viernes, 21 de junio de 2013

Marianín el Averías


Puerto de Vega.
Asturias, 2013.

Luisín  El Averías


La noche anterior hubo una tormenta importante, las olas, como bombas explotando en el acantilado, subían por encima de las defensas del puerto. A través de las ventanas de un bar cercano contemplábamos el movimiento increíble de las tres farolas zarandeadas por el viento que iluminaban la explanada, parpadeando. A su pobre luz veíamos la cresta blanca de la ola saltando el muro y cayendo después en cascada sobre el cemento del paseo interior.

Sin embargo el primer día de verano amaneció con el mar calmo, el cielo azul despejado y un sol maravilloso. Había fiesta en el pueblo y, ya dispuestos con nuestras mejores galas, nos fuimos a dar una vuelta hasta los acantilados. Las tormentas siempre dejaban entre las rocas cosas impensables. Todavía quedaban muchos charcos en la explanada, pero fuimos sorteándolos sin demasiadas dificultades.

Junto al muro del espigón se acumulaba el agua y tuvimos que pasar en fila india pegados al él. Había que recorrer unos diez metros para coger la escalera de subida al paseo superior, sobre el propio muro. Desde arriba otra escalera, más estrecha y tosca, permitía bajar hasta las rocas.

Pero no llegamos a subir. Justo cuando pasábamos debajo de un letrero fijado al hormigón que anunciaba, PELIGRO, REBASES DE AGUA CON TEMPORAL, nos cayó encima un buen roción que nos dejó a los cuatro como a merluzos. ¡Pero si el mar estaba más plano que un plato de sopa reposada! Y lo curioso es que con la ola nos cayeron también en las cabezas cinco o seis peces, ¡salmonetes, nada menos! Miramos a lo alto del muro por si se repetía la mala jugada y entonces lo comprendimos.
Luis Mariano.  México, versión en francés.


Porque allí estaba Luisín El Averías con la caña en la mano después de hacer una de las suyas. En ese día festivo celebraba además su santo. Estuvo cinco años interno en los jesuitas pero no hicieron vida de él. Nos devolvía la mirada con cara de Mariano, pues en realidad lo bautizaron Luis Mariano porque su padre, de origen vasco, era forofo del cantante.

¡Se me cayó el bidón!, dijo por toda disculpa Luisín encogiéndose de hombros.

Era otra herencia de su padre. Cuando pescaba llevaba con él un bidón cilíndrico de plástico con tapa, de unos 25 litros, lo llenaba allí de agua, iba echando vivos los peces que pescaba y se sentaba en el bidón en los ratos que no picaban. De vez en cuando se incorporaba y abría la tapa para echar un vistazo a los peces, ¡era exactamente la misma manía que tenía su padre! Debió moverlo de sitio y se le fue de las manos...

Ramiro Rodríguez Prada

La Romántica Banda Local.  No me gusta el rock.

jueves, 20 de junio de 2013

Lluvia de verano


Ayi Apostoli.  Grecia, verano 2012.

Poema de amor estacional
(Para mañana)


Olvidaré que éramos niños en otra tarde azul de primavera como ayer
Te cogeré en volandas haciéndote cosquillas como si no pasara nada
Tal vez entonces recuerde un beso que me diste aquel invierno
O las hojas esas caricias que caen de tus manos suaves en otoño

Cuando el sol nos caliente las rodillas y sonrías saldrá una luna nueva
Me morderé las uñas nervioso y en silencio iré detrás de ti corriendo hasta la arena
Montaremos el circo en cualquier playa un algo escondida y solitaria

Cuando llegue el verano se acabarán las horas de abrazarte en primavera
Yo te diré un te quiero cálido y cercano paseando en la noche perfumada
Habrá gatos despiertos y fruta dulce y fresca bajo las estrellas y un mar sereno
Volverá sin duda ese solsticio montado en una nube fugaz como la lluvia del verano

(Volverá por sus fueros como tornan las vacas con la nieve)


De  Interrogatorios y Otras partidas perdidas. 2013.
Ramiro Rodríguez Prada


Χειμερινοί Κολυμβητές. Θ. Ρέλλος. Ἀργύρης Μπακιρτζῆς.
Μπακιρτζῆς.  Ὅταν θὰ ῾ρθεῖ τὸ καλοκαίρι. Cuando vuelva el verano. 


Salud.

miércoles, 19 de junio de 2013

Lucha por la vida


El gallu la quintana.
Asturies,  2013.

Mestizaje


La quintana, en Asturias, es esa zona delantera descubierta de una o varias casas cercanas, por donde andan picoteando al sol las gallinas, pollos y gallos del pequeño vecindario. En ocasiones se cierra con una alambrera y cumple la función de corral al descubierto; al atardecer los bichos se recogen solos en el corral interior. En Grecia, por el verano,  muchos duermen al sereno en las ramas de los almendros u otros árboles a su disposición.

¿Porqué esta introducción? Pues porque no sé cómo empezar la pequeña historia de hoy y necesitaba situaros un poco en el escenario.

