domingo, 9 de marzo de 2014

Niños de Rodas -3


Niña en la Plaza de Symi.
Rodas. Grecia, verano 2013.


Exotismo agudo
(Rebético)



En el diván de piedra de un teké

tañe triste su viejo bulgarí

una niña de raza calé.


Se quema en el chibuquí

el veneno dulce del agá.

Rasga el cañí su baglamá.


(A los niños de la calle.  El manco en el corazón)


De  Letrillas escangallás.  2014. 

Ramiro Rodríguez Prada


Πάνος Τούντας. Τζίνα Δαλάκα.  Λούλα μου, Αθηνούλα μου.

http://www.youtube.com/watch?v=-yyuQYvXXc4

En el pantalán del puerto de Kolona.
Rodas.  Grecia, agosto 2013.

Polizón


Empezaron a notar pequeñas faltas en las provisiones, pero no le dieron importancia, ni siquiera lo comentaron entre ellos, cada uno lo atribuyó al otro.

Cuando lo descubrieron estaban ya a cientos de millas del puerto donde embarcó.

El chaval hablaba algunas palabras en su idioma y enseguida simpatizaron con él. No tenía familia, según contaba. Vivía con otros niños en un almacén abandonado de los muelles. No quería volver.

Era un matrimonio mayor sin hijos, cuando se retiraron se dispusieron a dar la vuelta al mundo en su flamante velero, su orgullo. Tal vez fuera la última aventura de su vida, pero decidieron embarcarse en otra no menor.


Ramiro Rodríguez Prada 


Σάββας Φλεβάρης, βιολί, τραγούδι.  Kremidi?. Cebolla.

Niña con  baglamadaki.
Plaza Plátonos. Rodas.  Grecia, verano 2013.

Mar


Como un velero 

navega tu corazón

sin derrotero.


raM


Ροβερτάκης Γιώργος. Σαββίδης Αιμίλιος. H Τζίνα Δαλάκα στην ερμηνεία του τραγουδιού
Επιάσανε τον Μπάτη στην τηλεοπτική σειρά Ονείρου Ελλάς, του Κώστα Φέρρη.


viernes, 7 de marzo de 2014

119


Soledades



Salí a tirar la basura



yo solín, ¿y por qué iba a ir acompañado? Es una labor que, salvo rarísimas excepciones, puede hacerla muy bien una persona sola. Incluso siempre la misma. Soy un buen ejemplo de ello, en mi casa vivimos cuatro individuos y siempre salgo yo a tirarla. En la calle no se veía a nadie. No sé porqué sólo había un cubo en la acera, y ya estaba lleno. Casi lo prefería porque era tarde y los cubos solitarios en la noche, vacíos y con la bocaza abierta, me imponen un poco. Normalmente, si los encuentro llenos, trato de apretar las bolsas superiores para hacer algo de sitio a las mías, y eso que ya tengo experiencia de las tufaradas que salen a veces cuando se aplasta la basura, ¡náuseas me dan sólo de pensarlo! Aún así, prefiero esa solución a dejar las bolsas en el suelo, son escrúpulos tontos seguramente. Pero en esta ocasión el cubo estaba demasiado lleno y posé las bolsas al lado. Vi que en el lugar de la recogida del final de la calle, como en éste, rarezas del servicio, sólo habían dejado un cubo en la acera. Bajaba en ese momento un perro que alzó la pata para mearlo. Me sentí, no me explico porqué, solidario con la soledad del cubo y le di una voz al chucho. No me hizo ni caso, acabó de mear, dio la vuelta y se largó al trote tan campante, meneando la trasera. Cuando volvía a mi hogar pasó un coche lento y silencioso, con un hombre al volante. Mucha soledad esta noche, iba pensando yo después de visto el panorama. Y ya en casa, extrañado del silencio que reinaba, llamé a los míos: ¿Cómo me iba a acompañar alguien a la calle si estaba solo?


Paulinho da Viola. Marisa Monte.   Dança da solidâo.




Salud y felices pesadillas


ra


P. D. Retrato de Leopoldo Mª Panero de J. R. Vega, maqroll :

http://maqroll.shutterchance.com/image/2012/06/21/leopoldo-maria-panero/

 
Buen día.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Luna y la Tomillera


Luna interpelando a la  Kurruka tomillera :  ¡Eh, kurru!...
León,  2012.


Luna


Ha muerto la Luna. Se lo debía. Había prometido traerla aquí junto a su amigo el Brañuelensis, como hice con la Popa del Mirlo rubio. Pero he llegado tarde.

La vi este invierno por última vez, ya muy vieyina, apenas veía y a duras penas la sujetaban las patas. Había salido de un tumor desde los días en que le saqué esa foto. Pero el cáncer se reprodujo y era mayor, le faltaban las fuerzas para pelear y se dejó ir en silencio.

Luna era la jefa del cotarro, la caporala de un nido que compartía con otros tres canes, todos mucho más grandes que ella pero más jóvenes, además de media docena de gatos, cuando no había nuevas camadas, más las aves de corral, sin olvidar a la Curruca tomillera, con su compañera y su pollada.

Se movía por casa con parsimonia, como una abuela algo reumática. De pocas palabras, te miraba y te lo decía todo. Los otros perros la obedecían sin rechistar, porque era regañona con los de su especie. Pero después era un seductora increíble que atraía a los gatines y a los pollitos como si fuera su madre. La suave lana ensortijada de su pelo blanco enamoraba a todo tipo de seres vivos, incluidos los humanos y excluidos piojos y otros parásitos, porque era una dama muy limpia.
No tuvo hijos, pero sí embarazos psicológicos que le permitieron criar varias camadas de gatos.

Por su pequeño tamaño, pero también por su seriedad y su carácter formal, era la única que tenía permiso para entrar en casa, aunque a ella le gustaba echarse a la puerta, para recibir a las visitas y pedir mesura a los otros animales cuando se exaltaban persiguiéndose entre las flores del jardín.

Había nacido el primer día del año 2000, en Alicante. Un amigo de la tomillera y su pareja, encontró a la madre recién parida en una cuneta, con una camada de 7 perrines. El chaval volvía de la juerga de fin de año y los recogió. Era una Bichón maltés, esos perros -me cuenta la amiga de la Toña- que en Malta usaban para limpiar los barcos de ratas y ratones. Era, pues, un ratonero con algunas trazas de perro de aguas, pero más pequeño y con pelo más liso.

Murió en enero, recién cumplidos los 14 años. Estoy triste y recuerdo con frecuencia a la  Lunina desde que me enteré de la noticia. Una amiga es una amiga aunque sea una perra.
Se fue la Luna, se ocultó. Pacientes lectores, queridas currucas pardas, amada tomillera...: ¡Amén!


W. A. Mozart.  Requiem. Lacrimosa.

https://www.youtube.com/watch?v=k1-TrAvp_xs

Salud hasta el final.


