alcanzado por un tranvía en Barcelona y de Roland Barthes, en París por el furgón de una lavandería.
Más próximo aún a Angelópulos, no sólo en kilómetros, como director y artista, a Pasolini le pasaron por encima con un coche, en un episodio que no llegó a resolverse convincentemente.
El gran novelista Kostas Taksís murió también en Atenas en lo que se interpretó como crimen pasional entre homosexuales que tampoco se aclaró del todo.

Los amigos de la criptopolítica y la conjura llegaron a interpretar algunos de estos casos, como los dos últimos y otros menos conocidos de la misma época, como asesinatos políticos planificados, pero nunca pudieron aportar pruebas. La genialidad de todos ellos, sus feroces y lúcidas críticas al sistema, la radicalidad de la vida privada de Pasolini o Taksís, invitaba a especular con la existencia de una mano negra bien dirigida.

No accidente, sino asesinato político de la extrema derecha griega, fue la muerte del diputado de la izquierda, Lambrakis, ocurrida en Tesalónica, cuya historia recreó Vasilikós en la novela Z (67), y en el cine el director Kostas Gavras (69). A Lambrakis lo mataron atizándole un garrotazo en la cabeza con una porra desde una motocarro en marcha.

Sin tomar partido por estas teorías no deja de ser curioso que Angelopulos preparara su nueva película, en la que iba a tratar la crisis griega actual, y que haya sido un policía su ejecutor, aunque sea de paisano y "sin querer".
Lo cierto es que han matado a un poeta del cine y a un baluarte contra el statu quo.

El viaje a Cytera, banda sonora compuesta por Eleni Karaindrú, como las de otras películas de Zéo.



Salud y felices sueños.

Barbarómiros.

miércoles, 25 de enero de 2012

Flores de la terraza -3


 Crisantemos, invierno 2011

Del Pulgarzito, de su último doble CD, Nomemorí y Vengafiesta y de este último, las sintonías, un  bacilón ligüístico en el título, Isthar Bull, full de Istharbull, de Istambul o de istar del bull mui full, o sea, istar mu fur der bur, Istarbur bury stin bulli, Ian Dury, estar der bulli mui dury porer norte y porer sur  y.
Es el contrapunto elegante a la octava agónica de ayer.



Algo pasa, no estoy, no soy capaz de reírme hoy. Cualquier día es un milagro pero algunos más.

Una traducción precipitada en cuanto al estilo, pero con la ayuda del Inmortal Dimitris, la intentaré maltrasladar al castellano en un estado de enagenación notable después de una tarde con la curruca Arruabarrenensis, el Picogordo cardiológico, que me puso el coco carioco.

Canta Marió, la reina viva del rebétiko, un tema titulado Kati za ípie o Zeós, Algo que (fumó) bebió Dios, o Jasisi que o Zeós,  El Haschís y Dios. A la remanguillé:

Alrededor de la iglesia, directamente, (arround de ermita, directly)) 
¡Amám!
para quemar en el incensario (el mavraki, el marroncillo).
Un diácono en la esquina (en la inopia)
y el cura que dice (el enterao)
¡Amám!
-¿Le dijo algo, Marió mía, el cura al diácono? (Le dijo...)
-Nako mío, escucha para oír y mira para ver (atiende y vigila, pasmao).

Haschís fumó Dios
e hizo el mundo,
Y se lo dió al hombre (el marrón),
¡derviche mío! (inocente!),
y éste puede emborracharse (mamarse).
¡Dale caña que soy pescador! (dale puñaladas que soy médico, dice o Zeós, corta un cacho, mamarracho y coloca, broca!)
¡Toda la manga-ntería! (Los mangas, la baska monegaska)
Marronín de Bursa,
fumeque persa
y la brasa en el nogal (la pipa),
¡manga mío! (colegui),
el narguilé para quemar (el marronín).
Cuando me coloco,
¡mangas míos! (pasaos!),
las preocupaciones huyen de mí.
Unos toques al narguilé,
¡tronqui (mío)!, (turrión!)
me endulzan los colocones.
Unos tientos a la pipa,
¡colega (mío)!,
endulzan los colocazos. 



Boas noites.


Skylorómiros.

martes, 24 de enero de 2012

Sombras -3


San Justo, diciembre 2011

Entre los pensamientos recurrentes sobre el blog está el de las Etiquetas. Ya comenté que en ocasiones me apetecía abrir alguna otra menos genérica, acotando más los temas. Así, he ido recargando algunas como Alfabetos, Arquitectura o Perdío en detrimento de otras como Música o Currucas pardas.

Sin embargo siempre se impone la mesura y me digo que con las que atiendo voy que chuto, ¿qué importa que unas engorden más que otras? Porque hasta hace bien poco seguía con el empeño de llevarlas más o menos a la par, lo que me obligaba a escribir en ocasiones sobre un asunto del que no me apetecía mucho hablar ese día. Pasé de ello.
No desdeño la eficacia de la disciplina pero yo ya cargo al hombro con una más real e impositiva que cualquier vocación, y en estos días fríos la cruz absorbe la humedad y pesa más.

Veo el blog de mi colega Lucas, Geotropía, con la tira de etiquetas, como mis ristras de fotos y no sé porqué me viene a la memoria un poema que recitaba mi padre y que se atribuía, desconozco si es apócrifo, a Espronceda.
Se titulaba Desesperación. Debía de ser uno de aquellos pertenecientes a un libro que manejaron los de su generación titulado Las 100 mejores poesías de la lengua española, o algo así.

Los quintos suyos tuvieron que aprender de memoria, como él, muchas de aquellas poesías, e incluso generaciones posteriores, y hasta estudiando en los curas.
¿No era Desesperación un poco picante para la época?. Yo casi la aprendí también de oírsela, sería el morbo.
¿Porqué la asocié a la profusión de etiquetas?. Pues quizá por esa liberalidad y despatarre sin complejos que describe el poema.

Los versos que recordé son los finales y decían:

Me agradan las queridas
tendidas en los lechos
sin chales en los pechos
y flojo el cinturón,
mostrando sus encantos,
sin orden el cabello,
al aire el muslo bello...
¡Qué gozo, qué ilusión!
  

León, invierno 2011

Es todo el poema bastante tremendo, tremendista y tremebundo, con la característica escenografía fantasmagórica romántica. Recuerdo con más frecuencia aún estos otros versos:

Me agrada un cementerio
de muertos bien relleno,
manando sangre y cieno
que impida el respirar,
y allí un sepulturero
de tétrica mirada
con mano despiadada
los cráneos machacar.

¡Ñoooooó, qué fueteee! La adolescencia trascendente, la atracción de las ánimas benditas, de la fosa.

¡Joossss!...
¡Medo, paura y tremor,
apiádate de nos Senior! 

En otro orden de cosas y de poemas he aquí uno de Perito en Lunas, de Miguel Hernández, muy modernista y valleinclanesco. Duro de roer.

La Octava nº XXXVII, Crimen pasional.

Fría prolongación, colmillo incluso
de sus venas, si instables ya, de acero
y salidas de madre por ayuso,
injerta en luna cata vivo cuero.
Si la firma Albacete, hizo mal uso,
a lo inconmesurable, de mi entero.
Lengua en eclipse, senos en agraz,
estamos para siempre en guerra, en paz.

