sábado, 10 de marzo de 2012

Retales -4


León 2011

Toso una tos que me llega al zapato


Toso una tos que me llega al zapato,
al talón a través del nervio ciático.

Toso una tos de insecto viejo
y bastante grande para lo que se estila.

Es una tos de rasgaduras y rebabas,
tos algo tartaja, tropezones secos que me dañan
los pechos, los regustos, el esternón entero
hasta el ombligo.

Toso, sin embargo, toses varias, todas
muy profesionales, con clase, con diplomas,
como si tosieran de toda la vida.

Por algo aquella tos se queda ahí agarrada,
es la penúltima tos que aún me queda por toser.
Sin prisas.


De ´Tos nunca antes tosida`. Catálogo de toses.
Oviedo 1990.
Ramiro Rodríguez Prada


Stou psiloriti tin korfi, En lo alto del Psiloritis.

http://www.youtube.com/watch?v=UZZpSJ_gBKU


León 2011

Contagio

Esta mi tos es contagiosa,
se propaga como un virus,
es un eco infeccioso que rebrota,
es una tos política de izquierdas.

Tos panfletaria que revienta
en la sucia jeta del sistema,
un cóctel molotov de pura mierda
es esta carta bomba que me envío. 

Una tos me tiene a mí que me tose
abajo y me rompe los esquemas,
los pingajos aquestos que me cuelgan
muy juntos a los lados, ayuso del carajo.

Sea lo que sea, es una tos violenta
 y libertaria, es tos muy fea, 
 tos proletaria inoculada en los pudrideros
 de la revolución, ésta mi tos.

De ´Purgatorio`. Catálogo de toses.
Oviedo 1990.
Ramiro Rodríguez Prada.



Gatillazo, de ´Sangre y mierda`,  El caos perfecto.

http://www.youtube.com/watch?v=ZmA2vGGkTeo&feature=fvwp&NR=1

Los Latin Brothers, con  Héctor Lavoe. Carcelero.

http://www.youtube.com/watch?v=Jrmk1fTQCeM&feature=related



¡Irresistible Lavoe, qué bailongo boricua, compay!

Salud

viernes, 9 de marzo de 2012

Sombras en la nieve -4


Árbol en invierno
Asturias 2012

Nevada


Aquel año no tuvo la precaución de bajar las vacas antes de las nevadas y la primera, tempranera, hay que decirlo en su descargo, lo pilló con el ganao en el monte. No temía por ellas que andaban pastando solas todo el día sin necesidad de pastorearlas y por las noches se recogían en la cuadra de la cabaña mucho antes de que empezara a oscurecer.
El problema de la alimentación tampoco era acuciante porque en el pesebre tenían algo de reserva y sobre éste, por la ancha abertura de tablas en el piso superior, donde se almacena la paja y por donde se ceban los comederos, las vacas metían la cabeza para sacar el heno fragante, incluso con el pesebre lleno, caprichos de rumiente.

Más grave era el problema del agua, aunque tampoco definitivo. Había una pequeña reserva en el pilón exterior que confiaba en que no se hubiese congelado. Habría suficiente para algunos días y los animales podrían resistir varios más en caso necesario.
Aún peor era el ordeño. Si la nieve era mucha arriba en el monte y no podía llegar hasta ellas, las dos vacas, que eran el sustento de una familia numerosa con mayoría de niños pequeños, podían enfermar y comprometer la ya justa alimentación de sus propios hijos.

Pero lo que más le preocupaba era la posibilidad de que los animales fueran atacados por lobos. Recién empezado el invierno era difícil verlos tan abajo, pero en lo más crudo de la estación no era raro encontrarlos merodeando incluso en los alrededores del pueblo.

Todas las mañanas subía con el caballo a la campera para ordeñarlas y por la tarde repetía la visita. La puerta de la cuadra siempre quedaba entornada preveyendo cualquier eventualidad. Si esta emergencia hubiese ocurrido en enero las posibilidades de encontrar a las dos vacas muertas y despedazadas hubieran sido de un 50%,  más o menos.
La faena completa le llevaba unas dos horas, algo menos de una en la ida, a caballo, siempre cuesta arriba, otra media para el ordeño y otro tanto para bajar. Con la visita de la tarde cuatro horas diarias en total.

Asturias, febrero 2012

La mañana amaneció con un sol tibio iluminando la nieve pero sin una nube en el cielo.

Muy temprano aparejó el caballo, cargó las lecheras y unas piedras de sal para dejar en la cuadra por si no podía bajar las vacas, para que lamieran. Todavía abrigaba la esperanza de que  esta primera nevada no hubiera dejado mucha nieve en el monte, porque en el pueblo no había más de 10 centímetros. Y la nieve de las primerizas no solía durar pues era poca y la temperatura no demasiado fría. En un par de días podía desaparecer completamente.

La primera parte del camino era muy cómoda, ancha, ascendía suavemeente a lo largo de un valle por donde discurría el riachuelo torrencial que daba nombre al pueblo. Las cabañas estaban en la cabecera del valle y en la segunda parte de la ruta se terminaba el camino y seguía una senda empinada y resbaladiza donde, en muchas ocasiones, debía bajarse del caballo para continuar a pie tirando de la caballería con los ramalillos. Este tramo es al que más temía. A partir de ahí aumentaba siempre de manera ostensible la cantidad de nieve acumulada.

Pero si la nevada era de las grandes los problemas empezarían ya a la puerta de la cabaña. Allí tenía una pala con la que podría despejar de nieve el corto camino hasta el pilón, pero imposible, estando él solo, abrir una vía que atravesara los doscientos metros de campa hasta la senda de bajada. Y llevaba otra en el caballo por si la necesitaba en la subida. Había sopesado la posibilidad de levantar de la cama al mayor de sus hijos para que lo acompañara, entre los dos tal vez pudieran abrir un paso  a los animales. Lo descartó por precaución, el chaval acababa de cumplir 13 años.

Recorrió el valle sin mayores problemas aunque echó más del doble de tiempo que otros días. Las sombras sobre la nieve le parecían algo espectrales, con una luz líbida y congelada, teñida de las preocupaciones que sentía.
Bajó del caballo al iniciar el ascenso por el sendero pindio, la nieve aumentaba poco a poco conforme progresaba pero no había mucha todavía. Iba esperanzado cuando llegó a lo alto, al borde de la campera.
Allí no había más de medio metro. Puso las raquetas y tiró del caballo. Sólo podía ver el tejado de la cabaña, un poco oculta, construida en una pequeña hondonada en el extremo opuesto de la campa, al abrigo del norte.

Enseguida comprendió que no podría llegar con el caballo hasta la cuadra, la nieve había cargado de manera sorprendente en esos últimos doscientos metros de suave ascenso hasta las cabañas, situadas en la parte más alta. Cada dos metros aumentaba diez centímetros su altura. En la mitad de la explanada descargó las lecheras y la pala y volvió sobre sus pasos para atar el caballo a unos arbustos en el punto de donde había partido.

La puerta de la cuadra, protegida del norte no tenía sin embargo mucha nieve delante y enseguida despejó a paladas el tramo de allí al pilón de agua.
Las vacas giraron las cabezas y lo miraron aburridas cuando empujó la puerta entreabierta. Sin dejar de rumiar alzaron las orejas como gesto de bienvenida. Y a otra cosa. 

Asturias 2012

Ordeñó y sacó las vacas hasta el pilón. Todavía tenían agua en la cuadra, pero llenó hasta el borde
los dos recipientes. Mientras realizaba estas labores pensaba en la posibilidad de ponerse él solo a palear nieve. Tenía muchas horas de luz por delante y no parecía que el tiempo fuera a empeorar. Guardó las vacas y cogió una brazada de hierba para el caballo. Cargó una de las lecheras y volvió a desandar las huellas sobre la nieve hasta la caballería.

Hacia el centro de la campa miró atrás y le pareció que quizás pudiera abrir un estrecho sendero suficiente para el paso de las vacas. Por lo menos lo intentaría. Si lograba llegar hasta allí había muchas posibilidaddes de volver a casa con los bichos sanos y salvos.

Dejó la hierba junto al caballo, cogió los pedruscos de sal y volvió rápido a la cabaña con el entusiasmo renovado.

