lunes, 2 de enero de 2012

San Sabino


La noche de San Sabino

Santos Segundo, Sabino y Silvestre, los/las tres ases/eses de fin de año. Y si contamos a Sebastián, el 28, cuatro. Cuatro noches en danza con don Ramón Mª.

Non sei cómo salimos de aquel desvanillo en el que éramos los dos a noite de San Segundo. Amanecí a media mañana del día de San Sabino metido en una barca en dique seco, tapado con una lona, en el puertín de Tazones, en Asturias. Cogí el primer autobús a la capital del Principedo gracias a la bondad de una señora y su hijo que abonaron el billete. Reuní valor para acercarme a ellos pidiendo ayuda, ¡apestaba!.

Mi familia estaba preocupada, aún acostumbrada a mis ausencias inexplicables de varios días, rodando como un carrilero, de tugurio en chamizo y de cogorza en borrachera. No supe dar una respuesta de cuándo ni de cómo me había ido, ¡no la tenía! Salvo en estas ocasiones, salgo de noche y vuelvo al amanecer. Durante las horas de luz atiendo a mis labores del hogar.
Volví a la rutina preparando también algún postre para la noche de fin de año y el año nuevo, aprovisionando la casa con vistas al largo fin de semana y limpiando un poco.

Por la noche no podía con el alma. Me acosté antes que de costumbre. No hubiera despertado ni cortándome las manos en vivo como al mártir Sabino.

Pero esto sólo rige con los vivos. No hay quien se resista a la llamada del manco de Vilanova, sabe sacar de las enjundias bajeras una voz que pone los pelos de punta. Los pelos y lo demás, le deja a uno erizados todos los apéndices. De hecho me levanté como un pistón y salí de la cama más tieso y tenebroso que un zombi de pega cuando rugió:

¡Saca la chaira Saturno
 y rájale los rijos! 
¡A mí los pijos y los rojos,
a mí los cojos y sus hijos!
Pero por turno...

La luz bisunta de la duermevela

Esa noche estaba sembrao don Ramón, enseguida lo ví. También Saturnino, que lo acompañaba, tenía buen semblante. No daba la impresión de que el viejo le hubiera aplicado embrocación de palo, la joroba, como un aplique, seguía en su sitio. Llevaba bien su papel el infeliz actor.


Me vestí como un autómata porque no había dormido lo suficiente mientras Valle me miraba con atención y guasa, creo que buscando una frase para lanzarme que encontró antes de que yo terminara.

¡Cinche el braguero que esta noche hay riles de postre!

A saber lo que quería decir con eso pero sospeché alguna tangana de las suyas, porque hizo al mismo tiempo el ademán de adobarse el cojonamen. Detrás de él Saturno me guiñó y comprendí que don Ramón volvía a las andadas del rojo putero.

¡Aligere, Aligheri que nos aguarda el infierno y ya espera su Virgilio!
Baje la voz o despertará a mi mujer, le susurré. Lejos de hacerme caso gritó,

¡Sal del tálamo Bartolo
que ya te dejaron solo!

En efecto, en la cama no había nadie
¿Dónde estamos?, pregunté confundido.
Dónde estamos, dónde estamos, ya empezamos con las preguntas metafísicas, ¡estamos y cante un tedeum!¡Arreando que nos espera Segismundo!

Salimos a una calle distante del centro de Canvados que era donde seguíamos. Caminamos un rato en dirección a Vilagarcía, alejándonos aún más y ya en los arrabales nos metimos por un sendero a la vera de un maizal y llegamos a un caseto de planta baja con un letrero de neón rojo haciendo un arco sobre la puerta  que ponía "Lo de Segis". Al lado había dos coches aparcados.
¡Hombre, si está también el Narizotas, ha llegado antes de lo previsto!, cantó don Ramón con evidente alegría señalando el Mercedes blanco de última generación y acelerando aún más el paso.

Saturnino, que había intentado decirme algo en el camino me sujetó por el brazo, pues yo seguía obediente al viejo.
Recuerde, no le siga la corriente si le da por el puterío porque nos pierde a todos, me dijo rápidamente. Y cuidado con esos dos lagartos del tugurio, añadió en la puerta mientras Valle desaparecía en el interior.

Dije desaparecía y no miento. Había luces de discoteca azules y grana, cualquiera diría que habíamos entrado en un club privado de culés. Después detrás de la barra vi una foto del Real Madrid y otra del Celta. Llegué pegado al culo de Satur porque no logré hacerme una idea del local y mucho menos orientarme.
El criado saludó a la mujer que servía con sospechosa confianza.
¡Ponnos unos cacharros, Olvidín, a ver si calentamos! ¿Usted que quiere?
Un chupito de orujo.
A mí ponme un wisky que hoy paga don Ramón y aquí al caballero tráele ese licor de café que preparas tú.
¡Hombre, Saturnino, creo que ya te dije que me tutearas, que no soy tan mayor!
Lo siento, señor, es la costumbre y contra la costumbre no hay propósito.
¡Te vas pareciendo a Valle y sus consejas!, le dije.
Son moitos anos na cola da raposa.

Al volver con las bebidas Saturno le preguntó a su Olvidín, ¿Dónde se metió el viejo?
Está dentro con Mundo y el legía.

Poco a poco me acostumbré a las luces y al decorado, rojo absoluto. No era sino una habitación grande con una barra a un lado y unos cuantos sillones y mesillas bajas repartidas alrededor de una pequeña pista de baile. Una pareja se magreaba en un rincón apenas visible. Sonaba música de puticlub.
Es el colega del legía, un pichabrava, siempre que viene se levanta una rapaza. ¡Si nos las traen ellos de Vijo, las tiene más folladas que Mundo a mí en 20 años de amontonaos!
Olvidín le guiñó un ojo sin disimulo a Satur cuando acabó de hablar. ¿Podemos pasar? preguntó éste señalando la puerta.
Espera que entre yo primero, ya conoces a Mundo.

Podéis pasar, anunció al cabo de un minuto.

En lo de Segis

Apuramos el trago y entramos en la cocina de la casa. Pasamos a otra habitación en cuya puerta se anunciaba la prohibición de fumar. Salían voces y risotadas de los tres ocupantes, envueltos en una nube de humo.
Don Ramón se había subido a la mesa y desbarraba sacudiendo el bastón de la lechuza, mientras los otros dos lo jaleaban con sus carcajadas. Olía a chocolate, no del loro sino del moro.
El viejo zorro se volvió cuando advirtió nuestra presencia y señalándonos con la vara nos presentó, ¡Señores, el duermevelas y el vendedor de ratoneras!
El Segis, al que todos llamaban Mundo, dejó de reír al ver a Saturnino, pero el legía, que era un gemelo tardío de Fernando VII el Bogbón, el Felón, pero con más nariz, tenía una risa espasmódica del colocazo que llevaba y no era capaz de parar. Con las convulsiones parecía que la punta de las narices alcanzaría de un momento a otro la barbilla. ¡Dios qué tipo más feo!


Había una botella de Soberano del añejo ya en las  últimas encima de la mesa. El dueño del chamizo, con una catadura también de agarrarse y al que le faltaba media oreja izquierda, se fijó en la mirada que eché a la botella y tuvo el detalle de pasármela junto con un vaso. Noté que evitaba mirar a Saturno. El Narizotas no paraba de reír y don Ramón había bajado de la mesa.

Me serví un trago y dejé la botella. Saturno hizo ademán de cogerla y entonces Mundo, con una rapidez inusitada, clavó una navaja en la mesa delante de la botella antes de que la mano del jorobado llegara a alcanzarla.
¡Cagon Ros Bendito!, dijo el de la oreja mordida, ¡En mi casa el coñac lo reparto yo!

Todo se precipitó en segundos, Sattur cogió una silla y amenazaba con ella al Segis, que había recuperado la charrasca, otra de a tercia más parecida a un sable, como la de Valle. Éste, por su parte, había sacado también la suya y le daba palmadas en la espalda al legía para que parara de reírse e interviniera, pero el Bogbón que si quieres arros Catalina.
Yo me retiré un poco, pero veía los restos de la botella de coñac y el trago que no había podido catar en el vaso, dorado, tentador, y me daban ganas de cogerlo antes de que todo rodara por el suelo.