San Justo de la Uve, 2011

El Púlgar, Pulgarzito, se atrevió a musicarla y me encontré con esta grabación casera hecha por él mismo, ¿al final de una noche arrasadora?, pero con el alma que le quedaba en la garganta y en la guitarra. Creo que es la primera vez que se pone música a esta octava.
El Púlgar recrea también, en cierto modo, sus orígenes de músico callejero, de cantautor y crooner solitario, más intimista que ruidoso, un superviviente de varias guerras, aquí de un crimen pasional.

¡Qué pensamientos te asaltaban, brother, con esa carucha descompuesta y triste, manito! Estamos para siempre en guerra, en paz...


Υγεία, Salud!

Barbarómiros.

lunes, 23 de enero de 2012

Flores de la terraza -2


Crisantemos, San Justo de la Vega, 2011

Dedicada a Luis Fernando, el riojano barcelonés del blog Palo y circo, al que seguimos y tenemos en favoritos, por su dedicación desinteresada y valiente a la causa de la verdad y por las sonrisas que semanalmente nos regala.

La tresca y la verdesca, en compañía de Eliseo Parra a las voces, interpretan Mirant-me passar. El vídeo fue producido y realizado por la Companya Ne Me Títere Pas.


Y no me puedo resistir a poner un tema de Eliseo Parra, folclorista y sabio de la música, que junto a Xavi Lozano, el hombre orquesta, formó un duo llamado también Dúodeno, no confundir con la Duodeno Band de ayer, alumnos suyos como quien dise, ni con otros de parecido nombre.
De todos ellos volveremos a poner más música.
Parra y Lozano merecen entradas aparte en Música española.
Para colmo, la canción la subió alguien que firma Mirmidón producciones, estoy viendo casi a un filoheleno en la corte de Aquiles, de su padre, el buen Peleo.

Eliseo Parra con una banda de impresión, ecos folclóricos mestizos, castellanos -un comentario de "guijarrosa" nos informa que es una tradicional charra-, mediterráneos, orientales, sureños, cubanos, jazz y ritmo, su voz y su pandero. Fusión elegante, de alta calidad. Una danza con letra y música chispeantes.

El título de la canción, Brillante, es una excelente definición del sonido.

¡Un gozo!  


Salut y força al canut!

Barbarómiros

domingo, 22 de enero de 2012

Sombras -2



El canalón proletario

Este es el canalón y su sombra que me prestaban en la fotografía de una fachada en Chimeneas, donde mencioné al rey de los canalones en Shutterchance, Chad Doveton. Estos días de atrás ví unas fotos que le hizo un colega suyo inglés, Richard Trim (trimage), buenos retratos pero en la onda del Fotomatón, poniendo caras.
A propósito, tenía una muy guapa Richard de canalones turquesa en una fachada de ladrillo, la del día 20, ¡el no vas más del canalón!

Digo que yo soy soy un guaje pero éstos, que no son más jóvenes que yo, lo parecen también muchas veces, juegan y se divierten sin abusar demasiado de la bitola artística, ¡dichosos ellos y el humor inglés, cualquier humor que nos permita sonreír!

Escribí un primer capítulo titulado Shutterchance conection y prometí el segundo después de que pasara un tiempo que me permitiera seguir las imágenes de los ya conocidos y de algunos otros, porque la reserva es mucha y el tiempo escaso.
Ya estaría en condiciones de hablar de varios fotógrafos y de hecho he mencionado esporádicamente a alguno de ellos, Philine, Larry Bliss, Janina o MacADNsky y dedicado entradas a otros, como Anniedog o Belén Lozano (crecer), y por supuesto a Giannis Tzakós (apodromos) y Andrés Edo (aedotor), que me gustan y ante todo son amigos.

Debo dar todavía un repaso final detallando un poco las fotografías porque hay tantas que me superan y tendré que seleccionar autores, como la otra vez, lógico. Alguno se me escapará, como me pasó con Nostalgia, que además era de los primeros que había empezado a seguir. No tiene mayor importancia.

De todos modos la elección será de nuevo cuestión de interés personal más que de jerarquía artística. Y no hay prisa, sigá sigá, poco a poco.

Como véis continúo con el Metablog, adelantando un poco de lo que tengo en perspectiva. Es como la sombra del aro, un correlato.
Mencioné ayer la serie Sol y sombra. Tengo una tercera aún sin concretar. Quiero que ambas precedan a las anunciadas en Murias, las Tapias, porque en ellas hay ya imágenes de tapiales que enlazarán mejor con las siguientes entradas previstas.


León, diciembre 2011

Y finalmente dispongo de otras dos tiras, puertas y ventanas. Se andará, espero.

Toda esta pequeña colección de imágenes en serie que he colocado y las que anuncio son del pueblo leonés de San Justo de la Vega, algunas del mes de noviembre y la mayoría de finales de diciembre del 2011, ya en invierno. Con heladas pero con sol y cielo azul. Tuvimos suerte.

Soy consciente de que para seguir este guión tendré que dejar en el relativo abandono en que se encuentran etiquetas como las Currucas pardas, las Gallinas siracusanas o la Música griega  y española. Estas últimas me molestan menos porque casi a diario pongo música en las entradas.

El caso de los Zombis geniales es diferente ya que depende sólo y exclusivamente del capricho de los mismos. Don Ramón desapareció en el aniversario de su fallecimiento, el 5 de enero, y no ha vuelto a dar señales de ¿vida, muerte?.
De Paco Gila y de don Vicente Van no sé nada desde hace meses.

Había pensado incluir entre los Zombis al Inmortal Dimitrios, el monje hesicasta que hace la Filokalia en Áthos, en el chabolo de la horrible Karúlia, Η φρικαλέα Καρούλια, pero enseguida lo descarté: se trata de un ser vivo no de un difunto.
Seguiré hablando de él en Perdío y otras etiquetas.

Por otra parte supongo que no me resignaré a no meter alguna morcilla entre los chorizos (ya la metí hoy) o, dicho de otro modo, a relajar un poco, es un decir, entre ristra y ristra, con alguna guindilla picante, aunque no venga a cuento con las sombras y demás seriales fotográficos.

La otra cosa que me ha tenido preocupado es el comentario del Capi del "total desacuerdo". Aunque en Reflexionando quería agarrar al toro por los cuehnnos pensando en voz alta, no quedé conforme, no estuve lúcido ni fino. He seguido rumiándolo. Pero continúo confuso y torpón como un buey.

Pensé en dos entradas donde algunas personas pudieron sentirse molestas. Yo había sopesado las palabras sin embargo, como hago siempre, y reconociendo la dureza y la dificil digestión de lo escrito creo que, sin que suene a disculpa que de cualquier forma pido a quien se sintiera herido, entra de lleno en el estilo escatológico al que también me debo y ha de ser leído y entendido en ese contexto.
No creo en ello pero no soy un antidiós y tampoco matacuras.

San Justo de la Vega, invierno 2011

Una entrada era Villancico del día 30 del mes pasado y el dios al que me refiero es el dinero no Jesucristo o Alá. Esas creencias las respeto cuando no las acompaña el fanatismo de imponerlas a los demás. Bien es verdad que los villancicos se nos imponen a los no creyentes pero eso también es entendible, leve y diculpable. Sobre todo por los comerciantes que alimentan el guirigay para su negocio.