En la primera hora despejó unos diez metros. Era el medio día e hizo un descanso para comer un poco de chorizo y queso que llevaba, y el pan y el vino de andar el camino...
Forrado ya y repuesto volvió al trabajo. Calculaba que a ese ritmo podría limpiar el camino hasta el centro de la campa en unas 6 horas porque más abajo había menos nieve y adelantaría la obra. Era lo justo para acabar antes del oscurecer.

Se aplicó, pero no contaba con el empeoramiento del tiempo. Por la tarde el cielo se cubrió completamente, bajó la temperatura y hacia las tres comenzó a soplar un vientín cargado de falispas de nieve helada. Le quedaban todavía dos horas como mínimo para alcanzar el punto desde donde pensaba que las vacas podrían caminar y defenderse solas.
Todavía insistió un buen rato pero viendo que el viento arreciaba y la oscuridad se hacía más amenazante, comprendió que no llegaría a tiempo, y no debía perder además ni un instante.
Como si el caballo hubiera oído sus pensamientos relinchó desde el borde de la campera donde seguía atado.

Subió hasta la cuadra, recogió la otra lechera y echó un ultimo vistazo. El pesebre estaba lleno. Todo en orden. No tenía más cacharros para volver a ordeñar las vacas y pensó que tendría que regresar al día siguiente temprano si la nevada que cayera esa noche se lo permitía. Salió entornando la puerta y las vacas giraron la cabeza para despedirlo, pero no alzaron las orejas.

Cuando llegó junto al caballo parecía ya noche cerrada aunque no pasarían muchos minutos de las cinco. Había cedido un poco el viento pero ahora empezaba a nevar con más ganas. Aseguró las lecheras al animal y enfiló senda abajo.
La pendiente inclinada era mucho más peligrosa y resbaladiza bajando que subiendo. Tuvo que tomar precauciones en algunos tramos para no perder la leche o provocar la caída de la caballería.

Hacia la mitad de la cuesta paró unos minutos a descansar porque de la tensión del descenso le temblaban las piernas. Se sentía muy cansado de la intensa mañana de paleo. El viento había cesado por completo y reinaba una calma hueca, sin sonidos, pero caían copos como mantas que en unos instantes habían cubierto las huellas que dejaron a su paso.

Emprendió la marcha de nuevo arreando al caballo. Les quedaban apenas trescientos metros para llegar al camino del valle donde no habría tanta nieve ni caería con la intensidad con la que lo estaba haciendo ahora allí arriba.
En ese momento, cuando iniciaban uno de los trozos más peligrosos del sendero, escucharon el  aullido. El animal se asustó e intentó detenerse, pero le resbalaron los cascos delanteros y se fue con las patas por delante. Arrolló al hombre, que le precedía sujetando los ramales.

Calmó al caballo una vez que logró ponerlo en pie y sólo entonces pensó en las vacas, aunque el aullido no se había oído detrás de ellos, sino delante. Comprobó que las lecheras seguían íntegras, blasfemó en voz alta y tiró del caballo. Estaban ya muy cerca  del camino y seguía nevando intensamente.

El yunque de Chillida
Asturias 2012

Cuando desembocaron en el camino le pareció ver una sombra cruzándolo. Ya no se distinguía prácticamente nada, caminaban por una especie de túnel formado por los árboles que bordeaban el torrente y la escarpada ladera opuesta del monte. El caballo estaba muy nervioso, montó y le acarició el cuello, en el suelo no había más de 20 centímetros de nieve y la intensidad de la que caía era también menor.
Aunque tuvieran que caminar despacio en menos de una hora estarían en casa.
No podía apartar el pensamiento de las vacas, si bajaban los lobos no tendrían ninguna aportunidad. Podía despedirse de ellas.

No llevaban ni diez minutos bajando cuando lo vio en medio del camino a la salida de una curva. El caballo se encabritó y lo tiró al suelo. Por fortuna no soltó los ramales y lo pudo sujetar porque el animal hubiera arrancado a correr. Cuando logró calmarlo el lobo ya había desaparecido del camino. Volvió a montar. Estaba molido.

El caballo apenas avanzaba pateando nervioso la nieve y negándose a seguir. Era un animal noble y acabó obedeciendo. Notaba la tensión de su montura debajo de las piernas. Debía seguir montado si no quería perder aquella partida que empezaba a parecerle crítica para su vida. Minutos después oyeron otro aullido muy cerca, delante de ellos. Otros dos contestaron  también muy próximos a sus espaldas.

A duras penas logró sujetar la caballería sin caer, relinchaba y coceaba como si llevara al mismo demonio al rabo. Siguieron adelante y un rato después, ya en una oscuridad práticamente total, creyó ver a un lobo trotando a su vera, entre el caballo y la ladera del monte. Había menos nieve y el caballo aligeraba el paso, se giró y entonces vió que otros dos lobos los seguían casi pegados a las patas de su montura.

Dejaba de nevar y sólo caían ya copos aislados, pero el avance seguía siendo lento y la intranquilidad del animal parecida. En una zona de vegetación densa con un paso sobre el torrente vió perfectamenete al lobo que llevaban al lado porque se cruzó entre la patas del caballo. Este pateó y coceó como loco y alejó al lobo, los otros dos animales que los seguían se colocaron entonces a cada lado. Reemprendieron la marcha, no podía dejar que el caballo empezara a trotar queriendo escapar porque lo más probable es que acabaran callendo y sus posibilidades frente a tres elementos como aquellos en su terreno eran escasas, en especial para el hombre.

En un momento fue consciente de la tensión que estaba viviendo porque se quedó sin voz intentando alejar a los carnívoros y calmar a su montura. Ya no podía dar órdenes pero sus piernas apretaban la barriga del caballo con una fuerza extraordinaria, notaba las uñas clavándose en sus manos callosas sujetando las correas, y sentía el cuello tenso pendiente todo el tiempo de los lobos que les seguían y ahora marchaban paralelos a ellos.
No estaban ya muy lejos del pueblo, tal vez a un cuarto de hora, cuando volvió a aparecer delante de ellos el lobo que habían visto primero. El caballo quiso girarse y a punto estuvo de echar abajo al jinete y a las lecheras. En el movimiento debió pisar a uno de los lobos que lo flanqueaban porque el bicho aulló y entonces el caballo arrancó a correr aterrorizado sin que el caballista pudiera evitarlo tirando del ramal con las pocas fuerzas que le quedaban. 

El camino era muy cómodo ya y no llegaron a caer. El hombre logró dominarlo y llevarlo al paso, pero los tres lobos no pensaban abandonar a sus presas, las siguieron hasta cerca de las primeras casas del pueblo, cruzándose entre las patas del caballo que se paraba y giraba coceando tratando de alcanzar a alguno de ellos.

Invierno 2012

Cuando llegó a casa vió luz en la ventana de la cocina, tal vez la familia estuviera ya cenando, no serían aún las nueve de la noche. Fue directo a la cuadra,  desaparejó a su montura, le puso algo de cebada y le acercó agua limpia. El caballo se agachó a beber pero algún ruido debió asustarlo y estaba todavía tan tenso y atemorizado que alzó de golpe la cabeza y derramó el cubo del agua. Lo ató y le puso otro caldero.
Con una lechera en cada mano se metió en casa. Le dolía todo el cuerpo, no podía girar el cuello ni articular palabra. Cuando entró en la cocina lo recibió un silencio lleno de expectación pero también de temor. Todos lo miraban como a un aparecido.

¡Que te pasó!? preguntó su mujer con la misma cara de susto de quien hubiera visto tres lobos como los que él había llevado de escolta.
Se hizo un sitio en el banco corrido donde se sentaban sus hijos y señaló la garganta.
¿Qué tienes en el pelo, está nevando?
Negó con la cabeza. Sus hijos lo miraban cada vez más asustados. El más pequeño se le acercó y le sacudió el pelo como si quisiera quitarle la nieve.
Tienes el pelo blanco, ¡y las cejas!

Se levantó con dificultad, agarrotado todo el cuerpo, con una tortícolis bestial y fue hasta el fregadero sobre cuya pared colgaba un pequeño espejo. Un hombre canoso y envejecido, veinte años mayor que él, lo miraba desde allí.

Marchó a la cama sin dar explicaciones a su familia, que lo seguía mirando expectante y preocupada.


Ramiro Rodríguez Prada.

Los Lobos, El Canelo.