Esta quintana era común y no tenía cerca de alambre, la formaban dos casas un poco apartadas del núcleo de la aldea. Los dueños no estaban a partir un piñón, pero se respetaban compitiendo en todo con cierto espíritu deportivo. Ambos eran, además, pescadores y mimaban a sus gallos, de los que sacaban plumas para los anzuelos artesanales en la pesca de la trucha. Sus animales eran de razas distintas, cada uno criaba la suya, y eran exclusivas.

En la quintana cada grupo de gallos y gallinas respetaba el espacio ajeno, más incluso que sus propios amos, parecían haber trazado una línea imaginaria en el centro que nadie osaba traspasar. Y cuando algún gallo más chulo de la cuenta lo intentaba, recibía de inmediato su castigo por parte de los gallos vecinos. El dueño se reía contemplando la escena desde el interior de la cocina, salvo cuando el gallo atacado era el suyo. Siempre se perdía alguna buena pluma.

Como la quintana no estaba cerrada, las gallinas picoteaban  también en una zona próxima con hierba alta, donde sin querer se mezclaban a veces los dos grupos. Allí, lejos de la vista humana, se ventilaron muchas diferencias, y de todo género.


...y allí tú me darías
allí tú, vida mía,
aquello que me diste
el otro día...

Debió ser la relajación de costumbres de los tiempos modernos, la raza que degenera, o el apor que todo lo puede, quién sabe, el hecho es que se empezaron a ver parejas de gallos segundones en compañía de gallinas poco ponedoras del corral vecino. Y pronto también a las muy ponedoras, que aquello de la novedad tenía su morbo.

Cuando las nuevas generaciones de pollos comenzaron a echar las plumas de adultos, los paisanos vieron con desesperación que estaban perdiendo la exclusividad colorista primitiva de sus animales. Ahora no había apenas diferencias entre los dos grupos y era ya tarde para encerrarlos.
Los dos pensaron en la temporada de la trucha y en la misma solución: usar los anzuelos de la campaña anterior. Pero la afición les hizo probar las nuevas plumas en un par de anzuelos.

Ninguno de los dos comentó nada con el vecino, porque las truchas entraban como lobas a las nuevas plumas. Ese año pescaron más que nunca.

Las gallinas siguen viviendo libres en su quintana abierta..., para desgracia de las truchas.

Ramiro Rodríguez Prada

Papayiannopulu. Marika Ninu.  Tsuanakos ise mia kota pardali.  Tsuanakos es una gallina pardal?

lunes, 17 de junio de 2013

57


Grecia, verano  2012.


Salí a tirar la basura


a media mañana. Había un pequeño cubo metálico que era el único que teníamos los vecinos de un grupo de cuatro casas a las afueras del pueblo. Siempre estaba lleno, daba igual ir por la noche, a media tarde, o por la mañana como hoy. En la semana que estuvimos allí no conseguí tirar la basura ni una sola vez. El casero nos había dicho que el Ayuntamiento multaba si la basura rebasaba el cubo y, por ejemplo, caía algo al suelo. Más por un civismo estricto que por el miedo a la multa, daba todos los días un paseo hasta los contenedores del pueblo. El caso es que tampoco vi nunca a los vecinos tirar nada y, lo que me pareció más raro, no vi ni oí ningún camión de recogida. Y lo cierto es que observé que las bolsas allí depositadas nunca eran las mismas, lo que indicaba que alguien se las llevaba. Estas cosas me  inquietan y pregunté a un vecino. Me dijo que las recogía al amanecer un hombre con una motocarro. Antes del alba allí estaba yo a perro puesto vigilando desde el balcón que daba al camino. En efecto, apenas acababa de salir el sol cuando escuché el ruido y al poco vi acercarse el vehículo. Llevaba media caja llena de bolsas. Se bajó un hombre y, sin apagar la moto, vació el pequeño cubo. La sorpresa vino enseguida porque, acto seguido, cogió un número equivalente de bolsas de su motocarro y llenó el cubo con ellas de nuevo. Me pareció tan asombroso que no me atreví a comentarlo con los vecinos. Ya me miraban un poco raro.


Κρίστη Στασινοπούλου. Kristi Stasinopulu.   We are flying.




Salud y felices pesadillas


ra

domingo, 16 de junio de 2013

Ο Βασίλης Τσιτσάνης, Vasilis Tsitsanis -2


Tsitsanis  cantando y  Papaioannu  al  baglamá.
Imagen de una foto en la revista  dífono.

Ο Βασίλης Τσιτσάνης -2


Buenos días. En el capítulo de ayer no seguí mucho el orden biográfico de Tsitsanis pero, más o menos, me quedé en los años cincuenta, cuando hablé de Meri Linta y Poly Panu a propósito de una de las primeras cintas que compramos en Grecia, foto de ayer mismo.

Aquí lo podemos ver en una grabación muy posterior con otra cantante de los setenta. Es un tema del que hizo una versión memorable en su día Kasantsidis, aunque el rebétiko no es el estilo que más le va al pontio.
Βασιλης Τσιτσανης.  Eleni Gerani.  Πηρα την στρατα κι ερχομαι.