Así pues no era una diatriba contra el candoroso y bello coro infantil del Gloria a Dios en las Alturas.
Los ripios eran malos a rabiar, un exhabrupto, lo asumo, pero no había insulto a las creencias o a las personas. Y así soy también.

La otra era la del 26 de diciembre, Sto jorió mu, En mi pueblo. El día más frío de los que pasé en León, cayó una buena helada. Un poco rabiao por el hombro, tampoco estuve muy fino ahí, me cisqué en los dioses chungos que inventamos. Que los inventamos no creo que admita discusión, la calificación moral de los respectivos mitos que la ponga cada fiel, pero yo prefiero los buenos, comprensivos y consentidores si quieres, que no me castiguen.

Me extraña no obstante que sea en esto donde tengamos el desacuerdo, pero lo comprendería, es una cuestión de límites que no es fácil calibrar en un estilo que no debe ser complaciente dado el género que representa y los temas que trata.

No soy partidario del abuso de la blasfemia, el taco o el insulto, pero tampoco firmaría por su abolición o desaparición, es parte del lenguaje más expresivo y se queda casi siempre en pura interjección, pocas veces escuché una blasfemia cuyo destinatario fuera el Divino Verbo realmente. Un uso escaso y responsable no lo juzgo inoportuno. Pero contra el enemigo ruin.

Ya trato de no abusar.
¡Cuando me los pillo
con la tapa del piano
yo no lo puedo evitar!.

Y a los que aquí insultamos están disfrazados de gallinas, de cerdos, de chorizos culares, son ruinos de verdad, con nombres ficticios aunque reconocibles, porque es parte inseparable de la sátira más ácida arraigada en esta piel de toro y en mis genes, no genitales.

Todavía no me quedo tranquilo y seguiré buscando. Pero que conste que no puedo sino mantenerme siempre alerta, es parte del oficio, porque las palabras son como liebres, corren que se las pelan y luego ¡agárralas por el rabo! (para quien lo desconozca, en León les llamamos rabonas, sin rabo). Y a veces como balas, aún más rápidas que las leporinas, nada tímidas y mucho más dañinas. Por eso no me avergüeza tampoco pedir perdón.
Las ideas todavía son más difíciles de domeñar porque, entre otras cosas, están compuestas de un montón de palabras, Dèu meu, salut y força!..

Duodeno Band, un descubrimiento a través de Geotropía, nos cantan, en El Canchal de la Gallina en Hervás con una guitarra blusera potente, La hormigonera asesina y Palindromofobia.

Salud, Υγεία!

Barbarómiros. 

Flores de la terraza


Geranio, noviembre 2011

Como me cuesta mucho prescindir del color, voy a introducir una primera morcilla que alivie un poco el predominio bicromo del blanco y negro, que aparecerá estos días y los sucesivos.

Son los colores de las flores que rodean las paredes donde hice el resto de las fotografías, en la terraza. Lola es una gran aficionada y tiene mano.
Pondré en ocasiones imágenes tratadas, como ésta, después de descubrir ese otro juguete del ordenador que permite alterarlas.

Con las que tienen más fallos por alguna razón, enfoque, encuadre, luz,... anduve experimentando. Soy un novato y todavía me fascinan estos espejuelos y cuentas de colorines.

No hay, por ello, pretensiones artísticas, cualquiera puede intentarlo y la mayoría volveréis a sonreir con mi ingenuidad, ignorancia y..., ¡de dónde salió este ancestral, este cavernícola!. Sólo me considero un aprendiz de fotógrafo, de casi todo, las subiré por el color y el contraste que suponen frente al resto de imágenes.

Y, por otra parte, ni la pintura es del todo color ni la fotografía siempre retrato realista, hay unas constantes que ligan todas las disciplinas llamadas artísticas, los terrenos donde se separan tienen más que ver, en mi opinión, con aspectos primarios de cada campo, los materiales, el modo de enfrentar la especialidad, los medios y el espacio con que se cuenta y hasta los canales de difusión, las modas y, en definitiva, el mercado. Aquí preferimos disfrutar a vender.

Serán entradas incluso más cortas que ésta.

Os pongo la música que más escucho estos días porque el chaval mayor la está ensayando.

De Robert Schumann, Waldszenen, Op. 82.  Escenas del bosque. Piano, Claudio Arrau.


Salud y color.

Barbarómiros

sábado, 21 de enero de 2012

Sombras


León, invierno 2011

Buenos días. Os comentaba en los capítulos de esta etiqueta titulados Chi menea que había pasado cuatro días en León a finales de diciembre muy provechosos y entretenidos en cuanto a la fotografía se refiere. Helaba por las noches y hacía frío por las mañanas, pero brillaba todo el día un sol casi  veraniego que llenaba las paredes de sombras y de buen ánimo el corazón.

Anduve persiguiendo esas sombras como quien sigue a un zombi in progress como diría un finolis. En realidad el zombi en ejercicio era yo pero no lo comentéis.

Obligado por mi propia voluntad a no fumar en lugares públicos cerrados con presencia de niños o personas a quienes moleste el tabaco, me iba a la terraza y aprovechaba para jugar un poco con esa pequeña maravilla que es la máquina de fotos que me regaló la familia el año pasado.

Estos enganches los había colocado yo mismo, al poco de morir mi padre, para sujetar una parra que había escalado ya el muro y se extendía por las paredes de una terraza sobre un patio interior, como los que se encuentran en las casas de muchas regiones del país.
La parra murió también, con el disgusto consiguiente para nosotros, ya tenía unos años y son seres vivos, se les coge más cariño a que a ciertos vecinos.
Sospechábamos que un exceso de matahierbas filtrado al terreno desde la huerta aledaña acabó con ella, porque ya había soportado heladas mucho mayores que las de aquel año. Ahora los enganches quedaron sin uso o aguantan algún tiesto.
 
Diciembre 2011

Hablé también en aquello de la Chi menea de una serie de fotografías que había pensado titular Sol y sombra y que pretendo colgar en el futuro. Pero hay bastantes más y decidí montar algunos capítulos con ellas y otros títulos, aunque el sol y las sombras siguen siendo protagonistas de muchas de esas imágenes.

Con esta primera serie titulada Sombras quería hacer tres o cuatro entradas con parecido número de fotografías. No sé qué os voy a contar en tanto hueco como tengo para escribir entre foto y foto, porque sabéis que no me gusta amontonarlas sin concederles el espacio que creo que necesitan para respirar, al margen de su buena o mala calidad.

Se me presenta el mismo problema que a Lope de Vega cuando Violante le mandó hacer un soneto, ¡en mi vida me he visto en tal aprieto!. No es cierto. Estoy acostumbrado ya a rellenar folios sin decir una sola palabra de provecho. El oficio te arruina y el metalenguaje te arrastra como una riada.

Casi sin querer he ido escribiendo día a día, de a pocos, un tema al que quise dedicar un capítulo en diciembre del año pasado o a principios de este y que iba a llamarse Metablog. Con el texto del día 8 del presente mes que titulé Reflexionando, reflexión a la que me condujo un comentario de Alberto, el Capi del Teach, y los que creo que iré haciendo en estos capítulos a juzgar por el de hoy, supongo que me daré por satisfecho.

