viernes, 16 de septiembre de 2011

Enmanuil Roidis -3


Paseos por Atenas, ensayos y estudios históricos, 2008, la más voluminosa, es la tercera entrega de Roidis publicada por la Universidad de Sevilla, con traducción de Carmen Vilela. Contó con ayuda del Ekemel, el organismo griego de traducción, el trabajo se realizó en los veranos del 2007-2008  en la Casa de la literatura de Lefkes, en Paros. El añadido de Ensayos y Estudios hitóricos se debe a que Roidis era un especialista en algunos temas de la Edad Media, como el de las brujas, y  les dedica algunos textos.

Pensé que, en lugar de hablar de la obra,  muy amplia y diversa, sería mejor daros a conocer una pequeña selección de citas que apunté mientras leía. Esto no sustituye al libro, demasiado jugoso para admitir un resumen corto, pero sí puede daros una mejor idea que mi descripción, que vendría a ser una reseña admirativa y poco más.

Casa en Plaka
Atenas 2011

Las citas hablan, sobre todo, de Grecia y los griegos y de Atenas y los atenienses, si bien sus alusiones en el libro son muy variadas y abarcan infinidad de países y saberes, siempre con un conocimiento enciclopédico, extenso y minucioso de los temas que trata. Consigue, lo que es muy difícil en un erudito como él, no resultar nunca pedante.Y eso que frecuenta lo peregrino, o será por eso, la Papisa Juana es el mejor ejemplo de ello.
Ahí van:

- ..."la policía  seguramente no compartiría mi opinión de que las aceras están destinadas a la libre circulación de los peatones". (Esta y la siguiente son del artículo, En las tiendas de objetos de cristal y loza).
-..."vegetar...para gozar de ese bendito estado que Séneca llamó calabacitis". Apokolokinzosis, término intraducible que hace referencia a la decadencia intelectual, según nos cuenta Carmen más adelante en nota al titulado, Sobre la dieta más conveniente a la inteligencia.

- "La verdad es que el griego no simpatizan con las plantas, a escepción de las que le son rentables". (Esta y las dos siguientes en, Los alrededores de Atenas).
-... "esos días soleados de invierno que son el mejor regalo de Dios a los atenienses".
-... "los atenienses, célebres desde los tiempos de los apóstoles por su gusto por las novedades". En nota se nos informa que según san Pablo a los griegos les gustaba lo desconocido, por eso habló del ´Dios desconocido` al desembarcar en Falero.

-... "las gallinas que se venden en el mercado, muy caras, y más flacas que un asceta de la Tebaida" (Esta, que habíamos citado en Gallinas siracusanas, y la siguiente de, ¿Qué comen los atenienses?).
- "El almuerzo obrero: pan recién hecho, un trozo de queso blanco encima de una hoja de parra, un tomate rojo, un refrescante pepino, un racimo de uvas...".

-..."quizá la serpiente no hubiera conseguido engañar tan fácilmente a Eva si esta hubiera sido griega". (Esta y la siguiente en, Dumas en Atenas).
- El perro..."que se complace en la coprofagia, como el profeta Ezequiel".

- "Oftalmofagia", comer con los ojos (Esta y la siguiente en, Diario de un compatriota).
-... "si lo usaba de semental -a un pretendiente- corría el peligro de que las yeguas pariesen mulos".

- "Entre las cualidades del campesino griego hay que contar su absoluta indiferencia por todo aquello con lo que no tiene nada que perder ni que ganar" (Esta y la siguiente en, El recluta).
-... "exceptuando al camello, no existe una figura más frugal que el campesino griego".

...porque les gusta así!?
(Parece ironía de Roidis)
Grecia 2011

Como tengo bastante para otra entrega y me falta tiempo voy a dejarlo aquí por ahora. Espero que la próxima sea la última. Roidis, sacándole punta a los detalles, con agudeza y humor del bueno.

Yasas, salud!


Ramiro Rodríguez Prada.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Enmanuil Roidis -2


Los Relatos de Siros, también publicados por la Universidad de Sevilla, otra buena traducción de Carmen Vilela, -hablo desde el castellano, debo insistir en mi griego skiládiko, perruno-  de un extraordinario escritor como Roidis, fino y estiloso, nos muestran a un autor en la plenitud, más moderado en sus sátiras pero dominando como un maestro otros registros del humor, como la ironía, la farsa amable, y un añadido de ternura, de hombre ya sabio, que no estaba tan presente en la Papisa, a pesar de su idilio con la protagonista, Juana, de su amor por el personaje que también citaba Durrell en el prefacio de su traducción.

Nuevo Aristófanes
Los figurines de Faliro

Da inicio al conjunto de cuentos, fábulas, ensayos, el titulado  Mentalidad del marido de Siros, magnífico retrato, muy avanzado de ideas para su tiempo, de la sociedad burguesa siriota, que ya habíamos leído en traducción de Natividad Gálvez para Alfaguara en una Antología del cuento griego (2005), la más ambiciosa de las que se han publicado aquí y que se abre también con el cuento de Roidis.
Terrible, desolador, El lamento del enterrador, en una sociedad como la griega siempre dependiente de un clientelismo político, cuando menos chocante, aquí trágico, que siguen denunciando sus escritores de hoy.

Relatos humorísticos y críticos, pero también inocentes, algunos casi infantiles. Y las agridulces fábulas de animales, tomando a estos como ejemplos mejorados de la conducta humana, las historias de un caballo, un perro, una gata, un corral..., son enternecedoras y a veces tremendas, dramáticas.
La vida mundana, las vedettes, los teatros, la ópera, el cospolitismo, el exotismo, pero también esa tristísima Carta a la Virgen de un niño, contado por un escéptico pesimista como él. Y no renuncia  al sarcasmo, en ocasiones, o a la argumentación falaz, disolvente y especiosa, como en Ayios Sostis, el Monólogo de un hombre sensible o  Las ventajas de la enfermedad, como un sofista moderno.

Hombre de una amplísima cultura y un lenguaje rico, la kazarevusa no habrá facilitado la labor de la traductora. Moderno en sus ideas pese a su procedencia social burguesa, no deja títere con cabeza en sus análisis de la sociedad griega de su tiempo, incluído el pueblo llano, pero siempre con esa admirable mezcla de terneza, ironía, sencillo didactismo y calculada burla. Con cariño y tacto. Y una vasta erudición  sin alardes, que no molesta, en un desarrollo del relato vivo y entretenido. Discursivo, observador y reflexivo, más que dialogante, intuitivo o complaciente en su escritura, siempre es un placer y una diversión leerlo.

Y os dejo con una cita de Ayios Sostis, uno de mis preferidos, por la sofística desplegada, aunque el texto es sólo la conclusión de ese azote de utópicos y decálogo de descreídos que es el cuento, el despliegue de argumentos y su encaje es lo que lo hace sabroso. Y su nihilismo feroz.

Burgos  2007

"La juventud, la ignorancia, la total renuncia a la reflexión acerca de nuestro destino, el trabajo físico y la reducción al mínimo del trabajo del cerebro son las únicas cosas capaces de mermar la desdicha, ligada a la existencia humana".
"Tira al mar a Leopardi, y con él a todos los filósofos y poetas, excepto a Homero, Anacreonte y Teócrito, y en lugar de fantasmas metafísicos o científicos, caza conejos o persigue mujeres, corre, monta a caballo, navega, siembra lechugas o corta madera, esfuérzate físicamente y reposa espiritualmente para que se retrase la hora en la que, siendo consciente del sinsentido de la vida y la vacuidad de toda esperanza, disfrutes un profundo e interminable sueño y como yo, grites: ¡Ah, Nirvana!".

Salud, yasas!

Ramiro Rodríguez Prada.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Enmanuil Roidis



Grecia 2011


Roidis nació en 1836 en Hermupolis, la ciudad del trapichero Hermes, capital de la rocosa isla de Siros y de las Cícladas, la más poblada del archipiélago y principal puerto de Grecia en el S.XIX. Cuenta con edificios públicos y mansiones neoclásicas de armadores y  prósperos comerciantes siriotas. El primer teatro de la ópera levantado en Grecia, el de Apolo, a imitación del Scala de Milán y el edificio neoclásico del Ayuntamiento (1876) construido por un conocido nuestro, el arquitecto alemán Ernst Ziller, autor en 1881 del Palacio de Ilion en Atenas, residencia  del arqueólogo Schliemann, que en la actualidad alberga el Museo Numismático. En Arquitectura hablamos de ello, en La cueva de Alí Babá.