Don Ramón viendo que el legía no podía dominar la risa y que aquello parecía ir a mayores subió como un gato a la mesa y sacó, esta vez providencialmente, una de sus frases rotundas al tiempo que alzaba la navaja, tan larga como el bastón, y en un tono sin fisuras gritó , ¡Quieto todo el mundo!.
Quedamos paralizados los cuatro, incluído el legía al que se le ahogó la risa en la garganta y, con la boca abierta y el belfo colgando, miraba como hipnotizado al genial manco. El viejo zombi, siempre tan atento a la política nacional,  había copiado el vozarrón de Tejero en el golpe de estado, se las sabía todas.
Fue un pasmo breve pero suficiente para la catarsis, ver al esperpento en aquella postura hizo que estalláramos en carcajadas todos a la vez. El legía comenzó a hipar y ahí acabó la guerra del todo.

Después de aplicar sus golpecitos mágicos en la espalda del Narizotas hasta calmarlo, Valle pidió con mucho mimo a Segis si no tendría otra botellina de brandy por ahí escondida.
¡Va de mi cuenta!, dijo entrecortadamente el legía en las primeras palabras que le oíamos. Mundo se levantó y trajo otra botella.

Lo que pasó después no lo tengo claro. Pero creo que volví a quedar dormido sobre la mesa.


Salud y felices sueños, criaturos.


Pi Mienta en Polvo.

domingo, 1 de enero de 2012

Toma la calle


Oviedo 2012

Una docena (+ 3) de canciones para un momento como éste.


Revuelta juvenil en Mongolia, la patria común. Los Ilegales.


Marcha en directo de 999desde Bristol 08. Homicide.

http://www.youtube.com/watch?v=iVrLZB3lGEY&feature=related

El Iparjo, Existo,  de Kazantzidis.

http://www.youtube.com/watch?v=_Pj3ghfqMp0&feature=related

La versión desmadrada  con mal sonido, lo siento, de Poulikakos.

http://www.youtube.com/watch?v=W5uKXXVkTGA&feature=related

Y, hablando de desmadres, el Pau Riba se las trae con su Chica, Noia  de porcelana.

http://www.youtube.com/watch?v=huOf6lbSWhE&feature=related

Y una miqueta mes maior. L´home stàtic.

http://www.youtube.com/watch?feature=endscreen&v=8TncbLMndnU&NR=1

De Serrat una que me acaba de pasar la curruca versicolor.
Los macarras de la moral

http://www.youtube.com/watch?v=T7HbN-6gA6I&feature=youtube_gdata_player

Y ahora vámonos al baile compadres, ¡a lo bueno bueno!. En el fiandó con Héctor Lavoe.

http://www.youtube.com/watch?v=IhrmPFDDEC8

Ponce, ciudad señorial donde la Naturaleza sembró su belleza.

http://www.youtube.com/watch?v=N8u_XeNcW20&feature=related

Y sigue Lavoe y su Puerto Rico. El lechón de Cachete.


Moncho Alpuente y sus Kwai. Nocturno berlinés

http://www.youtube.com/watch?v=IJJgMaf0P_4&feature=related

Psarandonis. Mantinades.

http://www.youtube.com/watch?v=tBZ-nljmjy4

Un poco de haschiklídika para los mangas de la cuerda, ¡que me queo seco, pibe!. Anesti Deliás.

http://www.youtube.com/watch?v=hpxc1oIu8qs&feature=related

Andrés Calamaro. Mano a mano.

http://www.youtube.com/watch?v=9pYL0DF1tYA

Pero no quiero que se me enfaden los porteños, ahí va la réplica.
 Julio Sosa.

http://www.youtube.com/watch?v=pwsuIQ4GIi8

Extraordinario.

 "Acordáte de este amigo
que ha de jugarse el pellejo
pa ayudarte en lo que pueda
cuando llegue la ocasión"


Salud, Υγεία!

Ramiro.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Primero San Segundo


La noche de San Segundo

No tardamos mucho en llegar al centro del pueblo desde el cuartelillo. Don Ramón propuso guarecerse pues había empezado a orbayar.

Hay un tugurio aquí en Canvados..., empezó diciendo el viejo y entonces supe que me habían llevado al cuartel de ese pueblo, no muy lejos de Vilanova y siguió,... El dueño es algo colega del Narizotas, podemos hacerle una visita de cortesía, el legía también lo surte de brandy, como a mí, si lo camelamos igual nos saca una de Soberano del 63.

Don Ramón, ¿porqué me trajeron al cuartelillo de Canvados en lugar de al de Vilagarcía que estaba más cerca?
¡Carayo!, ¡¿porqué ha de ser?!, ¡porque el sargento es hijo del Pazo de la Merced que es tanto como decir del Señorío de Cambados! Su familia ha servido en nuestra casa desde hace generaciones. Alguno de mis hijos mamó la leche de su bisabuela.
Me lo decía como si le hubiera ofendido la pregunta. Pero el que estaba verdadera y justamente cabreado era yo. Pasé miedo y vergüenza, me habían dado cuatro guantazos y estaba molido de las horas que estuve en el cepo. Volví a la carga.

¿No le parece demasiado pesado el bromazo que me gastó anoche?

No habíamos hablado de ello desde que salimos del cuartel. Íbamos en fila india caminando debajo de un alero, él delante, yo detrás y Saturno cerrando la marcha. Como tardaba en contestar pensé que no me había oído. Pero no.

¿No sentía deseos de conocer a Tejerina?
¿Quién, yo?
No se llame Andana, joven, o ¿me negará que la noche del pulpo manifestaba un vivo interés por saber de la cocinera y que aún antes, en a Illa, me preguntó quién era Tejerina, que incluso indagó a mis espaldas cerca de Saturnino para satisfacer su curiosidad?.
¿Así que aquella señora era su mujer?
Se echó a reír sin contestar, después dice,  ¿A que mete miedo la...señora?.
Y los otros dos zopencos que la acompañaban, ¿también eran almas en pena?.
¡Pregunta equivocada!, me gritó casi en la cara volviéndose y parando de golpe. Satur se me echó encima y entre los dos arrollamos al manco.

¡Indiscreto, deslenguado y patoso! chilló desde el suelo.
Mientras lo ayudábamos a levantarse añadió torciendo el gesto, ¡No se pregunta a un difunto por la parca, es de mala educación, imberbe! Acaba de estropear la noche. ¡Vamos Saturno que aquí el pollo no está en lo que celebra!.
Lo siento, no lo sabía.
¡Pues ya tiene edad!
Me apetecía decirle que también barba, aunque más corta que la suya, pero callé.
¡Pero don Ramón no íbamos a pasar por lo de Segismundo!, protestó Saturnino.
¡Será otro día!, dijo tajante Valle.
Pero está orbayando y vamos a chegar empapados a Vilanova, insistió Satur.
¡He dicho!

Y desaparecieron los dos  por una calle lateral oscura y embarrada cuando parecía que la lluvia empezaba a arreciar.

¡Jodo, petaca!

Estaba solo y sin un puto duro enmedio de la calle, helado de frío y bastante mojado ya. De un humor como el tiempo, de perros.
Me metí en el primer portal que encontré abierto. Subí por la escalera buscando algún rincón oscuro o resguardado para tumbarme e intentar dormir algo. Me dolía el estómago, no había comido nada en todo el día.
En el último piso una puerta cedió al empujarla. Era un altillo, una habitación de trasteros con la maquinaria del ascensor. Varias cajas grandes de cartón vacías, de electrodomésticos, me sirvieron para preparar una yacija que me aislara un poco del frío suelo. Reservé la más grande para meterme dentro.

Había una luz de esas que se apagan solas al cabo de unos minutos, pero llegaba un débil resplandor del exterior a través de la única ventana, suficiente para ver lo más cercano.
Estaba ya metido en la caja y me disponía a cerrarla desde dentro para tratar de conservar el calor corporal cuando, casi al lado, una voz terrible y sombría dijo,

¡Éramos los dos a solas en el desvanillo!...

Sólo eso. Quedé paralizado.
Reaccioné enseguida no porque reconociera la voz sino porque pensé que quién iba a ser sino el pendón de don Ramón. En efecto, allí tenía  otra vez al viejo zombi.
¿Qué fue de Saturnino?, le pregunté.
Se fue con la chepa a otro olivo. ¡Cuando pille a ese barbián lo voy a medir con el bastón de cabo a rabo! ¡Lagarto! ¡Hágame un sitio!, dijo de un tirón.
Espere que le preparo otra caja, hay más ahí. Me levanté. ¿No tiene quién le lleve a Vilanova?
El encargado es Saturno pero el muy truhán tiene aquí una querindanga y me dejó debajo de un alero. Dijo que iba a buscar un paraguas. ¡¿Un paraguas?!, ¡¡un parapollas!! ¡Y estoy sin conquibus!
Yo tampoco tengo un céntimo, ¿y ese amigo que tenía aquí?
¿Segismundo?, ¡ése no tiene amigos, sólo saca el Soberano si ve parné!
¿Y el sargento?
¡No querrá que nos presentemos con su aspecto en una casa respetable!

