martes, 12 de marzo de 2013

Petros Márkaris, Ο Πέτρος Μάρκαρης -6


Grecia, agosto 2012


Noticias de la noche -2 
(Νιχτερινό δελτιο)


Los personajes


Siguen, grosso modo, las pautas marcadas por la novela policíaca, por ello trataré de relacionar los personajes y su idiosincrasia con los prototipos que propone dicho género.

Muy bien construido desde la primeras páginas, el teniente Jaritos representa el contrahéroe, policía respetuoso de la ley, a veces de mala gana, obediente a sus superiores incluso cuando asistía, como todos, a sesiones de tortura a los presos durante la dictadura de los coroneles, pero no dócil, pues fingía que pegaba al preso para salvar las apariencias. Si no un poli de izquierdas, un simpatizante próximo. Con un carácter popular muy griego, escéptico, gruñón con un toque burlón, humano y tierno. Y sus tics machistas. Un comentario suyo:

-"...quería convencerme para que abriéramos una cuenta conjunta, pero le paré los pies. No iba a meterla de socia en mis finanzas para luego ir al banco, encontrar la cuenta a cero y darme con un canto en los dientes".

Habla de Adrianí, su mujer, la que le cocina los yemistá (tomates rellenos) que lo vuelven loco. Machistorro, agarrado y desconfiado, virtudes del carácter nacional griego según parecer también de otros escritores, Roïdis, Seferis, Taksís... . Pero "los griegos no somos un mal pueblo", se defendería Taksís en La tercera boda y  "Jaritos es un tipo legal", dirá aquí Márkaris. Frases del comisario:

-"La mitad de las veces finge el orgasmo, la muy hipócrita".
-"Pienso en Katerina y me pregunto cómo pudo salir una chica así de un sucedáneo de orgasmo".
-"Si se lanza corriendo al cuarto de baño para lavarse como si yo tuviera blenorragia, eso quiere decir que ha fingido".

Ahí encontramos otra de las constantes del personaje y de la obra, el humor. En este caso socarrón y centrado en el sexo, pero en general presente en todo el libro y en multitud de registros y colores, de lo irónico a lo grotesco, pasando por la burla, la farsa ácida, el sarcasmo o la escatología.
Las características del protagonista y por extensión del género negro, están también presentes en su segunda novela, Defensa cerrada, para la que serviría lo que de crítica estructural o literaria pueda haber en este breve ensayo.

Para terminar con el personaje central, diremos que trabaja como Jefe de Homicidios, al lado mismo del Jefe de la Seguridad Nacional. Se trata, por tanto, de alguien que se ve obligado a codearse con las más altas esferas de la nación, policiales y políticas, incluidos despachos ministeriales, pero al mismo tiempo con lo más siniestro de los bajos fondos.
El detalle me parece importante porque hasta el propio Márkaris hace decir a Jaritos que él es "un tipo para ocupar una comisaría apartada de Atenas o de cualquier poblacho, y no al lado mismo del General Jefe de la Seguridad Nacional". Suena a un curarse en salud del autor, aunque también reafirma el carácter de su personaje, incómodo para ese puesto y resolviendo casos que pertenecen más a la crónica de sucesos (a eso responde el título precisamente), que a la Seguridad Nacional, sensu stricto.

Ese intento de unir el cielo con la tierra, lo más alto con lo más bajo, es a mi parecer el único lugar donde se resiente la historia, pues resulta afectada en su verosimilitud. Pero volveré sobre ello más adelante, en esa segunda parte donde se comparan las obras del binomio Vassilikós-Márkaris.

El segundo personaje de la novela es la mujer fatal, encarnada por una presentadora de televisión, periodista valiente y ambiciosa con doble vida, que desencadena la acción en el cenit del relato; si bien no cumple del todo el estereotipo, porque no explota la potencialidad sexual del personaje a la manera de las lolitas del género negro más ñoño. Tampoco el policía se acomodaba enteramente al modelo del antihéroe y por ello dimos en llamarle contrahéroe si ahí puede apreciarse una diferencia de matiz.

Hay unos malos de libro, los miembros de las mafias que trafican con órganos,  con niños, etc., a medias movidos por la ambición y la amoralidad, a medias por la miseria económica. Y por encima los poderosos, los auténticos responables, inaccesibles, cuyo poder es equiparable a su dinero o a su impunidad.
Por fin el malo estúpido que actúa pasionalmente y, enajenado, mata y se suicida. Para colmo Márkaris hace que el estúpido enajenado sea el ayudante de Jaritos, su subordinado inmediato, otro policía. Un pequeño guiño. En ambas novelas se encuentran, por otro lado, referencias críticas a los métodos policiales, como las ya mencionadas de las torturas en comisaría durante la dictadura o en frases puestas en boca de nuestro teniente:

"El policía que ya no pega es como el fumador que ya no fuma. Aunque la lógica le diga que ha hecho bien en dejarlo, por dentro se muere de ganas de repartir unas cuantas hostias, como el ex-fumador se muere por una caladita".

Añadiré que él fuma Karelia, tabaco popular griego donde lo haya. Junto con el Mirafiori, su hija Katerina y los yemistá de su esposa, son sus amores y señas de identidad más caseras.


La Universidad Politécnica
Atenas, 2011

Hay además una serie de personajes secundarios, trazados rápida y esquemáticamente, sobre los que el autor ha querido volcar su crítica más política, prototipos de la clase emergente. Así Sotirópulos, un periodista sin muchos escrúpulos, de los que maduraron con la dictadura y saltaron al primer plano en los sucesos de la Politécnica de Atenas, con el que el teniente mantiene una relación entre desconfiada y amistosa de tira y afloja, antiguo progre hoy reciclado que:

-"...viste Armani y calza Timberland. Lo más probable es que sea un petimetre acomodado de izquierdas".

Aprovecha aquí el novelista, como en otros libros, para arremeter contra la generación de los nacidos en los cincuenta, que él llama burlonamente "generación de las cincuenta", porque "su vocabulario se reduce a cincuenta palabras", y a describir y criticar las ambiciones que se cuecen en el mundo del cuarto poder. Los medios siempre están muy presentes en sus historias, él conoce bien lo que se guisa en el campo de la información porque trabajó también para la televisión que, "pregona las noticias como si fueran sandías". Y lo hace a través de personajes como Sotirópulos o la mujer fatal, periodistas y ex-progres ambos, de los que hoy frecuentan:

-"...uno de esos locales para pijos que se las dan de bohemios y circulan entre Psirís, Gasi y Metaxurguío".