De familia acomodada y viajera, el escritor vivió en muchas ciudades y paises. Estudió en Francia y Alemania. Vivió en Italia y en Egipto, El Cairo, Alejandría. Anglófilo y angloparlante, políglota, escribió la casi totalidad de su obra en kazarevusa, antes de la normalización del griego moderno en el actual demótico.
Republicano y anticlerical, es conocido sobre todo por su única novela, La Papisa Juana, la historia del Papa Juan VIII, en el S.IX, la sacrílega ¿leyenda? medieval acerca de la presencia de una mujer en la sede vaticana de San Pedro, en la que habría permanecido dos años y medio, antes de parir.
Los últimos años vivió en Atenas, a la que dedica muchos de sus  relatos y crónicas. Fue varias veces director de la Biblioteca Nacional en los gobiernos republicanos de Tricupis, pero era inmediatamente depuesto por los monárquicos.

En 1904 murió en la pobreza, el sarcasmo habitual de nuestras indigentes, en lo cultural y demás, sociedades. Cómo olvidar la amargura, que pasa por broma inocua, de alguna de sus ironías, "...una ventaja grande del ateniense, pero también impuesta, es la frugalidad que lo caracteriza", o "El caldo se ha aguado, los bistec se han hecho casi transparentes".


Restos de una taberna en Plaka
Atenas 2011

Hay un retrato literario del último Roidis, robusto, barbado, entrando en las tabernas, respetuoso y un poco ajeno al mundanal ruido a causa de su sordera, o paseando las callejuelas de Plaka, frecuentadas por él y donde era muy popular, que recuerda Lawrence Durrell en un prefacio a su adaptación inglesa de La Papisa Juana.

La novela, de 1886, había sido editada aquí por Edhasa en 1977, traducida por Estela Canto a partir de la traslación inglesa realizada por Durrell del griego en 1954. Ahora contamos con la primera traducción directa, de Carmen Vilela, editada por la Universidad de Sevilla el año 2006.
Lawrence, en su prefacio, califica a La Papisa de "pequeña obra maestra de irreverencia, ingeniosa y, en parte, un poquito indecorosa", nos salió ligo mojigato aquí el inglés, quién lo diría.
Lo cierto es que el libro fue prohibido y su autor excomulgado por la iglesia ortodoxa, como le pasaría años después al compañeru de etiqueta de Roidis aquí, Nikos Kazantzáki. Y eso que La Papisa lo era de Roma, no de Constantinopla. Pero al final todos los fanáticos se juntan en la Gran Iglesia Universal de las Verdades Eternas, aaagg, Persefoni mu!

Durrell pone en duda que otras obras del siriota merezcan la traducción y lo califica de "hombre de un solo libro" y, una vez más, Larry se equivoca. Da la impresión de haber leído poco más que la novelita. Los Relatos de Siros y los Paseos por Atenas, también traducidos por Carmen y editados en la Universidad sevillana, son una maravilla. Hablaremos de ellos en los siguientes capítulos.
El prefacio y la traducción de La Papisa Juana los dedica Durrell al pintor griego Yorgos Katsímbalis, el Coloso de Marusi en el libro de Miller, el más carismático de ese grupo grecoinglés de los años treinta. El pintor le había recomendado en 1939 que leyera La Papisa que, según él, "Es un típico libro pícaro, un libro griego, lleno de buena gracia, mal gusto, risa e irreverencia".

Roidis, un estilista del lenguaje y un caballero, invocaba con frecuencia al lector clemente, esa misma clemencia pedimos nosotros para lo escrito y lo que resta.
Salud, yasas!

Ramiro Rodríguez Prada.

martes, 13 de septiembre de 2011

Buevos atróficos



Agii Apostoli
Eubea, agosto 2011

Decíamos en Buevos de dragón que las gallinas son animales carentes de imaginación y, en lo chechual, lo mismo les da un gallo, un buitre o un porrón, no saben ehtinguí. A saber qué comemos, porque no sé cómo se las arreglan para que todos los huevos sean del mismo tamaño, aunque eso son ya imposiciones anatomicofisiológicas, evolutivas: sólo se puede dilatar hasta cierto punto.

Hablamos de la incomunicación entre seres humanos y ponedoras en esas cárceles modernas para aves, de la imposibilidad de una atención personalizada. Pero debemos disculpar a los cuidadores porque no hay cosa más salvaje y más tonta que las 5000 gallinas de un gallinero de la era democrática. Son cinco mil, 5000, papanattas reunidas que no paran de dar explicaciones, siempre sobre las mismas gili-polleces. Conversaciones más simples que un posavasos. Que si me creció la cresta, que si me recortaron el pico, que si me escuece el culo. Son unas sinsontes y no se les puede prestar atención porque, encima, se creen algo, tienen la misma estúpida presunción de sus machos naturales los pollos, los gallitos.

Cuenta Roidis una historia, de las varias fábulas de animales que tiene en Relatos de Siros, sobre una gallinita y su gallo que anda a picos pardos tirándole los tejos a una Hortelana, de otra raza. Se titula Una historia de corral, es una delicia, hay que leerlo. Pero era una pareja en un gallinero de pueblo donde los huevos llevan la impronta amorosa, el soplo creador.
Yo mismo escribí  hace tiempo un cuento titulado Machito Follador, de una serie de ellos sobre el Mediterráneo oriental, ´27amaneceres y un poema (al oeste de Anatolia)`, que es como decir al oeste del este. Lo menciono porque tal vez lo incluya aquí un día. El Machito, un gallito muy peleón y braguetarápida, reinaba también en un gallineru de aldea donde la libertad y amplitud de espacio reduce considerablemente el estrés y la tontuna de unos bichos ya de por si muy cortos de entendederas, por una incapacidad innata para la ideación y ligazón coherente de dos o más imágenes.

Grecia 2011

Al buevo. No son sólo los transgénicos, las hormonas, los abonos químicos y pesticidas, los escapes nucleares, la contaminaçao atmosférica, marina y terrestre, etc. Con todas estas cosas que pasan por normales, estamos incubando una raza de fenómenos husserlianos sin ninguna esencia pura en la conciencia, insípidos e insubstanciales, si no nauseabundos o sartreanos.
No prestamos la debida atención a las intuiciones primordiales y nos tragamos los buevos crudos sin mirar: un agujero en un extremo y otro en el opuesto y a chupar. Pero no sabemos lo que sorbemos

Todo está interrelacionado y cualquier día mutamos y en lugar de follar sanamente ponemos huevos XXL al cuadrado, muriendo vírgenes. Creo que ya se dieron casos, en alguna sinagoga ultrasionista, en varias medersas fanáticas y, sobre todo, en residencias de seminaristas y postulantes cercanas al Vaticano. No se sabe porqué se ceba en estos colectivos en particular.
Gallinas sicilianas, jerarcas vaticanistas, Siracusa, Roma..., Italia en el punto de mira, que se prepare Ler busconi. Él dice que los buevos ya los tiene bien puestos y colocaos, ¡habrá que verlo!.

Y para terminar diremos que ni siquiera  los corrales tradicionales son capaces de dar lo que Natura niega. La carne y los huevos de estas aves, menos histéricas, son incomparablemente mejores que los de granja industrial, pero la inteligencia de las gallinas no crece en igual medida. Las superdotadas lo más que consiguen es ser madres, y pasar también con ello de la potencia al acto aristotélico, del óvulo al pollo.
Pero hasta en la maternidad son estúpidas, es fácil, sin ser un cuco, cambiales los huevos y pueden incubar tan panchas hasta el buevo izquierdo de Colón, que era atrófico, ¿o era el derecho?.

¿Qué monstruos no pariremos?

Yasas, salud!

Korvus Korax, O Mavros.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Buevos de dragón



Agii Apostoli
Eubea, kalokeri 2011

El otro día, revisitando cosas de Gila, me volví a reír con sus chistes, siempre. El de los peces, las pirañas, que metes la mano y sacas el muñón, o vas al banco con un discurso y te lo dejan en un refrán, o el del caco que se pone enfermo y todo lo que roba lo devuelve, inolvidable Paco Gila.
Dicen las malas lenguas que en el 68 se exilió para eludir una paternidad no reconocida. Sea o no cierto, en Buenos Aires editó la revista satírica  La gallina, que es adonde quería llegar.

Al dedicar nosotros doce puestas en Desde la popa (De Malta a Siracusa), no lo hacíamos como homenaje a Gila, que apareció ya en estas páginas mucho tiempo después y no llegó a palpar el culo a las Palurdas, ni a meter el dedo en el de las Papanattas buscando el buevo prematuro. No. Era la expresión usada por el padre de Alberto, el Capi del Teach, Más putas que las gallinas de Siracusa, que también habíamos oído nosotros en alguna ocasión.

