martes, 20 de marzo de 2012

Isleño



El penúltimo de la fila
Asturias 2012

Buenas noches. Estoy tan descentrado que no sé por dónde empezar. El esfuerzo de ordenar las ideas se me antoja ímprobo, inabordable hoy. Perdonaréis por eso el desmadre y la falta de hilazón que tal vez se produzca. Intentaré, simplemente, pensar? y  trasladar eso aquí, como sea. El estilo será por ello imprevisible y caótico, a tenor de mi estado mental.

He pasado la tarde con la curruca kardiológika y acabamos los dos en paños reversibles, desnudos de razón y virada del revés. Efectos secundarios del psicoanálisis farmacológico mensual.

Hoy recibí algunos chorreos por el cuento de ayer. Que cuál era la moraleja, me preguntaba uno, que vaya un ejemplo para la gente joven que leyera el blog decía otro, que si me pensaba especializar en apologista o apolo jeta de psicofármacos prohibidos y consumidores descerebrados... . ¡Y me lo reprochaban los  de la cáscara amarga, qué no dirán los conservaduros!.
Nada de eso.

Me explico. No había moraleja, que cada cuál regiamente es coja entre el clavel y la rosa. ¿Qué decir de los protagonistas? Gente de poco más o menos. El único salvable era el perro.

¡Criaturas, no imitéis a especímenes tan pallá, que ponen en peligro su propia vida y la de los demás, pudiendo provocar accidentes fatales que se lleven por delante a personas inocentes!
Dicho lo cual sólo quisiera prevenir a párvulos y primerizos, que no anden jugando con fuego sin guantes ignífugos, que si deciden colocarse como personas mayores que pueden elegir, equivocadamente o no, débiles o fuertes, lo hagan con la máxima garantía para su seguridad y la de los demás. Que busquen un lugar tranquilo, una compañía amable y cariñosa, un buen estado de ánimo, y si es posible un ser vivo sobrio que vele por ellos, aunque sea un perro. Y que eso no se acabe transformando en hábito, que destroza cualquier experiencia convirtiéndola en rutina o, lo que es peor, en dependencia.
Y con todo y con eso aún no aconsejaría a ningún imberbe que se coloque con lo primero que caiga en sus manos.

No me mola la parte moralista de este tema porque ya a diario asistimos a la mentira, la manipulación, la tergiversación o la ignorancia. En consecuencia sigo en esto la línea que marca el Derecho Natural, cada cual es muy libre de hacer de su capa un sayo con su vida y milagros.
Con los jóvenes hay que hilar mucho más fino, que no estamos en la Isla de Huxley, donde iniciaban a los adolescentes con una droga oficial permitida que Aldous llamó Soma (cuerpo en griego, Cristo en esas religiones), una especie de comunión lisérgica en un rito de paso a la propia conciencia y al mundo adulto. Y prou del tema.

Sigo teniendo varios problemas técnicos aquí que me incomodan mucho y en algún caso me joden sobremanera, sin paliativos. Se me ha colado en el blog, por ejemplo, un anuncio que no sé cómo entró, y cada vez que abro o cambio de página, ahí está el puto "Coupons" de los cojons.

Me quejaba el otro día de los jetas que viven de las páginas ajenas con licencia del servidor con el que reparten los beneficios publicitarios, piratas legales, mientras los creadores de contenidos, contrarios a esa mercantilización, vemos cómo nos chulean y ahora, para colmo, un hijo de su cabroncísimo padre se aprovecha de mi trabajo en mis propias narices y en mi página.
Lo digo sinceramente y sin vergüenza, es lo que pienso: al responsable de este tipo de ataques le metía un buen petardo en el culo y me sentaba tan tranquilo a ver cómo reventaba. Con la misma intensidad y dedicación con las que amo a los amigos odio al enemigo.

¡Como si no hubiera más objetivos para desarrollar la propia imaginación o los conocimientos en informática que atacar espacios tan minoritarios como este! La gente que lo hace, ciegamente además porque invaden todo tipo de páginas, en especial las menos capaces de protegerse, son esbirros de un sistema basado en el expolio de los más débiles a cambio de dinero, y merecen el mismo trato que los explotadores para los que trabajan.

Si no estuviera tan perjudicado, hoy hubiera escrito contra esos mierdosos al servicio de los mercaderes de siempre, claro que preferiría que alguien les rompiera las piernas a los mamones que los manejan. ¿Cómo es posible que se vayan de rositas? Anuncian una especie de lotería en la que se ventila dinero, será un fraude pero alguien responderá de los anuncios, habra una dirección detrás, una cuenta corriente, una razón social, yo que sé!... . Esto es la invasión de un espacio privado, un allanamiento de morada, un delito informático, no sé si tipificado o no, pero descarado.
Pero claro, sólo se vigilan los ataques a los bancos y demás sociedades dedicadas a expoliar o controlar al prójimo, a la mayoría. No es lo mismo matar ar Botines que matarme a mí. Evidente.

No sé casi nada de este mundo, pero me subleva tener que plegarme a esa imposición como si fuera un peaje, porque nos venden otra cosa. Libertad, libertad...
Llevo algunas días intentando mantener el tipo, el hombro muy perjudicado, con varias noticias tristes que es preciso asimilar, con algunas dificultades más de tipo mecánico, como los comentarios en Schutter, etc. y ayer intenté sobreponerme con una historia cuya composición, muy larga,  me llevó todo el día, procurando también con ello olvidarme un poco de las dificultades, dolores y quejas, para no aburriros ni aburrirme, pero ya no doy más de mí. ¡Lloro y rabio y no me conformo y vuelvo a ciscarme en tó, como cualquier arriero! Perdón.


Aquí lo dejo, no es mi día.    


León 2011

King Crimson, Formentera Lady, con final abrupto, como la vida misma.




Ya no puedo hacer ningún comentario en Schutter., ¿qué raro, no?. Me pregunto si es cosa suya u otro problema. Llevo una semana larga con dificultades, pero hasta ayer todavía me permitía comentar picando el Enter, ahora no sólo sigue ocultándose el Submit, cuando pincho en Enter me sale una pág. de error. Y no hay tu tía.
No me gusta dar la versión fácil de la mano negra, ¿qué interés puede tener SC en que yo comente o no? Casi no lo hago ahora con fotografos no españoles porque me interesé por los nuestros últimamente, que son tan buenos y mejores que otros cualquiera, y yo sigo viendo que los 20 ó 30 autores de habla inglesa que se comentan unos a otros las fotos diariamente, lo hacen como les apetece, algunos sin mesura de espacio o tema, ¿acaso los demás somos diferentes?
Sería un honor, aunque me joda, saber que me censuran por celos, pero no me caerá esa breva narcisista. En fin, cosas del pedo. 

No entiendo nada...


Salud, Υγεία!

Μπαρμπαρόμηρος
Barbarómiros

lunes, 19 de marzo de 2012

Ferralla -3


Pajares, Asturias 2012

Mil kilómetros al norte. Del último disco del Púλgar, a punto de sacar el siguiente, "Lo mejor porvenir", ya cocinado.


¡Compañero, defiende tu bocadillo!

Tocaba un amigo nuestro en una de las populosas ciudades del cinturón de Madrid. Entonces ejercía de guitarrista duro de uno de los grupos del momento, era la estrella del combo. Viajamos a la capital en la "Cirila", el citroën, a pasar el fin de semana, a principios de los ochenta, en plena explosión de la movida.
El concierto era vespertino y a las nueve, después del segundo pase, quedaron libres y nos fuimos todos a tomar unas birras y unos pinchos a un bar cercano.

Habíamos hablado con el colega y decidido que vendría con nosotros a Asturias a descansar, una semana en la que no curraba, en aquella época paraba poco. Por eso y porque era a finales del invierno y el hombre del tiempo anunciaba nevadas copiosas para esos días, salimos pronto de Madrid, antes de las diez.