No se veía a sí mismo el presumido. Se había metido en la caja  y hablábamos con las cabezas fuera. Don Ramón, con la barba, los quevedos y el pelo revuelto, ya sin boina, parecía una marioneta así embutido en la caja y sacudiendo el bastón cuando hablaba.
¿Va a dormir con el bastón?, me atreví a decir.
¡Vaya, parece que le volvieron las ganas de guasa! Pues sí, dormiré. ¡Ahí tiene al jorobeta, con la parienta de Mundo, caliente mientras el bodeguero vende aguarrás a la parroquia! ¡Un día lo van a pillar y con Segismundo no se juega, luego tira de charrasca!¡Pero antes he de deslomarlo yo como me llamo Ramón José María Simón del Valle-Inclán Bermúdez de la Peña y Montenegro!¡Hale, a dormir que mañana es fiesta!, remató el discurso y cerró la caja.

Al minuto roncaba. Yo me sentía también rendido pero tardé en dormir, estaba tan hambriento que me hubiera comido el brazo derecho del gallego, aunque el pobre tenía el ala más enjuta que la de un pollo de jaula.

Hasta mañana, salud y felices sueños.


Pi Mentón de la Vera. 

viernes, 30 de diciembre de 2011

Villancico


El ojo de dios

Por si a alguien le quedaban dudas de quién manda, con las intervenciones fraudulentas de Grecia e Italia, poco dispuestas a obedecer, o el control político a través de destacados miembros de la mafia bancaria en puestos clave de los distintos gobiernos, la democracia burguesa está enseñando el culo de nuevo, aunque aquí en la foto vela por nosotros y nos vigila.

No hay más dios que el Dinero y sólo a través de Él se alcanzan las alturas de la Gloria.


¡Gloria in excelsis Deo!
¡Gloria in excelsis Pecunia!
¡Gloria in excelsis Chorizo!
¡Gloria in excelsis Peo!


Santa Claus is coming to town. Alice Cooper:

http://www.youtube.com/watch?v=In3sApWlY1s&feature=related


Salud.

Skylorómiros
(Σκυλορώμιρος)

Callos


Morros de ternera en remojo

Ésta no es comida griega sino española. No sé si ellos los comen como nosotros ni cómo los cocinan.

Con los morros se pueden hacer unos callos de lo más fino usando la misma receta que para los normales. Es la zona de la ternera con más mucílago. El resultado es un plato que puede ser calificado sin rubor como la quintaesencia de los callos.
Como el hocico del cerdo, tiene una textura carnosa blanda, jugosa y uniforme, sin fibra muscular, pero no funde como el tocino. Una mezcla sutil de cartílago o ternilla, carne y grasilla, pero sin ser definitivamente ninguna de ellas. Y un sabor suave que no es ni el de la carne magra ni el de las mejores piezas entreveradas de la vaca.

Para quienes tengan prejuicios alimentarios, animales sagrados o prohibiciones alimenticias, o simplemente sientan repugnancia, asco o sean vegetarianos, les recomendaría vivamente el libro de Marvin Harris, ´Bueno para comer`, donde se diseccionan sin pasión religiosa, con frialdad cirujana o carnicera, una serie de hábitos culinarios de todas las culturas y pueblos del mundo, resultando un interesante estudio de cocina comparada, desde los consumidores de larvas de polilla hasta los albores de la nueva cocina.

Ahí podréis conocer los porqués de tabúes religiosos como el de la vaca y el cerdo, expuestos de manera amena y asequible desde la antropología no confesional.
Con el balance proteínico sobrevolando siempre el estudio, como la clave para explicar la evolución de la nutrición humana, el éxito de la especie y, en definitiva, su supervivencia.

¡Ooooooopsss!... . León 2011

Naturalmente para cocinarlos hay que pelarlos y la limpieza ha de ser escrupulosa. No hay mejor garantía para ello que hacerlos en casa y aún más si los prepara tu madre que lo lleva haciendo  sesenta años. Una exquisitez, ¡para gustos hay morros!.

Hablando de callos y de morros, si se entera Milito erde lohu Botinhei se nos presenta a la mesa como don Ramón, de sopetón. Tentado estuve de telefonear a Gila, otro zombi callívoro, pero me tuve, que tiene mal café en privado.
Al tratar de los callos creo que lo hacemos de uno de los platos estrella del invierno patrio.

Estoy viendo a la vaca pasando la lengua una y otra vez por ese morro, barriendo el moco y me relamo de gustirrinín, se me hace la boca agua y el culo gaseosa, licúo, compadres.

El trompetista Willie Rodríguez habla de otros callos, los de los pies de Lola, en esta grabación salsera del año 69, de su disco Soogie. Canta Sammy Figueroa aunque en los créditos figura J.I.Ortiz.

Los callos de Dolores:

http://www.youtube.com/watch?v=ITZ2tcq2Ffc&feature=related

Salud y buen apetito.

Skylorómiros.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Santos inocentes


En el Limbo

Alguien me zarandeaba con violencia. Abrí los ojos con dificultad, asustado y desorientado, los tenía pitañosos con las pestañas medio pegadas.
Poco a poco empecé a recibir imágenes.

¡Venga, levántate!, me gritaba al borde de la cama sobre la que yo estaba echado, vestido y con zuecos, un hombre joven con uniforme de guarda privado.

Estaba agarrotado y me costó moverme. El segurata me agarró del chambergo que llevaba encima y me sacó del lecho de un tirón. Caí al suelo y desde allí vi a un paisano a la puerta de la habitación con un cayado de madera clara en la mano que terminaba en un engrosamiento, como una cebolleta. Quizá la raíz del vástago de donde se sacó la cachava.

¿Cómo entraste aquí?, me dice el de seguridad mientras me levantaba.

No me sonaba el lugar, aunque sospechaba alguna aventura nocturna con don Ramón de la que no recordaba nada. ¿Estaría soñando? El guarda me sacó de dudas.

¿No oíste lo que te dije, cómo entraste aquí?, ¡contesta, cojones!, y me dió una colleja en el cogote.
No lo sé, don Ramón..., empecé a decir, pero me cortó.
¡Qué don Ramón ni que hostias, aquí no hay ningún Ramón!

En un cristal de lo que podía ser el cuarto de baño parecía reflejarse la silueta burlona del manco de Vilanova, tocado con la boina de Baroja. Me cagué en todos sus muertos, pero para mí. ¡El jodido carlistón me había dejado tirado dios sabe dónde!.

El guasón de don Ramón

¡Venga, muévete, coño!, chilló el gorila cogiéndome de la manga.
Va, va..., dije casi sin voz. Se me pegaban los labios, y la lengua al paladar, tenía la boca pastosa, me costaba trabajo articular, todos los síntomas, de nuevo, de una borrachera monumental aún no digerida. Se me iba la cabeza y podía oler mi propio aliento alcohólico.

¡Veña, fora, y rapidito!, dijo el paisa de la cacha  retirándose de la puerta y dejando el paso libre.

Era chaparro pero estaba cuadrado el jodío. Yo no tenía ojos más que para ese palo que llevaba en la mano y que movía de un lado a otro a ras de suelo.
¡Veña carayo, lixeiro!, repitió con peor tono. Salí temeroso con el segurata tapándome la retirada.

En la habitación contigua, una especie de vestidor o salita, había una mujer de pie con las manos en jarras observando. Llevaba un vestido negro de paño fino que casi le llegaba al suelo. Era un modelo anticuado, de principios del siglo XX, con una fila de botones de la cintura a la gorjera, que le daba el aspecto rígido de una institutriz o ama de llaves de la aristocracia rural.
Al pasar a su lado flanqueado por los dos mastines que me iban azuzando, ¡Camiña vivo!, le vi también los bonitos pendientes de oro, estilizados, con una lágrima de coral, que le ornaban las orejas. Me miró a los ojos severa pero no abrió la boca.

Me sacaron a un patio que reconocí. Era un rincón del jardín de don Ramón en Vilanova. Debajo de un magnolio donde había una mesita y dos sillas de hierro me cachearon. La paisana veía la escena sin cambiar de postura parada en el dintel de la puerta, callada.

