lunes, 13 de febrero de 2012

Huecos en los tapiales -2


 Puerta de pajar en la parte posterior de una casa
San Justo de la Vega, León. 2011

Bon día. Ahí tenemos una buena imagen de la utilización de los adobes en combinación con el tapial.

La puerta es de un pajar y está un poco elevada respecto al suelo, como en la mayoría de los pajares, ubicados en la parte posterior de las casas, tanto en los que ocupaban un segundo piso sobre la cuadra de los animales, para poder cebarlos directamente por los huecos que se habilitan en los pisos de tabla, que se abren justo sobre los pesebres, como en los que, como éste, ocupan un altillo angosto en el primer piso. Era necesario aislar la paja de la humedad del terreno para asegurar un correcto secado y almacenamiento.

Sobre esta puerta, vieja pero más endeble que el ventano de ayer, sí pusieron un cargadero de pizarra. Cincuenta centímetrοs más arriba está el entramado de vigas que forman el suelo del piso superior. Los huecos entre ellas fueron rellenados con adobes del mismo calibre que los maderos. Encima vuelve el tapial. Todo ello descansa sobre un costero de madera que va directamente en la parte superior de la tapia del piso inferior.
Es el esquema más frecuente aquí. Dependiendo del grosor de las vigas o del tamaño de los adobes se ponían una, dos, tres..., hiladas de adobe hasta alcanzar el nivel deseado.

En la tapia que presentaba Giannis Tzakós en su fotografía del viernes me pareció que el modelo constructivo de una tapia griega era diferente. Los paños no eran muy grandes, de 60/80 x 40/50?, sin embargo parecían haber sido hechos, como los adobes, fuera de la obra, no en su ubicación última, como la tapia. Éstas son conjeturas mías.
Daba la impresión de una técnica mixta: hacen los grandes adobes fuera, pero con los materiales de la tapia, sin la paja que lleva el adobe, y los colocan como bloques, ladrillos o adobes.
Hay que hacer una salvedad, porque los adobes, para los tabiques interiores, se colocaban inclinados, no unos sobre otros, horizontales, sino formando ángulos de 90º, con el lado estrecho de uno descansando en el ancho del inferior, como el dibujo de una espiga. Es difícil de explicar y más de comprender, supongo, siento no saber dibujarlo sobre esta  página.

Ya anuncié un capítulo dedicado al adobe. Por si alguno no lo sabe, dejádme que repita una descripción rápida: es un ladrillo de arcilla, paja y agua que se seca al sol y se coloca sin cocer, tal cual. Por hoy es suficiente.

Ahora que los griegos, a tres horas de aquí, pelean por la supervivencia contra todas las mafias, que es una sola, la de la pasta, ¡¿cuál si no!?, y contra la indiferencia de medio mundo, ¡qué gran ironía La Gran Grecia Clásica en boca de los demócratas de-toda-la-vida-, de los fascistas de siempre!, ahora queremos recordar una canción de Zanos Mikroútsikos, de un poema de Nikos Kavadías, El cuchillo, To majeri, de su libro Stavrou tou Notou, La Cruz del Sur. En él Kavadías habla de un marinero que pregunta por un cuchillo en el puesto de un mercado africano. El comerciante le hace el producto en negativo: el cuchillo ha rodado de dueño en dueño provocando una desgracia en cada ocasión, no se lo aconseja. Pero si lo quieres, Parto!, ¡Cógelo!..., dramático y terrible.

Canta Basilis Papakonstantinu, Βαςίλης Παπακωνσταντίνου,

Το μαχάιρη.

Y ésta no estaba prevista para hoy, pero tenía la dirección al lado y la copié equivocadamente. Como es un rollo macabeo esto de buscar y subir canciones, me equivoco, me sale un premio de ésos de pega en lugar del vídeo, no están disponibles en ese momento, etc., etc., la voy dejar.
Nos viene también muy bien aquí en realidad, ya que hablábamos de la compra de un cuchillo..., observad la última imagen del vídeo. Las armas vuelven a las manos de quienes las entregaron.

Vale la pena comentar esa escena. Creo que son imágenes históricas de la entrega del armamento por parte de la guerrilla comunista que luchó contra los nazis y sostuvo después una guerra de tres años contra la monarquía y las fuerzas aliadas que la apoyaban. La entrega fue pactada en los acuerdos firmados en Várquiza, que ponían fin al conflicto civil, y dejó a los militantes de la izquierda inermes frente a la traición posterior, las matanzas y represalias que desató el poder. La cosa está clara.

Es Tzimis Panúsis, gran cachondo y crítico, en Neoélinas, Neogriego. 


Salud, Υγεία!

Barbarómiros

domingo, 12 de febrero de 2012

Tapias -2


Solar con casas de tapia
San Justo de la Vega 2011

Buenas. Hemos visto ya varios solares que antaño, hasta ayer, ocuparon otras tantas casas de tapia, y hay muchas deshabitadas y algunas ruinosas. La crisis retrasará seguramente la construcción de otras nuevas.
¡Nos quedamos sin las tapias y no tenemos dinero para cemento y ladrillo, hay que joderse!

Es cierto que debajo del cemento y el revoque visible de muchísimas, en buen estado y habitadas, hay también tapial, pero han cambiado tanto su aspecto externo que renunciaron a la belleza del barro, poco apreciada, en beneficio de una estética tal vez más funcional, pero sin carácter.
No digo que en los interiores no primen las razones de mayor y más fácil limpieza de los nuevos materiales, que lo entiendo, más ocupándome de la casa, pero ya se habían habilitado soluciones para impedir el deterioro del material, y la limpieza depende más de las personas que del  palacio o la choza que habiten. Guarra, guarra la (rancia) nobleza espaniola.

Un avance en todos los pueblos, sin duda mucho más importante, hablando de higiene, lo constituyó la popularización de los cuartos de aseo y baño, hecho paralelo al abandono de formas de contrucción tradicionales, del tiempo donde el único servicio cubierto era la cuadra, para el resto el campo  abierto. Y ese hecho es apenas de los años 60, cuando comienza el desarrollismo desatado. Bien por los retretes, pero con ellos llegó la diarrea.

Ya existían antes, aunque en muy pocas casas, los pozos negros. Pero cuando se llenaban había que vaciarlos a pala, ¡horrible! En la de mi abuelo, con familia numerosa, había una especie de tarima elevada de madera para sentarse, el Trono, con tres tamaños diferentes de agujeros redondos y su tapa correspondiente, también de madera, para culos grandes, medianos y pequeños. Cosas de la bulería del abuelo Cebolleta (yo), que asentó sus reales en un trono más limpio que un Bogbón.

¡Y era un rincón de charla y confidencia, de conciertos bajeros y pérdida del pudor, por la brava!  Esto ya era escatología...

En la foto superior se ven también muy bien los paños de los tapiales, pero será la siguiente la que tomaré como modelo para hablar de ellos.

Base y paños de la pared de una vivienda
León, 2012

La vista nos engaña porque lo que vemos no es la tapia sino una paredilla de hormigón que le adosaron y que conserva todavía la fotocopia de los paños del tapial que hay detrás, los agujeros de los palos que servían de tirantes al encofrado y las líneas externas de la pieza rectangular original.
Además no sé si el color muy amarillento, casi dorado, de la arena para la construcción que se utiliza en el pueblo, será el responsable de un camuflaje del color casi perfecto.
Sólo la unión del cemento con la base da alguna pista, pues se ve que el hormigón se escurrió cubriendo las rendijas y parte de la primera fila de piedras, que tal vez tampoco formaron parte de la base primitiva, sino que se añadieron para conseguir un mayor agarre del hormigón, máxime cuando la siguiente línea inferior, ya de la base original, es de adobes y el cemento no tiene un buen agarre en el barro. De esto trataremos más en otro momento.

Pero no importa la impostura en este caso, porque quiero hablar ahora de las medidas y para eso sí vale, por otra parte se ve muy bien la base sobre la que se asienta la pared, que sí es la original del tapial.

La altura media de esa base de piedra, del suelo al tapial es de 70 cmts. (60-80).
Las medidas del rectángulo, de los paños, 2,50 x 1,20 mts., en la mayoría de los ejemplos que vi y en las fotos que puse. Los encontré también de 2 metros, con la misma altura, y Leandro me decía que se hacían también de más de 2,50 m., en cuyo caso aumentaba el número de agujeros para los tirantes al encofrar, de 6 a 8.

