jueves, 14 de febrero de 2013

Para Valentín Cabañas


Oviedo,  2012

Buenos días, Valen, y buenos a todos los que leéis. Te echo en falta Valentín. No es la declaración de amor de un amante sino la añoranza de un amigo, por mucho que tu santo patrono sea el protector de los enamorados, y no me duelen prendas al repetir eso tan conocido de que la amistad es otra forma del amor.
Me faltan tus fotografías, tu melancolía manchega, tu tristeza crepuscular, y los campos solitarios, los cielos bíblicos y las encinas más negras que pardas..., nos falta la poesía de tus imágenes, Valentín, no sólo a mí.

Escribo esto unos días antes de su publicación, todavía tengo la oculta esperanza de que vuelvas al redil cual buena merina en este día señalado por el calendario, como si fuera un hito más, fincado antes de que nosotros hubiéramos nacido. Tú no elegiste este día ni este nombre, alguien lo hizo por ti, pero ya no podrás escapar a él, ¡nin falta que fai!, qué importa el día, ¡lo que quiero es que te enrolles y que empieces otra vez, carallo!, la efeméride sólo es una triquiñuela socorrida que me busqué, puro egoísmo.

Disculpa este último tono, es el que utilizaría todo el tiempo si tuviera la seguridad de no ofenderte y de que tu salud y estado de ánimo lo permiten, quizás me paso de confianzudo, así te veo. Y otra razón de escribirte es hacerte sonreír, que siempre ayuda, no todo es por el interés, Andrés, digooo Valentín, siempre me puede la rima fácil.

El año pasado te envié otro recuerdo desde este mismo espacio, con parecidas intenciones, quisiera acertar de nuevo:

Psilicosis. Martes, 14/2/2012.  Salud, Valentín.

http://wwwpsilicosisblogspotcom.blogspot.com.es/2012_02_14_archive.html

Que el día, y todos los que sigan, sean felices para ti y los tuyos.

John Lennon. Versión, Chris Cornell.   Imagine.


Un abrazo, amigo, y siempre ¡salud!.

Ramiro

P. D. Por si alguien no lo sabe, Valentín, fotógrafo entre otras cosas, es (carasur) en Schutterchace, y aquí figura su fotoblog entre los Amigos/Favorios de Psilicosis.

Y una noticia que nos sirve Juan, un amigo del grupo Céfiro (Asociación Asturiana de Profesores de Latín y Griego), de Gijón, la dirección de cuyo blog ya había apuntado en una entrada de Psilicosis.2 y que hoy incorporo también aquí en Amigos/F.
Copio la noticia de Céfiro:
Comienza en febrero 2013 nuestro II Ciclo de cine griego VOSE, con una película de Anguelópulos.
Esta es la primera película de nuestro II Ciclo de cine griego en VOSE. Os esperamos en Gijón, en el CCAI, el viernes 15 de febrero de 2013 a las 19:00h, para hacer este homenaje a Theo Anguelópulos, al año de su fallecimiento.

Ya la curruca versicolor nos había informado del evento y teníamos pensado ir con este pájaro, si fuera posible; el cine de Anguelópoulos es un lujo y siempre vale la pena, además no hemos visto la película subtitulada.
Besos

martes, 12 de febrero de 2013

Con la manriqueña lírika


La Alondra manriqueña al regreso de Marathonas
Oviedo, 2012

Buen día. Veréis, quería hablar hoy de las casualidades, por no seguir el orden habitual en esta etiqueta, que suele consistir en contar algún encuentro con mis queridas currucas pardas, encuentros que con frecuencia se producen en torno a una mesa, por lo que si se leen esos capítulos seguidos, da la sensación de que nos pasamos el día tripeando, porque gran parte de lo que se cuenta tiene que ver con el condumio.
Pero os juro que también es medio casualidad. El otro medio, vicio. Vale.
Por si os interesa repasar la primera entrada sobre esta kurruka, aquí la tenéis. Del 25/6/12:


Y bien, la casualidad y el propósito quisieron que esta curruca cogiera la piqueta geológica, como también hizo la morena de mi copla, y que la conociera siendo todavía un pájaro guayabín, él más que yo.

Pero es que además es de la familia de las lírikas, con la que siempre he tenido comercio, desinteresado se entiende; quizá una palabra tan degradada no tenga cabida en un lugar donde se habla de poesía, de sentimientos por tanto. Pero intercambio tampoco me gusta. El comercio que prefiero en estas circunstancias de ruin monetarismo es el carnal, sin mediación pecuniaria. Me lío, pero me entendéis, espero.

Nos leímos en un tiempo en que tanteábamos la posibilidad de una publicación, junto con una bandada de escribidores e ilustradores de todas las razas y rarezas, cada uno de su pueblo, principiantes como nosotros.

Aquello no cuajó porque era un grupo muy heterogéneo, ¡una canora un mundo!, y de este modo cada mochuelo a su olivo. Todos publicaron sus libros de trinos en los años siguientes, incluida esta curruca allerensis, y con exquisita música en su mayor parte.
Y de ahí salió también la Psilicosis. La primera avecilla en publicar allí sus recién estrenados gorjeos poéticos, Iter Iacobi, fue la manriqueña. Con eso está dicho casi todo.

La casualidad quiso también que la madre de esta lírika fuera astorgana, su padre había emigrado a tierras maragatas y allí se conocieron. Yo había estudiado con una prima suya en aquel curil instituto maragato de don Abelardo y compañía. Era un cura trabucaire, con voz de cazalla y fumador empedernido, que marcó una época, cutre cómo no, en mi generación.

Lo que nosotros no supimos hasta bastante tiempo después de habernos conocido, es que nuestros respectivos progenitores también habían tenido cierta relación amistosa en el tiempo en que su familia tuvo un nido en Astorga.

Pero es que me pasó algo parecido con el mirlo rubio, el Aedensis. Sólo que su padre no vivía en Astorga sino en León, más lejos. También nos enteramos al año del comienzo de nuestra amistad, de que se habían conocido y habían bebido juntos más de una vez.

Astorga es una ciudad pequeña, León un poco más grande, Oviedo algo mayor y Gijón, donde nació la manriqueña, más. Entre las cuatro dibujan una franja con mucho territorio y mucha gente, ¿qué hace que dos generaciones se encuentren de manera casual y simpaticen hasta llegar incluso a la amistad, en ángulos y tiempos caprichosos de ese espacio? Los pájaros se mueven por instinto.

No le ando buscando el misterio al asunto, sólo que me hace gracia, se trata de una doble carambola, porque somos poco más que bolas de billar rodando a impulsos de..., ¿o no?.

La página de Jesús Aller:


Las huellas de la Anábasis
Oviedo, 2012

Y la tercera casualidad curruquil se dio con la Caesarensis versicolor. Los padres del estornino coincidieron con los míos en un lugar más triste: un hospital. Pero incluso allí, en medio de lo que todos vivimos alguna vez, encontraron muchos momentos para hablar y acompañarse. Lo supimos bastante después. Ellos no tenían ni idea de que sus hijos las habían corrido juntos, ni nosotros que habían compartido charlas y penas.