Después de varios meses de tocar los buevos a las gallinas, es decir "de" las gallinas, en sentido literal, da igual... dejádlo, es imposible desenredar el equívoco.
Pues bien, tras un trimestre de toqueteo buevil creo que aún no hemos podido desentrañar o, mejor, desvelar el misterio que encierra la expresión, y sospecho que la explicación que el padre del Capi les dio fue sólo una respuesta cachonda para salir del paso. Porque, eso de que  las gallinas eran tan reputas que hasta  habían aprendido a nadar para interactuar con los patos no resuelve el enigma, el porqué del puterío desmedido de las gallinas siracusanas, sólo refuerza la idea de lo putísimas que son, o eran.

Agii Apostoli
Eubea, verano 2011


Lo cierto es que nos hemos enredado también con los patos y otras anátidas, fijas o de temporada, intentando recabar información sobre estos hechos, o habladurías, a saber. Algo hay, sin duda, porque son incontables los testimonios al respecto como habrán podido leer aquí quienes estén al tanto del asunto. Las Palurdas y Papanattas insisten en que son infundios y los ultratifosis que se trata de un contubernio grecoespaniolo.
¿Que dicen los gallos siracusanos? Que a ellos lo que les sobran son gallinas, que pasan del gallinaio y del pollaio tradicionales y que veranean en Mykonos, donde hay más pavas espaniolas que en Ibiza. Bueenooo.

Así que a nadie le interesa ya la procedencia o raza de los huevos que consume, o la especie de gallina  que se coció en el caldo que nos quita el resacón o simplemente nos recuerda a nuestra abuela. Y eso que dicen que, con el triunfo de los cocineros españoles y la neococina, sabemos más y comemos mejor. ¡Serán los familiares y amigos de los cocineros y los que puedan pagar sus platos!

Recordemos que el sibaritismo no está reñido con la sencillez, ni siquiera con la humildad y la frugalidad, todo lo contrario. Pero la mayoría desayuna patatas, come patatolas y cena patatas solas, para variar, como bromeaba mi padre sobre el hambre de posguerra. Y no ven una gallina en su vida como no sea en la caja del avecrem, ¿o era starlux?.
Vale, vale, exajero porque, ¿qué más democrático que unas pechugas de pollo y unos buevos de cualquier manera?.
Sin embargo se echa en falta, además de la pela, el buen gusto: no sabes si comes pollo o lagarto y cuando pones el huevo en la sartén miras en el interior de la cáscara para ver dónde quedó el otro medio. De cualquier manera un huevo frito siempre parece medio en el plato, y si es roto o estrellao ni eso.

A lo que íbamos. Pocas personas se paran a reflexionar sobre la calidad de lo que comen. Crían a esas gallinas clónicas en gallineros horribles, cárceles de animales, en esas jaulas metálicas individuales horrendas que son las celdas del mundo gallinil, donde sólo pueden comer, cagar y poner huevos. Óvulos degenerados, buevos sin substancia aunque nazcan con música ambiental, La carga de la caballería ligera, La sinfonía del nuevo mundo o los cuatro tenores, ¡tiene huevos que le pongan Bach a las más ponedoras!.
Unos buevos, en fin, insustanciales, como lo que comen. Y faltos de espíritu porque no ven jamás a un gallo y conciben, no, ovulan pura ficción especular, mirando a los ojos del que les echa el pienso, que será un buen hombre, si lo es, no lo dudo, pero que no puede andar con sutilezas en el cacareo infernal de un gallinero industrial.

Falta amor. Allí a nadie se le acurriría llamar ¡Pitas, pitas! a las gallinas, con cariño, como cuando se les echa unos graninos de maíz o se les acerca una berza para que refresquen y hagan mejor la digestión, en los corrales familiares. Es otra manera, no hay color.
¡Música..., venga ya!, comunicación interespecies y buen trato hacen buenos buevos. Eso que comemos lleva el gérmen de la imaginación gallinesca y todo el mundo sabe que son los seres menos dotados por la naturaleza para la fantasía.

Cuando nos apriete la rabadilla ponemos el siguiente.

Salud, yasas!

Korvus Korax, O Mavros.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Recapitulemos


Oviedo 2002

Acuarela , témpera. Espátula.
Ramiro Rodríguez Prada


Como no tengo muchas ganas de escribir hoy y le he estado dando vueltas a eso de hablar de los grafitis, que prometí, empezaré por un dibujín con la espátula, del 2002, a ver si me inspiro.

Hay  más asuntos pendientes, y para mí tan urgentes, que no me dejan en paz. Enmanuil Roidis del que dije, hace mucho, que acompañaría a Kazantzáki en Escritores griegos, tan abadonados, y  ante todo el Roidis de Joan, una promesa privada que aún no cumplí.
Pero, además, tengo arrinconados los relatos más kafkianos, usando la expresión del Capi del Teach, que me lo recordó, a las gallinas, allá en su Siracusa natal, algo menos a las Currucas pardas, pero sí a los Chorizos culares que podrían dar mucho jugo...y de los que quedaría mucho por decir.

Ayer conté cómo había evolucionado el tema de los Zombis geniales, que aún no está cerrado, por pequeños vislumbres que no sabría concretar, pero que parece ´dormido` desde hace casi un mes.

Y, por último, va a empezar el curso. Las labores más serias y cotidianas del hogar, que se relajan un tanto en verano, deben volver a sus rutinas,  y se terminan las comidas fáciles.
Ya no podré  mantener la frecuencia de ingresos de este mes ni, por descontado, la de julio.

Deberé disciplinarme chechualmente si quiero seguir en el andamio... .

¡Besos! Yasas!

Ramiro.

Sombra de lo que fui



Grecia, verano 2011


Me vino muy bien esta etiqueta de Perdío que abrí, casi sin saber qué había que hacer, al comienzo de la andadura del blog, cuando me ví compuesto y sin novia, porque había bloqueado uno y no éstaba seguro donde aparecería el texto que escribía.
Cada vez que me gana la tristeza, la confuçao o el pasmo toy perdío, pisha.

Y, por otra parte, es una constante de este escribidor el andar algo a tientas, como cuando pescaba a mano en el río y las metía en las raíces y los agujeros, sin saber si tocaría un cangrejo, una rana, una culebra , una rata o una trucha, que eran los huéspedes más habituales de tales escondrijos.

Es el peligro, y la emoción, que tiene el moverse por la vida "a palpu". Como Homero.

Sólo que en Grecia ven los ciegos.

Salud, yasas!


Barbarómiros.

sábado, 10 de septiembre de 2011

El chibuquí de don Ramón


Los pies del auriga de Delfos
Grecia 2010

Esta vez dejamos a Valle-Inclán, vestido como para un funeral, en un semáforo de Atenas.

Días después, una noche en que atravesaba una plazoleta poco iluminada de Exarjía, lo veo aparecer detrás de unos naranjos amargos. Me asusté un poco porque se presentó de repente, como hecho a propósito para espantarme, pero no blandía  amenazador el bastón, aunque yo ya había salido por pies.

¡Aguarde, aguarde!, me dijo con voz pausada y sin agresividad. Me paré porque a esa distancia ya no corría peligro, pero no cedí ni un paso.
¿Me puede indicar, si es usted tan amable, por dónde se va a la celda en la que murió Sócrates?
Quedé mudo y perplejo. El viejo me estaba tomando el pelo. A las cuatro de la mañana surge como una aparición, me pregunta por la prisión de Sócrates y no hace mención alguna a la sañuda persecución con la que me maltrató mes y medio? ¿Y aquello de, ¡Ven aquiiií, galopiiiíínn, aquííí se paga con sangreee!?. Este paisano chochea, pensé.
Está muy lejos, le contesté.
No importa, ¡tengo toda la vida por delante!, me dice, y se reía con su propio chiste como un abuelete.
Si quiere lo acompaño. No podía creer que hubieran pronunciado mis labios tales palabras. Me dió la sensación de estar poseído, de que alguien me suplantaba hablando por mi boca. Pero ya no había remedio, estaban dichas.
Si no es molestia para el caballero, respondió él muy formalista y educado.
Sígame, por favor. Definitivamente no era yo.

Y allá nos fuimos los dos tomados del brazo porque, al primer tropiezo, se me colgó y ya no se soltó hasta el alba, cuando cantó el gallo de Esculapio y le contestó el de Hermes, mientras a Sócrates, en su mazmorra, lo iba ganando el frío.