El proceso contructivo, tras un cimiento de piedra, cantos rodados o lo que hubiera disponible, seguía con la base de piedra visible. En las tapias de las huertas era más frecuente el canto rodado de grueso calibre, para las casas solía escogerse el tipo más poligonal.
Antes del cemento el mortero que se usaba para esta base, de no ser barro, era la Cal hidráulica, arena con cal más agua. Otro de los trabajos más duros que recordaba Leandro. Entonces les traían la cal viva de las caleras y el proceso de "matarla" era de los más insanos del oficio, por los vapores venenosos que desprende la cal. Eran especialmente chungos los día de viento.
El murete resultante era, en ocasiones, un poco más ancho que la tapia que soportaba.
Sobre él, algunos echaban unas hiladas de adobes y, la mayoría, empezaba a levantar ya la tapia. En muchos casos esas hileras de adobe no están visibles debido a los enlucidos superficiales al rematar la obra o al mantenimiento de la pared, que se hacían también con barro, como es lógico.

Y tocan los materiales de los propios tapiales.

Unión de dos paños de un tapial

Me contaba Leandro Rabanal lo laborioso que era preparar las tierras que se iban a emplear. Porque era una mezcla de dos tipos bien diferentes, y no sólo piedras y arcilla (utilizado por mí como sinónimo de barro o barro arcilloso en los capítulos de las Murias), como escribí.
Se hacían dos montones, uno de tierra arcillosa, amarilla o rojiza, con gran cantidad de menudos cantos rodados, que sacaban de la parte alta del pueblo, y otro con tierra de labor, negra, de la vega junto al río, más rica en humus y menor proporción de arcilla.
Había que trabajarlas concienzudamente, desmenuzando los terrones y escogiendo un poco la piedra más gruesa. Darles vueltas hasta separar bien los distintos componentes y dejarlas reposar varios días. Después mezclarlas en distintas proporciones, con más cantidad de arcilla normalmente, 60/40, y repetir el proceso de removerla para orearla y evitar la excesiva compactación. Una labor que duraba varios días contando el tiempo obligado de reposo.

La mezcla con el agua se hacía fuera y se amasaba de nuevo con detenimiento. La proporción de ésta era escasa, de manera que el material ni chorreara ni decantara una vez en el cofre, apareciendo agua en la superficie, por ejemplo. Se iba prensando sobre la marcha cuidando de no dejar bolsas de aire.
Los dos tableros que formaban el encofrado, tenían  perforaciones para pasar los tirantes, y éstos, en los extremos, una suerte de torniquetes para comprimir aún más el material. También se usaban cuñas con el mismo objetivo.

El grosor de las tapias variaba, desde 50 cm., hasta cerca de un metro, y se construía la cara externa de la tapia con una leve inclinación que se prolongaba hasta el tejado, por lo que los tapiales eran más anchos en la base que en la cumbre.Y no tardaban mucho en quitar el encofrado, como  pensaba y escribí, errando. Al parecer el secado era bastante rápido, y se solía construir en verano.

En fin, era una masa, aunque os riáis, tan delicada como la de un panadero. A un lego le cuesta montar una claras, pues lo mismo. ¡Buenos cocineros, nos de dios, y no cocinillas como yo!

La utilización del adobe, como complemento de la tapia, ya lo hemos ido viendo, usado sobre la base de piedra, alrededor de elementos como las ventanas y en los remates junto al tejado. Los encontramos en más lugares y pondré fotografías donde se ven mejor, pero hoy no..., ¡mañana!.
Dedicaré algún capítulo a contar cómo se fabricaban y traeré también fotos de construcciones donde se emplearon en exclusiva.
Y otro apartado merecerían las murias de tapia de las huertas, que tienen algunas peculiaridades.

¡Si me dejo llevar, en lugar de las 3 ó 4 entradas que tenía previstas con este título, más otras tantas de imágenes intermedias largando de lo mismo, me monto un monográfico en toda regla, para uso de colgaos de la tapia!. Hay que sonreír, qué mejor remedio...

Markos Bambakáris, que será uno de los primeros cuando hablemos de los rebetes en Música griega, con esa voz suya tan peculiar, casi de rana a veces, nada apropiada para la lírica, es en cambio una de las mejores para este estilo, escangallao como un tango, de los fumetas y demás fauna marginal y psicodélica que fue, que es la Rebétika.
Como la canción de Manolis Rasóulis, que se titulaba Sefti kosme, Mundo falso, por la similitud del título, que no de estilos, aquel casi religioso, éste burlón y descreído, los dos críticos, Markos y su Ψέυτικος είναι ο ντουνιάς, Pséftikos ine o duñás, lo mismo, El mundo es falso.


Salud, Υγεία!

Barbarómiros.

Huecos en los tapiales


Ventanuco en tapial de dos siglos
San Justo de la Vega 2011

Esta es una de las casas más viejas que quedan en el pueblo, de tapia, naturalmente. Le atribuyo una edad de dos siglos, y probablemente tenga más, con  diversas reformas a lo largo de ese tiempo, pero sin perder sus paredes de barro de entre 80 y 90 centímetros de grosor, según las zonas. Tiene menos huecos que las casas modernas y más pequeños, tanto puertas como ventanas.
Este ventanuco daba a una calleja muy estrecha que la separaba de la casa vecina, hoy derribada.

Cuenta con una particularidad, que era más frecuente en las casas antiguas, un patio interior bastante amplio con dependencias para ganado de corral y el brocal de un pozo en el centro. Medio pueblo se asentó sobre una especie de laguna de aguas someras, un humedal que se fue desecando y del que ya no queda más testimonio que los pozos de algunas antiguas viviendas como ésta.

La madera del ventano es de roble que, con la encina, es el árbol más potente de la región. Sin pintura ha resistido a la intemperie y podría durar otros tres siglos como poco. Dudo que haya recibido siquiera alguna mano de aceite de linaza, un producto que se obtenía en el pueblo desde los años cuarenta al hilo de las plantaciones de lino, de su semilla.

Pensé si sería enclastrada en la tapia con posterioridad a la construcción de ésta, ya que no tiene costero sobre ella que soporte y reparta el peso, debieron dejar el espacio entre dos paños, colocar el marco y rellenar los huecos con adobes, que es lo que hay a su alrededor, bajo una gruesa capa de barro de mantenimiento.
Después ya observé que la mayoría de las ventanas más viejas, y sobre todo estas ventanucas, tampoco tenían esa tabla superior defensiva y niveladora, suelen ser pequeñas y de maderos muy gruesos, mucho más sólidas que las posteriores, por lo que no precisan esa ayuda y soportan sin alterarse el peso de la tapia y el paso del tiempo.

Me siento muy arropado en el inicio de estos capítulos por el interés que ha mostrado Valentín Cabañas (carasur), y creo que es un privilegio para mí, para cualquiera, contar con un interlocutor que puede enseñar más de lo que aprende y lo explicaría mejor que yo, que soy un diletante en el oficio, y sin embargo dialoga. Cuatro ojos ven más que dos. ¡Gracias, Valiente! Palikari, te llamaría en griego.

Vamos a relajar brevemente con una del Koala, el agrolux? del país, al estilo de Zapato Veloz, Zoy arbañí (Soy albañil, para los traductores, ya se ve, coño!).


Sólo echo en falta, y me inquieta un poco, la ausencia de Alberto, el Capi del Teach (Desde la popa), que es arquitecto, y de manera intencionada, por Andrés Edo y por él, abrí esta etiqueta de Arquitectura. Entonces ejercía todavía de moska kogonera en el barco, ya muy mareada, y me parecía que...

Eran modos elegantes
enredando entre calzones
de urgarle los comezones
de tocarle los kogones
de adobar los cataplines,
 entre muy diversos fines. 
Eran modos elegantes.

No sé cómo interpretar su silencio, por eso me intranquiliza. A ver si meto el cuezo a conciencia en este serial y me sacude un sopapo de medio lao como a la mosca que soy, miga, μύγα, en griego.
La traducción que me proponen para "Mosca cojonera", es Alogómiga, Αλογόμυγα, literalmente "Mosca de caballo". No sé si sería correcto decir Miga ton orjidion, o sea Mosca de los cojones (que debe ser de las orquídeas...). También, Petakste bales, Πετάξτε μπάλες algo así como Volando (γύρω, around, alrededor de) las bolas, ¡Los Cojones Voladores que suena a Mohinos Escocíos!, y mejor, definitivamente Πετάξτε των όρχεων, Petakste ton órgeon, a lo libre, Circunvolando los huevos.