Nosotros nos conocimos en León, cantamos a coro tres años en más de una vaina, todas inocentes, e hicimos amistad entóncenes.
Después de treinta años, otra casualidad nos volvió a reunir a través de amigos comunes. Aunque la versicolor vive en Gijón, estaba con esos amigos en León, que le hablaron de una pardilla leonesa que vivía en Asturias, un lío. Era una servidora. Ni siquiera podemos presumir de que nos buscáramos. Valdría, para los pájaros que somos, eso de la respuesta está en el viento, él nos separa o nos empuja otra vez con la bandada, y nos reúne. Es un dicir.

A ver si otro día le dedico por fin unos párrafos a la cresta de esta Alauda allerensis, hoy volví a extraviarme y ando ya de banda a banda sin dar pie con bola.
Pero no me iré sin dejaros otra muestra de su precioso canto. Ésta abre su última colección de trinos líricos, Los dioses y los hombres, de la que ya os hablé en un par de ocasiones aquí, incluyendo otros registros canoros, el día 8 y el 26 de junio del 2012.

En el jardín
       
        La piedra cae y cumple
 un oscuro destino.
La nieve se recrea
 en su final sonoro.
  Hermosos epitafios
     yacen indescifrables.
   En el jardín sagrado
         vida y muerte fundidas.


     (Los dioses.  J. A.)


Áyios Oros, Átos.  To periboli tis Panayias.  El jardín de la Virgen.

http://www.youtube.com/watch?v=TDmWPjrC3Ag


Salud y que dure lo que tenga que durar.

Cannavina Carduélis, pardilla común, rebétissa, psilicosa.

lunes, 11 de febrero de 2013

Sobres


Bajo  palio  de  muscaria.
León,  otoño 2012.

888RRADAS


Pro posiciones castellanas

La lista de preposiciones del español en la dictadura era: a, ante, bajopalio, cabe, con, contra, de,

desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, so, sobre, tras.

 Jorge Sepúlveda.   Mirando al mar  (pasmaos)


La lista actual esa, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, durante, en, entre, hacia, hasta,

mediante, para, por, según, sin, so, $obr€, tras, versus, vía.  

 
$obrssobrssobrssobrssobrssobrssobrssobrssobre
                                                     
                                                     
                                                       La  li$ta  d€  lo li$sto$                                                                    
                                                           (Vía  Suiza)
                                          
                                                           a     manos llenas
                                                           ante     tus narices
                                                           bajo     cuerda
                                                           cabe     la mafia
                                                           con     recochineo                                                  
                                                           contra     la mayoría
                                                           de     rositas
                                                           desde     la impunidad                                                     
                                                           durante     años
                                                           en     cuchipanda
                                                           entre     ladrones
                                                           hacia     dios
                                                           hasta     los cojones
                                                           mediante     el robo
                                                           para     enriquecerse
                                                           por     todo el morro
                                                           según     se ve
                                                           sin     vergüenzas
                                                           so     mamones
                                                                       $obr€     sueldos
                                                           tras     la pasta   
                                                           versus     la ley                                       
                                                           vía     Suiza


Ramiro Rodríguez Prada


La romántica banda local.  Mientras el fútbol.
P. D. Os invito a participar y a que cada uno confeccione su propio listo de proposiciones, puesto que los caraduras machotes son mayoría. La cosa da para un rato y es un buen entrenamiento de masoquistas, cagon sus mue...las!
Salud

domingo, 10 de febrero de 2013

Clotilde


Clotilde,  pensionista.


Clotilde

Nada más ver a la gallina la reconocí. Los huevos de aquella ave me habían alimentado varios años en una larga enfermedad. Se puede decir que la vi nacer del huevo y que, en toda su vida de ponedora, puso casi en exclusiva para mí. Yo padecía una intolerancia alimentaria que sólo excluía a los huevos de aquella gallina. Fue mi salvación.

Esa gallina tenía un nombre, y lo recordaba muy bien, apenas había transcurrido un año desde mi marcha de aquella casa. Se llamaba Clotilde. En realidad por el gallinero pasaron varias generaciones de Clotildes. Yo mismo había conocido a su madre, a su abuela y a su bisabuela, y ahora correteaban y cacareaban por el corral las nuevas generaciones de Clotildes, sus hijas y nietas.

Ella me miró algo desconfiada, como suelen hacer todas las gallináceas en los primeros momentos, pero enseguida se dio cuenta y se puso muy contenta. Ya le falla también la vista. Intentó salvar la valla del gallinero en un corto vuelo, pero está muy vieja y no tiene fuerzas. ¡A ver si me hacen caldo de una vez, esta reúma no me deja vivir!, suspiraba compungida.
¡No te preocupes, Clotilde, al final todos calvos y desplumaos!, la consolaba yo. Pero la verdad es que ya no tenía aquel salero de joven.
El viterinario dice que si tengo alto el colosterol, los trinosequé y soldadas dos vértebras de la rabadilla, junto al culo.
¡Mientras no duela!, dije un poco volandero, pero saltó rápido:

¡Ay, hijo, carezco de almorranas desde que puse el primer huevo!. Siempre decía carezco por padezco, era muy pueblerina.
¡Me acuerdo!, casi grité yo entusiasmado. Y era verdad, a esa escena asistí en directo mientras la gallina me miraba a los ojos como atontada, ida. Debe de ser un esfuerzo enorme dilatar un ojete tan estrechuco para que pase un volumen como ése, por muy oval y deslizante que sea. El caso es que pocas veces he comido un huevo tan rico, debió infundirle amor en el último momento a través de aquella mirada febril y como en éxtasis del primer part..., de la primera puesta.

La conocía desde que era una pollita recién salida del cascarón, y simpatizamos muy pronto, nada más que ella empezó a controlarme por el olor de los zapatos, porque esta gallina tenía un poco de estrabismo ya desde pequeña y reconocía a la gente por el olfato.
Después, entrenándose a mirar de medio lao, acabó por desarrollar una vista espeluznante (¡No sé quién fue el tonto que me dijo que este adjetivo quedaría bien aquí!, pero bueno, dejémoslo, ¿por dónde íbamos?...) Sí, yo le llevaba granos de trigo tiernos y golosinas de todo tipo y ella acabó por cogerme afición. Tanta, que sólo ponía cuando yo la miraba fijamente a los ojos, bueno, a los ojos no, al ojo, pues ya dije que era bizca.

Clotilde andaba detrás de mí como una faldera y tenía la mala costumbre de cacarear en cuanto me oía tirar un pedo. Disculpad la franqueza, pero en la época de mi intolerancia sufría auténticos ataques aerofágicos. Eran ventosidades sin olor, porque apenas si me alimentaba con el huevo que ponía Clotilde a diario, esto en sus mejores momentos (¿los de Clotilde o los de las flatulencias?: ambos), pero eran muy sonoras, y para colmo los cacareos de la gallina alertaban a la casa y ya todo el mundo sabía que había vuelto a pedorrear a discreción. ¡Y coño, una enfermedad es algo íntimo, no tiene porqué andar uno publicándolo con trompetería, que de eso me sobraba!.