P.D. Esta es una historia que me contaba mi abuela Ana siendo un niño. Lo hacía con tal verismo y suspense, ponía tanto énfasis en los pasajes más tensos que nos la hacía vivir como si estuviéramos en el lugar de aquel hombre. Ya no sé si en ella había retazos de otras varias, pero el hecho es que la hacía pasar por verdadera. Incluso el héroe era el bisabuelo Francisco que debía ser bastante célebre porque protagonizaba más fábulas. Nunca supimos tampoco qué había sido de las vacas, se cuidaba muy mucho de desvelarlo, era parte del rito, del suspense y el enigma. ¡Qué buena, abuela!.

Hasta mucho después, intentando recordarla y reproducirla, no me pregunté cuánto de verdad podía haber en el cuento o cuentos, y cuanto de fantasía. Siempre se relacionó al lobo, y a las historias de pánico en general, con eso de perder el habla o la trasformación repentina del pelo normal en canas.
Lo más chocante e inverosimil de todo era que la puerta de la cuadra quedara abierta por las noches. Lo es también que ellas solas, las vacas, entraran y salieran, que quedaran sueltas dentro, sin atar o que el dueño esperara tanto a bajarlas como para que lo sorprendiera una nevada tan espectacular, muy rara en un tiempo poco frío.

Hay algunas dudas más, pero en definitiva yo no era capaz entonces de valorar un aspecto de la narración que si falla la puede arruinar, así como tampoco el que su falta, si otros valores del cuento la obvian, puede disculparse e incluso pasar desapercibida, y es la verosimilitud. Si una historia nos engancha por su emoción, garra o fuerza olvidamos hasta la crítica de lo real, no nos preguntamos por los fallos que la denuncian como falsa. Y es que realidad y fantasía están en el aire, siempre por definir.

 Que descanséis y durmáis como niños. 

Ra.

jueves, 8 de marzo de 2012

Una foto para Maqroll


Cariños
Asturias, febrero 2012

Cuando la morena de mi copla leyó el capítulo de Schutterchance -2 me echó un pequeño rapapolvo, ¡Pero tú que te crees, que la gente tiene tiempo para contestar a cualquiera que diga algo, lo que se le ocurra, sobre lo que hace! No te conocen de nada, ponen una fotografía, si te gusta pues muy bien, si a ti te apetece la comentas y listo. Tú que sabes lo que hacen, los problemas que tienen o cómo son...

No puedo sino estar de acuerdo con ella. Sólo me defendí diciendo que ya los disculpaba y que además no me sentía especialmente maltratado, dije que ellos eran así.

Ya sé que soy un cabronazo y ando zahiriendo con la ironía y lloriqueando como un pedigüeño, pero hay poca maldad, me gusta la ternura y toda la familia se pitorrea de eso. Eran provocaciones casi infantiles, ni siquiera estaba seguro que llegaran.
Y es cierto que no soy rencoroso en el supuesto de que en el silencio hubiera intención, por una simple regla de economía sentimental: dificilmente me soportaría a mi mismo si no entendiera la diferencia.
Bromeo con Andrés Edo a propósito de su silencio trapense llamándole mudito, por joder, porque es mi amigo y sé cómo es, y si fuera un parlaenvalde como yo, también entenderia la callada, entonces lo putearía con los loros, ¡vete a saber!

Toda esta larga introducción es para intentar disculparme, ahora que veo que Jose Ramón me entendió ferpectamente, y deduzco que incluso sonrió con alguna de mis bromas, apuntándose al blog con el silencio que le caracteriza, lo que indica que cuento con su perdón de antemano y, para mí su apoyo es mucho más que eso.
La familiaridad con que lo traté siempre era una forma de darle a entender lo cerca que me sentía y lo que me gustaba su trabajo. Detrás de una obra hay una persona, se dice siempre, para mí la persona está delante, por eso insistí en un trato cercano, personal y amistoso.

Aparte de estas mieles ¡cómo son los leoneses!, qué gente seria. Me decía Marta Capote comentando los autorretratos que tengo en Prototipos griegos que con esa pinta conmigo pocas bromas, y el mi Dimitraki que si los turcos me ven se cagan encima, no hagáis caso, es pura fachada, pero también soy de León, me río por dentro cuando puedo.

Hoy me decía un fotógrafo griego nuevo que colgó en Schutter. una foto titulada Depresión y al que deseaba calma, Calma por fuera... ardiendo por dentro, respondió. Doble lenguaje de la realidad del personaje y de su propio país. Y con frecuencia de la nuestra.

Acabo de recibir un correo de Jose Ramón Vega, Maqroll. Le contesto ya con esta entrada dedicada a él y a su apoyo, otra manera de agradecer sus fotografías y su silencio.

La Romántica Banda Local, El niño completo.


Salud!

Ramiro Rodríguez Prada.

Retales -3


León 2011

No doy una a derechas. Por la distribución de los colores y las formas no me hubiera molestado esta posición pero quería que se viera en pie esa figurilla blanca que parece la cabeza de un corzo....
Ya sé que no tiene mayor importancia, pero me jode porque me divierto con estas pijadas de niño. No es sólo cosa de ociosos, que ando follao todo el día y me las veo y me las deseo para cumplir las obligaciones ineludibles. Es mi único entretenimiento en esta cocinilla de clausura.

Esta semana se incorporó un nuevo "miembro" como seguidor de Psilicosis. Y no ye ningún pringao afín a los medios oficiales sino un francotirador de los de puntería. Me siento muy contento y honrado de contar con estos cinco magníficos que me dan fuerza para seguir vivo.

Nosotros éramos de los viejos adictos a Radio 3, donde José Luis Moreno-Ruiz hizo un programa llamado ´Rosa de sanatorio`, remedando el título de don Ramón donde se encuentran esos versos que ya registramos también aquí, en el último capítulo de los Zombis geniales intitulado Epifanía y fin del fiesta`, del 6 de enero, el del caos febril de la modorra y la mosca futurista (y kogonera, ésta nuestra).
Con los sucesivos cambios que se introdujeron en la emisora, destinados a prescindir de los profesionales más conflictivos y críticos, maniobra que comenzó ya muy pronto, a principios de los 80, clausurando los informativos, que entonces todavía no pasaban la censura de una redacción más convencional y seguidista, nos fuimos desenganchando poco a poco.

El sanatorio fue de los últimos recintos que nos quedaron, un refugio para doentes, como los psilicosos que somos, a horas deliberadamente excéntricas.

Este contacto supongo que es otro favor que le debo a Felipe Zapico a través del que creo que llegó José Luis aquí.

Tenemos amigos que curraron en los primeras épocas de Radio 3, Gloria Berrocal y Javier Maqua, cuyos programas "Imágenes 3" y "El huerto cerrado" escuchábamos.
En el de Gloria, después de un concurso en el que tuvo a bien premiar mi historia, era la pimera  ocasión en que opositaba y sólo repetí otra vez, hice mis pinitos de guionista radiofónico, ya que montó 8 guiones que le envié en esos años, con José Manuel Rodríguez ´Rodri` al principio y con Ramón Trecet después, y creo que en una ocasión también Montes, que hacía el programa de jazz y puso la voz a un personaje secundario.

En el segundo ciclo de programas me entrevistó en Prado del Rey y es la única vez que entré en ese sancta santorum venido a menos.
Cuando sacamos el primer número de Psilicosis montó un dúplex radiofónico y nos volvió a entrevistar sin necesidad de salir de Asturias. En esta ocasión llevamos también a Faustino Rodríguez Arbesú, de la revista "EL Wendigo", decana de los fancines españoles y única publicación que en esos años se dedicaba al estudio técnico del cómic, del que habíamos hablado a Gloria.

Nunca se me ocurrió hacer un currículo porque me da la risa boba pero esto figuraría entre mi irrisorio bagaje, ¿no?. Tempus fugit...

Lo mejor que nos quedó fue su amistad. Nos seguimos viendo. Suelen venir por Asturias todos los años porque Javier procede de aquí, tienen familia y casa cerca de sus orígenes. Aquí rodó su última película ´Carne de gallina`, algo de la anterior, ´Apuntarse a un bombardeo` y un capítulo, ´Avilés, el cadáver del tiempo`, para aquel programa con rodajes de producción propia de RTVE que, con la etiqueta de docudrama, se llamó ´Vivir cada día`.