Hablamos de un montón de cosas durante el resto de la noche y le recité todos los versos suyos que recordaba, algunos me los hizo repetir, vivaracho y vanidoso, ¡Muy bien, muy bien, recita usted muy bien! Esa leve inflexión en las mejillas no está mal, me decía para animarme a recitar de nuevo, Y las niñas que acuden al sermón/ mejillas sonrosadas por el frío/ de Astorga, de Zamora, de León. No me atreví a  recordarle aquella que había dado origen a la implacable persecución en Desde la popa, cuando escribí sagada por sagrada. Por temor a que por el hilo del principio devanara de nuevo el ovillo. Pero esos versos  no puedo evitar repetirlos aquí, brindis al niño que todavía haya en nosotros:

En mi ardor infantil no cupo el miedo;
La vaca vino a mí, de luz dorada
y en sus ojos enormes, con el dedo,
quise tocar la claridad sagrada.

Intenté sonsacarle algo sobre la persecución pero no sabía nada de nada. No quise insistir, no me fuera a reconocer y a liarse otra vez la manta a la cabeza. Le pregunté sobre los motivos de su estancia en Atenas y me informó de que tenía una cita con un turco. No sé que líos se traerá este hombre en la perola. Quería comprarse un buen chibuquí para fumar, y bajaba la voz y me apretaba el brazo, Un kifi de Casablanca que me trae un legía de Vigo que está en Sidi Ifni. Que no don Ramón, le decía yo, que la legión ya se fue del Sahara, será un legía de Canarias. No, él es de Vijo, insistía Valle. Ya, pero el Tercio está en Canarias, creo, y en Ronda. Da igual, pero el kif es de Marruecos, apostillaba él. No hay manera de entrarle a un galego. Yo flipaba. Me miraba con esos ojillos suyos tan vivos y mentireiros, y no podía creer que fuera la misma fiera currupia que me persiguió desde junio.

En fin, el gallo de Esculapio, al que ya nombré, me despertó.

Puerto de Agii Apostoli 2010

La última vez que lo vi fue la siguiente a la sardinada en el puerto, cuando cantó Eleni Legaki. Estaba sentado a una mesa con otras personas que comían sardeles, mientras él contemplaba extasiado el escenario y las evoluciones de los danzarines del corro nisiótiko. En un momento fui a saludarlo pero, antes de llegar a su mesa, se levantó y se sumó al círculo de bailarines. Lo perdí de vista cuando regresé a la mía y no volví a verlo en toda la fiesta.

Era la noche siguiente a la luna llena y habían soplado ya las primeras ráfagas del Meltemi. Volví a casa bastante cargado después del último zembékiko, cantando por lo bajini  el Apoxe canis bam!, ¡Esta noche hacemos bam!, ya no sé si de Tzitzanis y Marika Ninou. En el paseo arbolado de la playa pequeña, más alejada del puerto, vi una vez más la sombra escura de don Ramón, con el sombrero. O eso me pareció, porque no llegué a cruzarme con él, una racha fortísima de viento me detuvo bajo una sabina.

Una gran bolsa negra de plástico salió volando de sus ramas arrastrada por el Meltemi. Don Ramón corría por la superficie encrespada de la mar agarrando con fuerza el chibuquí.

Yasas, salud!

Barbarómiros.

Gila suelta el garrote



 
Katzika

Habíamos dejado a don Ramón Mª del Valle-Inclán sentado en el suelo tras venir a él en un mal paso, nuna ecura noite sen lúa y, poco después, trotando al rabo de Paco Gila, feliz y rejuvenecido por haber encontrado en el humorista a un compañero de correrías tan testarudo y cabezón como él.

Estos son los hechos de finales de julio. El 27 escribí un texto de desagravio al señor  Francisco Gila. Esa misma noche tuvo lugar una escena muy semejante a la que había vivido al hacer las paces con don Vicente Van Gogh.

Don Ramón, sentado noutra pedra, descansaba apoyando el mentón en el mango del bastón, mientras Gila me enviaba, es un decir porque si no me aparto me siega as pernas,  me largaba la tranca en señal de paz.
Esta vez no hubo apretón de manos que sellara el pacto. No las tenía todas conmigo porque Paco seguía con la boina ladeada y no me daba la sensación de fragilidad y desvalimiento que le vi al buen Vicente. Aunque ya no cargaba aquel paletó de posguerra, que añadía un aspecto estrafalario y tremebundo a su figura achaparrada, iba de pana gruesa y alpargatas.
Me mantuve a una distancia prudencial y no toqué el garrote, notaba la barbera de Van Gogh todavía en el bolsillo.

Dice Gila zumbón, ¡Emilio el de los Botines..., anda, anda, pazguato, dedícate a otra cosa!, y me miró de medio lao, no torvo, pero sí como añadiendo, ¡Vete antes de que te lance la boina, que corta como una cuchilla!. Pero sólo dijo, ¡Vamos a dejar las guerras que ya perdí bastantes...!¡Ah, por cierto, de parte de Matilde, que arrieros somos y de la burra bajaremos!.
Y regresó  al encuentro de don Ramón, que seguía sentado na pedra contemplando, inmóvil, as galaxias, as estrelas.  

Pasaron unos días en los que, con el jaleo del viaje y la alegría del reencuentro con Grecia, no tuve episodios oníricos dignos de reseñar.
Uno erótico muy corto, un culín, pero cuando se volvió era la carota de marsopa de Matilde con la sonrisa, de bandolero de Sierra Morena, ¡de Militouh erde louh Botinehi! Un mal sueño...

A la semana, más o menos, una noche en la que cené  anchoas frescas, una ensalada con demasiado pepino y, de postre, sandía, no sé porqué me parece relevante el menú, tal vez porque me repetía un poco el pepino, pero es así, el caso es que después andaba por la calle como imposibilitado, casi no podía mover as pernas, pesadísimas, entre la mucha gente que pasaba con prisa, grígora grígora. De hecho me arrastraron a un paso de peatones sin que pudiera oponer resistencia.
Estaba en primera fila y tenía detrás una muralla humana. Miré al otro lado de la calle y allí, a ocho metros escasos, estaba don Ramón, de pie más tieso que un uno, vestido de negro, con sombrero, quevedos y un  pequeño bastón. No se movió.

Se abrió el semáforo, sentí que me empujaban desde atrás, cerré los ojos y di unos pasos torpes pero caí al suelo.

Me llevaba las manos a la cara como si le estuviera tirando de las barbas al galego cuando desperté...

Yasas, salud!

Barbarómiros.  

viernes, 9 de septiembre de 2011

Psomí, pan



El pan de Marieta
Agii Apostoli
Eubea, agosto 2011


Probamos varios tipos de pan, pero las barras con más sésamo y estas hogacinas, bien cocidas, que daban para un día eran nuestras preferidas.

Las panaderías trabajan muchas clases de pan y de hojaldres rellenos. Los hemos probado de muchas cosas, si bien los más famosos son las spanokopitas, de queso y espinacas, las tiropitas, tiropitaris y tiropsomos de queso, de varias formas, me lukaniko, con salchicha, eliopsomo, pan de aceitunas..., calientes, por la mañana, recién salidos del furnos, bre Boterooo!.
Son distintivos de Grecia y muy ricos.
En Marieta hacían también pastas de almendra y chocolate, y pasteles hiperdulces y melosos al  goloso gusto griego y turco.
Yo me apunto también, un poco sólo. Disfruto más con el pan de cada día.

Todavía conservan el gusto por un buen envoltorio de papel para determinados artículos como la fruta, la carne y el pescado, o el pan y demás farináceos. Y acostumbran a decorarlos con motivos alusivos al producto con una linea de diseño que se repite, con variantes locales, en todos los rincones del país, poniendo el énfasis en imáges de lo artesanal y tradicional.
Durante algunos años reuní un montón de motivos de ese estilo a medida que iba conociendo y... comiendo  Grecia.

Las conchas redondas son  en realidad esqueletos de oricios, de los que degustaron, digámoslo asín, Lola y Alberto en el Teach este verano. O sus ancestros... los de los erizos.

Salud, yasas!

Barbarómiros.


  

jueves, 8 de septiembre de 2011

Atenas -6

O zánatos tis Kritis
La muerte de Creta

Atenas, agosto 2011

Láminas y grabados de hechos históricos o simbólicos. Las fotos antiguas de algunos cafés y el empaque señorial de éstos, que recuerda el de  nuestras ciudades, Madrid, Santiago, Astorga...¡y tantas!

Pero creo que para querer de verdad a Atenas hay que amar el tráfago de las calles. El trajín de personas  es por si sólo un espectáculo contínuo y las sorpresas, con frecuencia de altura, donde menos las esperas.

