miércoles, 11 de septiembre de 2013

Madrugada


Xixón  2013

Terapia deambulatoria


Había hecho un día húmedo y frío, extraño para la estación en la que estábamos. Fue un cambio brusco, además, y todo ello lo registró mi hombro, el más fiel barómetro y termómetro con los que cargo encima desde hace años.

Por la noche el dolor no me dejaba dormir, así que me levanté a tomar un calmante y echar un cigarrillo.
Volví a la cama pero el dolor no cedía. Esta vez me vestí, me abrigué bien, cogí un paraguas y salí a la calle.
Torquato Neto. Carlos Pinto. Gal Costa.   Três da madrugada.

http://www.youtube.com/watch?feature=fvwp&v=13389UquLZ0&NR=1

Quizás no fuera lo mejor teniendo en cuenta que en la calle se dejaban sentir aún más la humedad y el frío. Sin embargo, ponerme en marcha casi siempre me ayuda a no deprimirme en exceso y es preferible a quedar en casa sentado, agarrotado y echando pestes de todo. No tengo paciencia entonces para leer, escuchar música o ver la televisión.

Tomar somníferos tampoco es buena solución, es posible que entonces durmiera, pero al precio de
levantarme al día siguiente atontado y totalmente rígido, como si hubiera cargado con un baúl a cuestas toda la noche. Trato de evitarlos.

Dí un paseo largo, caminando todo lo rápido que me permitían mis castigados pulmones. Apenas me crucé con tres o cuatro personas en las dos horas largas que estuve fuera. Cuando llegué a casa el dolor seguía, pero estaba tan cansado que no me apetecía ni echar el cigarro que me prometí como premio final.
Quité los zapatos y me tumbé vestido, esperando que la relajación de los músculos fatigados mitigara también un poco la tensión del hombro.

Debí dormirme casi instantáneamente. Por la mañana lucía un sol espléndido en un cielo azul de verano. Notaba todavía algo de cansancio en las piernas y sólo un leve hormigueo en el hombro.

Ramiro

Lupicinio Rodrigues. Gal Costa.   Volta.
Salud.

lunes, 9 de septiembre de 2013

79


Entre jubilados


Salí a tirar la basura.



La noche, sin luna, era muy oscura, tanto que sospeché que el Ayuntamiento había vuelto a reducir la iluminación nocturna, incluso que había un apagón general en toda la ciudad, apenas veía la acera del otro lado de la calle. Al llegar a la escalera que baja desde la finca, vi la silueta de un hombre sentado en el escalón inferior. Fue la brasa del cigarrillo lo que lo delató. Pensé inmediatamente en mi amigo, el vecino de un portal cercano que siempre saca a pasear al perro muy tarde. Antes de pasar a su lado dije Buenas noches. Era él, en efecto. Dejé las bolsas a un lado y me senté mientras cogía el pitillo que me pasaba. Le di unas caladas y le pregunté por el perro, llevaba la correa en la mano. Echó a correr nada más soltarlo, iba a tiro fijo, detrás de una perra seguramente, dijo. Esperaré un rato, pero esta noche no creo que vuelva, añadió. Hablamos después de la oscuridad ¿municipal? y me contó que no es que hubieran reducido otra vez la iluminación, es que no tenían dinero para reponer las bombillas que se iban fundiendo a lo largo de la crisis, y unos gamberros habían roto las tres que quedaban en esta parte de la calle. Aproveché que se ponía a liar otro pitillo para llevar las bolsas a los cubos. Esta noche los de la recogida se estaban retrasando mucho, era ya muy tarde y no pasaron coches ni peatones desde que salí a la calle. Al volver, un par de minutos después, tuve la certeza de que aquel episodio todavía no lo había vivido, como si fuera una premonición, el hombre del perro incluido. Lo atribuí al pito que había fumado con él, pero cuando llegué a la escalera no había nadie. Es un paisano sensible y educado que no se hubiera ido sin despedirse. El tramo hasta llegar a la puerta del portal me pareció aún más oscuro que a la salida.


Antonio Carlos Jobim.   Agua de beber.




Salud y felices pesadillas


ra 


domingo, 8 de septiembre de 2013

78


Parió la abuela


Salí a tirar la basura


Ya empezaba a enfriar otra vez y apuré un poco el paso. A pesar de lo fresco de la noche todavía paseaba gente por la calle. Un coche dio la intermitencia y aparcó en prohibido junto a la parada del bus, pero sin apagar las luces y manteniendo el vehículo arrancado. Al pasar a su lado me pitó y bajó la ventanilla que daba a la acera. Otros peatones, que caminaban cerca, se detuvieron también sin saber quizá si el claxon era para ellos. El hombre me preguntó por una calle bastante alejada, tendría que atravesar la ciudad porque estábamos exactamente en el extremo opuesto. Quedé un momento pensando cual sería la mejor ruta, cuando se acercó un paisano que  había oído la pregunta y se prestó también a ayudar. No era fácil y, aunque empezó bien, enseguida se lió. El que lo acompañaba, que estaba a un lado prudentemente callado, terció para sacar a su compadre del atolladero, pero pronto se encontró también empantanado. Yo apunté con cierta timidez una salida, sin embargo otras dos personas se habían sumado ya al grupo y daban su opinión. Empezaba a tener frío. Cuando vi que se paraba también interesado un  matrimonio vecino que es lo más cotilla de la escalera, me escurrí y marché a lo mío. A la vuelta de los cubos el grupo había aumentado, debatía ahora con calor las distintas alternativas planteadas, ignorando olímpicamente al hombre del coche. Antes de cerrar la puerta del portal vi que el conductor daba la intermitencia y salía de nuevo a la calle. Nadie se dio cuenta de que se iba, seguían discutiendo, un par de ellos parecían a punto de llegar a las manos mientras otros trataban de separarlos.


Alarma.   Frío.