Y hay un bueno, sí. Pero ése lo dejamos para el último capítulo, mañana, con lo que queda del trabajo.


Isabel M. Melendi

Ramiro Rodríguez Prada

Dimitris Mitropanos.  Σβήσε το φεγγάρη.  Svise to fengari. Apaga la luna.

http://www.youtube.com/watch?v=WAkmlBhdW9w

P. D. Vuelvo a recordar que las citas pertenecen al libro Noticias de la noche, traducido por Ersi Samará para Ediciones B.

Υγεία, Salud!

lunes, 11 de marzo de 2013

Petros Márkaris, Ο Πέτρος Μάρκαρης -5


El Ágora y la Acrópolis desde el Centro de Tradiciones Helenas. 
Plaka.  Atenas 2011


Noticias de la noche 
(Νιχτερινό δελτιο)


Traducción

Repito lo dicho sobre la traducción, no podemos juzgarla por nuestro escaso conocimiento del griego. Pero sí afirmamos que el uso que hace del castellano Ersi Samará, la traductora de Márkaris, suele ser correcto, lo que no deja de tener su mérito, al margen de pequeños errores extraños. Un dominio que para si quisieran algunos traductores nacidos en Babia, en la ínsula Barataria o en las Batuecas, regiones ya míticas de Ispanía.

Comparando las versiones originales griegas con las castellanas en novelas de géneros distintos, hemos constatado la desaparición de palabras, frases completas e incluso largas parrafadas, también en las de Márkaris. Pero sabemos que Petros cuida las traducciones y escribe o entrega en el exterior una versión algo diferente a la original, tratando de no liar al lector con claves griegas que pudieran despistar a quien desconoce el país y sus costumbres.

Por lo demás, la novela, de 1995 y primera de la serie, fue publicada aquí por Ediciones B en el 2000, con el título de Noticias de la noche. Su título griego es Nigterinó Deltio.

Argumento

En una casa abandonada de las afueras de Atenas aparecen los cuerpos de dos albaneses asesinados. El hecho propicia la intervención del teniente Kostas Jaritos, de homicidios, que desentrañará una trama de tráfico ilegal de inmigrantes, de rapto y venta de niños para la adopción, el trasplante de órganos, etc.
En los sucesos se verán implicados personajes de la política, de los negocios y hasta excomunistas reconvertidos, en un pulular de periodistas amorales, pasiones secretas e individuos patéticos en manos del destino.

Escenarios

Atenas, la atmósfera de la ciudad, su denso tráfico, el caos circulatorio, las calles atestadas y los itinerarios en un Mirafiori hecho polvo, de un lugar a otro, del centro a los barrios y viceversa.
Las referencias al clima, ya por calor ya por lluvia, y siempre la contaminación:

-"...jugando con la ventanilla. La abro y me sofoca la contaminación. La cierro y me asfixia el calor".

Pero también el Ática y los alrededores de la capital:

-"Sin darme cuenta me encontré en Rafina, salí del coche para dar una vuelta por la playa".

Sin olvidar las alusiones a la segunda ciudad del país, Tesalónica, recurrencia común a toda la novelística griega contemporánea, pues es raro encontrar un libro donde no se mencione a Salónica. Allí estudia la hija de Jaritos, Katerina.

Además de los despachos policiales y oficinas en general, hay un cuarto escenario, no necesariamente en orden de importancia, que se refiere a un paisaje interior, privado, familiar y más cercano, en el que Márkaris nos proporciona ciertas claves de la vida griega real y más actual. Así, en la cita:

-"...prueba de que esperaban levantar una segunda planta algún día".

Se nos describe aquí la imagen de la Grecia en pie de obra que llama la atención del visitante. En efecto, un porcentaje muy elevado de casas tienen al descubierto, en las terrazas que sirven de cubiertas planas,  lugares para tendederos o para los paneles solares con los bombos del agua, los encofrados de acero con los que reiniciarán la sustentación de una nueva altura, la planta superior en perspectiva.
Márkaris quizá no lo cuenta porque las razones primeras son obvias, las familias esperan reunir el dinero y que se den las condiciones óptimas para continuar levantando, puesto que además lo hacen entre ellos y se ayudan.

No obstante, hay otra razón menos evidente, también económica pero de orden administrativo, que no deja de tener su gracia: cuando sacas un permiso de obra, pagando al ayuntamiento por ello, no debes terminarla porque el permiso es caro y no caduca como en nuestro país (tal vez hoy hasta eso haya cambiado...).

Vuelve Márkaris sobre lo mismo en sus siguientes novelas, como en la tercera, Suicidio perfecto, a propósito de un permiso "para ampliación de superficie habitable".
Otro ejemplo de vida griega es esta cita, descriptiva y que precisa menos comentario:

-"El saloncito se parece al mío, al de mi cuñada y a todos los saloncitos griegos que he visto en mis veintidós años de servicio: un sofá, dos sillones, una mesa de centro, un par de sillas y un mueble para la televisión".

En realidad describe el saloncito universal. Y como contrapartida de ese espacio íntimo, los despachos oficiales, el trabajo jerarquizado, la disciplina, el tráfago de funcionarios, escenario al que nuestro teniente es poco aficionado y que se nos evita en lo posible, enmarcados como están argumento y estilo en una acción trepidante, respondiendo al género que representa la novela.

Nada que añadir a la última cita en este apartado, sobre el períptero-mentidero:

-"En Grecia lo que no sabe la policía lo saben los quiosqueros".


Períptero, kiosko en Monastiraki.
Atenas,  julio 2012

(Continuará...)


Isabel M. Melendi

Ramiro Rodríguez Prada


P. D. He preferido publicar este trabajo, que escribí en el 2005 al alimón con la morena de mi copla, en tres capítulos, porque no resulte demasiado largo y pesado. Irán apareciendo en días sucesivos para que estén juntos y seguidos, por facilitar algo las cosas. Mañana espero hablar de los personajes y pasado mañana del lenguaje, la tesis de la novela, etc.