¡Cómo nos divierten tus crónicas del regreso, Capi, aunque sean agridulces no pierdes la guasa!.

Cuánta palabrería, Dèu meu, quanta xerrameca!  

Laurie Anderson, Language is a virus.

Υγεία,  Salut!

La moska kogonera

sábado, 11 de febrero de 2012

Tapias


Tapia en el lateral de una casa
San Justo de la Vega 2012

Buenos días. Voy a intentar empezar ya con las tapias, aunque no estoy en el momento más animado. Ayer colgué el cuento por esta razón, era más sencillo para mí copiar el texto que improvisarlo. Hubo otros motivos, la promesa que había hecho de incluírlo aquí en la etiqueta de las Gallinas y, más que nada, que Ana Capsir me preguntó por Limnos anteayer.
Después de todo eché tanto tiempo en encontrar una copia, que no era la definitiva sino uno de los últimos borradores, como si hubiera escrito algo nuevo. Y tampoco encontré la colección de citas que he ido apuntando desde que los escribí y que representaban un entretenimiento paralelo a mayores. Lo siento.

Ese conjunto de 27 relatos (amaneceres) está escrito en Kondopouli, un pueblo de la costa este de la isla, mirando a Anatolia (el este), así pues hay un juego de palabras sencillo en el título, al oeste del este. Los escribí para un trabajo de ilustración de mi sobrina Tania. Del Machito follador y de algunos otros tenía ya ilustraciones que hubiera podido incluir aquí si mi ignorancia informática no fuera tan profunda. Pero dejemos las lamentaciones y vayamos al grano.

Escogí ese plano grande, para empezar por dar una idea del tamaño de una tapia en una vivienda media en perfectas condiciones de habitabilidad y porque en ella se ve el conjunto de paños del encofrado que forman el tapial. Veremos esos paños en detalle pero ya podemos ir comentando lo que nos ofrece la imagen.

Llaman la atención todos esos agujeros, eran para pasar de una parte a la otra del encofrado unos listones de madera que servían de tensores e impedían que el peso del material abrira los tableros. Se ponían 6 u 8, dependiendo del tamaño del encofrado. Después se retiraban y ahí quedaban los agujeros de testigos. Algunos se aprovechaban después para colocar viguetas transversales.,

Están después las propias piezas de tapia, grandes rectángulos unidos y superpuestos como ladrillos. Cada uno de ellos representa el montaje de una nueva estructura constructiva. Me decía Leandro Rabanal, el experto maestro de obras que me asesoró, que las línes externas de cada pieza y su unión con la inmediata eran los puntos más débiles de la estructura, parece lógico.

En la fotografía no se ve la base de la pared, pero ya llegará, no estaría bien empezar la casa por el tejado, por mucho que la siguiente lo enseñe también. La de hoy será una explicación algo más general.

Tapia en dependencia auxiliar

Aquí se ve uno de los agujeros que ha sido aprovechado para asentar un vigueta, en una tapia más basta, junto a la anterior, destinada a una dependencia donde se guardaba el carro y los aperos de labranza de la casa. Las líneas vertical y horizontal que se unen junto al trozo de ladrillo de abajo son los bordes de uno de esos paños rectangulares, como los de la foto de la cabecera.

El remate de la tapia con el tejado tampoco se aprecia del todo, hay dos o tres hiladas de adobes sobre la pared hasta alcanzar la altura de las vigas antes del entramado de la cubierta, costeros de madera,  alero y tejas. Esto también lo veremos más detalladamente en otras imágenes y volveremos a tratarlo.
La utilización del ladrillo, en los vértices de la casa en la primera fotografía en combinación con el tapial nos indica que se trata de una construcción bastante reciente, de menos de un siglo. Problablemente de las últimas que se hiceron de tapia en el siglo XX, ya en transición al cemento.

La casa está en el centro del pueblo y tiene toda la prestancia y empaque de las cosas bien hechas.

En la imagen inferior se puede apreciar la base que no se veía en las dos anteriores. Es la de la tapia del local auxiliar de la segunda fotografía.
Aquí se colocó la pared directamente sobre la piedra, más o menos poligonal, del tipo de las murias de Maragatería, metamórficas, no las areniscas de los cantos rodados que se encuentran en el campo de la Vega y que también se emplean para este mismo menester en otros casos.
Dependiendo del tipo de suelo, del sustrato con el que se encontraran los albañiles, así profundizaba el cimiento, también de piedra, claro está. Esas reglas no cambian nunca cualquiera que sea el modelo constructivo. Salvo vanguardismos o experimentos. No es el caso, podéis sonreír.

Base de piedra en un tapial. 2012

Antes de seguir, repetiré lo que ya dije sobre las murias, y lo haré en cada capítulo: soy un lego total a quien sólo mueve la curiosidad y el amor por la sencillez y la belleza. Conozco también poco el lenguaje del oficio así que muchas de mis frases tendrán ese tono de arquitectura para alumnos de primaria, que es mi nivel en ese terreno.

Ya en otro capítulo de esta etiqueta, que titulé Camisa de once varas, me disculpaba por meterme donde no me llaman, o más bien en algo que me queda grande. Pero no me voy a acojonar, si yo no puedo explicarlo como quisiera espero que las imágenes os ayuden a comprederlo, no es tan difícil además y os considero gente de criterio e inteligencia, si no, ¡ahí van Narcisín y Peloteo!, no leeríais estas páginas, ¡toma ya!.
En primera instancia esto es un entretenimiento, si además aprendemos algo, mejor que mejor, pero sin agobios (necesito repetírmelo de cuando en cuando...).

Aunque no tenga que ver con el tema en sí, empecé por una fotografía del tejado en gran plano, en el centro coloqué el plano medio y abajo el primer plano, cerca del observador digamos, no por empezar la casa por el tejado, repito, sino por respetar el orden lógico en la página y en la vida, arriba el cielo abajo el suelo, no otra cosa es la composición, aunque se pueda trastocar como apetezca porque al final muchas de estas reglas son chorradas que sólo tienen sentido cuando se transgreden, como las normas y clasificaciones. Apenas sirven para entenderse y con frecuencia estorban. Esto de la palabra es un veneno peligroso.

Cabezabajo.

Estoy pensando hacer como con las series de sombras, meter una imagen entre capítulos, pero esta vez no de flores, sino tal vez de puertas, ventanas o agujeros varios que se abren en los tapiales, lo que nos proporcionaría otra perspectiva y comprobar las soluciones que se dieron a la inclusión de esos elementos en estos tipos de construcciones. Y al mismo tiempo podréis ver más tapias.

Veremos. Para empezar ya estuvo bien por hoy.

Ahí os queda Lo bailao, del Pulgarzito.


Salud, Υγεία!

Barabarómiros

P. D. La foto de hoy de Giánnis Tzakós (apodromos: ya sabéis, aquí  arriba a la dcha., en Favoritos) es la ruina de una casa griega de tapia, triste y guapísima. Y muy oportuna para mis intenciones.
¡No dejéis de verla si os interesa el tema y si no también, carajo!

¡Gracias Giannis, estás en todo, hasta presentiste algo ominoso en torno a Tápies ése día triste! No creo en brujas pero haberlas haylas! (las hay,...para los traductores.)

Besos.

viernes, 10 de febrero de 2012

Machito Follador


En el corral

Llevaba varias noches durmiendo fatal a causa de mi enfermedad.

En aquel pueblo había tal cantidad de corrales que los gallos no paraban de cantar en toda la noche. Dicen que los gallos cantan al amanecer, lo que sólo es cierto a medias. Es verdad que los minutos anteriores a la salida del sol y los siguientes, saludan a don Lorenzo con especial énfasis y los kikirikís más encendidos del día y de la noche. Pero cualquier insomne que haya vivido en un pueblo sabe que para un gallo todas las horas de las veinte, y pico, que tiene el día, nocturnas o diurnas, son aptas para proclamar a los cuatro vientos su imperio sobre las gallinas de su gallinero. No en vano se trata de un ave territorial con fama de poseer una de las libidos más activas del reino animal.

En el pueblo hay más de cien corrales con una media de tres gallos por corral. Unos trescientos gallos, y me quedo corto.