Cannavina Carduelis

martes, 4 de marzo de 2014

El congreso de los ladrones


Foro de Bilbao. 
Chorizos y Botillos culares.


Desde Santurce a Bilbao, con la saya arremangada

(Global Forum Spain 2014)


Suelta el remo Lagardera
que me altera 
tu manera
de bogar.


Los Chimberos.  Un inglés vino a Bilbao.

http://www.youtube.com/watch?v=TCblkgDHEp8

Vale más una bilbainita
con su cara bonita,
con su gracia y su sal,
que todas las americanas
con su inmenso caudal.


La Polla Records.  El congreso de los ratones.

http://www.youtube.com/watch?v=7MP6fqNIA34

¡Qué felices son
haciendo el mamón!

El Forum de los Mamones Internanacionales (FMI)

Skylorómiros Mavropradakos.

¡Salud!


Lemnos

P. D. Y una noticia de última hora, y de una naturaleza completamente diferente, gracias al Navegando por Grecia de Ana Capsir, donde la leí.
Se presenta en Barcelona, en la Televisión de Cataluña, el proyecto cinematográfico de Alejandro Lorenzo Lledó,  Lemnos, basado en la tragedia  Filoctetes, de Sófocles, obra de la que hemos hablado aquí y recomendado como una de nuestras preferidas. Ni que decir tiene para quienes conoceis este espacio, que Limnos era y es nuestra Ítaca particular. No me había enterado, les deseamos muchos éxitos, en el argot, ¡mucha mierda!.


Os dejo la dirección del blog de la película, que he colocado también aquí en Flanvoritos. Otra casualidad graciosa para mí, es que Alejandro es de Crevillent, donde tengo una hermana y esconde su nido la Curruca tomillera, de la que, por cierto, hablaré mañana.
Y ya que acabamos en Limnos, pondré un tema de la isla:

Κοτσιναδελης,  Kotsinadelis.   Τσιμανδριανα κοριτσια,  Las chicas de Tsimandria.

http://www.youtube.com/watch?v=0CG3wQ5EvbQ

Besos. 

Ramiro

lunes, 3 de marzo de 2014

118


No hay color.



Salí a tirar la basura



al final de la cena, cuando los niños todavía comían la manzana del postre; en el espejo del vestíbulo me vi fugazmente al pasar, pero tenía prisa porque quería ver por televisión el comienzo de una película y no aflojé el paso como hago a veces para echarme un vistazo, no por admirar a Narciso, sino por comprobar que no salgo con medio melón en la cabeza o cosa semejante. La temperatura de la noche parecía anunciar la primavera como ya predecían los del tiempo. Cuando dejaba las bolsas llegó una mujer, desconocida para mí, con otra bolsa en la mano, pero en lugar de tirarla como creí que haría, me saludó con cierta confianza interesándose por mi familia. Me daba un poco de apuro preguntarle quién era, pensaba en una compañera de trabajo de mi esposa a quien hubiera visto poco. En la media docena de frases que cruzamos no me dio ninguna pista por la que pudiera reconocerla y sus preguntas fueron también un poco generales. Era una mujer algo entrada en años, pero atractiva y desenvuelta; antes de que yo consiguiera vencer mi vergüenza, sacó cuatro manzanas de la bolsa que traía y me las puso en las manos, y en los labios un beso. Quedé más perplejo que Rajoy, no reaccioné. Se fue calle arriba desapareciendo en la esquina. Al llegar al portal salían del ascensor dos enanos que me preguntaron por una vecina que tampoco conocía. Sonrieron, me desearon buenas noches y se fueron. La película ya había empezado y la verdad es que no tenía ningún interés, era una mala variante moderna de un cuento infantil, Blacanieves. Contándole a mi colega el encuentro junto a la basura, no recordó a nadie cercano que respondiera a la descripción que le hice. Omití lo del beso por no añadir truculencia al asunto, no había tenido arte en ello y la parte que me tocó como receptor fue puramente mecánica. Pero después viendo el final de la película y relacionándolo todo, me pareció que tal vez también fuera relevante, porque, ¿qué faltaba?, ¿no se había producido un cruce de historias?, ¿quién fue el responsable de la acrobacia, o sólo era cosa de mi medio melón calenturiento? Miré por la ventana, la calle se había cubierto de nieve, por la acera no bajaba el Príncipe en su corcel, pero sobre la mesa del comedor descansaban las manzanas, tentadoras. Tanto apestaba la historia a un complejo sexual barato, que pedí consulta urgente, en la SS, al majara de mi psiquiatra.



Héctor Piazzolla. Roberto Goyeneche.  Balada para un loco.




Salud y felices pesadillas


ra


P. D. Un postre.

La Polla Records.  Los 7 enanitos.

http://www.youtube.com/watch?v=L0sak7T-wQE


Vale

domingo, 2 de marzo de 2014

Ganso egipcio


Ganso egipcio de vacaciones en Asturias.
Oviedo,  2013.

Gallizorras


El nombre científico del Alopochen (aegyptiacus), el único ejemplar vivo de un género con especies prehistóricas desaparecidas, es corrupción del griego ἀλώπηξ y χήν (zorrita y gallina), y da pistas sobre el carácter de esta ave africana que, al igual que sus coterráneos humanos, ha emigrado a Europa en busca de mejores charcas. Incluso han cruzado los océanos, haciendo paradinas en lugares especialmente putrefactos, hasta llegar a América y Oceanía.

Zorra y gallina, puta o pájara, no es extraño que muchos ejemplares se hayan asentado en los pantanos que circundan Siracusa, si bien, nada tontas y bastante aristocráticas, han preferido países más nórdicos, liberales y prósperos, como el Reino Unido o los Países Bajos, donde ya llevan dos siglos dando la nota, hasta ser consideradas una plaga para esos anegados campos puritanos de la brumosa Albión y de la calvinista y encharcada Holanda.
En Francia y Alemania hay menos, pero poco a poco están ganando espacio a las pájaras y raposas nacionales. Hasta en Asturias las hay, ¡el que esté libre de puticio que tire la primera piedra! Aquí no sirve la mostacilla.

Lo de zorrita le vendrá también por el antifaz que le enmarca los ojos, que la hace parecer más un mapache con pico de pato que otra cosa.

El apellido Aegyptiacus del Alopochen indica su origen africano, el sur del Sáhara y el valle del Nilo, Egipto, donde fue domesticado en la antigüedad para servir como ave ornamental, dada la belleza de su colorido, pero también como ave de corral para la alimentación humana.
No es pues un animal sagrado a la manera del Ibis, totémico, símbolo del dios Thoth, el de la escritura, las matemáticas y la magia, sino un ave doméstica, que tal vez por su abundancia aparece representada profusamente en el arte decorativo egipcio, o por la importancia que tuvo para la dieta, pues hablamos de un ganso grandón que, bien cebado, puede superar con facilidad los tres quilos.