Hay una segunda parte del trabajo titulada  Comentarios al binomio Vasilikós-Márkaris, puesto que el título general era Petros Márkaris y Vassilis Vassilikós (La novela griega contemporánea), que exigiría otras dos entradas y que dejaré para un poco más adelante, pero que en todo caso continuarán a éstas en  Escritores griegos, lo que permitirá a los valientes leer el trabajo de un tirón  en esa etiqueta.

La elección de Márkaris, al margen de su actualidad que también interesa, es un detallín de gratitud a la última incorporación a los seguidores de Psilicosis, Julia, estudiante de traducción en la Universidad de Málaga, a quien le interesa Márkaris, según se desprende de su comentario del pasado 21 de enero, en la entrada dedicada el 12 de diembre a la última novela del griego, Liquidación final (Περαίωση).
La postdata ha resultado larga, pero tenía que escribirla y quería repartir el texto en los tres capítulos prometidos, de modo que su extensión fuera semejante.

Y por último un recuerdo especial para  memoriaquímica, del que hace unos días que no vemos fotos ni tenemos noticias y al que deseamos lo mejor.

Hasta mañana.

Dimitris Mitropanos.   Panda yelastí.  Siempre sonrientes.


Υγεία, Salud!

Ramiro

domingo, 10 de marzo de 2013

40


San Justo  2012


Salí a tirar la basura.



Era una noche de invierno pero hacía un calor más propio del verano, así que todo estaba lleno, los bares, las terrazas. En la plaza cercana había grupos de personas sentadas en la hierba y muchos niños todavía levantados, algunos jugando un partido de fútbol en el centro de la plazuela bajo la luz de las farolas. De hecho parecía más un día festivo que uno laboral, como era el caso. Tanto los cubos de basura como los contenedores, estaban ocupados por timbas de jugadores de cartas que tenían extendidos los tapetes con los naipes sobre las tapas de los contenedores. Por no molestar haciéndoles levantar las partidas me fui a otro punto limpio no muy lejano. Después de recorrer media docena de basureros, mal llamados limpios, todos ocupados, y de atravesar la ciudad de parte a parte, salí a un descampado de las afueras. En un solar con algunos restos de viejas paredes había un grupo de contenedores debajo de una bombilla mísera, típica de la iluminación del extrarradio. Encima del contenedor del plástico echaban una partida cuatro tipejos de pésima catadura, los otros estaban libres. Dije buenas noches al pasar junto a ellos y los dos que estaban de espaldas se volvieron, sin embargo sólo oí un gruñido por toda respuesta sonora. Entre las bolsas que llevaba había una con plásticos, pero la tiré junto a la orgánica, después dejé el cristal. Mientras realizaba esta operación rutinaria que no me llevaría más de un minuto, pensé en lo desprotegido que estaba en ese lugar si a aquellos tipos les diera por asaltarme, aunque no llevaba dinero encima. Miré hacia ellos y sólo entonces reparé en el extraordinario parecido de los que tenía enfrente con dos expresidentes de Gobierno: uno era clavao a Rajoy y el otro a Zapatero. Pensé que ya me había vuelto a saltar de sueño, que nada en aquella noche era en realidad normal, que esto no era posible. Agaché la cabeza como para alejar aquella mala visión y eché a andar con intención de no decir ni pío al pasar a su lado. Pero esta vez fue uno de ellos el que me llamó, ¡Eh, oiga, tiene fuego?!. No sé porqué dije que sí, quizá porque sí lo tenía, porque me trató de usted..., ¡y porque aquel era el timbre de Felipe González! y eso ya me pareció el colmo. Me acerqué con el mechero en la mano y el más cercano a mí, que resultó ser, ¡oh sorpresa!, Jose Mari, más que tomarlo me lo arrebató de un zarpazo, le dio fuego a los otros, prendió su cigarro y se guardó el mechero en el bolso. Por lo que pude columbrar estaban jugando al mus con las parejas cambiadas en varios sentidos, Felipe/Rajoy contra Aznar/Zapatero. No sentía interés alguno por el resultado o las artimañas de esa partida de tahúres pardos. Dije adiós y nadie contestó, ya habían dejado de prestarme atención, yo estaba cansado y aquello no tenía sentido. Salí pitando pensando en no volver la cabeza, aunque en mitad del descampado me pudo la curiosidad como a la mujer de Lot. En los contenedores no había nadie, pero de uno de ellos salía una radiación extraterrestre, pensé que nada perdería por acercarme a oler un poco. La luz procedía de unos maletines mal cerrados que dejaban al descubierto las esquinas de grandes sobres. No me atreví a meter allí la mano y me fui a casa sin tropezar con nadie por el camino, la ciudad parecía abandonada, hacía un frío mesetario. 



M. S. Pernía. María Jimenez.    Se acabó  (+ vídeo)

sábado, 9 de marzo de 2013

39


Oviedo  2012


Salí a tirar la basura.



Desde que pisé la calle tuve el pálpito de lo ya visto. Es normal, pensé, son miles de veces las que he salido a tirarla, tienen que repetirse las situaciones en parecidas circunstancias, con pequeñas variantes que las convierten en únicas, es cuestión de reconocerlas. En ese momento cae uno de la burra, ¡no hay premonición, todo es nuevo cada segundo, la historia no se repite!. Pero la sensación de haber vivido la misma escena es tan potente que da la sensación de que podremos adivinar lo que va a suceder en el minuto siguiente. La temperatura era veraniega y todavía se veía a mucha gente paseando. Al llegar a los cubos, dos coches subían por la calle acelerando a tope, compitiendo por ocupar el primer puesto en el siguiente semáforo. Me dio un escalofrío. Uno de los conductores debió perder el control, quizás por un reventón, y se fue contra una farola a menos de veinte metros de donde yo estaba. El automóvil comenzó a arder de inmediato. Los paseantes que estaban aún más cerca del accidente chillaban, algunos intentaron acercarse sin resultado, se oían gritos saliendo del coche. Entonces vi al conductor a través de las llamas, estaba atrapado y pedía ayuda desesperadamente. De un bar cercano salieron con un extintor. No sirvió de nada. Poco a poco los gritos del hombre se fueron apagando. El humo y el fuego taparon por completo al coche. Yo me había quedado inmóvil junto a los cubos, estaba horrorizado y como clavado al suelo. Cuando a los pocos minutos llegaron los bomberos, me pude mover al fin. Entré en casa y me metí en la cama. No es posible haber vivido dos veces una historia así, pero eso era lo que sentía. Desperté muy temprano con una pesadilla: yo era el atrapado entre las llamas y miraba a un tipo parado en la acera, junto a unos cubos de basura, pidiendo auxilio.