¡Non leva nada!, dijo el paisano dirigiéndose a la mujer. Ella hizo un gesto de asentimiento con la barbilla y entró en casa.
Dejaron que me sentara, pero el de seguridad volvió a ponerse borde. Me dió otro mosquilón en el colodrillo, ¡¿Cómo entraste, joder!? ¡Si pierdo el curro por esto te voy a buscar y te mato, hijoputa, te lo juro, te mato!
Déixalo, está a chegar a Garda Civil.

Allanamiento de morada

Llegó la Guardia Civil en su flamante todoterreno nuevecito. Conducía el más joven, con cara de niño y la gorra echada hacia atrás en plan chuletilla. No me gustó y traté de no rebullir en todo el camino.
¡Sal, marrano, que ya me dejas ahí un tufo de la hostia!, dijo el chulito cuando llegamos al cuartelillo. Al bajar me dió una de media vuelta. Ya la esperaba y la esquivé algo, pero aún alcanzó la oreja y estuve un rato escuchando el porompompero con acompañamiento de campanas navideñas, versión saturada, hasta que enfrió la susodicha (oreja).

El cuartel era en realidad un grupo de viviendas tipo colominas, todas iguales, sin gracia alguna.
Pero peor era el calabozo que habían habilitado, una dependencia en la parte trasera del bloque, cerca de las oficinas donde me tomaron los datos al entrar, pero con un ventanuco con rejas y sin cristales por el que asomaban ortigas y soplaba una brisa helada.
Era una habitación estrecha pintada de blanco, llena de desconchones y manchas de humedad que tal vez estuviera destinada en origen a los servicios, porque tenía retrete y lavabo. Había también una mesa de formica, dos sillas, catre con somier y un colchón que no me atrevo a describir.

Me senté en el borde de la cama porque tampoco es que el chambergo o los pantalones que vestía estuvieran mucho más limpios. Estaba cansado y muy mosqueado con el gallego. ¿Cómo fui a parar a su cama y sobre todo porqué ni en Vilanova ni en el cuartel me creyeron cuando hablé de él o de su criado Saturno? Todos me miraban como a un loco.
Sí ya sé que don Ramón hacía muchos años que había muerto, pero entonces ¿cómo entré en la casa?.
Ellos, por lo que decían, se quedaron con la idea de que me había escondido en alguna visita de las que se permiten al público, pero no les quedaba claro para qué. Como me veían tan cocido y oliendo a borrachuzo concluyeron que había entrado a saquear la bodega. Hablaron también de allanamiento de morada.

Subí el cuello del abrigo y me tumbé.

Me despertaron las voces que venían de la zona de oficinas. Era ya noche cerrada y por la ventana entraba ahora auténtico viento. Las ortigas golpeaban contra los barrotes, asomaban las cabezas en aquel cepo polar y hasta parecían reírse.
Volví a oír voces, esta vez más claras y cercanas. Me parecían de don Ramón por el tono teatral, y entonces, ya casi junto a la puerta de la mazmorra escuché un ¡Ábrame la puerta, sargento! con tal autoridad que no dejaba duda de qué garganta había partido aquella orden.

Me levanté pero antes de llegar a la puerta se abrió y allí estaba el genial manco con una sonrisa de burla en los labios. El sargento del puesto, serio, parecía cubrirle las espaldas.

¡Vamos, pollo, se acabó la broma!

¡El gran perro había montado toda aquella farsa para tomarme el pelo!. Pero ése es otro sueño que os contaré un día de éstos.

Fuera del cuartelillo nos esperaba Saturnino que me saludó y me miró con cara compungida, como si se apiadara de mí por la broma pesada del viejo.
Mientras bajábamos por una calle empinada Valle me cogió del brazo izquierdo y me dice, A ver, Ambrosio, que tiene usted cara de estar cos pes na cova, contésteme a este acertijo:

San Fabián y San Sebastián
detrás de una piedra están
el uno pide pan
y el otro pide queso

¿Quién de los dos
es más goloso,
el del pan
o el del queso? 

No estaba para bromas y además me sabía el truco del acertijo, otro parecido a los burros que tienen el culo redondo y cagan cagajones cuadraos. Satur callaba.

Ya conocía el chiste, don Ramón, mi padre nos despertaba temprano todos los años el día de los Santos Inocentes para recordarnos el cuento.
¡Bien por el viejo, hay que honrar a los santos del día! ¿Y qué contestaba usted a la pregunta?

Unas veces el del queso.
Vas y le das en el culo un beso.
Y otras el del pan.
Vas y le besas el culo a San Fabián.


Malos tiempos para la lírica, de Golpes bajos.

Pi Miento Morrón.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Geotropía


Geotermias

Geotropía es el blog de Jose Carlos Herrero Pérez, el camarada Loukianoff, una rara avis que ha conseguido establecer lazos entre la sierra extremeña y el Cáucaso, a partir de su conocimiento del ruso y otras lenguas vivas, y de los países y el paisanaje de los que habla.
Un conocimiento adquirido desde hace años a pie de obra como quien dise. Pero no sólo chana de Rusia y otros pueblos que pertenecieron a la URSS, sino, sobre todo, de su propia tierra, de los picos, cañadas, veredas, majadas, cabañas, fuentes y accidentes de su sierra del alma.

Nos pone músicas populares de aquellas lejanas regiones euroasiáticas, pero también el coro de Hervás con el que colabora. En cierto modo me recuerda a una curruca parda de este espacio, la Trapiellensis, por su actividad incansable y su entrega desinteresada a lo comunitario.

Si necesitara un descanso en el largo trayecto de Chechenia a Cáceres lo tiene, porque su compañera Maro es griega por lo que él también habla griego con cierta soltura, no como yo. Se cierra así el círculo ortodoxo.

Hace unos meses me brindó su espacio para que escribiera cuando y cuanto quisiera. Yo pensaba en un par de entradas mensuales como las que hago en el otro blog también llamado Psilicosis. Para ello abrí un par de etiquetas, Geotermias y Geomancias, con la intención de ir alternando. Pero desde el principio me impliqué de un modo, porque el tal Louk es un liante, y yo no te digo, que desbordé las previsiones y ya me pasé diez pueblos. Empecé el 11 de octubre, según mis cálculos debería llevar  unas seis entradas, llevo ventiuna.

Geomancias

Estos días estoy superao. Chumbarba se ha ido y aunque no me dejó la obligación de atender Goeotropía yo, que me responsabilizo un poco de su mantenimiento, me veo desbordado, me falta tiempo, y temo no cumplir las espectativas ni aquí ni allí. Pero de momento lo seguiré intentando, me quedan cuatro días.

No era un record Guiness sino un objetivo que me parecía factible buscando un número memorizable, 222 entradas aquí hasta final de año sin recurrir al truco fácil de poner una foto o un cuadro sin más, es decir con un mínimo de texto que ocupara media página.
Desde San Fermín, teniendo en cuenta la sobredosis de Julio y la ausencia de entradas en Agosto, más la treintena de la otra Psilicosis, creo que era un buen trabajo y de una extensión media para alguien que escribe.
Hay que pensar que yo atiendo a mis labores de ama de casa, lo que todo sumado me ha traído algunas veces al retortero y cumpliendo malamente.

Esto ya más que Geotropía es biografía y Metablog. Puesto que no sé si escribiré al fin ese título este año, tendrá que servir de momento ésto junto con aquel que llamé En el nido del mirlo. De todos modos los planes que uno se hace en realidad están para no cumplirlos, ¿o no?, con frecuencia...

Geotropía, la atracción que la tierra ejerce sobre los seres, Geomancias, la lectura de sus signos perceptibles, colores, olores, sabores, formas, Geotermias el calor y el frío que nos proporciona, las estaciones, los meteoros... . Todas un poco imbrincadas, la Tierra es la unidad. No hay magia ni adivinación, purita física y química. Desde la materia.

De Locomondo, Manos como éstas, Χέρια σαν κι αυτά.

http://www.youtube.com/watch?v=Btn_gTLD_Fk&feature=related

Υγεία!

Saludos.

Barbarómiros.

Los colegas


Hermandad de Caballeros del Silencio, los colegas
Astorga 2011

Ésta, la nuestra, es una cofradía de monjes descreídos que conserva sin embargo algunas antiguas y buenas costumbres de su tiempo de clausura. Homónima de la que aparece en la foto, tiene también al Santo Silencio por divisa.