Tiene malas pulgas el jodido pato, sobre todo con crías, Alopochinos diríamos; es monógamo, celoso y territorial, bronco y peleón, un machito patético. Una especie de graznido largo que emite, mezcla de grito salvaje y cacareo, no le favorece nada y es una agresión, no digo al buen gusto musical, sino contra el tímpano de un oído estándar. Típico de las anátidas y otras especies patosas con vegetaciones.

Sea o no cierto, no lo he probado de momento, quiero registrarlo. Se dice que tienen un follar montaraz, alborotador y mondonguero, verde y repolludo, como la sabana africana y la primavera nilótica, así lo registra un escriba de los Ptolomeos.
Entre las clases altas sacerdotales y políticas del antiguo Egipto, existía la costumbre de dar por el culo a los Alopochen de la casa y/o a los del vecino. No es seguro, repito, que existiera tal cosa en la antigüedad, lo que sí es segura es la adopción de esa moda por las mismas clases actuales de nuestras patocracias.

¡Todas somos gallizorras!


Korvus Korax, Ο Μάυρος,  El Negro.


Nina Hagen.  Naturträne (Rockpalast)

viernes, 28 de febrero de 2014

La hora del Ángelus


Pintura en polvo, plástica y residuos sobre cartulina.
Ramiro Rodríguez Prada. 1993


Pobrecitos
(Como mínimo)


Nadie sabe el infierno en que vivimos

currelando cada día quince horas

como mínimo.


Tengo en mi despacho un buen retrete

ambientado con chanel número siete

como máximo.


Soy austero y me traen al medio día

de un famoso michelín nanas a la cebolla 

compañero.


Me emociona esa hortaliza soy sensible

le tengo mucho cariño me gusta a mí

 y al cajero.


El lamento del banquero.

(A la hora del Ángelus)


De  Letrillas escangallás.  2013.

Ramiro Rodríguez Prada.


Trío Matamoros.  Tú veras.

http://www.youtube.com/watch?v=azUvEnw4dU4


Salud!


jueves, 27 de febrero de 2014

117


Zona tórrida.


Salí a tirar la basura



alegre y un poco distraído, estuve a punto de caer en un socavón profundísimo que había en la acera. Dentro, la bruja del portal me hacía señas, sin duda pidiendo ayuda. Le lancé las bolsas y le grité, ¡Agárrese fuerte!



Chuck Berry.   Johnny  B. Good.



http://www.youtube.com/watch?v=AEq62iQo0eU



Salud y felices pesadillas



ra


martes, 25 de febrero de 2014

Niños de Rodas -2


Adolescente en la ciudad vieja.
Rodas.  Grecia, verano 2013.

Explotación infantil -2


Buenos días. Todos sabemos poco más o menos la situación de ruina y dependencia financiera en que se encuentra hoy el Estado griego. La tradicional falta de recursos económicos para atender necesidades sociales perentorias ha tocado fondo con la crisis, el suelo de un pozo profundo, no el de un fondo de inversión...

En las primeras entradas en la etiqueta  Alfabetos, dediqué una serie de capítulos a Atenas y allí describía la situación de abandono y deterioro de los yonquis en la capital. Algunos de aquellos recuerdos eran antiguos, de años antes de la crisis. Desde entonces la situación de estas personas, si no han muerto, no ha hecho sino empeorar, y junto a la suya la de miles de familias en todo el país.

Recuerdo que el verano antes de que el lobo empezara a enseñar las orejas, ya hablaban de construir o habilitar un centro para drogodependientes en Atenas para atender los casos más urgentes. Poco o nada se ha podido hacer, y los propios policías que ven cómo se pinchan a dos metros de distancia sentados en las escaleras de la Biblioteca Nacional, en el centro de la capital, por ejemplo, sólo pueden espantarlos para que lo hagan en el jardín lateral, donde hay menos gente, cuando no dan la espalda al problema y se dedican a proteger e informar educadamente a los turistas, que es para lo que están allí.

¡No pueden hacer nada! ¿Meterlos en el calabozo?, no hay sitio y hay que alimentarlos, ¿llamar a una ambulancia?, cuando no tengan pulso, si no no viene...

¡Cuidado!, no estoy eximiendo de responsabilidades a las autoridades o al Estado, digo que las prioridades son otras y el Capitalismo, al que me referí al final del primer capítulo como causa última de estos males, no tiene a la piedad y menos a la justicia entre sus preferencias. Es más importante acrecentar la fortuna de los más ricos asegurando sus bienes y sus beneficios usurarios.

Σάββας Φλεβάρης, βιολί. Voz. Rodas.


Niño en el foso, junto a la Puerta de San Antonio.
Rodas.  Grecia, agosto 2013.

No es por causa de los gastos sociales dedicados a los más necesitados como Grecia se vino abajo, ni los drogadictos ni los emigrantes arruinaron al país.
Y si hablo de emigrantes es porque es necesario considerar la permeabilidad de las fronteras griegas, las más extensas de la CEE en el estado con menos medios, también la dificultad de establecer un censo de ilegales y la cantidad de personas que se han visto empujadas hacia Europa, con Grecia como destino inmediato y con frecuencia definitivo, tanto de pueblos medio y lejano orientales, como de la órbita de la extinta URSS, empezando por albaneses y eslavos, a las que el país se ve incapaz de acoger ofreciéndoles las condiciones de vida que serían deseables.

Mientras tanto los ricos son más ricos y los pobres más pobres, allí como aquí, así de elemental.

Un caso un poco aparte son las minorías étnicas, como los gitanos. En Grecia hay muchas familias asentadas desde hace generaciones y, como en España, cantantes gitanos, por ejemplo, que son ídolos entre los payos. Muchos se dedican a las mismas actividades que aquí, al trato, son comerciantes, ambulantes, traperos, músicos, artesanos, fruteros, chatarreros... .
Pero después hay una gran población gitana flotante, más numerosa en proporción y menos integrada que en nuestro país. Hay que tener en cuenta que el racismo sigue presente, nos guste o no, tanto en Grecia como aquí. Muchas de ellas son familias gitanas rumanas, búlgaras, albanesas, turcas, sin raíces ni lazos en el país. Pero sus hijos han nacido en Grecia y son griegos, hablan perfectamente el idioma aunque no vayan a la escuela.

Volvemos a la pregunta inicial del capítulo anterior, ¿Qué se puede hacer ante esto? No vale la represión, ni el aumento de medios policiales porque eso sólo traslada el problema a otro lugar y a menudo lo complica aún más.
Desde luego no veo más solución, si pensamos que el dinero ni crece ni mengua, que el trasvase de recursos de la economía especulativa en que están atrapados y empeñados los gobiernos, a la población necesitada, un reparto más justo de la riqueza, como ya dije. Esto exigiría un mayor control democrático del Estado y sus haberes, un cambio de sistema en el camino de la autogestión, que ésa es la democracia.