El cacareo nocturno de las gallinas es más raro y suele ser defensivo, respondiendo a la presencia de algún predador como la garduña, el raposo o algún gato bravo. Pero el gallo tiene el sueño ligero y nervioso, le tiembla el párpado y, si la competencia sexual es mucha, se pasa la noche en vela o despierta cada dos por tres, infla el papo y grita su chulería a quien se atreva a importunarlo.

Para un gallo el más leve ruido significa un reto. El ladrido de un perro, el viento soplando en las ramas, una fruta que cae del árbol, los pasos de un caminante y, sobre todas las cosas, otro kikirikí. Y aquí la competencia es mucha.
He llegado a pensar que los gallos segundones de su propio corral se turnan para mantenerlo despierto y alerta, hasta agotarlo y aprovechar así el momento en que, rendido, eche una cabezadita, para trajinarse a las gallinas más casquivanas o cachondas del gallinero y, de paso, descargar su propia ansiedad.

Por muy macho que sea el gallo dominante, le resultará imposible mantener un harén de treinta gallinas sin que alguna de sus amantes  quede insatisfecha, teniendo en cuenta por añadidura que el pollo en cuestión es también el paradigma del eyaculador precoz, un visto y no visto. Aun así un casquete desgasta mucho y la vida de un gallo es corta, no suele pasar de la tercera Navidad, de algún modo lo intuye, después su carne es dura y correosa.

Una noche de insomnio me entretuve en contar, durante dos horas, los cantos que podía escuchar. Así comprendí porqué otros años, cuando no tenía problemas de salud y dormía toda la noche como un bendito, porqué odiaba a los gallos, que me mantenían en vela una hora antes de coger el sueño o me despertaban durante la noche.
En algunos momentos la frecuencia e intensidad, la densidad de kikirikís era tal que no podía contarlos, se me amontonaba el trabajo. Buscando un término medio a la baja llegué a la conclusión de que en ocho horas, de once de la noche a siete de la mañana, cantaron 28.800 veces. Sí, has leído bien y te aseguro que no exagero. Veamos:

Trescientos gallos, el 20% de los cuales canta una vez por minuto o, lo que es lo mismo, un kikirikí por segundo dan sesenta cantos por minuto  (20% de 300 = 60 x minuto  = 1 canto x segundo = 60 cantos/minuto)
Sesenta cantos por minuto por sesenta minutos cada hora dan un total de 3.600 cantos por hora  (60 x 60 = 3.600/h.). Ocho horas por 3.600 cantos a la hora arrojan la cifra arriba apuntada (3.600 c. x 8 h. = 28.800 kikirikís en 8 horas).

Menos mal que, como buenos mediterráneos, las horas del mediodía son también para ellos, asfixiados, atorraos, las de menor actividad canora y se diría que respetan la sagrada siesta o que la echan, porque de lo contrario hubiera enloquecido (más).

Escogí un corral un poco alejado de las casas y una hora tranquila de la noche, cuando todos los vecinos duermen, resoplan, roncan o pedorrean  ad libitum y a discreción, y en el momento en que más desciende la frecuencia de los kikirikís nocturnos, hacia las tres de la madrugada.
Lo habíamos visto hincharse cada vez que pasábamos cerca del gallinero, a cualquier hora del día o de la noche, insultándonos con un canto  que empezaba en el ronco profundo de un bajo de opereta acatarrao, y terminaba en el glayío desafinado de un vicetiple caponatto e histérico. Corría despendolado hasta la cerca y se subía a un almendro, alguna de cuyas ramas salía fuera del corral, chulo y retador como un púgil.

Machito Follador era dueño de unas cuarenta gallinas, el putu amu como decimos en la tierra de mis amores.

Aquella noche, a la luz de la luna, le brillaban las plumas del pecho, de un rubio llameante en contraste con el resto del plumaje, rojo cinabrio, óxido y azul cobalto, con una mezclilla de plumas menores entre las que no faltaba ningún color del espectro, incluídos el blanco y negro, rematados por una cola suntuosa. ¡Era un hortera!.
Con una mano lo cité, enérgico, escondiendo el palo que llevaba en la otra. Lejos de arredrarse, abrió las alas y saltó hasta la rama más externa del almendro con toda la intención de sacarme los ojos si podía. En ese momento, en pleno aterrizaje, se encontró con el palo.
Cayó fuera del corral e intentó escapar con la pata derecha fracturada. No llegó muy lejos. Le eché mano y le retorcí el pescuezo, literalmente.

Disfrutamos de lo lindo con su carne, un poco roja, por no haber podido sangrarlo bien, ya que la policía me había requisado la navaja en el aeropuerto y no llevaba herramienta encima. Carne roja pero que nunca había probado los piensos compuestos.

Otro machito ocupará el trono vacante.

[De "27 amaneceres y un poema  (Al oeste de Anatolia)". Kondopouli, Limnos. Grecia 2002] 

Ramiro Rodríguez Prada

P.D. Los Deicidas, Bendito bar (Amanece que no es poco). 

Salud!

jueves, 9 de febrero de 2012

O Μανώλης Ρασούλης, Manolis Rasoúlis -2


Grecia 2011

Ρασούλης


Esta noche ha cogido permiso
y con el bolsillo vacío
sale hacia la ciudad

Ven con nosotros, soldado,
siéntate y tómate una copita.
Olvida barracones y guardias
y bebe el vino seco de nuestro corazón 

O fandaros, El soldado, Música de Manos Loïzos, letra de Manolis Rasoúlis. Canta Jaris Alexiou.


La canción nos trae recuerdos de nuestros primeros años en Limnos, una isla llena de cuarteles por donde no sólo pasaron los presos políticos de la guerra civil sino, a lo largo de 50 años, muchos miles de jóvenes griegos que hicieron allí el servicio militar obligatorio.
La isla está a pocas millas de Turquía y de los Dardanelos, en un lugar estratégico, es bastante llana comparada con otras, por ejemplo la vecina Samotracia, lo que le permite disponer de un aeropuerto donde podría aterrizar un Concorde y, por supuesto, los aviones de guerra, ahora los de la OTAN.

Los reclutas, como inexpertos y modernos argonautas, bajaban de permiso en autobuses a Mýrina, la capital, a pasar el domingo. Se podían ver parejas paseando por las calles, lo que nos recordaba también el ambiente de Astorga. Las chicas contaban con una excelente oferta de tiernos varones.
Las lemnias son mujeres fuertes, tras despachar a sus propios maridos por puteros, le dieron sopas con onda a Jasón y a los héroes del Argo, y en tiempos modernos se las dieron al humilde Fandaros del rincón más lejano de Grecia. Los matrimonios no son raros por eso. 

Al anochecer los veíamos regresar en grupos, cansados y tal vez algo reconfortados pero, al tiempo, tristones. En los 80 y 90 todavía hacían dos años largos de mili. Para muchos era otro exilio, no tan duro como el de Ritsos, pero muy pesado en cualquier caso.

La melopea arábiga, como suelo llamar en broma a coros parecidos a los de esta canción de Rasoúlis y Petros Bagiópoulos, cantada aquí por varias voces solistas,

Γεία σου, κυρ εισαγγελέα, Hola, señor fiscal.


El trotskista y el budista, el periodista y poeta, el músico y revolucionario Manolis Rasoúlis, que no tenía problemas en reconocer su sectarismo ideológico o su posición excéntrica respecto a la generalidad de intelectuales y artistas orgánicos, nos dejó sin embargo la necesaria lucidez para poder acercarnos a las emociones más íntimas de su pueblo, de Grecia.

Dije en la primera entrada que las canciones que más me gustan son las que canta a capella, he escuchado una media docena, otras versiones del Sefti kosme de anteayer y de ésta que pondré hoy para cerrar.
Al final sólo apunté la dirección de esas dos y ahora no doy con el resto. Pero no importa porque son las más conocidas y sólo quería mostrar la emoción que podía transmitir este hombre, que no es que contara con un torrente de voz.
Los temas tienen mucho de canto religioso, estamos viendo a un pope laico entonando un canto poético bizantino, de la liturgia ortodoxa, siendo un ateo convencido. No hay contradicción: el oído se desarrolló antes que la religión o la política.
La canción es también un homenaje a Creta, su isla, donde la Ritzítika, la música de las raíces, ocupa un lugar especial. Arjanes es una localidad próxima a Hiraclion, donde nació.

Κάτι ωράιο και σωστό έγινε στις Αρχανές, Kati oreo que sostó égine stis Arjanes, Algo guapo y bien hecho en Arjanes.