Sin embargo, de no ser por ella yo no estaría hoy aquí contándoos esta historia. Hace mucho tiempo que dejó de poner, pero sus huevos no tenían parangón y eso no lo podré olvidar mientras viva.
Así se lo hice saber a la buena de Clotilde, que se emocionó toda. Después me miró de través con su ojo revirado, muy seria, alzó una pata ¡y se tiró un pedo!

Era la primera vez en la vida que escuchaba el cuezco de una gallina, ¡y no sonó a  Valladoliidddd,  sino a   PamplOna!

Nos echamos a reír y nos despedimos con lágrimas en los ojos, fue la última vez que la vi.

Puturrú de Fuá.  Pirulí Pirulá.


Korvus Korax,  Ο Μάυρος
 

P. D. Con un recuerdo especial para la Kurruka tomillera brañuelina, que hoy echó un nuevo espolón anual. ¡Que sea por muchos años y con salud, curru! Besos mil.
 
ra 

sábado, 9 de febrero de 2013

El gocho astur


La gocha astur
Oviedo, 2012

Nuestros gochos

Cerdos los hay en todo el mundo conocido y hasta en los rincones selváticos más apartados donde no existe registro de huella humana porque no entró nadie, ni siquiera para realizar ese registro, en cuyo caso ya no sería pertinente este encabezamiento.

(Antes de seguir, he de hacer una advertencia al cándido lector: todo parecido del llamado gochu astur con políticos, banqueros y otros prendas de la misma catadura y de cualquier etnia, si no es casual es deliberado, sin disculpas)

¿Pero cómo puedo enrollarme de este modo sólo para decir que cada país se siente orgulloso de sus propios marranos y nosotros también criamos los de nuestra raza autóctona?
Es lo que tiene la escritura, como no controles empiezas hablando de la morcilla de Mariano y acabas con el chorizo de Rato o el salchichón real, de rancio abolengo ibérico. Son tres firmas muy conocidas dentro de la charcutería patria, pero cada cerdo se revuelca en su propia pocilga.

Es cierto sin embargo, que todos ellos dan tocino neto por panceta magra, es dicir, gato por liebre, viejo truco de la picaresca hispana, de la escuela cutre del maestro Cervatana. Y hablando de cutres, sólo con pensar en esa palabra se me representa al instante el careto de Rouco, no lo puedo evitar.

El gocho astur es de la familia celta, como el recién mentado, y desde hace unos años se intenta recuperarlo pues estaba prácticamente extinguido. En eras primitivas, antes de Rouco, ¿habrá alguien más ancestral?, los guarros asturceltas llevaban cuernos en la cabeza como los vikingos pero, con el tiempo y muchos cruces, los fueron perdiendo.
Como no estamos en tierras del toro de lidia, cuando llegaban las matanzas aquí se lidiaban los marranos, se les daba a los animales la oportunidad de defenderse antes de morir y acabar colgados en los varales, convertidos en chorizos y morcielles.

Se conocen muchos casos de cerdos que revolcaron al matarife, que lo mordieron y hasta le comieron la nariz y las orejas, porque muchos de ellos se criaban sueltos en el monte -claro que, también los matarifes-, y aún se crían en lugares de la Asturias montañosa y profunda, y salían bravos como Mihuras. Ahora no me refiero a los políticos, que se pasan la corrida detrás del burladero.
Ahora me refería a los gochos, porque matarifes cada día quedan menos y son más flohos. También están en peligro de extinción, pero al paisano nadie se preocupa de recuperarlo. Primero le recortan la cuera y luego lo desloman.

La campaña del  gocheo, palabra local que da nombre a esta tradición ancestral, claramente derivada o emparentada con la más famosa  toreo, era pues invernal, entre diciembre y febrero, por lo que no había competencia entre la campaña gochina y la taurina. Y los aficionados de ambas eran casi los mismos: carnívoros empedernidos.


El gocho pinto
Asturias, 2012

¿Algo más? Quizá el color de los bichos, que resalta en las fotos. Los tenemos rosados, negros y pintos, como los gorrinos que vemos, padres de una nueva generación de celtas, cortos y sin trapío. Digan lo que digan, ¡ya no hay raza!

Dejamos por hoy el tema de las chistorras deportivas de Iñaki Urdangorrín, o las tripas culares de Milito er de lohu Botinehi, y demás ciudadanos ejemplares de la raza porcina, esos coleccionistas anales que acumulan millones como si fueran sus propios cagajones.

En fin, para cerdos cerdos, los de aquí. Hasta otro día.

Le cochon danser.  El cerdo bailarín. Francia, 1907.

http://www.youtube.com/watch?v=Y2tP9s8y2Ic

¡Salud y al gochu!

Pin de les Morcielles

P.D. Me envía la kurruka blasensis este correo. Como ya me referí al incendio de Castrocontrigo de este verano, en León, al hablar del que fuimos testigos por los mismos días en Eubea, quien lo desee puede ver este reportaje que analiza el problema detrás de las imágenes de la catástrofe leonesa.
Dice la curruca:
"El informe del devastador incendio del pasado verano, que nos apenó y acongojó durante 9 días y por el que he caminado y pedaleado en varias ocasiones. (Son 20 minutos pero por favor...míralo y escúchalo). Para eso sirve esta mierda de autonomía que nos han endilgado. Ponen dos canales de TV al sevicio de los dirigentes para que larguen su soflama por las 9 provincias más arruinadas de este país. ¡Para colgarlos boca abajo en uno de los pinos quemados!. Ver y escuchar a Silván (berciano para más INRI) y al patético Santiago Juárez es para vomitar..., pero encima de su careto!. Y no sigo porque me enveneno.

¡Acojonante!

Besos

ra

viernes, 8 de febrero de 2013

Σαρδέλες, Sardinas


Cabezas de turco
Grecia, 2012

Σαρδέλες


Buenos días. Espero que se lea el pie de foto en su sentido figurado y no se coja la lagartija pol rabo, porque más de uno tendrá la tentación y en Grecia más, por motivos de todos conocidos. Después de los gavros, sardeles.

Le decía el otro día a César Viriato en una respuesta a un comentario suyo, que habría que consultar la Wiki para salir de dudas sobre los nombres de las especies y formas de preparar anchoas y sardinas, sus diferencias, etc.

Lo hice yo en esta ocasión, pero enseguida me acordé de José Luis Pajares (memoria química) y su frase de que las enciclopedias no dan la felicidad. En efecto, y no sólo no la dan, ¡te amargan la vida! Te pierdes en el laberinto sardinil. Por cierto, hay una especie de aguas tropicales que se apellida laberinthicus, pero no vive en Creta, palikaris. Este tipo de pijadas...
En la primera entrada ya me encontré más de cien especies con ese nombre genérico de sardina. Rastreando un poco más llegué a la conclusión de que se les llama así a no menos de un millar de especies en todo el mundo. A la española más común le llaman al parecer Sardinops y la apellidan  Sagax Musica. ¿No es un nombre muy gracioso?, sagaz y musical, no está mal.