Muchas miradas de ojos negros, ta mavra su matia, tus ojos negros, un músico extraordinario en una esquina, un grupo de japoneses con sandalias negras y calcetines blancos y una pareja de nórdicos obesos, además, con mariconera de cuero a juego con las sandalias, un pintor desesperado, yonki, un artista genial, que pinta con la boquilla del cigarro círculos blancos en el bordillo de la acera, una moto que te pasa rozando en un paso de peatones, un pedigüeño con menos jarte que Milito er Botine chamuyyando er ingré, una pintada y un grafiti que son dos ejercicios de estilo al aire libre entre la mugre y los desconchones, un cretense que te invita a un tzikudiá porque le caíste simpático, una paloma que te caga encima, la amabilidad del paisano del períptero, el kiosko, que estuvo en Barcelona, un par de tías agotadas haciendo el viaje de sus vidas con dos mochilas como montañas y botas de subir al Himalaya, una pita yiro de muerte  en donde acontesca, una cerveza fría o un blanco frío o una retzina fría comiendo una ensalada de almira, en el Kriti de la plaza Kanigos, y unos tomatinos rellenos de mizitra con orégano y aceite de oliva, agg, Dimitraki mu!, las pequeñas, frescas y silenciosas iglesias.

Y, a la vuelta y a la ida, los perros del centro nos saludan porque ya nos conocen de otros años.

La música que sale de algún sitio, que está presente y, en la casa en ruinas de una calle olvidada, olor a jazmin o a madreselva. Un usaki lento viendo como muere el día. Pero el tráfico...¡ese tráfico horroroso! Me solidarizo con Jaritos y, antes de sacar a los yonkis del centro, propongo que se prohíba el tráfico en el corazón de Atenas y parte del extranjero, que sólo se permitan triciclos y bicicletas, empezando por los señores diputados y escoltas, hay que dar ejemplo. Bicis para todo, hasta para el reparto, ahora ya las hay muy sofisticadas que funcionan con ayudas eléctricas muy económicas, y la cosa funciona, y no hace falta subir a Likabitos con ellas que Atenas es llana comparada con Bilbao (una voz me dice: Pero los políticos son esdrújulos).Ya veo al mi Jaritos respirando a pleno pulmón a punto de coger el sindaxis, el retiro, moviéndose en riska por la ciudad de sus dolores, como un maharajá, y dejando el Ibiza en el garaje. Lo que sea, pero ¡hay que hacer algo!.

La Acrópolis desde el Centro de Tradiciones Griegas
Plaka. Atenas 2011

...y allá en su frente...la Roca, como la llama Sotiropulu, la Acrópolis velando y a veces amenazando a esta ciudad tremenda, inconcebible, de la que no sé casi nada.

Salud, yasas!
Barbarómiros.          

Atenas -5


Atenas, agosto 2011

Nunca estuve en invierno, lo que ya indica bastante sobre mis lagunas. Pero lo he vivido y recuerdo algunas descripciones veraniegas de Markaris en boca de su policía protagonista, Kostas Jaritos, recorriendo las atestadas calles de Atenas, desde donde no se podía ver la Acrópolis porque una espesa nube de humos lo impedía.
Si abres la ventanilla del coche te asfixias con la contaminación, si la cierras te asfixias de calor en un viejo Mirafiori sin aire acondicionado, de cualquier manera te asfixias... .

Algo así reflexionaba el buen Jaritos. Ahora creo que cambió de coche y se compró un Ibiza, y no el Hyundai de todos los policías griegos, por ayudar y solidarizarse un poco con  otros "pigs" como ellos. Es un poli progre y entre cerdos anda el juego, si hay que echarse una pezuña se echa.

No puedo evitar volver a esta Atenas mía, sucia y maltratada, porque me da pena, pero incluso como está la quiero. Siempre espero que, tal vez el año próximo, abran zonas peatonales y los comerciantes hayan retirado medio metro sus mercancías de las aceras.
Pienso otra vez en Enmanuil Roidis, a principios del siglo XX, describiendo cómo la sangre de las carnicerías corría por el centro de una calle importante, ya encharcada y llena de basura maloliente, y me consuelo.

Sigá sigá, poco a poco.

La higiene empieza por uno mismo pero debemos exigir también a quienes nos gobiernan la eficacia necesaria para solucionar los problemas más habituales. Para eso cobran.
El de la basura es un asunto municipal básico que se cumple malamente en Atenas y en la mayor parte de Grecia. Tienen que aumentar la frecuencia de la recogida, el número de contenedores y papeleras y, por tanto, el volumen de vehículos y operarios. Y tienen que empezar ya a seleccionar y reciclar las basuras.

Pero es también básico, desde familia, municipio y sindicato, desde la escuela y la publicidad institucional hacer comprender a los niños la importancia del respeto por lo común, que es de todos, de no tirar al suelo porquería y mantener limpio el espacio que disfrutamos. Lo contrario es un desprecio de lo propio, de uno mismo.
No hay pueblo más contradictorio, de los que conozco, que el griego. Si tuviera que resumir lo peor de su idiosincrasia, para mí, diría que se creen, y lo son, el ombligo del mundo y, al mismo tiempo, se desprecian profundamente a sí mismos.

Supongo que es complicado reconciliar ambas tendencias, extremos que se repiten en otros rasgos de su carácter, como en lo religioso, escépticos y supersticiosos. Lo digo con todo el cariño porque también los quiero, como a su capital, sean como sean. Pero a unos más que a otros.

Estos "Tienen que...", que me atrevo a decir yo, que no nací griego, pero que soy más cretense que Papandreu, es como si se los dijese a él, Yorgos, a mi amigo el Inmortal Dimitris, monje ortodoxo en Karúlia o a la Santa Inquisisión, va a misa, es una orden y hay que ponerla en marcha ya mismo. Hay que ganarle la partida turística a Francia, Gran Bretaña y Alemania, que son más ricos y se creen más limpios.

Yasas!

Barbarómiros.

Atenas -4



Grecia, agosto 2011


Alboradas limpias como la inocencia. Y amaneceres de oro viejo sobre el Imitos. Destellos amarillos, verdes de los olivos del Ática, glaucos como los ojos de Atenea, iluminan las calles mortecinas y, de pronto, todo se transfigura. Se ve nítido el contorno de las cosas, de las personas, solas pero iluminadas por esa luz pura e irreal que las anima, que les da un ánima, un alma.
Poco a poco Atenas se levanta, lo que no parecía posible ayer, y hace correr el agua. Así la he creído ver alguna vez.

Algo parecido podría ser un amanecer ateniense para quien no la tiene, el alma, en vilo o vendida al diablo. Porque hay despertares muy muy duros.
Se puede oler el mar, aromas que arrastra el Avra matinal, el airín que llega del Pireo, que en el centro apenas se intuye. Aún así Atenas sigue teniendo en ocasiones ese aspecto de puerto de mar desvencijado y viejo que se despereza a un sol inclemente y a un azul contumaz, y a la inversa.

Pero siempre hay sombras, y frescuras. Las plazoletas y sus árboles, las terrazas sombreadas. Muchos locales pequeños y escondidos, en un rincón, en el bajo, en el principal, en el primero, en el patio de mi casa, en la terraza, en el patio de luces, en un callejón, en una calle ciega, sin salida, en el semisótano.

Atenas, agosto 2011

Librerías de viejo del tamaño de una maleta en las que tiene que salir el dueño para  que tú puedas echar un vistazo.
Salvo por el tamaño monstruoso que a llegado a alcanzar la capital en un país tan pequeño, cualquiera diría que, en lo que se refiere a la pobreza sobre todo, no es tan diferente a aquella que describía Roidis en sus paseos a principios del XX, hace un siglo.
Es gracioso que Atenas, aunque sólo nombre a una diosa, en castellano suene a plural, porque lo es. Por otra parte como muchas grandes ciudades, el mestizaje es un hecho, y la diversidad.

No seríamos justos con Atenas si sólo citáramos sus miserias.

La coronada de violetas. Todos los escritores, griegos o extrajeros, mencionaron el color de su cielo, el violeta de la Acrópolis y de la atmósfera suspendida sobre la ciudad, color que a veces se palpa a ras de suelo.
No es el color del vinoso mar de Homero, ni el violeta profundo casi cian, el morado de los atardeceres limniotas cuando se pone el sol junto a Athos. Es un violeta suave y sutil, aéreo, que parece reconciliar por momentos al mundo, cuando el sol, en el ocaso, se va por el Pireo y quedan flotando en el aire solas, inmóviles, las imágenes, las cosas, nosotros...