León 2011

José Luis Moreno-Ruiz sigue tan cachondo como siempre, aguantando un chaparrón que arrecia día a día, siempre incómodo para todos los mojigatos, censores, enemigos de la libertad y, sobre todo, azote de poderosos y robaperas, ahora con unos Contradiarios que le roncan los cojinetes, no por falta de engrase sino por el peso de la carga. Agitación en varios frentes, de cara, culo o perfil y en primera línea de fuego.

La empresa advierte de la temperatura de la página, pero cada día nos desayunamos con porno duro que abrasa, político, monárquico, económico, etc., en la prensa seria diaria y en los medios televisivos. Merendamos pornografía incendiaria y barata en los programas cotidianos del corazón, comemos con las revistas ardientes semanales del género lerdo, y cenamos con otra sesión calcinante de cine XXX, a poco que nos asomemos al panorama del mundo.

Sin embargo, después de esa larga enumeración de ejemplos de porno "normal" que a pocos parece escandalizar a fuerza de anestesia y costumbre, todavía no ví ningún letrero de advertencia al inicio de estos bodrios tóxicos, para prevenir que algún alma cándida pote.
Por añadidura todos los rapaces tienen acceso libre a páginas de sexo con sólo calcar un botón, ya no digo nada de este escandaloso puticio (porno es puta en griego) diario con el que nos obligan a comulgar. Y aquí siempre nos nutrieron a base de hostias, de todas clases, y represión.

Los Espasmódicos, Creo que voy a potar.


En fin, es el proceder correspondiente a la doble moral burguesa. Aunque yo viva de la explotación de mis semejantes, en el lujo, de la prostitución, porque soy un macarra, mis hijos van a misa los domingos acompañados de mi santa esposa y estudian en un colegio privado de curas caros (y pederastas).
Las alternativas no pueden ser sólo ´Familia que reza unida permanece unida` o ´Familia que folla unida permanece unida`. O como decía León Felipe preguntándose con sarcasmo dónde estaba dios: en la punta de la oración y en el rabo de la blasfemia.

No es preciso confesarse o lavar la lengua por llamar al pan pan y al vino vino, ni optar entre enseñar mentiras a los jóvenes o prostituirlos. Esos son los bretes en los que nos quieren poner los guardianes de las esencias y la moral católica, iglesia o barbarie, castración o Sodoma y Gomorra. Simplemente como se acojona a un niño, y les funciona.

Defendemos la apuesta radical del Moreno y correspondemos a su apoyo incluyendo sus Contradiarios entre nuestros favoritos.
Y muy amable por tu parte Jose Luis, si antes pasábamos de cuando en cuando por tu página ahora lo haremos más a menudo. ¡Te tenemos a mano!...

Javier Krahe, de Toser y cantar, La vil televisión.


Salud y libertad.

Ramiro.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Sombras en la nieve -3


Asturias, febrero 2012

Buenos días. Ésta es una de mis favoritas de las que hice los dos días que pasé en la nieve con los crios, en Pajares, sin mediación psicotrópica, debo decir, pero no menos alucinado que si me hubiera comido unos konguis, paneolus, psilocibes..., o me hubiera enfilado con el brandy proletario de don Ramón.

Era la tercera y última de las entradas que tenía preparadas para la etiqueta con este título + otras tres de Retales, pero voy a seguir mientras me dure el flúss, léase subidón, inspiración o lo que sea.
Para mí esto se debe a la euforia que he sentido, dentro de la dureza de las historias, al ver rellenos los huecos entre fotografías sin mayores agobios, algo que me preocupaba esta vez  tras el forfogón de las tapias.
Por eso, intentaré mantener este escenario de imágenes con más sombras sobre la nieve, aunque menos relacionadas ya con lo que Txell llamó Trames. Pero, como ella dice, seguiré ejerciendo de buscador d´ombres.

La sorpresa que supuso ayer la traducción del poema de Felipe Zapico por parte de Yiannis Tzakós alteró, para bien, el decurso de las tramas y los retales. Aparte de que fue un exitazo a juzgar por el número de visitas, me permitió desconectar un poco de las sombras, aunque la foto que ilustraba la traducción era también de la nieve de esos días.

En la fotografía de arriba me gusta el equilibrio de sol y sombra, pero aún más la gradación suave de ésta desde la cima del primer plano hasta el fondo de esa depresión que podemos ver otra vez aquí, en el ángulo opuesto, en la última imagen de hoy.

Me apetece contaros una historia pequeñina que después de rumiarla en casa recordándola y de buscar al protagonista en las fotos ya no sé si la soñé o la viví realmente.

Pajares, febrero 2012

Tuc

Tuve la visita de varios perros con sus dueños mientras me dedicaba a este "deporte de invierno".

A uno de ellos, lanudo, de aguas, un poco más pequeño y blanco que la Popa de Andrés pero macho, de nombre Tuc, debí caerle bien porque dejó al dueño y se vino conmigo.
El hombre no sería celoso y comprendió que había feeling entre nosotros, sólo lo llamó una vez. Tuc alzó la cabeza, miró a su amigo, me miró a mí y le pareció más divertido en ese momento seguirme.
El paisano no insistió y así el primer día estuve muy bien acompañado toda la mañana. Lo añoré al día siguiente cuando veía sus huellas por los lugares donde habíamos estado juntos el día anterior.

Tuc no paraba quieto, es un perro joven y juguetón que se me echaba encima cada vez que me detenía a descansar por la fatiga -la pulmona- o me sentaba a liar un pito como terapia.

¡Qué inteligencia tan extraordinaria tienen los animales y cómo me gustan! Con frecuencia más que muchas personas.
Cuando di la vuelta, poco después del mediodía, para reunirme con los guajes y comer, el perro me miraba triste, como si le hubiera sabido a poco. ¡A mí también!
Bajando, cerca de las primeras edificaciones, vimos otra vez al hombre como a unos 150 metros de distancia. Nos paramos los dos. Tuc me miró y me dijo, ¡Bueno, colega, se acabó lo que se daba!, y echó a correr hacia su dueño ladrando con alegría.

Mientras lo veía alejarse pensaba en las tres o cuatro fotos que le había hecho. No salió ninguna en la que se le pueda ver en condiciones, ¡no se estaba quieto ni un momento y no se distingue del blanco de la nieve! ¿Sería una alucinación?

A la mañana siguiente un boxer, aún más joven y juguetón que Tuc, parecía dispuesto a repetir el mismo comportamiento, pero el dueño lo llamó insistentemente y se fue con él. No lo sentí porque era muy bruto y me tiró al suelo el primer cigarro que me puse a liar en su presencia.

Ese día, después de comer con la peña, camino de y muy cerca ya del bar donde me preparaban el postre, unos carajillos de coñac que espatarran, vi venir a Tuc  a todo correr. ¡Qué alegría, joder! Se me echó encima, lo cogí en el salto y me lamió la cara con más fruición que si fuera el coño una perra, y perdonad la escatología. Sólo se me ocurría pensar que no tenemos ni pajolera idea de sentimientos. Así fue.

¡Tuc, eres la rehostia en verso, compañeru! Me emociono. Sólo me quedan tus huellas en la nieve y el recuerdo...

Ra.

Juan Perro, cantando Santiago Auserón en directo, cubano cubano, Perro flaco.
Asturias, invierno 2012

Estuve en un tris de volver a poner la canción de María Dimitriadi, O Dick, el nombre de un perro, amigo de los presos políticos que, junto a Yiannis Ritsos, penaban en los campos de concentración de Limnos después de la 2ª Guerra Mundial y la Guerra Civil griega. El poeta lo recuerda en su "Cantata yia ti Macróniso", otra isla, ésta junto al Ática y el gran puerto de Lavrio, hoy deshabitada, que sirvió también de prisión de los comunistas y opositores griegos al régimen impuesto, primero por las potencias aliadas y más adelante por los cojon eles.

(Le hago caso a Ana Capsir y aquí la tenéis).


A Dick lo mataron por celos los boqueras, no podían soportar su indiferencia hacia ellos y su apego a los presos. Dick fue un camarada más.
Dejemos la tristeza. No obstante, si alguien tiene interés, vale la pena, puede buscar el tema en el blog y de paso se da un garbeo por las páginas, es que no recuerdo dónde la puse, hará un mes o dos como mucho.
Es una canción estremecedora y la interpretación de María de alta intensidad. La música es del compositor Zanos Mikrútsikos, autor de otra grabación mítica, esta con letra de Nikos Kavadías titulada Stabro tu Notu, La Cruz del Sur, autores imprecindibles los dos, a los que dedicaremos algún capítulo en el futuro en Música y Escritores griegos respectivamente.