Todavía me falta retratar a varias currucas para completar la orquesta de muditos, y algunos otros pájaros de cuenta que ni son currucas ni profesaron o juraron votos, pero que a su callado modo pertenecen también a la cofradía.
He dicho ya que el único deslenguado de la parroquia ime egó, sono io, soy yo. Ironicé sobre la mudez inexplicable de esta basca pero, como era de esperar, tienen también afectado el oído interno y no se dieron por aludidos.
Los disculpo a tenor de la dureza de sus quehaceres que no les permiten dos minutos de cháchara amigable. O, lo que es lo mismo, un mínimo comentario en seis meses. ¿Tanto los aburro?

¡Joder, dejad un momento el pensamiento puro y pecad de palabra rompiendo vuestro voto!

Lo entiendo, el arrepentimiento tampoco forma parte del decálogo, seamos cautos, pues. Pero ahora soy también un fraile mendicante que pide una limosna. Siempre fui un llorón

Como el fin de año es tiempo de balances, aunque un monje, repito, debe tener hechos sus ejercicios de la buena muerte, al día, a mí también me da por eso, no en vano pasé buena parte de la infancia en una tienda, herboristería y droguería.

Pues bien no, algo marcha mal. Si la morena de tu copla, si tus hijos adolescentes, tu hermana, tu cuñada, tu cuñado, tu hermano, tus amigos y amigas más cercanas, no te leen o lo hacen como quien asiste obligado a los maitines, entonces estamos jodidos. Puedo vivir sin su aprobación pero me afecta la falta de interés. El infierno está en mí sin duda, como me decía Lucas en Geotropía, pero no sé cómo apagarlo. Necesito ayuda, bomberos.

Oviedo 2011

La he encontrado en cambio en otras personas, algunas cercanas y otras de las que sólo conozco un poco de su trabajo. Con eso me siento satisfecho. Quiero recordarlas hoy por sus nombres, y agradecerles su gentileza y su apoyo.

En primer lugar Alberto, el Capi del Teach (Desde la popa), que fue quien me animó a empezar esta miniaventura, mi primer seguidor y que me dió ánimos al comienzo con sus comentarios que él sabe que aprecio porque lo considero un amigo.
Siento no dedicarle más tiempo a don Ramón, Capi. Me agota el viejo. Y a ti te echo de menos.

A Mary McADNsky, nombre de guerra en Shutterchance de Cuidado, el título castellano de uno de sus blogs, todos nombres inventados, canadiense cuyos paisajes me enamoraron y que sigo viendo.

A Lucas, el amigo que me abrió una ventana en su Geotropía, el monje extremaño, que se adhirió en solitario al blog naútico -es un decir-, marinero, la otra Psilicosis más humilde y con el que intercambié versos de Whitman, Oh capitán, mi capitán!. Τώρα στην Ελλάδα, ahora en Grecia.

Ο Γιάννης Τζακός, Giannis Tzakós, Apodromos en Shutter, fotógrafo y pintor de Halkida, Eubea, nacido en Petriés, que me hizo el honor de ser el primer griego y la segunda persona que me sigue en este blog, que lleva a Grecia más que en la cabecera en la cabeza, y cuyos comentarios en su idioma prestigian estas páginas, y me obligan a esmerarme un poco haciendo mis pinitos con el alfabeto heleno aquí, terreno griego al fin. Aunque siga con mi skiládiko, perruno.

Jannina, jmnowak en Shutter, que me echó un cable con su comentario a una pintura en un momento de bajón y lloriqueo. Sigo mirando también sus fotos y, alguna vez las comento porque me gustan.

Ana Capsir, marinera valenciana, capitana de barco y medio griega ya después de los años de vivir allí, de navegar por sus aguas, de empaparse de su cultura, de querer a ese país con sus gentes. Se apuntó silenciosamente a Psilicosis y la tengo también en favoritos, Navegando por Grecia.

El refrán "es de bien nacidos ser agradecidos" no me parece de los peores. Manos que no dades que esperades, decía mi padre a la antigua.

Oviedo 2011

E Ilustrania, Tania Acuña, mi sobrina, que acompañó al Capi en los primeros comentarios, la única de la familia que lo hizo. Espero verla aparecer en cualquier momento entre los seguidores.
No soy de muchos amigos ni los busco pero los que tengo son buenos eso sí, incluídos los silenciosos. Y a todos los nombrados los considero también colegas.

A todos ellos y a unos cuantos lectores del mundo mundial, de los que no conozco ni siquiera el nombre pero sé que han visitado regularmente estas páginas, gracias, ¡gracias mil, amigos!, espero que las sonrisas no os abandonen, poco más intento yo provocar en vosotros con estos desmadres blogueros.
¡Qué razón tenía el cascanuces, la curruca Fidelensis Castelli, cuando decía que me divertía con esto! Es cierto.

De su disco Brabísimo, el título de un grabado de Goya, una canción del Pulgarzito que casi se inspiró en nuestra amistad y en el pueblo de la Marea, en Piloña, tierra de la mi morena, donde vivíamos entonces y donde pasamos algunos días juntos. La Marea:

http://www.youtube.com/watch?v=dh0PFOjXk80&feature=related


Gracias de nuevo y salud, γεια σας!

Ramiro.

martes, 27 de diciembre de 2011

Dos fotos para crecer


León 2011

Crecer es el nombre de Belén Lozano en Shutterchance, otra de las fotógrafas que sigo desde hace unos meses.
Creo que una de las primeras fotos suyas que me gustaron fue la de un rebaño de ovejas con el pastor, en una especie de playa que resultó ser fluvial o de un pantano de Zamora. Era en blanco y negro, estaba un poco quemada como ella comentó, pero éso no me estorbaba, quizá le daba un tono más bíblico, más antiguo, e irreal para estos tiempos.

He visto  en su archivo muchas más fotos que me gustan, las hojas de roble en el agua y las del haya secas en el árbol, Cádiz y la cuerda goteando, el Jerte, la libélula azul metálico, escenarios urbanos de teatro oriental de sombras, la mora, el tejado con pampajarito, unos maices secos contra el cielo, o reflejos en el agua, el de la ropa tendida y otros.

Le decía yo que tenía un par de fotos de maizales pero que me gustaba más la suya, de hecho la he visto varias veces. En aquella el maíz es el protagonista, en ésta mía es casi un contrapunto vertical y muerto a la horizontalidad de ese cielo tan grande que acojona un poco.
Pero al final, como no me pareció tan mala -Narciso obliga-, decidí mandársela por ésta vía y seguir así el rollo de los diálogos que me inventé para no estar tan solo en la cocina, o en el tejado.

Tendedero vacío

En cuanto a las fotografías de reflejos en el agua, de Crecer, que también me gustaron, me parece oportuno recordar las que vi de Larry Bliss, en Shutterchance cómo no, charcos psicodélicos ricos en visos oleosos y vivos colores, de allá por septiembre?. Más abstractas que las de Belén o las mías.
Como ayer coloqué una imagen psilocibínica de un tendedero con espantagorriones del patio de mi pueblo, sin ropa tendida como la de ella, creo que todo se da la mano con esta foto de ese mismo tendedero visto desde el cubo de recogida de agua de lluvia.
Falta la ropa que la haría más sugerente, como la suya, pero valga de réplica amistosa, para ella y para Larry en este caso.

No era ésta la que quería pero se me resisten a veces, invierten la posición y el escritorio no me permite girarlas. Mi ignorancia es grande, hermanos.
Pero no importa sólo era un poco mejor, o me gustaba más a mí, que es lo mismo, ¿quién es el dueño del criterio recto? Ahí estamos, de la educación estética, casi ná.

Dice Belén que está aprendiendo pero creo que ya sabe mucho. Yo que soy bastante mayor tengo todavía esa misma idea que, en mi caso, es más que nada fantasía. Cada día es más dificil, ¡pero no será por falta de entusiasmo, que no decaiga!

Y res mes, nada más por hoy, que estoy en tránsito, de acá para allá y sin asiento. Se acaba el mes y el año en el calendario, pero las horas se suceden unas a otras como ovejas camino del degolladero. Nada saben de estos afanes nuestros preinvernales y festeros. Sólo mueren más corderos.

Mejor, como siempre, salud y, puesto que no es mucho piidir, un pelín de paz y justicia. O las tomaremos.

Besos.

Ramiro.


lunes, 26 de diciembre de 2011

Στο χωριό μου, En mi pueblo


Espantagurriones

Sin tiempo, sin espacio, manco, viendo a los pardales columpiándose en la botella a cinco bajo cero en un cielo verde pastel, con el sol quemando los crisantemos después de la helada, más tiesos que un muerto.
Patético y perdido, subido en un tejado, pongo bufanda color psilocibina a la tristeza y me cago en todos los dioses chungos que inventamos. Empieza el día, tal vez el último, siempre el último.