 
 
Los indiferentes
 
 
 
 
 

Salud y felices pesadillas.
 

ra

viernes, 8 de marzo de 2013

38



Albons
Girona, julio 2012


Salí a tirar la basura.


Hacía frío. Me pareció que era de día, una tarde de sol y nubes con un poco de vientecillo, pero muy frío, afeitaba el bigote, un bigote que no llevaba, por cierto, de haberlo llevado lo hubiera perdido ahí  mismo. Decía que sería de día, pero yo todo lo veía negro, juraría que era una noche muy cerrada, sin luna. Había una farola solitaria alumbrando míseramente la acera de enfrente donde se adivinaba la masa indistinta de los contenedores. Vi que por la acera bajaban tres personas caminando a buen paso, delante un hombre, le seguía una mujer a cuatro o cinco metros y otros tantos más atrás un rapaz como de diez años. El hombre y la mujer iban discutiendo en voz alta y gesticulando, por las ropas y el idioma pensé en emigrantes balcánicos, quizá gitanos, me pareció reconocer en ella a una mujer que pedía en la entrada de un supermercado cercano a casa. Me fui a cruzar con ellos frente a los contenedores, habían interrumpido la bronca cuando me vieron acercarme y esperaron a que tirara las bolsas para pedirme una ayuda señalando al rapaz, que no se detuvo, me miró un momento al pasar, con más cara de cansancio y vergüenza que otra cosa y siguió caminando. Me hubiera gustado pararlo y darle a él la pasta pero se la hubieran quitado. Volviendo a casa vi cómo se alejaban calle abajo reanudando la disputa y manteniendo las distancias previas; antes de desaparecer en una esquina, el hombre cruzó de acera para entrar en el oscuro bar de húmedas paredes de mi calle. La mujer y el niño siguieron su camino. Entré en casa pensando en el amor familiar. La oscuridad y el silencio eran completos y yo me eché a llorar.


Garfunkel & Oates.   Fuck me in the ass because I love Jesús.



Salud y felices pesadillas


ra


P. D. La música es una gentileza de los  Contradiarios de José Luis Moreno-Ruiz y su amigo Ramón.

jueves, 7 de marzo de 2013

37


Oviedo  2012


Salí a tirar la basura



no importa en qué condiciones físicas, pero siempre animoso. Por la radio de un coche con la puerta abierta, aparcado cerca de los cubos, escuché al pasar que un par de personas mayores se habían suicidado al recibir una orden de desahucio. Pensando en ello, cuando dejé las bolsas me apetecía gritar, pero las repartí en los lugares apropiados soltándolas con cuidado, como si temiera romper algo, y en respetuoso silencio. Había perdido el buen ánimo, aunque conservaba cierto control. Iba calculando qué haría más daño al problema de la vivienda o, por el contrario, qué acción sería más eficaz para solucionarlo, ¿el suicidio de un inquilino moroso o el atentado mortal contra un ministro del ramo?



Suicide.     Rock&roll is killing my life.



Salud y felices pesadillas



ra

miércoles, 6 de marzo de 2013

36


Atapuerca
Burgos  2012


Salí a tirar la basura



muy convencido de que esta vez no habría sorpresas, sin embargo por mucho que digan no basta la autosugestión y las cosas suceden porque sí, o por alguna razón, pero al margen de nuestro propósito. Ya el escenario me despistó nada más poner el pie en la calle. Estaba en el aparcamiento de un hostal de carretera en medio de lo que parecía la llanura castellana, en un día soleado pero muy frío. No tenía idea de qué hacía en aquel lugar, sólo las bolsas en las manos me permitían un mínimo agarre a la realidad. Dos grandes trailers gemelos con matrícula alemana arrancaron al otro extremo de la gran explanada y echaron a rodar hacia la carretera. Eran los únicos vehículos estacionados allí, cerca de los contenedores de basura hacia donde me dirigía, y todavía tuve tiempo de ver el rostro del conductor del segundo camión. No le di mucha importancia a la fea cara del tipo, que me miró de mala manera, me inquietaba más una cierta calidad extática de todo lo que me rodeaba. La luz amarillenta caía sobre los objetos, y el cielo, de un profundo azul, parecía el manto de una Virgo Intemerata. El bramido ronco de los tanques alemanes desapareció en la distancia y ni un sonido alteraba aquel silencio cuando llegué a mi destino. Los colores vivos de las tapas de los contenedores, la soledad e infinitud de la llanura, la inhumanidad de ese cielo inmenso, o aquel deprimente aparcamiento vacío..., no sé lo que fue. No me atreví a abrir los cubos. Dí media vuelta y volví sobre mis pasos sin dejar las bolsas. Iba nervioso, mirando hacia atrás. Estaría a mitad de camino entre los cubos y el hostal, cuando me pareció que las tapas de los contenedores se alzaban solas. Me paré un momento y vi cómo de cada uno empezaban a salir paisanos peludos con taparrabos y lanzas en las manos. Eché a correr hacia la puerta sin pensar. El hostal estaba cerrado y por lo que veía a través de las cristaleras, abandonado desde hacía años. Me rodearon contra la puerta gruñendo, dando alaridos y blandiendo amenazadores sus lanzas, pero de cerca no parecían tan fieros, tal vez sólo querían asustarme sin intención real de atacarme. Entonces se empezó a escuchar el sonido de los cascos de un caballo lanzado al galope. Desde la carretera entró en la otra punta de la explanada un bayo con un jinete acorazado y con un espadón gigantesco en la mano derecha. ¡El Cid!, oí que gritaban con claridad los peludos al tiempo que se dispersaban rápidamente. El Campeador pasó con su Babieca y su Tizona como una exhalación persiguiendo a los monos sin prestarme atención. En pocos segundos desaparecieron todos y volvió la soledad y el silencio. Regresé a los cubos, tiré la basura y me metí en el del cartón, el más limpio y caliente. Olía a tigre.


Desde Santurce a Bilbao Blues Band.   El hombre del 600.


Salud y felices pesadillas.

ra

lunes, 4 de marzo de 2013

Patos platónicos


La fila de los platónicos.
Astorga, diciembre 2011

Patos platónicos

Buenos días. Después de los Peripatéticos y Homeropáticos, tocaban los patos Platónicos. Cada vez que articulo esas dos palabras juntas me se luenga la traba y prenuncio platos platónicos, que no es lo mismo.