Por curiosidad seguí investigando otro poco: ¡Nunca debiste cruzar el Mississippí, Flánagan! Recordé también y tuve una visión del teniente Jaritos de Márkaris consultando el Dimitrakos, y ahí ya cerré la sesión wikipédica.
¿Saqué algo en limpio, logré aclararme, pesqué algo? Ni una puta sardina... Ahora, eso sí, tengo un montón de nombres científicos y populares, la pila de descripciones, algunas curiosidades locales y nada de sustancia más allá de unas raspas de sardina. Conclusión, vamos a lo de siempre.

En Grecia las sardinas son una institución, como desde Santurce a Bilbao, o como su entierro en Murcia y en tantas localidades ibéricas, costeras e interiores. En este caso por los carnavales y relacionado con el final del invierno y el comienzo del buen tiempo, en la Grecia clásica sería el momento en que Perséfone vuelve a la superficie desde las profundidades de los infiernos, con el primer brote primaveral.

Manuel López Quiroga. Versión de Lacco.  Desde Santurce a Bilbao. (Por rumba catalana)


Sardinillas después de la primera limpieza de Stavrula
Grecia, verano 2012

Supongo que será de todo el Mediterráneo, y aquí también del norte, pero no debe de haber puerto que no celebre en comandita o en familia, su fiesta de la sardina. Y suelen ser en verano, al aire libre y con música. Tal es el caso de la que tiene lugar todos los años en Agii Apostoli en la noche de luna llena, pansélinos, de agosto. Avgustiátiko fengari, dicen muchas canciones griegas, luna de agosto...

En verano los bancos de sardinas ascienden a la superficie y se acercan a la costa, buscando aguas más cálidas para desovar. Los pesqueros echan sus redes incluso a la vista del puerto o en las proximidades de una playa. La mayoría pescan al cerco, arte que ellos llaman  γρι-γρι, gri-gri, y sobre el que ya prometí hablar un poco en algún momento aprovechando las fotos que saqué este verano. 

Los pescadores estudian la superficie del mar, tal como se puede apreciar en una fotografía del otro blog (28/9/12), del kókino kaiki, el kaike rojo, Αρχων Μιχαηλ, el Arjón Mijail de Yorgos, porque es posible ver el reflejo plateado del cardumen, sardinas, anchoas, agujas, etc.

En fin, ¿quién no se ha maravillado cuando los peces aparecen brevemente sobre el agua, si el impulso natatorio o la ola los deja al descubierto? Como si un destello de luz estroboscópica volara sobre la superficie del mar.
Contar esto a gente que se pasa media vida en un barco, lectores de este blog y amigos, como Ana Capsir, Viriato o el Capi del Teach, es como explicar a un antiguo arponero de ballenas la pesca de una bermejuela de 7, 5 centímetros en el río Jerga, que va medio seco y a ratos ni corre. Pero sigamos.

Las dos primeras imágenes son ya elocuentes: los gatos se comerán las cabezas y Stavrula, que fue quien limpió el pescado en esta ocasión, freirá las sardinillas, que no pasan de 10 centímetros y son frescas del día.
En la fotografía inferior se puede ver la composición de ese menú veraniego. Las sardinas están asadas enteras en parrillas, a la brasa, sta kárbuna dicen ellos, como hacemos aquí.


El menú del plenilunio, Panselinos.
Ayii Apostoli. Eubea. Grecia , agosto 2012.

Viendo el plato lleno de sardinas, recordé un intercambio de comentarios con Ana Capsir sobre la comida griega y turca, y yo le reconocía que los asiáticos eran más cuidadosos presentando sus preparaciones. Y también aquí solemos cuidar más esas cosas. Esto generalizando un poco.

Hay que pensar que no era un negocio privado y los cocineros no se dedican a ello profesionalmente, ni la cantidad de menús y la rapidez con la que había que servirlos, en muy poco tiempo, permitirían muchas florituras. Del plástico para qué hablar, ya nos lo han impuesto en todo el mundo.

Es una pena porque las sardinas estaban muy frescas y ricas, pero algunas machacadas. La mitad, un poco más curiosas en el plato, permitiría disfrutar de la calidad más que de la cantidad, y otro tanto podría decirse de las gambas. En las tabernas y restaurantes no se presentan así, por supuesto.

El menú se completaba con la salata, Σαλάτα, griega típica, la Joriátiki (recordad que jorió, Χωριό, es el pueblo y por extensión el campo), ensalada de aldea, campestre: tomate, pimiento, pepino, cebolla y aceitunas negras, más el feta, que se suele colocar encima de todo con aceite de oliva y orégano o, como en este caso, en plato aparte.

Si cumplo lo previsto, la próxima entrada de esta etiqueta, no sé cuándo, serán los salmonetes. Nos vemos ahí.

Manuel López Quiroga. Versión de Amalia Rodrígues.  Desde Santurce a Bilbao.

http://www.youtube.com/watch?v=IdkqzGra02I

Υγεία και καλή όρεξη, Salud y buen provecho.

Ramiro

jueves, 7 de febrero de 2013

Gatines -4


Agii  Apostoloi
Eubea, Grecia agosto 2012

Fábula Familiar Felina


Buenos días. En esta segunda familia gatuna compuesta de tres crías y la madre, también había un gatín más inquieto y aventurero que aparecía mamando junto a sus hermanos en la primera fotografía que subí del cuarteto. En estas dos de hoy, consecutivas, andaba correteando por un pequeño patio de la casa donde viven.

Pero hoy traigo también al padre, un gatazo atigrado que dejó la impronta visible de su piel, de sus genes, en dos de sus crías. Las noches de plenilunio, y este año en agosto hubo dos, tuvimos conciertos nocturnos de histeria sexual gatuna, que enerva y pone los pelos de punta en el silencio de la noche.
El responsable de las refriegas con gatos y gatas, puesto que zurraba a unos y amaba salvajemente a otras, era este pendón.

Lo cogí a cierta distancia con el zoom, desde el balcón de la casa donde nos hospedábamos, tumbado en un terreno baldío, agotado de toda una noche de correrías amatorias, pero vigilando la posible aparición de una gata por la puerta de la casa hacia donde mira.

Como me había mosqueado un poco durante varias noches, porque no paraba de rondar y de torturar los nervios del vecindario con aquellos alardes operísticos en las escalas más altas del pentagrama sexual felino, después de hacerle la foto le tiré un higo podre (¡Yo le tiré un figo podre/ por ver si la divisaba!..., etc.).
Este año acompañé a nuestro casero una mañana a recoger unos kilos de higos y a cambio los tuvimos gratis todo el mes, dulcísimos, en su punto de madurez. Hablaré de ello otro día en  Lo que se comió.

Rossini.  Ópera de gatos.


A la sombra del limonero
Grecia, verano 2012 

El figo que le tiré ya estaba empezando a pudrir y el tiro iba bien dirigido, no sé cómo se dio cuenta, una décima de segundo antes, de que algo se le venía encima, porque le dio el tiempo justo de saltar con una rapidez y agilidad asombrosas evitando el impacto de la higa, si el fruto era hembra, que no le miré debajo del faldillín, aunque pelé muchos y los dejé en enaguas, y hasta en cueros vivos, rojos y carnosos.
No le dí un figazo pero sí un buen susto, aunque a la media hora volvía a rondar el muy rijoso.