Salud y felices pesadillas


ra

sábado, 7 de septiembre de 2013

77


El drama está servido


Salí a tirar la basura


El portal estaba a oscuras, no se veía nada, había quedado un poco deslumbrado por la luz del vestíbulo de casa y las sombras parecían más densas que de costumbre. Supongo que las pupilas tardaron varios segundos en adaptarse a tanta oscuridad, porque tardé en distinguir algo en el rincón donde están los buzones, la zona más oscura. Una sombra informe avanzó hacia mí. Antes de reaccionar sentí una descarga de adrenalina en todo el cuerpo, noté cómo se erizaba la raíz del cabello. El primer gesto instintivo fue de protección: puse las bolsas delante, de parapeto. Pero la sombra ya estaba a mi altura. Un poco espantado, dije, ¡Hola!, casi como una segunda barrera defensiva frente a lo desconocido, ésta sonora. Al ver que se me echaba encima di un paso atrás y oí la voz del bulto que me contestaba, ¡Se apagó la luz!. Era una vecina mayor que vive sola, usa dos bastones porque tiene problemas de columna, es bastante gruesa y camina muy encorvada, lo que da a su sombra un volumen desproporcionado, y aún más cuando no se pueden distinguir los contornos de la forma. El encuentro, hasta que la reconocí, no duraría ni cinco segundos, no tuve tiempo de pensar nada, casi todo fue acción instintiva, pero mi cuerpo parecía haberse preparado para recibir poco menos que el golpe de gracia... . Llevaba la basura, pero si llego a llevar la muleta o el martillo, ¡igual le atizo con él!. Estamos siempre en un tris de ser devorados por el drama, como peleles trágicos.


 San Juan de la Cruz. Silvio y Sacramento.   Las criaturas.




Salud y felices pesadillas


ra


viernes, 6 de septiembre de 2013

76


Gijón, 2013.


Salía tirar la basura


dispuesto a no dejarme sorprender por nada, ni milagros, ni fenómenos, ni prodigios, un poco renqueante de una pierna, pero siempre escéptico. ¡No valen propósitos!: En medio de la calle aterrizó de golpe un platillo volante, uno de esos modelos circulares antiguos, de los años cuarenta, con una cupulita semiesférica transparente, que sería de cristal o del material que usen los extraterrestres para esos fines, y tres patas muy largas con unas ventosas en lugar de zapatos. A pesar de salir ya prevenido, casi blindado contra las contingencias callejeras, quedé un poco "impactado por el impacto", como dicen ahora los pijos. El objeto en cuestión hizo frenar a los coches que todavía subían y bajaban a esas horas. Tampoco se veía a los conductores muy descolocados por la repentina aparición del OVNI, ¡a saber si a ellos les impactó la cosa!, porque tocaban el claxon como condenados y con las cabezas fuera de las ventanillas insultaban a los supuestos marcianos, y eso que, al fin y al cabo, no habían llegado a impactar contra el platillo. Entóncenes se abrió la cúpula y apareció un sujeto con antenas en la cabeza y nariz y orejas de trompeta al que sólo se le veía de cintura para arriba, en el supuesto de que el menda tuviera cintura. Y dice el marciano haciendo un corte de mangas con aquellos bracines largos y estrechos que tenía, ¡Jodéivos, gilipollass! Con el gesto sentí como si me llegara una onda de calor. A continuación se guardó, el objeto volante no identificado soltó una especie de pedo, despegó y desapareció como había llegado. Me puse en marcha de nuevo porque me había parado a contemplar la escena, tiré las bolsas y al volver me di cuenta de que ya no renqueaba.




Salud y felices pesadillas


ra

jueves, 5 de septiembre de 2013

75


Gijón, 2013.


Salí a tirar la basura,


no obstante, antes preparé y até las bolsas. Todos los días, con más frecuencia por la noche, a la vuelta de los contenedores coloco las bolsas nuevas en el cubo correspondiente. En el de la basura orgánica pongo dos, por si alguna está rota o tiene poros por donde pueda escurrir esa agüilla podrida y asquerosa que van soltando los restos de comida, que ensucia el fondo del cubo y apesta. Incluso los restos muy húmedos, como los posos del café o las infusiones, los meto en bolsitas más pequeñas o los envuelvo en algún papel sucio que absorba la humedad. Trato de aislarlos interponiendo más barreras, impermeables a los líquidos si es posible. Estrategias para no lavar cada cuatro días el cubo. Diréis, ¡Muchas bolsas son ésas!. Cierto, y es que tengo la precaución de guardar todas las que me dan en la compra, porque son las que utilizaré después para la basura. Cuando salgo a la tienda llevo carro, precisamente para evitar en lo posible las dichosas bolsas, que son una peste, aún así en estos años he llegado a acumular miles de ellas. Sí, has leído bien, ¡miles de bolsas de plástico de todos los tamaños!, que he ido empaquetando en cajas, bien dobladinas para que ocupen lo mínimo. A lo que íbamos. Salí a tirar la basura, pero como me entretuve volviendo atrás para contaros esto, que es lo que no se ve, el trabajo subterráneo, sucio, los prolegómenos y epílogos de todos los cuentos y de todas mis salidas, como me entretuve, insisto, cuando llegué al contenedor ya había pasado el camión de la basura. No me apetecía ir hasta el que he venido llamando Puto Punto Limpio (PPL). Volví a casa, dejé las bolsas en el trastero y puse las nuevas tal como acabo de explicar.


Solera.   El discípulo de Merlín.



Salud y felices pesadillas


ra

martes, 3 de septiembre de 2013

H Μαρίκα Νίνου, Marika Ninou -2


H Μαρίκα Νίνου

H Μαρίκα Νίνου, Marika Ninou -2

Buenos días. Dejamos a Marika después de la pelea con Tsitsanis en Estambul y en un momento crítico de su carrera, pero sobre todo de su vida, puesto que había sido operada en Atenas de un cáncer (1953).

En lo artístico ya no necesitaba la ayuda de Vasilis para desenvolverse en la música, había conocido y actuado con todos los grandes y grabado con varios de ellos.
Además de los músicos ya citados, como Perpiniadis, Jiotis o Tsitsanis, hay que mencionar a Papaioannu, Mitsakis, Kaldaras o Kaplanis.