Platos platónicos son aquellos que nos comemos idealmente, es dicir, en la imaginación, platos que amamos, pero cuyos contenidos no catamos, no se mezclan en nuestra boca babeante, colmada de saliva por el deseo, al contrario: permanecen inalcanzables, sólo accesibles al mundo de las ideas.

El Pulgarzito.   Lookin 4 U babe.


El manjar platónico es un placebo espiritual para poetas pobres con buen apetito, culinaria mística de las almas puras, incontaminadas por esas horribles recetas de la restauración real en cueros vivos.

En fin, que por esa trabazón silábico-lingual pensé incluso cambiar el título de la entrada por uno más eufónico, tal vez Ocos o Gansos platónicos. Sin embargo la palabra  pato tiene aquí más entidad que otras denominaciones y para no prescindir de ella se me ocurrió cambiar el  platónicos, evitando también así la cacofonía. Y para hacerle el honor al  δάσκαλος, al maestro de la bufanda naranja que encabeza este grupo de platónicos, quise titularla Pato a la naranja.

Desistí porque platónicos es también un término que se ajusta mejor a lo que se cuenta hoy, materia más filosófica que cítrica. Pero quede constancia de las peleas en las que se enzarzan los escribidores.

Es la única especie de anátida que no interactúa de facto con las gallinas siracusanas, por ello no tienen descendencia, se reproducen por ciencia infusa y ponen huevos simbólicos que sólo eclosionan en presencia de un filósofo, y no les vale el primero que llega, ha de ser también teólogo de la escuela de San Agustín.

Aficionados a la conversación y dialogantes, son no obstante orgullosos y no se relacionan con cualquiera, desfilan siempre con el pico levantado y la mirada perdida en las alturas metafísicas, ajenos a los afanes del resto de los mortales, palmípedas de su especie incluídas.
A éstos no los veréis nunca chapoteando en un bebedero patos público. Otra cosa es lo que hagan de puertas de la Academia adentro, porque muchos dicen que son una especie de secta y los popes parecen de la más rancia curia Paticana. No sé.

Otra característica reseñable de los  platónicos puticanistas, según expresión de algunos gansos ateos, es su voz melíflua que no tiene nada en común con el roncón desafinado de la inmensa mayoría de especies de patos.


Pátonas, el patín Apóspata, increpando a un pato pasmao
Astorga  2011

El patín es adoptado y estudia en la Academia platónica. Todo un polemista ya a su corta edad, no está en la escuela por vocación, que a él le van las gansas de verdad, las patas, las ocas y las que caigan, sin olvidar a toda la gran familia de siracusanas. ¡Y tiene voz de arriero el jodío! Precoz nos salió el mangas.

Ya lo amenazaron con la expulsión, aunque saben que su reputación de patos aristocráticos no les permitiría dejar en la calle a un pobre huerfanito.

El patín, que fue abandonado en forma de huevo en el torno de la Academia y bautizado con el nombre del gran filósofo Pátonas, se hace llamar a sí mismo Crisipo y el Apóspata, y se escojona de sus maestros y sus patafísicas pajilleras.

Es un elemento y los patósofos estudian venderlo a una pareja de gansos virtuosos, matarían así dos patos de un tiro porque la Academia está económicamente muy afectada por la crisis. Y eso que faltan vocaciones y hay menos picos que alimentar.
.
Korvus Korax, El Negro. 
La cabra mecánica.   Caramelo.


P. D. El Capi del Teach y César Viriato, dos marinos, fueron los culpables de la deriva platónica de hoy, el uno porque me provocó con la historia de su padre sobre las gallinas siracusanas y los patos interactuantes, dando lugar a esta etiqueta, y el otro porque cuando en el último capítulo hablaba de gallináceas pidió anátidas. Va por ellos, pues.

Salud a todos

ramiro

domingo, 3 de marzo de 2013

ALL & NOTHING


La carátula del single de  ALL & NOTHING.  1971.

Singles con pedigrí


Pues este es de un grupo madrileño llamado ALL & NOTHING" (Todo y Nada), producido por el gran José Luis Álvarez.

Lo compré en León, en el 81 por 85 pts., unos 0,50 €., más que por su música (no sabía de qué iba), porque un amigo me dijo que allí tocaba Ángel Blanco "Andindo", uno de los fundadores de LOS ROLLS allá por el año 1964.

Creo que es digno de mención por varias razones:

1) La carátula: troquelada, desplegable y original (le echaron muchos güevos), que para el año 1971 era un tanto  atrevida.


Los componentes del grupo  ALL & NOTHING   en pose sesentera.  Contraportada
El astorgano  Angel Blanco   Andindo   el 1º por la izquierda.

2) Dicen, y nadie lo ha desmentido, que el que aparece en la foto con el dedo "pidiendo silencio? es el astorgano Ángel Blanco  Andindo, gran músico y amigo que nos dejó hace unos años, uno de los fundadores de Los ROLLS, grupo puntero astorgano en los 60.


Currando en Barcelona lo había buscado desesperadamente, pero nada. En las vacaciones de Semana Santa del 81 en León, sin querer, lo vi en Discos Xidas, creo recordar.


Cara B.  SEVEN O'CLOCK.  ALL & NOTHING, 1971. El interior del sencillo.
¡Manda güevos!

3) Publicaron sólo un par de singles, con muy pocas unidades.


Hay muy poca información sobre el efímero grupo, que duró apenas 6 meses y no llegó a tocar en directo. Sonido underground a tope.


Cara A.  TARANTOS.  ALL & NOTHING, 1971.

Todo lo que se puede encontrar en La Red es este comentario en portugués extraído del libro de Pepe García Lloret:


José I. Martínez Blas
Febrero, 2013.


P. D. Ésta es la segunda colaboración de la Blasensis en Psilicosis, después de su interesante y completísimo trabajo sobre la matanza en Morales del Arcediano en la etiqueta de Chorizos culares. Espero que se anime y honre estas páginas con nuevas aportaciones. Sé que en este apartado de Música española tendría mucho que contar. Gracias, curru.

Andindo:  ¡Silencio, al loro y mucha mano!