Pero eso es una entelequia o utopía en la realidad en que morimos, y estos niños de las calles rodias sólo son víctimas colaterales atrapadas en el fuego cruzado de intereses. Lo de colaterales es otro eufemismo, claro.

Rodes. Elefzería Arvanitaki.   Den einai o kosmos sou autos - Fovamai.


Vencido por el agotamiento.
Rodas.  Grecia, verano 2013.

Todavía no hace tanto tiempo, se veían en Asturias a algunas gitanas portuguesas con los niños en brazos apostadas a la puerta de una iglesia o un supermercado, y menos tiempo aún a gitanas rumanas con los guajes en la cadera pidiendo por las terrazas del verano ovetense, huyendo de un puesto fijo localizable por los municipales, que no les permiten exhibir a las criaturas -medida con la que estamos de acuerdo, lógicamente-, como medio para ablandar el corazón del prójimo.

Otra cosa es si a los niños los cuida alguien y cómo, mientras las madres siguen pidiendo porque, aunque esté prohibida, no se pueden quitar de la mendicidad, como diría una gitana gallega. Pero sirve como primer toque de atención, y con niños pequeños de por medio, aún más justificado.

Vimos también en Cos, como en Rodas, a dos madres jovencísimas, no más de 15 años, con sus bebés expuestos sobre el regazo en calles atestadas de turistas indiferentes. Pero esas imágenes son demasiado duras para exhibirlas como ejemplo, aún siendo reales, basta imaginarlas.
La joven madre de Rodas, era de la misma familia que el resto de los niños que tocaban por las calles. Y también las rapacinas que figuraban estatuas. Horas y horas de inmovilidad agotadora.
La precocidad de las niñas y la alta natalidad de esas familias es otra constante, relacionada con su marginalidad, exclusión y modo de vida.

Para terminar, y volviendo a una idea anterior cuando hablábamos de que en muchas partes del mundo hay niñas y niños explotados, y de modo infinitamente más vil, aceptando que existen grados pues, todo es sufrimiento. Ahí están para recordarnos que poco valen la gloria o la historia si olvidamos al niño y al hombre.


Aidonidis Karantzis.  Κάτω στη Ρόδο.  Abajo en Rodas. 

http://www.youtube.com/watch?v=HToYY4zPOkQ

Salud y buen ánimo.

Barbarómiros

lunes, 24 de febrero de 2014

116


Caballeros a pie, con gato.
Rodas,  2013.


Salí a tirar la basura



y al llegar a los cubos se acercó un gato que empezó a restregarse contra mis piernas. Una de las bolsas tenía restos de pescado, pero no cedí a la tentación de abrirla y darle una raspa. Ya me llamó la atención más de una vez el presidente de la comunidad en nombre de los vecinos, así que solté la bolsa en el cubo diciéndole al minino, ¡Lo siento, amigo!. El gato se alejó contestando, ¡Miau miau!, que, magia del lenguaje felino, me sonó literalmente a ¡Jódete, cabrón!



Stray Cats.  Stray Cats Strut.



Salud y felices pesadillas


ra

sábado, 22 de febrero de 2014

Niños de Rodas


A la sombra de la muralla medieval.
Rodas.  Grecia,  verano 2013.

Explotación infantil


Muchos problemas tuve para hacer esto, y no por cuestiones técnicas con la luz o porque el posado de las criaturas no me gustara, sino porque estaba invadiendo su intimidad sin permiso, aunque hayan renunciado a ella obligados, expuestos todo el día a las miradas de los turistas, pero no jugando como los niños que son, sino ganándose la vida muy duramente.

Con mucha alegría anuncié que hablaría del tema de la explotación infantil, a propósito de algunas fotografías de niñas y niños por las calles de Rodas. El tema trasciende lo local, a Rodas, a Grecia, y nos obliga a considerar una realidad que se da, y de forma aún más brutal, en varios continentes, en África, Asia o América. Pero la vieja y narcisista Europa tampoco se libra, como vemos.

La mayoría de las instantáneas me salieron movidas porque las hice en marcha o parapetado como un cobarde detrás de mis compañeros, que no querían ser cómplices de mi delito y así me lo hacían saber.

Es una imagen de la insolación que soportan todo el día, pero sobre todo de la desolación infantil, humana. Y junto a la soledad el cansancio. Es todo ojos la niña de la foto superior, indefensión y tristeza.

A la altura de la bragueta de los turistas.
Calle de Rodas.  Grecia, agosto 2013.

Fatiga y tristeza que se repiten en muchos de ellos, como en la mirada de este rapacín.
No sé cómo abordar el tema y me he puesto a ello imaginando que pensaba en voz alta, a borbotones y seguro que algo desordenadamente. Veamos.

Recuerdo a una opinadora hablando sobre la explotación infantil en un programa radiofónico. Fue al regreso de un largo viaje por Turquía, a finales de los 80 o primeros 90, donde pudimos ver la realidad de muchos niños en ese país.
La pseudoperiodista, o miembra de alguna asociación caritativa, hablaba ex cátedra desde su cómodo puestín, lejos del problema y de las víctimas, sin haber palpado nunca el paño. Despotricaba contra los padres, a los que hacía únicos responsables, y repetía la obviedad de que no se podía permitir que los niños trabajaran.
Muy bonito, todos preferimos vivir en un mundo feliz.

Si recordé la situación de muchos niños turcos, es porque vimos gran cantidad trabajando en multitud de actividades, por necesidad y no tanto por imposición paterna. La opinión de la presunta entendida chocaba de frente con el mundo real.
En el cinturón de las ciudades más grandes había cientos de pequeños talleres de todo tipo, sobre todo de mecánica del automóvil en general. Los niños trabajaban en ellos ayudando a la economía familiar y ayudándose a sí mismos. Son pinches con ganancias mínimas que se pasan más de diez horas currando sin parar, entocinados de grasa hasta el alma, haciendo labores auxiliares, limpieza, recados, y chapucillas con las que van aprendiendo el oficio.

Trabajan muchas veces en el negocio familiar, junto al padre y a los hermanos, cuyos beneficios apenas alcanzan para sostener a proles más numerosas que en Occidente. En el campo como jornaleros, recogiendo higos, avellanas o pistachos, de pastores, en una gasolinera, en un humilde bar, en un puesto de fruta, limpiando zapatos, vendiendo té, agua, zumo...

Σάββας Φλεβάρης, βιολί.


A tiempo completo.
Rodas.  Grecia, verano 2023.