Τσιτσάνης. Μαρίκα Νίνου.  Τα βάσανα μες τη ζωή. Los sufrimientos en medio de la vida.

http://www.youtube.com/watch?v=h7jpBTleALc

Aún grabaría con Tsitsanis sin embargo algunos temas como este anterior, del mismo año en que descubrieron su enfermedad. Y, a propósito, el argumento de la canción es el tema capital del rebético, los sufrimientos de la vida junto a las alegrías alcohólicas...θα τα πιούμε τα ποτήρια, voy a beber unos vasos....

No sólo Perpiniadis o Tsitsanis hablaron y escribieron sobre las bondades artísticas de la Ninou, tiempo después de su muerte en ese disco que Hatsidakis dedicó al rebétiko en clave clásica, éntekno, del que os he hablado aquí, titulado Τα πέριξ, Ta périx, Los arrabales, agradece Manos a Marika el haber conservado a través de su voz ecos perdidos para el oído griego moderno de la música bizantina.

Cita también esa nota de Hatsidakis Dimitris Jaliotis, cuyo artículo sobre Marika Ninou me ha servido de guía en estos dos capítulos. 

Sτάυρος Pλεσσας. Μαρίκα Νίνου.  Tο Sαρακι. La carcoma?


Creo que no había puesto ningún zeibékiko de Marika, que es casi lo que más me gusta del rebético, o por lo menos lo que más me suele motivar a dar unos pasos de baile, yo solo en la cocina y un poco cocido, si no ni eso. Bueno, también puedo bailar uno de esos temas de Bambakaris, Deliás o Batis, por ejemplo, que son los bailes de los pasaos del hachís, como el que cierra la película  Rebétiko, de Kostas Ferris. Y aprovecho para recordar que este magnífico film se basa en la vida de Marika.

Algo de lo que me enteré cuando escribí el capítulo dedicado a Nikolas Ásimos, es que la actriz que interpreta el papel de Marika en Rebétiko es la cantante y amiga de Ásimos, Sofía Leonardou, que estaba grabando con él el que sería el disco póstumo del músico, Το Φανάρι του Διογένη,  La linterna de Diógenes, procedente de su cinta callejera nº 8.

  Aλέκος Γκούβερης. Βλάχος. Β. Τσιτσάνης. Μ. Νινου.  Συννεφιασμένη κυριακή.  Domingo nublado.


Esta es otra de esas canciones que no han pasado de moda. Me gusta más la versión de Sotiría Belou, especialmente algunas de las últimas grabaciones cuando su voz había alcanzado un poso viejuno, tristón, tan característico del genero, sobre todo entre paisanos.

Marika, además de por su timbre más agudo, no llegó a una edad en la que la voz hubiera remansado y decantado el sufrimiento y las experiencias de una vida, puesto que la suya fue corta, murió con 35 años si damos por buena la versión de su sobrina de que nació en 1922 en el barco que le daría el nombre, Ευαγγελία.

Por otra parte ese tema lo han grabado muchas voces femeninas y masculinas en Grecia hasta ayer mismo, ya comenté que me gusta también la versión de Kasantsidis que no es el mejor ejemplo de cantante de rebétika, sino de laiká.
V. Tsitsanis. M. Ninou. Imaste alania.


Otro punto donde no concuerdan las versiones es en porqué no acompañó Tsitsanis a Marika a Estados Unidos cuando ésta viajó para actuar en ese país en 1934, ya operada. Allí firmó un contrato y grabó un ramillete de canciones entre el total de las 170 que componen su obra registrada. 

Pero me parece plausible la idea de que la ruptura entre ellos era ya muy profunda. El hecho de que a la vuelta de Ninu, muy enferma después de haber sido hospitalizada en los USA por las metástasis y complicaciones de su enfermedad, Tsitsanis no la visitara en el hospital, ni siquiera fuera a su entierro en 1957, parecen indicar que la distancia era ya insalvable, y ello pese a que Marika todavía trabajara durante un tiempo, sobreponiéndose al dolor.

Τα χρόνια της Αμερικής 1954-1955, Los años de América, es el título de esas grabaciones, y este un tema extraído de ese disco. 
 Σπύρος Κορώνης. Νίκος Φατσέας.  Cantan, Κ. Καπλάνης y Μ. Νίνου.
 Είσαι η γυναίκα που μ' αρέσει. Es la mujer que me gusta.


Con su muerte tan temprana pasó pronto a la posteridad con la categoría de mito, pero se malogró una voz fundamental del estilo y ya no podemos saber cómo hubiera sonado a la edad en la que cantaron otras reinas del género, como Eskenasi, Belu o la gran Marió actual, cuando ya las cuerdas bocales pueden fallar pero ellas tienen en cambio toda la sabiduría y maestría que sólo dan los años de oficio. 

Y voy plegando porque, aunque me quedan todavía media docena de canciones reservadas, no tengo ya mucho más que añadir a lo que sé de su vida. Las dos últimas están entre las que más me gustan de Marika.

Esta es otra de las suyas que permanecen inalterables, pese a las muchas versiones que se han hecho también de ella, la voz de Marika tenía entonces todo el brillo de sus mejores tiempos. Y cuando al rebético le meten un acordeón es cuando más me suena a tango, aparte del ritmo de la canción, que también lo tiene porteño, pero no tanto bonaerense como pireótiko, del Pireo.

Μαρίκα Νίνου.  Τι σήμερα τι αύριο τι τώρα. Que hoy, que ayer, que ahora.

Del estilo de Τα βάσανα μες τη ζωή es la última canción, sin duda la preferida por mi, donde la voz de Marika alcanza un dramatismo que está entre lo mejor de toda la historia de la rebética. De las dos hay muchas versiones, hasta las intérpretes actuales, como por ejemplo las de Elefzería Arvanitaki.

De nuevo tα βάσανα, las penas del mundo que rodeaban y daban origen a la música junto a otras, las amorosas, como en este caso. Fue la elegida para el doble CD editado aquí por Resistencia, De Oriente y de Occidente, antología realizada con criterio y a la que he hecho referencia en varias ocasiones en este espacio.