Es inevitable, hablando de gatos, lunas llenas, celos y amoríos, que salgan a relucir imágenes chechuales en esta mal llamada fábula, porque la familia animal no es sino un modo de regular socialmente la procreación y la crianza y, si se le permite, la jodienda.

Un cura recomendaría a cualquier gato empalmado, recurrir al auxilio de una gata corsaria antes que romper la Sagrada Institución Familiar gatuna, en la que se basa el sistema general de captación y distribución de sardinas. Los de bragueta son pecados que se absuelven en el confesionario. Pero familia que reza unida permanece unida y a dios rogando y con el mazo dando.

En definitiva la gata amamanta, cuida y enseña a los gatines y aquí paz y después gloria, ¡qué gran ejemplo nos da la especie de los felix, queridos parroquianos!, aunque habría que admirar mucho más a las gatas que a esos zánganos incontinentes, pero en fin, así va er mundo.

Rossini.   Dueto de gatos. Con animación. 


El pater familias a la bartola, ojeando a otras gatas

Bartolo

Mi abuela no sólo buscaba nombres para sus propios gatos, también lo hacía con los de las vecinas. Era una mujer alegre y reidora y todo el mundo aceptaba de buen grado sus bromas inocentes y su fantasía, a veces  pícara y con frecuencia certera. Así que Bartolo se quedó con el nombre que le endosó, pese a que comiera y durmiera bajo otro techo. Y acertó además, porque era un vago de siete suelas.

De un tamaño respetable, Bartolo se pasaba todo el invierno, y parte de la primavera y el otoño, sin salir de casa echado al lado del brasero, muchas veces panza arriba, que no es la postura más frecuente que adoptan los gatos cuando descansan, pero que tampoco es rara. Tenían un patio interior donde hacía sus necesidades.

Por el verano salía por una gatera muy justa para su tamaño, arrastrándose con desgana y cara de asco, y una vez en la calle se estiraba cuan largo era, se relamía, oteaba el horizonte, estudiaba el cielo y daba cuatro pasos para echarse al sol en la esquina de la puerta a treinta centímetros escasos de la gatera.

Dudo que tuviera ánimos para salir a gatas, no quiero decir de rodillas y agachado, sino en busca del género femenino, por mucho que la vecina le atribuyera la paternidad de todos los gatos rubios y listados del pueblo, que es cierto que abundaban. Por otra parte, uno no puede fiarse sólo del pelaje y la apariencia externa.

De todos, seguro que no, porque imagino que habría machos mucho más activos que Bartolo, sin embargo sí es verdad que las noches próximas a la luna llena desaparecía y a veces tardaba días en volver. Lo veíamos en los sucesivos más tirado y delgado que nunca, de hecho parecía que le hubiera bajado la barriga, porque era muy barrigón. Habrá que concluir, pues, que algo de razón llevaría la vecina.

Ramiro Rodríguez Prada  

Tru-La-La.  La flauta de Bartolo.

martes, 5 de febrero de 2013

35


Grecia, verano 2012


Salí a tirar la basura


y al abrir la puerta de la calle me topé con un par de colegas que venían a verme. Me acompañaron hasta los cubos y nos fuimos a tomar unos cacharros a un bar cercano. Estaba vacío, nos acercamos a la barra y pedimos unos cubatas. El camarero nos miraba con desconfianza, aunque a mí me conoce y nunca le di motivos para mostrar ahora esa actitud. Era bastante tarde y mis amigos quizás no tengan un aspecto demasiado tranquilizador, o tal vez fuera más justo y menos moralista decir que su apariencia no es la más convencional, pero ni son delincuentes ni camorristas, más bien al contrario, lo que no significa que no tengan sus arrebatos como cualquier hijo de vecino. Todos nos dimos cuenta de las reticencias del camareta al servirnos y las miradas que, con insistencia y alternativamente, dedicaba a la registradora y al más castoso de mis compinches. Era como si nos estuviera señalando el objetivo. Para los tres fue evidente que no había hecho la recaudación del día y en el cajón le aguardaba un buen fajo de euretes. El más pícaro de mis socios intentó alejarlo pidiéndole un pincho de cocina, más por provocarlo que por aviesas intenciones, pero el camarero no picó diciendo que ya no había cocinera y estaba todo apagado. En el poco tiempo en que estuvimos allí no se despegó de  la barra y no le quitó el ojo al que más lo inquietaba, un tipo que es casi un bendito si lo conociérais. En realidad el más peligroso, sin ser un Capone, repito, era el menos sospechoso. Cuando iba a pagar me dice este cabrito, Déjalo, ya pago yo, esperadme fuera. Salimos mientras sacaba la cartera y le preguntaba al camarero lo que se debía. A través de una cristalera de la cafetería vimos desde la acera toda la escena. El camareta se acercó para dejar la nota y el colega, que tenía una mano ocupada con la cartera, agarró al camarero con la otra por una ridícula corbata que llevaba en plan uniforme y lo acercó a  diez centímetros de su cara. No oíamos lo que decía, pero se entendía todo, sólo vimos cómo el pobre diablo asentía, todavía con la corbata estrangulándole el pescuezo y cómo, ya liberado, se apartaba hacia el fondo de la barra acariciándose la garganta. No hubo robo ni más nada. El amigo salió a la acera y dice tan tranquilo, ¡Muy simpáticos los de tu barrio, nos invitó! Estuvimos toda la noche de farra y debí de llegar a casa en condiciones muy penosas. Al día siguiente no recordaba casi nada, dudé de que todo esto hubiera sucedido, pero por si acaso no he vuelto a entrar en ese bar.


El Pulgarzito.  Nómadas.



Salud y felices pesadillas


ra

lunes, 4 de febrero de 2013

34


Grecia,  verano 2012


Salí a tirar la basura


muy cansado de todo un día de rodar. En realidad venía arrastrando el cansancio del día anterior, de la semana, del mes... . No había luna. Tenía la impresión de salir a tirar la basura más veces que días tenía el calendario y me lié a discutirme a mi mismo ésta, sin duda, apreciación subjetiva. Pensé que no me llevaría mucho tiempo convencerme de lo que parecía obvio: los domingos no hay recogida de basura, pero aún saliendo una vez al día, lo que ya es bastante, nunca podrían ser más días de los que tiene el año. Pero como ya esta primera aseveración me pareció sólo una verdad a medias, me acabé de liar. No pueden ser más de trescientos sesenta y cinco/seis los días que salga, porque el año no tiene más, de acuerdo, pero sí puedo salir más veces. Tal vez no salga todos los días, sin embargo algunos salgo más de una vez, circunstancia que ya he vivido en muchos lugares y ocasiones. Y no siempre por amor al arte, que también, sino porque aprovecho otras salidas para deshacerme de lo indeseado o maloliente, si sé que pasaré cerca de mis muy detenidamente observados contenedores. No recuerdo los cálculos mentales que echaría, las cuentas de la vieja, los kilómetros que anduve o el tiempo que pasó, pero cuando llegué a los cubos, cerca del puerto, empezaba a clarear. Ya en este punto (limpio) del paseo y del discurso, tan retórico, churrigueresco, aritmético y deambulante, como no voy sobrado de salud ni de humor, mi fuerte no son las matemáticas, los esfuerzos me perjudican y dar la vuelta me parecía heroico, ¡era casi un defunto, oiga!, solté las bolsas y me eché sobre unas redes, junto al puerto. Quedé frito al instante. No habría pasado ni un hora, cuando me despertó el patrón de un pesquero ofreciéndome trabajo. ¿Es a mí?, le dije con cara merluzo. Puso unos ojos como paelleras cuando le rogué que me dejara descansar.