Linta era una cantante muy querida en su país y muy variada en sus registros. Grabó con todos los grandes compositores griegos y su voz se acomodaba al éntecno como al laikó o al rebétiko, pero siempre con una voz potente y cristalina de mucha calidad, en la onda de Faradouri aunque más discreta con la puesta en escena de sus facultades vocales.

Y Poly fue otra cantante de primera línea, habitual de las películas griegas de finales de los cincuenta y los sesenta, muy versátil también, aunque decantada por el laikó. Sin embargo tenía una voz con mucha personalidad, masculina a veces, con un rajo y un deje final despechado, que venía muy bien para la dureza de las letras y el estilo escangallao del rebétiko.

Y para mí es la mejor voz griega de todos los tiempos, con diferencia, para interpretar un potente tango porteño, no el blandengue tango italiano, o griego, que suele copiar ese modelo.

Β. Τσιτσάνης. Σ. Μπέλου.  Οταν συμβει στα πέριχ.


Tampoco es que  la de Sotiría Belu fuera mala para el tango, pero de lo que no hay duda es de su superioridad en el rebético, y para hombruna ella. Nunca falta el griego maligno que te recuerda que era lesbiana.

Con Sotiría entramos ya en los arrabales del rebétiko, Ta périx. Los dos temas siguientes, como prometí, van de colocaos por el alcohol. Aunque lo cierto es que donde había lo uno nunca faltaba lo demás. Más o menos como ahora.

Tsitsanis nació en Tesalia, cerca de esa región del uso y el tsípuro de Tirnavos, al oeste de Lárisa, en Tríkala, el centro de la Grecia continental, en 1915.

Tσιτσανης.   Oταν πινεις στην ταβερνα.  Cuando bebes en la taberna.


Ζωή Σαμαρά y Βασίλης Τσιτσάνης, el día de su boda. 1942. 

Era un dandy Tsitsanis, con su culo de bebedor de whisky, o su falta de trasero más bien, su figura espigada, huesuda y no exenta de cierta elegancia desdeñosa y sabia. Manos largas y aristocráticas. Un manga en toda su expresión.

En muchas fotos se lo ve con esos ojos saltones, los párpados medio caídos, como si estuviera somnoliento o medio pedo, quizás ambas cosas, agarrado a su vaso de tubo o a su cigarrillo, o a ambos dos. Siempre pacífico.
Cantando parece que no articulara, los labios finos, tiene toda la apariencia de una máscara con ese frontal pelado y ese cráneo de macrocéfalo. Todo un personaje Basilis.

Βασίλης Τσιτσάνης.  Πριγκιπομαστούρηδες. Príncipe de los colocaos.


En uno de los veranos que pasamos en Limnos, tocó un grupo de música ateniense muy numeroso, que podía ser clasificado en aquella etiqueta de Música de la Nueva Era, Nuevas músicas, etc. Usaban instrumentos tradicionales, pero también un violín y un contrabajo, por ejemplo, y sus canciones estaban construidas sobre bases de temas de Tsitanis.
El resultado nos pareció muy sugestivo y elegante, aunque la música no tuviera mucho que ver con los primeros mangas de Tsitsanis.

Sofía, la nieta de nuestra casera -refugiada de Galípoli-, que estudiaba en Atenas, cantaba en ese grupo y nos contaba que Vasilis había dejado muchísima música escrita que, o se había perdido o era prácticamente desconocida.

Tσιτσάνης, en directo. TV.  Το Παλιόσπιτο/ Πάλιωσε το σακάκι μου.


Murió el día que cumplía 69 años, el 28 de enero de 1984. No suelo afinar tanto con las fechas ni de nacimiento ni de defunción, pero en este caso el dato es curioso, ¡cualquier día es chungo para morir, y el de tu cumpleaños como cualquier otro!

Hablar de su discografía sería demasiado prolijo. Hasta la época de la ocupación y la guerra civil grabó docenas de canciones, muchas perdidas, y a partir de los años cincuenta los registros son demasiados para apuntar aquí. Entre propios, en compañía de otros músicos, recopilaciones y reediciones encontré un centenar.  

Tsitsanis. Perpiniadis. Oi mangues tou paliou kairou.  Los mangas de los viejos tiempos.


Tsitsanis tocando el  baglamadaki

Al final me decidí a poner dos temas de los viejos, que había aparcado. En el de arriba canta Perpiniadis, uno de los músicos con los que actuó y que grabó varias de sus canciones, era otra voz de las clásicas del género, como lo era la de Tsausakis, en el siguiente tema.

He mencionado ya en los dos capítulos y subido versiones de varios cantantes, hombres y mujeres, pero la nómina es enorme pues, como he dicho, Tsitsanis es el músico más prolífico y rompedor de la historia de la rebétika. Otros famosos intérpretes de sus composiciones fueron Katy Gray, Kókotas, Kazantzídis, Bizikótsis, Anguelópulos o Gavalás. 

Βασίλης TσιτσάνηςΠρόδρομος ΤσαουσάκηςΙωάννα Γεωργακοπούλου.
 Yiati me xypnises proi. Porque me despiertas temprano?