El registro, otro zeibékiko, es del año que Ninou viajó a Estados Unidos, y la canción un texto de Kostas Virvos, uno de los letristas más importantes de la música griega, de laiká sobre todo pero también de rebética, mencionado así mismo aquí en distintos lugares.   

Κώστας Βίρβος. Βασίλης Τσιτσάνης. Μαρίκα Νίνου.  Γεννήθηκα για να πονώ. Nacida para sufrir.

http://www.youtube.com/watch?v=tI7RXMCWXP8

Salud y buena música

Ramiro Rodríguez Prada

lunes, 2 de septiembre de 2013

Se vacía la mar


Luanco.  Asturias  2013.


Inclinaciones


¿Cuánto me queda?, ¿dos años, dos meses,
dos días, dos horas tal vez?

Se inclina la tierra treinta grados
y se vacía la mar por un rincón del mapa.


De  Interrogatorios y Otras partidas perdidas. 2013.

Ramiro Rodríguez Prada.


Love Army.   Tu tiempo llegará.



Salud y poesía.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Radio Futura -2


Fotografía de  Juan Rulfo. 
Interior del disco  La ley del desierto la ley del mar.

Radio Futura -2


Buenos días. He visto escrito, desde: Una de las mejores bandas españolas de todos los tiempos, el mejor grupo de pop-rock español de la historia, el más importante de los últimos 25 años, o de la la música española, la cumbre creativa de la Movida..., hasta, El grupo de rock más importante e influyente de la reciente historia de la música pop española, que dice Ordovás Jesús; los críticos, aficionados o público en general no le hemos ahorrado piropos a Radio Futura.

R. F.   Escuela de calor.


Hoy pondré canciones de su segundo y tercer LPs, La ley del desierto/ La ley del mar (1984), y De un país en llamas (1985).

El primero tiene 12 canciones. Las  más conocidas tal vez sean, la que abre este capítulo, Escuela de calor, y Semilla negra o Un africano por la Gran Vía, que ya la subí en el primer capítulo, una precursora en ese estilo bacilón que luego desarrollaron y que Santiago ha ido ampliando a través de sus contactos con los músicos cubanos y americanos en general.

Esa semilla negra de las raíces, africanas, americanas, pero también ibéricas, que Auserón sigue buscando según relata en su reciente libro El ritmo perdido, del que di cuenta aquí brevemente. Influencias que ha mezclado con el rock&roll, el glam, el funky o el soul. Y un poco de jazz, de blues... Salsa y ritmo.
Santiago y Luis Auserón.   Semilla negra.

http://www.youtube.com/watch?v=2iqVgsKr9v8

La segunda vez que los vimos tocar fue dos años después de aquel primer concierto en Oviedo, y fue en Gijón, pero un tiempo antes tuvimos otro breve contacto con Santiago en los Encuentros Internacionales de Juventud, en Cabueñes, creo que en el año que se inauguraron, 1983.

Nuevas alternativas de la música joven, titularon aquel evento, que se celebró en el salón de actos de la Universidad Laboral de Gijón con un lleno hasta la bandera.
En el escenario presidía la mesa de autoridades Carlos Tena, secundado por Jesús Ordovás, Santiago Auserón y Servando Carballar. Creo que nadie más.

La operación estaba clara, se trataba de una puesta de largo de la Movidina en el Principedo, y nos lo venían a contar desde Madris los enteraos pagados con dineros locales. No es que en Asturias lo estuviéramos más, enterados quiero decir, pero a muchos nos olió a invasión y morráncano, con un título que pretendía pasar por medio progre con eso de las "alternativas", pero que dejaba fuera ya de mano a todo lo que no fuera movida. Madrileña, por más que Servando fuera gallego de nacimiento u origen y Auserón mañico.
S. Auserón. L. Auserón.   En Portugal.


Allí expusieron sus razones y acabé interviniendo. Yo reconozco que ya estaba un tanto mosqueado desde aquel memorable concierto de El aviador Dro en Avilés, que acabó en bronca por la bisoñez y prepotencia, a partes iguales, de Carballar y sus muchachos especializados.

El caso es que después de oír a Servando ponderar lo novedoso, casi revolucionario, de su propuesta y lo modernos y cultos que eran todos, que si Dadá que si Futurismo que si Marinetti, salté en voz alta diciendo que lo suyo no era más que un remedo de otros tecnopunks, como los americanos Devo, que andaban también con esas divertidas carnavaladas de las devo-luciones, las máquinas y los disfraces robóticos.

Ya se armó. Se puso colorado como un tomate el amigo, tartamudeó, y aunque empezó por reconocer a Devo, tuvo que salir Tena a echarle un cable, y me dice Carlos en su conocido tono burlón, ¿Tú de qué grupo eres?. Carcajada general. Era la pregunta de los descerebrados del rock que siguen a su grupo particular como si fuera un semidiós.
Radio Futura.  La ley.

Arriba: Recopilación (84) y contraportada del maxisingle  Semilla Negra (84).
Abajo: La ley del desierto/ La ley del mar (84) y  De un país en llamas (85).

Seguimos todavía discutiendo un ratín, me metí hasta con los Siniestro Total, que habían sido de los primeros que había pinchado Ordovás en Radio-3 y que me gustaron desde el principio, y aún me gusta su primer Ayatolah. ¡No había tal novedad salvo las letras en castellano! Los comparé con los Pistols y los Dead Kennedys del momento.
En fin, ya puesto me lancé, sin micrófono. Pero la mayoría pensó que era un forofo de los Ilegales, cuando Tena volvió a la carga preguntándome si era fan suyo. Lo negué porque no lo era, pero los asturianos ya llevaban mucho tiempo dando guerra también y con buenos modos, aunque a ellos, por cierto, nadie los invitó al sarao movideño.

No sé de quién sería la idea de aquel encuentro conferencia de colegio mayor, pero el papanatismo suele ser la norma en estos casos y nosotros, como anfitriones, más papanatas que nadie. Pero que biba la curtura, y ¡el que no esté colocao que se coloque!.