¿Qué se puede hacer ante esto? Es indudable que no basta con culpar sólo a los padres. Los Estados no ofrecen cobertura social a las familias, ni garantía de suficientes ingresos sólo con la actividad de los progenitores, en el supuesto lejano de que les puedan ofrecer trabajo, por mucho que en sus constituciones haya un artículo que afirma el derecho de todos los ciudadanos a un trabajo digno. Si no lo cumplen aquí, no lo harán en países menos desarrollados.

Y nos referimos ya a trabajadores o a pequeños propietarios que tienen un currelo pobre pero seguro, que les garantiza, cuando menos, la subsistencia, sin romper la unidad familiar. Si la familia es pobre, de otra raza, con una cultura reacia al asentamiento y a la mezcla con extranjeros, como la gitana por ejemplo, la dimensión del problema aumenta.

Porque, ¿qué alternativa ofrece el Estado a cambio de penalizar a los padres y retirar a los niños de la explotación laboral?
El Estado ofrece, en el mejor de los casos, la retirada de la patria potestad, el ingreso de los niños en una institución al caso, si la hubiere, la adopción, y casi siempre ¡nada!.
Hasta en países más evolucionados hemos visto cómo muchos de esos centros de menores, faltos de medios y personal, sostenidos cínicamente en el límite para cubrir el expediente, se convierten en realidad en prisión de adolescentes, reformatorios o escuelas de delincuentes, como una cárcel en régimen abierto.

¿Y bien? Hablamos de un problema político. De administración del Estado, o democracia, de reparto de la riqueza, de solidaridad y de justicia.

El problema creo que es otra vez el Capitalismo, una de cuyas lacras consiste en mantener a grandes masas de población en la miseria más absoluta, sin habilitar formas de participación e integración de los marginados en la sociedad. De hecho la mendicidad, o este ejemplo rodio, no es más que la consecuencia de la exclusión cultural, laboral y económica, que afectan más que a nadie a las minorías étnicas y a los más pobres.

Le interesa al sistema, pienso, en un doble sentido: porque son bolsas de mano de obra casi esclava, y la necesidad empujará a muchos a la delincuencia, lo que justifica el mantenimiento, y/o aumento, de medios policiales, cuyo cometido real no es la represión de esta pequeña delincuencia, casi folclórica, sino el control del conjunto de los ciudadanos.
La grandes delincuentes de guante blanco, los beneficios inmorales de los ricos, los privilegios de la clase dirigente y de los políticos, los robos millonarios, legales e ilegales al Estado, no son objeto de vigilancia ni persecución.

Al filo del sol.
Plaza del Museo Arqueológico.
Rodas.  Grecia, verano 2013.

El problema es una sociedad cínica que pasa al lado de la miseria e ignora lo que no le afecta directamente, o que, siendo generosos, acalla su conciencia culpable con una limosna. O, como la mencionada opinadora, busca en los padres a unos culpables fáciles, que siéndolo también, no tienen sin embargo capacidad de respuesta, ni menos de cambiar en positivo su situación y la de sus hijos.

No será uno como prometí, sino tres los capítulos que dedique a este penoso asunto. Ya he dicho también y si no lo repito, que incluyo esta serie en  Alfabetos porque no es tanto de Rodas de quien quería hablar aunque use imágenes de sus calles, lo que permitiría incluirla en  Archipiélagos, sino de la situación de abandono de muchos niños, incluso de este primer mundo nuestro, cada día más inhumano y cada día más de unos pocos.
El que otros continentes puedan ostentar cifras escalofriantes de maltrato o explotación infantil, no hace menos penosa y sangrante la situación de estos chavalines en nuestras limpias e históricas calles.

Σάββας Φλεβάρης. Savas Flevaris, voz y violín.  Mia pérdika.  Una perdiz.


Salud.

Barbarómiros

viernes, 21 de febrero de 2014

115


Dime con quién andas...
(O,  El que a buen cajero se arrima, buena mierda le cobija)



Salí a tirar la basura.



Sentado en los últimos escalones de la escalera de la calle, un adolescente portugués, gitano, tocaba en un viejo acordeón un aire melancólico de su tierra. Se pone algunas veces ahí, porque durante el día hay bastante tráfago de viandantes, pero de noche es una calle tranquila, más bien solitaria, por lo que no puedo comprender qué hace todavía aquí a estas horas, cuando el frío acuchilla y no pasa casi nadie. Si lo escucho durante el día, apenas me llama la atención, aunque suelo dejarle siempre alguna moneda, pero por la noche me encoge el alma. He llegado a pensar que sólo me espera a mí y a la humilde propina que suelo depositar alegremente en su gorra, o mejor dicho, tristemente porque su música me destroza el corazón. Hoy no llevaba dinero encima y entré en casa suspirando, con la intención de volver a pagarle la dulce tortura que me había aplicado, pero cuando salí ya se había ido.



Aires Ribeiro.  O emigrante. 


http://www.youtube.com/watch?v=wLjNF-Dq_z4


Salud y felices pesadillas.


ra


P. D. Un vídeo de Pablo Hasél que subió ayer Felipe Zapico a G+:

¡Me quieren condenar a dos años de prisión por hacer canciones y escribir!  

https://www.youtube.com/watch?v=7fO9HUCRzSc


¡Torquemada vive!

jueves, 20 de febrero de 2014

Η Νίσυρος, Nísyros -6. El volcán Polivotis.


Panorámica de la caldera del  Polivotis  desde  el noreste,  cerca de  Emboriós,
A la izquierda, sobre la cresta,  Nikiá.  Al fondo el cráter y la costa oeste.
Nísyros.  Grecia, verano 2013. 

Το Ηφαίστειο Πολυβώτης


To Ifestío Polibotis, el Volcán Polivotis. Y si me gusta la palabra es también porque nombra a Hefesto. De nuevo el herrero cojo de Limnos, forjador de armas y de joyas, que reina en los volcanes, donde tiene sus fraguas.

Pero aquí es otro el dios que habita, uno más antiguo, de cuando Hera no había parido aún al patizambo. Ése es Polivotis que, junto a sus hermanos los Gigantes, perdió la batalla contra Zeus y su estirpe. Poseidón, dios del mar y sacudidor de la tierra, patrón de los terremotos, lo sepultó con una roca arrancada de Cos. Así surgió Nísyros.
¡Qué guapa es la Mitología y cómo intenta explicar el mundo, con tanto entusiasmo y dedicación como la Ciencia misma, tratando de llenar todos los huecos! Y a través de un relato con toda la apariencia de un cuento para niños, ¡cómo nutrir la fantasía y cómo conjurar el miedo!...

No murió Polivotis, duerme y respira fuego y azufre todavía, y de tanto en tanto despierta y muje como un gran toro preso. El mito sigue vivo, pues.
Porque el volcán permanece activo, aunque en reposo. Su última erupción importante fue en 1887, seguida de una explosión de gases. A principios de la década anterior se habían producido ya pequeñas erupciones con expulsión de cenizas volcánicas.