Y lo dicho, algo más optimista para contrapesar un poco este tono tristón que me acaba derrotando. Fruko y sus Tesos enfrentan el tema de la prisión con otra alegría en el cuerpo, sólo el ritmo levanta a un muerto aunque esté preso como éste. Es una descarga de energía colombiana en toda regla. Pero me parecía demasiado ligera para la historia de ayer. Que la disfrutéis.

La primera es una grabación histórica en directo donde se puede ver a toda la banda en acción, pero tiene peor sonido. La segunda, una de estudio con Wilson Saoko haciendo playback y bailando. ¡La marcha que tiene este hombre todavía!

Ahí os dejo con Fruko y el Preso.

Salud
Barbarómiros

martes, 6 de marzo de 2012

Retales -2


León 2011

Tres o cuatro, como mucho

Estaba decidido a regresar a su tierra fuera como fuese, no aguantaba más en aquel país. Llevaba ya 18 años rodando por el mundo.

Pero antes tenía que cubrir algunas necesidades perentorias.

Había salido de casa a los 14, pronto cumpliría 33 años.

Recogió algunos libros amontonados en el mostrador y los fue colocando en su sitio. El de bibliotecario era un buen trabajo que debía a su afición a la lectura.

Cuando llegó a Europa no sabía nada del idioma del país, pero tuvo suerte en los centros de acogida por donde pasó, aprendió a leer y a escribir, y en casa de una familia donde vivió casi dos años, hasta encontrar su primer trabajo, le cogió gusto a los libros.
Su familia adoptiva, un matrimonio de médicos mayores con  hijos ya casados, era lectora y guió sus primeros pasos. Lo alentaron a estudiar e hizo el graduado escolar, pero más por contentarlos que por deseo suyo.
Le gustaba leer, pero se aburría mortalmente en clase. En cuanto tuvo oportunidad, cumplidos los 18,  lo dejó.  El médico le consiguió un buen trabajo en una tienda especializada en libros de medicina. Hacía de recadista, pero después lo destinaron a una sección de la librería, más pequeña, de literatura general. Allí terminó de formarse.

No leía, devoraba los libros. Todas las noches se llevaba uno a casa, el que ya había empezado a leer en la librería durante la jornada, en los pocos momentos de ocio que permitía el trabajo, libro que devolvía por la mañana.
Los sábados por la noche se reunía con sus colegas, algunos de ellos los primeros que había conocido al llegar a aquella ciudad, todos compatriotas de distintas edades y cada cual con una historia potente a cuestas. Era el mejor día de la semana. Había una chiquilla morenina que lo tenía subyugado.

Ya enviaba dinero a casa y quería tener su propio espacio. Sus padres lo ayudaron, amueblándole el piso que alquiló con buenos muebles de segunda mano. El día que se trasladó le echó una mano un amigo que estaba en paro y que se quedó ya en la casa a vivir con él.

Antes de casarse con la morenina pasó una legión de compatriotas por aquel piso.

Cuando nació su hija hacía un tiempo que el médico había muerto. Su mujer entró entonces en una depresión que terminó en un diagnóstico de Alzheimer.
Nunca hubo buena sintonía con los hijos del matrimonio, que ingresaron a su madre en una residencia. Iba a verla siempre que podía, pero no lo reconocía y le resultaba muy doloroso ver a aquella persona tan buena que había sustituído a su madre durante años, que lo había sacado de la miseria, y se le rompía el alma. La mujer, siempre sola, callaba mirando al suelo...

Tenía que regresar a su tierra a toda costa. Que sus padres conocieran a la nieta antes de morir.

Habían decidido comprar el piso donde vivían, grande pero ya viejo, que el dueño les ofreció por un precio razonable. Podían hacer frente al préstamo porque la morenina ganaba también sus buenos euros limpiando oficinas.

Todo se precipitó. El dueño de la librería, amigo de su antiguo protector, dejó el negocio en manos de sus hijos y lo pusieron en la calle con una indemnización miserable. Cuando unos meses depués la morenina perdió también su trabajo, dejaron de enviar dinero a sus familias.

Después de agotar las escasas reservas sin encontrar nada, un colega le ofreció pasar chocolate en el punto fijo de un barrio. Ni siquiera fumaba. Sólo debía temer a la policía.
La segunda vez que lo cogieron llevaba encima 30 gramos de haschís, pero en casa encontraron otros 200 grs. Pasó una temporada a la sombra, salió, se recuperó y todo parecía marchar bien. Se había aficionado a la coca en la cárcel y ahora la pasaba en la calle. Volvieron a mandar dinero a sus padres.

La tercera vez le calleron 12 años. En la cárcel le informaron, después de unas pruebas, que era seropositivo. Se apuntó a un grupo de ayuda a los drogodependientes y gracias a la asistente social le dieron un puesto en la biblioteca.
La prisión estaba muy lejos del lugar donde vivían su mujer y su hija, hacía dos años que no las veía. Tampoco le escribían porque la última vez había discutido con la morena. Ahora volvía a trabajar de limpiadora, más horas y por un jornal miserable, pero habían perdido el piso.

Colocó el último libro en un estante.

Estaba decidido a volver a su tierra, como fuera, cuanto antes. Su madre aún vivía. Primero tenía que atender algunas necesidades acuciantes. La última vez. Mañana lo dejaría definitivamente. Pero el encargado de la biblioteca de la prisión y la asistente social no debían enterarse de que todavía seguía pinchándose o perdería aquel puesto privilegiado y los beneficios penitenciarios.

Con un poco de suerte, le quedarían tres o cuatro años, como mucho...


Ramiro Rodríguez Prada


Los extremos de la Mar del Medio de la Tierra (Mesoyío/Mediterráneo) se dan la mano.
Sodade, Saudade, Cesaria Evora con  Elefthería Arvanitaki.

León 2011

Eleni Tsaligopulu, que a mí siempre me recuerda la voz de Elefthería y a la que confundo con ella a menudo, es una buena sugerencia de Ana Capsir (Navegando por Grecia), para este segundo capítulo de tejidos, o Retales.
Un tema tradicional del que ya hemos hablado, publicado también en España en el doble CD ´De Oriente y de Occidente` en la versión de Domna Samíu, una de las grandes folcloristas griegas y que creo que coloqué en alguna entrada.

Es una canción muy popular que se puede oír en todas las islas, particularmente en las orientales del Egeo, pero también en cualquier otra o en pueblos de la Grecia continental, incluso en versiones a capella por vecinos del lugar aprovechando un escenario festivo y un micrófono.

La versión de Eleni, con la instrumentación más rica y barroca de las muchas que se escuchan, y un clarinete (clarino) de lujo, remite al Ifantokosmos oriental del primer post de Retales por su sonido, intenso y sofisticado, y el aroma bizantino que señala  Ana, pero también, a través de la letra, al siguiente, la historia de Elena y Dastan, el extranjero, i xenitiá, la emigración (o exilio que es antes que nada alejamiento de la tierra, casi siempre, es cierto, por motivos económicos, de necesidad).

El tema se titula ´Tzivaeri`, Joya. Una madre se lamenta de haber alentado la marcha de su hijo al extrajero.

Ajjj, el extranjero lo disfruta,
-joya mía!-
mi flor perfumada.

Ajjj, maldito seas, extranjero,
-joya mía!-
tú y tu excelencia.

Ajjj, cómo atrapaste a mi hijito,
-joya mía!-
y lo hiciste tuyo.

Al final de cada estrofa repite en forma de estribillo o coda las frases ´Siganá que tapiná` o ´Siganá pato sti yi`, Silenciosa y humilde, Silenciosa piso la tierra.
Eleni Tsaligopoulou, voz, Manos Ahalinotopoulos, clarinete. Tzivaeri.

Salud, Ygeía!