La Joda.   Un vago yo soy.


http://www.youtube.com/watch?v=MI6lD_3HZck



Salud y felices pesadillas


ra

domingo, 3 de febrero de 2013

33


Eubea,  Grecia, agosto 2012


Salí a tirar la basura


muy positivo, aunque no me tocaba a mí. Incluso levanté la cabeza y eché atrás los hombros, ¡ahí voy yo!, parecía decir, como si fuera alguien, pero enseguida me di cuenta que la calle estaba vacía y no hacía falta mantener tanta compostura que, como poco, siempre exige cierta tensión física y un estado de conciencia en alerta. Así que, sin abandonar el positivismo mental, me relajé un pelín y seguí avanzando en la noche, resoluto y magnífico. Pero el gusano del despecho roía ya, oculto en mi interior. ¿Porqué yo de nuevo? Las bolsas pesaban lo que no está escrito, los contenedores no estaban cerca y no soy un abanderado de la maratón ni del control postural a ultranza. De este modo, cuando llegué al punto limpio iba arrastrando un cuerpo de babosa, las bolsas dejaban un rastro de arena y basura a los lados y por el centro había una rodada como si una foca embarazada hubiera arrastrado por allí su barrigota. Si me relajo un poco más me quedo dormido antes de salir de casa. ¡Odio el positivismo ajeno!


La 33.  Te lo voy a devolver.


http://www.youtube.com/watch?v=f4TdKaKLz-0



Salud y felices pesadillas


ra

sábado, 2 de febrero de 2013

32


Al norte del Ática, después del Penteli


Salí a tirar la basura


y me di de morros con el día, rompí tres dientes. Con los ojos solares, incandescentes, y la boca sangrando, fui de lado a lado buscando mi destino. Esto suena muy profundo si no fuera tan de superficie el recorrido, tan común y maloliente esa meta. Sin embargo en mi ceguera tuve la intuición de que sólo repetía un rito trascendente. ¿Sólo? ¡Nada más ni nada menos!. Como el misterio de la trasnsubstanciación en la consagración del Sacrificio de la Santa Misa, no por cotidiano y rutinario menos milagroso. Todo es sagrado. Me estremeció un repeluzno, ¡bajo el sol ático!, aunque me tiran del pijo todos esos rollos de aquelarres, brujas y pedorros milagreros, sean de la religión o confesión que sean y especialmente los apostólicos romanos. Me parecía todo tan solo, tan abandonado, ¿dónde estaba el oficiante, el monaguillo o los fieles, ese pueblo religado, hermanos? No sé porqué me dio por pensar en misas y hostias consagradas, pero ese prodigio de los números y las probabilidades, la casualidad, hizo que me viera como por ensalmo junto a un grupo de contenedores rebosantes de gracia de dios: había cajas enteras llenas de recortes de pan de ángel, después de haber aprovechado hasta el límite la oblea para extraer las Sagradas Formas. Yo no estoy muy dispuesto a buscar verdades ocultas en las cosas y, además de que no veo muy bien, me da por probar cualquier porquería, pensé que nada me podría pasar por picar un poco de aquel santo alimento, que tantas veces de niño y adolescente compré en el torno de las monjas de clausura de la gran Augusta astur. Sólo me faltó santiguarme y sacar la lengua para recibir el Cuerpo de Jristos, pero juro que fue una comunión canónica en aquel entorno clásico, y no es coña, que seguimos en el Ática. Hostias un poco rancias, pero comestibles. Mientras volvía limpio, transfigurado por la gracia recién adquirida, ya cosa no sabía y el ganado perdí que antes seguía. ¿Qué fue de las bolsas de basura?, preguntó una voz a la altura de mi hombro, tipo conciencia, como para romper la magia del momento. Pero aquel pan de ángel debía de estar impregnado de algún producto diabólico porque yo pasé de la llamada del deber, sólo tenía ojos ya para arder en pura llama mística en mármol pentélico, notaba los cojones encogidos como aceitunas arbequinas. Lloraba de alegría dolorida, de soledad masoquista y de abandono ático. No sé qué pasó después y no me importa. ¡Al carajo!


Kim Fowley.   Born To Make You Cry.  Nacido para hacerte llorar. 



Salud y felices pesadillas


ra

viernes, 1 de febrero de 2013

Succión/Reacción


Amanita muscaria  recién salida de la volva
León,  noviembre 2012

¿Era la seta estetal o era la teta estatal?
Travaluengas


De pequeño, jugando al fútbol, ya chupaba, aunque después de juvenil lo que más chupó fue banquillo, y eso que su padre tenía mando en plaza y al entrenador no le quedaba más remedio que ponerlo alguna vez, pero tenía menos estilo que Franco vestido de merengue. Rouco ya luciría más pinta de zaguero correoso. ¿Y de culé, qué me dices, parlando catalá y con barretina roja!

Como vio que no había futuro para él en el estrellato balompédico, se aplicó al teto paterno durante su desarrollo como chupóptero profesional, carrera muy exigente, de altos vuelos y mareantes trepadas pisando calvas y orejas de otros mamones de la misma escuela. Licenciarse en mamadas y mamoneos no está al alcance de cualquier bocabierta o Fela Kuti de tres al cuarto.

Se casó con una teutona tetuda que tenía bien forrado el sobaco de euros con la efigie de la Merkel disfrazada de Juan XXIII, el papa bueno, ¿o era el papo?, pero tiraba de otros pezones aún más sustanciosos. Por ejemplo, las tetas del estado habría que calificarlas de ubres por la abundancia de su caudal y la impunidad con la que se podía succionar todo la substancia de la vaca pública hasta dejarla en los purititos huesos.  

Fue de la empresa a la política y viceversa, pasando temporadas de vacaciones en la dacha del sindicato, en línea directa y primera clase, de un teto al otro, a velocidades supersónicas en ocasiones, no sólo por los vuelos intercontinentales, vía transferencia pero en espíritu impuro, de los lácteos extraídos, convertidos ya en queso exportable a cualquier paraíso fiscal de fromage gourmets, secreciones rancias de glándulas mamarias, que diría Marvin Harris, en este caso frescas frescas y ordeñadas por la cara, a cuatro manos mejor, decía que fue a velocidades increíbles de una fuente a la otra, también, cambiando de imagen, de siglas, de corriente, de polzrona, de pezón, de nombre fiscal y hasta de apellido, pero sin soltar nunca la teta estetal y cual, y varias privadas.