Ya teníamos su mochila en la Cirila y cuando subimos sacó de un bolso tres tripis y nos los tragamos al arrancar. No se me olvidará añadir que con nosotros viajaba siempre el Mon, un medio mastín leonés, otro colega que no necesitaba tomar nada para alucinar.

Pasamos bien los túneles de Guadarrama con algo de nieve en las orillas. La psicodelia enlentece la vida, 80 kmts. por hora es una velocidad supersónica para un flipao. Y un citroën de aquellos no daba mucho más de sí, así que íbamos tranquilamente riéndonos de todo pero muy formales.
Al poco de abandonar la provincia empezamos a sentir gusa. En la primer bar que encontramos al pie de la Nacional 6, la llamábamos así por aquella mítica Ruta 66, por Bruce Spreengsteen y porque habíamos hecho una canción juntos que llevaba ese  título, unos años antes del Camioneros de fortuna de los Deicidas de Zapico que tanto me mola, pues eso, en el primer chiringuito que vimos paramos.

Asturias, febrero 2012

Ahí ya fuimos conscientes de que el ácido era de los buenos. Nos costaba mantener la compostura delante de la clientela, camioneros curtidos, incluso a mí que conocía el paño por haber viajado bastante con algunos y soy más serio en apariencia que el músico y mi compañera. El tono correcto lo hubiera dado el Món, pero no admitían perros y nos miraba aburrido desde la puerta abierta del bar.
No pasó nada, la verdad es que ninguno somos de dar espectáculos bochornosos mayores en público, aunque nunca es tarde. Comimos unos pinchos, tomamos más cerveza, dimos de beber agua al can después de evacuar las nuestras y arrancamos con un bocadillo cada uno debajo del brazo y la sonrisa de oreja a oreja.

Camino de León, atravesando la meseta castellana de noche, veíamos venir aguanieve de frente pero caía sin ganas ni intensidad, y nosotros continuábamos despreocupadamente a paso tortuga riéndonos del hombre del tiempo y del hambre que seguíamos teniendo. El Món iba muy tranquilo porque se había zampado un buen plato de  restos de paella que nos dieron en el bar, a pesar de la cara de mosqueo que ponía el camareta viéndonos tan contentos. De vez en cuando soltaba algún currusco, el perro, no el camarero.

A mitad de camino el guitarrista y mi colega decidieron comerse el bocadillo, yo iba conduciendo un poco más preocupado que ellos pensando en la nieve que podía estar cayendo en el puerto Pajares, en que tal vez en León no encontráramos abierto nada a esas horas sin buscar y perder mucho tiempo, y en que el hambre nos podía apretar más si la cosa se ponía fea. Un poco cenizo.
A todo esto hay que sumar  que el interior del citroën era un fumadero y sólo respirábamos humo africano que abre más el apetito.

Mucho antes de llegar a León ya empezaron a darme la vara a duo pidiéndome el bocadillo que había reservado precavidamente. Les expliqué mis razones pero ¡vete a convencer a un colgao, al que se le parte de risa el culo por todo, de algo que tenga la más mínima coherencia! Yo, por si acaso, tenía el bocata bien apalancao.
En aquella época de política transicional las reivindicaciones obreras pasaban siempre por defender el derecho al tiempo de descanso para el bocadillo. Y ahí le dieron.

Pero yo me mantuve en mis trece pensando que en León no íbamos a poder parar si queríamos llegar a dormir a Oviedo. Me martirizaron con ese slogan, ¡Compañero, defiende tu bocadillo!.

En León donde llegamos sobre la una, mucho más tarde de lo normal, caían cuatro falispas pero todavía sin ganas. Estuvimos una hora en el pub de otro colega, por cierto, decorado por Javier Mariscal, echando unos pitos y tomando unos cacharros, pero curiosamente no se nos ocurrió comer algo. No había autopista entonces y teníamos que subir por Pajares.

Nada más enfilar la cuesta que deja León atrás camino de Asturias ya empezó a nevar con intensidad. Nosotros llevábamos cadenas pero no nos apetecía nada, con aquel colocazo y aquella juerga, salir al frío a ponerlas, a menos que las circunstancias nos obligaran, o la Guardia Civil.
A esas alturas volvieron al puteo del bocata porque el hambre no había cedido, en todo caso aumentado.

Asturias, invierno 2012

Camino de la Robla, en toda esa meseta, una llanada alta, nevaba ya como en los mejores días del invierno. Se veía bastante nieve en las orillas, no nos cruzábamos con nadie desde que habíamos salido de la ciudad e íbamos marcando rodadas sobre la carretera blanca.

En la bajada del Rabizo empezamos a ver roderas de otro coche que había pasado pocos minutos antes y que alcanzamos antes de llegar al pueblo. Era un R-5 de color rojo que iba muy agachado, como si llevara mucho peso, no le veíamos cadenas. Pasó delante de la gasolinera que hay antes de la población en apariencia muy seguro de adónde se dirigía. Pensamos que tal vez era un lugareño que conocía la carretera e iba a uno de los pueblos de la ruta, antes del puerto.

Nosotros paramos a recabar información sobre el estado de la carretera.

Hacía dos horas que no circulaba nadie. Un camionero parado allí nos dijo que él fue el último en subir y con cadenas. Había un Land Rover de los civiles arriba y pensaba que ya habrían cerrado Pajares.
No teníamos muchas alternativas y decidimos que pasar la noche metidos en el coche repartiéndonos mi bocadillo y helándonos de frío no era mejor que intentar subir. Tiramos pues. Llevábamos todavía un pedo curioso y simpático.

Yo tenía un trabajo entonces que me obligaba a estar todo el año en la carretera, en invierno y en verano, y conocía muy bien la experiencia de conducir en nieve.
Media hora después alcanzamos al R-5. Nos quedamos detrás a una distancia que no le molestaran las luces y subimos así hasta la misma raya del puerto.

Unos cien metros antes de llegar a lo alto vimos las luces a la izquierda de la carretera, que resultaron ser del todoterreno de Tráfico, lo tenían arrancado porque hacía un frío que pelaba. Vimos con sorprea que el R-5 pasaba sin parar y sin frenar antes del descenso. Nosotros teníamos un poco de miedo a los picoletos no fueran a mosquearse sospechando de nuestras caras risueñas. Pero paré, me bajé del coche y fui hasta ellos. Desde la Robla no había cesado de nevar si dios tenía nieve y ahora caía a muerte.

¡Buenas noches!, ¿hay mucha nieve?
¿Llevan cadenas?
Sí, pero con el frío que hace nos arriesgamos a pasar sin ponerlas si se puede...
Tengan cuidado en esos dos tramos, que puede que haya hielo, si hay algún problema en el pueblo de Pajares están los compañeros con otro Land Rover. Bajen con precaución.

La autoridad estuvo correcta y creo que yo lo hice bien.

Cuando volví al coche me di cuenta de la tensión y expectación que había dentro de la Cirila, estaban vueltos hacia mí, incluído el Món, de pie en el asiento trasero, haciendo compañía al músico y apoyando el culo en él, técnica que tenía muy desarrollada y le ayudaba a mantenerse firme en las curvas. Nadie se reía, todos serios como potes.

No tardamos ni dos minutos en hacer la consulta y arrancar. Si había pasado el R-5, que parecía más cargado que nosotros, pasaríamos, la Cirila era muy buena con nieve, no pesaba nada y nosotros somos de poca chicha y más limoná. Del bocadillo no se acordaba nadie.

Asturias, febrero 2012

El primer desnivel fuerte es de sólo un 14%, bajamos sin problemas en primera y con el freno de mano a punto. Al salir de la curva de la pendiente vimos las luces rojas del coche que nos precedía a punto de iniciar el tramo más pindio. Parecía claro que después de coronar el alto sin parar ni frenar había tenido que enlentecer mucho la marcha para alcanzarlo tan pronto.