Y repito lo que dije en otro momento, los buenos propósitos de primeros de año son para no cumplirlos. He cumplido.

San Justo de la Uve, diciembre 2011

Metablog es una manera de llamarle al tiempo que dedico a hablar de este espacio, como es metaliteratura hablar de la literatura. Cuestiones de lenguaje, de organización del medio, contenidos, títulos y etiquetas, estilo y forma, perspectivas o proyectos, etc.
La verdad es que avanzo tan despacio en el lenguaje y posibilidades que ofrece el ordenador y me gusta tan poco la máquina que, en el asunto de la forma en que se presenta el blog por ejemplo, poco puedo hacer y tampoco me preocupa demasiado.

Más tiempo me lleva la construcción diaria de la página y, dentro de ella, el texto que acompañará a la o a las imágenes. Ahora que ya cuento con un fondo de fotografías suficiente para no quedar en bragas, he ido apoyándome en ellas, en la fotos no en las bragas, en muchas ocasiones y en otras han determinado el texto posterior, lo que me descarga un poco de la pura ficción y de los artículos más serios o sesudos.

Me animaba la curruca Fidelensis, el Cascanueces, para que siguiera pecando cotidianamente, porque los lectores me lo agradecían, pero el que lo agracece soy yo que me hacen sentir acompañado en esta soledad de la cocina. El esquizoide que hay en mí inventa diálogos disparatados con desconocidos y amigos en los que pienso cuando escribo, barro o guiso. De no ser por ellos no hubiera empezado con esto,...

que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce, y está hecho. 

Radio Futura, ya Juan Perro y un video montaje con una versión algo sintética y rítmica de Corazón de tiza que, sin embargo, es una de las canciones más limpias e inocentes de Santiago, más que naïf pintura infantil hecha por adultos. En esa onda bacilona que es como el deambular de un negro por las calles de la Habana vieja.


Me despediré con una expresión eskatológica que aprendí la otra noche del mi Dimitraki cuando hablé con él para que me aclarara la duda sobre la frase griega Θα σε καρτερώ, Za se karteró, Te esperaré, una canción de los griegos Active Member.
Al terminar la conversación le dije ¡Buenas noches! en griego, Καληνύχτα!,  Kali nigta!,  y ¿sabéis lo que me contestó?,

Να κλάνεις όλι νύχτα!, Na klanis oli nigta!, ¡Que pedorrees toda la noche!

Para que veáis qué amigos me echo y la clase de clérigo que es, con toda su carita de no romper un platο ni cuando baila zebékiko σκυλάδικο, skyládico, perruno. Con estas compañías no creo que pueda reformarme.

Αχχχ, Παναγήτσα μου!

Υγεία, Salud!

Barbarómiros

viernes, 20 de enero de 2012

Petros Márkaris, Ο Πέτρος Μάρκαρης -3


Estadio olímpico de Atenas, agosto 2011

La corrupción en el deporte es ya casi un lugar común, uno de los temas favoritos en las novelas de Petros Márkaris. Lo fue el amaño de partidos en una de las divisiones inferiores del futbol griego, los chanchullos en el negocio de los Juegos Olímpicos, o el posterior abandono y ruina de algunas instalaciones deportivas muy poco tiempo después de la conclusión de las Olimpíadas. Y siempre en danza el juego sucio, el dinero negro, la ambición desmedida y la total ausencia de escrúpulos.

El dopaje en la élite del deporte de competición es uno de los temas de la novela, Con el agua al cuello, a la que nos estamos refiriendo en estos tres capítulos. Es un asunto que aquí nos suena mucho.

Hay que recordar que en Grecia cortó la carrera deportiva de dos de sus medallistas olímpicos por positivos en los prolegómenos de los Juegos de Atenas. Eran héroes allí y supuso una conmoción nacional, porque un país tan pequeño es raro que logre alzarse con una medalla en cualquier especialidad.
Y Grecia, al margen del montaje económico y mediático que inventó Couvertain, sabe que dió origen a las Olimpíadas.

Suponemos que Márkaris ha tomado como paradigma el de los dos deportistas caídos en desgracia. Uno de esos personajes expone al final de la novela la que es a un tiempo curiosa comparación o tesis de Márkaris y justificación de las consecuencias, de los hechos descritos.

"Si nosotros pagamos en las pistas, las víctimas de los bancos pagaron con la ruina. Han perdido sus casas, no pueden devolver sus prétamos. Y los que provocaron el dopaje, los bancos, no sólo no han pagado sino que se les premia. Han cobrado miles de millones de los estados para poder seguir funcionando.¿Es justo que yo pague por haberme dopado y que aquellos que promovieron este otro tipo de dopaje sean recompensados con tu dinero y con el mío? Muchas víctimas ingenuas aceptaron lo que dijeron los gobiernos: que los bancos son unos lobos reconvertidos en corderitos. Cuando me di cuenta que yo, castigado por consumir sustancias dopantes, premiaba con mis impuestos a los que crearon el dopaje financiero, monté en cólera."

Incluiré ya las citas que me quedan, sin apenas comentarios porque me vuelvo a subir al pino de la extensión. Tratan de la crisis, los bancos, etc.,  pero la mayoría de la vida griega familiar y popular.
Hay una escena simpática que también nos atañe: se reúne la familia del comisario Kostas Jaritos en su piso, Adrianí, su mujer, Katerina su hija, Fanis el yerno y él, en torno a un plato de sublakis y la televisión, para ver la final del mundial entre Holanda y España y, como parece natural, están con nosotros.

"Aunque en Navidad comamos pavo y en Pascua cordero, el sublaki es el plato de las grandes celebraciones nacionales...".
"He comprado ouzo de Mitilene especialmente para Fanis. Yo tomo vino blanco seco porque, desde que embotellan la retzina, es como beber petróleo".
"Al poco queda patente que el GPS del Seat es gilipollas...".

"¿Ahora resulta que los bancos se dedican a la filantropía? No conceden préstamos para cobrar los intereses y lucrarse, sino que cumplen una función social".
"...y mientras vas pagando nadie te mete en la cárcel, así pueden exprimirte por completo".
"...le dije que tendría que pagar el IVA por las limosnas".
"Cuando las cosas se ponen difíciles tenemos que ayudarnos unos a otros. Así me criaron, Kostas. Cuando un vecino tenía problemas, el barrio entero acudía para echarle una mano.
También a mí me criaron así, de modo que sobran las palabras".

En la cita anterior se expresa lo que ya dijimos sobre la generosidad y solidaridad griegas en los iniciales capítulos de Alfabetos que titulamos La falacia de curso legal. Y nos alegra que sea Márkaris, griego y autor al que admiramos, quien lo confirme aquí.

"En nuestra casa es tradición acompañar los tomates rellenos con queso feta...".
"Adrianí está en la cocina preparando berenjenas rellenas para cenar. Esto me pone aún de mejor humor".
"...los primeros ochenta años son difíciles, después te mueres y te quedas muy tranquilo".
"Lo bueno de los europeos es que llevan las disculpas en el bolsillo, se trate de una grosería o de una carnicería".