Salud,  υγεία!

Μπαρμπαρώμιρος
Barabarómiros

miércoles, 8 de febrero de 2012

Una T para Tàpies


Una T para Tàpies
Acuarela, Oviedo 1985
Ramiro Rodríguez Prada

Ayer, hacia las once de la noche, cuando terminaba de escribir las últimas líneas sobre Manolis Rasoúlis, me enteré por la radio de la muerte de Antoni Tàpies. Incluí a última hora una mención a la triste noticia. Dos medio budistas, aquí, en días sucesivos, Amám Amám!

Una hora después entré en el fotoblog de Giannis Tzakós (apodromos) para ver su foto de hoy (en realidad la de ayer ya), comentarla y saludarlo. Para mi sorpresa Giannis había subido una fotografía que podía tomarse como un homenaje a Tàpies. Me extrañaba que ya se hubiera enterado y lo interpreté como una coincidencia, no puedo decir "feliz" por tratarse de un suceso luctuoso, pero sí asombrosa.

Mi primer comentario fue sólo,... Antoni Tàpies. Salud.
Giannis me contestó enseguida, I love Tàpies.

Sus fotografías ya me habían dicho antes que le gustaba Antoni. También coincidimos en eso. Parecía claro que no sabía nada de su muerte.
No me gusta dar estas noticias, y a nadie, pero tenía que hacerlo y le contesté, Murió hoy. Debí escribir Muere hoy, pero me entendió y volvió a responder.
Allí no habían llegado noticias, no sabía nada.
La elección de la imagen fue, en efecto, casual. Os invito a que la veáis aquí a la derecha en Favoritos, si os gusta Tàpies, al instante veréis el parecido, y a los que no les guste es medio minuto.

Todavía le envié un último comentario para aclararle porqué aún no había llegado a Grecia la noticia, (murió) Hace pocas horas.

Poco tengo que añadir porque no descubriría nada. No me importa que recibiera todos los premios de la panoplia artística burguesa porque los merecía y allá ellos si son masoquistas. Les mola, además, los chutes de realidad, por mostrenca que en ocasiones sea. Porque la obra de Tàpies, por mucho zen que se le quiera añadir, no se casa ni con dios. Pocas tan radicales en el último siglo.

De Carles Santos, una composición de 1979, con un vídeo humorístico, hay que sobreponerse y tratar de sonreír, si se puede, pese a todo. La-Re-Mi-La.


Y res més. Que tingueu un bon día!

Ramiro

martes, 7 de febrero de 2012

O Μανώλης Ρασούλης, Manolis Rasoúlis


Grecia 2011

Ρασούλης


Aunque Manolis Rasoulis fuera cretense (Hiraklio 1945), lo vamos a incluir en la etiqueta más genérica de Música griega, porque es un escritor y músico que no limitó su repertorio ni su campo de interés a la isla que lo parió, también madre y ésta una isla para sus hijos. Lo que no quiere decir que no prestara atención a la tradición musical griega, todo lo contrario, es un autor griego, escribe y canta en su idioma.

Os conté que en el verano del 2010, en Halkida, nos llevó nuestro ya amigo Zanasis Pachos a verlo en un concierto de Orfeas Peridis con el que cantaba. La morena de mi copla habló con él un poco en griego y otro poco en español, porque estuvo viviendo aquí un tiempo el año 2000.

Habíamos escuchado algunas canciones suyas pero interpretadas por otros cantantes y desconocíamos su autoría. Fue el Inmortal monje Dimitrios quien nos lo dió a conocer. Así supimos que era el autor de un racimo de canciones muy populares en Grecia, muchas de ellas cantadas por Nikos Papázoglou, quizá quien más publicidad dió a sus temas, si bien había colaborado también  con otros músicos de prestigio en la música griega, como Loïzos, Nicolópoulos, Mikroútsikos o Xydakis.

Con Nikos Xydakis,  Εδώ στη ρωγμή του χρόνου, Edó sti rogmí tu jrónu, Aquí atrapados en el tiempo. Es su versión aunque la más conocida sea la de Papázoglou.


El 13 de marzo del año pasado apareció muerto, a causa de un infarto, en su piso del barrio de Tumba en Tesalónica.

Con Zanos Mikoútsikos, Να' μαστε παλι εδώ Αντρέα.

Se dió a conocer en los años sesenta, con actuaciones de cantautor por locales del barrio de Plaka, en Atenas, donde creo que estudiaba cinematrografía. Al mismo tiempo empezó a colaborar con la prensa de izquierdas en Cambio democrático, hasta la llegada de la dictadura de los cogoneles cuando se hubo de exiliar en Londres.
Se adhirió al movimiento trotskista donde conoció a la actriz Vanessa Redgrave. Editó el diario Cambio socialista y participó en las revueltas de la primavera parisina del 68, donde se hallaba entoces.
A su regreso a Grecia, tras la caída de los cogoneles, siguió participando en la prensa progresista y en proyectos políticos de izquierdas.

Durante la respuesta estatal contra grupos políticos violentos en Grecia, sufrió las consecuencias de la caza de brujas y se le quiso relacionar con algún atentado, pero Manolis andaba ya entonces enredado en la búsqueda personal, quizá otra forma de seguir el lema socrático y délfico del Conocete a ti mismo, y se alejaba de la militancia política en el troskismo aproximándose al budismo. Medio en broma: pasó de pope a gurú.
Resultado de ello es una de sus canciones más conocidas,  Ποτε Βούδας ποτε Κούδας , Cuando Buda cuando Kouda (un futbolista griego famoso). Nosotros conocimos antes la grabación de Papázoglou.


Como no he podido poner ninguna de las canciones que tenía preparadas, empezando por dos que me gustan, a capella, y continuando por O fandaros, El soldado, de la que pensaba apuntar unas estrofas traducidas, haré una segunda entrada en otro momento. La redacción me fue llevando a colocar otras y cambiar por ello el plan.
Pero os dejaré con una de esas dos que acabo de mencionar, también muy conocida, en directo y a huevo.

Ψεύτη Κόσμε!, Sefti kosme!, ¡Mundo falso!


Acabo de enterarme de que murió Antoni Tàpies. No quería posponer esta entrada de Rasoúlis por no acercarme demasiado a la fecha de su muerte y dar la impresión de que en lugar de hablar de música escribo una necrológica, y ahora va y se  nos muere Tàpies. No hay tregua.

Salud y buena música, Υγεία και καλή μουσική! 

Μπαρμπαρώμιρος
Barbarómiros

P.D. Un mensaje de última hora para Ana Capsir (Navegando por Grecia). Me dice el mi Dimitraki que sí, que el Mosjoloúloudo es un geranio de olor, un Pelargonium como bien decías, en Grecia le llaman al parecer Αρμπaροριζα, και Αμπαροριζα, sin la 1ª r. 
He visto las fotos en internet y es uno bastante común, de color rosa claro y líneas más oscuras, y de otros colores, de pocos pétalos y muy partidos, como las hojas, que hasta tiene mi madre y a mí no me parece especialmente oloroso, pero... .

Besos.

lunes, 6 de febrero de 2012

La curruca mirlona


Miguel Pelegrino, 2012

La Curruca mirlona, Sylvia Hortensis, subespecie Centenalis, es pájaro cantaor más que canoro. Ya está registrado, descrito y caracterizado en nuestro album de Currucas pardas, junto con otras tres especies, menos mirlonas pero tan pardas.

Nacido en la Maragatería de sobera, como a ellos les gusta llamarla, o sea la que utilizaba la paja larga de un cereal autóctono, en la onda de la escanda, menos productivo pero más sarraceno, sabroso y resistente a las plagas que el trigo moderno, con cuyos tallos secos construían los tejados de paja de cuadras y pajares, y antiguamente los de las viviendas, como las payozas ancareñas, gallegas y asturianas, digo que ha sabido continuar en su tierra pese a las dificultades y el despoblamiento, con imaginación y mucho trabajo.

Especialista en turismo, y emigrante temporal en Londres perfeccionando idiomas (aprendió italiano, portugués y un poco de griego porque eran las lenguas de los currantes con los que pasaba el día, inglés también), hizo todo el periplo por los trabajos del ramo de la hostelería, camareta, arreglalotodo, encargado, director y hasta puta por rastrojo, entre otros, antes de instalarse con varios colegas en Castrillo de los Polvazares, el pueblo maragato más conocido, y sacar adelante un proyecto de turismo rural aprovechando el primer impulso de esta modalidad de negocio.
Allí sigue desde entonces entregado a la tarea y como hay fundamento le va bien, pero no para, el hombre.

