domingo, 22 de enero de 2012

Flores de la terraza


Geranio, noviembre 2011

Como me cuesta mucho prescindir del color, voy a introducir una primera morcilla que alivie un poco el predominio bicromo del blanco y negro, que aparecerá estos días y los sucesivos.

Son los colores de las flores que rodean las paredes donde hice el resto de las fotografías, en la terraza. Lola es una gran aficionada y tiene mano.
Pondré en ocasiones imágenes tratadas, como ésta, después de descubrir ese otro juguete del ordenador que permite alterarlas.

Con las que tienen más fallos por alguna razón, enfoque, encuadre, luz,... anduve experimentando. Soy un novato y todavía me fascinan estos espejuelos y cuentas de colorines.

No hay, por ello, pretensiones artísticas, cualquiera puede intentarlo y la mayoría volveréis a sonreir con mi ingenuidad, ignorancia y..., ¡de dónde salió este ancestral, este cavernícola!. Sólo me considero un aprendiz de fotógrafo, de casi todo, las subiré por el color y el contraste que suponen frente al resto de imágenes.

Y, por otra parte, ni la pintura es del todo color ni la fotografía siempre retrato realista, hay unas constantes que ligan todas las disciplinas llamadas artísticas, los terrenos donde se separan tienen más que ver, en mi opinión, con aspectos primarios de cada campo, los materiales, el modo de enfrentar la especialidad, los medios y el espacio con que se cuenta y hasta los canales de difusión, las modas y, en definitiva, el mercado. Aquí preferimos disfrutar a vender.

Serán entradas incluso más cortas que ésta.

Os pongo la música que más escucho estos días porque el chaval mayor la está ensayando.

De Robert Schumann, Waldszenen, Op. 82.  Escenas del bosque. Piano, Claudio Arrau.


Salud y color.

Barbarómiros

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