Es todo. Recuerdo una vez más que la editorial que publicó la novela en el 2011 fue Tusquets y la traductora Ersi Samará. Por cierto, el libro se abre con una cita de La ópera de los tres centavos, de Bertolt Brecht, que cerrará nuestros comentarios:

"Qué es el atraco a un banco comparado con la creación de un banco?"

Greek resistence - Police violence. Junio del 2011 en Atenas.



Salud, Υγεία!

Ramiro Rodríguez Prada.

jueves, 19 de enero de 2012

Petros Márkaris, Ο Πέτρος Μάρκαρης -2


2011, se rompió la magia...

"Fanis y Katerina viven en un piso de 65 metros cuadrados en el barrio de Neo Psijikó, junto al parque de la Libertad... El sueldo de médico de la sanidad pública limita a Fanis a lo imprescindible".

Si un cardiólogo de la Seguridad Social se ve limitado a lo imprescindible imaginad el panorama.
Algunas ironías sobre los europeos, de los ingleses por ejemplo. Acaban de asesinar al director en Atenas del First British Bank:

"¿No tienen guardias de seguridad?
No, sólo una alarma. Tampoco hay puertas con cámaras, de esas que fotografían a los que cruzan. La tacañería de los ingleses... Nosotros, al menos, nos hemos ido a pique por derrochadores, pero ellos, con lo míseros que son, ¿cómo demonios han podido irse a pique?".

"...por lo general a los ingleses les interesan las detenciones expeditivas. Prefieren condenar primero y juzgar después. Es lo que hicieron con el IRA y sus errores tardaron años en salir a la luz".

Sin olvidar en ningún momento quienes son los auténticos responsables del desaguisado griego, los especuladores bancarios y financieros en comandita con políticos corruptos, y siguen, Márkaris trata de equidistar en las responsabilidades asumiendo las que a cada uno le corresponden en la crisis, sin olvidar al ciudadano de a pie, y lo hace en sus escritos y entrevistas.
Lo hemos escuchado el último año en alguna y pensamos lo que ya hemos defendido aquí, que nos parece correcto democratizar la culpa pero asumiendo cada cual la propia, parodiando el principio comunista, "a cada uno según sus responsabilidades, de cada uno según su estropicio", no que la mayoría trabajadora pague a escote los platos rotos del busuki skyládiko de los ricos, mientras vemos cómo se van de rositas y acrecientan su riqueza. Hasta Petros parece asumir la derrota popular.

Pero volvamos a las citas. Sotirópulos, un periodista de izquierda de la época de la Politécnica, pero que ahora es un "Robespierre vestido de Armani", que calza Timberland, como decía en otra de sus novelas, aburguesado pues, aparece en todas las de Jaritos y mantiene con él un tira y afloja de amor odio.
El progre trata de meter en el mismo paquete de los culpables al gobierno y a la policía como funcionarios fieles.

"Ahora que habéis hundido al país entero...", le dice, y piensa el comisario, "Sus opiniones sobre la tragedia acuática de Grecia no me conciernen". Y más adelante, "¿Cuándo superarás tus obsesiones izquierdistas? Aún piensas en términos de <vosotros otormentáis a los pobres negros>. Nadie en este país maltrata a los negros, Sotirópulos. ¿Y sabes porqué? Porque, con la que está cayendo últimamente, ahora los negros somos nosotros". Y,..."el comunista y el madero tienen que nadar unidos en la misma mierda".

Las ideas claras y la argumentación especiosa, que me recordaba un cuento de Roidis, por parte de un tiburón de una agencia internacional de calificación en una entrenvista televisada:

"Las sociedades del bienestar no existen, señor G. Sólo existen grupos de presión. Empresarios que luchan por defender sus intereses, trabajadores que luchan por los suyos a través de los sindicatos y de otras organizaciones... Sólo existen grupos que defienden sus intereses. La sociedad a la que usted alude es un invento".

Como creo que me estoy yendo otra vez muy lejos haré un tercer capítulo sobre Márkaris porque aún me queda media página de citas, y con los cortos comentarios de introducción y demás que voy haciendo me sobrará material.
Quiero recordar en cada uno de ellos que el libro de donde estraigo las citas es el titulado "Con el agua al cuello" (2010), publicado en 2011 por Tusquets editores, con traducción de Ersi Samará, que ha realizado la mayoría de la saga del comisario Jaritos.

Πανδήμια, Pandemia, Γουρούνια στην ομίχλη, Cerdos en la niebla, e imágenes del 2008, anarkopunk griego.



Υγεία, Salud!

Ramiro Rodríguez Prada

miércoles, 18 de enero de 2012

Petros Márkaris, Ο Πέτρος Μάρκαρης


Con el agua al cuello
Grecia 2011

Ληξιπρόθεσμα δάνεια, algo así como Préstamos vencidos, es el título en griego de la última novela de Márkaris publicada en España por Tusquets editores. La traductora es Ersi María Samará Spiliotopulu y escogió para ella el acertado título de Con el agua al cuello.

Ersi ha traducido al castellano la casi totalidad de las novelas de Petros, del género policíaco: Noticias de la noche (1995), Defensa cerrada (98), Suicidio perfecto (2003), Un caso del comisario Jaritos y otros relatos clandestinos (05) y Muerte en Estambul (08), así que ya estamos habituados a su trabajo y nos parece bien.
Sólo El accionista mayoritario corrió a cargo de otros traductores, Montserrat Franquesa y Joaquim Sestí.

El propio Márkaris, nacido stin Poli, en Estambul, en 1937, tradujo el Fausto de Goethe, o a Brecht y a Thomas Benhard, ya que estudió Economía en Alemania y ésa lengua es su especialidad.
Dramaturgo y guionista de televisión, firmó también con Theo Angelópulos los guiones de cinco de sus películas, Días del 36 (72), Alejandro Magno (80), El paso suspendido de la cigüeña (91), La mirada de Ulises (95) y La eternidad y un día (98).

Decía arriba que me parece un buen título porque el tema central, al margen de los asesinatos de la trama policíaca típica, es la situación ruinosa en que se halla Grecia.
Siempre fue Márkaris, para nosotros, el mejor relator actual de la realidad de su país y aquí renovamos esa impresión.

Comienza en la boda de Katerina, la hija del policía protagonista, un cincuentón.
El argumento es el asesinato mediante decapitación por espada de un banquero retirado, al tiempo que se inicia una campaña contra los bancos a través de carteles y pegatinas que incitan a la población a no pagar los préstamos e hipotecas. Del estilo de la que realmente se extendió por Grecia con el lema Δεν πλιρώνω, Den plirono, No pago, del que hay un ejemplo fotográfico aquí, en una entrada del 5 de septiembre titulada Atenas, en Alfabetos.
A ese crimen siguen otros, enredados al principio, en apariencia, con el terrorismo y después con el dopaje en el deporte de élite.

Pero de lo que habla Márkaris por boca del comisario Jaritos y otros personajes, entre pesquisa y pesquisa, es del precario estado de la economía nacional y de la mayoría de los griegos, en este momento.
De la subida de impuestos y de todos los productos de consumo, incluídos los de primera necesidad, del aumento del paro y los despidos, del descenso brutal de los salarios y los derechos laborales, de la ruina de los servicios públicos con la sanidad a la cabeza.
Marchas, protestas y manifestaciones se unen al ya conocido caos circulatorio de la capital.
Cunde la desesperación y aumentan exponencialmente los casos de suicidio.