Rodábamos por el túnel de nieve que iluminaban las luces y estábamos como a treinta metros de él, cuando de pronto vimos desaparecer sus luces traseras. Había iniciado el descenso del 17, que muchos dicen que es el 20 y a nosotros aquel día nos pareció el 50%.
Al llegar al borde pudimos ver como el R-5 iba de un lado al otro de la carretera en aquella pendiente infernal en un descenso a tumba abierta.

Yo todavía abrigaba la esperanza de que nuestro menor peso nos hiciera aguantar en la vía, pero al llegar al lugar donde habíamos visto desaparecer las luces allá nos fuimos, como la barca del destino. Seguimos una trayectoria parecida a la del coche rojo, durante cien o ciento cincuenta metros bajamos resbalando en caída libre, del quitamiedos izquierdo a la cuneta derecha donde caímos y de donde salimos en el mismo impulso, muy rápido pero como si fueramos a cámara lenta en un tobogán.
Más abajo veíamos al otro que intentaba enderezar el suyo en una zona menos empinada. Lo logró por fin y paró antes de iniciar el tercer tramo peligroso. Nosotros lo hicimos también veinte metros más atrás, sin mayores problemas ya. Nadie hablaba, el Món estaba tieso, de pie en el asiento, y nosotros sobrecogidos y aún algo colocados.

Bajé del coche y fui al encuentro del que nos abría camino. Cuando estaba llegando se abrieron las puertas, menos la del conductor, que seguía sentado al volante más acojonado que qué.

Bajamos patinando más de doscientos metros, me dice desde la ventanilla al verme, casi sin voz.
Ya, ya os vimos, y nosotros nos fuimos también detrás.
¿No llevas cadenas?
Las llevo pero en la maleta, me daba pereza ponerlas.
Yo no tengo y voy muy cargado, voy a bajar a esta gente que vayan andando este trozo. Llevo el maletero a tope con los equipajes y toda la hostia. ¿Tú vas solo?
Vamos tres y un perro.
¿No los vas a bajar?.
No. Yo creo que lo peor ya lo pasamos, esas dos pendientes que quedan no son tan fuertes y habrá menos nieve. El 14 lo hicimos sin problemas y no llevamos tanto peso.

Sólo entonces me hice cargo de la situación de aquella "gente" que abría las puertas para salir cuando yo llegaba. Eran tres chicas jóvenes orientales. Comprendí la prisa del paisano cuando se cruzó con la benemérita en lo alto del puerto. Trata de blancas (de amarillas, corrige el Arrubarrenensis) con premeditación, alevosía, nocturnidad, abuso de sexo y nieve.

Las llevo a un piso de Gijón, me dice el tipo.

Lo que nos faltaba para un viaje psiquedélico completo, el elemento oriental. Miré a las chicas que no parecían muy preocupadas, sólo una, más tímida y que temblaba de frío, bajó los ojos. ¿Cuánto no habrían visto, cuántos peligros no habrían arrostrado ya en su corta vida, rodando por el mundo siempre tratadas como ganao, peor, como mercancía?

Antes de llegar de vuelta a la Cirila ya había salido el fulano. Cuando alcanzamos la tercera pendiente pudimos ver cómo el R-5 dejaba atrás a las chicas. Se lanzaba cuesta abajo. Ellas calzaban pobres zapatos de tacón y vestían unas miserables cazadoras cortas de piel de conejo o algo parecido, propias de los puticlubs más tristes.

Nunca pararon de correr no obstante, y la tímida recibía el apoyo de las otras dos cuando se rezagaba demasiado. Pillamos varias veces al R-5 en lo más empinado de los dos tramos hasta que las subió otra vez, no uno como había dicho el tipo, un par de kilómetros largos en los que asistimos a este triste pero hipnótico, alucinante baile y espectáculo.
A veces les sacaba tanta ventaja que las alcanzábamos nosotros en el descenso y las veíamos a través de las ventanillas empañadas cómo, muy inclinadas para mantener el equilibrio en el desnivel con los tacones en la nieve, sin dejar de trotar al mismo ritmo, las íbamos dejando atrás. Era una danza maravillosa de supervivencia, constancia, valor, fuerza...

Cuando la carretera se alisaba volvíamos a verlas pasar adelantándonos y colocándose otra vez en su lugar escoltando al coche. La escena tenía toda la magia de un sueño, otra vez a cámara lenta, o de una alucinación china. En la Cirila estábamos los cuatro fascinados, incluído el Món que seguía toda la acción contemplando el paso de las chicas por las ventanillas.

El bocadillo parecía desaparecido, nadie lo mencionó en toda la bajada. Yel colocazo había devenido en juego de niños comparado con esa otra experiencia.
Cruzamos el pueblo de Pajares y no vimos el Land Rover de la Guardia Civil. Llegamos abajo del puerto siguiendo siempre de cerca al coche rojo, hasta Puente los Fierros cuando paraba de nevar y en la carretera se empezaba a notar menos nieve. En el trayecto a Campomanes, los siguientes 10 kilómetros, le vimos alejarse poco a poco de nosotros y perderse al fin.

Llegamos a Oviedo, a unos 50 kilómetros, al amanecer. Desde Campomanes hasta allí no pararon ni un kilómero de darme la brasa con el puto bocata, eso sí, totalmente relajados ya y felices de haber salido idemnes de aquella aventura.
Desde casa vimos las luces de la aurora aunque era una mañana gris de perros, mientras nos comíamos a partes iguales "mi" bocadillo. Yo estaba más canino que el Món que corría a sus anchas por el prao.

Ramiro Rodríguez Prada


Fuera de servicio

El Pulgarzito y una versión del ¡Qué demasiao!, madura y solitaria, más rota y blusera, muy buena con ese rasgueo potente de la guita, se nota la evolución musical hacia una mayor dureza.

Salud

Ra

domingo, 18 de marzo de 2012

Beodos


Escanciando sidra
Nava, febrero 2012

Toy perdío pero esto ye música, canción asturiana y sidra de casa. Todo llora. Hasta el espejo. Como los homeópatas, nos empeñamos en sacar un clavo con otro clavo ¡y ya tenemos dos clavos!.

O es uno o veo dos beodos

Hay díes que nun tá uno pa ná
esto sólo cura con sidra y toná
no pensar no sentir no beber
no amar no vivir no ser
Esto sólo cura con sidra y toná.

Hay díes que nun tá uno pa ná.

"Impresionante dúo. En casa de Carlos Rubiera, con los amigos: Gabino, Nacho, Juanjo, Juan, el marido de Mari Luz, el Matador y esposa... inolvidable." (Palabras de la persona que colgó el vídeo en Youtube y copió la letra, y piropos que hacemos nuestros).

Mary Luz Cristobal y Llorián García


Lletra:

Soi criada de servir
nun te puedo dar parola
de día nun tengo tiempu
de nueche nun m'acomoda.

Si canto llámenme lloca,
si lloro desesperada
si me ven falar contigo
dicen que toi namorada.

Que preste!!! Llorián.

Y como beo dos, oigo también doble, "esta es la canción, señores, que un asturianu cantaba",
 
Jorge Tuya, a capella en Radio Enol.  Tengo de dir al molín.


Como no hay dos sin tres, Ismael Tomás con Alberto Varillas a la gaita.
Santullano ye de Mieres
 
 
 
 
Que tengáis un buen día y curen pronto las heridas.
 

Ramiro
 

sábado, 17 de marzo de 2012

Para Ana Capsir


Durmiente, 1985

Ramiro Rodríguez Prada
(Acuarela sobre cartulina)


EΓΩ ΕΙΜ' ΕΝΑ ΣΥΝΝΕΦΟ - ΦΛΕΡΥ ΝΤΑΝΤΩΝΑΚΗ


Hay cosas que nos dejan sin palabras o yo no sé encontrarlas ni sabría decirlas.