Ya que me atreví a descargar las fotografías con una pequeña ayuda antes de lo previsto para sustituir a las de Pepe, que no se podían ver, pero no por malas, añadiré una más de postre. Y es que quería hacer hinca-pie en esas manos. ¡Mirad, pbor dios, esa proliferación, esa sinfonía de manos (y pulseras y relojes) de la fotografía del grupo!.
La remata Andindo pidiendo silencio con la suya, mejor dicho con su índice izquierdo, ¿era zurdo Andindo?, mientras apoya los cinco dáctilos derechos en el culo de la Sirena. ¡Pa habernos matao!

Como no tenemos en youtube la música del grupo de hoy, os dejo una dirección para compensar la falta. ¡No me lo puedo creer, Judy!.

Los Sirex.  Judy con disfraz.

http://www.youtube.com/watch?v=EvOTcNmUAiA

Salud y buena música para todos.

ramiro

sábado, 2 de marzo de 2013

Μπαρμπούνια, Salmonetes


Spiros limpiando los salmonetes.
Ayii Apostoloi, verano 2012.

Μπαρμπούνια


Buenos días. El salmonete, Μπαρμπούνι, Μπαρμπούνια, barbunia en plural, es el cuarto pescado que traigo esta temporada en Lo que se comió. No cuento los calamares ni el pulpo, de los que también hablé, aunque en este último caso sobre todo del gallego. La próxima entrada aquí volveré al pulpo griego.

He colocado a los salmonetes en cuarto lugar después de las agujas, sarganes, anchoas, gavros y sardinas, sardeles, pero no porque tengan menos mérito, en absoluto. Fue sólo cuestión de oportunidad y abundancia, no tanto las agujas, pero las sardinas y anchoas son quizás los peces más abundantes y por lo tanto populares y consumidos. 

Estamos hablando hoy de uno de los peces más ricos no de Grecia, de cualquier puerto de pescadores, ya sea del Mediterráneo ya del Atlántico. Hablo del que llamamos genéricamente, en el norte e imagino que en casi todo el país, salmonete de roca.

Παραδοσιακός χορός Κεφαλονιάς.  Μπαρμπουνάκι. Salmonetín.

El nombre de barbunia es evidente de dónde le viene. Con esas barbas tantea los fondos arenosos cuando se alimenta, como otro pez de agua dulce que tiene un cierto parecido aunque el de río no alcanza su tamaño, y no me refiero al barbo, que puede llegar a pesar varios kilos, sino a una especie de gobio, también barbado. Pero, vamos, no voy a descubriros yo ahora al salmonete.  

Las otras razones de que los salmonetes no sean los pescados más populares en Grecia son las mismas que aquí: son más caros que la mayoría y no abundan. No hace falta insistir mucho en ponderar su calidad, nunca nos defraudaron, aunque con pena debo decir que no siempre se los puede permitir un bolsillo proletario.

Hoy traigo más música que palabra. La primera canción es tradicional de Cefalonia, una de las islas del Heptaneso, en el Jónico.

Y este tema es bastante popular, dentro del escaso interés con que la Grecia más oficial miró siempre al rebétiko y sus intérpretes.

Ροζα Εσκενάζι.  Μπαρβουνι, μπαρμπουνάκι μου. Rosa Eskenazi.
 Barbuni, barbunaki mou.  Salmonete, salmonetín mío


¡¿Cómo se le puede llamar a alguien salmonetín mío, bor dios?! Menos mal que como es Rosa Eskenasi se lo perdonaremos. ¡Y por otra parte están tan ricos que no me extraña!

Os he hablado de Rosa. Es una de las antiguas rebétissas, una de las reinas del género que no puede faltar en un repaso al rebétiko, por breve que sea. De ese estilo yo debería incluirla aquí detrás de Bambakaris.
Para nosotros tiene además el aliciente de ser una descendiente de judíos españoles, sefardíes a pesar del apellido, que conservó el nombre de sus ancestros expulsados de la penénsula Ibérica. Rosa en griego es Triandáfilo.

Dentro de la Nisiótika, la música de las islas como ya sabéis, los temas de las canciones giran lógicamente en torno a la mar, al oficio de la pesca o al objeto de sus afanes, los peces, además del amor y el peligro de muerte que siempre acecha, temas universales de éste y la mayoría de géneros.

Como puse una del Jónico, ahí va otra del Egeo. En este caso de Kassos, una de las islas menos conocidas del país, entre otras razones por su posición un poco extrema, al este de Creta y cerca de Kárpazos, todas ellas muy agrestes y pescadoras.

Κασιώτικος σκοπός. Voz, Σάββας Περσελής.   Μπαρμπούνι.  Salmonete.

http://www.youtube.com/watch?v=pMYj1i8Xbe8

También el rebétiko trata algunos de esos temas y usa la imagen del salmonete para decir palabras cariñosas al enamorado o la enamorada, en su idioma de las amanades o amanés orientales, como hace Eskenazi. Y es que uno habla de lo que le da de comer y el salmonete es casi plato de ricos. Una sociedad tan volcada en el mar como la griega, utiliza esas imágenes propias de los oficios, que frecuenta mucho más que otras con menos vocación marinera.

En ésta, Roza canta un karsilamás, que es de los temas en los que educó el oído en Tesalónica Marió, uno de los ritmos más exóticos de la rebética. Y éste es de la Poli. Ritmos de Asia Menor, políticos, ayvalióticos, esmirnióticos... .  Rosa sigue enamorada de su salmonete, de la familia Mullida, por cierto, Mullidae. De los múlidos el red Mullet  inglés, pero aunque lleve barbas su apellido no es Barbatus sino Surmuletus. Un primo hermano.

Ροζα Εσκενάζι. Καρσιλαμάς πολιτικί.  Karsilamás de Constantinopla.
 Μπαρμπούνι μου θαλλασσινό. Mi salmonete marinero.

http://www.youtube.com/watch?v=7iF-fe3YcHo


Μεσογείου μπαρμπούνια.
Salmonetes del Mediterráneo

¿Porqué a Rosa y a los demás cantantes se les ocurre llamarles a sus enamoradas y enamorados salmonete mío y no sardinilla o anchoa mía? Pues hombre, por las mismas razones apuntadas. Desgraciadamente sigue habiendo clases, digo clases, no diferencias, que ésas saltan a la vista (las otras también), y si lo remarco es porque a estas alturas todavía confundimos las dos categorías.