Ra

lunes, 5 de marzo de 2012

Στην χώρα των προνομίων και της ανοησίας, En un país de privilegios y sandeces. Felipe Zapico. (Versión griega de Yiannis Tzakós)


Asturias, febrero 2012

Στην χώρα των προνομίων και της ανοησίας

η αγνοια ειναι θεσμός

που σβήνει την ελπίδα

πνίγει την κραυγή
κομματιάζει την επιθυμία

απαξιώνει το ενστικτο

συγκρατώ την οργή μου και περιμένω να δω
πόσο ισχυροί είναι οι σπόροι της βλακείας
πόσο ανθεκτική είναι η ραχοκοκαλιά της σαπίλας

δεν γίνεται να κλάψω
βραζω για την αδικία, για την κοροΐδία,
περιμένω να δω πόσα απ τα αδερφια θα ξυπνήσουν...
Ελευθερία, παιδεία και ψωμί
η χούντα ακομα ζει και βασιλεύει

κι εσύ, αδερφέ μου, με τον ΑΣΕΠ σου.

´En un país de privilegios y sandeces`,  Στην  χώρα των προνομίων και της ανοησίας (Stin jora ton pronomíon que tis anoisías), de Felipe Zapico Alonso. Poema nº 10 de su libro ´Litro de versos`, Λίτρο στίχους (Litro estijús).

Traducción de Yiannis Tzakós, Ο Γιαννης Τζακός.

(Gracias mil al tesalonicense Dimitris Athanasiadis por su ayuda en el último verso).


La canción, de Nikos Xyloúris, nos la envió también Giannis Tzakós.

Τούτοι δω εφέρανε τουφέκια γεμάτα μπαρούτι , Mirad, trajeron las armas cargadas de pólvora?


Ξυλούρης Νίκος. Οι Νεκροί της πλατείας. Παραστάσεις
( δίσκος @ 1976 )

Está negada la máquina o yo (más bien) y no sale la foto como quería, era apaisada, tumbada hacia la izquierda, ¡ajjj, inútil de min!.
Tenía ya preparada la entrada de hoy, la segunda de los Retales, con una canción muy popular en versión de Eleni Tsaligopulu que me envió ayer Ana Capsir, Tzivaeri, Joya, pero a última hora Giannis me mandó la traducción al griego del poema de Zapi que publicamos el último día de este febrero bisiesto (29). Allí podéis leer el poema en versión original castellana.

Volveré el día 6 con los trapos, Ana lo comprenderá. Aunque ésta no sea una trama de tejidos, ramas de árboles, sombras o dibujos, que estaban en el origen del diálogo con Txell sino de afinidades y amistades, entra de lleno y con pleno derecho en esa metáfora y en estos capítulos. Y en la foto sigue la nieve, de Valentín y Belén. Y el hierro de Giannis y Andrés. Todos reunidos en les Trames.

Creo que le vamos a dar a Felipazo un alegrón de su tamaño y, sobre todo, será una sorpresa para él como lo fue para mí cuando lo recibí de Giannis. Como decimos por Asturies, vamos armála!

Υγεία, Salut!

Μπαρμπαρόμηρος
Barbarómiros

P.D. Yiannis me dice en el primer comentario que otra posibilidad para el último verso podría ser lo equivalente a "y tú, hermano, buscándote una silla" (juegas con...)

"κι εσυ αδερφέ μου αγωνίζεσαι για μια καρέκλα....."


Y se me ocurrió que si la palabra castellana "Poltrona" que viene directa del griego, Polthrona, no podría ser otra opción, aunque suele aplicarse más al mundo de la política y del poder, y menos al trabajo donde quizá la "karekla", la silla que dice Yiannis sería lo apropiado. En fin esto de la traducción es un lío, y la lírica aún más... Seguiremos investigando. Vale.

domingo, 4 de marzo de 2012

Sombras en la nieve -2


Asturias, febrero 2012

Hoy propongo una idea para un corto por si algún valiente la recoge, se atreve, sabe o tiene medios. Es un guión muy fácil, una pasada del 2009 que encontré en esos cuadernos que voy coleccionando con apuntes de lecturas y textos propios. No me acordaba de él, hubiera venido bien en las últimas elecciones en las que, para colmo de anarquismos, me tocó presidir mesa. Dieciocho horas esperando para votar nulo. ¡Porca miseria!
Lleva por título:

4 escenas pornodemocráticas

Elementos:

Una mesa con una urna donde en letras mayúsculas se lea con claridad  BOTE. Sobres con letreros de BOTO. Billetes de 50, 100, 200 y 500 (fotocopias...) euros. Una botella de leche y un vaso. Varias manos enguantadas o pintadas de blanco y de negro. La banda sonora de una piel ícula porno.

1ª Escena (La urna y el boto. El boto útil).

Será la más corta y simple. Un sobre de (b)voto se folla a una urna. En el climax la mano deja caer el sobre dentro, se retira y bota un segundo y un tercero, que hacen lo mismo.


2ª Escena (Eyabotadores precoces. El boto impotente).

Las mismas manos blancas. La primera golpea con fuerza la urna al introducir el sobre y hace lo mismo las dos o tres veces que lo mete y lo saca antes de soltarlo.
La segunda, después de dos intentos fallidos, necesitará el auxilio de otra mano, negra, como si fuera un mamporrero.
La tercera romperá la urna ya en el primer intento mientras oímos que se corre al mismo tiempo.

Pajares, febrero 2012

3ª Escena (Versión gore. Pornodemocracia barroca) 

Tres manos negras, por turno y sin prisas como en la 1ª escena, se follan la urna con billetes de 50 ó 100 euros. Sobre la mesa se verá un vaso de leche que reflejará las ondas de las embestidas, como en los dinosaurios, en un plano del vaso para cada machito follador.

Cuando termine el tercero, otro plano mostrará un escenario de bebedero patos, charquitos de leche, la urna desplazada con el letrero de BOTE medio destrozado, y toda llena de churretones de leche. Mientras se muestra este escenario se verán las manos del último jodeurnas desarrugando el billete en cuestión y guardándolo en el bolsillo.


4ª Escena (La urna y el capitalismo salvaje. La violación)

Varias manos, las  negras con billetes grandes y las blancas con los de 5, 10 ó 20 euros, compiten en el abuso colectivo. Los billetes más grandes desplazarán a los inferiores que apenas podrán participar, así el de 5 euros sólo entra y sale por la ranura superior una vez. Los billetes se empujan y el balance de la pelea favorece siempre a los grandes que permanecen más tiempo en la jodienda.
En la mesa habrá esta vez una bote ella de leche a la que veremos también moverse a impulsos de la violencia del acto. Poco a poco irá desplazándose hasta cerca del borde.

Un plano indicará que sólo quedan ya dos violadores, el de 200 y el de 500 euros. El de 200 se retira cediendo el puesto al más grande. Mientras siguen los jadeos, vemos cómo el primero desarruga su  billete recién usado y lo guarda en el bolsillo, como en la escena anterior. En ese momento oímos el orgasmo e inmediatamente, en el bolsillo, donde se mantiene el plano, aparece una mancha de humedad que se va extendiendo. En otro vemos la botella ya en el borde de la mesa.

Cesa la banda sonora y el plano indicará cómo las manos negras que hay sobre la urna, movida, arrancan el letrero de BOTE, lo colocan encima tapando la ranura, enfilan una larga raya de cocaína y se la  esnifan con el billete que le hemos visto enrollar.
Aspira con tal fuerza que el último plano sigue la caída de la botella y la extensión del charco de leche por el suelo oscuro.

Pantalla blanca de la leche y fundido negro final.


Asturias, febrero 2012

Apuntes

Las escenas son para rodar en blanco y negro preferentemente. Es muy importante acoplar la banda sonora a los planos concretos porque éstos son sintéticos y primerísimos. Los jadeos, murmullos, gritos y susurros, femeninos, puntearán con precisión, pues, cada plano.

La urna puede ser transparente y verse semillena/mediovacía, pero sólo de sobres con la leyenda BOTO, nunca billetes. Tampoco se verá otra cosa que las manos con los sobres, los billetes o guardando estos en el bolsillo de los pantalones, blancos. En el plano de la esnifada no se verá tampoco la nariz, sólo los dedos sujetando el billete enrollado y la raya cruzando transversalmente el letrero de -BOTE-

La iluminación no debería ser oscura, sin embargo serían preferibles los negros profundos, como en el expresionismo alemán. Son escenas de luces y sombras fuertes. Y de ilusionismo o magia, como prefiráis. Las manos de un prestidigitador ejecutan su número artístico, su barbaridad en el presente caso, salvo los desparrames señalados, con limpieza y a la vista de todos, nada por aquí, nada por allá. Acto preciso y quirúrgico.