Y la última es quizá de las más conocidas de Tsitsanis, como del Sinefiasmeni kiriakí, las versiones son muchas: Kokotas, Jarula Labraki, Margaritis, Glykería..., y es un zeibékiko triste triste de los que me molan a mí. La versión de Kasantsidis es también muy buena.

Ahí dejo sin subir Ta kaburakia, Los cangrejitos, que ya coloqué más veces y lo volveré a hacer cuando me ocupe de Marika Ninou, que es la versión que más disfruto. Vuelven a ser ocho canciones.

Κώστας Βίρβος. Βλάχος. Βασίλης Τσιτσάνης.  Της Γερακινας Γιος.


Salud y buena música.

Barbarómiros.

sábado, 15 de junio de 2013

Ο Βασίλης Τσιτσάνης, VasilisTsitsanis



Vasilis Tsitsanis.
Fotografía del CD  Το Μεγαλείο του Τσιτσάνη
17 Αγαπημένα Τραγουδια


Ο Βασίλης Τσιτσάνης


Buenos días. Vamos hoy con el que sin duda es el compositor de rebétika más importante de la segunda generación, los que triunfaron después de la guerra europea y civil griega.
Vasilis también tocaba el busuki y cantaba, aunque la faceta donde destacó con claridad fue en la composición. Es autor de cientos de canciones interpretadas por multitud de cantantes, y un buen número de ellas son muy populares en toda Grecia.

No es el caso de ésta que oiréis, de 1937, que fue la primera que grabó y de la que encontré esta versión, donde Tsitsanis sólo figura como autor. Aunque es del mismo año, no sé si es la original.

Tsitsanis. Canta, Xenakis.  Σ’ έναν τεκέ μπουκάρανε


El tema siguiente sí es de los más conocidos. Cuando Tsitanis llegó a Atenas por primera vez con 21 años a estudiar Derecho se enrolló con los mangas y dejó los estudios, que compaginaba con un curro, tocando en un local para sacarse unas perras.

Había aprendido a tocar la mandolina, el violín y el bousuki y era un admirador de los clásicos del rebétiko, Vambakaris, Papásoglou, Perdikópulu. Los conoció, y a otros como Payiumtzis o Perpiniadis. La mayoría acabaría grabando canciones de Vasilis o actuando en su compañía. Y otro tanto diríamos del género femenino tiempo después, Skenasi, Ninu, Belu...

En compañía de Marika Ninou, canta este zeibékiko, y toca el buzuki, en el que también era un virtuoso, si bien tenía que competir con monstruos del instrumento de la categoría de Manolis Xiotis, por ejemplo.
Tsitsanis, Ninou.   Apoxe kaneis bam.   Esta noche hacemos bam!


Durante los años de la ocupación alemana abrió un local de uso en Salónica, con música en vivo, que llamó  Ουζερί Τσιτσάνη. Dicen que en esos años y en los posteriores a la guerra civil escribió las mejores canciones de su carrera. Como por ejemplo  Συννεφιασμένη Κυριακή, Domingo nublado, que he subido aquí varias veces en la voz de Sotiría Belu y de la que existen muchas versiones.

La tercera es otra de las típicas suyas, El vapor de Persia, con la mercancía de hachís  creo que también la he puesto, pero me sigue gustando mucho y repito. A esta grabación le patina un poco la neurona, es el pedo.
Tsitsanis.  To vapori ap' tin Persía


Con su conocimiento de la música y su imaginación enriqueció los géneros del rebétiko, en ocasiones monótonos y cansinos, introduciendo instrumentos, armonías vocales con segundas y terceras voces, coros, melodías más frescas y brillantes...

Cada loco con su tema, yo sigo con los mangas, y Tsitsanis antes de convertirse en el monstruo reconocido que llegó a ser en vida, fue también un rebetis de los de siempre, a vueltas con sus paranoias.
Τσιτσάνης.   Η λιτανεία του μάγκα.  La letanía del mangas. 

http://www.youtube.com/watch?v=TuaB_GcEFOU


Casete.  Tsisanis  con  Meri Linta  y  Poly Panu.

He contado también que el primer año que fuimos a Grecia con el utilitario compramos dos cintas de casete, una de Hatsidakis y otra de Tsitsanis, era muy difícil entonces encontrar cosas de rebétiko antiguo. Y eso que ya se estaba produciendo el resurgir del género, que había tenido su cenit en la posguerra civil.

En esa cinta cantaban ya dos mujeres de esa nueva generación de los 50, Meri Linta y Poly Panu. Eran temas que luego he escuchado menos que los que traigo hoy, pero que nos sirvieron para un primer contacto. Allí estaban: Ftojó kormi, Ímaste zevgari fino, Periplanomeni soí, Ya na se kano ánzropo, el Mambo me peniés, Mambo con penas, y más penas, Peniés, Felajés glikés...

Tσιτσάνης.  Nαργιλέ μου.  Mi narguilé.


Pero yo a lo mío. El borracho, el colocao, mecismenos, tifla, mastura, son palabras sinónimas y se usan en distintos ambientes, aquí en los del opio, como en la primera canción de hoy, o el hachís. Ya las mencioné en aquella entrada de los tacos en griego.