Salud, Υγεία.

Μπαρμπαρώμιρος.
(Barbarómiros)

P.D. Jimi Hendrix, Voodoo child and Wild thing.



Eso 

domingo, 25 de diciembre de 2011

Ο Κωνσταντίνος Καβάφις, Kavafis -3


Grecia 2011


   Κενούριους τόπους δεν θάβρεις, δεν θάβρεις άλλες θάλασσες
     Nuevos lugares no encontrarás, ni encontrarás otros mares 

Son versos de uno de sus poemas más conocidos, La ciudad, de los dos o tres preferidos por nosotros.

Aunque nacido en Alejandría era vástago de familia numerosa, de comerciantes griegos ricos, originaria de Constantinopla, donde Kavafis residió también algún tiempo.

Como Roidis, era un políglota de gran cultura. Vivió algunos años con su familia en Inglaterra, Londres y Liverpool, y dominaba griego, inglés, francés, italiano y árabe. Merced a su amistad con Forster, autor de la famosa Historia y Guía de Alejandría, ingresó por la puerta grande en el mundo anglosajón donde es más traducido y leído que en cualquier otra parte.
Muchos autores en todo el mundo se han ocupado de Kavafis, entre los primeros y más notables, además de Forster, Toynbee, D.H. Lawrence y Durrell, Eliot, Ungaretti o los griegos Anastasíadis, Peridis, Tsircas...

"Un hombre honesto y bueno..., su manera de hablar era vívida, casi petulante y exajerada, su modo de comportarse muy delicado...", decía de él G. Jenópoulos. A pesar del carácter bilioso.
El pintor Pericles Anastasíadis fue su confidente y amigo, siete años más joven que él ejerció no obstante de primer crítico de sus poemas.
Su idiosincrasia oscura, genio y narcisismo parecen dar la razón a quienes lo calificaron también de tacaño e histérico, algo que desde luego no se trasluce en la poesía. Pero sí la riqueza de su vida interior y su fidelidad a la memoria.

La ciudad es su escenario preferido, la real, casi siempre Alejandría, en sus poemas amorosos en particular, o Antioquía y la región de Jonia, en los históricos y filosóficos.
Alejandría, las calles, su tráfago, el olor, las tabernas, buscando siempre los cuerpos jóvenes o evocando los ya amados y añorados, expresado con un sensualidad inequívoca.

Andaba mirando sin rumbo por las calles, en los míseros
pasajes que conducían a su domicilio

Aquí, en ´Informándose de la calidad`, entra en una tienda a comprar pañuelos pero la calidad que evalúa es la del joven dependiente.

De contínuo el recuerdo del amor vivido, de los cuerpos deseados o amados, situaciones y lugares de citas, de la juventud perdida, una melancolía fatalista, aunque su material sea sentimentalmente neutro como decía Seferis, la vejez que resucita en la memoria las miradas, las caricias, las escenas eróticas, las habitaciones, las tabernas, las calles... . Jóvenes de 23, 24 -la edad más repetida-, 25, 28, 29 años.  

Durrell recordó muchas veces a Kavafis en su Cuarteto e intentó recrear la atmósfera del alejandrino en sus descripciones de la ciudad.
Sin poder ni apoyar ni desmentir a Seferis cuando afirmaba en sus diarios que no había encontrado Alejandría en los libros de Larry, porque no la conocemos, podemos afirmar que en cambio sí está Kavafis.

La ciudad filosófica, simbólica, es el topos de otro de sus más famosos poemas, Esperando a los bárbaros. De él cuatro versos.

¿Qué esperamos en el ágora reunidos?
Es que los bárbaros van a llegar hoy.

Grecia 2011

Y ahora, ¿qué nos va a suceder sin bárbaros?
Esos hombres eran una cierta solución.

Vamos acabando con lo prometido sobre los comentarios de Luis de Cañigral a la traducción de José Mª Alvarez.   

Dice Luis: "Es una pena que a la falta de rigor filológico añada la libertad de traducción, rayana en la superficialidad de versión".
Y en otro capítulo: "El Kavafis publicado hasta ahora en España -exceptuando las versiones catalanas de Alexis E. Sola, C. Riba y S. Ferraté- lo eran a través de otros idiomas o son ediciones remanidas de una supuesta versión directa del griego, que a ciertos poetas entregan para que, tras remodelarlas, alterarlas e insuflarles su estro, publiquen con el nombre  y apellidos del adaptador. Así ocurre, por ejemplo, en la publicada (Madrid 1976) por José Mª Alvarez, que cuida la palabra castellana -pero desafortunadamente se aleja a menudo del original y deja de entender más de un pasaje, lo que comporta que también alguna vez no entiende algún poema- con el decir de C. Miralles, y que suscribimos nosotros".

Así que cuida la palabra castellana, lo que le agradecemos mucho ante algunas traducciones por parte de neofitos que maltratan su lengua porque la desconocen. El mismo Vicente Fernández, traductor de Seferis y dos veces premio nacional de traducción, reconocía en una conversación con él en Lefkés, Paros, que existía un importante déficit lector en algunos de ellos.
Lo de que insufle su propio estro poético nos gusta menos, pero ahí apenas podemos entrar porque no conocemos lo suficiente el griego como para juzgar la traducción. Pero queríamos dejar constancia de ello.

Al propio Cañigral podíamos nosotros hacerle alguna objeción a propósito de su uso del castellano. 
En el capítulo ´La moral corriente` me ataca un verbo. Dice la frase, que sufre también hipertrofia académica, "...que aspectúa lo esencial de su oblicuidad respecto del universo"... . Y en la página siguiente otro, "...pero el miedo cortapisa su exteriorización...". O el uso de algunos sustantivos, palabros de la jerga universitaria, temporeidad e intemporeidad, propincuidad. Algún laísmo como en "la pena... la destroza el alma", y giros tipo "como más bello" (en ´Del barco` y otros).  

En fin, para todos hay, incluídos nosotros, nadie se libra de errores, meteduras de pata o coces a la norma.  
Diré que, en su día, cuando se editó la traducción de Alvarez, disfrutamos de los poemas y después, con la de Cañigral, también. ¡Haya paz!

Los dos últimos versos de Kavafis, con los persas y la traición de Efialtes que les mostró el camino para superar las Thermópilas, sorprender y acabar por fin con la resistencia de Leónidas y los espartanos. Manejando un tema semejante al de Esperando a los bárbaros y como una continuación o respuesta al final de aquel poema:

que Efialtes aparecerá finalmente
y pasarán los persas

Γειά σας, salud y buena letra.

Ramiro Rodríguez Prada.   


P.D.Con música de Manos Hatzidakis (Megalos Erotikós) y la voz de Dimitris Psarianós, este ´Días de 1903`:

http://www.youtube.com/watch?v=ulim5JYEWoo


Besos.


sábado, 24 de diciembre de 2011

Bulería


Bulería, 1998

Témpera, cartulina. Espátula.
Ramiro Rodríguez Prada


Tiritando de frío, tirititando...
Unas bulerías del Camarón con Tomatito a la guitarra, de uno de sus últimos trabajos, grabadas en la Venta de Vargas, un santuario del flamenco.


Salud.

Ramiro.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Ο Κωνσταντίνος Καβάφις, Kavafis -2


Grecia, verano 2011

La foto es un guiño a Larry Bliss y para mí, además, el cielo, la sencillez y el pequeño lío, Grecia.
Quizás el carácter un poco sombrío de Kavafis no se aviene con esta imagen solar, pero sí con otras sugerencias azules y mediterráneas, escenarios de sus poemas. El mundo griego está intimamente unido a la mar y él, antes que un poeta universal, era y es un griego.

Ya en su tercer poema, súplica, oración, plegaria, aparece el mar como imagen real del drama, se traga a un marino mientras su madre enciende una vela a la Virgen para que regrese, ignorando la tragedia.
Un asunto que vuelve a tratar en Un puerto, la historia del joven Emes, que enferma en una travesía y muere al desembarcar. Es sepultado en tierra extraña y concluye el poema (Versión  de J.M. Alvarez, y las dos citas siguientes):

[...]. Porque mientras aquí
en este pequeño puerto yace en paz,
sus padres guardan la esperanza de que aún vive.