Ramiro Rodríguez Prada


Parálisis Permanente, El Acto.


Salud y dulces sueños.

sábado, 3 de marzo de 2012

Retales


León 2011

Buenos días. Vuelvo a tener problemas con esto de colocar las fotografías, salen en la posición que le apetece a la máquina. No me voy a mosquear, sólo que me hace perder un tiempo precioso y no lo arreglo.

Los mismos problemas también para escribir en griego, que lo hago por gentileza a la cabecera del blog, dedicado en buena medida a Grecia. Y por los griegos, a los que me siguen allí y en especial a Giannis Tzakós. También por ayudar un poco a los que se interesan por ese precioso idioma y empiezan, por ello muchas veces pongo la grafía griega, la pronunciación en castellano y la traducción a esta lengua.
No tengo la paciencia del enseñante pero como no me tenéis en frente puedo jugar un poco al pedagogos.

Ya dije que las fotos de esta serie no eran buenas, sabéis que soy un aficionado. Apenas me sirven algunas para ilustrar el texto, y no me gusta ese papel, en cierta manera, secundario. También es verdad que muchas veces es el texto el que ilustra la imagen y eso que mi herramienta es la palabra y ahí no soy tan aprendiz, no sé. Vaya lo uno por lo otro.

Y el motivo de estas lechugas entre la nieve es dar un poco de color al surco. Tengo tendencia a mirar también el blog como una página larga donde los colores impresionan la vista sólo al paso del cursor y me dan alegría.

El tejido no es tan satinado, hice la foto con muy poca luz, me gustan el dibujo y los colores. Y la artesanía femenina del reciclaje de tejidos, de ahí el título de la serie. Con mucho arte las madres.
También yo llevo un montón de años liado con los trapos, los tejidos y los cosidos, como habréis visto en Pindura. Rotos y cicatrices.

Voy con una historia mínima, pero sólo por lo escueta o regularmente escrita, no por su, para mí, fuerza y ejemplaridad. Para los amantes incondicionales del relato, lectores o amigos. Pero hoy sin partos mostruosos, sino como la vida misma.

Elena y Dastan 

Dastan tiene 45 años, es kazajo de madre mongola y padre uzbeko. Está casado con una ucraniana y tienen dos hijos.
Por la cara, muy grande, ancha y plana, más que chato tiene la nariz aplastada, cualquiera diría que es  chino. Pero él trabajó un año en China y los chinos, muy aficionados a la venta callejera y a ofrecer la mercancía a sus compatriotas, nunca lo abordaban a él, lo reconocían como extranjero. La que sí lo paraba contínuamente para pedirle el pasaporte y la documentación era la policía. Se reía contándolo.

Su madre es budista y su padre musulmán, la suegra ortodoxa y el suegro católico, ellos ateos. Pasó por Moscú y Ucrania, allí conoció a Elena. A la caída de la Unión Soviética emigraron a Suecia donde tuvieron el primer hijo. Volvieron a Ucrania y hace dos años que están en España. Aquí nació la niña. Asturiana.

Habla castellano con soltura y dice que le gusta hacerlo bien porque disfruta con la conversación, pero que no entiende los chistes casi nunca, y vuelve a reír con una risa abierta y franca que es un placer escuchar.

Tenemos un problema de humedades y el seguro lo envió a pintar, muy curioso y limpio. Es fumador y cada cierto tiempo se venía a la cocina conmigo a echar un pito y charlar.
La mi morena lo invitó a un té que agradeció de inmediato con una carcajada de alegría. Es un paisano, un niño grandón, enorme, 1,80-1,85, y está más bien grueso. ¡Con lo pequeña que es la cocina entre él y su risa lo ocupaban todo!

Además del kazajo de su infancia y juventud, Dastan se defiende en los dos dialectos de sus padres (¡que hablan millones de personas!), y un poco menos en chino, por supuesto habla ruso con soltura y ucraniano bastante bien. En la escuela aprendió inglés que le fue muy útil en Suecia hasta poder comunicarse en sueco que habla, más o menos, dice, como el castellano, es decir muy bien, vuelve a reirse y niega con la cabeza.
¿Lleváis la cuenta? Creo que son nueve. Y ya dice "guapu", no bonito, hermoso o bello, ni siquiera guapo. ¡Eso es amor y sabiduría!

¡Eres un fenómeno Dastan, me río yo de Cristiano Ronaldo!
Una suerte para nosotros tenerlo aquí, le gusta mucho Asturias.

Está eufórico, ¡palabra suya!, porque su mujer, licenciada en Historia del Arte y violinista acaba de encontrar trabajo de limpiadora en una casa...

Salud.

Ramiro.

Una cancíón melancólica de alguien como él que regresa a casa.

De su tierra, Nurlan Abdullin, "Auilin".


León 2011

P.D. Otra vez invertida, el color oscuro iba abajo, no importa, si pudiera le daba la vuelta cada semana, por variar, ya hice eso con cuatro tablas que encajaban de distintos modos,  no recuerdo exactamente pero creo que, contando las cuatro de cada tabla por sí sola, permitía 68 posturas en el mismo espacio, una más y corono. Bobadas.

Música que nos endulce el oído, cuando menos... . Dastan, que conoce también Armenia, decía que son como los vascos del Cáucaso.

De Haig Yazdjian, músico armenio colega de Arto Tunçboyaciyan (que ya escuchamos aquí tocando la pandereta y una botella de cerveza), un tema tradicional que ha grabado también Ara Dinkjan, otro gran armenio amigo de los anteriores, con Elefthería Arvanitaki, en griego. Los versos son de Lina Nikolakopoulou, letrista de Protopsalti y otros músicos.

Todos ellos han vivido y grabado en Grecia, muy vinculados siempre a los sonidos y a los músicos  helenos. Camaradería entre cristianos. Aquí en una versión en directo de este verano en Atenas, con regular sonido, si preferís uno mejor tendréis que ir a una grabación de estudio.

Nos endulzará la oreya pero no nos curará la tristeza, la canción es un canto nostálgico de añoranza de la tierra chica desde el exilio. Algo que los dos pueblos conocen demasiado bien.

Bingeol, I xenitiá, El exilio (Es el nombre de una aldea armenia, en griego El extranjero)


Que tengáis felices sueños.

Besos.

Ra

viernes, 2 de marzo de 2012

Sombras en la nieve


Pajares, Asturias, febrero 2012

Pues sí, decidí dedicar ya unos capítulos a las sombras sobre la nieve, estimulado también por esas dos fotografías tan potentes en blanco y negro parecidas a grabados, aguafuertes, que subió Txell a su fotoblog los dos últimos días y que tituló Trames.

Estas sombras y estas tramas son mucho más tenues y además azules, pero me gustó tanto ese nombre que me dió Txell "El buscador d´ombres", bastante ajustado a lo que hago últimamente, que ¡venga y dale!, sigo en ello.
Veré a ver qué planto entre col y col, más sombras, flores que pongan  un color rabioso entre el azulete níveo...

Tengo también una serie sobre tejidos y puesto que hablamos de tramas y yo ayer le prometí a Txell una canción griega que habla de esas tramas textiles, quizá vineran bien y de paso abrigaban del frío de la nieve. Y tienen color, pero no son nada buenas técnicamente, lo miraré.

Lo que dudo más esta vez es que tenga tema para ir rellenando estos huecos de palabras, porque me exprimieron tanto las tapias que me dejaron sin jugo, ya sabemos que la arcilla es hidrofílica, por el contrario la nieve sólo es agua.

Quisiera volver a la ficción pero casi siempre me puede el impulso momentáneo, o el intercambio, el diálogo y la amistad. Y la improvisación.
Me aburre un poco enfrascarme en una historia inventada, y tengo la sensación de que aprendo menos, en varios sentidos. Cuando las escribo pongo en juego cosas que siento que domino, más o menos, como quien coge una herramienta a la que está acostumbrado, sin demasiados descubrimientos en su oficio. Hay que alicatar una cocina, pues dale que libras.
Por otra parte no hay toma y daca, nadie me mira, ni me cuestiona y pocas veces necesito el concurso ajeno o pensar en historias de otros. Estoy solo en la cocina todo el día y así ¡no salgo de  micabezademimihhmoconmigoenmí! Me pongo mística y devota de San Juan. Y me doy a la bebida.