El masturas es un término muy frecuente en la rebétika, como el narguilé, el teké, el fumadero, el palioduñá, el mundo furris, chungo, o las peniés, las penas... . El desamor, las necesidades, la drogadicción, el alcoholismo, y una diversión de tintes tragicómicos.

Hoy tocaron los de la pipa y mañana los bebedores.

Tσιτσάνης.   Δηλητηριο στη φλεβα.  Dilitirio sti fleva. Veneno en las venas

Los motivos de las canciones Τsitsanis, sobre todo las de la primera época, son más duros e inciden en los mismos escenarios genéricos del rebético mencionados. Ta périx, Los arrabales, es el título de otra de sus canciones que Hatsidakis escogió como título de sus grabaciones clásicas dedicadas al rebétiko desde una perspectiva lírica.
Kaze bradi panda lipimeni...

Todo triste cada noche...

Βασίλης Τσιτσάνης. Μαρίκα Νίνου. Κάθε βράδυ λυπημένη.

http://www.youtube.com/watch?v=rRYBuyR3224&list=RD02iNUYI__1VCc

Siete canciones ya va bien. Aún tendría que reducir más las entradas, pero no se me arregla. Por eso dedicaré un segundo capítulo a Tsitsanis mañana mismo.

Me quedan 20 temas en espera y no sé de cuáles prescindir. Ya tuve que descartar en este capítulo varios que me gustaban de la primera época, con las voces de otros cantantes como Perpiniadis, Tsausakis o la propia Marika Ninu, aunque es posible que todavía rescate alguno. No obstante los de Marika, que hay varios muy guapos, es posible que los deje para cuando le llegue su turno, que debería.  
Res mes, colegaris.  Υγεία και καλή μουσική! ¡Salud y buena música!


Barbarómiros.

P. D. Me desdigo, ahí va la octava, para no dejar sólo tristezas:

Βασίλης Τσιτσάνης. Χαρούλα Λαμπράκη.  Με παρέσυρε το ρέμα. Atraídos por la corriente. 

Hasta mañana.

viernes, 14 de junio de 2013

Chochorizos culares


En el secadero.
León, 2013.


888RRADAS


ChochOrizo$$    Cularess


...bárcenasratomatasurdangaríncampsortegafabrabotínlaragonzálezreinacostatrabaroucocorreayunlarguísimoetc...

                                       l              ¡              ¡
                                       o            c             m
                                       n             h             o
                                       g             o              r                                   
                                       a             r              c
                                       n              i              i
                                       i              z             l
                                       z             o              l
                                       a             s               a
                                       $              $             $  


Los Jubilados.   El son cubano.



Sangr -Salchichones +Chorizo$$ Morcilla!!


Oscar D'León.   El bodeguero.



Salud

Ramiro

jueves, 13 de junio de 2013

Por las veredas de Valle


L' Escala. Girona, julio 2012.

El tratante


Ladraban los perros cuando dejaron el pueblo mucho antes del amanecer. La noche era fría, y la luna pálida, casi transparente, rodaba ya cerca de los montes. Avanzaba el carro penosamente por un camino embarrado y las mulas agachaban las orejas al chasquido de la tralla, atentas al estímulo sonoro de las blasfemias del carretero. Lo acompañaban dos mujeres vestidas de negro que, por la edad y cierto parecido, bien podrían ser madre e hija.

Quién sabe la urgencia que empujaría a esas personas a viajar en una noche así, pero su destino estaba muy lejos y querían llegar antes del anochecer siguiente.

Una hora antes del alba se internaron en una zona boscosa, un lugar que todo el mundo evitaba salvo fuerza mayor, se contaban historias de todas las clases, pero siempre desagradables: asaltos, asesinatos, apariciones... .
Las mujeres se santiguaron cuando el carro abandonó el camino despejado para enfilar por entre los viejos robles y el carretero colocó la escopeta cargada sobre sus piernas.

En la inmediaciones de una encrucijada, con un crucero de piedra toscamente tallado y un montón de cantos rodados en su base, empezaban a filtrarse ya destellos de luz entre los troncos y la maleza del monte.
Unos metros antes de llegar vieron venir de frente la silueta de un hombre que, al aproximarse, todos reconocieron. Era un tratante rico del pueblo vecino en cuya familia se había cebado la desgracia. En pocos años había perdido a su mujer y a su único hijo, y él no volvió a ser el mismo desde entonces.

El mulero hizo un gesto de saludo cuando llegaron a su altura en el cruce de caminos, pero el hombre pasó de largo sin girar la cabeza, ajeno a todo, como si no existieran. El carretero se encogió de hombros y arreó a las mulas, mientras el hombre tomaba el camino de su aldea.

El sol ya se había levantado cuando dejaron el bosque. Saliendo a un terreno más despejado empezaron a escuchar el toque a muerto de un campanario lejano. Las mujeres volvieron a santiguarse al unísono mientras el carretero blasfemaba, ¡Cagon Dios, torda, mula!, y hacía restallar el látigo sobre las orejas de sus animales.

Con un sol tibio, pararon antes del mediodía en una venta a dar un descanso a las mulas, echarles algo de cebada y de beber, y de paso estirar ellos las piernas y comer también un poco.