Un abrazo

Ramiro

Ferralla -2


Pajares, Asturias, febrero 2012

¿A que no te atreves?


Cuando de madrugada despertó y vió el día que hacía decidió ir a verla pese a todo. Por la noche habían caído unos centrímetros de nieve que apenas consiguieron blanquear las calles del pueblo y los campos que podía ver desde la ventana de su habitación. Claro que el de ella era de montaña y allí las nevadas más serias.

Se habían conocido en Astorga. La chica, que estaba interna en las monjas pero de vacaciones, había venido a pasar las fiestas de agosto invitada por una amiga con la que estudiaba, que vivía en la ciudad aunque de una familia que procedía de su aldea.
Ellas conocían a los hermanos de él porque tenían una tienda de ultramarinos y una carnicería en otro pueblo próximo al suyo, del mismo valle. Eran todos altos, un poco arrubiados, alguno de ojos azules, juerguistas y cantarines cuando tocaba, pero formales.

Fue un fin de semana de enero, por san Antón, patrón del pueblo de la chica, un mes con pocas fiestas. Los vecinos, con criterio práctico, suelen preferir el verano para las celebraciones patronales porque no hay peligro de que las inclemencias atmosféricas las estropeen.
Pero allí decidieron conservar la efeméride en su fecha original. No era raro por eso que se tuviera que suspender el baile a causa de la nieve y la fiesta quedara reducida al oficio religioso y al interior de las casas.

En el agosto pasado, cuando la conoció en las ferias de Astorga presentada por uno de sus hermanos que novieaba con la otra chica, lo había impresionado. Era morena de ojos oscuros, alta para las mujeres de aquella generación, pero además con la prestancia que dan la elegancia natural y cierta disciplina en el control postural. Su risa franca se le escapaba torrencial y al poco parecía arrepentirse velándola con una tristeza que lo conmovía.

Asturias, febrero 2012

En aquella primera ocasión no estuvieron solos más que en la media docena de piezas que bailaron secundando a la otra pareja y en un paseo con ellos por el jardín y la muralla del oeste, mientras las acompañaban a casa donde, en aquellos años del hambre y la sospecha, las mujeres se recogían pronto.

Quedaron de verse en las fiestas del pueblo donde los hermanos de él tenían sus negocios. Era un valle próspero del alto Bierzo, con un montón de núcleos entonces bastante poblados y un rosario de minas de montaña donde se extraía la antracita más rica en calorías de toda la península Ibérica.

El fin de semana de san Miguel, a finales de septiembre, cogió el tren en Astorga y se apeó en Brañuelas, el pueblo y la estación que servían de depósito y cargadero del carbón que se sacaba en el resto de valles y aldeas. Desde aquí partía una línea de baldes que traía la antracita directamente de la mina y los lavaderos a los vagones del ferrocarril. Aquí tenían varias minas las oficinas de administración y de aquí salían y entraban sin parar los camiones mineros que transportaban el resto del mineral.

Desde Brañuelas hasta el pueblo de sus hermanos bajó en uno de esos camiones que iba a cargar en una mina cercana y que lo dejó a la puerta de la carnicería de la familia. En el pueblo pudo ver ya esa tarde del sábado a la chica, que había venido a pasar el fin de semana y las fiestas a casa de un tío suyo.

No llegaron a formalizar nada aquellos dos cortos días pero pudieron charlar a solas en el baile y paseando por el pueblo, sin estar pendientes de la otra pareja. El domingo por la noche cuando se despidieron sólo le dijo que le gustaría volver a verla. Ella le informó que por san Antón eran las patronales de su pueblo, pero solía nevar y era un riesgo venir. Él le contestó muy flamenco que entonces volvería en enero. Ella se rió y lo retó, ¿A que no te atreves?.

Confluencias, Asturias 2012

Repasaba todo esto mientras aguardaba la llegada del tren de Brañuelas, dirección Ponferrada y Galicia, el sábado por la mañana en el fin de semana de San Antón, paseando por el andén de la estación de Astorga, donde tampoco había nevado gran cosa. El sol brillaba alegre en un cielo limpio y azul.
Durante el viaje comprobó que la nieve aumentaba apreciablemente a medida que la máquina ascendía acercándose al límite de las cuencas, la del Sil (Miño) berciano y la del Tuerto (Duero) astorgano, donde está situado el pueblo.

Cuando descendió del vagón tuvo un mal presentimiento porque la línea de baldes estaba parada y apenas se veía actividad en los muelles próximos de carga del mineral, ni camiones por el pueblo. De hecho parecía todo paralizado.
Entró en un bar frente a la estación donde sabía que podía encontrar a alguien que lo bajara al valle del río Tremor, un tributario del Boeza y el Sil. Pero en la taberna sólo había cuatro viejos silicosos tomando café y tosiendo.

Las minas y el transporte estaban parados porque había cargado mucha nieve en el valle y era imposible sacar la antracita con los camiones.  Los baldes se habían detenido también porque muchas explotaciones estaban en las zonas altas de los pueblos, donde más había nevado, y era difícil llegar hasta allí, incluso con los landroveres y con las mulas que entonces se usaban en las galerías horizontales para sacar las vagonetas de material del interior.

Los paisanos no lograron convencerlo de que no fuera monte a través. El conocía el camino, que hizo en otra ocasión con su hermano, y sabía que acortaría una o dos horas. Podría llegar a la carnicería a la hora de comer y regalarse una buena chuleta para reponer calorías. Y echó a andar. Venía de familia arriera y andariega, nada temía.
La ruta normal que seguían todos los vehículos, muy larga y con infinitos rodeos, era un auténtico suplicio para los conductores o raros viajeros que caían por aquellos andurriales, que no fueran los ingenieros o trabajadores especializados que necesitaban moverse de una mina a la otra y pasar por las oficinas de cuando en vez.

Aquel puerto terrible, las Bárcenas, con un camino estrecho sin asfaltar, lleno siempre de barro y roderones de los grandes camiones que debían dar marcha atrás cada dos por tres, arrimándose al precipicio para cruzarse con otros, hacer maniobras en las curvas y asomar el morro en el despeñadero, vacíos o cargados, acojonaba a cualquiera. Si hubiera bajado en uno de ellos no hubiera ganado ni una hora. Casi se alegraba, ¿cómo sería con nieve?.


Asturias, invierno 2012

Iba recreándose en el recuerdo de la risa de la chica y en la fascinación que en él causaba aquella melancolía repentina que ensombrecía su cara morena. Conocía el posible origen de aquella tristeza y aquella seriedad que parecían impuestas desde fuera en un rostro, por lo demás, risueño.
Sabía por sus hermanos que era la hija única, huérfana de un minero asesinado por fascistas en los primeros meses de la guerra civil, cuyo cuerpo seguía desaparecido.

Cuando llevaba ya dos horas caminando entre brezos, piornos como los llaman en el Bierzo, carrascos, algunos robles raquíticos cargados de nieve, y empezaba a descender al valle desde la cabecera sur, antes de los primeros castaños y nozales, dudó sobre qué dirección tomar.
No seguía un camino preciso, que no existía en realidad ni se podría ver con la nevada, sino la dirección aproximada, y siempre tuvo un alto sentido de la orientación. El terreno no ofrecía más dificultad que la propia nieve que el viento había arremolinado la noche anterior en algunos lugares. Seguía luciendo un sol casi primaveral.

Era cierto que había caído mucha nieve en el valle, como le informaron en la taberna. Caminando ya entre castañares, los pies, los pantalones hasta las rodillas y el capote empapados, se dio cuenta de que estaba perdido. No había nada que pudiera recordar de la única vez que siguió aquella ruta con su hermano.