En la interior bodega
de mi Amado bebí
y cuando salía
por toda aquesta vega
ya cosa no sabía
y el ganado perdí
que antes seguía


Pajares, Asturias, febrero 2012

Por el contrario, cuando decido improvisar suelo pensar en alguien concreto, en uno o en varios a la vez, en un diálogo imaginario que es continuación del real que hemos mantenido de otra manera.

La cosa está más clara que la nieve, veo todos los días, con fervor y detenimiento, una serie de fotografías que nos proponen los que de aquí en adelante llamaré colegas u otros sinónimos, y no favoritos, que parezco el presidente del club de fans.
Las comento con la intención de agradecer con esas pocas palabras lo que ellos me han dado y, al tiempo, intentando comprender lo que veo sabiendo que puedo errar. Me voy a la cama con esas imágenes y esas ideas.

Encima ellos me contestan, buena parte del día tengo la cabeza ocupada en distintas variaciones de lo que intercambiamos. Me enseñan historias fuera de mi mihhmo, dispongo de otros puntos de vista que enriquecen el mío, y tengo la sensación de que avanzo, y de que algunas veces hasta acierto y soy útil. Esto del utilitarismo debería explicarlo mejor, pero no me apetece ahora. Soy enfermera, de formación cristiana ¡Verge Moreneta!, y monja atea, no lo olvido.

Además me obligo a estar a su altura y eso es un estímulo para mejorar. No es que no me esfuerce con las historias ficticias, pero la presión de hacerse entender es menor en mi caso, aquí me dirijo a personas concretas con ojos y sentimientos determinados, no es un auditorio anónimo, por más que éste también esté compuesto de personas. Entiendo que hay una distancia que empieza con lo primero que mencioné, el intercambio.

Para terminar con esto diré que tampoco se oponen ficción e improvisación, es sólo el nombre que le he dado a lo que suelo hacer en esas dos formas genéricas.

Puse el ejemplo de los fotógrafos, pero puedo decir otro tanto de los blogs que sigo y en los que, por sistema, participio, en los comentarios o en colaboraciones, como en Geotropía. ¿Para qué los tengo aquí si no, no son  mis amigos, no los considero ejemplares cada uno a su modo? Siempre aprendo.
Y lo mismo digo de las currucas, como la Blasensis o de los colegas, como Lucas. Continúo aquí un diálogo con pocas interrupciones, ¡y me entretengo como dices, Cascanueces, y me siento acompañado en la celda!

La sombra del interfecto
Asturias, 2012

Sin embargo esto que llamo improvisación no es más fácil que lo otro. Me atranco mucho más, no sé por dónde tirar, me pierdo, no llego a donde quiero... . La ficción es mucho más fácil, casi siempre sabes el principio y el final, sólo es rellenar el desarrollo de la acción intermedia, como colorear un dibujo. Como tener el proyecto antes de levantar la casa.
Puede ser apasionante construir personajes, imaginar escenas y ponerlas en pie, pero la hora justa de la escritura no es raro que resulte un coñazo. Pocas veces se dan las sorpresas.

Incluso el cuento improvisado es más sencillo porque te permite hasta la escritura automática, donde si quieres cave todo.
Esto es una tortura muchas veces y echo horas. Necesito quedar tranquilo pensando que por lo menos me aclaré yo, aunque no diera ni medio paso. No siempre lo consigo. ¿Si no me aclaro yo qué puedo contar a nadie? No me conformo, pocas veces quedo tranquilo. Y eso también es un acicate para mejorar. ¡A ver si la próxima doy en la diana! Divago.

Aprovecho, ahora que Txell acaba de contestar a mi comentario de su última foto, la 2ª de ésas que mencioné arriba, para responderle aquí. Me dice al final que estudió dibujo y que haciendo al carboncillo tramas sobre papel como las de su foto, a veces lo rompía de la fuerza con que aplicaba el lápiz.

A mí siempre me gustó la pintura gestual y bruta. Soy muy nervioso y mi deporte era la velocidad, he aplicado esas cualidades, o defectos naturales a la pintura, pero sobre todo al dibujo. La mejor herramienta para mí, por eso, es la espátula, la de cristalero del Raval, puedes hacer una profunda línea, fina y sola, como el rastro de un tanque por el barro.

He aparcado un poco esas técnicas por aprender otras, pero también para saber controlar los impulsos cuando me convenga. Digo un poco porque es bastante inútil oponerse a la naturaleza, pero yo lo intento ¡voto a Bríos!. Algo habrá también de esa raza de cardadores de la que vengo, carda en mano. No me gusta la espermatorrea continua, os podéis reír pero se parece.
Tengo una serie de cuchillos de distintas durezas, flexibilidades y tamaños y no sólo rompo el papel como tú Txell, o la tela, acuchillo el lienzo y hurgo en la herida del papel con saña sádica. Después me apiado y le echo mercromina (la enfermera...).


Y bien, el soneto escangallado se acabó. Vayamos con la música a otra parte. La canción que prometí a Txell.

Kristi Stassinopoulou, Ifantokosmos, Mundo de tejidos.



Salut, υγεία!

Barbarómiros
Μπαρμπαρόμηρος

jueves, 1 de marzo de 2012

Para Lola, la almiranta del Captain Teach


Lantanas, Ayi Apostoli
Eubea. Grecia, verano 2011

Buenos días Lolilla, Capi, y buenos a todos los que paráis por aquí.

Te envío esta imagen colorista y no muy bien enfocada -hábitos torcidos- de una Lantana en los jardines del puertín donde, como sabes, pasamos las últimas vacaciones.
Como eres gaditana y salerosa la elegí por el colorido, y tiene mucho sol, a ver si te animo.
En Andalucía hay muchísimas y de todos los colores. A ésta le llaman aquí en algunos lugares Bandera española, parece evidente porqué. No recuerdo las de Cái pero sí las de Córdoba y Graná.
En realidad es común, conocida y está por todo el Mediterráneo como ya habrás tenido ocasión de comprobar. Incluso creo recordar alguna foto de Alberto mejor que ésta, pero puede que fuera otra de flores más grandes y los mismos colores que llaman Calceolaria...

Disculpa, en fin, la regular calidad técnica, y atiende a mis buenas intenciones, shiquiya.

Estuve en un tris de mandarte una del puerto mismo, desde un ángulo donde se ve una gran parte de él ¡vacío!, para vosotros solos. No es de los que rebosan pero en este caso el Meltemi, el mismo que os sopló a vosotros en Poros pero más potente, había empujado a otros refugios a muchos pescadores que lo tienen aquí habitualmente.

Todo ello son formas de despertar tus instintos luchadores, que sé que no son pequeños, y ponerte los dientes largos pensando ya en el buen tiempo que se acerca y los próximos preparativos. Aunque los imponderables os retrasaran un poco, la primavera es larga y da para coger nuevas fuerzas, así que a moverse con esa alegría que suele animar tu cara.
Yo confío en que nos veremos antes de que acabe el año, y espero que sea en Grecia este verano mihhmamente.

Dale un abrazo a tu hombre de mi parte y que saque al buen asturiano que lleva dentro, a veces a cuestas supongo, que las pilas ya las lleva puestas. ¡Y que se abrigue, joder, que aunque sea un chicarrón del norte nun ye de Bilbao, pues!

Te dejo también una canción de Estelios Kazantzidis, que es un cantante muy popular en Grecia y ya habréis escuchado. No es ningún modernuzo que te vaya a atronar los oyíos, entre otras cosas porque tenía una voz prodigiosa, para mí la más importante en cuanto a cualidades del último siglo europeo. Y era un hombre humilde que parecía cantar como respiraba, sin ningún esfuerzo.

No es un cantante de mi estilo, de los que me suelen gustar pues ya sabrás que prefiero lo fiero o escangallao, pero ante esas facultades sólo me resta decir ¡Amén! Bueno, no lo digo yo solo que no soy naide, lo decía también Manos Haztzidakis, el compositor griego más importante y conocido junto a Theodorakis.

La canción habla de un "Regreso de la noche", Giriso apo ti nigta . Por nuestra edad ya todos vamos tornando, como les vaques.



Salud!!


Barbarómiros