Mientras daban cuenta de un plato caliente de berzas con judías, patatas y tocino, escucharon una conversación entre dos trajinantes de una mesa cercana en la que hablaban del tratante. Perdieron las ganas de seguir comiendo.

Un criado lo encontró ahorcado en la cuadra, antes de la salida del sol, cuando iba a ordeñar las vacas. Debía de llevar varias horas muerto, tal vez se colgara cuando salió de casa al poco de cenar, nadie lo volvió a ver vivo después, el cuerpo estaba ya helado y rígido.


Ramiro Rodríguez Prada.

Juan Perro.  El carro.


Salud.

miércoles, 12 de junio de 2013

O Θανάσης Σκορδαλός, Zanasis Skordalós


Ristras de ajos en un solar/aparcamiento en Plaka.
Atenas , julio 2012.

Σκορδαλός


Buen día. Skordalós es el séptimo de los Protomastores, o primeros maestros de la música cretense, y el que abre la década de 1945 al 55, es decir, de la segunda generación de músicos tradicionales con registros discográficos. La anterior de sus hermanos mayores, digamos, la iniciaban Rodinós y Baxevanis a mediados de los años '20. 

Θανάσης Σκορδαλός.  Χίλιες καρδιές κι αν είχα εγώ 1946-1954


Las ristras de ajos de la imagen creo que intentan alejar a las brujas y prevenir del mal de ajo, o sea de ojo. De esto espero hablar un poco cualquier día que me acuerde, son muy supersticiosos los griegos y descreídos a un tiempo, un lío.

La razón de haber elegido esa foto para encabezar el artículo sobre Zanásis, no es sólo por ilustrarlo con una imagen de Grecia puesto que hablamos de un cretense, también porque Skordo es Ajo en griego.

La Skordalia es una especie de salsa de patata y ajo, un puré en realidad, muy común en Grecia, que acompaña a muchos platos, sobre todo de pescado. Es frecuente con los filetes de  Ξιφίας, (X)Ksifías, el pez espada, que suele quedar un poco seco e insípido y la salsa lo alegra.

Θανάσης Σκορδαλός.  Θέλω να βλέπω θάλασσα. Quiero ver el mar. 

Espero hablar también de la Skordalia en  Lo que se comió..., porque es una de las salsas básicas de la cocina griega. A lo que iba: Skordalós podríamos traducirlo libremente como  El salsajo.

θελω να βλεπω θαλασσα
θα πα' να βρω τσι μαγισσες

Me gusta ver el mar
para encontrarme con las magas

Casi todas las canciones son registros de los años setenta que fue su época más fértil

Θανάσης Σκορδαλός.   Της Σαμαριάς το πέρασμα. El paso de Samariá.


La mayoría de los lirakis se acompañan con la voz, pero no todos lo hacen con el estilo y calidad de Skordalós, destacan quizá en el instrumento pero las voces no siempre alcanzan la misma altura y se hacen acompañar por otro cantante, o es el laudista u otro instrumentista el que canta, etc.

Es tal vez el maestro número uno de la siguiente generación, con la lira y con la voz. Tiene una textura y un timbre muy cretenses, cualidades que se repetirán en Nikos Xiluris. La canción anterior es un ejemplo de lo que digo para quien conozca también la música de Nikos.

Le gusta al mi Dimitraki, así que cuando vinimos de Creta le traje ese CD de los Protomastores. Y en parte le gusta Skordalós porque es un amante de Xiluris que era más de nuestro tiempo. Actuaron y grabaron juntos y ya puse una de esas canciones en aquella entrada de Barbunya, Salmonetes.

Θανάσης Σκορδαλός.  Στο Σπήλι είναι 'να νερό. En Spili hay agua. 


Éstas son las únicas kontyliés que encontré, y no estoy del todo seguro de si es otro tipo de mantinada.

Los temas de la música tradicional cretense son los universales de todos los folclores, el amor, la vida, las dificultades y alegrías, la camaradería, el trabajo, el heroísmo, la muerte..., pero los motivos relacionados con el mar tienen mucha mayor presencia que en otras tradiciones, como parece lógico tratándose de una isla.

Al ser muy montañosa desde cualquier punto de Creta, excepto las mesetas interiores rodeadas de montañas, como Lasizi o Nida, se ve la mar. Y en las cumbres los dos mares, al norte el de Creta y al sur el de Libia, con unos desniveles vertiginosos que parecen precipitarte en ese azul de escándalo cuando lo miras.


Vuelvo a repetir que si hay un pueblo marinero en el Mediterráneo ése es Grecia y en particular sus islas.

Σκορδαλός.  Σ' ένα ψηλό βαθύ γκρεμό.  En un acantilado alto y profundo.

http://www.youtube.com/watch?v=6K2az4d0r7k&list=PLC4340E65B77C89DB


Grecia, agosto  2012

Spili, el título de la canción anterior a la de arriba, hace referencia a su pueblo, en la prefectura de Rézimno de nuevo, donde nació en 1920. Le dedicó su primer registro discográfico en 1946, el Sirto de Spili. Otro hecho que se repite en muchos músicos cretenses: lo primero mi pueblo.