Siguió adelante fiándose de la posición del sol pensando que, fuera como fuera, no tenía que tardar en aparecer a su vista la primera aldea berciana.
Pocos podían permitirse tener un reloj en aquella época y él tampoco. Pero calculaba que serían las dos todo lo más cuando llegó, con muchas dificultades, a lo alto de una campera desde donde se veía un valle largo y estrecho que no reconoció.
Había menos nieve según iba descendiendo pero ni casas ni señal alguna de vida. Estaba ya totalmente empapado y empezaba a tener hambre. A ese valle le siguió otro parecido.

Llevaba no menos de seis horas caminando y notaba también el cansancio de pisar nieve sin descanso.

Empezaba a declinar el sol y hacer frío al tiempo que crecía su preocupación. Era de noche cuando, siempre bajando, desembocó sin saber muy bien cómo en la carretera principal del valle que discurría junto al río.

Él contaba que había sido la cara de la chica cuando la velaba aquella tristeza la que lo sacó de allí, no la apartaba ni un instante de su imaginación, y gracias a eso siguió adelante, no podía defraudarla... .
Sus hermanos se reían, ¡Ella te metió y ella te sacó!.

Ramiro Rodríguez Prada




Φλέρυ Νταντωνάκη - Μάνος Χατζιδάκις - Federico García Lorca - Νίκος Γκάτσος.

Flery Dandonaki (voz), Manos Hatzidakis (música). Texto de Lorca (Bodas de sangre, Ματωμένο Γάμο) adaptado por Nikos Gatsos.

-Ήταν καμάρι της αυγής,  Era el orgullo de la mañana. 


Υγεία, Salud!

Ra.

viernes, 16 de marzo de 2012

Ferralla


Asturias desde Pajares, febrero 2012

Buenos días. He querido empezar con una panorámica para que se vea el entorno paisajístico que el depósito de ferralla y otros materiales allí arrumbados contamina.
Y aquí no se aprecia la extensión ni el hierro que ya vimos en entradas anteriores. Espero que ahora veáis algo más. Hierro, madera o plástico.

Escogí el título de ferrallas, sugerido también por Txell que me pidió más imágenes de éstas, lo que hago de mil amores, porque la palabra designa las mismas cosas en catalán y en castellano, y para ser la primera entrada que voy a hacer con la etiqueta de Ombres, como ya adelanté, me pareció un buen título.
Poco a poco iré desdoblando la etiqueta de Alfabetos y pasando a ésta las sombras y otros capítulos.
Pese a que los fierros no sean Ombres, ahora, así arrinconados e inútiles, son también como decía el poeta, sombras de lo que fueron, y una sombra, un borrón en la nieve, como ya apunté. El que no se conforma es porque no quiere, o es un rebelde. Y a mí, al margen de la agresión que suponen al entorno que es de todos, me sirvieron.

Les dedicaré, espero, dos o tres capítulos con parecido número de fotos, dependiendo de la cuerda que tenga. Si los Idus de marzo no me hacen perder el tono quisiera seguir con alguna historieta como las de esta semana de la nieve y los retales, que creo que os gustó más que el metablog y los lamentos, y a mí también me prestó.

Al fin derecha, como quería, creo que aprendí...

Los problemas que tengo con el blog, o el ordenador en general, aún no han acabado y no me dejan ni tiempo ni concentración para pensar en mucho más. Y los deberes familiares tienen siempre prioridad. Por eso no he podido ver los últimos días más fotos de Schutterchance, aparte de las de los colegas, y por tanto tampoco comentar alguna.
Confío en que esto se normalice y vuelva aquella rutina que me ayuda, la otra no, que se vaya con los Idus por donde vino, u orujo!. (O con Rouco y Rajoy, por el desagüe).

Las fotos siguen también saliendo a su aire. Tengo eso de Picassa, la giro, veo que guardó los cambios pinchándola de nuevo, pero cuando la paso al blog aparece como le da la real gana. Ésta era apaisada pero..., dejémoslo, seguro que la máquina sabe mejor que yo lo que quiero, ¡hay que joderse!.

Los líos en algunos casos son de tal magnitud con la máquina dichosa o el blog, digo, que hoy (15 por la tarde) en un momento me desaparecieron las ventanas de los blogs favoritos, estaba escribiendo esta entrada y fui al correo porque tenía un mensaje, cuando volví a la pestaña del blog me apareció un letrero donde anunciaban que el blog había sido eliminado y que la dirección ya no existía.

Apagué todo y reinicié pero ya no me sale la dirección en la pestaña, de momento estoy entrando por el correo y veré a ver qué pudo pasar y qué debo hacer, pero a esto me refiero, me desespera y me da mucho más trabajo que lo sustancial que es, o deberían ser los textos y fotos, ¡cómo no me voy a mosquear!

Asturias, invierno 2012

Inoperancia 


          º-º   - Para poner en marcha este asunto necesitamos un mínimo de guión.

          ºIº   - De acuerdo, pero ¿quién lo escribe?

          º¿º   - A mí no me miréis que no salgo de la duda.

          º?º   - Y a mí tampoco que estoy igual que él.

          º6º   - De eso que se encargue alguien de letras que sepa escribir.

          º9º   - Sí, porque nosotros andaremos ocupados con la oralidad numérica.

          º+º   - Si os van los tríos me sumo.

          ºxº   - Pues yo me multiplico a cara perro.
           
          ºL    - Éle ahí, aquí el que no corre vuela.

          º¡º    - ¡No nos precipitemos que el entusiasmo nos puede perder!

          º!º    - ¡Ya saltó el optimista, cenizo, malasombra!

          ºlº    - Aquí lo que hace falta es un lider, un namber uan.

          ºçº   - Desculpe-me, mas eu só sei escrever em português.

          ºoº   - Ante todo mucha calma, miremos las cosas fríamente.

          0.0   - Pero con los ojos bien abiertos.

          ºpº   - Qué quieres que te diga, no es cosa de tamaño sino de perspectiva.

          ºqº   - Efectivamente.
                   
          ºbº   - Pienso lo mismo.
                   
          ºdº   - Y yo.
                   
          º4º   - Hay que sonreír pese a todo.

           º.º   - El que pueda.

             o    - Por más que miro no veo solución, colegas.

           OO  - No me extraña, yo tampoco la veo y llevo lentes de aumento.

 
Ramiro

   
Pajares, Asturias, febrero 2012

Algún juego me tengo que permitir y este es nuevo para mí, que soy primerizo aquí. Ya usé varios en algún mensaje, como habréis hecho la mayoría, pero no suelo repetirlo mucho. Utilicé a Gila con la boina, -(:o)  y  {:o[ ,  y a Valle-Inclán  -[:0<  , con la barba. ¡No salgo de la infancia!

Me ha costado mucho esa tontería, en tiempo sobre todo, no puedo meter la entrada a la hora y hoy he tenido un día horríbilis, ocupado casi en exclusiva en esos problemas. Lo dejo aquí. Todavía debo buscar la música y son las 12 pasadas. Tengo ya alguna idea, voy allá.


Carles Santos - La Grenya de Pasqual Picanya (1991)


Que descanséis y tengáis felices sueños, hasta mañana.

Ra

jueves, 15 de marzo de 2012

Piscis total


En la inopia
Oviedo 2012

El Imperio Romano celebraba los Idus de marzo el 15 de este mes en el calendario lunar que regía entonces y coincidía con la primera luna llena.

Ése día se celebraban procesiones orgiásticas y se consumía vino en abundancia para honrar a una de las diosas lunares, el cortejo se reunía en un bosque sagrado junto al Tíber, pues el origen de la diosa romana era también acuático.

Los romanos adoptaron y continuaron desarrollando las sagas míticas griegas, tanto en su religión como en su literatura, reeinterpretándolas en muchos casos, siguiendo el proceder de los pueblos conquistadores. Cuando Virgilio y Ovidio escribieron sobre este mito ya hacia años que Roma se había dejado cautivar por la cultura de sus conquistados. Recordad aquella frase latina "Grecia, cautiva, conquistó al fiero vencedor".