Que conste que no tengo nada contra sardinas ni anchoas, y suscribo la ley general de que el mejor pescado, por humilde que sea, es el fresco, pero..., pero en general prefiero un salmonete a una sardina. Tal vez si fuera tan abundante y barato como la música audaz, alias sardina, y la comiera con la misma frecuencia, pensaría de otro modo.

Les gusta andar por el fondo en zonas de roca y arena, como de hecho son algunas de las playas y pequeños golfos de esta bahía de Agii Apostoloi, y en general toda la costa de esta zona de Petriés, en
Eubea, que es de donde proceden los salmonetes que vemos limpiar a Spiros en esas imágenes.

No sé si usan algún arte particular, sólo los he visto pescar a caña, en la orilla o en pequeñas barkulas, y en la percha de algún buceador. Son peces que suelen nadar en grupo pero no forman grandes bancos como las sardinas, no sé si también caen en las redes, aunque imagino que alguno que otro.

Λαούτο, Laúd, Γιώργη Κουτσουρέλη. Μπαρμπούνι μου.


Comimos sólo dos veces salmonetes este verano, fritos. Algún otro año tuvimos más suerte, pero ya digo que tampoco es que abunden. Los primeros fueron algunos de éstos que veis, así que "tengo
conocimiento y soy sabedor y partidario", como dice la versicolor, vamos que sé de qué hablo, en
este caso: ¡buenísimos!.

En el Tzivaeri, un restaurante muy cercano a casa al que dedicaré algún capítulo más adelante,
cuando vuelva con el pulpo, comimos algunos días. Muy buenas también las agujas, pero tenían un
mediodía unos salmonetes que había pescado el papús, el abuelo, que ninguno pasaba de diez
centímetros y la mayoría andarían por los 7 u 8.

Nos pusieron un platao que no lo saltaba ni Sergei Bugka. Crujientes, parecían chanquetes, no
dejamos ni las espinas. ¡Casi daba pena comerlos!, eran del tamaño de esos gobios de río de los que
hablé, que en mi pueblo, por cierto les llamamos reyes, aunque no tienen nada que ver con el pez que
figura en las listas de especies con ese nombre, natural de América, el pejerey. 

Mijalis Tzaouganakis. Barbouni mou. Salmonete mío.


Y unas palabras sobre estos últimos temas, son de tres músicos cretenses. Kutsourelis es uno de los
Protomástores al que dedicaré en su día la entrada correspondiente en Música cretense, al que he
mencionado en otros capítulos y del que también puse algún tema aquí. Tsauganakis es el más joven, el  único vivo de los tres, su versión es la más moderna. Y a Nikos Xiluris ya lo conocéis; el hermano de Psarandonis canta la versión más conocida, acompañado al laúd por Koutzourelis, un lujo haber podido actuar juntos.

La canción, una mantinada, parece que en origen fue compuesta por Νικόλαος Τζέγκας (1900-1966),
un pescador de Kissamos sin más conocimientos musicales que saber silbar e imitar con la boca el
sonido de los instrumentos tradicionales de Creta, lo que no me parece poco. Era un típico célebre
popular. Su historia es interesante y me gustaría dedicarle también un capítulo alguna vez.

Tzégkas pescó un rojo y dorado salmonete que debía ser algo así como el padre de todos los
salmonetes que en la mar han sido.
La historia del pescador Νικολής tiene un final trágico, murió a los 66 años, ahogado, atrapado bajo su propio καΐκι, su caique, en un día de fourtuna, de tormenta, sin fortuna...

Λαούτο, Γιώργη Κουτσουρέλη. Τραγούδι, Νίκος Ξυλούρης. Laúd, Kutsourelis.
Canta, Nikos Xilouris. Μπαρμπούνι μου. Barbuni mou. Mi salmonete.

http://www.youtube.com/watch?v=sRSwYjCzjrg


Υγεία, μεγάλη μουσική και καλή όρεξη! ¡Salud, buena música y buen provecho!

Μπαρμπαρόμηρος, Barbarómiros


viernes, 1 de marzo de 2013

Epigramas del retrete/ Vado permanente


Vado  permanente
L'Escala, Girona 2012


Epigramas del retrete


Gobiernos de esta nación,
dechados de la bondad,
no nos dicen la verdad
cuando tragamos marrón.


Hay papeles en los sobres
con un retrato muy chulo,
¿por la cara o por el culo?,
para después de que obres.


Nos cortaron la corriente
y me echaron del trabajo,
nos cogen por el badajo
y el puto gobierno miente.


De  Interrogatorios y Otras partidas perdidas. 2013.

Ramiro Rodríguez Prada


Vado Permanente/ Aliados de la lírica.   Lo intentan.

http://www.youtube.com/watch?v=qZIMhckpxjc


Salud
 

jueves, 28 de febrero de 2013

Sigo soltero


Ciudad. 2001
Aguada sobre cartulina. Residuos. Espátula.
Ramiro Rodríguez Prada

Parado y solo en la vida
Allá por junio
(Salsa desesperada)


Más que la soledad me puede un año
y de un tiempo a esta parte pocos días
le ando buscando un minuto al segundero
y olvidé pedir al banco el calendario

(Coro)
Porque nunca me casé sigo soltero

Este curso recortaron varios meses
han tachado de un plumazo hasta febrero
y en su lugar colgaron longanizas
semanas antes de matar al cerdo

(Coro)
Porque nunca me casé sigo soltero

Yo en la cola de parados voy primero 
por toda la eternidad de tres a cuatro
desamparado y solo frente al viernes
porque nunca me casé sigo soltero 

(Coro)
Porque nunca me casé sigo soltero

Le ando buscando un minuto al segundero

(Coro)
Porque nunca me casé sigo soltero

Tacharon de un plumazo hasta febrero

(Coro)
Porque nunca me casé sigo soltero

En la cola de parados yo el primero

(Coro)
Porque nunca me casé sigo soltero
Porque nunca me casé sigo soltero

(Final)
¡Cuando llegue san Juan, allá por junio!

 
De  Interrogatorios y Otras partidas perdidas. 2013
Ramiro Rodríguez Prada


Toni Zenet.  Las causas perdidas

http://www.youtube.com/watch?v=uHQMU9Dij2I


P.D. Gracias a Marta Capote por la música.

Salud

miércoles, 27 de febrero de 2013

Camarón de la Isla -2


De raíz
Pintura en polvo al agua sobre cartulina
Ramiro Rodríguez Prada. 1999.