La inestabilidad tectónica de mediados de los noventa, está en el origen de un estudio de seguimiento de la actividad sísmica y volcánica, por parte de la CEE, que incluye a Nísyros con sus islotes y a Cos, y en el que participaría el centro de Emboriós mencionado en capítulos anteriores. Aunque el edificio permanece cerrado, imaginamos que los sismógrafos y aparatos de medición siguen funcionando y se efectuarán las lecturas correspondientes cada cierto tiempo...

La gran caldera es más larga de norte a sur, unos dos kilómetros y medio, por uno de este a oeste, algo menos de cinco de circunferencia.
Hay media docena de cráteres en torno al principal (al que llaman Stefanos, supongo que por su forma de corona), todos ellos concentrados en la zona sur, con fumarolas en el fondo y en las paredes, efusión de gases y vapor de agua. El olor a azufre es importante y los restos del elemento por las laderas de la caldera, también humeantes, amarillean el paisaje y, junto al blanco y gris de las cenizas, le dan ese aspecto de tierra yerma y envenenada de otro planeta.

Χατζινικόλας. Πόπη Πάχου.  Γλυκό Χαράζει η Αυγή.  Παραδοσιακό.


La caldera y los cráteres, desde  Nikiá.
Al fondo la islita de  Παχειά,  Pajiá.

Nísyros.  Grecia, verano 2013.

Sin embargo, allí mismo en la caldera, a no mucha distancia del cráter principal pastan algunos rebaños que tienen también sus rediles en el lugar. Pero no me pareció que el queso de Nísyros supiera a azufre en absoluto, todo lo contrario, fue el que más nos gustó de los tradicionales de cabra u oveja que probamos en el Dodecaneso.

Siguiendo de nuevo el consejo de Dimitris, el hombre del alquiler del coche, hicimos la visita a última hora de la tarde del primer día, para evitar el embotellamiento de turistas que se produce entre las diez y media de la mañana, cuando llegan los primeros, hasta las tres de la tarde cuando se van los últimos.
A primera hora de la mañana, antes de la llegada de los autobuses, tiene el inconveniente de que el sol calienta de alma nada más alzarse, mientras que por la tarde es más débil y la mayor altura de los montes del oeste sombrean pronto parte de la caldera y templan el ambiente. En resumen, que la franja horaria ideal puede ser entre seis y ocho de la tarde.

Fue una visita muy agradable y tranquila, con la sola presencia de dos parejas que, dadas las dimensiones del lugar, apenas vimos. Pero bastó cruzarnos con una de ellas para que saltara la sorpresa, de esos encuentros curiosos y simpáticos de los viajeros. Me servirá para cubrir el expediente en esta entrada, puesto que no era mi intención daros demasiado la tabarra con palabros y datos geológicos, tampoco es lo mío.

Era una pareja de nuestra edad, entre cincuenta y sesenta años. Tenían toda la pinta de estar haciendo su pequeño periplo por las islas, liberados de la custodia de unos hijos con toda seguridad ya independientes. Todo esto es apreciación mía, pero sigamos.
Habían cogido el ferry en Rodas y los perdimos de vista al subir al barco. La pelea por pillar un buen sitio, y si es posible con enchufe para cargar el ordenador, el teléfono o la cámara de fotos, hace que los chavales espabilen al embarcar.
Ya no es como cuando nosotros empezamos a viajar por las islas en los 90, con el triple de viajeros, de mercancías y maletas, de vehículos. ¡Era un auténtico maremagnum! Ha descendido mucho el tráfico y el volumen de usuarios, y eso que los barcos siguen siendo un transporte fundamental para los griegos, y todavía no es muy caro.

El caso es que los guajes enseguida encontraron un rincón estupendo donde nos apoltronamos. Como hay suficientes asientos, todo el mundo coge un par de ellos, para posar el bolso o apoyar las piernas y descansar. A nosotros nos sobraban varios y en las butacas corridas estábamos bien anchos. Yo prefiero salir a cubierta antes que tumbarme, leer o dormir, y no hacía uso del mío.
Unas millas antes de atracar en Simy entró la pareja de marras en el salón donde estábamos y se fueron a nuestro rincón. Habían tardado más de media hora en encontrar el sitio. Eran un par de sillones en torno a una mesa. Saludaron y se sentaron.

Nikos Papázoglou en Nísyros, 2009.

http://www.youtube.com/watch?v=L9zRKT0QIkQ

Los cráteres del  Polivotis desde la ladera oeste de la caldera.  Al fondo el cráter central,  y en la montaña  Nikiá.
Nísyros. Grecia 2013.

(Fotografía de B. R. M.)

En Simy embarcó otra pareja de amigos suyos, de edad parecida y con pinta de estar haciendo una ruta por las islas como los primeros, también aliviados de cargas familiares. Buscaron asientos libres y les ofrecimos nuestros butacones auxiliares, antes de que los pidieran. Agradecieron el detalle con simpatía. Sin duda se habían citado en el Diágoras y no era un encuentro fortuito.
Se los veía a los cuatro la mar de relajados y felices, charlando animadamente. Y así fueron hasta Tilos, donde la segunda pareja cogió sus mochilas y desembarcó. Yo salí a ver el puerto y la maniobra, y los vecinos a decir adiós a sus colegas desde la cubierta del barco.

Era una de las cosas que me prestaba de ellos, iban los cuatro en plan mochilero, pertrechados con ropa apropiada y unas buenas botas para caminar. Casi podía imaginarlos en sus años jóvenes haciendo una ruta parecida con una pinta más informal que la de ahora. ¿Quién podría asegurar que no nos hubiéramos cruzado en alguna ocasión con ellos en aquellos lejanos años?... . Me gustaba la idea. Y de eso va la historia, de los encuentros casuales, nada infrecuentes entre la gente que visita las islas. Ya conté otra coincidencia con una pareja de catalanes en Cos, y cuatro días después en Cárpatos. Supongo que sucederá algo parecido con los barcos privados que navegan estas aguas, encuentros y reencuentros en el mar o en los puertos. De eso saben Ana Capsir y Alberto Prado, el Capi.

La pareja despidió a sus amigos y volvieron al salón. Si no queda nadie ocupando los asientos te puedes encontrar sin ellos cuando regreses, si esperas a que el barco zarpe y la llegada de los nuevos viajeros a los salones. Claro que en Tilos no subieron más de veinte personas y la mitad de vehículos. Vi que en primera fila venía una tipa con una mochila pequeña y pinta de paisano, por el braceo y lo resuelto de sus movimientos, el pelo corto o las maneras de morrosko. Cuando entró en la sala ya había regresado a mi sitio.