¡Y en esto llegó...la contaminaçao!

Salud, yasas, y buenas toses!

Barbarómiros.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Amanecer en el Egeo



Amanecer en Agii Apostoli
Eubea, Grecia 2011

"Me he anticipado a ti Azar, y cerré todas las posibilidades de infiltración, y no me entregué rendido ni a ti ni a ningún otro condicionamiento, sino que cuando la Parca nos lleve de aquí, nos iremos tras echar un enorme escupitajo contra la vida y contra los que neciamente se pegan a ella, al mismo tiempo que entonamos un hermoso cántico de salvación gritando que nuestra vida ha sido bella".

Epicuro. ´Sentencias Vaticanas`, 47.
Traducción de José Vará para Ed. Cátedra.

La cueva de Alí Babá



Verja del Museo Numismático de Atenas
Grecia, agosto 2011

Es una cueva para curiosos y turistas, por supuesto, los verdaderos Antros del negocio tienen puertas rotatorias y guardias de seguridad armados y muy foscos que te escudriñan, ¡manos arriba, entras en un banco!.

Saliendo de Síndagma hacia Omonia, nada más enfilar Panepistimiu (Universidad)-Venizelos, a la derecha, en el nº 12 está el Museo Numismático. Hace esquina con la calle Amerikís, por encima de la cual está Lykavitou, donde se encuentra la sede del EKEMEL, el organismo griego de traducción, que cuenta con una casa de la literatura en Lefkes, Paros, donde pasamos un mes de julio en compañía de un grupo de jóvenes traductores que, en equipo, trasladaban al castellano la novela de Ersi Sotiropulu, Zigzag entre naranjos amargos, que también habla de Atenas, publicada aquí por 451editores, autora a la que dedicaremos alguna entrada más adelante.

Pero no es de literatura de la que quiero hablar ahora sino de la verja del Museo de la moneda. Ya la vimos en nuestro bautizo ateniense del 86 y nos llamó la atención. El edificio que alberga la rica colección lleva el pomposo nombre de Palacio de Ilion (1881). Fue construido por el arquitecto alemán Ernst Ziller para el no menos pomposo arqueólogo de arqueólogos, Heinrich Schliemann, el descubridor-inventor de Troya y Micenas. Es  "de inspiración renacentista adaptada al espíritu neoclásico" de finales del  XIX.
No sé si la verja es contemporánea del edificio, pienso que sí. Y tratándose de alemanes, amantes del águila y la cosa imperial, no es extraña la cruz gamada, que es un símbolo anterior a la llegada de los nazis al poder.
Pero pensamos, ¿Qué importantes no se sentirían al verla el año 1941 cuando ocuparon la ciudad con todo su aparato militar? Y, sobre todo, sonreímos, jamoyelame, al comprobar la feliz confluencia  de la pasta y el fascismo. ¡El museo del dinero resguardado por esfinges y cruces gamadas!

¿Qué enigmas nos proponen las esfinges? Para empezar se trata de una imagen doble, otra vez el maniqueismo oriental, el budismo griego o Perséfone, la conciliación de los contrarios, otro caduceo mítico éste de esfinges, el mito de Edipo, Kolonaki está cerca... . Las doctrinas esotéricas y toda la pesca, la parafernalia mistérica de los brujos de pega, tan irrisorios como los jerarcas eclesiásticos de cualquier religión, y tan fascistas. Pero no por eso  la verja deja de ser lo que realmente se ve, la obra extraordinaria de un ferreru de altura. Un astista. ¿No serán de bronce?. El bronce que se pilla en las playas del Egeo. El bronce, en fin.

Las esfinges y sus enigmas descansan sobre las ruedas de la fortuna, los símbolos del movimiento y la renovación vital, Persefonis, sol y luna, cielo pero sobre todo para la mayoría infierno, el mudo furris que no para, ¡qué estréss! Hago un inciso. Traduje y titulé la foto de la pintada del ácrata en Alfabetos, Atenas -3,  MISOS TAKSIKO, como Odio clasista, lo que ya era temerario aquí que lo diferenciamos del odio De clase, al que creo que apela  en realidad el anarquista griego, el odio del proletariado a la burguesía, vamos. Pero de ninguna de las versiones estoy seguro, porque aún se me presentaba una tercera que me parecía más en consonancia con una reivindicación ácrata más amable, Odio la prisa. Cierro el inciso.  En la imagen, más que ruedas de la fortuna, son monedas directamente, al fin y al cabo también ruedan, el dinero circula, ya se sabe.

Otro cantar del enigma en curso, corriente, que corre, sería, ¿quién lo mueve?  Y la respuesta más sencilla, inocente y verdadera de toda verdad  es: el que lo tiene. Mucho palabraje pero, al final de la partida, sólo le salen las cuentas al que le sobra numerario, no le demos tantas vueltas a la moneda, a la economía, que  tampoco es un misterio para iniciados. Sólo que señores ilusionistas...¡la moneda está en el aire!..., hagan juego... .

Salud, yasas!

Skylorómiros.

martes, 6 de septiembre de 2011

Plantas del margen



Stin Periboli tis Panayias
(En el Jardín de la Virgen)
Grecia, agosto 2011 

Confundidos entre inocentes aligustres, al borde del paseo del puerto, en un pequeño jardín público hay media docena de buenos ejemplares ya floridos ya con frutos, y en las orillas de la carretera más. A su lado corren los niños con y sin bicicleta.

Se pueden encontrar en los campos y pueblos de toda Europa, es frecuente y  de las más tóxicas de su herbolario. Verde tiene el olor repugnante de toda la farmacopea más vomitiva reunida. Alcaloides como atropina  y escopolamina en altas concentraciones.
Pese a sus cándidas flores no engaña porque es tan repulsiva que nadie en su sano juicio se atrevería a probarla.
Aunque seca se fuma-ba? en cigarrillos para asmáticos, que estaban permitidos, otras aplicaciones entrañan riesgos que no  deben asumirse. ¡Cuidadín! Planta del diablo.

Pero lo más apropiado para evitar sustos es la información veraz,  y no la represión o la mitificación a través del secretismo.
Salud.

Mister Natural.

Atenas -3

María vive en España pero nació en Atenas y la pateó de día y de noche hasta que terminó de estudiar. Ahora tiene miedo de moverse por algunos barrios y de noche sólo lo hace por unos pocos. Lo único bien vigilado, además de las embajadas, el parlamento y las residencias de los políticos, son los bancos. Y no es que estemos reclamando más policía.

Ni ella ni nosotros hemos tenido problemas. Tal vez no aumentara la delincuencia más que en otros países, lo que sí aumentó es la sensación de inseguridad. Y aquí topamos con el prejuicio número uno, porque el miedo se asocia al incremento de la pobreza visible, entre la que se incluye a los drogadictos, yo diría que muy deliberadamente visibles, aunque no mucho más que algún otro año, como creo haber apuntado ya. En todo caso nosotros nunca nos sentimos amenazados por ellos.

El crecimiento de la población extrajera, emigrantes económicos, desplazados, exiliados políticos, etc., es muy evidente, pero no mucho más que en Madrid o Barcelona, por hablar de nosotros. Lo que también parece clara es la diferencia en las condiciones de vida de unos y otros emigrantes. María decía que Grecia había permitido la entrada indiscriminada de una población muy necesitada, a un país en el límite de sus fuerzas, que no podía ofrecer ni trabajo ni ayuda a esas personas porque no estaba preparado y, exhausto, no tenía ya servicios ni para los griegos. Es muy posible que tenga razón.

Hablaba antes del peligro de asociar emigración y delincuencia porque ése ha sido siempre el corolario del fascismo. Hay que buscar una cabeza de turco en tiempos de crisis y se culpa al otro, al extrajero o al diferente.
Hemos ponderado aquí la virtud de la hospitalidad griega, pero eso no nos impide ver la dejación institucional, ya legendaria, la imprevisión o, mejor, la ausencia de planificación y ejecución gubernamentales, y la falta de respeto generalizado por lo público. Cuanto más arriba más grave. Y hablo de los griegos no de los emigrantes. Como si hablara de los españoles, que allá nos vamos.

Odio clasista
Atenas, agosto 2011

Cada uno con su cuota de responsabilidad, de acuerdo pero, cuidado, no democraticemos la culpa, que no contamina lo mismo el vómito de un yonki o la colilla que un paisano tira en la playa que el dueño de una refinería de petróleo, ¡que la tira en la suya privada!...
Y con esto de las colillas estaban sensibles los griegos este verano, creo haber oído que cada día se tiraban en sus playas medio millón.