Como creo que dedicaré más entradas a Márkaris si la salud no lo impide, para comentar alguna de sus novelas anteriores o todas en conjunto, ya veremos, dividiré esta primera en dos para no hacerlas excesivamente largas.
Quería, además, apuntar una serie de citas que fui cogiendo conforme leía, como hice en los capítulos de Roidis, porque nada mejor que el propio texto para explicar el libro.
Como es una novela que se atiene al género negro, el suspense juega su papel, por lo que no desvelaremos la trama. Serán más bien algunos ejemplos que inciden en lo dicho hasta aquí, pero también de la vida familiar que es el relato paralelo al policial en todas sus historias. Y de otras cosas.

Ahí van los primeros.

"En Jefatura, la situación recuerda un poco la que reinaba en el 74, cuando los turcos invadieron Chipre y la Junta decretó movilización general."

"Cuando un patán griego contrata a un butler -mayordomo-, el que se acompleja es el patán griego, no el butler."

El buen Jaritos cambia el Μirafiori, ya pieza de museo, y en lugar de comprarse un Hyundai como todos los policías griegos, compra un Ibiza para la boda de la niña de sus ojos, por consejo de su futuro yerno Fanis, un cardiólogo que trabaja en la sanidad pública. Las razones de Fanis:

"Por solidaridad  entre los pobres. Ahora los españoles y los portugueses tienen problemas, como nosotros. Para los mercados financieros somos los PIIGGS, los cerdos. Y cada cerdo debe ayudar a los demás, no hacerles la pelota a los tiburones. Quisimos vivir como tiburones y ahora estamos ahogándonos, porque los cerdos no saben nadar. Por eso tienes que  comprarte un Seat Ibiza."

Aclara Ersi en nota al pie que el acrónimo lo es de las iniciales inglesas de Portugal, Irlanda, Italia, Grecia, Gran Bretaña y España -Spain-, cuyas economías se han visto más afectadas por la crisis y tienen los mayores déficits. Y que pig es cerdo en inglés.

Mañana más.

Active Member, No pago,  Δεν πλιρώνω, seguido de Θα σε καρτερώ, Za se karteró, que el traductor de google, con punto final, me traduce por Voy a manivela y sin punto por Se desconciertan, pero que yo pensaba que significaba Te esperaré (¿?). Misterio que aclararé.


Salud, Υγεία!

Ramiro Rodríguez Prada.

P.D. Puesto al habla con el mi Dimitraki me tranquiliza con la traducción y confirma que es error de google, Za se karteró es Te esperaré. ¡Vaya mosqueo con la manivela, estaba desconcertado!.

Vale.

martes, 17 de enero de 2012

Ψαρά, Psará -2


Grecia, verano 2011

La isla es seca y agreste, donde los aromas embalsaman el aire, usando la expresión de Kazantzaki. Toda ella huele fuertemente a monte, a tomillo sobre manera, con variedades que permanecen floridas hasta pasado el verano conservando toda su potencia odorífica.

No tenía carreteras entonces, el año 93, sólo el camino de tierra que la atraviesa desde el pueblo y puerto, en un itsmo del extremo sur, hasta el Monasterio de Theotoku en la punta norte, el resto eran senderos que se adentraban en dos pequeños valles con parras de uvas rojas, en granjas con higueras y algún cítrico, productos hortícolas y aromáticas, como en los kipos, jardines de las casas en el pueblo, muchas con él al lado. Probablemente los únicos lugares cultivables de la isla, con algo de agua. El resto es matorral bajo y terreno rocoso y yermo.

Pero esos senderos permiten también recorrerla a pie o en burro en toda su circunferencia y admirar las vistas del Egeo más azul desde los farallones e impresionantes acantilados que la defienden. Senderos que también descienden a playas solitarias.

Hoy parece imposible que Psará contara con una de las flotas más importantes de Grecia en los primeros años de la independencia del país, en la década de 1820 al 30. Y que pudiera alimentar a varios miles de habitantes (tengo entendido que cerca de veintemil).
Había astilleros y marinos y fue de las primeras islas cercanas a Turquía que se sumó con todos sus efectivos a la sublevación, hecho que pagaría caro muy pronto, con la muerte o esclavización de sus habitantes y la completa destrucción de la isla en 1824. Pocos lograron escapar.
No volvería a resurgir nunca. Y no pudo sumarse al naciente estado griego hasta un siglo después, con las refriegas de las guerras balcánicas en la década de 1910 al 20.

El palikari, el héroe local es Antonios Vrantzanos que dirigía la defensa de la fortaleza de Mavri Ragi, el Paliokastro actual, cuando la isla fue invadida por las tropas turcoegipcias de Ibrahim Pachá.
Pero el psariota más conocido en Grecia y en el resto del mundo fue Constantinos Kanaris, azote de los otomanos en la mar, que llegó a ser almirante, ministro de marina y primer ministro del nuevo estado.

Pasear por el pueblo al atardecer o por la noche era un lujo al alcance de cualquiera. Los olores parecen intensificarse y los jardines de las casas llenos de flores y plantas olorosas, albahaca, menta, los muros cubiertos de jazmín y madreselva, perfumaban las calles. La ausencia de vehículos a motor proporcionaban el complemento ideal de tranquilidad y recogimiento que preferíamos en nuestras vacaciones, un pequeño oasis de paz, un paraíso pequeñín a la medida humana.

La última noche en el baile de la boda hubo música en directo y el pueblo se reunió en la taberna. El grupo que durante aquellas jornadas nos pareció más hostil, bebiendo en el otro extremo de la barra donde estábamos con el cocinero grecobordelés y su mujer colombiana, acabó por aproximarse a nosotros, de la mano del psariota australiano que habíamos conocido viniendo en el barco y que no había cumplido la promesa de invitarnos a su mesa en la Panagía.
Se acercó a mí porque soy indudablemente más loco y borracho que la morena de mi copla y por ahí me dieron. Iba de una esquina a otra de la barra pues en las dos tenía un chupito de usso esperándome.

Ussos de Limnos y Halkidikí

El resultado fue la primera cogorza de usso en Grecia. Como la de anís y otros licores dulces es de las trancas más cabezonas que se pueden agarrar. Pero la paz quedó firmada, no hay temor de que si volvemos nos hundan el kaike.

A las cinco y pico de la madrugada, cuando se acabó la fiesta, nos fuimos a la cama. Salíamos a las 7 en un kaike más pequeño que el Psará, casi un transbordador a su lado, que va directo hasta Limniá, el puertín de Volissós, el pueblo donde se dice que nació Homero, en la costa oeste de Chíos.
Es una travesía que dura una hora u hora y media a motor. Tenía miedo al mareo y más estando como estaba todavía, pero el mar parecía un plato y me tranquilicé.
El kaike lo gobernaba un hombre mayor con gorra de Kapetanos ayudado por un marinero de su edad. Viajábamos dos soldados de un pequeño destacamento de la isla, la mi morena y yo.