Otra de las cosas graciosas que he leído en internet es que aquello fue un rollo contracultural..., ¡¿Contraqueeé?!! Todos querían montarse en el dólar, aparte de que el intento de independizarse del monopolio de la industria discográfica (más que por libertad creativa) los empujara a experiencias de autogestión como la del propio Carballar con su compañía DRO, una empresa interesante, bienvenida y que tuvo el éxito que merecía.

Enrique Sierra. Santiago Auserón. R. F.  En alas de la mentira.


Al término de la homilía, esperamos para saludar a Auserón e intercambiamos unas palabras también con Ordovás sobre la discusión previa. Aunque sin asomo de burla, Jesús seguía empeñado en pensar que teníamos que ser fans de alguien y me volvió a preguntar. Le dije que me gustaba la música. También me gustaban mucho algunas cosas de Ilegales, pero antes hubiera nombrado a cualquier joven gaiteru o cantante de toná asturiana que a ellos, aunque sólo fuera por joder a estos modelnos del pijo, eso pensaba, y no me refiero ahora a él o a Santiago, en concreto. Fue apenas un cambio de opiniones en el pasillo de salida y me tuve.

Prefiero la sencillez de Ordovás a la soberbia de Tena. Escuchaba, porque me gustaba, el programa de Jesús y creo que hizo una buena labor apoyando a grupos madrileños y de provincias que brotaban a diario. Me hubiera prestado haberle dicho que había leído aquel libro suyo del 75, tan interesante, que no demasiados allí conocerían, El rock ácido de California, donde venía una foto suya -pantalón pata de elefante, melena y barbas jipis-, en la autopista de Frisco a Los Ángeles..., pero me callé. Ahora Jesús, gajes de la edad, llevaba el pelo rapado casi a cepillo.

La siguiente ocasión en que vimos a Radio Futura, poco después de los Encuentros, como dije, fue en un concierto, también en Gijón. Les llevé el nuevo número de Psilicosis y los acompañamos en los trayectos al hotel. Al final del concierto quedamos con Santiago y Kathy, su compañera, que querían hacer algo de turismo por el Principedo.
Santiago Auserón. Radio Futura.  No tocarte.


Y por último unos comentarios a las canciones de hoy y al segundo disco que nos ocupa, De un país en llamas. Mucho funky ya y rock electrificado.

Portugal es casi otra precursora, en concreto de Anabel Lee, de La canción de Juan Perro, uno de los temas, Anabel, que en conjunto más nos han gustado de los Auserón y sus colegas, con una atmósfera más barroca, densa y rockera que sus trabajos habituales, y el aura que le presta además Poe. Y aparte, la aún más extraña, oscura y psicodélica  En alas de la mentira.

En un baile de perros (el Perro que sería Juan...), No tocarte y Han caído los dos, son temas potentes que parecen ligados, en concreto estos dos últimos, por el mismo sentimiento de pasión sexual frenética. Pijadas mías. No tocarte tiene también cosas del Dance usted.

S. y  L. Auserón. R. F.   Han caído los dos.


El LP del 85, De un país en llamas, tiene 10 temas. Aquí subí cinco, desde En alas..., hasta la última, que es otra de mis favoritas de este disco, aunque no fue la más escuchada, honor que tal vez le corresponda al tonto Simón, la siguiente de hoy.

Hay un equilibrio en toda la grabación entre los distintos estilos que tocan, equilibrio, más que fusión exacta, una vía que como señalé no ha abandonado todavía Santiago en su búsqueda del ritmo perdido, ¿y hallado en el templo de New Orleans, junto al Mississipí?.

Este vuelve a ser un africano paseando por la Gran Vía, pero dando un rodeo por el malecón habanero. Pese a que estaba todavía lejos aquel trabajo antológico de músicos cubanos Semilla del son, que se editó en el 91.
Santiago y Luis Auserón. Radio Futura.   El tonto Simón.

http://www.youtube.com/watch?v=gVdP4eBkcx4

Contraportada del sencillo  La estatua del Jardín Botánico/Rompeolas (1982)
Diseño de Carlos Serrano.

Hasta la próxima de R. F., si la hay, que será ya para en el otoño o el invierno, antes vendrán otras músicas, de momento ya queda cubierta parte de la herencia de Kaka de Luxe, no me ocuparé de los Pegamoides, pero sí de una de sus secuelas, Parálisis Permanente, en algún momento.

Enrique Sierra. Santiago Auserón.   Un vaso de agua (Al enemigo) 

http://www.youtube.com/watch?v=vycAusJLlLs

Salud y buena música.

Ramiro Rodríguez Prada

sábado, 31 de agosto de 2013

Desahucio e intemperie


Residuos, témpera. Espátula.
Ramiro Rodríguez Prada, 2001.

Siguiriyas de la intemperie

Comiendo cangrejos
en la morería
te tiré los tejos

Huntitos loh doh
pero no tan huntos
que jase calóh

A la vera vera
del río nos vimos
de la primavera

Tu mare no quiere
verme hunto a ti
c'un payo prefiere

Agarraste el sobre
y huiste de min
dejándome pobre

Vivo a la intemperie
me farta el cariño
y un Audi de serie 


Soleás del amor desahuciado

(Una noche de verano
antes de que llegue el frío
croan la rana y el rano)

Más solito que la una
para las dos no te espero
y ya se escondió la luna 

Haciéndonos arrumacos
dejamos la puerta abierta
y nos entraron los cacos

Te fuiste con los dineros
de toíto el vecindario
mis ahorros los primeros

Hay un Banco mu bonito
donde m' acuesto contigo
dende que perdí el pisito

Yo te quiero con locura 
pero después del desahucio
la cama se me hace dura

Me diste de calabazas
aunque fui bueno contigo
no te gustaron mis trazas


De  Letrillas escangallás. 2013.

Ramiro

P. D. Música sugerencia del blog  ¿Qué oyen mis oídos?

Krema Kawa.   J'aime ta couleur.


Salud.

viernes, 30 de agosto de 2013

Reflejos Oviedo -2


Oviedo  2012.