Uno de sus muchos trabajos lo entretuvo en Asturias y de ese tiempo son estas letrillas flamencas que le dediqué y que ya están publicadas en la Vía húmeda de Psilicosis (97).
Ya se había dado guerra con la oposición al campo de tiro del Teleno y entonces hacía con la mi morena un programa en Radio Kukaracha, más o menos pirata, que se llamaba Ultramarinos, con diversas secciones que podían corresponder a las etiquetas de aquí.
El segundo año el Centenalis se sumó e hicimos Sierra Morena, más agreste y bandolera, donde de cuando en cuando se arrancaba por alegrías, peteneras o soleás.

De un conjunto de letrillas y canciones escritas para el Púlgar en 1985, y otras cosas, tituladas Cançaos (sentaos, no os quedéis de pie), éstas son algunas de las Siguiriyas, compuestas especialmente para la Mirlona, aunque cantó muchas más.

Iban las maragatas
caminito de las huertas
y las reatas de mulas
pasando shá de las ventas

Entre un robre yunancina
un arriero maragato
zaflohaba la petrina

Zube ar Teleno
que te caiga una bomba po lo menoh

En tocando la naríh
puées encontrarlo schato
pero argún mahétro dí
que é picón er maragato

Con la narí
tocaba lafrauta
eraprendí

Er caló
camí me á cuando toca er tambó

Hay una ehpesie de trigo
que disen ze yama duro
yotra ehpesie sarraseno
me queo con er Senteno

Pan d´Astorga
muscho en lamano 
poco en l´andorga

La zapateta
que te menea la cuchufleta 

¡Ay que mire uzté
me chamo Migué
lo dise mi mare lo dise
mi pare lo dise el carné!

Maragato de sobera vera
shó soy nasío en Morale
que é un puebro de solera

Zube ar tejao
que quiero verte ahí encaramao

En ca Cuca, la Vaina. 2012

A pesar de que la música que mejor iría en este momento sería el flamenco, vamos a volver al palo maragato con Davide Salvado, que interpreta una tradicional, La Maragata.


Tendréis que disculparme un poco estos días que ando demasiado apurado y escocido en varias ingles, meninges y otras vísceras o miembros, no sé donde poner la mano, Macorina, ¡y el dentista aún no acabó conmigo! Ayyyy!
Veo además que no consigo subir ahora los vídeos por intentar otro rollo macabeo. Voy a ver... 

Id acostándoos, que paézme que tendré para rato.

Como parece que ya se arregló el problema voy a aprovechar que estoy aquí para poner otra canción. Del último disco de Javier Krahe, Toser y cantar (2010), que le viene de perillas como es obvio a la Psilicosis, La vil televisión.


Que durmáis bien, hasta mañana.

Ramiro.

P.D. Siguiendo con esta broma frailuna de los P.D., debo aclarar que el título de Cançaos era un palabro hispano-lusitano, ya que en portugués el plural  Canciones es Cançoes. Vale.

domingo, 5 de febrero de 2012

La jarra


...sueños son.

Hice una visita rápida a Maragatería, en uno de los días mas frios del año, nevando un poco al paso de la cordillera, con la curruca Fernandina y otros colegas que querían probar el cocido maragato. El cocido estaba muy bueno pero lo mejor fue la media hora en que pudimos charlar con otra curruca, la Centenalis, que nos preparó el condumio. Estuvo el hombre tan ocupado que sólo al final de la comida pudo sentarse con nosotros.

Sin despreciar de ningún modo el cocido, hubiera preferido comer en media hora y haber podido hablar con él las dos horas largas que echamos en ventilar las carnes, los garbanzos, la sopa y las natillas que, como sabréis, es el orden en que se come este cocido, uno de los más completos y nutridos de la península.

Nos puso un vino tinto de la variedad Mencía, la típica del vecino Bierzo, tan rico que salimos todos cogidos de la mano bailando la sardana maragata, una variante autóctona de la que se baila en Olot, tierra de volcanes, pero enredada con la jota de aquí.
Por el empedrado de cantos rodados de las calles íbamos después dando tumbos, ¡qué espectáculo para gente con toda la barba y eso!. Joé, no somos serios.

En un pueblo como Castrillo de los Polvazares, que tendrá unos 300 habitantes en invierno, como mucho, no se puede perder nadie. Bueno, pues nos perdimos y no sólo por la aldea sino entre nosotros.

Yo no sé lo que pasó ni lo que hice. Desperté en un bodegón parecido al de Valle Inclán todavía muy atacado de la azotea. Como he añorado al viejo arousano lo llamé, ¡Don Ramooooón!.
No hubo respuesta.
Tenía sed. Ví una jarra en una estantería y me levanté a cogerla. No me convenía más vino (no me con vino más vino, diría Valle), pero en la bodega sólo había cubetas de ello. Cuando le fui a echar mano sólo encontré una sombra. ¿Dónde estaba, quién era yo entonces? Miré al suelo y me vi la sombra, no había más.

Sentí frío y miedo, como la última noche que vi al manco de Vilagarcía y a Saturnino. Decidí que estaba soñando y me dormí, o eso creo.

No me preguntéis más

¡Pocas cosas hay más grandes que un amigo cariñoso y entregao, aunque no pase de 1,70!. Para la Curruca  mirlona, la Centenalis, maragato de sobera vera, un poco de ros de sus tiempos londinenses.

Lou Reed, Rock´n´Roll Animal.



Cambiamos a un ritmo más tranquilo y bailón, pero con una letra con tanta caña como las guitarras del R n R Animal. ¡Salud, curruquina!

Javier Krahe, ¡Ay, Democracia!


Toy perdío, quiyooo...


Ramiro

sábado, 4 de febrero de 2012

Flores de la terraza -7


Crisantemos, diciembre 2011

Buenos días. Aún espero por la respuesta, si la encuentran, de María y del mi Dimitraki respecto al Mosjoloúloudo, la flor olorosa que aparece en muchas canciones griegas, de amor sobre todo, por la que se interesaba anteyer Ana Capsir, capitana de La Maga.
Pero mientras esperamos le voy a poner, y a todos, un tema de Zanasis Papaconstantinu, que sé que le gusta.

Es el fragmento de un poema de Federico García Lorca, de Poeta en Nueva York, Ciudad sin sueño (Nocturno del Brooklyn Bridge).


...y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso
y el que teme la muerte la llevará sobre sus hombros.        
 ..........................................

Un día
los caballos vivirán en las tabernas
y las hormigas furiosas
atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas.

Otro día
veremos la resurreción de las mariposas disecadas
y aun andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos
veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua
  .................................

...aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato
..................................................

Eliseo Parra en un ejemplo práctico, instructivo y participativo, canta y dirige a un grupo de cursillistas que lo acompañan con palmas y demás, una canción tradicional, Las panaderas.

Y la versión de Alquitara.


Se me olvidaba llamaros la atención sobre esa letrilla muy conocida que no nos favorece:

Eres como el pan de Astorga
que mucho abulta en la mano
y poco llena la andorga

Salud y buena música.

Ramiro

P.D. Hoy domina la música. Me acaba de enviar la curruca Blasensis una grabación del Blowing in the wind,  de Bob Dylan, hecha con los niños de 6º del colegio de Santa Marta de Astorga, donde trabaja, con motivo del Día de la paz el 30 de enero, pero lógicamente no toca su saxo sino la armónica. A la guitarra Tony García, un histórico del rock astorgano, con su Fender Stratocaster.



P.D. 2. Y otra novedad agradable antes de cerrar el capítulo, Belén Lozano (crecer) me dedica la foto de hoy en Shutterchance. Después de dar la tabarra días y días con las sombras encima me lo agradece. Y yo a ti, Belén.

¡Besos!

viernes, 3 de febrero de 2012

Sol y sombra -3


San Justo de la Vega, invierno 2011

Esta es una de mis favoritas del paseo que dimos por el pueblo. El reloj de sol señala las once de la mañana, corrigiendo la pequeña inclinación, las 10 y media.
No deja de ser triste porque es el hueco que dejó una casa habitada durante más de un siglo (más de dos, me dicen), pero es el mejor ejemplo que tengo del tapial que se usaba en las antiguas viviendas.