Se paró un momento en la puerta echando un vistazo y enseguida visualizó a los chavales con el ordenador. Debieron  parecerle unos pipiolos, y lo son realmente. Es seguro que la operación ya le había salido bien más veces, porque no lo dudó. Fue como un tiro a por los guajes. ¡Se van a enterar estos turistas gilipollas!
Sin mediar un mínimo saludo, ni una palabra, al llegar a su mesa el marimacho les hizo el gesto de que desenchufaran el aparato para enchufar ella su móvil, que ya llevaba en la mano.
Todos la comprendimos y quedamos perplejos; hasta que se expresó en inglés con gesto de fastidio, en plan impertinente, como si fuéramos tontos: El ordenador podía funcionar con la pila y ella debía cargar su teléfono. Los guajes le explicaron que la pila del ordenador, ya muy viejo, se descargaba a los diez minutos. Es cierto, y le dijeron que estaban viendo una película y que aún faltaba más de la mitad, lo habían calculado para que terminara un rato antes de llegar a nuestro destino, a una hora de distancia todavía, Nísyros.

¡No había manera, lo entendía, pero no estaba dispuesta a ceder en sus pretensiones! Los probes rapaces, presionados y un poco tímidos, ya querían transigir con las exigencias del Macho Pirolo y me preguntaron que si la dejaban. Les dije que allá ellos, pero que yo en ese plan que venía no daría mi brazo a torcer. La fulana, cuadrada como un aizkolari, me encaró entonces hablándome en inglés. Le contesté, en griego, que no entendía y traté de repetir en su idioma lo que mis hijos le habían contado ya en el de William.
Nísyros TV.  Το Ηφαίστειο. El volcán.


Atardecer.  Las dimensiones de las paredes del cráter central del  Polivotis.
Obsérvense las figuras humanas en el borde superior izquierdo.

Nísyros.  Grecia, agosto 2013

No se me pone una cara nada tranquilizadora cuando me mosqueo y vio que daba en duro. Se volvió entonces a nuestros vecinos, que estaban siguiendo toda la peripecia en silencio. Afeaba nuestra conducta insolidaria, la cabrona. Pero tampoco obtuvo su apoyo. Le dijeron que qué les contaba a ellos, que los niños habían llegado antes, que se informara en la barra de la cafetería, donde estaba la camarera.
Antes de dirigirse a ella volvió a encararme. No tenía ganas de hablar más y a cada frase sólo le contestaba Όχι!, No!. Tuve que repetírselo lo menos seis veces y cada vez más alto, ¡era mi 28 de Octubre particular!. El vecindario inmediato seguía atento el rifirrafe. Le señalé los seis puntos del salón donde había conexiones y la animé a buscar en otro lugar.

Se fue a protestar a la camarera. Veíamos a la mujer encogiéndose de hombros y mostrándole, como yo, los enchufes de la sala. Llegó entonces un oficial al que abordó de inmediato. Volvió a repetir la queja señalándonos desde el centro del salón y convirtiendo el asunto en una especie de linchamiento, ya todos los pasajeros pendientes de la movida. Pero el marino debió contestarle lo mismo que los demás y le indicó por tercera vez los lugares donde había enchufes.

Por fin decidió comprobar si alguno estaba desocupado. En un rincón del lado opuesto encontró uno vacío.

Aún tuvo que volver, aunque no se acercó demasiado, no para disculparse, sino para hacerme el gesto del Okey con el pulgar. Sólo me salió la respuesta borde de las vacaciones, un ¡Vete a cagar! más redondo que un ocho. Vi que la pareja vecina se reía, cómplice, entendiendo posiblemente la frase castellana. Recordé al paisano de Livadia de nuevo y la compañera me miró severa.
Minutos después de este encontronazo, anunciaron por megafonía que pasarían a comprobar los billetes del pasaje. El pequeño había perdido el suyo. Por suerte nuestros vecinos lo encontraron en el suelo al poco, nos devolvieron la galantería de cederles los sillones, aunque llegaríamos a la isla antes de la anunciada revista.

Desembarcamos en Nísyros, y también la pareja griega. No éramos más de diez personas y tres coches, y embarcaron otros tantos, más o menos. Alguien los esperaba y los vi alejarse en dirección al pueblo, mientras la morena de mi copla buscaba acomodo para esa noche entre las personas que había en el puerto.
Al día siguiente por la mañana nos saludamos otra vez en el muelle, mientras me tomaba una cerveza en la terraza de una taberna, acompañando a una de las tirópitas calientes que había comprado en Mandraki al panadero de Pali. Todavía los míos no se habían levantado y empezaban a llegar los caiques de turistas de Cos. Me extrañó que, siendo griegos, fueran a ver el volcán en los autobuses atestados y a la peor hora. Y en efecto, me equivocaba. Subieron al caique que hace la ronda a la isla y que recoge a los turistas de los barcos que eligen esa opción en lugar del volcán. Regresa al medio día para que la gente pueda comer antes de la vuelta de los barcos a Kardamena, en Cos.

Pues bien, cuando los vi en lo alto del borde del cráter, como a esa pareja de la foto, ya los reconocí. Nosotros estábamos terminando la visita y los pillé cuando llegaban al fondo y yo me disponía a subir. Pensé que era mi ocasión para cruzar unas palabras. Después del saludo les pregunté, algo indiscretamente, si eran geólogos, un poco de pinta sí que tenían, tan ciudadanos y tan camperos a un tiempo, seguían con sus botas y unas mochilinas de paseo. Contestaron que no, él era arquitecto, y preguntaron a su vez si éramos nosotros geólogos y de dónde veníamos. Señalé a la morena, que tardó un rato en alcanzarnos. Hablamos de las bellezas de Nísyros y del Dodecaneso en general. Nos recomendaron el recorrido en torno a la isla, aunque al final no podríamos hacerlo. Ellos regresaban de vuelta a Atenas, estarían cuatro días en Nísyros y su última recalada sería Kálymnos.

Todavía volvimos a encontrarnos esa noche cenando las anguinares a la polita (alcachofas) en la plaza de Mandraki. Y a la mañana siguiente pasaron temprano caminando cuando yo fumaba un cigarro a la puerta de los apartamentos. ¿Mia volta?, Un paseo?, les pregunté después del kalimera inicial. Iban en dirección al monasterio de Evangelistrias, a unos cuatro o cinco kilómetros, subiendo hacia el centro de la isla hasta la falda norte de la caldera, donde está ubicado. Tiene más interés lo escarpado del camino y el paisaje que la iglesia. Hay tramos cementados y otros de tierra con grandes baches y fue la última visita turística que hicimos antes de entregar el coche a Dimitris, después de ver Nikiá y su entorno el segundo día.