Espejos -2


Ya estaba liada. Al momento llegó el compañero que, con mejores maneras y tratándome de usted, me invitó a entrar con ellos al vestíbulo.

Habían llamado a la policía, según dijeron, y me ofrecieron una silla para esperarla en una especie de pequeño cuerpo de guardia, con un escritorio frente al que se sentaba el que por edad debía ser el jefe de seguridad.
El hombre levantó la cabeza cuando entré, me dijo buenos días y siguió a lo suyo en el ordenador. El primer mastín que me habían envizcado estaba de pie a mi lado sin quitarme la vista de encima. De todas maneras no pensaba echar a correr y ese día no tenía mucha prisa.

Como no volvieron a preguntarme y tampoco tenía ganas de andar en explicaciones, no abrí la boca para decir porqué miraba dentro de las oficinas o, por ejemplo, que era un vecino del barrio, inofensivo y buen ciudadano, pagador de sus impuestos, que vivía unos cincuenta metros más allá en un portal de esa misma calle, o que había coincidido muchas veces en una cafetería que frecuentaban los seguratas, entre otros con el que yo tomé, sólo por los galones de la edad, por su jefe.

Me resultaba irrisorio y absurdo todo aquello, e irritante, por supuesto. ¡Vaya unos fisonomistas de los huevos para trabajar en seguridad!
Vuelvo a repetir que no tengo complejo de ser centro de atención de nada, pero tampoco pasa desapercibida una barba como la mía. Es increíble que en los veinte años que llevaba viviendo en el barrio no me reconociera nadie, como yo a su capataz, eso indica que algunos andan por el mundo como ceporros o auténticos zombis. Y muchos incluso van armados.

Estuve unos diez minutos sentado, cuando al fin llegó la policía. Me levanté al verlos franquear la puerta principal, la del cuerpo de guardia estaba abierta y veía entrar y salir a la gente del edificio, y pasar por los arcos detectores de metales.

Antes de que el primer policía llegara al despacho de los celadores vi a mi hombre. Salía de la zona de la redacción del periódico y eso, que saliera del periódico, algo que antes no había significado nada para mí, hizo que lo reconociera. Porque, además, se trataba de un viejo amigo que hacía años que no veía y del que había perdido la pista.
Luego me enteraría de que salía a comer el pincho de la mañana a un bar cercano y de que hacía un par de meses que trabajaba en el periódico y aquel sería su último destino, antes del retiro.

Lo llamé por su nombre desde la puerta del despachito y tardó en reconocerme a causa de mi barba.
Nos separamos siendo todavía jóvenes, unos imberbes y los dos habíamos envejecido, él lucía ahora una calva casi total, aunque me pareció bien conservado y con  su cara risueña que siempre transmitía dinamismo y buen humor.
Cuando se dio cuenta de quién era se acercó, ¡Coñooooo!..., y me dio un abrazo delante de todos. Es un paisanón y me enterró en el pecho.

Sólo entonces se percató de que estaba casi rodeado por los dos policías, el jefe de seguridad y el mastín. ¿Qué pasa?, dijo dirigiéndose al jefe.
¿Le conoce?, contestó señalándome.
¿A quién, a éste?, preguntó mi colega cogiéndome por el cuello en otro abrazo, ¡Desde niño!.


Llamaquique.  Oviedo  2012.

Después, comiendo unos pinchos y tomando unas cervezas en el bar nos reíamos los dos cuando le conté la movida.

Él había venido desde la capital a esta pequeña ciudad de provincias para trabajar de jefe de redacción del periódico, dejando un mejor destino en el grupo a cambio de instalarse para su jubilación en la tierra de su esposa. Se alegró de encontrarme porque no tenía amigos aquí y se sentía un poco desubicado. Quedé de salir todas las mañanas que me fuera posible a comerme el pincho con él en su media hora libre. Y ya tendríamos tiempo de reverdecer la antigua camaradería.

Toda la ridícula peripecia resultó ser una casualidad con buen final. Pero lo que no me pude explicar fue cómo vi yo su cara a través del cristal si, según me aseguró muy serio, su despacho estaba en el primer piso y no en la planta baja, por donde no había pasado más que un par de veces desde que se hizo cargo de la redacción, y desde luego no lo había hecho ni esa mañana, ni en toda la semana...


Ramiro Rodríguez Prada


Stephan Micus.  Dancing with the morning.



Salud.

jueves, 29 de agosto de 2013

Reflejos Oviedo


Llamaquique. Oviedo  2012.

Espejos


Paso casi todos los días por delante de ese edificio de oficinas. No tiene especial interés, ni arquitectónico ni estético, que viene a ser un pleonasmo. La fachada está acristalada de arriba abajo, con esos cristales un poco tintados que dejan pasar la luz pero impiden ver con claridad el interior. Es una acera ancha y suelo caminar siempre a dos o tres metros de los ventanales, de manera que me veo de la cintura para arriba reflejado en la cristalera.

Estoy seguro de que no es por narcisismo, para comprobar cómo me veo de guapo, porque hay días que me lavo, me peino, salgo de casa, pero no recuerdo haberme mirado al espejo. Sin embargo, indefectiblemente, giro la cabeza hacia la fachada de esa casa y vuelvo a ver los reflejos del edificio de enfrente, de la luz y de mi mismo caminando. Lo hago de manera automática y no fijo mucho las imágenes, es apenas un vistazo lateral.

En alguna ocasión, cuando el sol no incide directamente en los cristales, se puede ver el trajín de la gente trabajando en la planta baja, ocupada por la central administrativa de una gran empresa y la redacción de un periódico local.
Hay dos entradas desde la calle que se comunican en el vestíbulo y usan indistintamente trabajadores de ambas firmas y el público en general que necesita visitar las oficinas. Como quiera que sea, es preciso pasar un control de seguridad antes de acceder a los locales propiamente dichos.

No sé por qué motivo me desagradaba esa mirada lateral que se me escapaba siempre al pasar, quizás porque no me gusta el edificio, o por el color de los cristales, o tal vez porque me molesta ser observado sin que yo lo sepa. La historia tiene que ver con esto.