Había empezado a tocar un modelo antiguo de lira a los 9 años y, como no podría ser de otro modo, también cuenta con su anécdota tempranera: la compró por 18 dracmas.
Rodinós, a quien Zanásis admiraba, el primer gran maestro de la lira, lo escuchó y lo señaló como su sucesor natural en el instrumento.


Σκορδαλός.  Ποιος ουρανος, ποια θαλασσα. Qué cielo, qué mar!

Después actuaría con muchos grandes, el Baxe, Markoyiannis, un laudista de su pueblo, Maniadakis o el joven Nikos Xiluris allá por los '70. El destinado a recoger el testigo que él había recibido de Rodinós. Lástima de la temprana desaparición de Nikos.

Zanasis compaginó su trabajo en un banco, hasta su retiro, con abundantísimos registros discográficos, las actuaciones en Creta y Grecia entera, así como con sus innumerables giras por los cinco continentes atendiendo, al igual que hicieran otros grandes músicos de la isla, los requerimientos de las colonias griegas de emigrantes: Egipto, Canadá, Estados Unidos, Australia...

¿Fue mi amigo del Pireo, Yorgos, el que me habló de un local de música cerca de Rézimno que lleva el nombre del músico, o de dónde lo saqué? El caso es que en el viaje a Creta llevábamos varias direcciones de sitios con música en directo pero no recuerdo ningún Skordalós, lo apunto por si acaso.

Σκορδαλός.  Όνειρα πλέκω μυστικά.


Y en ese tema volvía a recordar poderosamente a la voz de Xiluris y hasta al rasgueo de su lira.

Murió en 1998. Jristos Papadakis escribió una mantinada en su honor, que es como el lamento de las miroloyia, las canciones fúnebres de Mani. Traducción personal libre:

Στο θάνατό σου βρόντηξε και σείστηκε η Κρήτη
Δάκρυα τα χιόνια γίνανε του γέρο Ψηλορείτη

A su muerte rugió y tembló Kriti
En lágrimas se deshizo la nieve del viejo Psiloriti

1997. Última aparición de Skordalós en la TV. Creta, directo.


Salud y buena música.

Barbarómiros

martes, 11 de junio de 2013

Η Κρήτη, Creta -15. El regreso.


Patzianós. Detrás la garganta de Kalíkrates.
Sfakiá. Creta 2003.

La caja de las provisiones


Si no miente mi libretina de Creta, fue el 15 de octubre el último día completo que pasamos en Janiá, y la mañana y parte de la tarde las dedicamos casi en exclusiva a las compras.

Estuvimos por la mañana en el Mercado Central y allí cargamos con la mayoría de las golosinas que pensábamos llevar. En el Mirobolo, la tienda de vinos y licores donde trabajaba Vaso, la compañera de Akis, cogimos el tsikudiá, la retsina y los vinos, aleccionados por ella. También nos indicó algunos puestos donde podíamos aprovisionarnos: aceitunas de Kalamata y de otros 4 ó 5 tipos, algunos quesos curados que acompañaran al mizitra fresco que ya traíamos de Sfakiá, uvas sultaninas de las que Creta es gran productora, almendras, pistachos, más orégano a añadir al que nos habían dado de su madre los Yannakakis en Frankokástelo, y un kilo de yogurt que tuve el capricho de traer también.

Este es uno de los lugares que no deben perderse en Janiá, como vengo repitiendo, y los días que pasamos allí íbamos a diario. En el exterior hay un kafenío con una terraza bajo la sombra de un eucalipto centenario, con clientela griega casi exclusivamente, que bebe café y juega al tabli, y donde se puede tomar el pulso mejor que en parte alguna al tranquilo tempo griego, otra manera más pausada de entender la vida.

Ya puse este tema en el capítulo del tsikudiá, pero no me resisto a repetirlo porque nació en un escenario semejante, éste de Salónica.
Λουδοβίκος των Ανωγείων. Μαριώ.   Μπιτ Παζάρ.
Música y letra, Ludovikos ton Anoyíon. Voz, Marió.  Bit Pasar.

http://www.youtube.com/watch?v=iQ2UGD1aPl0&feature=related

En el mercado de Bit Pasar/ Beben café en los desayunos/ Los chatarreros de Minas,  y no hablan./ Pero cuando empieza el rakí/ No pasa el tiempo por allí.

Comimos en un chiringuito del propio mercado donde hacen unos caracoles famosos en toda Grecia y por la tarde volvimos por la tienda de Nikos Tomadakis para comprar algún otro disco. Encontramos allí dos CDs de palio rebétika, Bambakaris, Deliás, Batis, Asikis..., hecho para turistas de habla inglesa con canciones que no habíamos podido encontrar ni en Atenas, y a precio de saldo.

Desde por la mañana yo echaba el ojo a todas las cajas de cartón que veía a la puerta de los negocios o aparcadas en las basuras. En la misma plaza de la catedral, junto a la pensión,  había una tienda de electrodomésticos y por la mañana, antes de empezar con nuestras compras, dejaron una enorme, fuerte y hermosa, que incluso llevé  hasta la habitación a pesar de que me pareció demasiado grande y que, en efecto, tuve que devolver después a su sitio porque me sobraba mucho espacio. 