Parece que la diosa a la que se consagraban los Idus de marzo y sus festejos era Anna, la hermana de Dido, heroína de Virgilio en La Eneida.
Tras colonizar y reinar en la península Itálica, Eneas, el héroe troyano que sobrevivió al desastre de Ilion, protege a Anna, protagonista de una peripecia que la ha llevado también a esas tierras desde Cartago. Los celos de la mujer del rey la obligan a huir y se ahoga en un río, convirtiéndose en Ninfa, Anna Perenna.

La fecha tiene una importancia hitórica añadida, como sabéis, ese día del año 44 a. de C. fue asesinado Julio César de 23 puñaladas, ya El Caso lo recogió por activa y por pasiva, sobre todo por pasiva.


En cuanto a los peces, han sido un símbolo muy antiguo también, presente en distintas religiones ancestrales y que el cristianismo adoptó en su día y, a su vera, todas las pseudociencias y paramancias que han acompañado como hermanos siameses a esta religión, y a otras. Entre brujos anda el juego.
Hay toda una serie de teorías sobre el origen griego del nombre de Cristo Salvador y Soter, que formaban un acróstico coincidente con el nombre del pez en griego clásico, ΙΧΘΥΣ  (Ichthus).
Y ya nos contaron que Cristo era pescador de almas entre pescadores e hizo el milagro de los panes y demás, y estaba el Bautista junto al Jordán, la diosa acuática, si nos ponemos bisexuales.
Los primeros cristianos en la clandestinidad se reconocían dibujando a medias un pez.

Signo, símbolo y proteína, pues también se adoptó la prohibición de comer carne los viernes y en Cuaresma, aconsejándose sustituirla por el pescado. No falta ningún elemento.

Aguas profundas y prístinas (sinónimo de originales, primordiales, aunque suene a transparentes) las de la diosa lunar y acuática, que en el caso concreto de Grecia donde es inevitable sumergirse hablando de estos asuntos, estaba presente también en los delfines, desde la Creta minoica hasta Delfos con su oráculo. Esa figura es, grosso modo, la Serpiente que pisa la Virgen, el mihmo demonio, los dioses y diosas de la antigua religión politeísta vencida y aplastada, el pecado, la mala mujer, Lilith según nos contaban en aquel cuentín de la Puríssima. ¡Dale caña!

Juanita Reina, Yo soy ésa.



El ojo del Peje Rey

Y del contraste de la copla espaniola clásica, a la lírica griega moderna.

 Lilith -Nena Venetsanou / Λιλήθ - Νένα Βενετσάνου

Si me he metido en este lodazal es porque estoy muy preocupado con los problemas que tengo en el blog y necesito olvidarme con estas pijadas, porque si no no hablo de otra cosa que de mis insignificantes miserias. Aparte de no haber podido recuperar la antigua disposición y cabecera estoy teniendo problemas con la lectura de los correos, con la Vista previa de las entradas, con la velocidad..., ¡y eso que ya cambié como me pedían a la nueva inter faz de los cojo nes!

En fin, que los magos de pega nos leen el horóscopo y a veces aciertan, como algunos curas y ciertos médicos. Pero yo, siguiendo el ejemplo de Julio, no me fiaría de ellos, algún día hemos de morir.
Sin embargo recordé hoy, por todas esas dificultades que me han llegado de golpe y que me agobian aunque sean menores, la frase de Shakespeare en su Julio César, "Cuídate de los Idus de marzo". Y pensaba también en lo que le dijo su adivino de cabecera cuando César se mostraba incrédulo, "Los Idus no han terminado". El augur estaba en el ajo, manejaba información privilegiada o era un cenizo y un gafe redomado. O fue un invento de Plutarco que también fantaseaba lo suyo cuando no podía historiar.

¡Aaaay!, que se vayan los Idus y lleguen pronto los bien Venidus, que desde que me parieron, tal día como hoy, ¡aquí toy, perdío, quiyyooo!.

Imágenes, Julia Fortuni, εικονοποίηση: Τζούλια Φορτούνη. Στίχοι: Οδυσσέας Ελύτης, Letra Odisseas Elitis. Música Dimitris Papadimitriou, Μουσική: Δημήτρης Παπαδημητρίου. Primera grabación (y canta) Elefzería Arbanitaki, Πρώτη εκτέλεση (και τραγουδά): Ελευθερία Αρβανιτάκη

Όλα τα πήρε το καλοκαίρι, Todo se lo llevó el verano 


Salud, Υγεία y bon día.

Ramiro

miércoles, 14 de marzo de 2012

Retales -6


León, 2011

Racismo

Eran de corta estatura, morenos y nada presumidos. Apátridas y cosmopolitas, ciudadanos de un mundo ancho sin fronteras, atravesaron la vieja Europa recién vestida de modernidad, desde Portugal, donde los miraban como a gitanos, hasta Turquía.

En España fueron confundidos con portugueses y sufrieron el trato despectivo que reciben allí algunos naturales de aquel país. En Francia tomados por españoles y rechazados por ello. No subieron más arriba con lo que evitaron ser tratados como norteafricanos en Bélgica o turcos en Alemania, o como húngaros y eslavos en Austria y Suiza .

En Italia creyeron que eran libios, albaneses en Croacia y Montenegro, y en Servia y Bulgaria turcos. En Grecia los nacionalizaron rumanos y albaneses y en Turquía búlgaros y griegos, sus vecinos y enemigos históricos. En todas partes despreciados cuando no odiados. Siempre excluídos.

La suya no era una visita turística o de cortesía, querían trabajar, tener amigos, vivir. No les importaban los colores de la bandera ni el himno nacional, tampoco el nombre de la moneda del país, siempre había que buscarla para sobrevivir.

Sus hijos habían crecido en el curso de aquel periplo continental, dar marcha atrás repitiendo la desalentadora experiencia sería un suplicio inútil. No eran ciudadanos, sino lamparones y rotos bien visibles del nuevo traje. ¿Nuevo?.


Esto es Occidente, la bella Europa montando a Zeus, un bonito mercado de moda exclusiva para ricos, el escaparate perfecto y falso, un mundo satisfecho de sí mismo, fatuo, donde cunde el amor al prójimo de los creyentes cristianos y mahometanos, aquí donde reina desde los tiempos míticos la armonía del panteón infiel e idólatra. Donde conviven ateísmo y teología en santa hermandad.

La diferencia es aquí respetada en nombre del pensamiento, la educación y la cultura, la xenofobia y el racismos desterrados por odiosos y demodés. Aquí nació de pie el primer hijo libre de la Tierra, el aventador de tinieblas, el ladrón del fuego, y aquí sigue, viendo girar al mundo alrededor de su ónfalos, el ombligo del mejor de los mundos posibles, podrido y fétido.


Ramiro Rodríguez Prada

De ´27 amaneceres y un poema (al oeste de Anatolia)`
Kondopouli, Limnos. Grecia. Julio 2002. 


Lola a los 15 años
. (La autora real de los retales y las flores de la terraza)

He querido poner esta foto de reconocimiento a Lola, hoy abuela de cuatro nietas y dos nietos, que fue quien escogió y cosió los retales, y la que cultivó las Flores de la terraza que acompañaron aquí los capítulos de las Sombras en la pared y la Chi menea.

Siento un poco de tristeza por tener que dejar esos capítulos de las sombras sobre la nieve, pero ya va siendo hora de cambiar y el buen tiempo que se adelanta lo pide.
Con todo y con eso no sé si no aprovecharé cualquier disculpa para subir alguna otra más, especialmente de ese basural de hierros del que os hablé. Veremos.
A estos de los retales, a las fotos en concreto, que no me gustan demasiado, me da menos pena dejarlos. Y las imágenes que me quedan son peores. De hecho las de hoy no son retales sino telas normales, la primera un mantel y la última una cortina de una de las habitaciones de Ayi Apostoli donde estuvimos el verano pasado y de la que ya puse un par de ellas con las siluetas de las sillas de la terraza.