En fin, son una plaga estas fijaciones orales, porque una vez enchufados los candidatos a la corriente continua ya no hay manera de despegarlos de allí hasta que las espichan. Y en caso extremo de destete no hay poblema, porque la provisión que ya almacenaron no tienen que devolverla, sólo la regurgitan para sus rapaces, quiere decirse aves rapaces, la segunda generación del mamón clásico. Tienen para rumiar el bolo toda su vida y para sus descendientes, aprendices de mamones en la infancia, buitres en la madurez.

Indivia Con Formaggio, apicultora, turuta.
(Los Abruzzos de Extremadoura. Espein, ¿ein, que era Espain?) 

Os Resentidos.   Succión.


¡Salute!

jueves, 31 de enero de 2013

31


Plaka. Atenas, julio 2012.


Salí a tirar la basura


Había pasado una temporada fuera de casa y me costaba volver a la rutina diaria. Siempre necesito un tiempo para adaptarme a la nueva situación, y cada año que pasa más. No es que ésta fuera una circunstancia desconocida para mí, de hecho sólo había regresado a mis cuarteles de invierno, sin embargo a ciertas edades hasta un simple cambio de domicilio, incluso a uno cercano y familiar, significa algo así como una pesada mudanza y un cierto desconcierto añadido. No miré la hora, pero debía de ser bastante tarde porque no se escuchaba un ruido en la casa ni se veían luces encendidas, lo más probable es que ya se hubiesen acostado todos. Cogí las bolsas, me atusé la barba y salí. Como ya estoy acostumbrado a cierta pérdida, especialmente en horas nocturnas, aunque no sólo, no le di demasiada importancia al hecho de no reconocer la calle en un primer momento. ¿Era capaz de recordar si había tirado la basura la noche anterior y dónde lo había hecho? Francamente, no. Me puse a caminar en busca de los cubos que era de lo que se trataba, las bolsas en las manos era la mejor prueba de que iba por buen camino. Y el caso es que la calle no me resultaba del todo desconocida, pero desde luego no era la mía, que tiene un oscuro bar de húmedas paredes como sabéis, y si no lo sabíais os lo digo ahora. En ésta, más estrecha, no vi nada parecido. Trataba de sacar alguna información de los letreros que encontraba, pero todo me parecía normal y en su sitio. La calle desembocaba en una plaza y ahí me ubiqué. Estaba en Grecia, en Plaka, un barrio que conozco bastante bien. Enfrente tenía la catedral ortodoxa de Atenas. Había un bullicio enorme para ser de noche y con seguridad muy tarde. El césped del centro de la plaza estaba lleno de personas sentadas en círculos como en una romería, charlando animadamente. Se oían músicas diversas, todas orientales, saliendo del entorno de los distintos grupos. Con las bolsas todavía bien sujetas, vi unos contenedores al otro lado de la plaza y me dispuse a cruzarla para soltar el lastre. Al pasar frente a la puerta de la Metropolitana salió corriendo un cura ortodoxo que sin decir palabra me cogió las bolsas de las manos. Me resultó una cara tan conocida que me quedé un momento in albis, pensando de quién serían aquellos rasgos, pero antes de que desapareciera por la puerta de la catedral lo llamé alzando la voz sobre el barullo de la plaza, ¡Eh, oiga!. Se volvió y pude verle la cara de nuevo. ¡Gracias, hermano!, gritó también él. Nada, no conseguía unir esa cara a un nombre. Dí media vuelta encogiéndome de hombros y me dispuse a volver a casa, si es que la tenía. Al dejar la plaza me fijé un poco más en los círculos de gente sentada. Muchos estaban comiendo, sacaban cosas de bolsas que tenían al lado, bolsas idénticas a las que yo había dejado en manos del pope o que me habían sido arrebatadas, más bien. Hice la ruta de vuelta un poco perdido por las callejuelas del barrio, pensando en el rostro del cura. Lo curioso es que ahora sólo podía leer algunos letreros, los que entendería cualquiera que tuviera unos rudimentos de griego, lo justo para que pocas cosas parecieran normales y en su sitio. De hecho, pensé, ¿no salí de casa en la ciudad donde vivo y camino ahora por Atenas? Me parecía haber llegado a la calle que buscaba, distraído todo el tiempo con mis pensamientos y todavía tratando de asociar a una identidad la cara del eclesiástico. Entonces vi en un chaflán el oscuro bar de húmedas paredes. De las profundidades salía una música que me sonaba conocida. No me lo pensé dos veces, bajé las escaleras de aquel local tan unido a mi vida, pedí una cerveza fría, y fui al váter inmediatamente después del primer trago. Había un espejo todo lleno de mugre y como roído de orines. Cuando me miré en él ahogué un grito de puro susto y salí de aquel antro a escape sin pagar y sin volver la vista atrás.


Nikitas Klint. Baglamadaki version. Hardtimes riddim.  Police και κολεοπτερα.



Salud y felices pesadillas


ra

miércoles, 30 de enero de 2013

Puerto con faro II


Puerto con faro II. 2004.
Acuarela, témpera, pintura en polvo. Espátula.
Ramiro Rodríguez Prada

El 23 de mayo pasado, acompañando a una historia triste, subí otra cartulina de las varias que hice de este puerto. Le gustaba a la Curruca lírica y me preguntó si era de Grecia.

Sí, es alguna isla griega, pero no están tomadas del natural sino de la memoria, que puede falsear mucho las cosas. Probablemente sea Creta, por el año, Janiá o Rézimno, pero a mí me recuerda también Lesvos y Samos, incluso Estambul.

Como casi no pienso en otra cosa que en marear la perdiz griega, -¡pérdika mu!, ¡mi perdiz!, es otra expresión cariñosa que se dirige a la amada-, cuando pinto, especialmente los meses que siguen a las vacaciones, ¡sólo pinto a Grecia!. Me pongo al sol que más calienta sólo de imaginarlo. Zerapía, terapia.

¡Qué despacio voy ganando terreno en las entradas programadas! Aún arrastro el palo de noviembre y ya estamos en las cuestas de enero. Poco a poco, tal que una de aquellas chocolateras, aquellas antiguas máquinas de carbón del ferrocarril de nuestra infancia, asmáticas y fumadoras como viejas negras cubanas, voy tosiendo y haciendo vía.

Tengo ganas de salir a tirar la basura; nadie me lo impide, es más, todos encantados. Son recorridos cortos y rutinarios, pero fantasmales, que a nadie le apetece hacer. Sobre todo a diario.
Para otros como yo es una disculpa para respirar el aire de la calle, por muy frío y nocturno que sople. Las cosas no son las mismas de día que de noche. Ni con linterna.

Y os agradezco esta paciencia que tenéis escuchando mis lamentaciones, de momento no he tenido que recurrir otra vez a la etiqueta de Perdío, esa especie de SOS que me inventé cuando estoy sin gobierno. A ver si el mes que viene, además de ser un mes más vieyu, mejoro algo, como el  buen vino.

Guitarra, Parilla de Jerez. Cante, La Paquera de Jerez.  Tangos.

http://www.youtube.com/watch?NR=1&v=T2xFgwBIATM&feature=endscreen

Estaba el marinerito Ramirez
en su divina fragata...

¡Salud y buen rumbo!