Por la tarde, a la vuelta de la tienda de música, encontré lo que buscaba. Era una caja fuerte, dicho  en dos palabras, aunque no de acero sino de cartón, de unos 60 centímetros de lado por 40 de alto.

Durante las tres semanas en Sfakiá yo había tenido la precaución de guardar todos los recipientes de plástico del yogur, que comprábamos en tamaño familiar de un kilo. Así pude saber que ese verano gastamos más de siete kilos de yogur, contando el que nos dio, casero de oveja, probio, María, la esposa de Zodoros Deliyannakis, nuestros caseros.

Esos envases me sirvieron para empaquetar los dos kilos de mizitra, el feta, las aceitunas, las salchichas de los Yannakakis y alguna otra cosa más delicada. La miel venía en latas metálicas. Los quesos curados y lo demás no corría peligro, y por si acaso cada envase o pequeño paquete lo envolví en plástico por separado, y todo ello estaba precintado con cinta adhesiva.
Fue un trabajo concienzudo que dejé listo antes de ir a cenar a lo de Nikos las pitas de esa última noche, para después volver al Kriti a escuchar música y, finalmente, salir con Nikos por los locales de madrugada, algo con lo que no contábamos. 

A toda esa lista de alimentos, hay que añadir los dulces y pastas que habíamos probado, tan buenos que por primera vez compramos algunos para amigos y familiares. Éstos pensábamos traerlos en mano, pero me sobraba un poco de sitio en la caja, que era cosa mía, y se lo ofrecí a la colega, luego comprendí que fue una oferta quijotesca.
Γ. Παπαδάκης. Σκορδαλός.   Πάντα θλιμμένη χαραυγή.

http://www.youtube.com/watch?v=GVqjwl04rcQ&list=PLC4340E65B77C89DB

El papel de envolver de la tienda de Akis.  Janiá. Creta.

Tras una larga siesta de los guajes fuimos a cenar las pitas. Era algo pronto todavía para ir al Kriti y estuvimos charlando un rato con Nikos. Y entonces pasó un paisano con una pequeña motoreta llevando la caja que yo había desechado por la mañana. No sé ni cómo le cabía en el sillín trasero, subía medio metro por encima del paisa, ¡parecía una caja de cartón con ruedas! 

Después del Kriti y la madrugada con Nikos, hacia las 6 cogimos el taxi al aeropuerto. Llegamos los primeros de esa día y facturamos la caja y una maleta. Ahí comenzó la segunda peripecia. Yo reservé las botellas, incluída una de aceite que nos habían regalado también María y Zodoros, para llevarlas en una mochila de equipaje de mano, previniendo roturas o pérdida de líquidos. 
Era un vuelo doméstico hasta Atenas para coger allí otro a Barajas. Nos facturaron el equipaje hasta Madrid.

Σκορδαλός.  Ο ύμνος του Ελευθερίου Βενιζέλου.  El himno de Elevzerios Venizelos.

http://www.youtube.com/watch?v=afH8Vqk_8Nc&list=PLC4340E65B77C89DB

En el mostrador de Janiá, detrás de nosotros, facturaron un grupo de italianos que cogieron el mismo vuelo, pero de Atenas iban a Roma. Abrevio.

Cuando llegamos a Barajas faltaba la caja. Llegó tres días después. Apareció en el Aeroporti di Roma, la enviaron a Barajas y de ahí a Ranón en el último vuelo de esa noche. Nos la trajeron en una furgoneta a las doce y media, trataban de evitar la correspondiente reclamación económica. 

En una tienda de suministros náuticos de Janiá había comprado una cuerda bandera y la caja parecía uno de esos magos escapistas a los que atan con docenas de ligaduras de las que logran librarse en un minuto. Pues las ataduras estaban intactas y la misma caja no parecía haber sufrido mucho en su periplo italiano. Firmamos la entrega y se fue el repartidor. Lo cierto es que ya la dábamos por perdida. ¡Menuda alegría!
Νίκος Ξυλούρης.  Η Μπαλαντα του κυρ' Mεντιου.


¿Había pasado algo? Pues que las dos cajas de dulces, en las distintas posiciones en que almacenarían el bulto, habían ido perdiendo el almíbar y la miel, porque encima no se nos ocurrió otra cosa que comprar los pasteles más dulces, pringosos y turcos de toda la pastelería.

Nada parecía haberse perdido, ni los pasteles que, algo menos dulces, estaban aún más ricos. Pero tuve que limpiar paquete a paquete hasta poder abrir y probar algo. Ni siquiera se estropeó el yogur, tenía un poco más de suero porque había pasado tres días fuera de un frigorífico pero estaba tan bueno como el que comíamos a diario en Creta.

Salud, buena música y mejores alimentos.

Ν. Καζαντζάκη, Ο καπετάν ΜιχάληςΜ. Χατζιδάκι.
 Φλέρυ Νταντωνάκη.  Δεν ήταν Νησί. No era isla.

http://www.youtube.com/watch?v=rPtR96rIQ0s

Barbarómiros