En los capítulos que dediquemos a las tapias veremos en detalle estas paredes de barro prensado, que ya no son las pequeñas que dividían las huertas, sino muros relativamente sólidos de tres pisos, o con dos plantas superiores, si preferís, como el de la imagen, y aquí falta la altura del desván, el bajo techo.

Cuando empecé a mirar las fotos de las tapias comencé a pensar al mismo tiempo en una banda sonora y apunté algunos autores posibles.
Pero busqué también  grabaciones donde apareciera algo del folclore local. La mayoría son de las jotas maragatas y del rico folclore de la zona, que no es la del tapial. Nosotros bailamos también la jota maragata aunque no seamos maragatos. Es posible encontrarlas en Astorga, pero ahí me topé con una grabación, parece que subida por alguien de San Justo, en la que canta Jose "Aleluya".

Aleluya merecería una entrada en Música española porque sí, pero tiene pocos temas y menos registros. De momento y a la espera de que aparezcan más cosas os voy a poner ya en este primer bloque a un gitano que es una institución en Astorga, con sus grabaciones en cassette que vende a los turistas y "pelegrinos" del Camino de Santiago.
Está íntimamente unido a nuestra adolescencia y primera juventud del bachillerato en Astorga, siempre con el mismo repertorio o muy semejante, pero ahora pulido por el tiempo y la práctica.

Cuando piraba clases con la curruca Blasensis nos íbamos a la orilla del Jerga, junto a la plaza de toros, y por allí andaban casi siempre el Aleluya y el Horacio, otro gitano algo más mayor con una melena rubia espectacular que nos entretenía con saltos mortales a la orilla del río, los gitanos siempre fueron andarríos y cesteros del mimbre, mientras Jose tocaba su rumbita a la guitarra, por lo común de Peret, Camarón vino después.

Sentado en las escaleras de  entrada al palacio de Gaudí.  Esa rumba- mix suya inconfundible, Caminando, caminando.

Salud, José!


San Justo, diciembre 2011

Cuando hice las fotografías pensaba que aprovecharía alguna, pero al final he subido más de la mitad de ellas, con disculpas diversas. Esta era la más desproporcionada en cuanto al espacio que ocupa el sol y la sombra, una de las razones para agruparlas bajo el mismo título. En la mayoría busqué ese equilibrio.
Pero los artilugios colgados de la pared fueron también buenos motivos fotográficos en otras series y así se ve mejor que esto de las etiquetas, títulos y clasificaciones no son más que chorradas que nos inventamos para poder largar sin ton ni son como hago yo ahora.

Ahí está de nuevo el bozal y los aros que aguantaban los tiestos de las flores más delicadas, más sensibles a las heladas que caen aquí. ¡Su juego me dieron!
Del bozal hubiera podido escribir un pequeño ensayo, que podría titular así, De bozales. Pero ¡ca!, lo que nos sobra es censura, no nos enteramos de la misa la media, ¡qué rayos significará eso!, como diría Millás.

Estuve en León también en noviembre e hice ya algunas fotos de la terraza. También hubo días de sol pero menos que en esta semana de finales de diciembre, estaba el tiempo más húmedo y no helaba.

Otro mix de José el Aleluya a la sombra del palacio episcopal de Antonio Gaudí en Astorga.


¡Óle ahí tu mare güena, Jozé!

León, invierno 2011

En una entrada de principios de enero titulada  La solana, en Geotermias de Geotropía, puse la primera foto de la silueta del tejado en la pared. Aquella, aún más sencilla y elemental, sin el enganche que aparece en ésta ni la línea superior, me gustaba más. Aunque ya sabéis lo que pienso de eso del gusto: la mitad de las veces nos gustan pijadas, nos engañan con espejos, lo tenemos malo o lo que nos gusta no activa nada, carece de interés por su inanidad, insignificancia, marginalidad.., o finalmente nuestro gusto no hace cocido y a nadie interesa.

¿Cómo saberlo? Digamos que nos entretenemos mientras educamos los sentidos. Eso ya sería un triunfo si fuera posible.

¿A qué viene esto? Pues tal vez a la necesidad de explicarme a mí mismo porqué coño elegimos una cosa y desechamos otra. A veces el puro capricho o la arbitrariedad de la elección se confunden con lo que hay en el arte de intuitivo, de apuesta genial fuera del canon, de lo previsto. O nos gustaría que se confundieran.
Y es posible que en última instancia sea la única manera de acertar con lo más interesante, fiarnos de nuestro criterio, si lo tenemos, tratando de sacudirnos las imposiciones de las modas y el mercado, que viene a ser lo mismo.
Pero la realidad es muy tozuda y estamos sometidos a su dictado que, a sabiendas, promociona sobre todo la mediocridad. Aquí ni se contempla la posilbilidad de la intuición, está todo reglado, desde la temporada anterior, y tiene como objetivo exclusivamente la excelencia económica, el beneficio. Va dirigido a la masa, a la que se mira desde el púlpito, que ya ni es ciudadana, sólo rebaño consumidor.

Es dificil sacudirse toda esta pachanga porque nos bombardean sin parar con "productos" artísticos, como quería Warhol, que aparecen hasta en la sopa y podemos adquirir en los supermercados... del arte o del barrio. Que no es democratizar el asunto sino vulgarizarlo y empaquetarlo.
Y muchos artistas colaboran en este juego inflando desmesuradamente el ego, no son sólo los mercachifles. O sí porque también ellos se convierten en negociantes cuando especulan con su oficio.

Así que ¡aquí no se salva ni Dios!, estamos todos entocinaos.
 A ver si vamos espabilando.

Paolo Conte, Excitación.

http://www.youtube.com/watch?v=6QnyGEDhOTA&feature=related

Que tengáis un buen día. Salud, υγεία!.

Ραμιρο.
Ramiro

jueves, 2 de febrero de 2012

Flores de la terraza -6


Boca de dragón amarilla y Fucsia rosa, 2011.

Hay dos Españas, en efecto, pero las dos están en ti, no vienen de fuera. Es medio broma, claro. Pero es cierto que dos generaciones de españoles están separadas, como el Preu del Cou,  por el modelo vegetal con el que les explicaron las leyes de Mendel.
El nuestro fue el Guisante, a la morena de mi copla y a mi hermana les tocó el Dondiego de noche, una planta americana originaria del Perú, aclimatada a Europa en el S. XVI y que hoy orea las noches del verano griego y mediterráneo.

Hubiera preferido un Dondiego en la foto, Nigtoluludo para los griegos, Flor nocturna, pero no la tengo. Las flores que se cierran de día y se abren de noche. Hablo hoy de ella porque la canción elegida tiene ese título.

La Fucsia, Fuchsia, es también originaria de América, y de Nueva Zelanda. Mi madre cuida un montón de variedades del blanco al morado con diversas convinaciones de color.
La Boca de dragón, Antirrhinum majus, en cambio, es una planta silvestre mediterránea, menos frecuente que las anteriores en jardinería y que es posible encontrar por casi toda la Península Ibérica en sus formas salvajes. Y supongo que en el resto de los países del entorno.

Una buena parte de las dos generaciones mencionadas fue educada por curas y monjas, incluso en los institutos públicos y como profesores de Biología. Ignoro hasta qué punto influyó esto en la comprensión de las nada complicadas leyes de Mendel, ni me preguntaba entonces cómo se conjugaba el creacionismo, que vuelve por sus fueros en ciertos lugares imponiendo la fe religiosa a la ciencia más elemental, u otros mitos particulares como el Unigénito, con el agustino Mendel.
No es que ahora me quite el sueño la pregunta, ¿el cura y la monja eran más clérigos o más biólogos? No sé. Al biólogo agustino no le causó mayor problema el asunto a la hora de formular sus teorías.
Los caminos del Señor son inescrutables. En fin...

El olor dominante en la mayoría de los montes mediterráneos que conozco es el tomillo. Y en los pueblos griegos, en el verano, ya lo he dicho, el jazmín, la madreselva y el dondiego. La albahaca, el orégano y la menta podrían ocupar los siguientes puestos  por su proximidad en el kipos, jardín, y a la mesa familiar.

Al mismo tiempo que traíamos orégano, hacíamos acopio de semillas de dondiego por las islas por donde pasábamos, flores de un aroma intenso, dulce, riquísimo.
Las que habíamos visto en Asturias, donde no abundan, no olían. Las que plantamos después, de Grecia, sí. Supongo que es una cuestión de variedades y no de terreno o país. O sí, porque les chifla el sol y el rey concentra los aromas, no hay duda.