A dos millas de la costa comenzó el baile. Una ligera marejada. Cuando las olas empezaron a barrer la cubierta el capitán nos metió con él en la cabina y los soldados se fueron a la bodega mientras el marinero tendía una vela trapezoidal y pasaba un cabo al capitán por un agujero en el mirador de la cabina.
Nunca he tenido miedo en estas situaciones porque siempre me pareció experta la gente de mar con la que me embarqué. Pero empecé a marearme.

El agua subía por la cubierta y pasaba por encima de la cabina, el kaike cabeceaba como un corcho empapado y borracho, mientras el Kapetanos sostenía el timón con la derecha y tiraba del cabo con la izquierda acordando un poco la vela y la proa a la dirección y la fuerza del viento y de las olas. Antes, con cara de llamarme malaka, gilipollas o pajillero, me había lanzado un caldero de goma, atado por el asa a un cordel, para que vomitara.
Y eso era lo que hacía yo y lo que hice el resto del trayecto. Tres horas de tremendo meneo y vómito contínuo, mi peor experiencia marinera. Sólo vomitaba usso. ¡Si me llega a pillar una de aquellas que según nos contaron después hacían que el kaike tardara 7 u 8 horas en atravesar el canal, las espicho!

A un par de millas de Limniá se calmó la mar, dejé de vomitar y salimos a cubierta, yo sudaba entonces el usso que todavía me quedaba en el cuerpo y fuera hacía frío. Empecé a notar un pinchazo a la altura del hígado que fue aumentando rápidamente.
Antes de atracar estaba ya totalmente doblado por el dolor, del tipo cólico biliar o nefrítico. Como era alto pensaba, "un neumotórax en la base del pulmón derecho, con lo lejos que estoy de Silicosis", que era el hospital donde trabajaba en España y una complicación típica de la enfermedad de los mineros que veíamos a diario allí. ¡Quién me iba a colocar el tubo con la pericia de los neumólogos de Oviedo!¡El tragicómico que llevo dentro, penoso!

Un coche nos subió hasta el ambulatorio de Volissós donde entré pidiendo ya una buscapina compositum por su nombre y apellido, explicando el mucho usso que había bebido la noche anterior en Psará.

La médica era una chica joven que sustituía por primera vez ese agosto al titular. La acompañaba una fornida enfermera con la que departimos bastante los tres días que nos quedamos en Volissós. La doctora me tumbó en una camilla y la ví acercarse con la aguja montada en la jeringuilla con la buscapina que pedía.
Tuvo que apuñalarme dos veces el culo, por describirlo gráficamente, para ponerme la intramuscular. A los griegos los pincharía la enfermera que era más veterana y sería experta en eso, a mí me concedieron equel dudoso honor.

Alquilamos una casa y dormí como un bendito hasta el mediodía. Me levanté nuevo.

Aquella estancia en Psará y la aventura final dió lugar a un cuento que escribí para mi sobrina Tania, de una serie titulada "27 amaneceres y un poema (Al oeste de Anatolia)", destinados a ser ilustrados por ella aunque finalmente no necesitó rematar el trabajo y sólo se ocupó de algunos. Se titulaba Pescador.
Os hablé de esa serie creo que en Gallinas siracusanas porque había pensado publicar ahí uno titulado Machito follador, sobre un gallo de corral. Si hiciera un tercer capítulo de Psará sería con Pescador. Pero más adelante.

Una canción muy conocida en Grecia de la que hay muchas versiones, incluso de coros populares, con el clarinete, clarino, como protagonista, más típico del Peloponeso y el Épiro, y esos coros que contestan a la cantante (¡y que veo que en esta versión faltan, ya es tarde!...), que nos recuerdan, como algunos de los palos del rebétiko, las melopeas arábigas o la herencia turca en este caso.
Melopeas entendidas en su doble sentido, ritmo mareante y enagenación mental transitoria producida aquí por el ouzo, en otros temas por el haschís u otras drogas.

Εγό κρασί δεν έπεινα, ουζο για να μεθύσω!, Yo no bebía vino, ¡usso para emborracharme!, de Eleni Tsaligopoulou.


Y este es un tema (o un grupo porque desconozco su nombre) llamado Ouso. Hacen una especie de yazzrock pero con la inclusión de instrumentación oriental, esa especie de teclado, pero con cuerda pulsada, parece un kanonaki o salterio, llama la atención. Supongo que son griegos porque el timbre y los ritmos lo son.

  

Salud, Υγεία!

Μπαρμπαρώμιρος.
Barbarómiros.

lunes, 16 de enero de 2012

Ψαρά, Psará


Grecia 2011

Ηe mencionado ya a Mitsos en varias ocasiones al hablar de la parea, los amigos de Ayi Apostoli de este año, que trabaja en la taberna de Spiros y es psariota. La primera persona con la que hablamos cuando llegamos hace dos años al puerto de Petriés con el taxista de Kimi.

Ψαράς, Psarás es pescador. La pequeña isla al oeste de Χίος, Chíos, vive de la pesca y un poco del turismo. En línea recta atraveasando el Egeo no está a muchas millas al este de Limani Petrión, el puertín de Ayi Apostoli en Eubea, donde el psariota curra ahora.
Mitsos nos contó, sorprendido de que conociéramos su isla, que o kirios Pappas, el hombre que nos alquiló diez días una casina en la única población de la isla, del mismo nombre, había muerto hacía unos años. Es lógico, ya era mayor cuando lo conocimos hace 20.

Nos decidimos por Psará porque las Inouses, al este de Chíos, frente a la capital, muy próximas en el canal que la separa de Asia Menor, islas de armadores, eran más caras, los emigrantes traían el suficiente dinero como para que sus habitantes no prestasen mucha atención a los turistas para completar sus ganancias.
Desde la oficina de turismo griego, la municipal, en el puerto de Chíos nos pusieron en contacto con la isla y alquilamos la casa sin verla por consejo de una funcionaria muy amable que nos atendió. Y acertó.

Pasamos la noche en la ruidosa y movida capital de la isla de Homero y al amanecer del día siguiente cogimos el Psará, un kaike que la une con la isla, en una ruta un poco larga por el este y el norte de Chíos para descender después por el oeste hasta Psará y Antipsará, la islina deshabitada que la acompaña a sotavento. Digo larga porque no hubo buena mar, atendieron a la llamada de socorro de un barco turco que nos obligó a un rodeo de tres horas y yo, para no faltar a la costumbre, me mareé horriblemente.

En el barco trabamos conversación con un emigrante australiano que volvía a la isla por el verano a pasar un par de semanas y celebrar la Panagía para la que faltaban apenas tres días. Nos invitó a comer con su familia el día de Nuestra Señora, el 15 de agosto, en las dependencias de un monasterio ortodoxo, Moni Kimisis tou Theotocu, situado en el extremo norte de Psará, donde nos reuniríamos el día señalado casi todos los habitantes de la isla, poco más de un centenar contando a la docena de turistas que la visitábamos.

Con ayuda del gobierno francés habían puesto en marcha un restaurante en las casetas externas del puerto, que fueron utilizadas hasta principios del XX para recluir en cuarentena a los marinos que regresaban, tratando de evitar el contagio de epidemias como la peste o el cólera, que diezmaban entonces muchas regiones de Europa.