En algunas zonas, como en las altas de la isla, se ven los dos mares, pero el camino apenas tiene sombras y ya el sol era el amo y señor del cielo. ¡Menuda caminata, tres horas a la intemperie y no llevaban visera ni sombrero a la vista!
Renunciaron y, antes de una hora, volvimos a cruzarnos mientras yo buscaba los últimos motivos para fotografiar junto a la capilla de Ágios Nikitas. Al pasar, la mujer, de piel blanca y pecosa, me dice sonriendo, colorada como una manzana asturiana y abanicándose con la mano, Ζέστη πολύ!, Sesti polí, Mucho calor! y nos dijimos adiós. Fue la despedida.

Ελληνική Παραδοσιακή Ορχήστρα.  Ballos y danza solitaria. Nisyros.

http://www.youtube.com/watch?v=EVJZhc0lzUc

Fumarola activa en el suelo del cráter central del  Polivotis.
Nísyros.  Grecia, verano 2013.

¿Qué falta? No será necesario insistir en el origen volcánico de la isla. Es el volcán más joven del Egeo. Algo sobre las dimensiones del cráter principal. Tiene 265 metros de diámetro (lo medí a zancadas, así que puedo equivocarme) y la altura media de las paredes es de unos treinta metros.
Impresiona estar en esa explanada circular del fondo, un descomunal albero underground, una plaza de toros fantástica llena de fumarolas activas y ardientes, con un olor a azufre que no se disipa como en Nikiá. En algunas zonas algo parece rugir en el subsuelo, un hervor sordo y denso, el bramido del Gigante Polivotis, ¡y esto no es mitología!

Y hablando de literatura, en Nísyros murió al explotarle un mina de las que habían plantado los alemanes en la  2ª Guerra Mundial, Gideón, el personaje de Lawrence Durrell en Reflexiones sobre una Venus marina. Es el desenlace triste de la historia. No lo podía olvidar, porque de alguna manera ese episodio cerraba también para mí el círculo dodecaneso, donde el libro del inglés ha estado muy presente como habéis podido leer en capítulos anteriores de Archipiélagos.

Una mención a la Soumada, un licor de almendras de la isla que nos pusieron la noche de las anguinares. Está bien, pero antes que los licores dulces seguimos prefiriendo el tsikudiá cretense. 

En algunas páginas, como en una antigua en la que hablaban de las piedras de molino de la isla, o en otro texto de época bizantina donde se daba cuenta de que una princesa, no sé si de los Conmenos, tenía aquí un palacio, o en un tercero muy reciente en el que mencionan el lecho marino y el nivel freático a propósito del volcán, llaman Kastellórizo (pro. Kastelórizo) a Nísyros. O al conjunto de los pueblos, es decir al Ayuntamiento.
No sé si la causa será el castillo de los Caballeros de Rodas, o venía del siglo V. adC., cuando se construyó la Acrópolis. Imagino que será una denominación temporal, o un segundo nombre, porque hay otra isla habitada como algunos sabréis, más solitaria aún y pegada a la costa turca, a muchas millas al este de Rodas rumbo a Chipre, que se llama Kastellórizo, bautizada así por los bizantinos, aunque después pasó como el resto a manos de los Hospitalarios, conocida también como Megisti.

Un último recuerdo a la terraza de los apartamentos Tres hermanos, bajo cuyo cañizo  pasé muchos momentos de paz, simplemente mirando al mar y a las islas, y la última hora esperando la salida del kaike de Kardamena. Por si no las nombré todas, ahí van de nuevo, las del este y el oeste: Παχειά (Pajiá), Περγούσα (Pergúsa), Καντελιούσσα (Kandeliúsa), Άγιος Αντώνιος (Ayios Andonios), Γιαλύ (Yialí) y Στρογγυλή (Stroyilí).

Ese día de la despedida, habían llegado a Nísyros para visitar el Polivotis, Kostas Karamanlís con su mujer. Kostas, líder de Nea Democratía, el primer partido de la derecha, ex presidente del gobierno griego, miembro destacado de la élite dirigente, vástago de una de las las sagas familiares que han gobernado Grecia desde los coroneles, y de los máximos responsables de la ruina actual de su país, viajaba de vuelta a Kardamena en uno de los kaikes, medio de incógnito entre los turistas, la mayoría alemanes. Le hice un par de fotos para recordar esta otra casualidad, menos interesante que la que relaté arriba.

Hoy me pasé de largo, a sabiendas porque no quería otro capítulo y estaba decidido a terminar. Quedan algunas cosas pero en algún momento hay que acabar.

Αλκήστις Πρωτοψάλτη. Alkistis Protopsalti.  Λαβα. Lava.

http://www.youtube.com/watch?v=KuMU6KB-UpM


Salud y buen rumbo.

Barbarómiros

miércoles, 19 de febrero de 2014

Presidente Perplejo (PP)


El Presidente, de vacaciones en Cárpatos, sigue perorando,
 perplejo.


Perplejo

(Blanco sobre blanco)


"Estoy perplejoperplejoperplejoperplejo, perplejoperplejoperplejoperplejoperplejoperplejo,
perplejo, perplejoperplejoperplejo, perplejoperplejoperplejoperplejoperplejo, perplejo, perplejo, perplejo, perplejo, perplejoperplejo, perplejo, perplejo, (Pone perplejo, pero no se ve porque está escrito blanco sobre blanco), perplejo, perplejo, perplejo, perplejoperplejo, perplejo, perplejo, perplejo, perplejo, perplejo, perplejo, perplejo, perplejo, perplejo, perplejo, perplejo, perplejo, perplejo, perplejo, perplejo, perplejoperplejo, perplejo, perplejo, perplejo, perplejoestoy perplejo, señores", repitió el Presidente en sucesivos y prolongados rebuznos ante la Asamblea de acémilas perplejas.


E. Ramírez. Alas de Méjico. Mariachi.   El gustito.

http://www.youtube.com/watch?v=G8sGO6swmtM

Cantando el Gustito estaba
cuando me quedé dormido...

¡Aúpa Jalisco!


Ramiro

(De  888RRADAS)

Salud.

Toy perplejo tron...

...perplejo.

lunes, 17 de febrero de 2014

114


Hola y adiós.
Oviedo,  2013.



Salí a tirar la basura.



Coincidí una vez más con el del sexto, que bajaba con su solitaria bolsa mediada en la mano. Sólo nos decimos Hola y Hasta mañana, es de pocas palabras. Pero en el trayecto juntos, de ida y vuelta de los cubos, yo iba recordando mentalmente los tiempos en que vivían con él seis hijas y tres hijos, además de su esposa. Los pájaros hace años que volaron del nido y su mujer falleció. Ahora vive solo. Todo esto, y el hecho de que siempre fuera él quien bajaba cargado a tirar las cinco o seis bolsas diarias de basura de aquellos años, me hizo pensar en el fracaso de la familia.



Carlos Gardel.   Mi noche triste.


http://www.youtube.com/watch?v=08iAnr7I0vY


Salud y felices pesadillas.


ra