He ido recargando tanto la etiqueta de Alfabetos que estoy pensando en desdoblarla y abrir otra para pasar a ella los seriales de sombras, que es el apartado más numeroso, eso facilitaría la búsqueda y en segundo término la lectura: uno cansa también de andar rodando por un archivo demasiado grande.

Le ofrecía a Valentín (carasur), el otro día en la respuesta a un comentario suyo, la posibilidad de publicar aquí con su propia etiqueta si quería, y le decía que el único requisito era buscar un nombre para ella que se acoplara a esa especie de copa que forman las etiquetas así reunidas, una suerte de brindis inicial a los lectores y algo que completa todo el encabezamiento del blog, el barboteo, melopea y humor negro de un borracho.
A lo que iba, no podré titular esa etiqueta Sombras porque se colocaría debajo de Prototipos griegos y la copa perdería realidad y estabilidad, así que optaré, de hacerlo, por el catalán Ombres que sí mantiene la forma de la copa y alarga el pie, y porque también me gusta y aprovecho el título que me concedió Txell Gironés, El buscador d´ombres, con el que me siento muy honrado.

Once minutos largos de un Pau Riba "entregao", por decirlo de algún modo. Una canción que hizo época en el mundillo psiquedélico nasioná. En directo en el festival de Canet de Mar, el Canet Rock -75, primer año Sin (aunque en esas fechas todavía estábamos Con).

Licors. 

Siempre que pienso en ese nombre del buscador d´ombres, me acuerdo de una serie de fotografías de Andrés Edo de hace 12 ó 15 años, cuando Pau Riba sacó aquel disco del  L´home stàtic, y que el Mirlo rubio tituló así en homenaje al cantante catalán: un hombrecillo parecía atrapado en una probeta de cristal transparente, como un barco en una botella pero más patético e irónico al tiempo.
Si alguien tiene interés en escuchar ese otra tema posterior del Pau, junto con una Noia de porcelana tan desmadrada como este Licors, puede ir, en el archivo del blog, al día 1 de Enero, donde los encontrará acompañando a otros 13 de distintos autores que pusimos ese día para empezar el año con alegría en el cuerpo.

Ayi Apostoli. Eubea.
Grecia, agosto 2011

El día antes de morir la folclorista y cantante griega Domna Samíou, pusieron por la radio griega que escucho a diario y que podéis pinchar aquí en favoritos, una entrevista muy larga con Marió a la que debemos todavía su entrada en Música griega.
Abrí un borrador mientras volvía a oír muchas de sus canciones, algunas desconocidas por mí que la he escuchado bastante, es lógico pues es muy mayor, la decana del Rebético, y empezó jovencísima. Como no quiero escribir necrológica de Domna, ni parecer que me ocupo ahora de Marió como si invocara su cercanía, por edad, a la muerte, me voy por los cerros de Úbeda con Tzimis Panoúsis, otro amigo de la eskatología como yo.

Ayer y hoy la EPT pasó una entrevista con Samíou y se ha ocupado de recordar varias decenas de canciones suyas de las que conocía muchas menos que de Marió que es rebétissa, un género que rima mejor conmigo. No obstante, ¡qué gran intérprete acaba de perder Grecia!. Y su sonido, aunque no sea el de la rebétika, tiene el mismo aroma oriental del resto de Grecia, con un predominio de los instrumentos de viento en su caso. Esos sonidos agudos del clarinete (clarino), que es el de las chirimías y flautas del oriente, o de la gaita, como lamentos, estridentes en ocasiones, con una mezcla de solemnidad y locura que parecen arañar el alma.

Lo dejo que me lanzo y acabo poníéndola otra vez y de nada servirían los propósitos de no convertirme en un notario de difuntos.

Démosle caña a esa miserable Europa que en la guerra o en la paz sólo parece tener como objetivo la aniquilación física del vecino, ni más ni menos que con la intención de saquearlo, mirándolo siempre desde arriba como capital explotable, fuente de ingresos, mano de obra barata, inferior y enemigo.
Esto es la invasión bárbara a la moderna. Y no señalo a nadie y a todos, cada pueblo debe conocer sus responsabilidades, y si no lo hace es que poco aprendió de las lecciones que le dio la historia. La ambición desmedida, la avaricia rompe el saco.

La Europa de los banqueros y ladrones de altos vuelos es la única real, con la connivencia, la indiferencia o la ignorancia culpable de una mayoría minoritaria que sigue creyendo en cuentos de hadas, en patrias, naciones o líderes carimáticos por ejemplo, viendo cómo el dinero se ríe de fronteras, idiomas, ideologías, pueblos o culturas. Mucho más de las necesidades ajenas. Ese pobre porcentaje vota, bota y vuelve a votar, imponiendo siempre a los mismos cuentistas, los amigotes de los amos del cotarro, mientras el resto rebotamos.

Τζίμης Πανούσης - Αχ Ευρώπη (Tzimis Panousis - Ax Europi - Ola 10)

Y otra versión para que veáis al astista

Salud, Υγεία!

Σκυλορόμηρος
Skylorómiros

P.D. Acabo de armar la pirula del día, quise probar una plantilla nueva, andaba buscando una letra y una anchura mayores para el texto y sí, las encontré pero perdí la plantilla primitiva y no he podido volver a recuperarla, ¡la pifié!, con lo que todo ese brindis que hacía hoy con la copa de las Etiquetas se ha ido al garete, y me gustaba más aquella cabecera y aquella disposición, el retrúecano y la siguiriya, la copa de etiquetas, con las entradas favorias al final, etc. Son las 3 y media y me doy por vencido. ¡Ajj, qué desastre, si tuviera aquí a Tania!...
Hasta mañana.

martes, 13 de marzo de 2012

Sombras en la nieve -6


Peine de la luz (Otro Chillida).
Asturias, invierno 2012.

El libro

(Odio este libro que cargo encima. Me ha perseguido como una mala sombra la vida entera. Estaba en casa de mis padres y recuerdo vagamente a mi madre leyéndonos algunas páginas, un pasaje, ciertos cuentos en él recogidos, o a mi padre citándolo. Fue el regalo de mi padrino cuando hice la primera comunión. Es la obrita de un autor famoso, un clásico. No faltó en la escuela ni en el instituto, donde nos lo leían o aconsejaban su lectura. Haciendo sexto de bachiller compré la última edición de entonces e intenté leerlo varias veces. No podía pasar del segundo o tercer capítulo. Siempre fui buen lector y volví a intentarlo en otras ocasiones. Al fin, aburrido y vencido, lo extravié. Cuando mi novia me regaló una edición facsimil con las lujosas ilustraciones originales, me deshice en elogios hacia aquella excelsa obra de arte, tan unida a mi vida, sensible y delicada como el aleteo de las pestañas de mi enamorada. En fin. Me puse a ello de nuevo. Esta vez conseguí leer el pie de las viñetas, hasta la última eso sí, pero me dormía sin remedio mediando el tercer capítulo. Después de ímprobos esfuerzos seguidos de otros tantos fracasos, hice cuanto pude por perderlo y lo logré. Todo el resto de mi vida se puede resumir en el esfuerzo de enajenar uno tras otro los ejemplares que iban llegando a mis manos, las decenas, los centenares, los miles de volúmenes del mismo título y autor, con que, a lo largo de mis muchos años de vida, me han obsequiado parientes, amigos y conocidos, entre los que incluyo ediciones especiales conmemorativas de empresas, ayuntamientos, autonomías, antiguos alumnos, editoriales, asociaciones lectoras, amigos de los libros, librerías varias y un interminable etcétera. Cuando los recibía renovaba los buenos propósitos de terminarlo de una vez. Imposible. Nunca lo haré. El último ejemplar me lo trajo un colega que me vino a ver al hospital hará un par de días, cuando yo estaba más pallá que pacá. Él no conocía la gravedad de mi estado, le hice un gesto con las cejas y dejó el libro sobre la mesita. Aquel era ya mi último lecho. El de la muerte. Algún gracioso, pensando quizá en un acto piadoso y hasta poético, lo introdujo en el féretro antes de cerrarlo, colocado a la altura del corazón, bien sujeto por el rigor mortis del brazo izquierdo, pero olvidó meter también las gafas, lástima, ¡ahora que tenía toda la muerte por delante!)