Ramiro

lunes, 28 de enero de 2013

Huevos de tungsteno


Huevos de tungsteno sin sus forros
(Recién salidos de la fragua de Hefestos)

Blindajes


Fue la así llamada clase política la que empezó a usarlos, pero enseguida se popularizaron poniéndose de moda y ahora los lleva cualquier pelagatos. Los que se los pueden pagar, por supuesto.

Cara, porque es solución estética que no acaban de incluirla en lo que queda de la Seguridad Social, es sin embargo una cirugía muy sencilla, casi ambulatoria. En algunos casos, dependiendo de las aleaciones, apenas requiere un día de hospitalización por si hubiera rechazo, que es más raro que Mariano en boxer y no en marianos, que sería lo suyo.
Normalmente el candidato llega de mañana, se le extirpa el testiculamen, se le implantan las prótesis wolfrámicas en sus fundas escrotales y ¡carretera!.

Alguna gente de poco más o menos, aprovecha para cambiar también el forro y poner uno de cordobán, de piel de armiño, de conejo o de rata, que es muy fina al tacto. Pero no es una buena solución porque estas pieles curtidas no arrugan, como hace la bolsa original, que es lo que en definitiva tratan de reproducir estos horteras: el trémolo epitelial de las higas, que cuelgan cual maracas.

Entre los elegantes y la élite del Gran Mundo se opta cada vez más por estirpar también las fundas. Se considera vulgar ese gustirrinín que da, según expresión de aquellos guarros, cuando el forro se arruga, ya sea, y sobre todo, por estímulo sensual ya por cambios bruscos del termómetro, el externo y el corporal. Todo el mundo sabe que los testículos cuelgan para mantener una temperatura inferior a la del resto del cuerpo, por el bien de las células seminales. No sé si es del todo correcto así expresado, pero me vale.

Las razones por las que los políticos, o sus primos de fumosol, los banqueros, eligieron el tungsteno son también de dominio público: Frente a cualquier eventualidad, ¡hay que blindarse, colegaris!.
Y no existe nada mejor. Estamos ante los cojones con el coeficiente de dilatación térmica más bajo del mundo y el punto de ebullición más alto de todos los conocidos. ¡Que me los toquen o me den cien patadas, impasible el ademán!
Muy duros y densos, tienen también el punto de fusión más elevado del planeta, a 3.410 ºC, incluso alcanzan los 4.000 en aleaciones con aceros. ¡No hay horno normal que lo resista! Pero estas bolas son ya sólo para millonarios o para algún obispo de la banda, ancha.

Apenas hay rechazo, insisto. Se han descrito sin demasiado entusiasmo algunas intoxicaciones por el uso de aleaciones incorrectas y poco ensayadas, que provocarían "convulsiones e insuficiencia renal con necrosis tubular aguda". Pero esto parecen ser infundios de la competencia, obsoleta y cutre, que los sigue vendiendo de madera porque dicen que no oxidan, como sucedió con las primitivas prótesis de hierro, acero, aluminio o plomo. Los famosos huevos de oro son más literatura mala que otra cosa.

Como se comprenderá, todas estas cualidades las echaban en falta, en primer lugar, nuestros líderes, que necesitan tenerlos en su punto. Güevos duros, vamos. La financiación no es problema, ¡dios proveerá o el Banco de Sartasdén, Sastandrés!
Pero además no debemos desdeñar la cuestión estética, pues se presentan en un gris acero pulido, en distintos tonos, perla, platino, aluminio, niebla, etc., todos ellos muy brillantes.

¡¿Y el tacto?!..., ¡buaaááá, eso es otro mundo!. Pero dejémoslo por hoy que ya va bien.

Korvus Korax, O Mavros.

Me despediré con unos versos de César Vallejo, autor precisamente de una novela titulada Tungsteno, piedra pesada en sueco. Son las estrofas finales de:

                                                Hoy me gusta la vida mucho menos

                                                [...]
                                                Que es verdad que sufrí en aquel hospital que queda al lado
                                                y está bien y está mal haber mirado
                                                de abajo para arriba mi organismo

                                                Me gustará vivir siempre, así fuese de barriga.
                                                porque, como iba diciendo y lo repito,
                                                ¡tanta vida y jamás! ¡Y tantos años,
                                                y siempre, mucho tiempo, siempre, siempre!


Quintín Cabrera.  De qué se ríe (Sr. Ministro)


Así os lleven al fondo, ¡y que se oxiden, miserables!


P. D. Gracias a la  curruca blasensis  por la canción.


Salud


ra

domingo, 27 de enero de 2013

La sombra y la papelera


Oviedo,  octubre 2012


San Pedro se la bendiga


Cuando me dijeron que tendría que volver a pasar otra vez por aquella oficina se me cayó el alma a los pies. Me había creado la falsa ilusión de que todo estaba resuelto al fin y no me iban a molestar más, ya no tenía edad de andar de la Ceca a La Meca, tirado por los despachos.
Me enviaron la citación por un recadista con cara de niño y rizos rubios, rechonchín como un angelote. Me hizo firmar la entrega y se fue.

El jefe de negociado recibía en un despacho funcional con unos asientos incomodísimos. Me señaló una silla y me senté, pero volví a levantarme enseguida, era un auténtico cilicio. El chupatintas miraba un pliego escrito de lo que debía ser mi historial.

Tiene por aquí algunas cuentas pendientes, unas cosillas que resolver todavía.
¡Qué me dice!
Sí, unos asuntillos sin mayor importancia que no figuraban en su expediente por un problema de retraso burocrático.
Pero eso no es culpa mía.
De acuerdo, pero usted debió hablarnos de ello, estaba obligado por ley.
¿De qué se trata?
Unas faltillas de poca monta: una patada a un perro, alguna palabra obscena, un insulto a un clérigo..., en fin.
Ni me acordaba.
Hace muchos años, era usted muy joven.
¿Pero ésas no prescribieron?
Querido amigo, en el Supremo Tribunal nada prescribe, todo se juzga.
Pero no estamos todavía en esa instancia.
Si lo estuviéramos, usted perdería toda esperanza de salir triunfante, ya no tendría ocasión de sostener su inocencia y menos de cumplir la pena si no es absuelto, ¡estaríamos en el fin de los tiempos! Aunque de escasa entidad, son pecadillos perfectamente documentados por los que debe pagar. Cuanto antes lo haga mejor, de lo contrario permanecería usted indefinidamente en un limbo legal.
¿Y de cuánto estamos hablando?

Así que sooon... tres veniales de obra, más cuatro por omisión, que hacen un total deee...
Siete, dije sin ningún entusiasmo. Me maravilla lo bien que suman de memoria estos burócratas, ¡sin manos, sin dedos!.

Siete, por un siglo cada uno, vienen a seeer...
¡Setecientos son, no vienen a ser!, retruqué perdiendo ya la paciencia.
¡Bien, sólo le quedan siete siglos para salir del Purgatorio, enhorabuena!
¡Quiero hablar con San Pedro, me va a oír!
Pídale cita a María.
¿Qué María?
Magdalena, su secretaria. Pero le advierto que está muy ocupado y hasta el milenio que viene no recibe.

La Trinca.  In secula seculorum.


Salud

Skylorómiros Mavropradakos