Camarón -2


Buenos días. Decía en el primer capítulo dedicado al Camarón, que sólo sus canciones valían la pena, aunque no añadiera nada. Lo que tenía que contar de más personal sobre él ya lo hice. Hoy escribiré una entrada más corta con algunos detalles biográficos y menor número de canciones. Os dejo, por si queréis repasarla, la dirección de la primera entrada.


Guitarras, Paco de Lucía y Tomatito. Cante, Camarón.   Na es eterno.

Fue su tío Jozé quien le puso el apodo, porque el guaje era rubio y escurrío, más fino y ruin que una gamba. Hizo el séptimo de una recua de ocho churumbeles. Nació en 1950, años de racionamiento postguerrero ¡todavía!, muy difíciles, de mucha jambre, y más para una familia numerosa gitana como la suya. Y el padre los dejó huérfanitos muy pronto.

El oficio de su padre es de los clásicos del cante. En la fragua se escuchan las tonás, las carceleras, los martinetes, a pelo o con el martillo golpeando el yunque, y la debla, tan austera y exigente como el palo más grande. Los cantes del zurraque.
La necesidad hizo que el Camarón dejara temprano la escuela y empezara desde chico a trabajar con Juan Monge, su padre, fragüero, cantaor y amigo de grandes del género que escuchaba en directo en su casa, como Macandé o Aurelio Sellés.

Hay una versión con guitarra de la siguiente canción, que publicaron en un disco póstumo de directos, arreglos y recopilaciones, Reencuentros, que no está mal, pero yo sigo prefiriendo la versión original con acompañamiento exclusivo de las palmas, porque resulta más descarnada y poética, y desde luego reproduce mejor la atmósfera dura, y con frecuencia solitaria y silenciosa, de la herrería.
.
José Monge Cruz, Camarón.  Bulerías.  Soy fragüero.

http://www.youtube.com/watch?v=1zxeCpjL0mo

...mi niñez era la fragua
yunque, clavo y alcayata...

Me he referido con frecuencia a la precocidad de los músicos cretenses, que empezaban a tocar a los 8 ó 10 años, pero aquí tenemos a otro Mozart de la genialidad, tan precoz como el austriaco. Se cuenta que a los cuatro años conocía y reproducía ya algunos cantes de los cantaores que escuchaba en la fragua, además de los que le cantaba su padre, o al oído su madre Juana, tejiendo canastos. ¿No los hacía Juana?
Otro oficio típico del cante, el de canastera. Andando entre ríos, islas, esteros y marismas, creció el mimbre del Camarón.

Con semejante escuela no es extraño que llegara tan lejos en su arte. Que es la misma enseñanza que reciben muchos gitanillos desde que están en las barrigas de sus madres, el mantra del grito y el gemido, o la alegría flamenca que se lleva en las entrañas.

A los cinco años actuó por vez primera en público.

Guitarra, Tomatito. Cante, Camarón.  Tiritando de frío.

Dicen que con apenas siete años empezó a cantar por las tardes en la Venta de Vargas, una de las catedrales del flamenco gaditano y nasionás, en otros locales de San Fernando y en la estación del tranvía, para ganarse unas perrillas. Pero también porque más tarde, algunos cabales, los más importantes del cante jondo de la época, que allí lo escucharon por primera vez si no fue en la herrería de su padre, reclamaban al chavorrillo de Juan el fragüero, que con su hilo de voz afilada ya era desde tan niño una realidad más que una promesa. El Tío Borrico, Terremoto, el Sordera...

A los doce gana en el festival flamenco de Montilla el primer premio. Esto supone el reconocimiento en el mundillo del cante y poco después el despegue inaugural en su carrera como cantaor, porque a partir de entonces empieza a recorrer el circuito de ferias andaluzas junto a su colega Rancapino y a respirar un poco, después de las estrecheces de su infancia. En la de Sevilla lo escuchó Antonio Mairena el año 63, cuando el Camarón tenía 13 años. Cuentan que Mairena quedó maravillado y hasta le bailó. Y poco después en La Venta de Vargas lo escucharía también Manolo Caracol.

Canta también para Dolores Vargas y otros grupos flamencos, hasta recalar en la compañía de Juanito Valderrama, al que acompaña en sus giras europea y americana.

Guitarra, Paco de Lucía. Cante, Camarón. Y me gustan las mujeres.
Y con 15 años consigue el segundo gran triunfo de su todavía corta carrera, pues gana el primer premio en el Festival del Cante Jondo de Mairena de Alcor.

Es el empujón que necesitaba para dar el salto a la capital. Al poco tiempo, con el acompañamiento a la guitarra de Paco Cepero, con el que lo vimos en el primer capítulo en la grabación en casa del Camarón, con su madre, ya es un artista respetado en una de las cavas importantes del flamenco madrileño, el tablao de Torres Bermejas.

Allí, el año 69, haría amistad con Paco de Lucía al que conoció unos años antes, guitarrista flamenco e hijo del también guitarrista Antonio Sánchez, quien a la sazón se convertiría en el director de orquesta de aquel dúo genial cuyos caminos se habían cruzado.
Una década, contando el segundo encuentro, y un matrimonio musical difícil de repetir por sus calidad e intensidad. Y por su frescura, ya que venía a renovar el panorama un tanto encorsetado del flamenco más formalista.
   Guitarra, Paco de Lucía. Cante, Camarón. Samara.
Como ya veo que voy por la quinta canción y ni siquiera lo casé, cumpliré la  promesa de no alargarme y lo dejo por hoy. Escribiré un tercer capítulo del Camarón, al hilo de su biografía, pero a mi modo y con mis palabras, tal como hice en éste.

En el último tema toca la guitarra, además de Tomatito, Moraito Chico, que no se prodigó tanto acompañando al Camarón como otros guitarristas. Aún así hay algunas grabaciones memorables.
Una de ellas, que ya subí aquí, en la que el Camarón cantaba y tocaba la guitarra, estaba también con la flamenca un Raimundillo jovencísimo, puro manojito de nervios, que no se lo podía creer, no le cabía la alegría en el cuerpo, pero que tocaba ya como los ángeles.

Festival de Montreux. 91. Guitarras, Tomatito y Moraito Chico. Camarón.  Soy gitano.

Salud y buena música

Ramiro