Realidad, símbolo y mito. Ítaca, el término, la muerte, tal vez su poema más conocido, recrea el viaje de Odiseo y su regreso al hogar, perdido en la mar, aquí trasunto de la vida, de la experiencia.

Pero las recurrencias al acervo griego son aún mayores en sus contínuas referencias al mundo clásico, a los héroes y dioses, Aquiles, Sarpedón, Príamo, Poseidón, Tetis, Hermes, Dionisos, a los escenarios, míticos como Troya, o a los reales, Thermópilas, Jonia, Antioquía, Alejandría, el topos, el lugar y la ciudad como símbolos; o a los personajes históricos sobre todo del imperio bizantino, aunque también del romano, más en su relación con la Magna Grecia.

No es cuestión de reivindicar a estas alturas la greciedad de Kavafis que está fuera de toda duda, pero se lo suele presentar a veces como a un poeta universal, obviando un tanto su condición de griego en Grecia.
Son muchas sus referencias a la excelencia de lo griego. En el retrato de un apocado y ridículo príncipe de Libia, un contraejemplo superficial y fatuo que imitaba a los griegos y se llamaba Aristomenes, dice:

Como su nombre, su atuendo era de buen gusto, era griego.

O en Heródes Ático:

..., hiciese lo que hiciese
los griegos -¡los griegos!- lo siguen.

Naturalmente aquí la admiración se refiere también al carácter ácrata e independiente de los griegos que no obedecen ni a los suyos. Individualistas como el mismo Constantino.

Y en Demetrio Soter:

Pero siempre estuvo en sus pensamientos
como algo sagrado a lo que en adoración uno se acerca,
como la visión de un hermoso lugar, como una imagen
de ciudades y bahías griegas.

Plaka, Atenas 2011

En los epítetos que se dedican a su carácter hay unanimidad, además de lo ya apuntado, colérico, pesimista y huraño, desapegado de la realidad, agudo en sus pullas. Elegante y presumido, con cierta aura mística y misteriosa que cultivaba, puesto que era también un perfecto fingidor, un gran actor.

Sobre su poesía decía Yorgos Seferis , "el material de Kavafis es seco, abstracto, sentimentalmente neutro".
Corregía y pulía incasable sus versos, parte de los cuales reutilizaba en otras composiciones.

Se le ha emparentado con el simbolismo de Gide y D´Anunzio (Papanoútsos), esteticista y decadente, con Mallarmeé, Keats y Kafka, con el que comparte la sensación de opresión, la soledad y el pesimismo existencial. Y un cierto heroísmo lírico del individuo en un mundo absurdo o moribundo.

Abrir una ventana sería un alivio

Este verso me recordaba el posterior de Ritsos, Ena paráziro anigtó stin liakada, Una ventana abierta a la luz del sol. Y sobre los deberes personales, escribe en Con el mucho tráfago y charlas:

Si no puedes hacer tu vida como la quieres
al menos intenta esto
cuanto puedas: no la abarates

No poesía lírica, sino didáctica y dramática. Sus temas predilectos son los amorosos, en griego literalmente: eróticos. Sensualidad, pero también historia y filosofía. Y su escenario real más querido la ciudad. Sin embargo de eso hablaremos en el próximo capítulo.
Hoy ya sólo tres citas sobre las tabernas, lugar común de su poesía y de todos los griegos, para acompañar a esa foto del bar de Plaka.
El tema es erótico, con un juego entre el cuerpo amado, la embriaguez y la taberna. Los dos primeros y los dos últimos versos de Una noche, la evocación del placer:

La habitación era pobre y vulgar
escondida en los altos de la taberna equívoca.
[...]
...cuando escribo ¡después de tantos años!
en mi casa vacía me embriago de nuevo.

En parecido escenario e idéntico tema, cuatro versos de El año vigesimoquinto de su vida, en esta ocasión el deseo:

Pero él sigue acudiendo cada noche a la taberna
y se sienta mirando a la puerta;
mira hasta fatigar sus ojos.
Tiene que entrar. Quizás entre esta noche.

Y la tercera de En las tabernas, el abandono tras el amor:

Perdido en las tabernas   y en los burdeles
de Beirut malvivo.  No quise quedarme
en Alejandría.   Tamide me ha dejado;

...Un gentleman griego, en una posición oblicua en relación al universo, leo en mis apuntes, repito, sacados de una Antología traducida por Luis de Cañigral para Júcar (1981). Frase que me trajo a la memoria el verso de Fernando Pessoa "Con una horizontalidade vertical".
En la siguiente entrega hablaré precisamente de la crítica que en la introducción hace Cañigral a la traducción de José Mª Alvarez para Hiperión (1976), la primera completa y más conocida de las que se hicieron del alejandrino en castellano. Tres citas de las de hoy pertenecen a ese libro que, finalmente, abrí.
Termino con otro verso que abunda en su greciedad y el orgullo de su origen. En Epitafio de Antíoco:

Fue, además, lo mejor de todo: griego 

Γειά σασ!. Salud y poesía.

Ramiro Rodríguez Prada.

P.D. Επέστρεφε, Vuelve, Regresa, " Vuelve otra vez y tómame en la noche/cuando los labios y la piel recuerdan...".  Recita Elli Lambeti. La 2ª tiene mejor sonido.

http://www.youtube.com/watch?v=qOsHuK6MLjw&feature=related

http://www.youtube.com/watch?feature=endscreen&v=a-5r65ZS2w8&NR=1

Φιλιά, besos.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Mudanzas (cambio de cromos).


Nel pollaio

Ya le cortaron el pico, nada de andar peleándose, picando en el suelo o ensañándose con la compañera más débil hasta trepanarle el cráneo. A comer, a engordar y a poner huevos. Si pone algo.
No son las gallinas de jaula en una nave industrial, éstas tienen una picardía increíble. Vienen de corretear por la vida sin hacerse cargo de las servidumbres de una gallina ponedora normal, o de la esclava sexual de un pollipavo con Ferrari.

Ésta, de la especie Palurda Sub Ordine Europeae o Especulationis (PSOE), estuvo unos años haciendo la calle más chic del reino y como tiene palmito podía escoger los clientes cobrando tarifas astronómicas. Pero cayó en desgracia porque quiso excluir de sus favores a los nuevos ricos y pequeñoburgueses, admitiendo en su agenda sólo a los mejores postores, especuladores con fortuna, aristócratas, obispos y financieros mafiosos (¿será redundancia?).

Pero los... miembros, es un decir, de esta clientela selecta resultaron ser unos impotentes que pronto se cansaron de los jueguecitos sexuales tontorrones e inocentorros de las Palurdas. Ellos prefieren las perversiones sangrientas y el porno duro.
Cuando quisieron rectificar, los arribistas a los que despreciaron habían buscado sustitutas. Las Pappanattas, muy populares también, Púdicas, Pudorossas y Pudendas (PPés).
Tampoco las veo en el papel, pero ellos sabrán que las compran.
Aquí se mezclan Chorizos culares y Gallinas siracusanas.


La reina del gallinero:
Le pusieron chiringuito,
le montaron un pisito,
¡y a menear el trasero!


No la metieron en una cadena de producción ¿huevil? (es que no cabe ni oval, que aludiría a la cadena donde permanece grapada, ni ovípora que atañe a su origen, a su modo de venir al mundo, tampoco ovoide que se refiere a la forma de la puesta, ni huevera, que nombra a la que los vende, al lugar donde se guardan, donde se colocan los pasados por agua o, escatológicamente, al sostén de los testículos y a todo el aparataje paquetudo general; y menos ovetense, porque me forrarían a hostias los conciudadanos). Pero sigue sin poner un pijo.


Reina del gallinaio

La colocan de caporala de una pandilla de lechuguinas, en la foto Pánfilas Albinas, para que les enseñe mañas, porque el granjero no las quiere ni para carne. A pesar de su aspecto saludable y elegante es un ave correuda en la mesa que no se come ni el lumpemproletariat.

Cuando ya no sirven se las echan vivas a los berracos porque hay una bárbara creencia popular entre porqueros que dice que favorece la producción de testiculina en los gorrinos  (¿o era testosterona en los dueños?). Cuidado que la de porquerizo en una profesión tan digna como cualquier otra y no de las más guarras, ¿que me decís de los ladrones y asesinos con licencia estatal para robar y matar?.

En el gallinero tienen proporcionalmente más metros cuadrados que cualquier currito medio. Salen por la gatera a un espacio abierto, grande y soleado, con hierba donde picotear aunque, con poco pico ahora, suelen pasar el día a la sombra del gallinero tragando pienso.