El cocinero del restaurante, contratado por los franceses, era sin embargo psariota, había tenido su pequeña historia personal al enamorarse de una colombiana cuando trabajaba en un mercante y rechazar un matrimonio más o menos concertado que todavía se estilaba en algunas zonas más aisladas.
Regentaba un restaurante griego en Burdeos y lo cerró para embarcarse en esta aventura incierta en su isla.
No sabemos cómo les habrá ido a él, a su mujer y a las dos niñas que tenían. Buenas personas con las que intimamos aquellos días.

En la isla no había coches, sólo una escavadora  para las obras que estaban en marcha y un camión volquete para transportar la tierra. En la caja del camión fuimos el día de la Panagía los turistas y algún psariota que no había dormido la noche anterior en el templo o no pudo ir a lo largo de la mañana.

Comimos una caldo muy ligero de garbanzos (o eran fréjoles?) en una mesa grande donde nos sentaron, invitados por los cofrades. Finalmente no acompañamos a la familia grecoaustraliana, parecía que nuestra cercanía con el cocinero hubiera creado una serie de increíbles tensiones de amistad y parentesco que no llegamos a desentrañar del todo. En un lugar tan pequeño todos están unidos por algún tipo de lazo.
Esto daría para otras dos buenas entradas, aunque más que con la isla tendrían que ver con el comportamiento humano en general, al margen de las patrias.

Pero también tuvimos nuestra pequeña controversia por las susodichas.

Nosotros ya conocíamos Turquía y se nos hacía muy difícil aceptar los lugares comunes del nacionalismo para condenar al vecino. Hacía poco que los libros de texto en las escuelas griegas habían empezado a contar la historia sin apelar al perverso otomano.
Así que nos enzarzamos también en una discusión sobre la bondad y la maldad de los pueblos.
¡En Psará, una isla heróica en la historia griega! Allí Ibraim Pachá había masacrado o esclavizado a varios millares de griegos, hombres, mujeres y niños, que resistieron con bravura hasta el final. Su historia es un calco de la de Arkadi, en Creta, donde algunos miles de griegos se inmolaron antes de caer en manos de los turcos bajo la bandera de Libertad o Muerte, ΕΛΕΥΘΕΡΊΑ  Η ΘΆΝΑΤΟΣ,   como en  aquella hermosa novela de Kazantzakis, El capitán Mihalis.

¡No sé cómo no nos corrieron a gorrazos y nos echaron al Egeo! La verdad es que hubo ciertas tiranteces en algunas sisas hasta el fin de nuestra estancia, pero leves en definitiva.
El último día se ofició una boda y por la noche volvió a reunirse la totalidad de la isla en la taberna donde se celebró el baile posterior y donde se produjo la catarsis. Acabamos bebiendo todos como amigos.

Pero ya me voy muy lejos y he decidido contar el resto otro día. Quizá mañana.

Hablaré de ellas si puedo en algún momento: para escuchar tango al que son adictos como yo, pero del buen porteño rajao, no del italiano, la mejor es sin duda la gran Poli Panou, a la griega, que es también buena rebetissa.
Pero como no encuentro el tango que busco os pondré otra aunque sólo sea por llevar la contraria con el título, porque no se aprecia del todo el desgarro del fraseo de Poli y su deje final. Y no es un tango.

Dame un cigarro para fumar, Δωσ μου να καπνίσω ένα τσιγάρο.


Y de las más jóvenes que ella, pero no tanguista sino como intérprete de otros estilos más lánguidos y dulces, la que más me emociona es Melina Kaná, ¡auténtico veneno griego!.

De Ι Μελίνα Κανά, Φειρούζ, una canción de Θανάσης Παπακωνσταντίνου, Zanasis Papaconstantinu.


Parece que vuelven a funcionar bien tanto el volumen como la posibilidad de escribir en griego. Esto me anima pese a que el frío continúe. Por si os apetece escuchar la versión del propio autor en directo, ahi está.





Salud, Υγεία.


Barbarómiros.

domingo, 15 de enero de 2012

Culones


Cular berciano, botillo 2012.

Se me están complicando las cosas no sé cómo, hoy he pasado un cuarto de hora sin conseguir alinear el texto por la izquierda, ¡pero si llevo haciéndolo seis meses!. Y me sigue sin permitir escribir en griego. Ahora que empezaba a ser más habitual y memorizaba ya algunas teclas. Me desespero, a lo poco que sé se une mi rechazo a las máquinas.

Al mondongo. En realidad culones y culonas son las vacas y los toros de unas razas concretas, cuyos terneros se crían para el engorde y caracterizados por unos cuartos traseros importantes. 

Hablábamos ayer de varios culares, griegos, moscovitas, cordobeses y americanos. Todos tienen el culo más pelao que un mandril de tanto arrastrarlo por las miserias de este mundo, en esto se parecen al fondo del ciego al que corresponde la imagen de este botillo berciano. Se parecen tanto que es fácil dejarse convencer y engañarse.

Decíamos precisamente en Botillos, un texto dedicado aquí a este embutido, que no solían presentarse problemas a la hora de reconocer la cara y el culo de un botillo, pero no podíamos afirmar lo mismo de los millonarios. Prometíamos estudiarlo.

Hoy ya estamos en condiciones de ofrecer una respuesta. ¿Qué diríais vosotros de la imagen, queridas criaturos, se trata de la cara o del culo de un botillo?

Unos optarán por una respuesta y otros por otra, pero todos habéis fallado porque no es ni la cara ni el culo de un botillo sino el rostro de un banquero. ¡Y eso que la imagen ha sido algo retocada para humanizarla un poco pues el original presentaba una cazcarria merdera, en realidad un moco seco a la altura de la nariz, que hubiera dado la falsa pista de que se trataba indiscutiblemente de un cular porcino!. Y no era mi intención engañaros.

El truco para hallar
la cara o el culo
de un millonario
o distinguir a éste
de un botillo
es muy sencillo

Lo difícil es aproximarse a ellos y realizar la prueba en vivo. Pero se puede reconstruir virtualmente como si fuera un banco (qué coincidencia) de pruebas.

Acercáis al sujeto investigado un espejo con una raya de cocaína y un billete de cinco o diez euros, si es de 200 ó 500 la reacción será más aguda, pero de ésos no tenemos.
Si no pasa nada es un botillo. Si sopla la cocaína y aspira el billete es el culo de un rico, si absorbe como una morsa ambas cosas es la cara.
¿Y porqué, preguntaréis con toda razón, el culo sopla la cocaína? ¿Quizás no la ve? Craso error pues el culo de un poderoso es su tercer ojo. Es que está demostrado que no hay banquero que no sea al mismo tiempo flatulento o pedorro, la emoción los pierde y sueltan viento, de los nervios, lo único que sueltan, milagro que no lo envasen también como ya hacen con sus excrementos. 

Pero no lo dejaremos aquí, seguiremos con pruebas de laboratorio porque el asunto se las trae, imaginad, por ejemplo, que estemos siendo dirigidos o gobernados por un grupo de botillos en lugar de una pandilla s.a de mafiosos como es el caso, ¡qué horror!.

Los Enemigos, un poco pasaos aquí de gogós, nos gritan una surrealista de las suyas,

No amanece en Bouzas

Se volviera tu culo
se volviera fiera
se volviera peludo
y luego me engullera

No recuerdo por dónde iba pero no ando del todo perdío.

Hasta mañana, inocentes salchichillas.

Don Sal Cciccione