Un día tuve la sensación de que tropezaba con la mirada de alguien al otro lado del cristal. No le di importancia, sólo veía siluetas y tampoco sería raro que alguien estuviera mirando a la calle y se cruzara la vista conmigo por pura casualidad. Muchos de los oficinistas y redactores tienen sus mesas de trabajo al borde mismo del ventanal, es lógico pensar que de cuando en cuando se les vaya la vista a la calle.

Hasta aquí todo normal. Pero al día siguiente se volvió a repetir la escena y lo mismo sucedió en los cinco o seis que siguieron.

Al final decidí pasar más cerca de la casa, e incluso parar y mirar si volvía a sentir lo mismo. Tal cual. En el momento de volver la cara al llegar a la ventana desde donde creía ser observado, vi claramente el rostro de alguien sobre el que se sobreponía el reflejo de mi propia cara. No lo podía distinguir con claridad y, sin cortarme y no es broma hablando de cristales, arrimé la cara al ventanal y atisbé en el interior. La gente trabajaba enfrascada en lo suyo sin atender a lo que sucedía en la acera.

Llamaquique.  Oviedo  2012

Me fui a casa un poco mosqueado y a la mañana siguiente hice lo mismo. Esta vez tuve la certeza de que allí había una persona mirándome, en otras ocasiones mi barba desfiguraba los rasgos del mirón, pero esta vez vi su cara un poco desplazada de mi propio reflejo y hasta me pareció una persona conocida. Pero al escucar en el interior no vi tampoco a nadie vuelto hacia los ventanales, los más movían un ratón atentos sólo a las pantallas de sus ordenadores.

Alguien debió avisar a los seguratas de que un tipo raro andaba controlando el interior de la oficina, porque salió un matoncete y me increpó ya antes de llegar a donde yo estaba parado.
¡Qué haces ahí!, me dice acercándose el zoquete, que por edad podría ser mi hijo.
Lo de un tipo raro lo digo aceptando ya que mis luengas barbas blancas y largos cabellos, junto a unas ropas sencillas, pueden darme el aspecto de un abuelete pobre. Pero nada más, no creo que haya nada amenazador en mi humilde persona.

¡Que haces mirando por el cristal!, volvió a tutearme de malos modos cuando llegó a mi altura.
¡Pintándome los labios, no te jode! ¡A ti qué te importa!

No le gustó la respuesta y me agarró por un brazo. ¡Ya empezamos!, pensé.
Haz el favor de soltarme, le dije tranquila y educadamente.
Soltó pero me cerraba el paso con su corpachón de madero de gimnasio. Me dice, No te muevas que vamos a identificarte. Y llamó a un compañero por una emisora colgada del brazo.
¿Quién cojones te crees que eres, rapaz?, no puedes retenerme.
Enséñame el carnet de identidad y te dejo marchar.
¡El carnet se lo enseño a la policía por orden judicial, no te jode!

Me leyó la cartilla que aprendió de memoria con mucha dificultad: Nuestra obligación es identificar a cualquier sospechoso que se acerque al edificio.
¡Sospechoso de qué, chaval!
Eso ya lo dirá la Policía.

(continuará...)

Ramiro


Stephan Micus.  Passing cloud.

http://www.youtube.com/watch?v=T5JHnsgWRvY

Salud.

martes, 27 de agosto de 2013

Menús culares -3. Los políticos.


Para tirar del teto.
Asturias,  2012.


YA MAMÉ GORRIÓN
(Δημοκρατική Κουζίνα)



CARTA



Entrantes y Especialidades

Chorizos de todas las regiones del país.
Lincencias al gusto con sobornos jugosos.
Bárcenas  rellenas de morcilla rancia.
Potarros al potorro madrileño recocido. 
Frijoles preñados de pasta gansa a la siciliana.
 Descuideros maduros al nada por aquí nada por allá.
Gurriones a la brasa con trigo sarraceno y alpiste estatal.
Sesos de votantes ingenuos rebozaos de mierda pura.
Auténtica paella valenciana al corte de mangas anchas:
 (Mínimo dos personas. Reservar con tiempo para medir la manga)


Sopicaldos y Potajes

Sopa de tirones con fuerza al atrac-ón ciudadano.
Gazpacho con haché de pepinillos en aceite autonómico al ere flamenco.
 Lentejas con chorizos variados.
Cocido garbancero con enchufe, tráfico de influencias y divisas frescas.
Fabada asturiana sin fabes a la vista (Desaparecidas en combate)


Ensaladas

De hostias laicas (Especial para protestantes veganos)
Parlamentaria de flatulencias en curso.
De huevo de avestruz calabresa con propina oculta.
Salteado de Pedos de lobo y Puteros de campo (En temporada)
De promesas electorales de primavera al engaño.
De trapantojos verdes.
De bostezos.


Carnes

Macarras de gallo capón estilo Corte de los Milagros.
Costillar de burro al pase trilero municipal.
Chuleta recalificada en salsa autonómica.
Mostrenco de buey al hinchazón (Receta balear)
Manitas de cerdo al alunizaje sobre campo de gules patrios.
Lomo monárquico con braguetazo nacional.
Saqueos de presas ibéricas al microondas congresual.
Cordero al degüello y patatas cabronas.


Caza  y  Pesca

Oropéndolas confitadas al sablazo.
Avutardas de Tarragona en vuelo rasante.
Alitas de carroñera regadas con salsa Corleone.
Riles de cochino jabalín cojo con tropezones.
Desvío de caudales con haché de olivas en sutil croute de guante blanco.
Caimán de la Cuesta de San Jerónimo.
Trucha pública escabechada.


Pescados

Comisiones del Mediterráneo a la parrilla con caracoles.
Morrazo al horno con verduras viudas de Cangas (del Morrazo)
Alijo de berberechos de Arousa de vacaciones sobre hojas de coca.
Salmonetes del pincho con comisión al visto y no visto.
Langosta en salsa suiza.
Japutas con chorizos.
Besugo al giro de muñeca.