Quisiera saber, si alguien recoge el guante, por ejemplo Juan Carlos Rubio, al que le gustan plantas y animales desde su nombre científico, o Eduardo Serrano que vive en el jardín andaluz, Valentín Cabañas, en la cara sur o Txellg, costurero oculto en Catalunya, todos fotógrafos de Shutterchance a quienes sigo, o mi colega Lucas Papadimos, trotamontes extremaño con ojo vegetariano aunque no lo sea, quisiera saber, digo, si las variedades que se dan en sus regiones, más mediterráneas o sureñas que Asturias, son o no de olor.
Creo recordar que las del jardín de mi hermana, en Alicante, tampoco olían, pero no lo puedo jurar.

Los colores más comunes del dondiego son el rosa y el amarillo, como los de las flores de la foto, pero el rosa más fusia y el amarillo más canario que verdoso. Y, además del blanco, todas las innumerables variedades e híbridos intermedios.

Socratis Malamas, canta una canción con música suya y letra de Alkis Alkéos, Nigtolúludo, Dondiego de noche.

Σωκράτης Μάλαμας, Νιχτολούλουδο.


Υγεία, salud!

Barbarómiros

miércoles, 1 de febrero de 2012

Sol y sombra -2


La casa de Carmen Rodríguez. San Justo de la Vega.

Es una casa de los años veinte relativamente común, con ese adorno de ladrillo visto orlando las ventanas y la puerta y el pequeño balcón en el centro.
Fueron las primeras de ladrillo que empezaron a abandonar el tapial tradicional en esta zona de León.

A la derecha disponía de la antigua vivienda de anchas paredes de tapia, con portones carretales como muchas de las casas de labranza de la región, y dependencias auxiliares para el ganado de corral y las caballerías. El señor Serafín que fue quien la levantó era también fabricante de chocolate y vendía sus productos por las rutas de los arrieros.

El pueblo de San Justo, en el camino de Santiago de Compostela, a tres kilómetros de Astorga, en el antiguo Camino Real y la aún más antigua Calzada Romana entre Legio y Astúrica, fin de cañadas mesteñas, fue paso obligado del ganado lanar, hasta épocas bien recientes en las que los rebaños bajaban hasta Astorga desde los pastos del norte para ser embarcados en el antiguo ferrocarril, hoy desaparecido, de la Ruta de la Plata, camino de Salamanca y Extremadura.

Está situado a la vera del río Tuerto al que tal vez deba sus orígenes, que se suponen entre el S.V y VI, tras la caída del Imperio Romano y el asentamiento de los Visigodos.
Por las razones expuestas es un punto estratégico que aprovecha, además, la riqueza de la vega.
Compartía con Maragatería algunas características, como la tradición de las hilaturas de lana, y en tiempos de lino, o la arriería.
Tenían cierto prestigio los telares tradicionales y los cardadores de lana. Y su leyenda negra, su coplilla popular más bien. Me permito repetirla por ser natural del lugar y porque para reírse de algo hay que empezar por hacerlo de uno mismo y de lo propio.

Era de San Justo,
era cardador,
era de San Justo
Judas el traidor.

¡Falso como el diente de Pedro Navaja! Pero, para decirlo todo, existe una expresión castellana para definir a la gente camorrista que alquilaba su carda por todos los territorios de la Mesta en la época del trasquile de la ovejas, como los segadores gallegos sus hoces en tiempos de siega, y que provocaban altercados en las ventas donde se hospedaban y en los pueblos donde trabajaban.
Era la "gente de carda", un instrumento terrible en manos de un malevo, con un círculo apretado de púas largas y afiladísimas, las grandes del tamaño de una navaja de a tercia, como la de don Ramón, de 20 cms. largos. Un pase suave, una caricia, te arranca media cara. Salvaje.

Hasta bien entrado el siglo XX, cuando la arriería perdió la última batalla contra el ferrocarril, hubo  vecinos que se dedicaron a esa actividad. La relativa cercanía de León, 40 kms., y la posibilidad de enlazar con Asturias o con la vía de Madrid sin tomar el camino gallego y Ruta de la Plata, supongo que fueron razones para que algunas familias arrieras, quizá más humildes, se instalaran aquí en lugar de en los pueblos tradicionales de la arriería, o los naturales la compaginaran con la agricultura y el pastoreo.


Geometría proletaria, León 2011 

En todo caso, hasta entonces, el número de propietarios con suficientes medios de subsistencia era escaso y la profesión más frecuente la de jornalero, al servicio de la Iglesia, la aristocracia terrateniente residual o como criados de las pocas familias con más posibles.
La emigración a Madrid, Bilbao, Barcelona, América, y últimamente a países europeos durante los años 60, fue la salida obligada para varias generaciones en momentos críticos, aunque el pueblo ha logrado mantener una población estable pese a todos los reveses de la fortuna.

Las casas se alinean a lo largo de la carretera y suelen tener salida a un camino trasero de servicio por donde se carga(ba)n los pajares, se saca el abono de las cuadras o entra y sale de los corrales el ganado mayor, equino, vacuno y ovino.
El resto del pueblo se concentra en tres barrios, en total 2.100 habitantes, ocupados en actividades agrícolas, de servicios, en la construcción, en pequeñas industrias chacineras y una fábrica de hilatura del algodón. En el primer cuarto del siglo XX llegó a tener hasta media docena de malacates para el trabajo del cacao y la industria chocolatera artesanal, siempre familiar.

El ladrillo y el cemento acabaron por ganar también la guerra a la tapia y al adobe, y el los años 70 empezaron a proliferar puertas y ventanas de aluminio para sustituir a la madera tradicional. En las construcciones secundarias la uralita se impuso a la teja o a la escasa pizarra que se usaba aquí, zona de barro y cuaternario. El plástico de los canalones en los aleros sustituyó al hierro o al latón.

Hoy buen número de pueblos de toda la meseta, y otras regiones, carecen de personalidad y en muchos casos cunde el feísmo más detestable. Como en los capítulos que dedicamos a la construcción en Grecia, en Arquitectura, la falta de una política urbanística decidida y de asesoramiento, ha permitido cuando no propiciado este desorden y horterez.
De todos modos el aspecto de los pueblos en fotografías de principios de siglo era también penoso, pero no por falta de gusto, por algo peor: la pobreza

Aparte de lo dicho, que es bastante, siempre es posible encontrar la belleza, la curiosidad o el ejemplo positivo, en cantidad de rincones y detalles. No es el caso de la imagen superior, con todos los materiales invasores mencionados, ladrillo, cemento, plástico y aluminio.
Pero tratamos de sombras y no de materiales, o eso era lo que quería, a eso se debe el título y ahí sí cumple la foto. Lo demás sale rodado.

Y soy un colgao del cielo (ni raso ni divino), en especial si lo acompaña un sol como el que lució ese día.

San Justo, diciembre 2011

La terraza, en forma de T, tiene tres esquinas cóncavas y dos convexas, todas me entretuvieron al paso de las sombras, de la chimenea, el tejado y de las plantas y flores. Van marcando las horas y dibujando las paredes y hasta te invitan a filosofar mientras rueda Lorenzo, tan feliz en su cielo azul.

¡Delicias proletarias! Me da a mí por lo proletario últimamente, hay que fajarse.

Y hablando de cielos, hoy vi el album de fotografías de Marta Capote (martacapote en Shutter., donde pone pocas imágenes, a ver si se anima) y tiene una sección llamada ¡Oh, Cielos! en los que se emborrachó de colores.
Y muchas más, interesantes, en los otros apartados. No pude comentar ninguna porque no se contempla la opción. Creo que había visto la mayoría, pero he vuelto a disfrutar de unos cuantos retratos espontáneos, sobre la marcha y en la calle, muy buenos. Galicia y Portugal, sobre todo.


Y como estoy al final del último terceto dejo ya el espacio para la música. Mañana flores de nuevo.

Paolo Conte, Parole d´amore scritte a macchine.


Aunque no parezcan tener mucho que ver, el éxito de Adriano Celentano, Azzurro, Azul, es también una canción de Paolo Conte junto con el maestro Michele Virano. Es por darle un poco más de marcha a la cosa y Conte, el músico italiano que más nos gusta y con el que repetiremos, nos lo facilitó.


Salud y calor.

Barbarómiros.