Las colillas de las calles, eso son los yonkis, de las plazas, de los pequeños y escuálidos jardines de Atenas. Como los emigrantes, tienen todas las papeletas para concitar el odio en tiempos difíciles. Pero ellos sólo se dejan querer por una dosis y parecen  muy dispuestos a morir por ello. Ni siquiera somos capaces de procurársela en las mejores condiciones y los obligamos a convertirse en sombras de sí mismos, ahí, escatimándoles el consuelo, como torturadores,  gente rácana, una medicina que vale una mierda en todos los sentidos, pero cuesta muchas vidas en sentido estricto.
¿Quién se beneficia de de este sinsentido? El dueño del sentido y del marrón. La Suciedad Anónima.

Resumiendo, no es lo mismo el dedo en la llaga que la llaga en el dedo. La sensación de inseguridad no sólo es deseable sino necesaria porque justifica la presencia de policía pública ¿vigilando?, no por cierto, guardando el dinero de los bancos privados, y explica el incremento de las policías privadas, apalancando la pasta trapicheada a lo público y velando el sueño de los ladrones. Y de paso se disuade a posibles recalcitrantes, que son a los que de verdad temen. Aunque siendo rigurosos, ¿cuándo el poder necesitó excusas para proteger su dinero?. Lo hacen porque les gusta lucirse y bacilar... .
Este es el auténtico mundo furris y no el yonki terminal que no tiene fuerzas ya ni para morirse. ¡A otro perro con esos tristes esqueletos!

No podría despedirme de Atenas sin dedicarle una de cal, aunque sólo sea una mano ligera. Lo haré otro día. Salud, yasas!.

Skylorómiros.

Atenas -2

Atenas sólo es una excusa aquí y no podemos ventilar un asunto tan peliagudo como el de las drogas en un pispás. Porque son muchas las implicaciones del problema y las de orden moral o ético no son de las menores. ¿Quién habla hoy de legalización, de libertad de uso o automedicación?, casi nadie. Y son muchos los mitos que rodean la droga. Para una buena parte de la población los drogadictos son mala hierba, escoria, hay que eliminarlos. Para los caritativos y para el aparato del estado y el poder, psiquiatras, jueces, policías, políticos, etc., son  enfermos crónicos problemáticos o directamente delincuentes, viciosos y degenerados irrecuperables. Podridos, hay que retirarlos de la circulación, de la parte sana de la sociedad. Para todos son una carga pesada y costosa que pagamos con impuestos.
                                                                                    
Atenas 2011

El año pasado, en la calle más importante de la ciudad, Panepistimiu-Elefterios Vinizelos, que une Omonia y Síndagma, las plazas centrales de Atenas, un yonki, en la acera, parecía muerto, sentado en el suelo con la cabeza sobre el pecho y el brazo arremangado con la jeringuilla colgando. Los transeúntes, griegos y de todos los países y razas, pasaban como si fuera teatro callejero, se apartaban algo para poder apreciar mejor la acción artística, como se dice hoy, y participar del happening... .
Es cierto que algunos se paraban, entre horrorizados y extasiados, pero para salir después poco menos que huyendo. Cuando un leve temblor en el brazo desnudo hizo pensar a algunos que el guaje estaba vivo, se alejaron defraudados. No todos los días se ofrece el espectáculo de la muerte de un joven (iba a decir en vivo) en directo. Al final no supimos si el pobre chaval estaba muerto o se lo hacía...¡esa es la actitud!.

Este morbo o indiferencia general y estos sarcasmos son equivalentes a la impotencia de no poder hacer nada o a la dureza de mirar las cosas de frente sin falsos remilgos. Pero eso ya no es sólo un problema de Atenas o de Grecia, supeditada como los demás países a una legislación prohibicionista cuya iniciativa, mire usted por dónde, partió del Imperio, el lugar de mayor consumo también en esto. Ellos se lo guisan y nos lo tragamos todos.

Este año dos desgraciadicos, piltrafas humanas, con los brazos destrozados y el alma en la aguja, se buscaban la vena, uno en el tobillo y el otro en algún lugar de su costado, donde ya se veían muchos moratones. Lo hacían sentados  en el suelo, en una esquina de la Biblioteca Nacional, con dos policías a dos metros, de espaldas, dando indicaciones a unas turistas.
No quisiera poner un énfasis especial en la presencia de la policía, indiferente e inoperante frente a lo que pasa y ve, entre otras razones porque no pueden hacer nada mejor y esto no es una justificación de su conducta, es la misma perra vida, el mundo furris. ¿Qué hacen? No tienen  donde llevarlos, las ambulancias no acuden a recoger yonkis "presuntamente muertos".

Este verano parloteaban en la tele de abrir una especie de hospital de urgencias y estancias cortas para los casos más graves. Sería mejor que nada si lo hicieran, pero me temo que lo llenen el primer día.

Hablábamos con María, una amiga ateniense, de la necesidad de sacarlos del centro ya que Atenas vive del turismo. Dan mala imagen, ese es el rollo. Todo lo reducimos, pues, a operaciones de maquillaje. Recordamos cómo se sacaron a los drogatas del centro de Madrid para crear otros guetos en los arrabales, -ta perix, en griego, los del rebétiko-.
En definitiva, seguimos sin afrontar el problema. Curiosamente nunca vimos tantos tirones como en Madrid en pleno ascenso del Pozo del tío Raimundo, y no disfrutábamos, no obtante, contemplando en Sol, mientras tomábamos unas birras, cómo se chutaban y vomitaban los colguetas de la movida madroñil, pobres diablos como sus colegas atenienses.

Que los retiren también del centro de Atenas, pero es indudable que los supermercados de la droga y los extrarradios de la miseria no son la solución.
Yasas, salud!

Skylorómiros.   


lunes, 5 de septiembre de 2011

Antigoni, signomi.


Agioi Apostilioi
Grecia 2011


Perdón, Antigoni, ¡¿cómo pude escribir que tenías cuatro años?! Estarás muy enfadada conmigo, con razón.

Cuando mis hijos lo vieron me llamaron de todo y me echaron una bronca fenomenal, ¡Pero si tendrá 7 u 8!, me dijeron.
Y el caso es que lo sabía porque me lo habías dicho y no tienes, en absoluto, la cara de una niña de cuatro años, que se parecería más a la de Mirtó. ¡Toy perdío!.

Lo corregiré en cuanto sepa hacerlo, me dicen que es fácil pero soy un torpe.

Envié unos saludos, junto con una fotografía vuestra a Dimitris, pero el servidor de su ordenador los rechazó, veré de enviársela a Rena.

Filia!, besos para ti, para tu hermana y para tus padres, de los cuatro.

Yásas, salud!.

Ramiro.


Atenas

¡Samba en Eleusis, Gran Kermesse de yonquis en la Acrópolis! Duérmete Perséfone/ en el abrazo de la tierra/ en el balcón del mundo/ y no regreses nunca, dicen unos versos de Nikos Gatsos. Bre polioduña, mavropsomí, mavragala!, ¡Zape, mundo furris, pan negro, leche negra!... .

La traducción ´zape` para la interjección griega ´bre` es libre. Se trata de una expresión interpelativa, ligeramente subida de tono dependiendo de lo que siga. Ante un nombre propio, Bre Milito!, puede pasar por un, ¡Eh tú, Fulano!. Delante de palioduñá, como aquí, sería el equivalente de una higa verbal al asqueroso viejomundo.
Aparece en muchas canciones  de rembétika que, como ya dejé explicado, son las músicas más orientales, gran parte de las cuales trajeron los griegos de Asia Menor desplazados o definitivamente expatriados tras las sucesivas guerras en los Balcanes y, sobre todo, tras la catástrofe de 1922  y su expulsión por los turcos de Atatürk. Dos millones de griegos debieron buscar acomodo, con preferencia en Atenas y alrededores, y ahí, en un caldo de cultivo de pobreza extrema, precariedad, alcoholismo, haschís y heroína, música y bohemia o malavaje y putas -el palioduñá, el mundo furris-, floreció el rembétiko.
Con éxodos posteriores, menores, como el que siguió a la segunda guerra mundial y a la inmediata guerra civil, rebrotaría.
Noventa años después de Bambakari, Delias o la eubiota Sotiría Belou, el palioduñá sigue campando por sus miserias en Atenas pero, desde hace más de veinte, en el corazón mismo de la ciudad, y sin música de acompañamiento que no sea una marcha fúnebre.
Hace veinte, diez, tres años, veíamos cómo dos yonkis se buscaban la vena sentados en un banco de Omonia, mientras un tercero vomitaba con la jeringuilla clavada en el brazo. Dándoles la espalda, una pareja de policías contemplaba la animación de la plaza llena de turrristas y atenienses, a las doce de la mañana.