Postres

Uyuyuy  y Albolso sobre mermelada Santa Rita.
Carpaccio de duraznos Sampedrinos en miroir de confitura tránsfuga.
Robaperas en albibar presupuestario. 
Transparencias opacas al vino muy tinto.
Leyes anticorrupción caramelizadas con humo y chocolate del loro.
Paraguayas al regüeldo ni dimite ni devuelve.
Pastelitos de la casa San Pedro se la Bendiga.

΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅΅

(Para reservas llamar al 1000000€ y preguntar por el Tesorero del Partido)


Skylorómiros Mavropradakos, salteador de guindas.


¡Que os dé un torzón!


Krema Kawa.   Mon Quartier.


 P. D. La música fue una sugerencia del blog  ¿Qué oyen mis oídos?.

Salud y buen provecho.

lunes, 26 de agosto de 2013

Consulta equivocada


Huevera empalmada.

El grano


Buenos días.

Buenos días. Siéntese. ¿Y bien?

Doctor..., ¡me está saliendo un grano muy glande en la polla!

Será el bálano...

¿Y eso es grave?

Depende.

No me oculte nada, se lo ruego.

Bájese los pantalones.

¿Qué quiere decir?

Vamos a echar un vistazo.

Vale.

Los calzoncillos también.

¿Aquí..., delante de la enfermera?

Ella ya vio muchos granos, glandes y pequeños.

¡Bueno!...

Veamos.

¡Aaay!...

¿Le duele?

Me escuece.

Hummm...

¿¡Qué!?...

Curioso. Manolita, acércate.

¡¿Qué pasa, es grave?!

En absoluto, tranquilícese.

No seeé...

 ¿Es usted budista?

¡Soy católico de toda la vida! ¿Porqué lo pregunta?

Simple curiosidad.

¿Qué pasa, el grano tiene alguna relación con las creencias religiosas?

Hay una conexión no demostrada con la clarividencia. También con la política.

Yo soy diputado, pero he venido a su consulta de incógnito, no quiero publicidad del grano.

No es un grano, tendrá que pedir consulta al oculista.

¿Y eso?...

Le está brotando a usted el tercer ojo.

¿¡En la polla!?

Algo extrábico. Es una rareza, pero así es.

¡Menudo peso me quita de encima, doctor!


Korvus Korax, Ο Μάυρος.


¡Salud!

sábado, 24 de agosto de 2013

74


Insolación. Grecia, agosto  2012.


Salía tirar la basura



Era la hora de la siesta y había un silencio anormal, algo sordo parecía resonar como en el interior de un tambor. Bajé por el callejón y muy cerca del final vi un pequeño reguero de algo rojo que juraría que era sangre. Al doblar la esquina, sentado en la acera con la espalda apoyada en la pared del edificio, un yonky yacía espatarrado con una jeringuilla clavada en el brazo. Dejé las bolsas en el contenedor cercano y miré a mi alrededor buscando alguna ayuda, pero no pasaban ni las golondrinas, que nunca faltan. La baba cayendo todavía de la boca abierta: no se me ocurrió otra cosa que abofetear al pobre diablo para comprobar si, en efecto, estaba muerto, pues era la impresión que daba. Pero abrió los ojos de golpe, me miró airado, desclavó la jeringa, la limpió en la camiseta y se levantó. Yo no sabía qué decir. No hizo falta. Sin mediar palabra me soltó un cañonazo en plena nariz que no pude esquivar. El tipo se fue tranquilamente mientras yo trataba de detener la hemorragia. No era bastante el pañuelo, fui dejando un reguero de gotas de sangre hasta casa.


Ψαρογιώργης.   Του μελιού τη γλύκα.




Salud y felices pesadillas


ra

viernes, 23 de agosto de 2013

73


Cruce de caminos.


Salí a tirar la basura


y aún no estaban puestos los cubos en la acera. Salir antes o después de las tres horas que suelen permanecer allí, hasta que pasan los de la recogida y los vuelven a llevar, es algo frecuente. Como hacía muy buena tarde para dar un paseo, decidí llevar las bolsas al punto limpio permanente (PLP). Por el camino se me arrimó un pequeño perro vagabundo atraído por el olor que desprendía una de las bolsas. Intenté alejarlo, pero el chucho debía de estar realmente hambriento porque volvía una y otra vez, hasta que, en un descuido mío y por detrás, hincó los dientes en la bolsa y la desgarró. Se desparramó la basura por la acera. Con un papel traté de recoger lo mejor que pude la mayor parte, mientras era observado por el perro a una distancia prudencial. Cuando acabé, oigo que me dice el animal, ¿No hubiera sido mejor que me la hubieses dado al principio? Lo miré con más rabia que asombro y le contesté, ¡Habérmela pedido por las buenas, mamón!


Eric Clapton.  Crossroads.



Salud y felices pesadillas


ra


jueves, 22 de agosto de 2013

72


Ribadeo,  2013.


Salí a tirar la basura.


Cuando bajaba las escaleras exteriores que desembocan en la calle, me dio tal apretón de barriga que tuve que dar la vuelta rápidamente, entrar en casa de nuevo, posar las bolsas y meterme en el váter a escape. El desarreglo se repite, la realidad me descompone, pensaba en filósofo. Deposité mis desperdicios más íntimos, mientras reflexionaba sobre el hecho de salir todos los días a tirar la basura, descontando algún olvido y ciertas humanas flaquezas. Una vez terminada la obra escatológica, y mientras tiraba de la cadena y me subía los calzoncillos y el pantalón, discurría que en realidad hoy ya podía darme por satisfecho. Había cumplido sólo hasta cierto punto, es verdad, pero las cosas no siempre salen como uno planea o quisiera. Estaba, pues, metido en disquisiciones que podríamos llamar metabasura, esquivando la calle y la porquería real mediante un circunloquio o rodeo, sin entrar en materia palpable. Ésa la arrastró el agua del retrete, me contesté. Acallé mi conciencia pensando que tal vez ya habría pasado el camión de la basura; debo tener una conciencia muy laxa porque era media mañana, en aquel punto hay contenedores todo el día y el camión pasa sobre las 12 de la noche.


Albert Plá.   Diarrea mental.




Salud y felices pesadillas


ra