Como es un ganao boquiabierto, si se me permite, y curiosón sólo pasa por el agujero cuando quiere chafardear o lucirse delante del gallito de turno. Lo que sobran son gallos. Y gansos.

Las más jóvenes de las Palurdas -y de las Pappanattas cuando les toca, que se alternan en la dacha- abandonan el kotopulás, este corral de comedias, al cabo de un tiempo y regresan a sus antiguos lupanares capitalinos.
Entonces llega el momento de los retoques estéticos, patas de gallo y manicura, estrenar pico, quitar enjundias de las zancas, retocar la cresta, estirar la papada, repicar la rabadilla, etc.


La rival

Pero siempre tienen competencia, incluso en un gallinero hecho a su medida. La Pappalurda Nigra, es una raza de gallina que ya nació vieja, más parecida a una Pularda desplumada y despeinada que a las de su propia especie, hibridación de Palurda y Pappanatta.

Ésta donde pone el ojo pone el huevo. Ya se lo coló muchas veces a las dos especies con las que convive normalmente.
Las Pánfilas Albinas las temen porque no sólo les cuela sus huevos y cascan los propios, además colocan piedras redondas en su lugar y ¡lo cojonudo es que intentan incubarlas!. La tontuna de estos bichos te deja espatarrao.

Está aquí de paso aunque tenga cara de veterana, ya digo que parecen ancianas desde que mamam. ¿Maman?. No, pero como si mamaran. Es lo que hacen toda su vida. Ya se las arreglará para buscar un gallinero mejor con palos más altos donde subirse a dormir y cagar a las de abajo. Es una trepadora nata, nada que ver con el Treparriscos por más que éste lo lleve en el nombre.

La Palurda de arriba, en la primera fotografía, me miraba todavía con cierta complacencia, señora y segura de sí misma, pero una Pappalurda, y si es Nigra más, siempre trama algo, sospecha algo, y siempre te mirará con una mezcla de asco, desprecio y miedo, sí miedo, porque en el fondo como todos los traidores es una cobardica.
Teme quizá que yo, a quien no conoce, llegue con otras intenciones que no sean el ascenso de su estatus, me huele, vengo de la pocilga del berraco...

Salud.

Korvus Korax, Ο Μάυρος , El Negro.

P.D. Una banda sonora para la foto de hoy de Giannis "Apodromos" en Sutterchance. De Yorgos Batis, ο Μπάτις, un rebetis de los genuinos.

Mi barka recién pintada, Βάρκα μου μπογιατισμένη.

http://www.youtube.com/watch?v=LB6wned5ZBw&feature=related.


Besos.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Ο Κωνσταντίνος Καβάφις, Kavafis.


Grecia 2011

Buscando los libros del griego tuve que retirar algunos entre los que estaba, fuera de lugar, ´La importancia de no hacer nada`, de Oscar Wilde. Se me quitaron las ganas de seguir esa ruta. Trataré de no releer.

Decidí atenerme a unos apuntes telegráficos que hice en la lectura de una Antología de su obra traducida para Editorial Júcar (1981) por Luis de Cañigral, al que ya mencioné aquí hablando de su traducción del ´Kapnismeno tzoukali`, Olla ahumada, el poemario de Giannis Ritsos escrito en un campo de concentración en Kondopouli, Limnos.

Comencemos por unos versos del alejandrino para conjurar a las Musas. De ´Melancolía de Jasón`.


Herida es de horrible cuchillo.-
Trae tus remedios, Arte de la Poesía,
que mitigan -un poco- el sentir de la herida.


Dado que el libro tiene un estudio preliminar interesante recojo tantos datos de Cañigral como de Kavafis. Las pocas citas que aportaré de éste, como algunas frases utilizadas por el otro, son literales. Pero también apunto cosas propias relacionadas con el poeta, la poesía o la lengua en sentido general, incluyendo el tema de las traducciones al que Luis dedica sabrosos comentarios.

Y palabras, impresiones sueltas durante la lectura.

Había prometido, en Argonautas modernos-2,  hablar primero de la poesía y la novela del S.XX a partir de un esquema preliminar como el que usé para capítulos anteriores. Una pequeña clasificación de autores y corrientes, para no perderse.
Pero cambio el rumbo. Quizá lo haga más adelante. Después de Enmanuil Roidis creo que no va mal Kavafis, porque son de una misma época y es el poeta el que encabeza de hecho esa entrada que mencioné.

La poesía griega en las primeras décadas del siglo XX.

La figura de Kavafis (Alejandría 1863-1933) ocupa por entero ese apartado, en solitario, sin nadie que le pueda hacer sombra en su tiempo y muy pocos con los que se le pueda emparejar en lo sucesivo.
Es un poeta de cabecera para gran número de personas en todo el mundo, reuniendo sensibilidades muy diversas, y uno de los imprescindibles para los lectores de poesía, al estilo de Pessoa, Baudelaire o Lorca, aunque entre ellos haya diferencias notables.

Grecia, agosto 2011

Grecia había obtenido la plena independencia, áun con amplios territorios por recuperar, entre 1821 y 1830, pero estaba inmersa en enconadas luchas políticas y lingüisticas desde entonces. Monárquicos versus republicanos, y partidarios de la lengua culta, "limpia", la kazarévusa contra los de la popular, la demótica.
Constantino, elejado de la metrópoli, se mantuvo también bastante ejeno a éstas batallas.

Le gustaba además leer a los autores olvidados, de 2ª fila decía Cañigral, La Antología Palatina, los epigramistas, Plutarco, Simónides de Ceos, Calímaco, Juliano el Apótata, Luciano, Apolonio de Tiana, Filóstrato..., o la historia de Bizancio y Alejandro Magno. Menos a sus contemporáneos griegos.

Pero al margen de la distancia, que colaboró a que usara en sus poemas una lengua propia, una versión arcaica del griego que no era kazarévusa ni renunciaba del todo a la demótica, fue su carácter lo que lo apartó del ruido general y vía común de su tiempo.
Unos primeros rasgos: solitario, ensimismado, solipsista y egoísta en ocasiones, altivo pero tímido, apasionado sin ser explícito. Sincero y no parlanchín.

Descansemos de tanta palabrería biográfica con unos versos suyos. Enorme melancolía en el poema dedicado a su amigo Mihalis Ralis, muerto en 1889, ´Voces ideales y amadas`.


Y con su eco, por un instante, vuelven
ecos del primer poema de nuestra vida-
como la música, lejana, en la noche, que se apaga.


Luis de Cañigral, en el capítulo de su estudio titulado ´1885: Cavafis y Alejandría` cita varios párrafos del Cuarteto, de Lawrence Durrell, donde se describe la ciudad.
Creo recordar que era Seferis en sus diarios, Días, Meres (Μέρες), quien decía que no había encontrado a Alejandría -se sobreentiende "su presencia bien descrita"- en el Cuarteto de Larry. Sin embargo los pasajes descriptivos de Durrell, en concreto los dedicados a la ciudad, son muchísimos...

Resulta aleccionadora y, de alguna manera, conmovedora la relación de los libros publicados en vida del autor.
El primero en 1904, cuando tenía ya 41 años, constaba de 14 poemas en una tirada de 100 ejemplares. "El año pasado hice imprimir 14 poemas en un panfleto", escribe en una carta.
Con 47 años, en 1910, publica el segundo, 21 poemas y 200 ejemplares.
Fue añadiendo poemas hasta los 154, el Corpus cavafianum. Pero no volvió a editar otro libro en su vida.

No me voy a romper los cuennnos haciendo un entrada kilométrica. Como en el caso de Roidis devidiré lo que tenga que decir en tres o cuatro capítulos que iré metiendo entre col y col. No es una imagen muy lírica comparar a la poesía con una lechuga y colocarla entre berzas, pase por licencia arriera.

Y despediré con dos versos consoladores y positivos del propio Kavafis, de su poema ´El primer escalón`.


Que hayas llegado hasta aquí no es poco;
cuanto has hecho, gran gloria es.


Salud y poesía.

Ramiro Rodríguez Prada.


P.D. Creo que vale la pena escuchar el sonido de los versos en griego, y aquí están acompañados por la música de Theodorakis. Con voces mesuradas y música que recuerda a Schonberg, sin el énfasis de sus trabajos más combativos, éstos cuatro poemas, Terminado, Lejos, El dios abandona a Antonio y Muros, pueden dar una idea de la importancia de la sonoridad en la poesía, y el griego es tal vez el más solemne de los idiomas europeos.


Besos.