Den plirono, No pago
(Oute egó!, Ni yo!)
Atenas, agosto 2011

No sé cuantas veces han prometido sacar a los colgaos del centro. Deambulan de un lugar a otro como almas en pena y se pinchan, donde pinte, esa mierda de heroína adulterada que nada tiene que ver con la que llegaba al Pireo en los años 20 en "to vapori avti Persía"... . El progreso, amigos.

Hace dos años, mientras comprábamos fruta en el mercado central de Athinas, una calle del triángulo del centro que une Omonia y Monarstiraki, un yonki bombeaba sangre y caballo -burro- ya mezclados en la jeringa, sentado en el escalón de un portal a tres pasos de los tomates.
Volvían a intentar otra limpieza, en Omonia y en más lugares, pero a nosotros nos recibía una pareja pinchándose en un lateral de la escalinata del Museo Arqueológico Nacional, ella en la pierna y él en el brazo, a las 9 de la mañana. Un poco antes habíamos visto cómo la policía, ni mucho peor ni mucho mejor que la nuestra, desalojaba el jardincillo aledaño a la Politécnica, junto al Museo, sin repartir las hostias que repartieron aquí, santo padre mediante.
¿Van a cebarse con una pandilla de desgraciaos?. Es un problema que supera a los policías de a pie que vigilan los accesos a los lugares donde acude la gente bien...comida, vestida, con la conciencia reeelimpia.

No sólo la indiferencia de la policía es grave, lo es la de todos nosotros y en mayor medida de los sucesivos gobiernos que han, que hemos tenido, porque el problema, no nos engañemos, es el mismo en todas partes, escondido en las trastiendas de la realidad, en los basurales del extrarradio o expuesto a la luz del sol, stin liakada, como aquí.

Aunque no hemos hecho más que plantear el problema nos hemos metido ya en un berenjenal de cojones, con las manos en la masa, entre los puerros, como dicen los griegos, por eso haremos un recreo.

Para dejar las cosas claras desde un principio, y guiar a quien le interese, diré que compartimos las ideas y opiniones de Antonio Escohotado relativas tanto al derecho natural y la usurpación del mismo por el aparato estatal -médico/psiquiátrico, judicial, policial y/o político-, como también las que se refieren a las drogas.
Su libro Historia de las drogas (Alianza Edit. 3 vols.) es la obra más interesante sobre el tema de los últimos veinte años, de divulgación pero rigurosa, tanto desde el punto de vista histórico y antropológico como del derecho y legislación nacional e internacional. Del uso y abuso de las drogas, desde la tradición a la psicodelia, la farmacracia y la heroína.
Naturalmente estamos, como él, a favor de la legalización de todas las drogas, ya somos mayores, no necesitamos a papá Estado y trataremos de morir dignamente.
Constatado el fracaso de todas las políticas prohibicionistas, ¿qué interés puede haber en seguir manteniéndolas? Mucho interés y muchos intereses... .
Hasta luego.

Yasas, salud!

Skylorómiros.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Casa en Plaka

Casa en Plaka
Atenas. Grecia 2011

Anafiotika, bajo la Acrópilis. A la atención, sobre todo, de Alberto Prado y de Andrés Edo.
Del Capi pues otro día quisiera hablar de grafitis y pintadas, porque me interesa el tema y él lo introdujo en una crónica del Teach en Desde la popa (9-7-2011 .De Koroni a Kalamata), a propósito de unos descerebrados que emporcaron los vagones y locomotoras originales en un museo del ferrocarril  al aire libre en Kalamata.
De Andrés porque  le gustan éstas y disfrutaría como una morsa rubia en Atenas y en Grecia con su cámara, si no quemara tanto el sol.

Es, en realidad, la introducción para hablar de la ciudad, por la que siento lo mismo que muchos atenienses, una mezcla de amor y odio. Lo haré en breve en varios capítulos que tienen que ver con la realidad actual, no tan diferente a la de hace 20 años y, en algunos casos, a la de los años 20,  o cuarenta.... Atenas sucia, arrasada, en una ruina perpetua y siempre creciendo, caótica y viva, caliente, llena de refugios, ensimismada, abandonada...

Yasas, salud!

Barbarómiros

viernes, 2 de septiembre de 2011

Domates, tomates



Los reyes del mambo

Grecia, agosto 2011

No sé la variedad, los supongo híbridos de los más comunes, me dejaré instruir por Pacho, que es mi colega especialista en estos asuntos y Gran Tentador de melones de Villaconejo, título que ostenta desde el año 2000, ininterrumpidamente (menos un año que no hubo por...lo que zea, ea!) hasta nuestros días, pero lo que sí sé es que a estos tomates había que cantarles una saeta antes de comerlos, ¡Virhen santa de la Rinunsiasión! ¡Óle, Óle y Óooole!

Engordé cinco kilos y tengo más tomate que sangre en el cuerpo.

Fueron, un año más, los niños mimados de todas y cada una de las comidas, cenas o desayunos que hicimos.
Pero no traje semillas para Pacho, los suyos asturianos y de otras razas, ahora, están tan buenos como estos. Pepe Pirrúla, el Picabrotos, les dedicó el año pasado más de una tonada, unas mineras.

Me sumo con unas toses de alegría.

Yasas, salud!

Barbarómiros.

Psijí ke psomí

Grecia, agosto 2011


Psijí, alma. Y también aliento -pneuma-, complemento del cuerpo -soma- en el binomio clásico, psomí, el pan nuestro de cada día. Pan y circo dirá algún recalcitrante actualizando...
Piástike i psijí mu!, se me encogió el alma cuando Antigoni se abrazó a mis rodillas.

En un pueblo pequeño, un puertín, como en el que estuvimos no se notan tanto las carencias como en Atenas, pero ahí estaba la gitanilla Ioanna, en el concierto de Eleni Legaki, a las tantas de la madrugada con sus hermanas y hermanos vendiendo flores al respetable, y pétalos de rosa a los danzaris del nisiótiko y del escaso zembékiko del fin de fiesta. ¿No suena?, el paisaje se puede ver aquí.

Aparte del ejemplo anterior, al que nos hemos ´acostumbrado` ya en media Uro-pa  como a algo crónico es decir, a una enfermedad no a una injusticia, está claro que los trabajadores no pueden salir y gastar como el año pasado.
Las pocas tabernas que hay en el puerto han trabajado a medio gas y algunas bajo mínimos, porque viven de la gente del pueblo, currantes como ellos, o de las pocas familias que veranean, de Atenas, Halkida o Salónica, de su misma clase social. Hay un bajón y todo sigue subiendo, las familias se lo piensan y no salen tanto.

No renuncian, con todo, a lo que les gusta, esa es su irreductibilidad, aunque sea más escaso. Y si no en casa, saben que este año muchos griegos se quedaron en sus tórridos pisos de la no menos turrada arrasada sucia y perra y querida mitera mu, madre mía, Athina. Pero de esa hablaremos otro día, que no quiero amargaros más el pan y el alma.  Bre palioduñá, mavropsomí, mavragala! ¿Psijí?, ne. ¿Psomí?, ne, ne..., que no falte y que sea blanco, parakaló!
Yasas, salud!

Barbarómiros.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Antigoni


El corazón de Antigoni

Grecia. Agosto 2011

Antigoni tiene siete años, es la mayor de las hijas de Rena y Dimitris, es un poco tímida pero muy cariñosa, se me abrazaba a las rodillas y me espachurraba el alma. Le dejé la libreta para que sus padres apuntaran la dirección y ella me pintó el corazón. Es para mí el símbolo, lo más tierno y poderoso, de este agosto eubiota y griego. La pequeña Mirtó, de dos años, corre y parlotea, Antigoni la cuida. ¡Besos a los cuatro! Yasas, filoi mas!

Barbarómiros

Ioanna en el concierto de Legaki

Ioanna
 Grecia. Agosto 2011

La noche de la luna llena, la del trece, la cofradía de pescadores organizó una sardinada y trajo a Eleni Legaki, una cantante de Nisiótika -de las islas-, también presente con un tema en el ya citado disco de Resistencia, "De oriente y de occidente". La gitanilla Ioanna -Juana, quiyyoh!- hiso too lo que puo por salin en la afoton. Por detrás de ella los pies ejecutan los pasos del corro nisiótiko. Pero ni siquiera estoy  seguro del nombre, una hermana suya me decía que en realidad se llamaba Jarula -Alegriíta, mi arma!-...