Ramiro Rodríguez Prada
Oviedo, 2007. 

Asturias, invierno 2012

Pesadillas gallegas


Ya sabéis que me encargo de la limpieza, intendencia y cocina de la casa, y que prácticamente hago vida en esta última habitación, recluído por voluntad propia para evacuar malos humos que nadie tiene porqué respirar, y menos que nadie las inocentes criaturas. Bien.

Después de comer vuelvo a quedar solo, pero no me lanzo a fregar los cacharros inmediatamente porque me gusta tomarme un descanso que necesito y creo merecer. No suelo dormir la siesta salvo algún día de verano, pero como soy de poco comer tampoco tengo problemas con la digestión y a la hora me siento ya ligero de equipaje de nuevo.
En ese tiempo de sobremesa echo unos pitos y acostumbro a buscar alguna foto para las historias siguientes, una labor bastante descansada, porque las conozco de memoria de hacerlas y de pasarlas una y otra vez, lo que ya no me exige apenas esfuerzo ni demasiada atención.

Como acostumbramos a comer muy tarde y tengo a un superlento en la mesa, algunos días, entre pitos y flutas, no me pongo a fregar hasta las seis o las siete.

Hoy, después de dar vueltas a los albunes durante dos horas, se me mezclaban las imágenes y no sabía ya ni en qué lugar ni en qué año vivía. Así que me pareció un buen momento para dejarlo y ponerme a la tarea. Sin embargo me gusta premiarme con algún pequeño incentivo, dependiendo del día un culín de coñac o de orujo, el café me despeja demasiado y esto se añade a los problemas que ya tengo con el sueño, así que lo trato de evitar, salvo el griego, más ligero.

Me metí un lingotazo de un berciano que me pasó la curruca Blasensis cuando trabajaba en aquellas tierras  y que tendrá 18 ó 20 años, como sus hijos. Me fui al fregadero como si me hubieran llenado el depósito de carburante para misiles. En un quítame pallá esas payas tenía los cacharros relucientes en el secadero. Si acerco el aliento los seco en un ay!.
Con el mismo motorín de aguardiente pasé el estropajo a la cocina, los ojos me hacían chirivitas con los visos de las gotas de aceite que iba arrastrando en la limpieza.

Estaba ya en el fregadero rematando la faena, lo había repasado bien, sólo me faltaba abrir el grifo para arrastrar el jabón, retorcer y aclarar la balleta y el estropajo y listo, cuando vi salir por el agujero del desagüe la cabeza reducida de Rouco Varela. ¡No me lo podía creer, con tiara y ropaje de primado y todo!


Asturias, febrero 2012

Quedé absolutamente anonadado, con la boca abierta, no sabía qué pensar. Lo primero que me vino a la cabeza fue una frase común, que me dicen y me repito yo mismo algunas veces, ¡Joder, Ramirín, que mal estás!
Después ya pensé que algo debía de tener el orujo para provocar alucinaciones tan chungas. Poco a poco el gallego fue surgiendo del agujero, hasta sacar los brazos y medio cuerpo. El Varela llevaba las manos unidas en santa oración y me miraba con cara de cordero degollao, que ya es mérito para un rostro tan tosco, primitivo y canino como el suyo, pero no abría la mui.

Me insolenté un poco ante aquella intromisión intolerable en mi intimidad y aquella falta de elegancia en las maneras, emergiendo así de un desagüe, y le espeté mirando desde arriba, ¡Qué, qué pasa!
¡Ay, madre!. Cambió de cara, la puso fosca, metió la mano en el agujero y sacó el báculo. ¡Me dio un baculazo en medio de la frente que me dejó un cardenal más grande que él! Agarré el cepillo de fregar y le hubiera aplastado la tiara en la cabeza si no se hubiera escondido con la presteza de una cucaracha rapera.
Cogí el desatascador para ver si lo sacaba otra vez y podía cascarle un cepillazo, pero no hubo manera.

Fui al congelador, donde suelo guardar la botella con la que vivo el romance del momento, la miré por fuera y por dentro, la olí, pero no encontré nada extraño. Había estado bebiendo de ella la última semana y ya sólo quedaba un culo, algún día le metí caña de alma y no noté nada especial aparte del calentón. Aproveché que la tenía fuera y entre las manos para darle otro buen meneo.

Volví al fregadero y estaba mirando fíjamente el agujero, chocado todavía, y más en la frente, cuando veo asomar otra vez la cabeza. Como tenía más cerca el desatascador le metí con él, cuando escuché una voz melíflua que gritaba, ¡Sschantiago y cierra Esschpaña, a mí la legión!, ¡¡No era Rouco, era el Rajoy!!.
Demasiao pal body, trón, los dos gallegos más cutres del momento en mi cocina. Me santigüé por si acaso, pensando, Esto nun ye normal, estoy muy jodido del alerón, y veía de reojo, porque me había retirado un poco entre asombrado y precavido, cómo Mari ano sacaba el corpiño por el desagüe y detrás de él empezaban a subir legionarios, desfilando al paso de la oca con el himno nacional de fondo, versión floreada,  precedidos por la cabra que fue la primera que salió.

Iba ya a vaciar la botella de salfumán en el fregadero para darle de beber a Satanás, pues cosa suya parecía, cuando me llamó la morena de mi copla porque el mi Dimitraki esperaba con un canto bizantino para introducir el sermón de los ejercicios de Filokalia que nos dirige semanalmente.

Después de la meditación hesikástika en la que tuve que pasar por la vergüenza de enseñar un ombligo con borras y pelusillas que no me había dado tiempo a sacudir, regresé a la cocina y me acerqué al fregadero con aprensión.
El monje de Karúlia había obrado el milagro conjurando el peligro, sólo alcancé a ver ya la punta del rabo de la cabra, que desaparecía por el agujero redondo del desagüe.


Skylorómiros Mavropradakos  

Psarandonis,  Δεν παίζω πέτρα σε δεντρό.

Asturias 2012

Música

"Donde hay música no puede haber cosa mala"

(El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. 2ª Parte. Cap. 84. Miguel de Cervantes)


Había discutido con mi hijo mayor y le había afeado el modo despreciativo con que me trataba, muy propio por otra parte de la adolescencia que vive. No siempre acierto a llegarle como quisiera y con más frecuencia doy en agua, que corre. Pero alguna tecla debí tocar esta vez porque, aunque no se disculpó ni siquiera contestó, se quedó pensativo los minutos siguientes.

Se fue a su habitación y al poco le oí tocar al piano una pieza lenta y triste, donde creí escuchar una pesadumbre y una especie de disculpa. De todos modos yo ya lo había dejado correr, no es difícil si miramos en nuestra propia adolescencia o incluso en nuestra inseguridad actual.

Algunos minutos después le pregunté qué tema era aquel que había tocado momentos antes porque me había gustado y no lo conocía, pero no me lo dijo, creo que aparentó que no sabía a cuál me refería... 

Ramiro. Oviedo, 2007

Franz Shumann. Piano, Christoph  Eschenbach.  Traumerei.

http://www.youtube.com/watch?v=6o6YHXnxVVs


Salud, Ygeía.